¡Hola a todos!

Después de mucho, mucho tiempo por fin les dejo el final de esta historia, espero que la disfruten.

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CAPITULO FINAL: LA ESPERADA BODA

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El día más esperado de la familia Chiba por fin llegaba, hoy serían testigos de la unión de dos personas que a pesar de ser tan diferentes se amaban incondicionalmente, todo el clan estaba reunido, Rei y su esposo Nicholas, Haruka y Michiru que ya se declaraban un pareja oficialmente comprometida, el padre de Serena, Seiya, sus excompañeras de trabajo que eran sus mejores amigas y en fin… Todas las personas que formaban parte importante de la pareja.

Y a pesar de que Darien esperaba ese día con ansias, no podía dejar de pensar en que Luna había organizado todo el asunto, así que… ¿Con qué sorpresita les saldría ahora? ¿Podría echar a perder el día más importante de su vida? ¿Debería prepararse mentalmente para lo peor? Aún no estaba 100% seguro de que su madre realizaría alguna de sus locuras, pero de que se avecinaba una bomba… Darien estaba seguro de eso.

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Serena tuvo una tranquilla y relajante despedida de solteras, un regalo de boda anticipado por parte de Seiya, quien les cedió un día completo en su SPA exclusivamente para ella, sus amigas y su nueva familia. Aunque sus amigas debatieron bastante sobre el tema y costó convencerlas de lo contrario (sobre todo a Luna) decidieron no realizar ninguna celebración nocturna, ya que últimamente Serena se fatigaba a menudo y no podía beber alcohol durante un tiempo, así que su despedida fue más bien un día de relajo y consentimiento para ella misma, más que una despedida a su soltería; no le importaba ya que su soltería había quedado en segundo plano al momento de nacer Rini.

Como siempre, Darien no corrió con la misma buena suerte de su amada prometida; esta vez fue Andrew el encargado de organizar la "mejor despedida de solteros del mundo" para su querido amigo, teniendo la "brillante idea" de celebrarlo precisamente en el Night Club Milenio.

¿Saben lo que es ver a las mejores amigas de tu futura esposa, haciendo su clásico show de Sailor Scout, esta vez dirigido exclusivamente a ti? Y por si fuera poco. ¿No poder hacer nada fuera de lugar por el resto de la noche porque las mismas amigas que te bailaron casi en cueros, se la pasaron vigilando cada uno de tus movimientos? Bueno… Darien lo sabía ahora.

Por suerte para él y para su sorpresa la noche mejoró increíblemente, cuando el animador del show anunció el tan esperado regreso de Sailor Moon, su presentación final solo para esta ocasión como regalo especial para el celebrado de la noche.

Como era de esperarse la chica fue recibida entre gritos, silbidos y aplausos, pero ella no le prestó atención a nadie más que no fuera a su prometido, quien para ese momento ya se encontraba ubicado en el centro de la pista, se acercó hasta el de la misma manera en que lo hacía casi todas las noches, cuando Rini por fin terminaba sus divertidas jornadas y se entregaba al sueño y ambos amantes podían disfrutar en los brazos del otro; comenzando a moverse de manera seductora al ritmo de la pausada música, aquellos movimientos que sabía hacían enloquecer a su ternurita.

El pelinegro disfrutó solo un par de segundos los siempre bienvenidos movimientos de Serena para luego ponerse de pie de una salto, tomarla entre sus brazos y alejarla lo más rápido posible de todos los degenerados que osaban observar lo que era solo suyo.

No quiero que nadie más vea lo que es mío. – Señaló el chico mientras caminaba con ella aún en sus brazos. – Baila para mí, solo para mí. – Añadió besando sus labios con pasión.

Solo para ti. – Respondió la rubia con una sonrisa coqueta, mientras se dejaba llevar por su futuro esposo hasta su hogar, para celebrar su despedida de solteros como Dios manda.

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Al día siguiente…

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Todos se encontraban reunidos en el jardín de la casa Chiba, mismo lugar que había recibido a la feliz pareja de Rei y Nicholas hace solo un par de meses atrás, aunque esta vez la celebración era menos concurrida y ostentosa, Luna había insistido en invitar a más personas, servir más comida y "líquidos" y hacer lo que ella describía como "la boda del siglo", pero su rubia nuera le hizo comprender que solo sus seres más cercanos y quienes habían estado en todo el proceso entre la llegada al mundo de Rini y su romance con Darien debían participar de este importante momento para ellos, no se trataba de demostrarle al mundo su felicidad con una gran y costosa boda, sino más bien de compartir su felicidad con quienes realmente habían sido participes de ese proceso.

