28

REGLAMENTO DEL ALQUILER

Esto estaba jodidamente mal, muy mal.

Renkotsu se le acerco en cuanto las puertas del despacho de su tío se abrieron pero Bankotsu no dejaba de ver a Kagome que ahora era rodeada por la familia Taisho, todos hablando al mismo tiempo.

-No creo que debas de hacer esto–menciono Renkotsu.

-No tengo opción –respondió al posar su atención en él, pues había detectado la mirada dorada de Sesshomaru a la lejanía, seguramente descubriendo que veía a Kagome –este idiota, no sé qué mierda trama con todo esto.

-El detective tampoco nos quiso dar las razones del porque Naraku actúa así, pero nos dejó claro en que todo es perfectamente legal y valido.

Entonces alzo la cabeza mirando a Naraku quien ahora platicaba serenamente con el detective y el abogado.

-En mi ausencia quiero que me investigues toda esta mierda –Renkotsu asintió con la cabeza –también haz los trámites correspondientes para quitar a ese cabrón como asesor legal.

-¿Y quién tomara su lugar?

-Yo –contesto firme –ya es hora de que tome el lugar que me corresponde –Renkotsu rio, haciendo que el moreno lo fulminara con los ojos -¿Qué pendejo? ¿Qué te causa gracia?

-No, nada… me da gusto que al fin estas madurando.

-Imbécil.

IIOIIO

-¿Estás seguro de que no existe otra forma? –demando a saber Inuyasha al unirse al círculo de los Taisho.

-No –sentenció firme Sesshomaru al darle las hojas, sin duda copias del original –Naraku sabía lo que hacía.

-¡Kami! Y con su boda en puerta –opino Irasue llevándose la mano a la boca en señal de preocupación.

-¿Podría hacerse cargo hasta que regrese, señora? –le pregunto Kagome a su futura suegra.

-No tienes ni que pedirlo querida, deja todo en mis manos.

-Esto, está mal –advirtió Inu No -¿Por qué Naraku haría tal cosa? ¿Qué gana con todo esto?

-Yo pensé que iba a querer dinero –opino Inuyasha al terminar de leer –pero queda claro que sus intenciones son otras.

Inu No, Irasue e Inuyasha siguieron hablando de quien sabe que otra cosas más, no los escucharon porque ahora la plática era entre ellos.

-Sea lo que sea, debe de existir una forma de revocarlo –miro los ojos de su prometida, de verdad lucía preocupada y muy pálida –no te vez bien.

-Son las sorpresas –respondió y vaya que más de una –no me esperaba esto.

-Podríamos…

-No, Sesshomaru –interrumpió ella al sujetarlo del brazo –no hay tiempo y lo sabes –ambos voltearon a ver a Naraku quien seguía hablando con el detective y el notario –estoy casi segura de que lo planeo todo con detalle, si vas hacer algo tendrás que hacerlo cuando este ahí adentro.

Se vieron a los ojos.

-Kagome…

-No puedo arriesgar todo lo que mi padre construyo, sería prácticamente regalarlo y no estoy dispuesta a ello –suspiro al mirar fugazmente al moreno que ahora se tocaba el puente de su nariz negando con la cabeza ante algo que le decía Renkotsu –pero si necesito que hagas todo lo posible por sacarme de ahí antes de que concluyan esos 28 días.

-¿Tienes miedo? –su pregunta la dejo un poco ida, no se esperaba la cuestión.

-No, no tengo miedo –respondió al verlo a los ojos otra vez –estoy harta de todo, lo único que quiero es alejarme de tanto caos.

-¿Eso incluye a Bankotsu?

Entonces si enfureció porque no pudo evitar arrugar la frente y soltarlo del brazo.

-¿Vas a empezar? –quiso saber en voz baja al intentar que lo demás no la escucharan –ya hemos hablado de esto, antes.

-Lo siento –se apresuró a decir, al darse cuenta de cómo estaba sonando, pues se estaba desquitando con ella –es que… todo esto…

-Lo entiendo, yo estoy igual.

-Haré todo lo que este en mi poder para sacarte de ahí lo antes posible.

