Comenzamos de lleno con la escuela. En este capítulo conoceremos más sobre la preparatoria y los compañeros de Lina. Bueno, algunos, no todos, pero no nos olvidaremos del Thousand Sunny y echaremos uno o dos vistazos por ahí.
Dejen reviews onegai!! Recuerden que One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda, Plue es de Hiro Mashima y estas paranoias son meramente mías.
- ...y esas son las reglas del colegio, espero que para todos hayan quedado claras – decía Tashigi casi al tiempo que un Den Den Mushi, que reposaba en una repisa sobre la puerta de entrada al salón, anunciaba la hora de receso. No había demasiados maestros en Grand Line, y la escuela no era algo que fuera demasiado común, sobre todo estando tan cerca los tiempo de la Gran Era de la Piratería, por lo que, a pesar de ser preparatoria, los grupos tenían sólo un profesor, o en este caso, profesora. Dicha instructora detuvo a Lina antes de que saliera al patio de la preparatoria.
- Oye Lina, ¿y cómo está Zoro? - preguntó Tashigi desviando un poco los ojos de su ahora pupila, mostrando cierta timidez gracias a una pequeña pero espontánea sonrisa.
- Él está bien, en este momento debe estar tratando que Seta lo imite en alguna cosa – rió la adolescente recordando que el pequeño no hacía nunca cosas parecidas a las de su padre.
- ¿Seta?
- Ah sí, Seta es el hijo de Zoro-san y Robin-san – y al escuchar esto, la mujer de lentes cambió su sonrisa por un semblante desconcertado y serio. Luego de eso, dejó ir a Lina y se sentó en el escritorio para preparar sus siguientes horas de clase.
La Princesa Pirata no puso importancia a este asunto y salió a donde varios chicos estaban rodeando a Hikari, la cual lucía con un rostro un poco enfadado, hasta que un grito de ella misma alejó a los mirones y fue cuando Lina se acercó riendo, burlándose un poco de su amiga.
- Vaya que eres popular.
- Tontos, me enferman – dijo entre dientes cuando notó que alguien las llamaba desde una mesa. Era Noriko, la joven un poco tímida que Lina había conocido en el día del examen de admisión, y estaba comiendo un sandwich de atún.
- Si no quieren pasar hambre, es mejor que traigan su almuerzo. Mi hermano acaba de venir por el suyo que yo traía conmigo.
Así, ambas chicas se sentaron junto a Noriko, y un poco después arribó Anna a acompañarlas, pues los chicos pronto se habían hecho de buen compañerismo y ya estaban juntos en otro lado del patio. Mientras las 4 empezaban a platicar, vieron pasar a otra de las chicas que estaba en su salón.
- Oye tú, Lexy, ven y siéntate con nosotras – le llamó Lina pero la joven de cabello castaño volteaba a todos lados buscando quién era la que le había hablado.
- ¡Acá, tonta! - le gritó Anna y entonces Lexy alcanzó a ver a sus compañeras y se acercó a ellas.
Así, las cinco empezaban a conocerse mejor cuando vieron pasar a otra de sus compañeras. Lina había conocido a Kayla en un torneo de Kendo cuando ambas eran niñas, y la joven de cabello blanco no había sido muy amable. La Princesa Pirata contó de forma rápida aquella experiencia – y viendo la forma en que llegó a la clase hoy, creo que no ha cambiado mucho – suspiró nuestra protagonista.
En ese instante, Kayla volteó a verlas unos segundos, pero luego volteó su mirada y se sentó en otro lugar. No pasó mucho tiempo antes de que varios chicos se le acercaran y la joven rápidamente vio la oportunidad de que ellos le "ayudaran", por lo que pronto todos le estaban haciendo favores.
- ¡Por favor! - gimoteó Anna - ¿acaso esos tontos no ven que los está usando?
- Bueno, están embobados – dijo Noriko torciendo su boca como muestra de que no le agradaba lo que veía. Kayla era tan bonita como Lina y glamorosa como Hikari, por lo que los hombres no estaban tan equivocados en prestarle atención, y más en esa edad. De pronto Anna tomó una piedra que estaba cercana y la lanzó fuerte hacia donde estaban los chicos del salón, dándole con gran puntería en el rostro a su novio.