Por fin la hora había llegado y Darien esperaba ansioso por su novia frente al altar, sabía muy bien que ella estaba en la casa, había desayunado junto a ella, la había visto unas pocas horas atrás, pero aun así se removía nervioso en su lugar, imaginando que tal vez la chica decidiera huir o se arrepintiera en el último minuto, después de todo, cualquier cosa es posible en una boda.

La vi hace tan solo dos minutos Dari, tranquilízate que no te van a dejar plantado. – Señaló Ami, la madrina de bodas de ambos a su lado, intentando tranquilizarlo, era obvio para cualquiera que el chico estaba nervioso.

Aunque sería bastante interesante si se escapara ¿No creen? – Agregó entre risas Hotaru, imaginado la situación.

Eso no es gracioso. – Contestó con algo de enfado el pelinegro.

Tienes razón Dari. – Señaló Luna observando con seriedad a su hijo, para luego voltear la vista a quienes se encontraban alrededor – Lo que sería realmente gracioso es que le hiciera una escena frente al altar y después corriera alejándose de manera dramática, eso sí sería digno de ver. – Finalizó sonriente.

Ustedes dos de verdad no ayudan para nada. – Señaló Darien entre dientes, intentando sin mucho éxito no dejarse asustar por los comentarios, pero la verdad es que él ya había pensado en esas situaciones e incluso había imaginado muchas más catastróficas en los eternos minutos que llevaba esperando.

Dejen ya de asustar al niño y guarden silencio, que Serena está entrando en estos momentos. – Señaló de manera conciliadora Artemis, mientras todos los asistentes se ponían de pie al ver llegar a la radiante novia.

¿Estás lista mi niña? – Preguntó Kenji a su hija mientras comenzaban la marcha, evidentemente emocionado antes de empezar a recorrer el pasillo hasta el altar.

No podría estar más lista aunque quisiera, creo que he esperado toda mi vida a que este día llegara. – Respondió la chica rememorando en breves segundos aquellas fantasías que solía tener de niña con casarse con el radiante príncipe azul; Darien no era ni siquiera un príncipe morado, pero era el hombre más perfecto del mundo para ella, su otra mitad, el hombre que había conocido hace tan pocos meses, pero que sin saberlo había esperado toda su vida, el hombre que logró penetrar su dura coraza, que la había salvado de todas las maneras imaginables, el hombre que había puesto su mundo por completo de cabeza, el hombre que hoy amaba y que sin duda amaría hasta la muerte.

Vamos entonces. – La sacó de sus pensamientos Kenji, mientras hacían el pequeño recorrido a paso solemne.

A mitad de camino hacia el altar, la marcha nupcial fue desapareciendo poco a poco, dejando en el ambiente una melodía un poco más alegre, mientras proyectado en el fondo del lugar comenzaron a aparecer fotografías de Serena y Darien.

El Oooooo general se hizo escuchar casi de inmediato al ver las tiernas fotos de la rubia de pequeña, con un tutu rosado y una corona de princesa, celebrando uno de sus cumpleaños y dándole de comer a una de sus tantas muñecas.

La exclamaciones de ternura fueron dando paso poco a poco a pequeñas risas contenidas al llegar el turno de las fotografías de Darien, donde aparecía en uno de sus primeros baños como Dios lo trajo al mundo, lleno de mocos llorando al lado de una sonriente y maquiavélica Haruka que al parecer le había arrebatado su juguete favorito, con barro hasta las orejas después de un día de juegos, jugando con ropa interior (al parecer de Luna) y todas esas horribles fotografías que a lo largo de los años se había empeñado en arrebatarle a su madre, pero que al parecer Luna había sido precavida y realizado copias para utilizarlas en un día como este.

No se cómo lo haces, pero realmente te has superado a ti misma Luna. – Señaló Artemis al ver la cara de su hijo, quien observaba casi sin pestañear cada una de las fotos. - ¿No podías hacer algo más "normal" para la boda de tu único hijo?

Esto lo vi una vez en una película y me pareció algo tan lindo que tenía que recrearlo. – Respondió la aludida con cara de satisfacción. - ¿Acaso crees que se me fue la mano? ¿Crees que a Dari no le haya gustado la sorpresa?

