La fiesta se desarrollaba con tranquilidad. Valerie todavía estaba conmocionada, pues no se esperaba una sorpresa como aquella. Había pasado de ser un cumpleaños agridulce a ser la mejor fiesta de su vida.

Se había extrañado al ver a Pepper allí, pero estaba agradecida con su presencia. Llevaba un vestido azul eléctrico suave, que encajaba a la perfección con la sintonía de esa noche.

- Feliz cumpleaños, preciosa. - susurró Pepper mientras se abrazaban.

- ¿Cómo...? - Valerie estaba sin palabras, no entendía que hacía allí su jefa.

- Natasha me llamó. Quería que fuese algo especial, una sorpresa, tuve que darte el día para ayudarles a preparar esto.

Thor la había alzado en brazos de un modo vigoroso. De todos modos, a él tenía que agradecerle la coartada que se había montado para que ella no pasara por su casa.

- ¿Y el vestido? - preguntó Valerie. Bruce alzó la mano.

- Idea mía. Pero el gusto es de Natasha.

En ese momento, todos estaban bailando. Tony no había aparecido por allí de momento, cosa que a los Vengadores les preocupaba. Le habían pedido que fuese aunque Valerie estuviera enfadada con él, pero incluso ella lo había echado en falta.

- ¿Y Tony? - había preguntado la pelirroja al salir de la masa de abrazos. Los Vengadores se miraron, preocupados. Hasta Pepper los miró asombrada.

- Supongo que vendrá en cualquier momento. - comentó Steve, dirigiendo miradas a Natasha.

- No te preocupes, le habrá salido algún imprevisto y tardará más en venir. - trató de tranquilizarla Natasha.

La fiesta seguía su curso con total naturalidad. Pero el vals estaba por venir, y Tony seguía sin llegar.

Thor y Valerie bailaban con Pepper animadamente en el centro del salón, pero Bruce, Steve, Clint y Natasha estaban en corrillo en una esquina, tratando el problema de Stark.

- ¡Tenía que haber venido ya, se lo dije, se lo pedí! Como arruine la noche de Valerie, le mataré. - dijo Natasha en tono amenazador. Clint posó una mano sobre su hombro.

- Natasha, cálmate. El sabe que tiene que hacer, y por su bien, vendrá.

- Ni por ser la noche especial de nuestra compañera hace un esfuerzo por venir. - masculló Steve. - Le partiré la cara.

- No se preocupen, muchachos, tiene que venir si o si. - repuso Bruce en un tono calmado. Pero de pronto, el vals comenzó a sonar en sus primeros compases, y Valerie los miró a todos. Se notaba en sus ojos que estaba triste porque Tony no estaba con ella, compartiendo su día. A pesar del enfado le quería mucho.

Deseaba que estuviese allí con ella.

Thor se dirigió a ella y le dijo:

- Yo bailaré contigo el vals, no te preocupes.

Ella asintió, aunque algo triste. Pero antes de que pudieran moverse o algo, Tony Stark apareció en el salón.

Vestido con su mejor traje negro.

Con una mirada seria.

La ojiazul le miró. Tony se acercó un poco más y ella salió corriendo hacia él para abrazarle y sonreír por ese pequeño detalle que él había tenido.

Stark sonrió, y la apartó un poco para que pudiese mirarla a los ojos.

- Feliz cumpleaños, pequeña. - Ella sonrió. - ¿Me concedes este baile?

- Por supuesto.

Tony y Valerie comenzaron a bailar el vals mientras que todos los demás los observaban. En ese momento Pepper regresó del baño y se sorprendió al encontrarse allí a Tony de nuevo.

Una sensación extraña se apoderó de ella.

Se volvió a ir sin que nadie la viese.


Al acabar el vals, Valerie se volvió a abrazar a él.

- Lamento lo de aquel día en la torre Stark. Supongo que me metía donde no debía.

- Olvidemos ese pequeño episodio. - Tony hizo un ademán con la mano como para quitar importancia al asunto. - Ahora debemos disfrutar. Es tu noche, ¿no? - la agarró de la mano y la llevó junto a Steve.

La hora de los regalos llegó, y Steve decidió esperar en el jardín para darle el suyo. Sería el que más le gustase.

Natasha y Clint le entregaron a Valerie una pequeña pulsera de oro grabada con su nombre. Thor le regaló un pequeño colgante en forma de rayo, cosa que sin duda le recordaría a los dioses.

Banner le regaló una miniatura de Hulk, lo que les provocó una pequeña risa a los dos. Y Pepper le dio una cámara nueva, para que trabajase bien, y para que la disfutase a gusto personal.

Valerie salió al jardín en busca de Steve, quien la esperaba con las manos tras la espalda, mirando la piscina. Al escuchar ruido de tacones, se volvió.

- ¿Y mi regalo? - preguntó Valerie con una sonrisa que Steve correspondió. El sacó una pequeña cajita del bolsillo de su pantalón, la miró y después volvio a mirar a su compañera.

- Te gustará, lo se.

Le entregó la cajita. Valerie la abrió y vio que era un colgante con el emblema del escudo del capitán. Alzó la vista.

- ¿Para que me recuerde siempre a tí?

- Para que no olvides con quien estás, ni quien eres.Y... - sacó otro paquete. - Esto es para que jamás olvides quien fuiste y serás.

Valerie abrió la cajita y vio un anillo muy conocido para ella.

- Mamá... - musitó la joven mientras las lágrimas descendían por sus mejillas.

- Estuve en tu casa, y ...lo encontré con una nota de tu madre... - Valerie alzó la mirada. - Te lo dejaba por si algo le pasaba a ella. Para que siempre la recordases.

- Steve... Gracias. - Valerie se abrazó con fuerza a él. - Esto significa mucho...

- Lo se. Por eso lo he recuperado para tí. Nunca olvides quien eres.

Valerie se separó. Agarró el anillo y se lo puso. Miró a Steve con lágrimas en los ojos, agradecida por aquel detalle tan importante para ella. Se puso de puntillas y le besó con ternura, con amor, beso que fue correspondido por Steve.


Entre tanto, alguien contemplaba la escena desde una ventana. Sonreía con resignación y felicidad.

- Supongo que ganó el mejor. Se feliz, pequeña. Lo mereces.