- ¡Te estoy viendo, inútil!
- Pero... pero te juro que no la estaba viendo – se delató Ozzie de forma rápida, aunque entendió inmediatamente la indirecta de su chica y mejor se alejó del lugar junto con los demás compañeros, y no pasó demasiado tiempo antes de que un Den Den Mushi anunciara que el receso había terminado.
Mientras Lina y sus compañeras entraban por el pasillo, se encontraron con Kayla quien se deshacía de la multitud de jóvenes que la seguía. Al ver a las chicas, la albina miró hacia arriba y volteó el rostro tratando de ignorarlas, sin embargo, Lexy, quien tenía un corazón noble e inocente, además de una personalidad algo torpe y distraída, quiso cruzar palabra con ella.
- Deberías sentarte con nosotras mañana – le dijo la ojiverde con la más sincera de sus sonrisas, pero pronto fue desairada por la grosera joven de ojos azules y cabello blanco.
- Sólo me sentaría con ustedes si fuesen mis sirvientas, aunque, ¿quién querría tener servidumbre como ustedes? - respondió mientras sonreía con soberbia y se dirigía hacia el salón. Anna tuvo que ser sujetada por Lina para no golpear a la presumida chica, pero ambas detuvieron su forcejeo cuando vieron que Hikari ponía un rostro con una risa irónica.
- Pobre chica, seguro que nunca ha tenido amigos. Lo único que la acompaña siempre, es el dinero.
La pelirroja sabía bien de lo que hablaba pues ella también era de una familia de dinero, pero a pesar de que sus padres no pasaban el suficiente tiempo con ella, siempre le habían demostrado su cariño con otras cosas distintas a los bienes materiales. Además gracias al afecto que siempre recibía por parte de su mayordoma y cocinera, y la amistad de Lina, su carácter era muy distinto al de Kayla.
Así, el día pasó rápido y llegó la hora de salida. Mientras Anna se iba tomada del brazo de su novio Ozzie, Lexy trató de recordar el camino por el que había llegado y tras hacerlo, hecho a correr, despidiéndose a lo lejos de sus nuevas amigas. Por lo tanto, sólo quedaron juntas Lina, Hikari y Noriko quienes empezaron a caminar alejándose de la escuela.
- Oye Noriko, ¿no vas a esperar a tu hermano? - preguntó la pelirroja.
- Lo que pasa es que hoy, mi hermano tiene un horario diferente al mío y sale más temprano, por lo que él ya debe estar en casa.
Cuadras más adelante, la joven de cabello azul tomó un camino distinto para ir a su hogar – pronto las invitaré a que conozcan mi casa – prometió y luego se alejó perdiéndose en una de las calles de la ciudad.
Ambas llegaron a su casa y al entrar vieron con pesar que al cocina estaba hecha un verdadero asco y en medio de ella se encontraba Plue bañado en una sustancia que pocos podrían adivinar de qué se trataba.
- Cuando estés solo, no intentes hacernos comida. Sólo espera aquí y pórtate bien – le decía Lina a su mascota mientras lo trataba de limpiar. Y de esa manera, haciendo comida, limpiando y todavía acomodando sus cosas en todo el departamento, el resto del día se fue y llegó la noche.
Al siguiente día, pero en otro lugar, el Thousand Sunny, Nami era la primera en despertar. Miraba el Den Den Mushi que estaba en su habitación mientras hacía un pequeño puchero y fruncía el ceño. Se cambió y luego salió a cubierta, esperando algo que estaba segura no llegaría – esa niña... - musitó.
Pronto llegó la hora del desayuno y la pelirroja se veía preocupada mientras que jugueteaba con su alimento.
- ¿Qué pasa Nami-san? ¿Acaso no te ha gustado lo que preparé? - preguntó Sanji con angustia, mientras mordía su mandil de forma cómica.
- No es eso, lo que pasa es que estoy preocupada. No he tenido noticias de Lina.
- Creo que exageras – le dijo Zoro mientras masticaba algo de pan.
- ¿Tú qué sabes? Es mi niña, y ella hace mucho que tendría que haberse comunicado con nosotros – respondió ella - ¿verdad Luffy? - el moreno sólo volteó a verla desconcertado, mientras que se llevaba todo lo que podía a la boca.
