Los personajes de la Saga Crepúsculo son propiedad de Stephanie Meyer

Capítulo 29: Dorada anarquía.

POV Edward

Has estado mal antes

Has sido herida antes

Te levantaste antes

Estarás bien para ir, bien para ir

El destino lo dijo, tienes que ponerte de pie y conseguirlo

Sé independiente y nunca lo olvides

Tienes algo de polvo sobre tu hombro

Entonces, deja que lo sacuda por ti

Si me entiendes, sube esos cinco

Esa es mi chica

That's my girl- Fifth Harmony

.

.

.

No se cuanto tiempo paso recostado sobre nuestra cama, pero no me gusta sentirme así de vacío, siento que poco a poco estoy cayendo en un agujero sin fin y me aterra. La última vez que experimente ese sentimiento, fue cuando descubrí todas las mentiras de Jane y me rompio, asi mismo esa no fue la primera vez, el ver morir a tus padres y por consiguiente tener a tu cargo a tu hermana menor, no ayuda demasiado. Demasiada mierda en mi vida.

Alcanzó el teléfono de la mesa de noche, es un buen tiempo para invitar a Emmett, Rose, Ashley y Jack a cenar o ir a tomar unas copas. Necesito salir de este lugar que se está haciendo tóxico para mi cabeza.

—¿Que onda viejo? —contesta un risueño Emmett.

—¿Te parece si vamos a cenar?

—Lo siento hermano, pero es mi tercer mes con Rose y tú sabes...

—¡No me interesa saber más Emmett! Nos vemos luego —cuelgo.

Si dejaba al oso hablar, posiblemente me contaría todo lo que hace con su novia, dándome detalles de más y sucios como para que no pueda ver a Rosalie de las misma forma en que lo hago.

Bueno tengo una última opción con Ashley posiblemente ella este encantada.

—Hermanito lindo, ¿como estas Eddie? —saluda con evidente alegría.

—Estoy bien princesa. ¿Te apetece salir con tu hermano favorito?

—Oh Eddie, estoy en el Aeropuerto. La mamá de Jack va a cumplir años y llegaremos de sorpresa, lo siento mucho, pero te prometo tan pronto como regresemosa, saldremos juntos a divertirnos. —Su voz se convierte en algo triste.

—No te preocupes, bueno entonces te dejo, nos vemos pronto cuidate mucho.

—Gracias Edward, tú cuidate mucho, mandale saludos a Isa. Te quiero, muchos besitos. —escucho sonidos de sus labios con los muak.

Cuelgo, patético.

Nadie puede salir conmigo, ¿que hago? Revolcarme en mi propia amargura y tristeza. ¡No! Eso ya lo hice, y no es algo en lo que quiera caer de nuevo.

Una idea cruza mi mente… ¿porque no?

Tengo toda la libertad para salir yo sólo, si mi esposa me deja por irse con su ex-novio a no se donde y mis amigos tienen vidas propias, claro que puedo hacerlo. Y no es que vaya a irme a emborrachar hasta la inconsciencia o irme tras otra persona diferente, si ella lo hace yo no.

Levantándome de golpe, tomó el Iphone y las llaves de mi coche. Corro por las escaleras hasta llegar a la puerta, me siento como un chiquillo escapandose a la medianoche de casa y es algo emocionante de cierta forma. Tal vez regresando a los viejos tiempos, donde nada me preocupaba y por ende solo aumentaba mi ego esas salidas.

Ahí está mi Aston Martin negro, corro hasta la puerta del conductor extasiado por salir un dia random por la noche, pero recordando que estoy comprometido en un matrimonio y que ella es a la chica que amo. Puede dolerme el alma y desconcertar su actitud, pero ante mis ojos no deja de ser la chica dulce y amorosa que me cautivó por completo.

El ronroneo del auto me emociona mas, saliendo de la casa pongo un poco de música para ponerme en ambiente.

El Please Don't Tell es uno de mis bares favoritos aquí en la ciudad, con una excelente carta de bebidas y un ambiente sin la discreción es lo más importante que ofrece el lugar para el cliente, por lo que la mayoría de las personas públicas lo visitan, ya que todo aparato es detenido en un filtro para ser guardado en el servicio. Es uno de los lugares más exclusivos que puedes encontrar, por lo que la reservación se debe de hacer con antelación y mis influencias habían logrado tener esta reservación para divertirme con mi chica.

