LUNA ROMANTICA

La fiesta seguía durando, todos recién terminaban de disfrutar una agradable y deliciosa comida, acompañada del mejor vino o agua refrescante.

-la comida estuvo deliciosa.- comenta Isaac terminando de comer un pescado a la veracruzana.

-la verdad si.- concuerda el pingüino con su comentario.

-disculpe.- habla cierta pingüina que ya era como una enemiga para Lucrecia.- capitán Skipper, es un gusto poder saludarlo en esta noche.

-el gusto también es mío.

-gracias por venir.

-no hay que agradecer.- responde seguido de escuchar a los músicos tocar mas música para bailar.

-que linda música para bailar, ¿no le parece?.- pregunta con voz seductora.

-la verdad es que si...

-¿podría acompañarme a bailar?.- pregunta con la misma voz, y esta vez, acariciándole ligeramente la espalda.

-si claro, ¿por qué no?.- acepta el pingüino levantándose de la mesa y caminando con ella hasta la pista de baile.

-ahora, si me la agarro.- amenaza Lucrecia levantándose de su asiento.

-no Lucrecia, espera.- la detiene Isaac tratando de controlarla.

-es que me molesta Isaac, me molestan sus coqueteos.

-con ir a armar un escándalo no resuelves nada, trata de controlarte, ¿quieres?.- pide sentándola muy despacio en su asiento.

-voy a tratar de controlarme, pero si veo que ella sigue coqueteándole a mi Skipper, sabrá en verdad de lo que soy capaz.- amenaza mirando a la pareja con los ojos llenos de ira y celos. Skipper que ya comenzaba a bailar con Jill, miraba a Lucrecia a lo lejos, podía saber lo que ella sentía por dentro al verlo así con Elizabeth, que sin saberlo, era Jill. La pingüina que lo veía mirar hacia Lucrecia, hace una risa maléfica y abraza a Skipper con ambas aletas por el cuello.- descarada.- habla Lucrecia parándose rápidamente.

-no Lucrecia, espera.- la detiene y la sienta de nuevo en la silla.

-es usted un magnifico bailarín.- le habla Jill al capitán con la misma voz.

-gracias.- agradece sin prestar mucha atención a su comentario, mirando a Lucrecia sentada en la mesa. Parecía como un perro abandonado por su dueño, mostrando ojos tristes, que para él, siempre habían sido soñadores. Jill deja de abrazarlo por el cuello para mirarlo de frente, pero no alejándose mucho, dejando su pico a una distancia de tres centímetros del suyo.

-¿le gusta mi vestido?.- cuestiona acariciando una de sus mejillas.

-he… si, es muy hermoso, la hace lucir elegante.- contesta sin tratar de tartamudear por sus carisias. La pingüina toma una de las aletas del líder y la coloca en su espalda.

-en esta parte del vestido, hay encajes escondidos.- habla tratando de seducirlo con la mirada.- ¿lo siente?

-em… si… bueno, es que…- deja de hablar al sentir la punta de la aleta de la pingüina tocar su pico.

-no hables.- lo interrumpe seguido de tomar otra de sus aletas y colocándolas en uno de sus tirantes, haciendo que tome uno y lo jala hacia abajo, destapando parte de su hombro.- el tirante es de una tela muy fina.

-este… yo…- tartamudea sin sentido mientras siente como una de las piernas de Jill se sube hacia su cadera, rozando sus piernas.