Robin tuvo que defender a su pareja, aunque de una forma mucho más tranquila – yo también creo que exageras un poco. Lina-chan es confiable y seguro que está pasándola bien.
- Pero... ¿qué tal si algo malo le ha pasado?
- Ella es muy fuerte y tiene mucha suerte – comentó Franky luego de beber su primera cola del día – no creo que le pase nada malo en esa isla.
- ¡¡Ustedes no entienden nada!! Mi niña está sola ahí, y a nadie parece preocuparle que no se haya comunicado. Algo debe andar mal.
Nami ya estaba algo alterada y aunque Vivi intentaba decirle algo, ésta no se lo permitía, hasta que finalmente se percató de que la princesa de cabello azul la llamaba.
- ¡¿Qué?!
- Es que... ¿te das cuenta de que sólo ha pasado un día desde que Lina se fue?
La navegante entonces se calmó y sus ojos se abrieron grandes mientras cerraba su boca de forma apretada – es cierto – sonrió – no me había dado cuenta. Creo que exageré un poco – dijo haciendo que todos cayeran de espaldas, a excepción de Robin.
Unas horas antes, Lina y Hikari ya estaba listas para su segundo día de clases cuando una de sus vecinas salió gritando de su casa: - ¡¡Policía, policía, los marines, alguien venga!!
Las dos jóvenes se acercaron a ver qué era lo que pasaba, hasta darse cuenta que la señora y su familia habían sido robadas por la noche. Las chicas no se quedaron demasiado tiempo pues tenían que ir a la escuela.
En ese día no pasó nada fuera de lo común, aunque de igual forma tampoco pudieron conocer al hermano de Noriko y Kayla seguía colectando chicos al por mayor. Parecía que ambos días habían sido iguales.
Pero cuando las dos amigas llegaron a su casa, su vecina todavía estaba con el asunto de su robo, reportándolo a un oficial, quien era un teniente encargado de seguridad de la isla, un hombre rechoncho con sonrisa tonta, pero no mala persona, y de nombre Fernie. De pronto, volteó a ver a Lina y a Hikari, y su rostro se endureció antes de señalarlas con el dedo – esas dos niñas seguro han tenido que ver. Apenas se han mudado y me han robado, y esto nunca me había pasado – afirmó la mujer, la cual se hacía llamar Donna.
Hikari se estaba enfadando, pero Lina la calmó y ninguna de las dos respondieron a las acusaciones de su vecina, mejor entrando a su apartamento para comenzar a comer. De la misma manera pasaron dos días más y otras vecinas también sufrieron robos.
- ¿Lo ven? Qué casualidad que a esas niñas no las hayan robado nada – señalaba la misma vecina de antes, la señora Donna, quien tenía el cabello rubio oscuro en un peinado alto, de estatura baja, un cuerpo redondo chistoso, nariz redonda y labios gruesos.
Antes de que Hikari pudiera actuar impulsivamente, Lina tomó palabra – oiga doña Donna... - se detuvo un momento a pensar en lo sabroso que sonaba el nombre de su vecina, aunque luego reaccionó – le aseguro que no les robaríamos nunca... a ustedes – dijo esto último en voz baja, para no negar su herencia pirata.
El problema es que la gente del vecindario comenzaba a dudar de sus recién llegadas compañeras de cuadra, lo que molestaba mucho tanto a Lina como a Hikari por lo que la Princesa Pirata decidió hacer algo al respecto.
- ¿De veras vas a hacerlo? ¿Y si es peligroso?
- No te preocupes, ¿no recuerdas quienes son mis padres? Pues no pienses que soy débil ni mucho menos. Voy a atrapar a esos ladrones esta misma noche – afirmó.
Por tanto, la morena se quedó despierta, escondida tras una ventana que sobresalía del tejado de su casa, esperando que los maleantes aparecieran tarde o temprano. Pasaron algunas horas y nada sucedía, por lo que nuestra protagonista estaba a punto de quedarse dormida, pero luego escuchó un ruido. En la casa que se encontraba tras la suya, había alguien que estaba entrando al patio trasero, o más bien, ya saliendo, pues llevaba un gran costal en la espalda. Pronto apareció otro sujeto acompañando al primero luego de salir por la ventana de la vivienda.
