Disclaimer:
Pokémon no me pertenece, es de Nintendo :3
Los OC, el team, la región, los diseños, y la historia son míos :3
Capítulo 28: Un problema eléctrico
El barco siguió su curso, y los tres pokémones esperaban pacientemente llegar al otro lado.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó con curiosidad Entei.
La chica lo observó con su ojo, y después de varios segundos le respondió:
—Nuestro nombre es Unown —respondió monótonamente—. Somos el pokémon jeroglífico.
—Me suena... —Entei trató de recordar dónde había escuchado ese nombre.
—¿El alfabeto volador que cantan en coro "Unown"? —preguntó el hombre que los acompañaba.
—¡Ya me acordé! —expresó con seriedad Entei, haciendo que el pelinegro lo volteara a ver con cara de pocos amigos.
—A veces me pregunto que hay de mal contigo —respondió despectivamente, odiaba cómo su hermano hablaba alto, pero con seriedad en su rostro, odiaba la incongruencia de su hermano.
—Querido hermano —comenzó el hombre de café, en contestación de su "adorable" hermano menor—. Eres el peor vestido, y con actitud más pomposa de todo el grupo.
—¡Que atrevido de tu parte!
—Aquí vamos de nuevo... —dijo el hermano al saber que recibiría un largo sermón y letanía. Se tapó sus oídos con los dedos de sus manos y el pelinegro le comenzó a gritar.
Unown los observó, después de un tiempo se acercó a ellos y los tomó de las orejas, parando, de esa forma, la pelea.
—¡Suéltame! —exigió el pelinegro, mientras que su hermano se quejaba del dolor.
—¿Quiénes son ustedes?
Los hermanos no pudieron evitar estar en shock, ¿Se le olvidó que viajaba con ellos? Pero después se dieron cuenta que no se habían presentado ante ella, cosa que los hizo avergonzarse, ya que ella se presentó primero.
—Lo lamento, no me he presentado. Mi nombre es Entei, es un gusto conocerla.
—Mis disculpas señorita —también se disculpó el pelinegro—. Mi nombre es Raikuo.
—Esta bien. Pero no les preguntamos sus nombres.
Los dos perros legendarios la observaron atónitos.
—¿Por qué nos siguen?
—Eso es porque usted nos dijo que lo hiciéramos —tomó la palabra Entei un poco nervioso.
La chica se quedó callada por largo tiempo.
—Ah, ya me acordé.
Los hermanos se comenzaron a preocupar por el bienestar mental de ella, y de ellos, comenzaron a contar las extrañezas que ella tenía.
Primero: Su aspecto neutro.
Ella parecía ser alguien sin emociones, sin llegar a ser fría, solamente neutra. Como si no notara lo que hay a su alrededor y simplemente sobrevivir, sin tener algo de aprecio por los demás o por cualquier cosa. Además poseía unos ojos negros y vacíos, al observar esos ojos sentían que había un gran vacío, aunque eso era algo que les interesaba, sin embargo no dejaba de ser algo de temer.
Segundo: Su manera de hablar.
Habían notado desde hace unos minutos que la chica hablaba en plural, como si ella fuera muchas personas y expresa lo que todas dicen.
Tercero: Su actitud.
Si su aspecto era de alguien sin emociones, su actitud mostraba que estaban en lo correcto. Ella no parecía tener algún sentimiento de lo que lo rodeaba, su actitud no era ni positiva ni negativa, ella era neutra, como su apariencia. Además demostraba ser distraída y olvidadiza.
—Bueno, son tres —dijo Entei en voz alta.
—¿Tres qué? —preguntó Raikuo un poco impresionado de que su hermano pensará en lo mismo. Aunque prefirió hacerse el tonto.
—Características de Unown.
—"Linda forma de decirlo".
—Puedo leer sus mentes ¿Saben? —comunicó la chica interrumpiendo los pensamientos de ellos, provocando que los dos se arrodillada y se disculparan. Uno realmente apenado: Entei, y el otro por el sentido del deber: Raikuo.