El poco tráfico y los nulos semáforos en mi camino han hecho que este frente al lugar, donde el valet parking abre la puerta para mi y le entregó las llaves.

—¡Bienvenido a Please Don't Tell! Señor Cullen, mi compañero lo llevara hasta su privado. ¿Me podría dar su Iphone, cámara o cualquier otro aparato que lleve? Si recibe una llamada, mensaje, se lo haremos saber.

Saco mi Iphone, es lo único que llevo.

—Buenas noches señor Cullen, mi nombre es Colt seré su mesero esta noche. Permítame llevarlo a su privado, sígame por favor.

Caminamos entre las mesas del lugar, muchos grupos de amigos y otros tantos de parejas melosas ocupan muchas de las mesas, aunque me comienzo arrepentir un tanto, porque en la zona de la reservación están las mujeres u hombres que vienen solos, poniéndose insoportables a cierta hora de la noche y sin duda no pertenezco a ese grupo de gente ahora. Llegamos hasta la mesa, con el ramo de lirios que ordene que estuvieran para mi mujercita querida, pero que ahora no tienen sentido y me hacen solo irritarme.

—Por favor tráigame un whisky —ordenó al mesero y asiente.

El ambiente es genial, parejas bailando de forma escandalosa en la pista, parejas basándose entre las luces neón y mujeres al acecho de los hombres aparentemente solteros. Es divertido ver la variedad de gente que acude a estos recintos, muchos de ellos escondiendo varios problemas de distintas índoles.

El servicio como siempre es excelente, llega mi copa de inmediato, junto a una tabla con trozos de carnes frías, quesos y algunas aceitunas. Tomo de mi copa, el líquido quema mi garganta pero es delicioso, y qué decir de los bocadillos que han dejado también.

—Señor Cullen, le mandan esta copa.

Colt trae una copa de vino tinto, que acompaña con unos trozos de baguette y queso para acompañar.

—¿Quien me manda esto? —señaló divertido —No vengo con nadie más esta noche.

—La señorita Karl, es hija de uno de los más importantes políticos hoy por hoy en la ciudad —señala con bastante respeto, pero no tengo ni idea a quien se refiere— ¿Desea darle alguna respuesta?

¿Hija de un político? Sigo sin saber ni tener el menor indicio de quién pueda ser… Debería de añadirle un poco más de diversión a tan gris noche, pero eso no significa que vaya hacer algo estúpido. Solo un poco de accion para alimentar mi últimamente tan decaído ego.

Tomo de mi saco una de las tarjetas de presentación donde solo tienen grabadas las iniciales de mi nombres, cuando no quiero dar más información, como por ejemplo como mis números telefónicos y correos electrónicos.

"Señorita Karl, es usted muy amable. Gracias por la atención. Disfrute su noche..." —escribo una breve y concisa línea.

—Por favor agregue a esto una chocolatina —le entregó la tarjeta.

—Por supuesto señor, con su permiso.

Sigo con la mirada al señor Colt pero este se pierde entre toda la multitud. Con la copa de vino en mano, camino hacia la terraza. Tiene una vista preciosa de la ciudad, todo se ve tan diminuto e iluminado. ¿Qué estará haciendo Isabella? A caso, ¿estará follando con Ryder? El solo pensamiento me hace temblar de ira, no se como reaccionaria si esa escena que imagino se hiciera realidad y tuviera que presenciar. Lo mejor sera creer que están tomando una taza de té y platicando sobre si han completado las estampas de su album de Pokemon.

Una mano me acaricia el brazo, volteó y me encuentro con una chica pelirroja, uñas del mismo color que su cabello, labios carnosos pero con exceso de brillo labial y unos pechos que sobresalen del escote de su vestido. En otros tiempos no dudaría de usar de mis armas para seducirla y llevarla a mi cuarto de soltero.

—¿Que tal? Me presento soy Maggie Karl, quería agradecerte personalmente la exquisita chocolatina que enviaste a mi mesa —sus manos sacuden el polvo de mi traje—. Nunca te había visto por aqui, jamas olvidaria a un espécimen tan sensual...

