La búsqueda

Pov Bella

Luego de dejar a la familia a solas para que se dieran el apoyo que necesitaban para soportar la perdida de Irina, los chicos y yo corrimos hasta detenernos en un pasillo vacio.

Era casi de noche y la mayoría de los estudiantes se encontraban en sus habitaciones, preparándose para bajar a cenar.

Una vez que todos habíamos recuperado el aliento, tomé la palabra.

—Tenemos que atrapar a los secuestradores, ¿Ideas?

—Los secuestradores son los Vulturis, con toda seguridad— intervino Rosalie desde una de las paredes, donde se había apoyado, en sus mejillas aun quedaban restos de su reciente llanto, que la chica no se había molestado en eliminar.

— ¿Cómo estas tan segura? — preguntó Benjamín tímidamente, sentado en el suelo, en medio del circulo que habíamos creado.

—Poco antes de que la secuestraran, Alice me contó de una visión que había tenido sobre una brutal golpiza que Cayus le va a dar a Esme, si nos basamos en eso y en que Jacob descubrió que planeaban algo en contra de los directores y nosotros, es fácil saber que ellos son los responsables de los tres secuestros— le respondió Rosalie con aire solemne. El chico asintió.

—Bien, aclarado este punto, ¿Alguno tiene una idea? — pregunté empezando a impacientarme.

— Lo mejor es rescatar a las rehenes antes de atrapar a los Vulturis, si no lo hacemos, corremos el riesgo de que las usen de escudo para resistirse a ser capturados— habló Benjamín.

— Podríamos llamar a Papá— sugirió Emmett mientras Bella asintia ante lo dicho por Benjamín.

—No es conveniente, los Vulturis podrían precipitarse si averiguan que la policía o cualquier otro, anda detrás de ellos, eso no nos conviene, tenemos que atraparlos nosotros para recién después, acudir a la policía— negué con vehemencia, no sabía que expresión tenía en la cara, pero mi hermano no insistió.

— Fred podría hacerse invisible e ir detrás de los Vulturis— sugirió Bree.

—No me parece prudente mandarlo solo, si los encuentra su impulsividad podría ponerlo en peligro y arruinar la misión de rescate— argumentó Jasper con actitud pensativa.

— ¿Qué propones?— preguntó Bree mientras observaba a Jasper con molestia.

— Yo lo acompaño— aseguró Benjamín para apaciguar a Bree que claramente estaba molesta con Jasper por la forma en la que se estaba refiriendo a Fred.

— Cuando encuentren el lugar donde las tienen secuestradas, podrían revisar los rincones y otros detalles del lugar, así podríamos rescatarlas y salir airosos si la situación se complica— sugirió Rosalie con seriedad.

Los chicos asintieron y luego nos quedamos en silencio, cada uno metido en sus propios pensamientos.

— Benjamín, avisale a Fred y comiencen su misión inmediatamente— ordenó Emmett.

—Mantengan los celulares encendidos— Ordené— se levanta la sesión— agregué sintiéndome importante.

….

Pov Benjamín

Una vez que Bella dio por concluida la reunión, me fui corriendo en busca de Fred, a medida que me acercaba al lugar en el que se encontraba, pensaba en distintas golosinas para bloquear a Edward, el chico no era el rey de la precausión pero dudaba que aprobara ese plan tan peligroso, yo mismo no estaba muy seguro de que fuera a funcionar.

Una vez que encontré a Fred, lo arrastré lejos de su familia y lo llevé al patio donde comencé a hablarle.

—Tenemos que buscar a los Vulturis— informe soltando la frase de un tirón y provocando la sorpresa inmediata de Fred, el chico abrió y cerró la boca varias veces, pero al parecer no encontró nada que decir por lo que me agarró del brazo y nos volvió invisibles a ambos.

Asi escapamos del colegio y durante toda la tarde, buscamos por el pueblo indicios de los Vulturis, sin obtener resultados.

Una vez que se hizo de noche, ambos se miraron totalmente desilucionados.

—Sera mejor que volvamos al colegio— dijo Fred perdiendo el usual brillo de sus ojos.

Asentí sintiéndome avergonzado de mi mismo y sin animo para hablar, ambos emprendimos el camino de regreso al colegio.

Eran las 21:30 cuando entramos al comedor, durante la cena, evitamos a toda costa mirar a la mesa donde nuestros amigos estaban comiendo.

Luego de la cena, me duché y luego volví a reunirme con Fred, tras lo cual agarré mi teléfono y llamé a Bella.

—Hemos fallado, no han aparecido por ningún lado— dije en cuanto Bella me contestó, la cara se me caia de vergüenza y la reacción de Bella no ayudó en nada.

