- ¿Cuántas de esas normas has incumplido Liam? (le preguntó Ángel nada más acabar)

- 6

- 7 pero dejaremos de un lado que tu parte de la habitación siempre está llena de ropa sucia o de juguetes por el suelo. Seis, y precisamente seis de las importantes ¿no?

- Si (dijo bajando la cabeza). Papi porfa, por fa, por fa, te lo suplico, no me pegues, te juro que no volveré a portarme mal nunca más en mi vida. haré todas las tareas extras que me mandes y sin rechistar y a la primera (decía como una metralleta totalmente desesperado porque no quería que su padre le zurrase).

- Liam, hijo, para. Tienes 9 años, y ano eres un bebé de pañales, sabes muy bien que lo que has hecho hoy, ha sido algo muy estúpido y muy peligroso, algo que estaba muy mal, y algo que ni en un millón de años te iba a dejar hacer. ¿Te das cuenta de lo peligroso que es meterse en una furgoneta desconocida? ¿Y encima sabiendo que esa furgoneta hace le reparto de sangre a vampiros? No vampiros como Spike y yo. Vampiros sin alma, hijo. Vampiros que no dudarían en romperte el cuello y drenarte toda la sangre de tu cuerpo. Y hay algunos vampiros que son unos auténticos sádicos, hijo (como lo fueron en su día él mismo o Spike) y podrían pasarse días torturándote antes de matarte ¿Entiendes?

- Pero yo soy fuerte, no soy ningún bebé.

- Ok, ya me cansé de ese rollo, de yo soy fuerte. Pégame

- ¿Qué? (dijo extrañado Liam)

- He dicho que me pegues, un puñetazo, una patada, lo que sea. Adelante.

- Noooo (dijo como si su padre se hubiera vuelto loco).

- Te lo pondré así si tú me pegas, yo no te pego a ti (Liam miró fijamente a su padre por si aquello era algún tipo de trampa, pero parecía que hablaba en serio).

- ¿Seguro?

- Si, con todas tus fuerzas. Tu mejor golpe, hijo (pero veía que su hijo aún no estaba muy convencido) soy un vampiro, sanaré rápido, si hacerme daño es lo que te preocupa (Liam respiró hondo y finalmente asintió).

- Ok, pero después no me pegarás ¿eh? Ni por lo de hoy, ni por hacer chantaje a Liam, ni por lo del sello, ni por pegarte ¿Vale? (alargando la mano para cerrar el trato)

- Vale (dijo Ángel, encajando las manos para cerrar el trato).

- Ok (y Liam se preparó para dar su mejor golpe. Sin duda aquel puñetazo fue rápido, fuerte y preciso pero a Ángel no le costó nada pararlo. Le agarró con su mano el puño y lo levantó en vilo hasta tenerlo cara a cara. Y con cara de vampiro lo aplastó contra la pared. Liam intentaba zafarse pero no había manera, el cuerpo de su padre parecía estar hecho de hormigón puro. Entonces Ángel hizo algo que jamás pensó que haría a uno de sus hijo le enseñó los colmillos. Liam gritó. Fue después de ese grito, que Ángel volvió a su apariencia normal y volvió a dejar a su hijo en el suelo).

- Solo he utilizado una mano Liam, solo una. Y soy tu padre y jamás te haría daño. Pero esos vampiros que hay ahí fuera no lo dudarían ni un segundo. Eres fuerte Liam, sí, mucho más fuerte que cualquier niño de tu edad, incluso más fuerte que algunos hombres. Pero aún te queda mucho trecho para ser más fuerte que un vampiro. Precisamente por eso, no te dejo ir de cazas aún, ni acompañado ni mucho menos solo. Connor va no solo porque es mayor que tú, sino porque está bien entrenado, conoce bien a los peligros que se enfrenta y aunque parezca mentira tu hermano es un cazador consumado y realmente extraordinario (dijo Ángel a su pesar porque sabía que Connor también lo habría oído). Tú llegarás algún día a ser tan bueno como él, pero no hoy, no con 9 años, hijo. No sin haberte preparado adecuadamente. Y sabes, es estúpido negar la realidad, un día serás un gran cazador, así que más vale que estés preparado. A partir de mañana, empezaremos a entrenarnos, pero en serio, esta vez, no va a ser un juego, Liam.

- ¿Vas a entrenarme? (dijo iluminándosele la mirada).

- Todos, pero si principalmente tu tío Spike, Wes y yo.

- Gracias, gracias, gracias, papi (y lo abrazó con todas sus fuerzas) eres el mejor papá, ya verás, no te vas arrepentir, en poco tiempo voy a ser mejor que Connor, ya lo verás.

- Ey ey ey esto no es una competición, es algo muy serio Liam, tu vida dependerá de lo bien que estés preparado. Así que quiero que te lo tomes en serio ¿vale?