Ambos padres miraron entonces al novio, quien para su sorpresa reía abiertamente, divertido con la situación y negaba levemente con la cabeza.

Serena y su padre llegaron al fin junto a Darien. Kenji visiblemente emocionado y de manera tradicional le concedió la mano de su hija, pidiéndole con lágrimas en los ojos que cuidara de ella de ahora en adelante como él no había sido capaz de hacerlo.

Luego de asentir con solemnidad, el pelinegro tomó la mano de su futura esposa y ambos se pararon frente al altar.

¿Estás bien? – No pudo evitar preguntar la rubia a su novio, preocupada de su reacción después del "arsenal de fotografías" preparadas por Luna. Esperaba que el chico se enojara o se sintiera avergonzado porque todos las vieran, pero para su sorpresa al parecer era todo lo contrario.

¿Por las fotos? – Preguntó el pelinegro aún sonriente. – Dime con sinceridad. ¿Crees que nadie de los que están aquí presentes había visto esas fotos antes? ¡Vamos! Si mi madre no esperó ni un día de conocerte y te las enseñó…Incluso estoy seguro de que muchos de los invitados me tienen como fondo de pantalla en sus computadores – Agregó risueño.

Serena le correspondió la sonrisa, Darien posiblemente tenía razón, además nada podría arruinarles ese día, por lo menos eso era lo que pensaba, hasta que vio a Luna tomar el lugar del juez frente a ellos…

Queridos amigos y familia… - Comenzó Luna con el discursito, sorprendiendo a todos los presentes. – Nos hemos reunidos en este hermoso día para celebrar la unión de Serena y Darien.

¿Acaso tu mamá puede celebrar una boda? – Preguntó Serena a su prometido lo más disimulada que pudo.

No creo… Yo… - Darien no podía responder ya que su mandíbula caía por momentos dada la impresión, solo se turnaba para mirar a su prometida y a su madre sin entender qué diablos pasaba.

Como la mayoría de los presentes sabe, como familia ya habíamos perdido por completo la esperanza de que nuestro querido Dari se casara algún día. – Prosiguió Luna, sin prestarle atención a nadie en particular. – Hasta que un afortunado día, una hermosa chica llamaba Serena se cruzó en su camino y originó el tan esperado milagro.

Todos los presentes soltaron una leve carcajada ante el comentario, asintiendo ante esta declaración, sin embargo Luna comenzó a mover sus manos pidiendo silencio, de manera bastante seria lo que sorprendió a su familia, Luna nunca era tan solemne para nada en la vida.

Se lo que están pensando, pero no hablo de eso; me refiero a que se originó el milagro, ese que no todos tienen la dicha de encontrar, ese que algunos buscan toda la vida y que algunos mueren sin ni siquiera conocerlo, me refiero al milagro del amor.- Prosiguió Luna evidentemente emocionada. – No puedo imaginar una alegría mayor para una madre, que el que tus hijos encuentren el verdadero amor, es por eso que este día es doblemente feliz para nosotros. – Continúo mientras tomaba la mano de su esposo. - Serena, hija, bienvenida oficialmente a la familia, eres lo que siempre quise para mi bebé y mucho más, te agradezco por amarlo de la manera que sé que lo haces. Felicidades a ambos. – Finalizó la mujer con lágrimas en los ojos.

Terminado su discurso se alejó levemente del altar dejando paso al verdadero juez que estaría a cargo de casar a la pareja.

Serena no pudo evitar que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas ante tan lindas palabras de Luna, observó a Darien que para su sorpresa también se encontraba con los ojos levemente aguados. - ¿Te has emocionado también?

No, no es eso, estoy aliviado de que no haya salido con una de sus locuras. – Respondió el pelinegro, dando un hondo suspiro de alivio, recuperando rápidamente su sonrisa.

Llegó el momento de la entrega de los anillos y por suerte para todos Rini no los perdió en esta oportunidad y luego del "si, acepto" se escuchó por fin, "puede besar a la novia". Serena y Darien eran por fin marido y mujer.

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La ceremonia finalizó sin ningún contratiempo, dando paso a una alegre celebración, luego de las felicitaciones de rigor, Luna les explicó a la pareja de recién casados que había pedido autorización al juez para dar un pequeño discurso antes de empezar la ceremonia.

Rini parecía ser la más contenta, bailaba con sus abuelos (los tres), con sus padres y jugaba por la pista de baile con su tía favorita Hotaru.