Toda una mujer depredadora, esa actitud llega a molestarme un tanto.

—De nada, gracias a ti por la copa —la levantó hacia ella, haciéndola retroceder un poco.

—Vengo sola, ¿te gustaria bailar conmigo?

Se nota que suele moverse por estos sitios. Estoy a punto de negarme pero espera... ¿porque no? No es que por ello, me la llevare a los baños para follar. Solo una agradable distracción para mis líos mentales.

—Por supuesto Maggie —le ofrezco mi brazo el cual toma encantada de la vida.

Dejó la copa en una mesa de servicio, caminando de nuevo hacia donde está la música. Una muy sugestiva comienza a sonar cuando Maggie corre a la cabina del DJ dejándole una buena propina, con la queja de los demás por interrumpir la música que sonaba.

Erotica, romance

my name is dita

i'll be your mistress tonight

i'd like to put you in a trance

If i take you from behind

push myself into your mind

when you least expect it

will you try and reject it

if i'm in charge and i treat you like a child

will you let yourself go wild

let my mouth go where it wants to

¡Mierda! Erótica de Madonna, ¿puede ser más directa esta chica? Camina hacia mí moviendo sus caderas en un intento muy patético de ser sensual, su cabello revolotea de un lugar a otro por tan atrevidos movimientos, llega hasta mí y enreda sus manos en mi cuello. ¡Maldito idiota! Me reprendo porque no se que hacer, estas cosas siempre me hacen sentir incómodo.

Give it up, do as i say

give it up and let me have my way

i'll give you love, i'll hit you like a truck

i'll give you love, i'll teach you how to ...

I'd like to put you in a trance, all over

erotic, erotic, put your hands all over my body

erotic, erotic.

Sus manos se mueven por todo mi cuello, sonriendo con maldad por mi reacción, encogiéndose de hombros se da media vuelta para recargarse en mi pecho, bailando sugestivamente.

Once you put your hand in the flame

you can never be the same

there's a certain satisfaction

in a little bit of pain

i can see you understand

i can tell that you're the same

if you're afraid, well rise above

i only hurt the ones i love.

Sus dedos se dirigen a los tirantes de su vestido, bajandolos hasta medio brazo. Y con este cayéndose hasta el suelo, como un charco de sangre me quedo inmovilizado.

¿Que está sucediendo aquí?

—Alexander Kelbeir, sal de tu oficina y enfrentanos. —Grita Maggie—. Que todos tus clientes se enteren de la clase de ser tan despreciable que eres.

De pronto varias mujeres en la misma condición que Maggie, con mensajes escritos en su cuerpo. Ganándose los chiflidos de admiración por parte de los hombres. Pero lo anterior parece no perturbarles y por lo contrario, solo las hace enfurecerse más.

—¡No a la violencia de género! ¡No más abuso sexual! ¡No a la violencia de género! ¡No más abuso sexual!

De inmediato la seguridad se hace notar, tomando a las mujeres del abdomen, pero estas no lo permiten, pues los golpes y patadas que le ofrecen a los guardias logran escabullirse un poco.

—No corten nuestros derechos a manifestarnos libremente, ese señor que ven —grita una chica rubia —Es uno de los más grandes defensores empresarios de la ciudad, ¿pero saben a qué se dedica realmente en este lugar? A reclutar mujeres jóvenes, con grandes necesidades de dinero y que por ello se ven coaccionadas aceptar tener intimidad con ese hombre. Pero en caso de que se resistan e intenten renunciar, él las toma por la fuerza y las viola- ¡Es un hombre de doble moral!

Ese mensaje me hace temblar, me recuerda mucho a lo que hubiera sido el destino de Isabella en un principio.

—Señoras haganme el favor de cooperar y salir del lugar, ahora —la seguridad no se inmuta por lo anterior mencionado y solo quieren hacerlas desaparecer.

—¡No! No nos marcharemos hasta que Alexander salga de su oficina y nos enfrente. A ver si se atreve a posar sus sucias manos en nuestros cuerpos desnudos, enfrente de sus clientes. Que se atreva a enfrentarse a mujeres que no le tienen ningún atisbo de miedo y el espíritu de lucha como estandarte —se enfrenta la chica rubia al que parece ser el jefe de seguridad.