- La siguiente será ésta – dijo uno de ellos señalando el apartamento de Lina y Hikari.
- No se los permitiré.
Los dos malhechores sólo escucharon una voz, pero alcanzaron a ver un pequeño destello, el cual provenía de Tsuda Sukehiro, la espada de Lina, que estaba siendo apenas desenvainada. Mientras tanto, Hikari, un poco asustada, veía la acción desde una ventana.
Como un relámpago, Lina cortó la bolsa de los ladrones, dejando caer joyas, utensilios de cocina y otras cosas valiosas. No pasó mucho tiempo antes de que varios de los vecinos despertaran debido al ruido.
- ¡Lo sabía! ¡Tú eres la ladrona, niña mentirosa! - dijo la señora Donna, aunque todos los demás la vieron de forma extraña, pues era obvio que los maleantes eran los otros dos sujetos.
Ambos eran bastante grandes. Uno tenía un cuerpo parecido al de un rombo, con sus labios prominentes, pero bastante feos, una nariz extraña y ojos muy pequeños. Además tenía consigo un arco algo grande. El otro era de piel oscura, con un cabello en afro, nariz grande y cuadrada, y sus manos estaban cubiertas con una especie de guantes de box.
- Oye niña, mejor vete de aquí si no quieres salir herida – le amenazó el segundo, pero ella respondió cortándole los guantes a la mitad, aunque sin hacerle daño. El otro sacó su arco, pero éste también se vio reducido en dos partes a causa de Tsuda Sukehiro.
- Mejor yo debería de hacer esa amenaza – sonrió mientras dirigía la punta de su espada hacia ambos. Ellos mejor se hincaron para pedir piedad y así fue hasta que la ley arribó a arrestarlos mientras ellos se lamentaban: - No puedo creer que quienes fueran ministros del reino de Drum bajo el gran Wapol, ahora sean arrestados por ser ladrones – casi lloraba el del arco.
- Llévenselos muchachos – les dijo Lina a los marines como si fuera ella la que ordenara.
- Oye niña, yo digo eso – se quejó el teniente Fernie, pero luego envió una orden inentendible para sus hombres.
- ¿Qué dijo teniente?
- Que... bah, obedezcan a la jovencita...
De esa forma, el problema fue arreglado y los vecinos, todos, incluida la señora Donna, felicitaron a Lina. Incluso el teniente Fernie pidió su ayuda para alguna eventualidad posterior en el vecindario, a lo que Lina no pudo negarse, aunque no estaba dispuesta a convertirse en toda una defensora de la justicia, siendo la hija del Rey de los Piratas.
Al mismo tiempo en el Thousand Sunny, Seta intentaba hacer una pasta que todavía no podía preparar. Antes de llegar el momento de frustración, Nami entró a la cocina y vio al pequeño en su intento.
- Yo sé hacer esa pasta, ¿quieres que te ayude? - le dijo con ternura. Seta dudó, pero finalmente aceptó, por lo que la pelirroja le dijo el paso a paso, además de los trucos para cocinar dicho alimento.
- Muchas gracias, Nami-san.
- De nada, mi niño – respondió ella con tono maternal mientras el pelinegro la veía de forma extraña – je, lo siento. Es que estaba acostumbrada a decirle así a Lina.
- No, está bien. Sólo que es raro porque mi mami casi nunca me dice así – sonrió el niño y Nami lo imitó mientras salía de la cocina, pero Seta la siguió hasta la cubierta. El barco había llegado temprano a una isla, y a Nami se le ocurrió ir de compras, una de sus actividades preferidas.
- ¿Quieres ir conmigo? - le preguntó al pequeño, quien aceptó de inmediato. La navegante entonces fue por Luffy, quien le ayudaría a cargar toda la compra, y más tarde se marchó junto a sus dos acompañantes.
No pasaron ni tres minutos cuando Robin salió de su camarote a buscar a Seta, sin éxito, por supuesto. Con ayuda de sus poderes Hana Hana tocó la ventana de la torre de vigía del Sunny para llamar la atención de Zoro y preguntar si su niño estaba con él, o al menos lo había visto, pero la respuesta del peliverde fue negativa.