-Hay algo que quiero pedirte antes de entrar.

-¿Qué?

-El negocio de Sango –Sesshomaru afilo sus facciones –necesito que firme lo que te mostré ¿podrías ir a verla y…?

-¿No crees que eso pasa a segundo término ahora?

-Es mi amiga –espeto Kagome –no puedo olvidarme de ella. Además supongo vas a estar estos días aquí y podrías…

-Veré que puedo hacer…

Iba abrir la boca para protestar cuando la voz de Naraku se alzó por sobre todas las demás.

-Bien, es hora de irnos –sus ojos rojos vieron fugazmente a Bankotsu y luego a Kagome –el coche nos espera.

-Pero ¿sin llevarnos nada? –cuestiono Kagome al verse como iba vestida –no podemos…

-Tendrán todo lo necesario –respondió sin más –no les faltara nada en ese lugar. El detective se hará cargo a partir de que Ustedes entren a la casa pues no podrán tener contacto con nadie –todos se miraron entre sí –no tendrán celulares, ni ningún otro medio de comunicación al exterior –entonces Kagome noto como su prometido cerraba los puños hasta dejarlos en blanco –y solo para asegurarme de que el pacto se cumpla con todo y el reglamento; existirá una sola cámara que coloque en la sala.

-¿Qué reglamento? –demando a saber Bankotsu desde su lugar.

-El reglamento de su convivencia –contesto con una amplia sonrisa –no van a pensar que se la van a pasar 28 días sin realizar nada a cambio –Sesshomaru dio un paso al frente pero la mano de Kagome lo detuvo por el pecho, se vieron a los ojos hasta que ella le negó firmemente con la cabeza –sugiero se despidan de sus familiares, ahora.

La azabache se giró hacia el círculo de gente que tenía por detrás. Todos mirándolos expectativos.

-Estarás bien, hija –dijo el señor Inu No –ya estoy movilizándome con mis abogados.

-No te preocupes por tu boda –agrego Irasue –cuando salgas será como si la hubiese armado tú.

-Y si las cosas se ponen muy feas –opino Inuyasha –te aseguro que entre Sesshomaru y yo nos encargaremos de patear varios huevos para sacarte de ahí –Kagome no pudo evitar reír -¡Auch! –grito al sentir un pellizco en su brazo -¿Por qué hiciste eso, madre?

-Por grosero –contesto Irasue sin verlo.

-Hay Inu… -murmuro Rin de brazos cruzados –tu boca no ayuda mucho.

-¿Qué? –exclamo ofendido –¿Tú también?

-Bueno, bueno… -exclamo Inu al golpear los hombros de su esposa y de su menor hijo –es mejor que dejemos a estos dos despedirse –y los arrastro prácticamente hasta la salida.

-Prometo ser rápido en resolver esto –dijo Sesshomaru cuando su familia salió.

-Confió en ti –decreto Kagome al verlo.

Entonces Sesshomaru tomo su mentón, elevándolo hacia su rostro y acercándose cada vez más; antes de besarlo, antes de cerrar los ojos para perderse en ese beso noto como los ojos zafiros perforaron su alma.

-Te amo, Kagome –la declaración del peliplata al separarse del beso la dejo en shock –siempre te amare.

Tuvo la sensación de que aquello se sintió como una despedida por como la abrazo después, pero se limitó aferrarse a él, a llenar su mente de ese perfume que la volvía loca, de esa sensación de protección que Sesshomaru le brindaba porque, sí, muy en el fondo tenía miedo a fallarle.

-Yo también –murmuro apenas audible.

IIOIIO

-¡Señor Yöhei! –ambos giraron su atención hacia el jodido oficial que ahora caminaba hasta ellos con el semblante serio, Bankotsu lo reconoció como el cabrón que llevaba la puta investigación de la golpiza -¡Me alegra mucho que estén los dos aquí! –Bankotsu soltó a su tío y este miraba a ambos confundido –Aunque mis sospechas casi están disipadas al ver tan cariñoso recibimiento entre familiares –los ojos oscuros se posaron en ambos –Señor Yöhei, salga por favor que necesito hablar con Naraku.