—Tenian un trabajo, un trabajo, y lo hicieron mal— Gritó la castaña hecha una fiera.

—Yo… yo… no… yo… lo siento… yo— tartamudee intentando contener las lagrimas.

—Lo siento Benja, no me hagas caso, es que estoy muy preocupada por mi hermana, pero no debería agarrármelas contra vos— se disculpó Bella con la voz cargada de sinceridad— tenemos que modificar el plan— agregó la chica luego de respirar profundamente.

— ¿Que tenemos que hacer? — preguntó Fred quitándome el teléfono de la mano, rápidamente pegué mi oreja al teléfono tal como Fred había estado haciendo hasta ese momento.

—Llamen al resto del grupo y avísenles de una reunión fijada para mañana luego del desayuno, he informado a Edward del plan— habló Bella para luego cortar sin despedirse.

Una vez que la llamada se cortó, recuperé mi teléfono y luego de mirar mal a Fred, comencé a hacer las llamadas correspondientes, avisando de la reunión pero sin comentar el fallo en nuestra misión, aun no estaba preparado para los reproches que la noticia traería.

Cuando llegamos al cuarto de Fred, ya había llamado a Rosalie y a Bree. Dentro del cuarto tuve que decírselo a Jasper, Emmett y Edward.

— ¿Cómo les fue en su misión? — preguntó Emmett, mirándonos con ansiedad.

—Más mal que peor— contestó Fred sin poder mirar a los chicos a los ojos.

—Bueno, son humanos y no esperaba ver resultados tan pronto— aseguró Emmett luego de respirar profundamente, aunque se podía notar la decepción en sus palabras.

Al dia siguiente, nos reunimos en el comedor y tras un rápido desayuno, nos retiramos sin perder un minuto. Dejando a Carlisle muy sorprendido.

…..

Pov Bella

—Bien, la misión de Benja y Fred no resulto como debería haber sido— comencé hablando con tranquilidad, haciendo una pausa para dejar que mis amigos dieran su opinión. Pasados unos minutos en los que nadie rompió el silencio, volví a retomar mi discurso— Debemos modificar el plan.

—Los insectos entran dentro de la definición de animales y una mosca no va a llamar la atención de nadie— habló Rosalie con un insoportable aire de suficiencia.

— Cuando descubras donde tienen a las rehenes puedes avisarnos a Fred y a mi para que realicemos el rescate— hablo Benjamín sintiéndose más tranquilo luego de darse cuenta de que la primer falla no era el fin del mundo.

—Esto que están haciendo es descabellado y peligroso— nos reprocho Edward apareciendo desde un rincón al final del pasillo, nos sobresaltamos y no pude evitar mirarlo con la culpa reflejada en la mirada.

— ¿Qué propones? — preguntó Fred mirándolo de manera desafiante.

— Por si no lo recuerdas hermanito, papá tiene en casa una enorme colección de armas que tanto tu como yo, sabemos usar— le respondió Edward haciendo que el rubio enmudeciera.

—Por si no lo recuerdas Edward, mi hermana y yo somos hijos de un policía, por lo que obviamente sabemos usar un arma a la perfección— interrumpió Emmett saliendo en defensa de Fred. Ahora ambos hermanos estaban completamente rojos.

Fred se alejo y lo seguí corriendo a gran velocidad recorrimos la distancia que separaba el colegio de su casa, al llegar a la puerta notamos que esta había sido forzada.

Asustados ingresamos a la vivienda comprobando que muchas armas y algunos cuchillos habían sido robados, con pánico Fred también notó que faltaban dos látigos que su padre utilizaba a la hora de andar a caballo.

—Tomemos lo que vinimos a buscar y vámonos— grito Fred procediendo tal como acababa de decir, lo imité y en cuestión de minutos corríamos calle abajo, de regreso al colegio.

—Faltan varias armas y dos látigos para caballos— informó Fred una vez que volvimos a reunirnos con los chicos.

— Esos látigos abren con mucha facilidad la delicada piel de los humanos— aseguró Benjamín demostrando la sensibilidad de una roca.

—Hay que acelerar las cosas— respondió Edward que se había puesto pálido.

Tras unos minutos de silencio Edward cambio su cara de preocupación por una de emoción y salió corriendo sin explicar nada a nadie.

Pov Edward

Me fui hacia la dirección y al comprobar que no había nadie dentro, entré y me dirigí hacia el fichero colocado detrás del escritorio perteneciente a mi padre.