Claro, Seta estaba muy feliz en los hombros de Luffy mientras éste seguía la ruta de Nami por las no muchas tiendas que había por el pueblo. Finalmente la pelirroja sólo compró unos zapatos y un par de blusas.
Seta, todavía estando en los hombros de Luffy, de pronto volteó a ver a una esquina, donde un hombre vendía conos de nieve.
- ¿Quieres uno? - preguntó Luffy mientras él mismo sacaba la lengua deseando también un helado. El pequeño asintió ante la cuestión y Nami accedió a comprárselos. Un momento después los tres estaban en una banca comiendo su cono con el niño entre ambos esposos.
Teniendo al pequeño enseguida suyo, Nami no pudo resistir acariciarle la cabeza y más tarde le abrazó con fuerza contra su cuerpo. El pelinegro correspondió con el mismo gesto mientras Luffy veía la escena sonriendo levemente. Poco después el trío salió del lugar y se dirigió rumbo al muelle.
- Qué linda familia – exclamó una señora un poco avanzada en edad cuando vio a Nami y a Luffy que tenían tomado de las manos a Seta. La pelirroja quiso decir al inicio que no eran exactamente una familia, pero en vez de eso, sólo agradeció a la mujer por el cumplido y siguió caminando.
En vez de estar leyendo algún libro, o bebiendo café, Robin esperaba un poco nerviosa, recargada en la barandilla del Sunny. Intuyó que su niño debía estar con Luffy y Nami, luego de que la pareja se encontraba ausente del barco. Su idea fue hecha realidad cuando alcanzó a ver llegar al trío a la playa.
- Me asusté un poco, debieron haberme avisado – dijo la arqueóloga con tranquilidad.
- Nami-san y Luffy-san fueron muy buenos conmigo.
- Siento no haberte avisado. Pero no te preocupes, todo salió bien. Él es un niño muy bien portado y tierno – comentó Nami luego de mandar a Luffy a guardar las pocas compras que habían hecho – por cierto, me tomé la libertad de comprarle algo a Seta – recordó tomando algo de una de las bolsas que el capitán pirata cargaba – mira, ¿verdad que es lindo? No pude resistirme a comprarlo - enseñó a su amiga una pequeña camiseta acompañada de pantalones cortos.
Robin agradeció, aunque miró muy extrañada a Nami. Era la primera vez, fuera de alguna ocasión especial como un cumpleaños, que la navegante daba un obsequio, no sólo a Seta, sino a cualquiera en el barco, a excepción por supuesto, de Lina-chan.
La tarde pasó y cuando llegó la noche, la arqueóloga se disponía a arropar a su pequeño para la hora de dormir, pero su sorpresa fue grande cuando lo vio ya intentando conciliar el sueño, y con sus sábanas arregladas – ¿te has arropado tú solo? - preguntó ella con sus ojos bastante abiertos.
- No mami. Es que Nami-san acaba de venir y ella fue la que me ha arropado. Hoy ha sido muy buena conmigo – respondió el pequeño sonriendo.
Robin no dijo mucho. Le dio un beso a su retoño, deseándole buenas noches, pero luego se fue pensativa. Tendría que hablar con Nami en la mañana, pues parecía haber un pequeñísimo problema.
Y la arqueóloga no tuvo que esperar demasiado, pues muy temprano, la navegante estaba cocinando. Así es, no había querido pedir ayuda a Sanji, pero no estaba preparando algo para ella, ni siquiera para Luffy, sino para el pequeño Seta.
Hoy tenía ganas de cocinar. No tiene nada de malo que lo mime un poco, ¿verdad? - sonrió la pelirroja.
- Yo diría que sí tiene algo de malo – respondió Robin haciendo que la sonrisa de su amiga se desvaneciera – yo soy su madre. No me molesta que lo trates bien, o que de vez en cuando pases tiempo con él, pero creo que estás tratando de ser su madre. Tal vez no te estás dando cuenta. Igual Luffy, creo que están afectados por la ausencia de Lina-chan.