Bankotsu le dirigió una mirada tenaz a su tío antes de salir de la habitación con un tremendo azoton.

-Señor Naraku Yöhei –comenzó a decirle con voz firme –es necesario que sepa…

Le escucho hablar, desde sus sospechas por la pelea con su sobrino hasta donde Kagome se vio envuelta en algo severamente peligroso, por supuesto había investigado a la muchacha y sabía muchas cosas de ella que los demás ignoraban, incluyendo su posesión por aquellos papeles los cuales aún no usaba sin embargo el saber a Onigumo fuera de su alcance y a su sobrino hundido de un dolor que el propicio, lo llevo a decidir lo que había planeado desde que lo vio salir de su habitación.

-Quiero ofrecerle un trato –el detective arqueo sus cejas.

-No está en posición de exigir tratos, Señor Yöhei –pero claro, el oficial era desconocedor de su arte por doblegar la voluntad de otros y sería interesante ver hasta qué punto podría corromperlo aunque conllevara sacrificarse a sí mismo.

-Estoy dispuesto a brindarle la información necesaria para que capture al mafioso más perseguido de todo Japón –el hombre entonces obtuvo su atención –tengo muchos negocios con él ¿sabe?

-¿Eso es una confesión?

-Puedo darle todo lo que Usted quiera para encerrar a Magatsuhi –el oficial estaba en blanco –pues yo también soy su apoderado legal –el hombre que sentando junto a él se puso de pie de un golpe, mirándolo con los ojos desorbitados y claro estaba con furia también.

-¿Por qué debería de hacer un trato con Usted cuando puedo detenerlo ahora mismo? –argumento en su intento por intimidarlo, Naraku sonrió maliciosamente.

-Porque esta declaración no cuenta sino estoy con un abogado presente, porque solo yo tengo esas pruebas y porque solo yo puedo llevarlo directamente hasta él –hubo un silencio en donde ambos ser vieron a los ojos.

-Comprende que esto es un boleto directo a prisión ¿verdad? –él asintió firme –¿Qué es lo que quiere?

-A mi sobrino Bankotsu, lo quiero libre de toda sospecha del delito que se le sospeche o persiga –el hombre ensombreció sus facciones –Usted puede resolverlo de la manera que quiera y luego… quiero a Kagome Higurashi y a Bankotsu viviendo en una misma casa por 28 días, encerrados, los dos solos sin medio de comunicación alguno.

-Eso es secuestro, Señor Yöhei –puntualizo sin dejar de verlo con los puños apretados, de verdad que le estaba costando acceder –una cosa es su sobrino y otra…

-Ella accederá –masculló al sonreír aún más –pues tengo la documentación necesaria para quedarme con todo lo que es de su padre.

-El padre de esa muchacha murió hace unas semanas –Naraku torció la boca -¿está dispuesto a someterla a dicho castigo solo por un capricho?

-Eso tendrá que decidirlo ella, negocios son negocios y si no accede entonces absorberé su herencia y la fusionare con la de mis sobrinos –agregó sin verlo –tengo que reparar mi error y esta es la única forma.

-Aun cuando la señorita Higurashi acceda a semejante barbaridad, seguiría siendo secuestro.

-No, si ambos están de acuerdo y firmen ante un notario –el hombre se quedó estático en su lugar –es poco lo que pido a cambio de la cabeza del mayor mafioso de todo Japón.

-¿Cómo sé que me dice la verdad y no me está usando para sus estúpidos juegos?

-Cuando ambos entren a esa casa le daré una prueba fidedigna de lo que digo, antes no puedo hacerlo.

-¿Por qué?

-Porque primero necesito volver a verlo para asegurarme de que todo siga como lo deje –se vieron a los ojos unos momentos, casi con desafío hasta que el detective relajo sus hombros.

-Trato. Aunque debo de decirle que el Señor Sesshomaru Taisho no es del tipo de personas que se deje doblegar por nadie.

-¿Él que tiene que ver? –pregunto dudoso.

-Es el prometido de la señorita Higurashi Kagome –Naraku amplio su sonrisa pues sabía ahora porque la empresa de los Taisho estaba sujeta a la de los Higurashi.