-tranquila Lucrecia, solo quiere molestarte y hacerte sufrir.- hala la nutria macho mirando a la pingüina sorprendido por sus coqueteos.- solo tienes que tranquilizarte y veraz que el… - deja de hablar al mirar el asiento vacío de Lucrecia, se levanta y la busca con la mirada hasta encontrarla caminar a paso veloz hacia los pingüinos.- Lucrecia, espera no vayas a cometer una locura.- le habla Isaac mirándola acercarse más a ellos, finalmente decidiendo correr tras de la pingüina. Jill al ver a si a Skipper, sabía que estaba dominado ante sus encantos… o al menos eso pensaba. La pingüina deja las aletas del líder en el lugar donde las había llevado y con ambas aletas lo toma por el cuello y lo jala hacia ella, finalmente besándolo. Skipper sin saber que hacer o cómo reaccionar ante esa situación inesperada, solo se deja llevar mientras pensaba en cómo podría separarse de ella. Continuo besándolo hasta que sintió como alguien la tomaba brutalmente de las plumas de su cabeza, separándola del macho.

-haaa.- grita Jill al sentir como Lucrecia la jaloneaba de sus plumas, separándola de Skipper.- suéltame.- continua gritando para llamar la atención de todos.

-aléjate de el.- le reclama la pingüina soltándola, seguido de darle una cachetada, hasta que llega Isaac y el comandante a detener tal lio, ambos machos logran separarlas, Isaac tomando a Lucrecia y el coronel a Jill.-te dije que te alejaras de él, es mi marido.- reclama de nuevo tratando de zafarse de Isaac para volver a atacarla.

-¡ya basta!.- grita el coronel.- las dos, traten de controlarse, seguiremos con esta fiesta y espero que no vuelva a ocurrir otro incidente… ¿está claro?

-si.- contestan ambas hembras. El pingüino se aleja y la nutria macho suelta un poco a la pingüina, pues temía que de nuevo se fuera sobre Jill.

-contrólate.- le ordena el macho soltándola finalmente. Jill se aleja y Skipper camina hacia Lucrecia.

-Lucrecia, yo…

-¡cállate!, no digas nada porque te juro que ahora me voy contra ti.- advierte mirándolo enojada.

-perdóname linda.- pide abrazándola.- ella estaba tratando de seducirme y yo… no sabía qué hacer.- se justifica separándose de ella.

-no voy a enojarme contigo Skipper, solo quiero seguir llevando la fiesta en paz.- contesta mirándolo ya un poco tranquila, pues sabía que eso haría Jill tarde o temprano para tratar de conquistarlo.- regresemos a la mesa.- pide tomando al pingüino de la aleta y caminando con él y junto con la nutria macho.

-¡atención todos por favor!.- pide el comandante hablando con un micrófono en el centro de la pista.- antes que nada, espero que todos estén disfrutando de esta fiesta que fue dedicada a la sub-teniente Elizabeth, su regreso marcara un nuevo inicio en esta central operativa militar. Pido que todos los presentes alcen sus copas para brindar por su llegada.- todos hacen la acción pedida y miran a la pingüina del vestido color azul rey. Hacen el brindis y beben uno que otro sorbo de su copa. Al terminar, el coronel pasa el centro de atención a los músicos. Estos continúan tocando música y todos regresan a su estado de antes.

-¿bailamos?.- pregunta Skipper a su esposa de nuevo, pero esta vez con un poco de miedo por su respuesta.

-si.- responde muy fríamente. Ambos se toman de las aletas y caminan a la pista de baile, hasta que los músicos comienzan a tocar una nueva canción, pero esta vez la canción contenía letra...

El vino es mejor en tu boca
te amo es más tierno en tu voz
la noche en tu cuerpo es más corta
me estoy enfermando de amor.

Quisiera caminar tu pelo
quisiera hacer noche en tu piel
pensar que fue todo un sueño
después descubrirte otra vez.
y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podérmelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue mi suerte
amarte es un placer
mujer.

Quisiera beber de tu pecho
la miel del amanecer
mis dedos buscando senderos
llegar al fin de tu ser
bailar el vals de las olas
cuerpo a cuerpo tu y yo
fundirme contigo en la sombra
y hacerte un poema de amor

Y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podérmelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue mi suerte
amarte es un placer
mujer.