Justo en ese momento, el citado moreno entró a la cocina apresurado – oye Seta-kun, ¿qué te parece si hoy vamos juntos al parque de ese pueblo – dijo entusiasmado, pero luego notó que su chica cocinaba algo - ah, pero antes hay que desayunar, shishishi.
La arqueóloga, cruzada de brazos, volteó a ver a Nami con un rostro de "te lo dije". La navegante bajó la mirada – es que... extraño a mi niña – musitó. La arqueóloga se acercó un poco y la abrazó levemente. No pasaron muchos segundos antes de que Franky entrara también a la cocina y dejara un papel en la mesa, indicándole a la pelirroja que era para ella. Nami entonces lo recogió y comenzó a leerlo, su ojos se abrieron bastante y luego sonrió ampliamente.
- ¡Es una carta de Lina! – dijo emocionada haciendo que Luffy se apresurara a acercarse para verla también.
Sólo escribo para indicarles que estoy bien. Parece que se han alejado mucho, porque el Den Den Mushi no ha podido comunicarse con ustedes, utilicé una de esas gaviotas del periódico para enviarles la carta, espero que les llegue. Estoy divirtiéndome mucho, la escuela es un buen lugar y estoy haciendo amigos. Los extraño a todos, espero ir pronto.
Monkey D. Lina
- ¿Ya lo ves, bruja? El problema era del Den Den Mushi, no de Lina-chan. Ya deja de tener ese complejo con Seta – le dijo Zoro queriéndose burlar de la pelirroja, aunque fuera una sola vez.
- Cállate. Al menos creo que yo pasé más tiempo con él en un día, que lo que tú en todo un mes.
- Jaque mate, marimo – dijo secamente Sanji. Tanto Nami como Luffy prometieron no volver a mostrar ese complejo, aunque ambos afirmaron que seguirían pasando tiempo con Seta.
De tal forma, llegaba la segunda semana para Lina en la escuela y al arribar por la mañana, ella y Hikari vieron muchos carteles que decían con letras grandes, "Reina de Novatos". Al estar en contacto con Noriko, quien tenía un hermano mayor en la escuela, preguntaron de qué se trataba el asunto.
- Es simple, al inicio de cada año, se elige una chica que será la reina de novatos. Es como un concurso de belleza y popularidad.
- Así es – asintió Tashigi quien estaba entrando al salón, haciendo que todos los alumnos tomaran sus lugares. En este fin de semana se llevará a cabo la elección de la Reina de Novatos, la cual saldrá de entre todas las alumnas de primer semestre. Las que quieran podrán hacer proselitismo, pero no sólo ellas podrán ser elegidas, sino que los alumnos podrán votar por cualquiera de sus compañeras.
- Deberías hacer campaña, Hikari. Si los chicos de la escuela te conocen, seguro que tú ganarías – afirmó Lina a su pelirroja amiga.
- Yo que tú no entraría – se introdujo Kayla a la plática – así evitarías la humillación de perder ante mí, porque seguro que yo voy a ganar – aseguró y luego ambas se miraron fijamente, casi sacando chispas entre las dos.
- Muy bien Lina, haremos propaganda, y venceré a esta presumida – decidió Hikari entonces.
Entusiasmadas, en la hora de receso, las chicas trataban de hacer anuncios y pensar ideas para promocionar a la glamorosa Hikari, cuando una hermosa chica, que lucía algo más grande que ellas, se les acercó, especialmente a Noriko.
- Tu hermano me dijo que te diera esto – le entregó un billete – ahora no puede venir porque está en detención. Seguro te imaginas por que – le dijo sonriendo y luego se fue. Ella era de una estatura normal, cono ojos azules y cabello de color violeta, largo lacio, y una figura muy envidiable, ya de una mujer.
- ¿Quién es ella? - preguntó Riko, el chico de cabello verde, quien al ver a la joven, rápidamente se había acercado, y con él, los demás chicos de la clase, atraídos por la belleza de la chica.
- Se llama Rella – respondió Noriko de buena forma – ella fue la Reina el año pasado. Seguro mi hermano se metió en problemas...
- ¿Dices que ella fue la Reina el año pasado? No me sorprende – sonrió Ozzie antes de recibir un buen golpe de parte de su novia Anna – perdón... pero nosotros también te ayudaremos a que le ganes a Kayla, porque puedo decir lo mismo de ti, que de esa chica. ¡Auch! ¿Ahora por qué me pegas?