-Se cómo controlar todo, solo necesito que Usted coopere un poco más conmigo.

-Lo escucho…

La serie de órdenes que le dijo lo dejaron confundido pero termino accediendo después de todo lo valía; usarían una casa que estaba situada en una playa privada, libre del contacto humano pero sería acondicionada esa misma noche para recibir a sus futuros huéspedes.

IIOIIO

No se dirigieron la palabra mientras viajaban en el coche hacia el dichoso lugar, pues cada uno estaba postrado en su ventana mirando el follaje que pasaba rápido ante sus ojos, los dos en completo silencio, empezaban a ponerse nerviosos pues ya llevaban más de dos horas viajando por la carretera sin parar y aunque el paisaje era digno de admirar no se podían permitir relajarse ya que aquello no eran vacaciones; al llegar y bajar Kagome tuvo que quitarse las zapatillas y andar descalza por la arena, Bankotsu se limitó a caminar detrás de ellos, pues el detective iba hasta el frente, entonces ambos se quedaron congelados al vislumbrar la hermosa casa que se asomaba por fuera de la espesa selva que había por detrás del edificio, se vieron unos instantes a los ojos y los desviaron enseguida.

-Más rápido –ordeno el hombre al llegar a los primeros escalones –muero del calor.

Y vaya que hacia bastante, Kagome estaba completamente sudada del pecho y el llevar el color negro con ese sol no era una buena idea pues incrementaba su temperatura de manera drástica, agradeció de sobremanera al entrar y recibir en su cara el aire acondicionado.

-Hay ropa para Ustedes dos, en las habitaciones –dijo cuándo camino hasta una enorme sala decorada en telas blancas; ventiladores de techo, palmeras en cada esquina, ventanas enormes, sillones de playa, colores azul-blancos era lo que predominaba, alberca afuera y un inmenso espacio era lo que caracterizaba la preciosidad del lugar. Kagome se quedó con la boca abierta, estaba acostumbrada a los lujos pero ese lugar era simplemente paradisiaco, porque cada rincón del lugar estaba perfectamente adecuado al tema de playa.

-Su hermano Jakotsu envió la ropa de ambos.

-¿Cómo? –preguntaron los dos al mismo tiempo. Pues también el moreno se había perdido en la belleza del lugar.

-Ayer por la noche envió la ropa de ambos, a petición de Naraku por supuesto –entonces saco detrás de su espalda dos sobres amarillos los cuales se los tendió a ambos.

-¿Qué es esto? –pregunto Bankotsu confundido al mirar las dos caras del sobre.

-El reglamento del alquiler.

-¿Qué? –exclamo Kagome al abrir y ser ella la primera en leer las primera líneas –esto debe de ser una maldita broma.

-Pues no, señorita, no lo es –el detective camino hasta la salida, poniéndose sus lentes negros y sonriéndoles a ambos de manera maliciosa –la única cámara existente en esta casa, está en esa sala –señalo el lugar que era engullido por la claridad del enorme ventanal cubierto por aquellas telas blancas –es en donde realizaran todas esas actividades que dictan los sobres.

-¡Que mierda! –grito Bankotsu al leer el suyo -¡Yo no voy hacer estas mamadas!

-Firmaron un contrato –puntualizo al sacar un cigarrillo de su pantalón y llevárselo a la boca –o cumplen o las empresas de ambos se van a la fregada –Kagome y Bankotsu fruncieron el ceño al mismo tiempo –lo siento, esas son las reglas. Vendremos por Ustedes dentro de 28 días, que se diviertan.

Y sin decir más cerró la puerta dejando a ambos jóvenes solos, en un puto silencio que solo se rompió cuando Kagome tiro sus zapatillas al piso.

-Desayunar juntos todas las mañanas… -empezó leyendo Kagome en su hoja sin ver al moreno que también leía el suyo poniéndose más rojo de lo que ya estaba.

-Por la tarde también compartir los alimentos, al igual que en la noche, sin excepción… -continuó Bankotsu.

