Sus ojos se humedecieron cuando se encontraron con los de ella, abiertos de par en par y observando directamente hacia él, penetrando con su mirada su propia alma.
Las lágrimas no tardaron en rodar por sus mejillas, atrayendo el delgado cuerpo de Christine hacia el suyo para asegurarse de que no se alejaría, que aquello en realidad no era un sueño como muchos de los que llegaba a tener, y que como en aquellos, ella se esfumara de sus brazos y volviera a desaparecer.
Ella por su parte se sentía abrumada ante los sucesos, y apenas podía relacionar los hechos. Pero de algo estaba segura, y eso era que tenía la oportunidad de estar con su familia nuevamente.
Entonces sus brazos rodearon el cuerpo de Gabriel, aferrándose a él.
― Perdóname, Gabriel ― Alcanzó a susurrar ella mientras escondía su rostro en el hueco que se formaba entre el cuello y su hombro, depositando un suave beso en este ― Todo fue culpa mía ― Admitió con pesar, sintiéndose repentinamente agobiada.
― Hablas mucho ― Argumentó él, con una media sonrisa mientras se separaba levemente de ella, observando como el tiempo también había pasado para ella. Pero un pensamiento se encontraba en su mente; Nunca había visto a su esposa más hermosa que en aquel instante, al fin se encontraba con él nuevamente ― Extrañaba escucharte ―.
Unos pasos tambaleantes se escucharon a espaldas de ambos, ella dirigió su mirada y para descubrir que el dueño de aquellos pasos torpes y titubeantes le pertenecía a su hijo, quien en aquellos momentos se encontraba como él gato que muchas veces de pequeño aparentaba ser.
Ella lo sabía, había escuchado las peleas que habían surgido entre Gabriel y Adrien, lo había observado todo como simple espectadora, sufriendo terriblemente la separación que ambos habían causado y también viviendo la gran angustia sobre los constantes peligros a los cuales su hijo se enfrentaba.
Al igual que el dolor de no tener una madre para guiarla.
Cuando él estuvo frente a ellos no tuvo más fuerza para mantenerse de pie y cayó de rodillas, quedando a la altura de sus padres.
Su madre se reincorporo para poder quedar en la misma posición que él, admirando como se había convertido en un hombre y sintiéndose terriblemente culpable por haber faltado en gran parte de su vida, porque era algo que no podría compensar nunca en lo que le quedaba de vida.
Posó sus dos manos en los pómulos de él, limpiando con sus pulgares las mejillas traicioneras que comenzaban a salir de sus ojos.
Y ella no pudo evitar derramar lágrimas, tenía a su hijo frente a ella finalmente, podría abrazarlo durante el resto de su vida y estar con él.
― Creciste mucho, aunque es obvio, eso tú ya lo sabes ― Soltó ella de manera apresurada, desbordando alegría en sus palabras ― También yo lo sabía, te veía, y bueno, eso también ya lo sabes ― Agregó, nerviosa.
Chat Noir sonrió, llevando su antebrazo frente a sus ojos para limpiar sus lágrimas de manera rápida, logrando en el acto que su madre soltara su rostro.
Él dirigió su mirada hacia su costado, donde Emma ahora se encontraba con el pequeño Kwami en brazos, había perdido su transformación de un momento a otro y ahora se encontraba haciéndole pequeños mimos a la criatura.
No pudo evitar que un nudo se formara en la boca de su estómago, preocupado por la insensatez de su propia hija, algo que en definitiva había aprendido de Marinette y quizás heredado de él.
Porque, después de todo era hija de ambos, y era la perfecta representación de ellos.
Estiró su mano hacia ella, quien la observó confundida. Chat Noir se limitó a sonreírle, incitándola a tomar su mano.
Christine observó aquella escena de reojo, su hijo solo podía expresar un inmenso amor hacia la pequeña niña solo con una mirada, y eso en definitiva le llenaba de paz.
Emma tomó la mano de su padre sin dudar, cargando al pequeño Kwami con una mano, quien al ver a Christine no se tomó la delicadeza de esperar y salió disparado hacia ella, acariciando con fervor su mejilla.
Adrien colocó a Emma frente a él para que su madre pudiera observarla, y luego de un intercambio de palabras con el Kwami, ella enfoco toda su atención a Emma.
Gabriel tomó del hombro a Christine, quien parecía no poder contenerse y, lo primero que hizo fue abrazarla.
― Eres preciosa ― Le dijo, mientras repartía una gran cantidad de besos por toda su cabeza.
Por su parte, Ladybug observaba de manera silenciosa el encuentro, completamente contrariada por la acción repentina que Emma había logrado hacer, liberándolos a ambos del control en el que se encontraban.