Una vez que abrí el cajón correcto, saque las fichas pertenecientes a los hermanos Vulturi y salí corriendo antes de que alguien entrara y me descubriera.

Una vez que llegué a mi habitación, me senté en mi cama y abrí la ficha de Aro ojeándola con rapidez, para intentar encontrar pistas, más allá de enterarme que los chicos eran huérfanos.

Entre los deseos y anhelaciones de Aro, había una que llamó poderosamente mi atención.

Aro deseaba con todo su corazón que su padre estuviera vivo, hasta ahí todo normal, lo raro es que posteriormente alguien había subrayado con mucho ahínco, la palabra PADRE.

Con un presentimiento muy fuerte deje a un lado la carpeta de Aro y tome entre mis manos la de Cayus, en sus deseos el chico había puesto que le gustaría poder vivir en una enorme casa en lugar de hacerlo en el orfanato donde nada les pertenecía realmente y donde nadie lo quería.

Comenzando a sentir pena por los tres hermanos y entendiendo que su maldad no era realmente solo culpa de ellos, anote en mi cuadernola la palabra CASA que también estaba subrayada, debajo de la palabra padre que ya había anotado anteriormente.

Tomando la ficha de Marcus fui directo a ver sus deseos sabiendo que allí se encontraría la pista que alguien le había dejado a mi padre.

Marcus quería tener un negocio de deportes y música en Seattle y el lugar se encontraba subrayado.

Anotando la última palabra y cerrando la ficha, escondí todo debajo de mi cama y salí corriendo en busca de Bella. Una vez que logre arrastrarla hacia el interior de mi cuarto, la puse al corriente de mi descubrimiento.

—El padre de los Vulturi tenía una casa en Seattle— afirmé muy orgulloso de mi nuevo descubrimiento.

— ¿Como lo sabes? — preguntó mi novia muy confundida

— No preguntes y no tendré que mentirte— respondí prefiriendo guardarme esa información para mí solo.

—Ahora solo hay un problema— habló Bella prefiriendo no insistir con el asunto de la procedencia de la información aunque yo sabia que esa actitud pasiva no duraría mucho tiempo.

— ¿Cuál? — pregunté sin ver ningún tipo de fallo en la información que acababa de proporcionarle. El globo de emoción que se había instalado en mi pecho al imaginarme su gratificante reacción, se pincho repentinamente.

— Seguimos sin saber donde está la maldita casa— me recordó Bella

— No te preocupes, Fred y yo conocemos la zona como la palma de nuestra mano, si hay algo escondido allí, seguro que lo encontramos— le respondí sintiéndome nuevamente orgulloso de mi mismo, Bella sonrio y me premio con un pequeño beso en los labios antes de salir de la habitación. Sonrei como si me hubieran dado un fuerte golpe en la cabeza y la segui.

Rapidamente todos los chicos volvimos a reunirnos y Bella puso a los otros, al corriente del nuevo descubrimiento.

—Bien, los hice venir porque Edward dice que puede que el padre de los Vulturis tuviera una casa en Seattle— habló mi novia provocando un murmullo general que interrumpí con un fuerte silbido.

—Facil, recorremos la zona, los atrapamos y los mutilamos suavemente— dijo Fred con rabia contenida.

—Tu Fred, vas a ir con Jasper— ordeno Bella fulminando a mi hermano con la mirada.

Tanto Fred como Jasper, asintieron conformes con la nueva idea y en ese momento Rosalie se acercó a nosotros con aspecto cansado y abatido.

— Los he visto, están en Seattle pero lamentablemente la camioneta que se han robado es mucho más rápida que una simple mosca— habló la chica intentando desesperadamente justificar su fracaso.

—No te preocupes, Edward ha descubierto que los Vulturis podrían tener una casa en Seattle y lo que acabas de decir solo lo confirma— habló Emmett abrazando a su novia.

—El auto lo robaron en pleno centro— informó Rosalie desde los brazos del grandote.

Inmediatamente Jasper y Fred salieron corriendo a probar suerte.

Los días fueron pasando y la misión no daba frutos, los chicos habían recorrido toda la ciudad sin encontrar rastros de los desaparecidos.

Los animos estaban alterados, Eleazar, Charlie y Carlisle habían perdido las esperanzas y solo se dedicaban a pelear casi todo el tiempo que los chicos no podían mantenerlos separados.

Carmen era la única adulta que aun no había perdido la esperanza y ayudaba en lo que podía.

En cuanto a mi que no podía entender como era que mi teoría había fallado, seguía buscando pistas entre las pertenencias que lo tres hermanos Vulturi, se habían dejado en el colegio.

….

CASI LLEGAMOS AL FINAL