—Manden a llamar a los policías —dicta la orden por su radio.

—¡Queremos ser escuchadas! Ese hombre además de estar metido en problemas de violaciones en contra de una gran cantidad de señoritas que ha trabajado aquí, está ligado a la mafia con una de las familias más poderosas de Italia…

La chica rubia parece tener mucha información y no estar dispuesta a callarse, de inmediato uno de los hombres de seguridad, la sorprende por la espalda, siendo muy poco cuidadoso con su desnudez la toma con fuerza, siendo imposible para su delgada figura zafarse de él.

No soporto que los hombres tomen ventaja de las mujeres y me abalanzo sobre el hombre, jalando a la chica quien se suelta de su amarre y tirando un puñetazo al dichoso miembro de seguridad del lugar.

De inmediato varios elementos de la policía local llegan al lugar y con voz contundente se hacen escuchar, siendo lo suficiente para distraerme y que el hombre al que me estoy enfrentando tome la iniciativa y tire de mi, siendo ahora yo el que recibe un par de puñetazos en la cara.

—Señoritas están detenidas por alterar el orden público, cubran sus cuerpos y acompáñenos a los juzgados. No repliquen o lo que digan será utilizado en su contra, ahora. —grita uno de ellos.

Resignadas cada una comienza a poner sus vestidos, para la desgracia de muchos que observaban el show divertidos y que parece que lo anterior denunciado por ellas no ha mermado su estado de ánimo y por lo contrario, han encendido su deseo sexual..

Cada una es esposada, llevándolas en una hilera, pero aun asi gritando su misma insignia de protesta.

¡Que noche tan loca!

—Está detenido por ser cómplice de las señoritas, y posiblemente el responsable de este show. —siento las frías esposas entre mis muñecas—. Lo mismo, todo lo mencionado puede ser usado en su contra, por lo que le sugiero que mantenga cerrada la boca hasta que lleguemos a la estacion de policias.

Esta noche no podía ir mejor, ¿porque no me quede en casa?

—En primer lugar yo no conozco a las señoritas, yo solo defendi a una de ellas que estaba siendo sometida por uno de los gorilas de ese lugar. Por favor, llegue solo a este lugar y solo defendí un abuso. Yo no tengo nada que ver con las señoritas y sus denuncias.

Me arrastran hasta la salida con los encargados escuchando mis súplicas, ¿donde quedo el buen servicio para el cliente? Desde que golpeaste a uno de ellos… Bueno al menos uno de los empleados corre a entregarme mi Iphone colocándolo en el bolsillo de mi americana.

Sin importarle un bledo mis reclamos, me llevan a la patrulla junto a la rubia parlanchina, dejando en otra a Maggie, por quien comenzó por todo este enredo, y sus amigas en otra patrulla.

—Oficial por favor, yo no tengo nada que ver con estas mujeres. Suélteme —gritó molesto.

—Deje de gritar como una vaca y pórtese como el hombre que se supone que es. —gruñe la rubia—. Aunque no puedo evitar agradecerle por defenderme de este asqueroso gorila, aunque lo tenía bajo control la situación..

—Pues entonces disculpe, madame —me burlo, no puedo creer su tono de voz tan grosero—. Deje de ser orgullosa y acepte la ayuda cuando la necesite, eso no te hace menos mujer de la era moderna.

—Ugh—gruñe molesta—. Solo cierra la boca y déjame en paz, tu no sabes quien soy yo.

—Lo mismo para usted madame, tu tampoco sabes quien soy yo.

El resto del paseo lo pasamos en completo silencio, con algunas miradas de muerte entre los dos a lo largo del viaje pero sin duda cada uno de nosotros preocupados por la porción de mierda correspondiente de esta noche.

Eventualmente llegamos a la estacion de policias, donde de inmediato nos remiten a las oficinas con el comandante de la división y lo mismo sucede con las otras chicas; Maggie me dirige una sonrisa apenada, dejando de lado a la devoradora de hombres de una hora atrás.

—Señor comandante —la rubia habla con voz clara y firme—. El señor es inocente, solo trato de defenderme cuando fui atacada por el gorila del lugar —defiende.