-Antes de dormir, se sentaran en la sala y cada uno confesaran…

-Lo que hicieron en estos días que estuvieron separados… -completo el moreno al alzar su atención hacia la pelinegra que también lo miraba estupefacta -¡Ese pendejo, cabrón! –bramo furioso al adivinar el rumbo de las cosas.

-Realizaran también una actividad juntos todos los días: ya sea jugar, nadar o platicar… -Kagome sentía un enorme agujero formarse en su estómago ¡Kami! Esto era demasiado -El pelear y discutir en esta casa tiene un castigo… -ambos se vieron a los ojos con miedo, Kagome trago saliva antes de seguir leyendo –y ya que el peor de los castigos para un orgullo como el de Ustedes es doblegarse, es precisamente lo que harán… -esto iba por mal rumbo, muy mal rumbo.

-…un beso será el castigo por cada discusión que tengan en esta casa… -termino por decir Bankotsu al mismo tiempo que arrugaba su hoja del coraje.

-…el negarse, equivale a la perdida de una de las acciones de su empresa, una por una irán siendo vendidas hasta que accedan… - Kagome siguió leyendo, aun con la hoja en sus manos, temblando por el maldito juego al que se había metido -la casa esta acondicionada para detectar el más mínimo grito, pues se activara una alarma inmediatamente al detectarlo, esta solamente podrá ser silenciada al besarse justo en la sala, que es donde únicamente yo puedo verlos… -el moreno desenvolvió su hoja, desesperado intentaba buscar la parte que leía Kagome -…desde hoy será aplicado este reglamento para el alquiler que comparten, véanlo, como el pago por la casa que ahora ocupan; el negarse a seguir lo anteriormente escrito equivale a la cancelación del contrato, es decir, a la pérdida de su herencia; mis mejores deseos…

-Naraku Yöhei, dueño de la casa -termino Bankotsu de leer –ese pendejo… -murmuro.

El silencio amortiguo otra vez, no se veían, sino que cada uno leía su propia hoja, incrédulos ante lo que les esperaba.

-Voy a buscar mi habitación –fue Kagome la primera que hablo, caminando por un largo pasillo que había junto a la sala, no tardó mucho en perderse de su rango visual.

A pesar de que ahora la tenía demasiado cerca y a solas, no quería hablar con ella pues el verla muy acaramelada con aquel puto Taisho lo había hecho irradia en furia infinita ¿tan rápido le había olvido? ¿Se habría acostado con él ya? Negó, no quería hundirse en esos pensamientos que lo carcomían todas las noches, al final término por suspirar y buscar también su habitación.

IIOIIO

-Listo, Naraku, ambos están en la casa.

Él estiro su brazo y prendió el televisor, mostrando únicamente un largo sofá, sin duda la única parte de la casa que podía ser vista.

-Es hora de que tú también pongas de tu parte –escucho decirle el detective –necesito pruebas.

Naraku, asintió, saco tu celular de su bolsillo y marco el número que ya conocía, al segundo tono contestaron.

-Quiero ver a la Perla –dijo con su voz siseante –la araña, lo busca.

Él único que más o menos entiendo la clave de la conversación fue el hombre parado detrás de él, que sonriente supo que dentro de poco tendría lo que quería.

IIOIIO

Iba a matarlo, no que matarlo, hacerlo picadillo era lo que haría con Jakotsu al verlo, el maldito había llenado su maleta con ropa altamente provocativa, todos los vestidos eran sumamente cortos, trajes de baños con casi nada a la imaginación y hasta la maldita ropa para dormir; apretó los puños con fuerza antes de tomar el camisón de seda con la bata, terminaba de ducharse cuando se le ocurrió la genial idea de abrir la maleta, llevándose la más terrorífica de las sorpresas ¿Qué pensaba la loca de Jakotsu? ¿Qué esto era una jodida luna de miel o qué? había procurado no salir de su refugio el resto de la tarde, agradecía ahora que hubiesen llegado casi después de la comida porque eso significaría no tener que verlo.

-Tú puedes… tú puedes –se animó, al tragar en seco y ver por su ventana la hermosa luna blanca que ahora se dibujaba en el horizonte del mar -¡Carajo!