- Si, papi, me lo tomaré super en serio (dijo asintiendo como un poseso con la cabeza).

- Ahora Liam, volviendo a nuestra charla de antes (a Liam se le borró la sonrisa de golpe) quiero que me digas que has hecho mal, porqué lo has hecho mal y que castigo te mereces.

- Papaaaaaaaaaaaaaaa (dijo quejándose y poniendo morros. Ángel se volvió a sentar en la cama).

- Estoy esperando hijo.

- ¿Es necesario? (preguntó con cara de no estar nada contento)

- Si, lo es. Quiero estar seguro que entiendes bien lo erróneas que han sido las decisiones que has tomado.

- Bufff (resopló Liam)

- Liam (le advirtió ángel que ese bufido no le había hecho ninguna gracia.).

- Valeeee compré aquel sello sin tu permiso por internet, hice chantaje a Connor, falté a clase, fui a una caza desobedeciéndote porque tú no me dejas participar en ninguna caza, maté a un vampiro ¿Realmente eso estuvo mal? (preguntó Liam mirando a su padre).

- Con 9 años y sin tu padre para vigilarte, si, definitivamente estuvo mal.

- Te mentí, me fui con Jared a por unos vampiros, solo y me iba a subir a una furgoneta de un desconocido. Pero eso no lo hice así que no puedes castigarme por un crimen que no cometí (dijo muy redicho Liam).

- Sí que puedo, se llama "tentativa", y lo hubieras hecho de no ser que te sacó de allí yo mismo con mis mismas manos (mostrándole las manos aún un poco quemadas. Liam se mordió el labio y puso cara de pena al ver las manos de su padre).

- Lo siento.

- No pasa nada, gustosamente me quemaría entero por salvaros a ti o tu hermano. Pero sinceramente si me obedecierais no creo que tendríamos que llegar a ese grado de heroicidad ¿No? Sabes, me gustaría llegar a conocer a mis nietos.

- Puaaaaaaaaaj (dijo con cara de asco).

- Muy bien ahora que sabemos lo que hiciste mal, dime porque está mal.

- No tengo permiso para comprar cosas por internet, porque el dinero del visa de papá, es de papá. Y por qué no puedo usar el ordenador de papá, porque es solo de papá. A la gente que se le quiere no se le fuerza a hacer cosas contra su voluntad. Pero tú me vas a castigar y yo no quiero.

- Liaaaaaaaaaaaaaam (aquello sonó claramente como una última advertencia)

- Mentir está mal porque hace que perdamos la confianza en la gente. No se desobedece a papá porque todo lo que papá dice es por nuestro bien (repetía de memoria sin ningunas ganas Liam). No se falta a la escuela porque vamos a la escuela para ser alguien el día de mañana. Y Papá debe saber siempre donde estoy porque así si pasa algo puede acudir rápidamente a por mí.

- ¿Y? (preguntó arqueando una ceja Ángel. Liam puso aún más morros).

- Y no puedo ir de caza porque aún soy muy pequeño y no estoy preparado (dijo refunfuñando, pero Ángel prefirió ignorarlo).

- Eso es. Ahora que sabes qué has hecho mal y porque solo queda que me digas qué es lo que te has ganado con ese comportamiento.

- Papaaaaaaaaaaaaa (protestó de nuevo Liam).

- Liam, no estoy para tonterías, responde a mi pregunta.

- ¿Un viaje a DisneyWorld?

- Plass plass plass plass plass plass plass (dejo caer la mano sobre el muslo izquierdo bien fuerte ya que estaba harto de darle tantos avisos y qué el chico no cambiara de actitud)

- Aaaaaaaaaaaaaaaauuuu

- ¿Lo encuentras gracioso, hijo? (dijo con una voz tenebrosa)

- No, no señor, no es nada gracioso (dijo sobándose el muslo izquierdo. Ángel estuvo un buen rato mirando fijamente a su hijo con cara de pocos amigos).

- ¿Qué es lo que te has ganado con ese comportamiento?

- Una zurra (dijo casi inaudible).

- ¿Y qué más, hijo?

- ¡Más! (dijo alarmado).

- Sí ya lo hemos hablado al dejar a Jared ¿recuerdas?

- Grrrrr (claro que se acordaba solo que esperaba que su padre no). Supongo que también estaré castigado sin salir una temporada.

- Supones bien. Sin salir, sin tele, sin ordenadores ni videoconsolas y ya le pediré a Fred que configure tu teléfono para que solo puedas realizar y recibir llamadas de mí o a los chicos.

- ¿Cuánto?

- Te diré lo mismo que a tu hermano, no menos de dos meses.

- ¡Qué! ¡Cómo te pasas papá!

- Pues espera a oír el resto.

- ¿Qué resto?

