DISCLAIMER: Arucol im ovlas, ecenetrep em nòicaunitnoc a otircse ol ed eidan in adan.

(INTRO)

Poco tiempo hay para dominar
la Cámara de Diputados que
no hacen nada para volver
en seis años otra vez…

¡ES YOBLADE! YOBLADE!

(FILL IN)

Hazlos votar siempre de ese modo
y así "hoy, hoy, hoy" deberás gritar
nuestro partido siempre ganará
no lo puedes evitar…

¡ES YOBLADE!
¡YOBLADE!

(FILL IN)

¡ES YOBLADE!
¡ES YOBLADE!
¡YOBLADE!
¡Vota ya!

Fíjense Que El Otro Día A Mí Me Comentaron Esto Y Yo Creo Que Tengo Que Decirles Que Miren Que El Asunto Es Que La Verdad Es Que En El Fondo… (The bottom of the ninth)
Onde Max y Michael se pelean. O eso se supone que pase.

Tons nos quedamos en que la última ronda era Max contra Michael, en la que, curiosa e inesperadamente, se resolvería todo, ya que, extrañamente, ambos equipos estaban empatados. Cosas así se ven cada mucho tiempo, así que hay que concentrarse bien para no perderse nada, porque todo puede pasar.

Sobre todo si el que va a pelear es Max con su extraña técnica de manipulación de Matrix.

Entiéndase bien, no es que sea trampa, sólo es chapucero, vil, traicionero y deshonroso. Sobre todo porque, en el fondo, nadie cree que Max controle Matrix, y más bien todos están convencidos de que está algo demente por comer muchos dulces y tener muchos traumas de la infancia. Freud diría que… feh, a quién trato de engañar. Todos los que dicen que Freud diría algo no tienen ni idea de lo que Freud diría. Así que dejémonos de sandeces, pues Max está muy concentrado en demostrarle a todos que Controlando Matrix Se Domina Al Mundo, y que las pinkys computadoras gigantes de los Chafaggedon no sirven para nada más que como pisa-cartelones o para detener las puertas de los hangares.

—Estoy listo —anunció, con una sonrisa de beato, lo cual es sinceramente aterrador.

—No te confíes —le recomendó Bachoco—. Recuerda quién está escribiendo esto.

—Sé que lo harás bien —asintió Rei, pensando que, peor que Tyson, imposible.

—Insisto en que debería ir a pelear Kai —intervino Kenny.

—Insisto en que cierres el pico de una vez —espetó el buen camarada Kai.

—Pero… pero…

—¡CÁLLATE! —le gritaron todos.

Y funcionó. Misteriosa e increíblemente, funcionó. Kenny ha dejado de decir estupideces varias para por fin callarse y dejar que los que sí piensan puedan vivir en paz.

Los contrincantes se dirigieron al plato.

—¡Competidores a sus posiciones! 3, 2, 1, LET IT HISSHTUCPLACK!

Y es bien sabido, pues todos los trovadores compusieron himnos a este glorioso momento, que los yoblades volaron cual grácil ruiseñor. Sería mejor que volaran como águilas o como halcones, pero al fin y al cabo sólo son yoyitos de los que no es bueno esperar demasiado, pues sería exagerar.

Max, entretanto, se concentraba en manipular Matrix. Yes sir, todo un hacker. Completó el algoritmo con facilidad, pero no sirvió de nada.

—¡Ja! .¡No podrás conmigo! —aseveró Michael, y las leyes Múrphycas (que Max no había alterado por serle imposible) entraron en acción. El yoblade de Michael pasó volando junto a su dueño—. ¡Rayos!

Michael empezó a seguir a su yoblade, que siempre estaba a un palmo de distancia frente a él.

—¡MICHAEL! —bramó Judy—. ¡El yoblade está atado a tu dedo! .¡No tienes que seguirlo!

—¡Ja! —repitió Michael, que tenía el molesto hábito de principiar cada una de sus intervenciones con ese "¡ja!" despectivo, mientras persistía en seguir al yoblade—. ¡Ahora resulta que sabes de esto!

—Es un idiota —suspiró Emily, mientras sus otros dos compañeros adoptaban la nueva actitud de apoyarse mutuamente (ya que les habían dicho que, si bien no servía para nada el apoyo de los demás miembros del equipo, podían obtener el visto bueno de la prensa con tan cursilera actitud)

—¡CORRE! —apremió Eddie a Michael—. ¡NO PERMITAS QUE SE ESCAPE!

—¡SÍ SE PUEDE! —animó Steve—. ¡SÍ SE PUEDE!

—… un momento… —soltó Jazzman de repente, y sacó el gigantesco libro de reglas. Tras revisarlo un momento, su expresión reveló su sorpresa y se apuró a informar a Michael del lío legal en el que se estaba metiendo—. ¡MICHAEL! .¡SI SALES DEL EDIFICIO SERÁS DESCALIFICADO Y LOS CHAFAGGEDON PERDERÁN!

—¡Ja! Sí, sí, como sea… —masculló el aludido, mientras seguía siguiendo al yoblade.

—¿NO OÍSTE, PEDAZO DE ANIMAL? —desesperose Judy—. ¡DETENTE!

—¡Ja! Ajá…

Y, con eso, salió del estadio, que se quedó sumido en el silencio.

Pero el silencio no durómucho, pues una voz se alzó para anunciar a los cuatro vientos el deseo de todos los presentes.

—¡LÍNCHENLO!

Los Chafaggedon, Los Bladefixers, Los Comentaristas y Los Que No Tenían Nada Que Hacer Ahí empezaron a seguir a Michael, quien iba caminando por los pasillos del edificio, sin notar que, a cada oportunidad, su yoblade daba vuelta a la derecha, lo que provocaba que el yoblade, Michael, y la turba que seguía a Michael estuvieran dando vueltas no en círculos, sino en cuadrados… hasta que el yoblade (que era el único ser inteligente entre los presentes) cayó en cuenta de tal situación y decidió irse derecho.