Wow.

Girola mirada hacia ella, su par de ojos grisáceos me perforan por la profundidad del espíritu que está oculto en la pequeña figura. Comienzo a pensar que la rubia es un tanto inestable, podría jurar en el carro de la policía que me hundiría.

—Bueno ha escuchado a la señorita, déjeme ir ahora —exijo de inmediato.

—No tan rápido, señor. El personal de seguridad del antro, presentó una denuncia en su contra por golpear a uno de sus guardias a traición. Por lo que queda arrestado de 24 a 36 horas, según sea el comportamiento que veamos en usted, le advierto que no va por muy buen camino.

—¿Me están jodiendo? Soy aqui la victima, mi esposa me espera en casa y tengo que salir aquí de inmediato.

—Deja de ser una señorita chico —la rubia alza la voz exasperada—. ¿Tienes una familia? Entonces, ¿porque aceptaste la copa de mi amiga y le enviaste un chocolate? Aparte de lloron, eres un asqueroso infiel —me acusa.

—Solo respondí a su gesto, ni siquiera le di un sorbo a esa bebida. La deje por ahí —la rubia es desquiciante.

—Pobre de tu esposa teniendo una vaca gritona como tú de marido, ¿asi llevas los pantalones de tu relación? Pues supongo que te engaña con otro, de seguro sufres disfunción eréctil o la tienes muy pequeña —se jacta burlándose de mí.

Golpe bajo rubia sabelotodo.

—Pues supongo que hablas asi de la gente, eres rubia y eso es sinónimo de idiotez. ¡Eres hueca! —por instinto le saco la lengua, dejándome ver algo idiota.

—Si que eres imbécil, ese insulto es de lo más ridícula como tú comprenderás. Ni insultar sabes y mucho menos —se calla—. Con tu gesto infantil de sacar la lengua. ¿Cuantos años tienes? Cinco, o no es un adulto hijo de mami y papi —se burla en mi cara.

Niña idiota, ¿quien se cree para juzgarme?

Ignoro sus sonidos tratando de llamar mi atención para seguir con sus burlas, tragándome las pocas cosas amables, porque ante todo me recuerdo que es una señorita, medio loca y safada de tornillos pero es una dama quien merece mis respetos, pero ella lo hace demasiado difícil para asimilar lo que pienso.

Veinte minutos después, ambos somos llevados a una celda. Ni en las épocas más oscuras de mi vida no he visitado este tipo de lugares o al menos no del lado del infractor y todo por un intento de revelarme a lo que sucede en casa.

La suerte que tengo es pésima...

Si y estoy detrás de los barrotes como un vil delincuente...

Abren las rejas y a ambos nos botan en ella.

Cada uno se hace de una esquina, enfurruñados por lo sucedido.

Las demas chicas son botadas en la celda de enfrente

El lugar es tal como lo describen en historias o películas, en la que estoy en un tipo cubo donde hay una taza de baño, una litera con dos colchones que alguna vez fueron blancos pero ahora están negros. Esto es mucho peor, ¿que será estar en una prisión de verdad?

—Señores, uno por uno serán llevados a nuestras oficinas para tomar su declaración, y hacer una llamada para pagar la multa —mierda—. Pero se sentará un acta, en que si vuelven a armar un disturbio se quedaran una temporada encerrados. Primero las mujeres y luego usted —me señala.

Una chica de cabello negro es la primera en salir, por los poros desprenden esa anarquía y que por todo se van revelando en . Pero a mi punto de vista deben de saber que no siempre se harán las cosas como las desean, tienen que aprender aceptar lo que se viene en sus vidas, o ¿estaré en lo erróneo? Lo dudo sinceramente, soy mayor que ellas por lo que se como son las cosas aquí.

Cada una sale, fulminando con la mirada a los agentes, son tan rebeldes que no pueden evitar comportarse de una manera caprichosa y déspota.

Para cuando llega mi turno, cada una de ellas espera sentada en un sillón. Despreocupadas como si nada pasara o estuvieran en una fiesta y no en un problema con la ley. Doy mi versión de los hechos ahora amplificada, explicándole el hecho de que yo no llegué acompañado por ninguna de ellas, que solo fui a tomar unas copas y que jamás las había visto en mi existencia.

