ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN FANFIC . ES POR SU AUTORA MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ
Nota de Arika Yuy Uchiha: Disculpen si los nombres de los cap están muy chafas los puse yo, no misfits aunque claro con su permiso.
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Presentimiento
Temari le devolvió su camiseta a Shikamaru y se envolvió tan solo con una bata mientras el Nara terminaba de vestirse. Cuando el momento fue oportuno Temari abrió la puerta de su habitación y se asomó.
-No hay nadie –susurró ella mientras fijaba la vista en el corredor.
El manipulador de sombras la tomo con la guardia baja y le beso una mejilla antes de salir rápidamente del lugar para dirigirse a su habitación. La ruborizada rubia tardo unos segundos en reaccionar y una pequeña sonrisa se colocó en su rostro mientras partía hacia el baño para ducharse.
Shikamaru se dirigió a su cuarto y se sentó en la cama. Aun no podía creer todo lo que había sucedido. Una sonrisa cómplice tomó posesión de su rostro al repasar minuciosamente lo ocurrido y fueron muchos los pensamientos que pasaron por su mente. Cerró sus ojos para poder volver con mayor fuerza a esa línea de pensamiento que, como de la noche al día, se volvía repentinamente mucho más agradable de lo que había sido durante una vida.
Aun siento el calor de toda tu piel en mi cuerpo y sé que pronto esta maravillosa sensación desaparecerá pero… lo que siento aquí –caviló el Nara sin percatarse de que colocaba su mano en el costado izquierdo del su pecho, justo donde se encuentra el corazón– eso jamás desaparecerá.
Temari dejó que el agua tibia recorriera su cuerpo, llevándose consigo el sudor de la noche más apasionante de su vida. La Sabuko no recordaba haber sentido nunca antes tanta pasión como cuando Shikamaru le hizo el amor ni tanta felicidad como cuando se durmió tiernamente en el pecho del Nara.
Quiero que el fervor que invade mi corazón cada vez que estas cerca sea eterno –deseo la dama de la Arena con anhelo– solo quiero estar a tú lado, pero sé que eso no puede ser ¿Qué hemos hecho, vago? ¿Qué sucederá cuando me abraces y me beses una última vez antes de partir hacia la Aldea de la Hoja? –Se pregunto con tristeza Temari rosando con sus dedos sus labios– me quedaré con este dulce recuerdo esperando tu regreso, aunque no vuelvas porque a pesar de que el tiempo nos aleje, te llevaré siempre en mi y al despertar cada mañana, estaré pensando en ti igual que hoy.
La kunoichi cerró el grifo del agua y se envolvió en una toalla. Se dirigió a su habitación donde se vistió rápidamente y secó su cabello recogiéndolo en cuatro coletas. Al salir de su habitación se encontró con Shikamaru quien se dirigía a otro baño para ducharse.
-Vaya te duchaste rápido –acotó el Nara con una sonrisa.
-Debo hacerlo, se supone que debo preparar el desayuno –explicó brevemente la Sabuko mientras el manipulador de sombras se le acercaba imprudentemente.
-Espera puede venir alguien –le recordó la kunoichi cuando Shikamaru la acorraló contra la pared.
-Solo un beso, ¿sí? –pidió él con una tierna mirada suavizando la defensa de la dama de la Arena y provocando que esta uniera sus labios a los de él con delicadeza, disfrutando de cada sensación que recorría su cuerpo. Sin embargo, ante el sonido de una puerta abriéndose ambos se separaron abruptamente.
-¡Buenos días! –saludó Ino sin percatarse de lo sucedido.
-Bueno días –respondieron ellos al mismo tiempo.
-Ino voy a preparar el desayuno ¿vienes? –invitó Temari dejando que el manipulador de sombras se dirija al baño.
-Claro –aceptó la rubia de la Hoja con una sonrisa siguiendo a la Sabuko hasta la cocina.
Una vez allí, la rubia de la Arena rápidamente batió tres huevos, luego agregó dos tazas de leche y continuó batiendo. Ino la miraba curiosa, no tenía idea de que Temari supiera cocinar pero por sobre todo quería ver como lo hacía. A la mezcla le agregó una taza de harina y continuó revolviendo varios minutos más.
-¿Puedes prender la hornalla? –solicitó la dama de la Arena a la de la Hoja.
-Sí, claro –afirmó Ino mientras Temari le colocaba unas gotas de aceite a una sartén.
Kankuro apareció por el lugar y al ver a las kunoichis cocinando decidió ir a buscar a su hermano. Cuando la masa en el sartén del primer panqueque comenzó a cocinarse el olor se hizo notorio en el ambiente. Chouji se despertó de golpe al percibir tan tentador aroma y se vistió lo más rápido que pudo.
El marionetista se detuvo tan solo cuando llego a la puerta del despacho del Kazekage. La tocó tres veces y ante la aprobación de su hermano ingreso al lugar.
-¿Sucede algo? –inquirió Gaara prestándole mucha atención a Kankuro lo cual le resulto extraño al titiritero.