Cuando llegaron al puerto de aquella región bajaron. Unown les indicó que debían ir a "la Ciudad del Sentimiento", ahí encontrarían a los demás acompañantes.
En una montaña nevada se encontraban el samurái y la entrenadora del Absol sin hacer algo.
—Regi~ —dijo una mujer de pelo negro tirada en la nieve en forma de puchero.
—¿Qué quieres Yveltal? —preguntó cansado de las quejas de la mujer hacia él.
—Debemos de volver a la ciudad de la fábrica pokémon —respondió de la misma forma con la que había llamado su atención.
—¿Tienes frío?
—No, estoy muy abrigada y si me voy a climas más cálidos me derretiré.
—¿Entonces?
—Presentimiento.
El joven suspiró, la chica siempre hacia lo que quería y cuando quería, y como no hubo opción se dispuso a volver a la ciudad anterior.
Grande fue su sorpresa que en el bosque vio, escondidos en un arbusto, un pokémon piedra de color azul celeste, junto a una similar, pero color rosa. La de rosa parecía querer darle más valor al azul. Mientras observaba a esos dos pokémones notó que su acompañante se quedó de piedra.
—¿Diancie?
La mencionada volteó lentamente, se podía observar el pánico en su rostro, cosa que no pasó desapercibida por el chico de hielo.
—¡Diancie! —dijo con felicidad la chica empezando a correr hacia el pokémon.
El pokémon al no notar hostilidad en la chica levitó hacia ella con gran alegría.
—¡Diancie!
—¡Dian!
—¡Diancie! —dijo con más alegría.
—¡Diancie! ¡Dian! —contestó la pequeña.
—¡Diancie! Tú... ¡Pequeña estúpida! —ahora su cara era de enojo.
La pokémon se espanto y levitó para el lado contrario, pero ya era demasiado tarde. La humana pokémon la había alcanzado.
La chica agarró a la pokémon, le metió la manzana en la boca y le obligó a comérsela.
—¡Traga! ¡Traga, maldita sea! —le gritó con furia mientras que la hacia masticar agarrando su mandíbula y comenzando, a mover de arriba abajo.
—"¿De verdad es una buena persona?" —se preguntó Regice al observar tal escena.
Cuando la pokémon tragó cayó inmediatamente al piso, asustando al pokémon que la acompañaba.
Por desgracia la chica notó al pequeño, y ensanchó su sonrisa.
—¿Oh? Pero que tenemos aquí... un pequeño pokémon tímido —dijo acercándose peligrosamente al pokémon.
Regice al ver como el pokémon se moría de miedo decidió apiadarse de él.
—Ya es suficiente.
La chica simplemente se quejó y agarró al pequeño, mostrándole cómo es que Diancie se volvía humana.
Cuando terminó la transformación había una chica de blusa de manga larga blanca, pantalones grises, con un collar de oro y en medio un diamante rosa, brazalete de diamantes del mismo color, ella tenia su cabello de color gris y las puntas color rosa pastel, además de tener una tiara de diamantes rosados. Al abrir los ojos se pudo observar que tenia los ojos de color carmesí.
—¡Carbink! —exclamó el pequeño pokémon.
—Me duele la cabeza... —la chica se agarró la cabeza con una expresión de dolor.
—¡Listo! Ya estamos en el mismo barco —le dijo Yveltal ofreciéndole la mano para que se levantara.
Diancie tomó la mano que le ofreció y se levantó, dedicándole una sonrisa a su agresora y esta le dedicó su sonrisa, como si ella fuera parte importante de la mafia.
—"¡Decídete mujer! ¡¿Eres buena o mala persona?!" —se preguntó muy confundido.
El Carbink observó lo que quedó de la manzana, después miró a su acompañante.
—¿Eh? —dijo Diancie al notar su mirada en ella y la manzana, como si le pidiera permiso—. ¿Quieres volverte humano?
El pequeño asintió.
—¿Por qué? —preguntó entregada.
Él se limitó a mirar a otra dirección.
—Creo que es porque quiere saber como se verá de humano —respondió Yveltal con sencillez, recibiendo la mirada sorpresiva de Carbink, como si le hubiese atinado.
