Habladurías
No era propio de su persona reaccionar así, al contrario, siempre mantenía la misma postura arrogante cuando sabía que estaban hablando de él en los pasillos. Sabía lo que decían de él, su ascenso rápido ciertamente daba que hablar, igual que su buena relación con el actual Führer. Pero ciertamente no iba a tolerar que hablaran así de ella.
- ¡Debería mandarlo a limpiar inodoros a Briggs por hacer comentarios así soldado! Y no dé por sentado que no lo haré. -
- ¡Lo siento General, de verdad lo siento! -
-Sentirlo no quita que estaba difamando y denigrando a una persona que lo supera por varios rangos. Ahora, desaparezca de mi vista. Y si vuelvo a escucharlo hablar así, prepárese para explicarle a la General Armstrong su opinión de las mujeres en el ejército. - El cadete había huido pálido por la sola mención de la Reina de Hielo.
Era la noche y seguía abrumado por la indignación. No le comentó en el trabajo lo que había pasado a Riza, por más indiferente que ella fuera a las opiniones externas, no tenía por qué oír lo que había dicho esa sabandija. Trató de disimular un poco su enojo cuando llegó al departamento de Hawkeye, pero falló.
-Te sucede algo, estás así desde luego del almuerzo, no hablaste en toda la cena ¿Qué te sucede? - Le preguntó Riza cuando ya se estaban acostando. No quería decirle, pero no era bueno mintiéndole a ella.
-Nada, solo… Tuve un altercado con un joven soldado volviendo del almuerzo. -
- ¿Un altercado? - Cuestionó ella con la ceja arqueada. - ¿Qué le hiciste? -
-No le hice nada, solo lo amenacé con mandarlo a Briggs. - El rostro de Riza cada vez mostraba más curiosidad. Ella sabía que no era su modo de reaccionar amenazar a un pobre recién graduado por los pasillos del cuartel.
-Estaba hablando… Cosas no muy agradables sobre ti, sobre nosotros. -
-Déjame adivinar. Dijo que me acuesto contigo y por eso tengo el cargo que tengo ¿cierto? -
De solo recordar las palabras que había usado el mequetrefe ese, explotó de indignación.
-Sí, pero con palabras menos elegantes que tú. ¡Debí incinerar su lengua! -
- ¿Desde cuándo te importa lo que dice la gente de ti, Roy? -
-Me molesta que hablen mal de ti. Que digan que solo llegaste hasta aquí por acostarte conmigo, que desprecien lo que eres. - Se había sentado en la cama frente a ella. Riza no se veía para nada afectada con lo que le acababa de contar. - ¿No te molesta que digan esas cosas de ti después de todo lo que has hecho? -
-No, la verdad que no.- Contestó Riza con total naturalidad. - Ya los he escuchado, tanto de soldados como de secretarias. Me da igual lo que ellos crean Roy, yo sé cómo llegué hasta aquí y por qué. Así como siempre dices tú, mejor que crean que nuestras motivaciones son banales. -
Roy se quedó sin palabras. La lógica que había usado Riza (su propia lógica personal) era innegable. Así se había manejado él todos estos años dentro del ejército.
-Y técnicamente sí duermo contigo, y eres mi jefe. - Señaló con sorna.
-Ese no es el punto. - Se revolvió el cabello algo molesto. - Fuiste ascendida antes de empezar a acostarte conmigo. -
-Me acosté contigo mucho antes de que estuviera en el ejército. - Riza dejó salir una leve risa. - Y te he gustado desde entonces. -
-No es gracioso. - Trataba de mantenerse serio, sabía que ella solo bromeaba, pero no le gustaban esa clase de insinuaciones. -Y me gustabas desde antes de eso. -
Riza se había acercado más a él y acarició su cara. Tomó una de sus manos y la besó mientras él tomaba uno de sus mechones rubios entre sus dedos.
-No amenaces más cadetes por mí ¿de acuerdo? - Lo obligó a mirarla directamente a la cara. - Es bastante sospechoso de hecho. -
-No puedo prometerte nada. Tal vez la próxima directamente le derrita la lengua. - Ella le dedicó una mirada de reprobación y él se echó a reír.
Otra semana, otro capítulo! Este es más cortito y menos intenso. Espero que les guste de todos modos
Gracias por leer y comentar, me hacen muy feliz! Nos leemos la próxima