Un nudo en su garganta se había formado al recordar de repente aquellos sucesos, sintiendo como su mente solo parecía divagar.
Agregando el hecho de que su propia hija había arriesgado su vida, haciendo que su corazón se desembocara ante la sola idea de que algo le hubiese pasado, pues nunca se lo perdonaría, ella era quien debía protegerla, no al revés.
Sintió como una mano se posaba en su hombro, obligándola a subir su mirada para encontrarse con Chloé, o más bien, Queen Bee.
Ella le tendió la mano para que pudiera colocarse de pie, y así fue, tambaleando un poco ante el acto, aun se sentía levemente mareada.
― Emma se parece más a ti de lo que creía ― Admitió, otorgándole una sonrisa sincera ― Incluso tampoco tú tenías en cuenta esto ¿No? ― Cuestión, logrando que Ladybug suspirará.
― Es imprudente, tal como su padre ― Confesó, sintiendo como un calor extraño recorría su cuerpo al expresarse de aquella manera por primera vez.
Y se extendió más aun cuando dirigió su mirada hacia el centro de la habitación nuevamente, observando como su hija era llenada de mimos por la madre de Adrien, su abuela.
― Tienes muchas cosas que contarme, Marinette ― Su tonó de voz sonaba acusador, mientras su mano la había colocado en su pecho simulando estar ofendida.
Ladybug rio levemente.
― Creeme, hasta hace poco yo tampoco tenía idea ― Admitió apenada, mientras rascaba su cabeza. Queen Bee la observo, extrañada y, quizás, cuestionando como era que aquello había ocurrido. Ladybug soltó un bufido ― Mascadas, Chloé, nos cubrimos los ojos con mascadas ― Finalizó, para escuchar la risa próxima de Jade acercarse a ambas mujeres.
― Dejando de lado tus extraños fetiches, creo que en realidad esto sí se convirtió en una reunión familiar ― Queen Bee asintió, dándole la razón.
Ladybug sintió una mirada sobre ella, escudriñándola, y fue entonces cuando se topó con los ojos de Chat Noir, observándola fijamente con una sonrisa de oreja a oreja.
Y, se sintió feliz por aquello, puesto que hacía muchos años que no le había visto con una sonrisa tan sincera y vibrante de alegría, que logró que su corazón saltara de emoción ante aquel suceso.
Escuchó a su hija reír mientras era abrazada por Gabriel y Christine a la vez, separándose levemente de ellos para llamarla a ella con una mano, pidiéndole que se acercará.
Ella negó levemente con la cabeza, recibiendo a su vez una sonrisa por parte de aquella mujer que, para ella seguía siendo todo un misterio, pero una cosa tenía muy clara; Era la felicidad que tanto Gabriel como Adrien habían resguardado tanto tiempo.
Aunque no tenía en mente que, Adrien había encontrado la felicidad tiempo atrás con ella, siendo una más grande ahora en el presente cuando supo por fin de Emma, y de quien era en realidad ella.
Hija del legendario Chat Noir y la increíble Ladybug.
Emma se separó de sus abuelos y pasó de largo por su padre, corriendo con una gran sonrisa hacia el encuentro con su madre para poder arrastrarla consigo hacia donde ellos estaban riendo. Comprendió que aquella era su familia, por lo tanto su mamá tenía que estar ahí, pues ella era el centro de su propia familia.
Ladybug estiró sus brazos, esperando que Emma arremetiera contra ella, para poder comenzar con el gran sermón que había estado mentalizando y, para darle a conocer su castigo por ser tal como ella lo era, alguien que parecía no pensar en las consecuencias.
Pero Emma nunca llegó a sus brazos.
Su pie quedo fijo en el piso, le era imposible continuar su camino puesto que había quedado atrapada de alguna manera, o eso era lo que podía pensar.
Sintió algo comenzar a recorrer su pierna, hasta extenderse hacia su pecho con una sensación completamente fría.
Pudo escuchar a sus espaldas el grito de su padre, al igual que sus pasos rápidos que probablemente se dirigían hacia ella.
Al frente pudo ver como su madre arrugaba su rostro en una mueca que no pudo comprender, lanzando su yo-yo hacia ella.
Sintió una punzada de dolor en su pecho, muy breve, casi como si fuese la vacuna que le tocaba cada año como a todos sus compañeros de escuela.
Bajó su mirada en dirección de su broche, su Miraculous.
Este se encontraba completamente cuarteado con un pequeño agujero frente a este.
― Dosuu ― Alcanzó a pronunciar, antes de cerrar sus ojos.
Su cuerpo dejo de responder al momento que sus ojos se encontraban completamente cerrados, listo para impactarse contra el suelo.