Al terminar de bailar Skipper y Lucrecia, se miran detenidamente y sin dejar de mirarse, se acercan lentamente hasta que sus picos hacen contacto, formando un beso. Pocos segundos después se separan al entrar a un vórtice de oscuridad, los músicos dejan de tocar y todos hablan en susurros.

-tranquilos, se fue la luz debido a que afuera está lloviendo muy fuerte, también los humanos se quedaron sin electricidad.- explica el coronel con una vela encendida en la aleta.- les repartiremos velas para que puedan alumbrarse mientras caminan a sus cuartos.- les habla mientras con ayuda de otros, hacían lo dicho. Todos comienzan a retirarse con unas que otras velas encendidas hasta sus dormitorios.

-los veo mañana.- se despide Isaac entrando a su cuarto acompañado de su vela encendida que sostenía con su pata. Skipper y Lucrecia hacen lo mismo, seguido de comenzar a llenar su cuarto con unas cuantas velas encendidas para alumbrarse.

-¿crees que la luz volverá muy pronto?.- pregunta Lucrecia terminando de encender la ultima vela.

-no lo creo, lo más probable es que regrese hasta mañana temprano.- responde sentándose en la cama.

-que malo que la lluvia decidió hacerse presente justo en la noche de la gran fiesta.- comenta Lucrecia tratando de sostener una risa burlona para Jill.

-sí, es verdad.- responde el mirando a la pingüina caminar hacia él, se sienta también en la cama y mira hacia la chimenea.

-lo bueno es que la chimenea aun funciona.

-eso es por qué además de funcionar con electricidad, también funciona con baterías.- Lucrecia sonrió ante su respuesta y lo mira. Con las velas encendidas en ese momento, parecía perfecto y eso mismo pensaba el capitán cuando la miro también. Skipper con una de sus aletas la rodea por el cuello y la acerca a él para besarla, Lucrecia al dejarse llevar lo abraza haciendo rosar su pecho con el de él y tocando su espalda con ambas aletas, ambos sentían que ya no podían esperar mas, tenían que dar el siguiente paso a su matrimonio y cumplir con sus obligaciones maritales, sentía una gran fuerza de atracción hacia ella, de deseo y pasión. Continúa besándola bajando muy lentamente su pico, pasándolo hacia su cuello.

-Skipper, por favor espera.- pide separándose un poco de él.

-lo siento.- se disculpa el pingüino.

-no, no lo sientas, solo quiero decirte que estoy dispuesta a compensar la noche de bodas que arruine… quiero recompensarlo.- comienza a acariciar su mejilla.- quiero que esta noche sea romántica para ambos… y que la luna y las estrellas sean testigos de nuestro amor.- pide comenzando a besarlo apasionadamente y continua abrazándolo como en un principio, Skipper comienza de nuevo y esta vez fue sin interrupciones.

Tanto Skipper como Lucrecia prometen no olvidar ese momento, el momento en el que ambos demuestran su amor en ese pequeño cuarto iluminado únicamente con velas. Todo el momento era apasionante y duradero, diciéndose una que otra palabra de amor junto con besos y carisias, ambos amaban escucharse gemir sus nombres y alborotar sus plumas con cada caricia, ya sea suave o un poco agresiva. Lucrecia ahora confirmaba que Skipper era dueño tanto de su corazón y mente, como de su cuerpo, ya todo se lo había entregado por completo y el mismo lo sabía. En casi toda la noche, ambos demostraron su amor total prometiéndose a sí mismos que jamás lo iban a olvidar.

Yo: ajaja claro que si Teylor-Quim, mi Emmanuel también esta lindo :3

Emmanuel: primero dijiste que a Adolfo le gusta pinguinos2000 y ahora dices que a mí me gusta Teylor-Quim? :U ¿Quién sigue después?, ¿Isaac?, huf me muero por conocer a quien le pondrás como pareja de tus amigos :/

Yo: XDD exactamente falta pareja para Isaac :DD

Isaac: O.e …