—Llame a algún familiar o amigo, que pueda testificar su buena conducta —me ordena—. Como verá en ese bar va gente muy distinguida y están que arden por el escándalo que se armó. Creemos en su palabra, solo es un paso necesario para que lo liberemos y se vaya a casa.

—¿Pero qué pasa con Alexander, el dueño del lugar? Es por lo que las chicas se estaban manifestando.

—Señor, no se entrometa —me ordena uno de los agentes—. Esa es mierda bastante pesada y peligrosa.

Tomó el teléfono que me tiende el agente del ministerio público. ¿A quién llamo?

Isabella... No tengo ganas de escucharla estoy algo molesto, porque si ella hubiera venido conmigo yo no estaría en este enredo.

Ashley... ¿Que puede hacer estando en otra ciudad?

Emmett parecía que iba a tener sexo cuando llame.

¿Pero qué otra opción tengo? No quiero volver a tan antihigiénica celda. Marco el número de su casa, se que va querer ahorcarme.

—¿Bueno? —lo noto adormilado.

—Soy Edward, necesito que vengas a los juzgados. Estoy arrestado y necesito que alguien firme me salida que certifique que me conoces.

—¿Que mierda Edward?

—No bromeo idiota, ven antes que decida despedir por ser tan deficiente en tu trabajo.

—¿Pero qué hiciste? ¿Lo sabe Isabella? —pregunta preocupado.

—Es una larga historia, no se te ocurra llamarla, ella está en guardia en el hospital —sigo su mentira al pie de la letra.

—Rastreare tu localización allá de ti que me estés bromeando Eddie, sabrás de lo que es capaz el oso Emmett —ríe como un bebé tonto.

Cuelgo, que ellas me llevan a los sillones. Donde esperamos que vengan nuestras familias por nosotros.

Lección aprendida, jamás saldré a lugares por mi cuenta, he descubierto que mi suerte apesta como la de nadie en este mundo. Por culpa de personas locas sueltas por el mundo, ¿como es que se atrevieron a desnudarse? Hay maneras de exigir justicia y eso es adherirse a las leyes. Solo lograron este encierro y que con su desnudez frente a muchos depredadores pudo haberles pasado algo peor, se ve que no saben muy bien lo que hacen, falta que sus padres la pongan en cintura.

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El reloj marca las dos y media de la madrugada, las chicas se han quedado dormidas en el sofá, una en el hombro de la otra, parecen ser un frente unido y muy fuerte. La rubia es la unica que aun está despierta, mirando hacia la puerta y mordiéndose los labios, es un gesto dulce e inocente

Dulce... Si claro ante todo la rubia... Dulce e inocente.

—¡Hermano! ¿Qué haces aquí?

Me sorprende el oso, vestido en su inigualable traje a la medida.

Rápidamente observa a las chicas dormidas, la rubia y a mi.

—Ni yo mismo lo sé...

Su mirada no deja de enfocar a las chicas locas, tratando de analizar la situación. De pronto sus ojos se abren con sorpresa para convertirse posteriormente en ira.

—¿Engañas a Isabella con estas mujeres? —alza la voz disgustado.

Si supieras Emmett, eres demasiado blando como para ver la realidad.

La rubia ríe entre dientes

—Por supuesto que no, esto es solo un mal entendido.

Una vez más la rubia reacciona y bufa por lo bajo, le dirijo una mirada de muerte pero ni se inmuta.

Nos dirigimos a la caja, con una última mirada entre la rubia y yo para jamás volvernos a ver ni mucho menos a encontrar. De inmediato corro hacia mi mejor amigo.

—¿Qué es lo que está mal contigo Edward?

Paso de el, furioso...

¿Porque tengo que ser yo el del problema?


¡Hola! ¡Hola!

Nuevo capítulo por aquí, wow, mucha información y emociones. ¿Que tal las actitudes de Edward? Y estas chicas, parecen ser un frente muy fuerte y unido. Esa rubia que desquicio a Edward, ¿gran dolor de cabeza? Tal vez… Vamos, háganme saber sus pensamientos.

Nos leemos en unos días y gracias por el apoyo, sus amables palabras me motivan a seguir escribiendo.

Slank