Y así siguió, siempre en la misma dirección, siempre adelante. Y cuando se topó con una pared, mostró que su voluntad podía mover montañas (o, al menos, montañas de idiotas), y siguió arriba y adelante, escalando por la pared que, ingenuamente, pretendía estorbarle. Lo maravilloso es que no sólo yoblade, sino también Michael y todos los que lo siguen, excepto Tyson, que dio un tremendo catorrazo contra la pared.

—¡Ja, ja! —mofose Rogran de Bachoco, imitando a Nelson, el de los Simpson, sin dejar de seguir a Michael, que iba siguiendo al yoblade.

Por fin, en el horizonte inmediato, se divisó la salida del estadio, lo que llenó de alegría al yoblade, quien se acerca cada vez más y más a ella… y por fin salió a disfrutar de su tan ansiada libertad de ir a manifestarse frente al TRIFE para exigir que se impugnara el resultado de la única ronda que había ganado Tyson en todo el campeonato estadounidense.

—¡LOS CHAFAGGEDON ESTÁN DESCALIFICADOS! —anunció Jazzman cuando Michael traspasó el portal tras su yoblade.

—TENÍAS QUE SALIR CON TUS TONTERÍAS, .¡.¿VERDAD, INÚTIL?.! —exclamó Judy, tan fuera de sí como estaba Michael fuera del estadio.

—¡Ja! Ya va… ya mero lo alcanzo —murmuró Michael, sin notar el acto reflejo que le había provocado la gritería de su entrenadora: del susto, el dedo en el que llevaba amarrado el yoblade dio un tirón, lo que aunado a fricción y a la inercia inherente del diseño del yoblade provocó que el yoblade regresara a su mano—. ¡Ja! .¡Ya lo tengo! Y ahora, a derrotar al pequeño Max —soltó, triunfante, dando media vuelta, sin percatarse tampoco de que estaba a la mitad de la calle. Tal descuido provocó que lo atropellara una bicicleta—. No se preocupen, estoy bien —dijo con presteza, sobándose el pie por sobre el cual la llanta de la bicicleta había pasado. Tan ocupado estaba en eso, que lo atropelló un vochito, empujándolo varios metros—… no se preocupen, estoy bien… —apenas se estaba levantando, cuando un tráiler imitó al vochito—… estoy… bien… creo… —dijo, arrastrándose hacia la acera. Una modelo con tacones de aguja de 15 centímetros no lo vio y pasó sobre él—… estoy… bi'n…

—¡Ja, ja! —volvió a burlarse Rogran, y empezó a saltar sobre el caído. Arrrrh, go feed da sharks!—… bah, lo dejo, entonces.

—…st'y b'n…

El demontre se apartó con presteza, pues se acercaba un triciclo, que atropelló a Michael.

—Sssst…….bn……..

Entonces llegó la ambulancia que había llamado alguien de entre los de la turba, pues era el sentir general que ya había pagado por su estupidez. Pero no sir, no había pagado todo, pues de ser así, la ley del karma no habría decretado que la ambulancia TAMBIÉN atropellara a Michael.

—E-e-e-e-e-est…

El conductor de la ambulancia, al no ver a su paciente (que estaba bajo el vehículo), recapacitó que tal vez había sido una falsa alarma y se fue.

Apenas Michael dejó de estar cubierto por la ambulancia, un pájaro decidió que era perfecto para usarlo como retrete.

Michael murió.

—Los Bladefixers ganaron de la forma más extraña que he visto —comentó Brad Best.

—… no tengo nada que decir al respecto —soltó AJ—. Sólo que creo que hay que llevar al tipo al hospital.

Vuelvo a maldecir y seguiré repudiando y maldiciendo a mi mitomanía siempre que se le ocurra asomar su cara por acá. Michael no murió, al menos no clínica ni legalmente hablando.

—Aún……. sigo…………….vvvvvvvi……………………..vo…………………. —escupió Michael trabajosamente.

—¡AAAAAAAAAH! .¡ES UN ZOMBI! —chilló Kenny, que había ido, contra su voluntad, a ver la película de Silent Hill, y había quedado sugestionado con ella.

—¡No se preocupen, yo me encargo! —anunció Rogran heroicamente (me permito reír por eso un poco), tomó un bate de béisbol y empezó a molerle la cabeza a palazos a Michael.

Holy crap. Ésa no es la manera de deshacerse de un zombi.

—Pues encárgate tú, si crees poder hacerlo mejor —desafió el demontre.

Pfft, claro que cualquiera puede hacerlo mejor si se tiene esta preciosa metralleta, este hermoso lanzallamas, y esta guapísima bazooka que tengo aquí conmigo.

—¡JA, ESTOY CURADO! —anunció Michael, levantándose como por milagro—. ¡YA NO SOY UN ZOMBI! .¡MÍRENME! .¡ESTOY VIVO Y NORMAL!

Bueno, eso decía él. El buen camarada Kai estaba observando fijamente una cosa que estaba sobre el suelo y parecía puré de papa y cavilaba sobre si era posible vivir sin cerebro.

—Nos alegra que estés bien —sonrió Yemita a Michael, lo que le dio respuesta a la duda del buen camarada Kai.

—¡Miren! —se emocionó el demoñejo de cuarta—. ¡Podemos hacer taquitos de sesos!

—Pero ya los chupó el diablo —Rei chasqueó la lengua.

—No, yo ni me les he acercado.

… digo yo que ya he tenido suficientes estupideces por hoy.