Chat Noir atrapo el menudo cuerpo de ella antes de que golpeara el suelo, acomodándolo sobre sus brazos.
Toco su mejilla y sintió pavor al poder percibir lo helada que comenzaba a estar su piel, a pesar de estar posando guantes.
― Emma, Emma ― Agitó levemente su rostro, intentando lograr que despertara ― Despierta, hey ― Su mirada fue hacia su costado, donde Ladybug había llegado a su lado.
Gabriel no dudó en ponerse de pie, tomando entre sus brazos a su esposa y llamando a su transformación nuevamente al vislumbrar como la tormenta comenzaba a arremeter con más fuerza y los truenos lograban cimbrar el piso.
― No, no, esto no puede estar pasando ― Alcanzó a murmurar, tomando entre sus manos el pequeño rostro de su hija, quien poco a poco iba perdiendo el color ― ¡Emma! ― Exclamó, sintiendo como sus lágrimas no podían ser contenidas ― Por favor ―.
Ambos, como si se trataran nuevamente de un equipo, se enfrentaban a la tarea más difícil que podían experimentar; Que su hija despertará, con el anhelo de que expresara que deseaba dormir un poco más.
Pero Emma no despertaba, ella no respondía al llamado que Marinette estaba acostumbrada a hacer diariamente por qué el sueño de su hija era extremadamente pesado.
Y Adrien se negaba a creer que él no podría vivir nunca aquel momento con su hija, porque ella era alguien totalmente increíble e impredecible, al igual que necia y astuta, al costo de poner su propia vida en juego por ingenuidad.
O quizás, completamente consciente de ello.
Observó con desdén el Miraculous que tenía colocado en su ropa, este parecía caerse a pedazos, pues había sido perforado por completo.
Dosuu, el Kwami con el que Emma había entablado una rápida conversación y que pertenecía a aquel Miraculous, ya no se encontraba más ahí.
Y su hija quien había unido su vida al Miraculous en un arrebato de valentía, comenzaba a deslizarse de sus manos.
Tenía miedo como nunca lo había tenido en su vida, y dedujo rápidamente que Marinette también.
― Una insignificante alimaña, una mocosa que piensa que la vida no tiene consecuencias ― Aquella voz grotesca se hizo presente en el lugar, logrando que las paredes retumbaran ― Digna heredera de ti, Christine ― Una gran masa de agua se comenzó a formar en el centro, comenzando lentamente a tomar forma de un ser con una gran mandíbula ― Y solo por agradecimiento, caerás al final ―.
Poco a poco su cuerpo se fue extendiendo conforme el agua que se encontraba en el suelo era atraída hacia donde se encontraba la gutural cabeza, quien mientras más se comenzaba a expandir comenzaba a generar una especie de carnosidad alrededor de la figura, siendo una visión grotesca de lo que representaba; Un dragón.
Ladybug acarició el Miraculous del pavorreal, observando una vez más el rostro inerte de Emma.
― Somos la creación y la destrucción, hagamos bien nuestro trabajo esta vez ― Murmuró, levantando su vista para encontrarse con los ojos de su compañero ― Hagámoslo juntos y recuperémosla ―.
Chat Noir tragó saliva al escucharle hablar con una gran seriedad, pues era verdad, ellos debían hacer las cosas bien esta vez.
Observó al frente cuando aquel ser se dirigió para arremeter contra ellos con su mandíbula completamente abierta, con el único fin de acabar con ellos.
De manera rápida con una mano tomó la cintura de Ladybug mientras que con su mano libre cargaba el pequeño cuerpo de Emma, esquivando aquel brutal ataque por parte del ser ancestral.
Se colocó a un lado de Jade Turtle al mismo tiempo que soltaba a su compañera, observando de reojo a su madre quien parecía no salir de la sorpresa por los acontecimientos.
― Hermano, necesito que me digas que tienes un plan ― Le pregunto, acomodando entre sus brazos el cuerpo de Emma.
Jade al observar el Miraculous de la pequeña completamente destruido solo logró que su estómago se revolviera de una manera inexplicable, aquello había sido culpa de todos, pero el cargaba con una mayor responsabilidad.
Pero, mientras todos estuvieran con vida, mientras la destrucción y la creación estuvieran juntos aun había esperanzas para todos, o eso quería creer.
― El circulo de Wuji ― Chat Noir giró rápidamente su rostro para poder observar a su madre nuevamente, quien se encontraba en brazos de Hawkmoth.
Ella se removió para poder bajar, pero como si se tratará de un látigo, la cola de Gòng Gōng se agitó en su dirección, destrozando por completo una de las columnas del recinto.