- Y todavía preguntas, tonto... - suspiró Anna, pero luego instó a sus compañeros para empezar con la campaña en apoyo a su pelirroja compañera. Durante los siguientes días, sobre todo las chicas, hacían panfletos y los repartían en toda la escuela a favor de Hikari, aunque Kayla atraía la atención de muchos jóvenes y sería una rival difícil,
- Yo opino que deberías de vestirte más audaz – recomendó el peliverde Riko a Hikari – si yo fuera el encargado de tu campaña, ten por seguro que te haría venir en minifalda y top. Todos se fijarían en ti seguramente.
- Claro que se fijarían en ella, pero no de buena forma – suspiró Noriko – Hikari no es de esas chicas, ¿verdad? - preguntó y la pelirroja asintió.
- Pero es una buena forma de ganar vot... ¡ayyy!
- No te molestes en tratar de explicarle. Éste no entiende con palabras, por lo que parece – se frotaba Anna su puño luego de dejarle un buen golpe en la cabeza al chico de cabello verde.
- Yo seguiré repartiendo éstos – dijo Lina sosteniendo más anuncios y luego se dirigió a una sección de la escuela que no había conocido mucho, pues pertenecía a otros grados. Luego de un rato de distribuir los volantes, en uno de los pasillos de aquella sección, el Den Den Mushi que estaba sobre lo alto del edificio, anunció que la hora de receso había terminado y las clases se reanudaban, por lo que la Princesa Pirata echó a correr con velocidad para llegar a tiempo a su salón. Daba vuelta por una esquina y ello le impidió ver a una persona con la que chocaría inevitablemente.
- Ayy... lo siento – dijo abriendo los ojos.
- ¿Estás bien? - preguntó una voz, aparentemente perteneciente a la persona con la que se había topado. Era de hombre y con tono grave y algo seco. La joven abrió los ojos y se encontró con un chico alto, de cabello castaño ni tan corto, ni tan largo, con unos ojos y mirada no muy amistosos, aunque le estaba ofreciendo la mano para levantarse.
- Sí, estoy bien – aceptó ella el gesto y al hacerlo, quedó bastante cerca del joven, sonrojándose un poco.
- Eres de primero, ¿verdad? - cuestionó él y ella confirmó asintiendo – creo que estás en el salón con mi hermana, ella se llama Noriko. Dile que no me espere hoy, otra vez – le dijo casi sin mirarla y luego se fue mientras ella se le quedó viendo. Antes de entrar a su grupo, el chico volteó a verla mientras ella todavía se encontraba en el mismo lugar. - ¿Cómo te llamas?
Ella entonces despertó de su lapsus – ah... sí... ah, yo me llamo Lina.
- Bueno, Lina, si te quedas ahí, vas a llegar tarde a clases – le señaló – yo me llamo Kyo – se despidió de ella entrando al salón. La morena entonces se fue corriendo hasta su grupo, donde ya había comenzado la clase y tuvo que exculparse con Tashigi.
- ¿Qué pasó? ¿Te perdiste? - preguntó Hikari en voz baja.
- Eh... creo que sí – sonrió ella de forma un poco nerviosa.
A final de clases, Lina salió junto con Hikari y Noriko, contándoles el encuentro con el hermano de esta última.
- Vaya, así que lo viste... ¿y qué te pareció? - le preguntó la peliazul sonriendo ampliamente.
- Ah... bueno, no, nada especial, digo, parece un buen chico – respondió la Princesa Pirata antes de que ella y Hikari se despidieran de su amiga para tomar camino rumbo a su casa.
Justo en ese recorrido, la pelirroja miraba con ojos pícaros a su compañera, cosa que Lina se dio cuenta hasta un rato después - ¿qué? ¿qué tengo?
- Estás muy rara desde la hora de receso. ¿Te pasó algo con el hermano de Noriko? - la joven de ojos verdes se acercaba a decirle eso a su miga mientras sonreía de una forma casi maquiavélica.
- No, no sé de qué hablas – aseguró ella mirando hacia otro lado y visiblemente sonrojada.