Los recién casados se encontraban en su propia burbuja disfrutando de su merecida felicidad, sin embargo pasadas las horas comenzaba a notar algo extraña a la rubia y Darien a pesar de no heredar la curiosidad que caracterizaba a su madre no podía dejar de averiguar que sucedía.

Serena. ¿Hay algo que te preocupe? Te noto un poco extraña. ¿Está todo bien? – Preguntó con algo de preocupación, sin dejar de bailar con su esposa.

La chica tardó un par de segundos en responder desviando su mirada lejos de su esposo, en realidad pasada la emoción de la boda, no podía dejar de pensar en algo y durante toda la celebración se debatía internamente entre decírselo ahora o esperar algunos días, sabía muy bien que Darien podría no tomar de buena manera esta noticia y eso realmente la preocupaba.

Estoy bien amor, es solo que… Bueno… - La rubia dudó algunos momentos más, pensando en la mejor manera de contarle la noticia.

Sabes que puedes decirme lo que sea amor. – Señaló el pelinegro tomada la cara de la chica suavemente entre sus manos, era obvio que la chica debía contarle algo, pero dudaba. - En las buenas y en las malas. ¿Recuerdas? Eso nos acaban de decir.

Serena sonrió con nerviosismo antes de responder. – En la salud y en la enfermedad y… En los embarazos también. ¿Verdad?

Ninguna reacción, Darien se encontraba completamente quieto y sin habla.

Este… Dari… - La rubia no encontraba las palabras. – Me enteré hace unos pocos días… Yo… Bueno, nosotros…Vamos a tener un bebé. – Soltó por fin.

Pasaron eternos segundos, minutos y Darien seguía sin reaccionar, ni siquiera pestañaba lo que comenzó a preocupar a la chica, daba la impresión de que su esposo ni siquiera continuaba respirando.

Luna, algo le pasa a Darien, no se ha movido en minutos. – Señaló Serena a su suegra que llegaba en esos momentos junto a ellos.

¿Ya se lo dijiste? – Preguntó Hotaru de inmediato, toda la familia Chiba ya sabía la noticia, en realidad todo el mundo lo sabía, a excepción de Darien.

Pues lo está tomando mejor de lo que esperaba, hija. – Respondió Luna sonriente.

Si Serena no te preocupes. – Señaló un Andrew recién llegado a la "mini reunión" en medio de la pista. – Este idiota queda en estado catatónico cuando su cerebro está intentando procesar cosas fuera de su entendimiento, en una o dos horas volverá con nosotros, te lo aseguro. – Finalizó como si un chiste estuviera contando.

¿Una o dos horas? ¿Está bromeando verdad? – Preguntó Serena a nadie en particular.

Todos los presentes solo confirmaron lo dicho por Andrew mientras volvían a disfrutar de la fiesta, no tenía caso esperar a que Darien reaccionara.

Amor reacciona. ¿Quieres? – Serena seguía intentando sin éxito traer a Darien de regreso a la realidad, por supuesto ella no seguiría disfrutando de la fiesta sin él.

¿Todavía está en calidad de foto mi hermanito? – Preguntó Haruka al pasar por su lado y tomarle una fotografía.

Esto no es chistoso Haru. – Señaló Serena con cierto enfado, en la última hora toda la familia Chiba había estado tomando fotografías, haciéndole poses raras y ese tipo de cosas a su pobre ternurita.

Déjalo en paz hija. – La regañó su madre. – Tengo bastantes ya. – Agregó entre risas mientras se las señalaba.

¿Estás embarazada? – Se escuchó por fin la voz del pelinegro al salir de su "trance".

¡Al fin reaccionas amor! – Exclamó Serena abrazándolo efusivamente y aunque Darien le devolvió el abrazo la alejó casi de inmediato sin quitarle la vista de encima.

¿De verdad? ¿Vamos a ser padres? – Preguntó el pelinegro en un hilo de voz.

La rubia solo afirmó levemente con la cabeza, temerosa de la reacción de su esposo, sin embargo este la abrazó efusivamente lleno de felicidad.

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Que bueno que Darien haya tomado bien la noticia. – Señaló Nicholas al resto de la familia una vez finalizada la celebración, cuando todos se encontraban reunidos en la sala, alargando lo más posible la noche.

Qué se lo tomó bien… ¡Pero si tardó horas en procesarlo! – Exclamó Rei, llevándose una mano a la frente en señal de frustración.