Diancie se lo pensó, era algo injusto que el pequeño sea el único pokémon entre humanos, sin embargo no era partidaria a la extinción de los pokémones.
—¿Seguro?
Él asintió, y ella suspiró resignada.
—Bueno, si quieres...
Carbink, tímidamente, mordió lo que restaba de la manzana y después de tragar cayó. Cuando se volvió humano, él era más alto que Regice, pero un poco más pequeño que Yveltal, tenía un tipo de bufanda pero corta y muy esponjosa, su atuendo era como de un chico rico, tenía un anillo de diamantes y accesorios de diamantes, su cabello era gris, pero las puntas eran azules celestes. Cuando despertó pidió un espejo, cosa otorgada por Regice.
—¿Enserio? —preguntó Yveltal al ver que su compañero tenia un hermoso espejo cristalino, con detalles de flores.
Regice no le contestó.
Cuando Carbink se observó en el espejo hizo una tímida sonrisa, despertando el lado maternal de las chicas.
—¡Qué lindo! —exclamó Yveltal al abrazarlo.
—¡Aww! ¡¿Quieres que te dé algo?! —preguntó Diancie con entusiasmo.
—¿Y si mejor vamos a la ciudad? —preguntó irritado por tanto escándalo Regice.
Los tres asintieron y siguieron al samurái.
—¡Mewtwo! ¿Cuándo vamos a llegar a "la Ciudad del Sentimiento"? ―preguntó Mew cansada de tanto caminar.
—Pronto —le respondió cansado de las quejas de su mujer—. Creo.
—¡¿Creo?! —preguntaron todos los demás.
—Cállense, y déjenme seguir.
Deoxys y Articuno estaban muy enojadas, aunque no lo aparentaban, llevaban tres días sin haber visto la civilización, o al menos una ciudad.
—Admítelo —le dijo Mew acercándose a él—. Nos perdimos.
—¿Y de quién crees que tiene la culpa? —le preguntó Mewtwo a Mew.
—Sí —respondió Reshiram—. Sabía que era una mala idea pedirle indicaciones a Zekrom.
—¡Por centésima vez! —gritó Zekrom harto de que Reshiram le recordará eso cada cinco minutos—. ¡Sí es por aquí, solamente que el camino es ridículamente largo!
Todos siguieron caminando, hasta que notaron nieve, y a lo lejos una ciudad con tonos azulados y con una gran fábrica abandonada.
—Bien —dijo Mewtwo después de un largo tiempo—. Por fin llegamos, ahora podemos dejar de molestar a Zekrom.
—Gracias —mencionó sarcásticamente.
A lo lejos escucharon fangirleos de dos mujeres y observaron a dos chicas abrazadas de un hombre y una "mujer" samurái caminando muy enojada.
Las chicas al observar la belleza de la samurái esperaron a que llegara, pero mientras más se acercaba más notaban algo esencial.
Era plana.
Inmediatamente sintieron compasión con ella, debido a que sus compañeras eran muy bien dotadas, e incluso ellas mismas también. Corrieron hacia ella y la abrazaron.
Regice se quedó de hielo, al igual que Diancie e Yveltal, ¿Qué sucedía aquí?, de pronto una gorda de mujeres lo estaban abrazando y diciendo cosas como...
—¡No te preocupes! Eres tan bella que el cuerpo no importa.
—¡Te apoyamos!
—¡Estarás bien! Hay a quienes no le importa.
Regice hizo todo lo posible para quitárselas.
—¡Por el amor de Arceus! ¡Soy hombre!
Lo soltaron inmediatamente. Sin embargo, cuando sintió paz, lo volvieron a abrazar.
—¡Tranquilo! Habrá alguna mujer que se interese en ti.
—¡Los gustos se rompen en géneros!
—¡Sálvenme!
Y cómo si se hubieran apagado de él, los hombres del grupo agarraron a las chicas y las separaron de él.
—Gra... —vio cómo es que los hombres de aquel grupo le daban miradas asesinas—. Se los agradezco...