- Tanto tu hermano como tú habéis roto 6 de las normas fundamentales de esta casa así que las próximas seis semanas me aseguraré que os quedan bien claras (a Liam no le gustaba como sonaba eso). Cada domingo recibirás 36 nalgadas.

- ¿Qué? Noooooooo

- Me temo que es un sí, Liam.

- No, eso es….es….demasiado, papá, te juro que nunca, nunca, nunca más te desobedecerá a ti o a esas normas, lo juro (decía suplicando).

- Eso espero porque a los reincidentes no les va muy bien en esta casa, pero eso tú ya lo sabes ¿no? (Liam tragó saliva, dio un paso hacía atrás y se cubrió el trasero). Muy bien (y le indicó con el dedo que se acercara, Liam negó) Liam Rupert Galway, si he de ir yo en vez del cepillo agarraré la zapatilla (Liam ya estaba llorando)

- Por fa papi, nooo, la zapatilla no….tu mano ya duele mucho.

- Mi mano está herida para el próximo domingo mi mano ya estará totalmente recuperada, pero ahora esto (agarrando el cepillo del cajón de su mesita) hará bien su trabajo.

- Si te duele la mano, entonces pídele a tío Spike que me castigue él (dijo desesperado dando otro paso hacia atrás).

- SI VOY YO, NO SERÁ EL CEPILLO SINO MI CORREA LA QUE PRUEBE TU PROBLEMÁTICO TRASERO (gritó Spike des de la cocina. Liam maldijo el super oído de los vampiros).

- Papiii (intentando dar algo de penita a su padre).

- Liam Rupert tienes 3 segundos para venir aquí y empezar con el castigo ¿He de contar? (Liam negó con la cabeza).

Liam sabía que su padre empezaba a contar recibiría más nalgadas de las que habría pensado el sádico de su padre. Así que lentamente, muy lentamente fue hacia su padre. Una vez estuvo a su alcance Ángel cansado de tanta tontería lo agarró de la muñeca y tiró de él. Colocándoselo sobre su regazo. Liam eran de los que lloraban y pataleaban, así que lo sujeto bien fuerte para que no pudiera moverse y agarró finalmente el cepillo. Iban a ser 36 nalgadas, igual que fueron 36 para Connor. Pero Ángel sabía que con Liam se lo tenía que tomar con más calma y hacerle entender porque estaba recibiendo esas nalgadas. Así que después de cada ronda de seis se detenía y le recordaba que no debía desobedecerle y no debía mentirle ni ocultarle cosas y sobre todo que no debía ponerse en peligro. Cuando Ángel acabó Liam lloraba como si se fuera a acabar el mundo. Era cierto que nunca antes había sido tan duro con él. Pero es que nunca antes había estado tan cerca de perderlo por una "travesura" suya. Y Ángel quería dejarle claro a su hijo, que no iba a tolerar ese tipo de acciones de ninguna manera. Ponerse en peligro jamás, pero jamás estaría bien, para papá.

Cuando acabó, se quedó un buen rato consolando a su hijo, que parecía una lapa, era incapaz de soltar el cuello de su padre. En parte porque se sentía muy mal por haber recibido esa zurra, para él la madre de todas las zurras habidas y por haber. Y en parte porque los brazos de su padre siempre lo reconfortaban. Liam se quedó dormido de tanto llorar y Ángel lo dejó dormir en su cama, y salió de su dormitorio con cuidado de no hacer ruido.

- Eres blando, Ángel (dijo Spike vestido con un delantal de Ángel que ponía besa al cocinero).

- ¿En serio? (aquello era lo último que quería oír Ángel al salir de esa habitación) La próxima vez te dejo que entres y que le castigues, tú ¿Y entonces me hablas de ser blando o no? (dijo muy molesto Ángel).

- Vaaaaaaaaaaale (dijo levantando las manos) no digo nada más.

- Mejor no. No estoy de humor, William (y con lo de William dejó claro que no era el amigo el que hablaba sino el sire).

- ¿Entonces? (Ángel alzó de nuevo la mirada. Si Spike iba a hacer otro comentario fuera de lugar, no respondía). ¿Vamos a empezar a entrenar al mocoso?

- Sí, a partir de la semana que viene, todos los fines de semana y una hora y media cada día. Al principio más con eso que va a estar castigado, va a tener mucho tiempo libre.

- Quizás aprenda algo de disciplina.

- ¿Lo hiciste tú?

- Eyyyyy (dijo fingiendo estar dolido por el comentario).

- Disculpa, ha sido un día horrible.

- Buenooo, pues esto te va animar. Ya sabemos dónde está Cordie (Y Ángel lo miró como un niño mira un árbol de navidad lleno de regalos. Quizás con Cordie por casa, las cosas fueran mejor).

FIN