Afortunadamente lograron esquivar el golpe.
― Eso lo puede detener, Adrien, tienen que hacer el circulo de Wuji ― Exclamó la mujer, aferrándose al cuerpo de su esposo.
Se sentía en aquellos momentos inútil, no había podido ser de ayuda, y para agregar algo más a la lista era posible que la culpable de que su nieta se encontrara en ese estado era su culpa, puesto que ella se había arriesgado por aquello que ella le había dicho cuando notó que existía una conexión entre ellas, por qué ella podía oírla.
Le sorprendió al principio, puesto que no pensó que una pequeña niña tuviese una conexión espiritual a tal nivel que ni su propio esposo había alcanzado con la meditación en conjunto con el portador pasado.
Pero había una clara respuesta, Emma tenía sus sentidos abiertos hacia las nuevas experiencias, como si lo nuevo no fuese realmente inesperado para ella.
Lo único que podía hacer en aquellos momentos era compartir lo que ella sabía, lo que había adquirido tras años de estudios en conjunto con el maestro Fu.
― El circulo Wuji, la nada ― Murmuró Jade, mientras aterrizaba de un golpe en el suelo, observando como Gòng Gōng gruñía de desesperación ― Aun así, se necesita el Miraculous del pavorreal y del zorro, y ― Guardo silencio, dirigiendo su mirada hacia Adrien.
― Ambos ― Señalo a Ladybug y a Chat Noir ― Recuperen a mi nieta, ustedes dos juntos son capaces de todo ― Visualizo el libro sagrado, que seguía en manos del portador del Miraculous de la tortuga, aquello le causo un mal sabor de boca pero dejaría todo eso para después. Tomo el libro sin reparo, para después lanzarlo hacia Ladybug quien logro tomarlo entre sus manos en el aire ― Estoy segura que Fu te enseño a leerlo, o al menos ciertas páginas, háganlo y úsenlo como intercambio ― Ordenó, ahora dándoles la espalda.
― Realmente eres Christine ― Se atrevió a decir Queen Bee, quedando a un lado de la mujer que había sido su rol materno durante toda su infancia y parte de la adolescencia ― Estoy feliz de que estés aquí ― La mujer sonrió, algo aturdida por las palabras de la rubia ― Cuando acabemos con este dragón pasado de moda, te lo explicaré ― Agregó.
Ella asintió, dirigiéndose a Hawkmoth, su marido.
― Dime lo que necesitas que haga, y lo haré ― Declaró con voz firme, elevando su bastón, reto claro para el demonio.
― Un Akuma, el que se encuentre más cerca ―.
Hawkmoth sonrió, su esposa tenía una mirada completamente deicida.
En esta ocasión se encontraban haciendo las cosas juntos, no había secretos por parte de ambos y tenía fe en que las cosas resultarían.
Por qué aunque él no hubiese sido elegido, se había adentrado a aquel mundo completamente por ella y en el pasado lo hubiese hecho de igual forma.
Christine comprendió que las cosas quizás hubiesen sido diferentes si ella no hubiese ido sola hasta el Tíbet en busca de venganza, si hubiese sido paciente quizás nada de eso hubiese ocurrido.
Pero la palabra hubiera no es algo real, para su desgracia.
Tanto ella como su hijo habían pecado en el mismo error, de una manera completamente diferente, pero tendrían que vivir sus vidas con aquello.
Y esperar que las personas que amaron vuelvan a tener confianza en ellos.
― Como ordenes ―.
Gòng Gōng abrió su mandíbula completamente, un gutural sonido salió de ahí siendo acompañado de miles de estacas de hielo que se dirigían rápidamente hacia ellos.
Ahora solo tendrían que esperar el apoyo, protegiéndose unos a los otros.
[…]
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Planeaba publicar esto mucho más temprano, pero ya saben, wattpad en mantenimiento diciendo que durará solo dos horas pero ya van más de siete ¡Bravo!
Feels? Por fa, no me maten, Emma no esta muerta, anda de parranda. Mamá agreste se hará cargo del desmadre que ella misma causo por no escuchar a Fu. Hawky traera ayuda, akuma viejo vuelva a la escena.
OH! Otra cosa. Inicie una pequeña historia, no seran más de 5 capitulos, quizás 4, se llama "No un villano" hoy publique el prologo y espero pronto publicar el capitulo siguiente para que vean más o menos de que trata.
De nuevo, muchas gracias por el apoyo, son realmente increibles ;3; me siento tan feliz de que la historia les guste de verdad.
BTW; Esta por llegar a su fin, tres o cuatro capitulos y esto se acaba, mejor ya no sigo que me pongo a chillar. ¡Los amo!
