Barty se quedó mudo, pues para nada se esperaba aquella reacción por parte de la chica.

—Si no puedo hacer que cambies de idea, al menos deja que vaya contigo. Donde sea, me da igual.

—Pero entonces, ¿vas a dejar a tu amigo a merced de mi señor? —Preguntó Barty con curiosidad. Parecía disfrutar poniendo a la chica entre la espada y la pared.

—Creo que es lo suficientemente inteligente para defenderse solo.

El silencio llenó la estancia por unos instantes que a Hermione le parecieron horas. Su cabeza daba mil vueltas: estaba dispuesta a dejarlo todo, sus estudios, su familia, hasta sus amigos por seguir a un mortífago. Sus ojos estaban fijos en los de Barty, y de vez en cuando se posaban en la marca, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera.

Sentía una terrible curiosidad por saber más sobre el otro lado, el lado del mal o de lo que a ella le habían enseñado que era el mal, pero sobre todo quería abrirse a nuevas experiencias y deseaba que fuera con Barty. Respiró hondo, y le preguntó, aunque más que una pregunta fuera una afirmación:

—Has matado a tu padre, ¿verdad?

Barty se dio la vuelta y se apoyó en el escritorio, con la mirada fija en la pared. Bajó la vista un instante y se giró de nuevo mientras Hermione lo miraba con aprensión.

—¿Y qué si lo he hecho? Mi padre sólo hubiera entorpecido mis pasos y arruinado mis planes.

—No voy a cuestionarte —. La chica tragó saliva y preguntó a Barty algo que la estaba quemando por dentro y que debía soltar cuanto antes —. Ahora, quiero saber algo. Yo... ¿Sientes algo por mí?

Bary permaneció callado, mirando al vacío como buscando la respuesta a aquello. Esto provocó la exasperación de Hermione, que acercándose a él a grandes zancadas lo miró fijamente, de modo que sus castaños ojos se encontraron con los negros del joven.

—Así que no ¿eh? —Dijo ella viendo que Barty no pronunciaba palabra alguna—. Si no sientes nada, ¿por qué me besaste? ¿Por qué dejaste que nos entregáramos a aquella pasión?

Su respiración era agitada, y la impotencia se apoderaba de ella. Al ver que Barty no contestaba sino que se limitaba a mirarla con semblante imperturbable, se dio la vuelta dispuesta a marcharse indignada y a la vez decepcionada, pues aquel hombre era más duro que el hielo y su rostro era inescrutable, como siempre. Pero él la agarró del brazo y la atrajo hacia sí, y sin soltarla le habló:

—No puedo mentirle a mí mismo. Ya te dije que te alejaras, y si te lo digo es por tu bien, porque mi cometido es mi prioridad y con mis estúpidos actos solo demuestro mi flaqueza.

—Nadie es débil cuando ama —aquellas palabras de Hermione sorprendieron a Barty que soltó su brazo al instante—. Mira no voy a obligarte a nada. Sé que tu misión es lo más importante, y estoy dispuesta a esperarte.

—¿Qué diablos significa eso? —Preguntó él extrañado.

—Significa, que aun sabiendo que mi mejor amigo está en peligro, sabiendo que puede morir en la última prueba del torneo y que lo que pienso hacer va en contra de mis principios, quiero que sepas que te seguiré donde vayas —. Hermione suspiró y tragó saliva: se le estaba secando la boca- si tú quieres.

El silencio los atrapó de nuevo, y se sumieron en un mar de acuciantes dudas que sólo podrían disipar en aquel instante. Barty se decidió a hablar, apoyado en su escritorio y mirando de hito en hito a la chica, cuya respiración estaba más agitada que nunca.

—El problema es que no sé que quiero ¿sabes? —Snrió amargamente — Parezco un niño inexperto, no me reconozco. Soy firme a mis convicciones, y sobre todo soy fiel a mi señor, eso ya lo sabes, pero conocerte ha supuesto que algo en mi interior que parecía dormido haya despertado…

Hermione se disponía a exigirle que le dijera claramente lo que sentía porque aquella incertidumbre la estaba matando, pero él la interrumpió al ver que abría la boca.

—No sé si es amor o qué diablos es lo que siento, porque jamás había estado en esta situación y no entiendo de sentimientos. Mira, te pedí que te alejaras para que pudiera trazar mis planes con tranquilidad, pero no lo has hecho, y no solo eso, sino que estás dispuesta a dejarlo todo por alguien a quien no le importa matar o traicionar. Eso es admirable.

Hermione no sabía si lo decía en serio porque realmente lo pensaba, o simplemente era ironía, porque su frío tono de voz apenas dejaba entrever sentimiento o sensación alguna. Con Barty nunca se sabía, por eso no le preguntó y prefirió contemplarlo en silencio: no estaba segura de que él la quisiera, pero al menos no le era indiferente y eso la consoló un poco, pues por un momento se había sentido despreciada.