- Yo creo que te gusta – afirmó Hikari con un molesto tono de voz, lo que luego resultó en una pequeña discusión de ambas, la que terminó cuando la morena aceptó finalmente algo.
- Bueno, tal vez un poco. Pero no quiero hablar de eso – Hikari aceptó, pero seguí observando a Lina con esos ojos pícaros que molestaban de forma considerable a la joven de orígenes piratas.
Luego de olvidado ese asunto, dos días después, llegó la elección de la Reina de Novatos. Todos los alumnos estaban reunidos en la explanada principal de la preparatoria para escuchar el resultado, luego de que unos minutos antes habían emitido su voto.
Uno de los educandos de último año fue el encargado de anunciar el resultado y estaba por tomar un pequeño Den Den Mushi que tenía "conexión" con otro el que anunciaba todo en la escuela.
Ni se deberían molestar en estar aquí – aseguraba Kayla a sus compañeras mientras ella se limaba las uñas – aunque, si quieren venerarme por mi victoria, está bien – y de nuevo Anna tuvo que ser detenida para no darle una paliza a la albina.
- Bueno, debido a lo cerrado de la contienda, hubo tres chicas que obtuvieron casi la misma cantidad de votos – anunciaron, poniendo a todas en alerta – Kaze Hikari y Kayla, del grupo de 1ro "T", han quedado empatadas – dijo, lo que causó gran expectación, parecía haber una igualada en el primer lugar, y mientras Hikari sonreía un poco, Kayla sólo apretaba sus dientes furiosa.
- Pero no me han dejado terminar, pues ellas dos empataron, pero en el segundo lugar – siguió el anunciante dejando a muchos bastante sorprendidos – ¡la ganadora es del mismo grupo y su nombre es Lina!
La Princesa Pirata estaba muy extrañada por lo sucedido, no esperaba nunca que alguien la eligiera. Tal vez Hikari y Kayla habían hecho campaña, pero quien más había mostrado su rostro en la propaganda de la pelirroja, había sido precisamente la hija del Rey Pirata, por lo que muchos alumnos se quedaron más con su imagen.
- Bien hecho, les has ganado – le dijo alguien mientras ella caminaba al frente para recibir su corona. Era Kyo, el hermano de Noriko quien estaba cerca de ahí. Un poco sonrojada, la adolescente subió al podio y fue coronada por Rella, la anterior Reina, sintiéndose una princesa de verdad...
Un triunfo inesperado, pero merecido (Lina es mi niña, y para un padre, su niña es la más bonita, así que no la iba a dejar perder xDDDD). Aún no decidí revelar el nombre completo de Lina para los demás, pero pronto lo haré. Espero que les haya gustado el capítulo.
Vamos con los reviews. Muchas gracias a los que siguen leyendo:
Gabe Logan: Pues algo así. Son dos fics totalmente distintos, y los personajes no son exactamente iguales, pero algo hay de eso. Gracias.
Kaze no akuma.- Los padres seguirán apareciendo. Aún no sé si Luffy, pero estoy seguro de que Nami sí irá a la preparatoria en algunos capítulos más adelante. Lo de Ace, pues tengo que esperar un poco para ver qué pasa con él. Gracias por el review.
Flames to Dust.- El kendo aparecerá próximamente como actividad extra, aunque aquí ya la tuvimos dándole uso a su espada. Muchas gracias por el review.
Nemo Robin.- Por poner a Lina en peligro por su nombre, no te preocupes, que pocos se atreverían a meterse con la hija del Rey de los Piratas. Además los tiempos están calmados se supone xD El nombre se revelará pronto, eso sí.
Kaiserofdarkness.- Bueno, pues qué puedo decir, sólo que gracias por seguir la historia y qué bueno que te haya gustado el capítulo.
Sora Yagami.- Pues son varios reviews xDD agradezco mucho eso y me alegra que la historia siga gustándote, ya verás que seguirán las sorpresas.
En este capítulo ya iba a revelar a sus compañeros que ella era la Princesa Pirata pero no me dio demasiado tiempo, así que lo haré en el próximo. También estaremos con algo del beisbol y del kendo, sin olvidarnos del Thousand Sunny.
Nos vemos.