—¡Yo soy Diancie, él es Carbink, y ella es Yveltal! —exclamó Diancie muy feliz—. ¡El que parece mujer es Regice!
—De la misma región que yo ¿Eh? ―dijo Groudon observándolo con detenimiento—. Realmente pareces mujer, una muy bella, pero nadie le gana a mi Kyogre.
—¡No soy tuya!
—Sí, claro.
Groudon estaba un poco triste, no solamente por lo de Arceus, sino por el daño que le podrá provocar a los demás, e incluso a él mismo. Odiaba que comenzaba a sentir algo más que admiración y odio hacia su contraparte. Lo odiaba porque eso significaría separarse de ella, todo por Arceus. No entendía porque no quería que los pokémones legendarios se enamoraran.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando llegó otro grupo de pokémones.
—El tren bala es sensacional —dijo Entei con seriedad.
—Es muy rápido, debo admitirlo —le respondió Raikuo.
La chica que los acompañaba siguió callada.
Los perros legendarios observaron a Lugia, y ella los miró extrañada, después de un minuto corrieron hacia ella, arrastrando a Unown.
—¡Madre! —exclamó Raikuo.
—¡Mamá! —siguió Entei.
—¡¿Ustedes también?!
Y la abrazaron. Lugia empezó a gritar y las aves se comenzaron a reír.
—Hermanos —dijo Suicune, cuando soltaron a Lugia—. Tiempo sin verlos —hizo una reverencia.
—¡¿Un mayordomo?! —exclamaron al verlo, siempre creyeron que si fuera humano habría sido una mujer pretenciosa, pero era un hombre, y al parecer servicial.
—¡Suicune! —gritó Zapdos—. ¡Tienes que ser más relajado!
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Raikuo la observó, y ella lo observó de vuelta. En ese preciso momento sintieron algo muy fuerte. Sí, eso era...
Odio a primera vista.
Raikuo era muy educado como para insultar a una mujer. Desgraciadamente Zapdos no era así.
—Ya sé que soy hermosa, pero ese no es motivo para que me observes, maldito pervertido.
Todos los demás se paralizaron, como si ella hubiese usado "Onda Trueno" en ellos.
—¿Disculpe?
—No te hagas, tú sabes tan bien que yo, como nos odiamos —le dijo con sencillez—. Es mejor ser sinceros.
—No lo niego, señorita —remarcó "señorita"—. Que siento cierto desagrado hacia su persona. Pero no la insultaré abiertamente.
—¡Ese es el espíritu! —exclamó la chica—. Mientras yo te insulto a mis anchas tú te mantendrás callado.
—"¡La odio! ¡La odio!" —gritó mentalmente Raikuo, grito que Unown, Lugia, Deoxys, Mewtwo, y Mew lograron escuchar, por el simple hecho de ser pokémones psíquicos.
Los dos se dedicaron una gran mirada de odio.
Mew, para detener la batalla que se aproximaba sacó a Sylveon.
—¿Qué quieres que haga? —le preguntó la pokémon tipo hada.
—Detén esto.
Sylveon emitió ondas tranquilizadoras desde sus apéndices sensitivos en forma de cinta, haciendo que se calmara un poco el ambiente.
—Por cierto —dijo Suicune captando la atención de todos—. ¿Y papi?
—Nuestro padre se encuentra viendo el espectáculo de las chicas Kimono —le respondió Raikuo recordando como huyó del barco para eso.
—Podría jurar que si aquí se presentara un baile, uno muy bueno, aunque no sea anunciado, él aparecería al instante —siguió Entei.
Hubo silencio, como si estuvieran pensado en algo.
—Podría funcionar —dijo Raikuo.
—Mami —Articuno se acercó a Lugia—. Sabes de bailes tradicionales japoneses ¿No?
—No soy tú madre. Pero sí sé.
Ella al ver que todas las miradas se posaban en ella se sintió nerviosa.
—¡No! ¡Me niego!
Pero su opinión no importaba. Tarde o temprano volvería a ver al ave arcoíris, quisiera o no.