Como si no conocieras las reacciones de nuestro hermano. – Indicó Hotaru entre risas.

Debe haber sido difícil digerir la noticia, después de todo no estaba entre sus planes convertirse en padre. – Agregó Haruka.

Eso era antes de que Serena llegara a su vida, hay que ver lo feliz que es con Rini y cuanto quiere a esa pequeñita. – Indicó el padre de familia, Artemis. – Aunque claro, convertirse en padre es una cosa, pero que llegue un integrante más a la familia en tan poco tiempo puede ser un poco difícil de asimilar. – Agregó pensativo.

Los hijos siempre son una bendición Artemis, yo feliz hubiese tenido más hijos, pero luego del nacimiento de Hotaru el doctor me dijo que sería algo peligroso, así que me vi obligada a cerrarlas. – Explicó Luna al resto de los presentes en la conversación.

La cara de Artemis se desfiguró al instante y cuando por fin terminó de toser atragantado producto de las palabras de su mujer, exclamó enojado. - ¡¿Es necesario que digas algo como eso?! Contrólate por Dios mujer, tus hijos están presentes.

Que tiene de malo decir que tuve que cerrar la fábrica esposo mío, ahora si tú piensas que me refería a las piernas el mal pensado eres tú. – Señaló la mujer sacándole la lengua de manera infantil.

Todos rieron ante el comentario y continuaron hablando de la boda, la celebración y el futuro nuevo integrante del clan Chiba.

La pareja se encontraba en la habitación que antes ocupaba el pelinegro, preparándose para partir a su luna de miel.

Me alegra que estés feliz con la noticia, porque… ¿Lo estás cierto? – Preguntó Serena, aún algo dudosa de los pensamientos de su esposo.

Claro que estoy feliz. – Respondió de inmediato, abrazando amorosamente a la rubia, demostrando la sinceridad de sus palabras. -Me sorprendió es cierto, no me esperaba la noticia y creo que no me sentía completamente preparado para recibir a un bebe, pero estoy seguro que será genial, no voy a mentirte, creo que aún me asusta un poco, pero definitivamente estoy feliz Serena. Completamente feliz. – Señaló el pelinegro besando a su esposa.

Serena finalizó el beso, mientras se alejaba levemente de Darien dando un pequeño suspiro de alivio y de expectación.

No sabes cuánto me alegra escuchar eso amor, porque aún no te he contado todo, hay algo más que debes sabe. – Señaló la rubia poniéndose nerviosa nuevamente.

¿Qué sucede? ¿Hay algo malo con el bebe? ¿Hay algún riesgo? – Preguntó Darien con preocupación, si algo le pasara a su bebé se moriría al instante.

No es eso Dari… lo que sucede es que…

Luna, Artemis y todos los reunidos en la sala subieron corriendo las escaleras al sentir un fuerte estruendo seguido de un grito de la habitación donde se encontraba la pareja de recién casados.

Al llegar, encontraron a Serena hincada en el suelo tratando sin mucho éxito de reanimar a un Darien inconsciente.

¿Se puede saber que le pasó a mi hermano ahora? – Preguntó Hotaru, más que preocupada se notaba completamente exasperada.

Terminaste de soltarle la bomba ¿Cierto? – Preguntó Luna directamente a la rubia sabiendo inmediatamente lo que pasaba, Serena solo asintió en respuesta.

Ahora sí que mataste al pobre de mi hermano. – Hotaru indicó golpeando su frente con su palma graciosamente, mientras comenzaba a reír con diversión.

¿Qué bomba? ¿De qué hablan ustedes? ¿Alguien me puede explicar qué es lo que pasa aquí? - Preguntó Artemis sin entender nada de lo que hablaban y aún preocupado observando a su primogénito en el suelo de la habitación.

Que no solo estoy embarazada Artemis, estoy esperando gemelos y Darien acaba de enterarse. – Respondió Serena entre risas resignadas, mientras acariciaba la mejilla de su inconsciente y amada ternurita.

FIN

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Y aunque ha pasado muuuucho tiempo por fin hemos llegado al fin de esta historia, sé que me demoré más de la cuenta, pero les prometí que la terminaría n_n y así lo hice.

Espero que hayan disfrutado de esta historia tanto como yo disfruté al escribirla.

Muchas gracias por todos los rw que recibí a lo largo de la historia y sobre todo por su enorme paciencia entre actualizaciones.

¡Muchos, muchos besos y bueno… Nos leemos!