-No, ¿por qué lo dices? –pregunto Kankuro sin dudarlo.
-Es solo que hace unas horas ya que Shukaku está un poco inquieto –le reveló algo avergonzado el menor de los hermanos Sabuko.
-¿A qué te refieres con "inquieto"? –indagó el marionetista al no poder comprender del todo a su hermano.
Pues… no estoy inquieto como tú con la niña de ojos grises idiota, más bien estoy preocupado que es distinto… –aclaró el Biju algo tenso.
Cálmate quieres, hasta ahora no ha sucedido nada. No hay razón para suponer que algo anda mal en la Aldea –dedujo Gaara.
-Presiente que algo anda mal –comentó el Kazekage quitándole importancia al tema.
-Pues… deberías prestarle atención –exclamó Kankuro sorprendiendo tanto a su hermano como al demonio.
Vaya… Quién diría que este subnormal diría algo coherente en su etapa hormonal –se burlo la bestia de una cola.
Ni cuando te defiende lo dejas en paz ¿cierto? –reprocho el Jinchuriki.
¿Por qué haces preguntas cuya respuesta conoces y te desagrada? –inquirió el Biju simulando inocencia.
-¿Por qué lo dices? –curioseó el Kazekage al no comprender del todo la advertencia de su hermano.
-Bueno… es un Biju ¿no? Se suponen que es un demonio sobrenatural así que debe tener una percepción mayor del mundo que nosotros.
¡Denle un premio al shinobi que se maquilla como mujer, sabe lo que es un Biju! –acotó sarcásticamente Ichibi.
Ya basta Shukaku –advirtió el Kazekage.
-Al principio creí que estaba inquieto porque era noche de luna llena y es cuando la sed de sangre lo invade con mayor fuerza, pero su reiterada insistencia es nueva para mí –explicaba el Kazekage a su hermano– de cualquier manera estoy seguro de que se le pasará pronto… así que dime, ¿qué sucede?
¡NO! ¡No se me pasará hasta que me hagas caso! –se quejaba ruidosamente el Biju.
Cállate Shukaku –ordenó Gaara casi como entrenándolo.
¡No soy un perro! –reprocho la bestia furiosa y fatigada.
-Oh si, casi lo olvido… venía a decirte que Temari ya está cocinando… deberíamos ir a desayunar –sugirió Kankuro mientras Gaara se ponía de pie y juntos abandonaban el área administrativa.
El desayuno trascurrió con normalidad. Los hermanos Sabuko, la Hokage y el equipo diez charlaban animadamente en la mesa mientras Shukaku se quejaba.
-Adoro que regreses de tus misiones hermanita –decía Kankuro mientras disfrutaba de la comida.
-¡Hmp! ya me imagino porque –respondió sarcásticamente la rubia de la Arena– debes dejar de pensar con el estomago, hermanito.
Te equivocas mi pequeña asesina el no piensa con el estómago, durante un tiempo creí que él pensaba con eso que guarda en los bóxers pero finalmente descubrí que él no piensa –se burlaba el Biju.
-Sí logras eso dile a Chouji como lo hiciste –agregó la Yamanaka en un tono socarrón.
-No tiene nada de malo pensar con el estomago, Ino –refuto el Akimichi sin dejar de comer.
-Mañana llegará el Raikage ¿verdad? –consultó la Godaime para cambiar de tema un poco avergonzada por las prioridades de sus guardaespaldas.
-Si, según su última carta llegara mañana por la mañana –confirmó el Kazekage.
-Entonces… ¿la reunión se realizará mañana mismo? –indagó algo preocupado el Nara ya que no tenía deseos de abandonar al Aldea justo ahora que las cosas con la Sabuko comenzaban a avanzar.
Ese vago no me agrada –le recordó el Ichibi a Gaara.
¿Por qué? Si no dijo nada malo –respondió el Jinchuriki.
-Lo dudo. Es un viaje muy largo el que hicieron seguro querrán descansar un poco –opinó Kankuro
-Eso es incierto así que deberás terminar pronto con el papeleo Temari –le recordó Gaara sintiéndose un poco culpable de la cantidad de trabajo que le daba últimamente.
-No te preocupes, estará listo para mañana –afirmó la dama de la Arena con una sonrisa en el rostro.
-Aparentemente Kenji tiene información útil, así que de seguro aparecerá en tu oficina hoy –le anticipó el Kazekage provocando que Shikamaru se irritara un poco.
-¡Hmp! No sé que es lo que Nagano pueda aportar –exclamó Kankuro un tanto molesto descalificando al pelirrojo.
Eso mismo me pregunto yo –pensó Shikamaru igual de molesto que Kankuro.
-Entonces… ¿hoy tampoco saldrás con nosotros? –inquirió Ino con carita de perro mojado.
-Claro que si –exclamó Temari para calmar un poco a la rubia de la Hoja y luego le aclaró– solo que será después de que haga el informe.
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