Respiro hondo, antes de darse la media vuelta y abrir la puerta: era hora de la maldita cena.

IIOIIO

Saco una, dos, tres… y nada, su puto hermano únicamente había introducido bermudas y shorts pero ninguna puta playera ¡Nada! Le odio en lo más recóndito de su negro corazón, de por si tenía la pinche intuición de que esto iba a terminar mal como para agregar esto a su pinche lista de preocupaciones.

-¡A la mierda! –agarro una bermuda, se la puso de mala gana y terminando de trenzarse el cabello, salió de su habitación a paso decidido.

IIOIIO

"Tenso" era poco, la palabra correcta sería: incomodidad; Kagome fue la primera en entrar a la cocina, comía cereal en un tazón mientras se sentaba en uno de los banquillos de la barra, el moreno se quedó unos segundos quieto en su lugar al ver los brillantes muslos de la muchacha, esa pinche bata no le cubría prácticamente nada pero se recompuso y entro lo más firme que pudo sin verla, abrió el refrigerador y fingió buscar algo que cenar.

-El reglamento dice que tenemos que hablar en la sala antes de dormir –dijo Kagome de repente pero él moreno no la vio, sino que siguió atento al refrigerador -¡Oye! Te estoy hablando…

-Aja… te escucho –respondió sin verla, se cruzó de brazos y puso un rostro pensativo al mirar a detalle el aparato.

-Si queremos salir de esto, tienes que cooperar conmigo.

-Aja… -volvió a repetir al sacar el cartón de leche y empinárselo sin más.

-¡NO HAGAS ESO! –grito exaltada -¡ERES UN…!

Pero no tuvo tiempo de terminar el insulto porque una chillante alarma resonó en toda la casa, Bankotsu escupió la leche de repente y Kagome casi brinco de su lugar al llevarse las manos a los oídos.

-¡Que mierda hiciste! –protesto de repente al recordar las jodidas reglas -¡CARAJO!

La alarma se hizo más potente.

-¡Deja de gritar! –chillo Kagome desde su lugar.

No obstante el moreno tradujo la solución, así que actuando rápido, tomo una de las muñecas de Kagome la jalo sin escuchar sus protestas y cuando estuvo en la sala, se dio la media vuelta y la beso. La corriente eléctrica nació entre ellos nuevamente, casi como resurgiendo de las cenizas, la alarma dejo de sonar pero ellos dos siguieron besándose como si no existiera el mañana. Era el inicio de sus futuras frustraciones.

IIOIIOIIOIIOIIOIIOIIO

HOLA! YO AQUÍ DE GASPARIN (MALDITO PUENTE VACACIONAL JAJAJAJA) BUENO... LA NOVEDAD ES QUE YA CASI LLEGAMOS AL FINAL DE ESTA HISTORIA PEROOO LA BUENA NOTICIA ES QUE CONTINUAMOS CON OTRA HISTORIA (TAMBIÉN BANKAG) GANADORA DEL SORTEO DEL GRUPO "FANFICS DE INUYASHA (CONTENIDO LEMÓN O ERÓTICO)" LLEGA: QUIERO PERDERME CONTIGO... ESPERO SEA BIEN RECIBIDA Y SE COMENZARA A PUBLICAR EN EL MES DE ABRIL (FECHA EXACTA AUN NO TENGO).

QUIERO AGRADECER A NOE POR SUS REVIEW CONSTANTES, DE VERDAD QUE TE LO AGRADEZCO INFINITAMENTE Y TAMBIÉN A SERENITY USAGI, UN MILLON DE GRACIAS NENAS HERMOSAS... YO LEO TODO LO QUE USTEDES ME MANDAN Y A LOS DEMÁS QUE POR EL MOMENTO NO RECUERDO SUS NOMBRES PERO QUE TENGAN POR SEGURO TAMBIÉN LOS LEO CON MUCHO CARIÑO...

SIN NADA MÁS QUE DECIR, NOS VEMOS EN EL SIGUIENTE CAPITULO.

LOS QUIERE.

XmeLi 3