En un lugar un poco más alejado, en un bosque lleno de árboles había una mujer de cabello cortó y verde, con un traje de igual color, solamente que sus shorts eran blancos, estaba junto a un adolescente de cabello naranja y traje azul y amarillo claro.
Los dos saltaban desesperados de árbol en árbol, resonaban risas infantiles y mientras más cerca las escuchaban más desesperados se ponían.
—¡Más rápido! —gritó la mujer aterrada. El chico que la acompañaba apresuró el paso.
Ella se maldito por lo que estaba sucediendo. Ella junto con dos hombres, uno vestido de café y muy alto, otro un poco más pequeño, con un sombrero mosquetero y un aura que imponía, se habían encontrado de vuelta con su ex aprendiz, iba a ser un día extraño ya que la última vez que se reunieron eran pokémones, pero eso no importó ya que disfrutarían el día con su ex aprendiz. Quien hubiera predicho el ataque de tres niños vestidos de grises, uno con los ojos cerrados y rubio, otro con los ojos abiertos y de pelo azul, y una niña con los ojos entrecerrados con cuatro coletas y cabello rosa fuerte.
Esos niños eran anormales, atacaron por sorpresa y al primero que secuestraron fue al hombre de café. Creyeron que fue una broma de los niños, pero al escuchar los gritos de dolor de su compañero, supieron que era algo real. Desgraciadamente la opción de rescatarlo estaba descartado debido a que los niños los persiguieron. El hombre del sombrero los estuvo persiguiendo, y en un acto descuidado por parte de la mujer y el adolescente, él se arriesgo siendo capturado por los niños.
Ahora quedaban ellos dos.
La chica notó algo interesante en ese asunto, al tratar de salir del bosque los niños lo evitaban de diversas maneras. Su conclusión fue que ellos no atacaban fuera del bosque.
Estaban a pocos metros de salir de aquel bosque del horror.
Sin embargo los alcanzaron.
La mujer lo agarró y lo lanzó fuera del bosque.
—¡Maestra! —gritó el chico con desesperación.
—¡Lárgate! ¡Y ni se te ocurra volver! —le gritó la mujer siendo capturada por los niños.
Él corrió de vuelta al bosque, pero ella lo detuvo.
—¡Huye! ¡Vete! ¡Y busca refuerzos!
Antes de que él le contestará agregó.
—¡Es una orden!
Después ya no volvió a oír palabra alguna de ella.
Él se tiró y comenzó a sollozar por sus maestros, pero después hizo una expresión enojada, cambiando un poco su traje y teniendo en du cabello un accesorio de color azul, naranja, y verde.
—Lo prometo... los rescataré.
Se escuchó el grito de la chica, mientras él caminaba hacia la ciudad que tenia enfrente.
Fin del capítulo :3 ya casi aparecen todos los pokémones.
Spoiler del siguiente capítulo: Baile tradicional, accidentes, y entre los legendarios hay una persona con problemas de personalidad ¿Quién será?
Tommiboy: Nop. Fue en Yveltal :3
gatito LOL: Esa Meloetta tendrá que huir por su vida, pero se acostumbrará, y quizá tendrá mejor condición.
Pronto estará HO-OH presente, junto con ella.
Es que le llamó la atención la chica DX Raikuo haciendo haiku, sería interesante XD
Es que el mugroso de Ruby es tan niñita que no está preparado para una relación ¬¬
Me gustaría verlo :3 aunque ya tengo una imagen de él, es bueno tener referencias y le ajustaría una que otra cosa :3
rayquazashiny: ¿Arceus? ¿Mujer? Admito que en un principio pensé en hacerlo con apariencia de una niña de primaria y sin género ._. y estaba a punto de hacerlo hasta que supe que Giratina era la contraparte de él, y ¡Bam! Cambió drásticamente mi pensar de Arceus.
fery neko: HO-OH y sus obsesiones XD lo de Arceus se descubrirá pronto :3, algún día DX
Obviamente no golpearemos a Ruby en la cara, es demasiado hermoso para eso. Pero nada impide a su estomago :3 muajajaja.
Sí. La tarea es horrible ¬¬
¡BYE~NIII!
