- Mamá dice que no montes mucho el drama y que ya te pillará ella por banda cuando volvamos a Tokio – Hikari saludó a su hermano sentándose a su lado-, que si no te da vergüenza querer matarla de un disgusto tan joven.
- Psse – se rió por lo bajo, aprovechando para moverse ligeramente y hacerle sitio-, pues que no sabe ni la mitad de las que solíamos liar…
- Puedes contárselas un día, seguro que te dice que te quedes aquí en Londres – Takeru aprovechó para cerrar la puerta, sorprendido de que ninguno de los demás que habían encontrado en el pasillo hubiera vuelto todavía-. ¿Ya los has aburrido de quejarte que ni vuelven?
- A saber – se encogió de hombros, acabando por quedarse mirando para el menor de los dos rubios del grupo-. En realidad, no sé qué mosca le había picado a Yamato, tenía esa cara de "me pasa algo pero no os lo voy a decir" cuando llegó por la mañana. Y yo estaba aquí encerrado así que no he podido hacerle nada.
- Osea, que no me lo he imaginado cuando llegamos – cruzó los brazos-. Habrá tenido problemas por largarse sin pedir permiso.
- Entonces seguro que tengo la culpa yo por eso – tampoco había otro motivo por el que pudiera venir de malas. Hasta dónde él sabía venía del hotel y como se enterase de que esos morros tenían algo que ver con lo que la pelirroja le había contado antes lo mismo se podía poner en pie antes para patearle el trasero por idiota-. Ya vendrá a gritarme más tarde… - aprovechó para coger a su hermana pequeña contra él-. Y ahora, en serio, no os estoy echando, pero, ¿vosotros dos no tenéis algo más importante que yo esperándoos en casa como para estar aquí?
- No voy a dejarte solo hasta que te den el alta – negó con la cabeza Hikari.
- No estoy solo, está aquí Koemi conmigo. Vosotros dos podéis volver a casa y atender al que tenéis que atender. Como lo dejéis mucho tiempo con cualquiera de los abuelos os lo van a desgraciar y a consentir – la apretó un poco más contra él con el brazo que tenía bien-. En serio, volved. Y lo mismo le podéis venir al idiota de tu hermano y señora si no se dignan a volver por aquí hoy.
- Mi hermano y señora – asintió-. A ver si de verdad puedo llamarlos así de una vez…
- Yo creo que sí, sobretodo después de que tengan una conversación que tienen pendiente – sonrió de una forma muy seria y adulta, o mejor dicho, como lo haría un niño pequeño que tiene un secreto y no piensa compartirlo con los demás.
Los dos más jóvenes se quedaron observándolo sin entender muy bien de lo que hablaba acabando por cruzar una mirada entre ellos confusos. Cuando la puerta se volvió a abrir fue Koemi la que entró aquella vez.
- ¿Dónde estabas?
- Había ido al baño – no mentía, de allí venía-. Han llamado a tu hermano y ha tenido que volver al hotel a atender unas cosas – explicó tal y como le había pedido él que hiciera.
- ¿Veis? Tendré la culpa de sus morros y vendrá a llamarme de todo más tarde. ¿Sora se ha ido con él?
- Supongo… La perdí de vista – en realidad no tenía ni idea de lo que tenía pensado hacer la otra chica, de manera que prefirió no decir nada más viendo que los otros tres se daban por contentos con aquella explicación.
- Les estaba diciendo que pueden volver a Tokio que nosotros nos arreglamos bien aquí.
- No, nos estaba echando – corrigió su hermana.
- Llámalo como quieras, pero de verdad que estáis mejor cuidado de mi sobrino.
- Pues… sin que sirva de precedente… tiene razón – asintió-. Yo me las arreglo bien y puedo quedarme los días que hagan falta, no hay problema con esos. Vosotros dos podéis volver y cuando le den el alta ya me lo llevo yo a casa de la oreja quiera o no.
- No creo que vaya a poner mucha resistencia… - gruñó por lo bajo.
- ¿Qué te traen hoy para comer? – preguntó finalmente Hikari dando el tema anterior por zanjado. No es que le apeteciera en exceso dejar a su hermano mayor en otro continente estando mal, pero tenía a su pequeño demasiado lejos de ella.
- Seguro que nada bueno – se cruzó de brazos mirando hacia otro lado.
- Y aquí tenemos al serio embajador y futuro padre – Takeru acabó por comentar antes de que la risa de las dos mujeres se unieran a la suya y un cojín volara desde la cama hasta él.
Un rato más tarde y con la excusa de dejar a los dos hermanos solos un rato, Koemi se las ingenió para que Takeru fuera con ella a tomar el aire fingiendo empezar a tener demasiado calor en la habitación.
- ¿Mejor? – dijo al cabo de un rato el chico al llegar a la calle, tomando la dirección del pequeño jardín que había en unos de los laterales del hospital.
- Estoy perfectamente, solo quería quedarme sola contigo.
- ¿Conmigo? – arqueó una ceja, sorprendido-. ¿Pasa algo? Si es para que convenza a Hikari para volver no creo que vaya a ser… - la vio negar con la cabeza-. ¿Entonces?
- ¿Por qué no vas a buscar a tu hermano con cualquier excusa?
- ¿Eh? ¿Por qué? – acababa de perderse mucho.
- No es asunto mío meterme, y llámale antes de ir… Pero yo sé qué le pasa y no tiene que ver con el trabajo.
Takeru frunció el ceño, sorprendido. ¿De qué le estaba hablando Koemi? ¿Qué sabía ella que él no pudiera saber ya? Para algo era su hermano… Una imagen cruzó su mente, recordándole que desde que habían llegado no habían vuelto a ver a Sora y que cuando lo habían hecho no tenía la mejor de sus expresiones.
- ¿Qué ha hecho ya? – fue lo primero que pudo decir.
- No le eches la culpa a él… Pero vete a hablar con Yamato.
- Claro que se la echo – si lo conocería él-. ¿Te dijo que se iba a su hotel?
- Sí, a no ser que no me haya dicho la verdad… Llámalo por si acaso, aunque dudo que Sora haya ido a buscarlo.
Sin darle tiempo a decir nada más a la chica sacó el teléfono de su bolsillo marcando rápido el número de su hermano, incluso temiendo que no se lo cogiera, lo conocía demasiado bien… Puso cara de ligera sorpresa cuando lo sintió descolgar.
- ¿Estás en el hotel? Perfecto, quédate ahí – colgó sin darle opción a protestar.
- Vete, ya me quedo yo un rato más y les digo cualquier cosa a los de arriba – le indicó asintiendo a la vez que hablaba-. Yo creo que ahora mismo mejor tú que nadie para hablar con él.
No perdió tiempo en irse. El hotel estaba cerca y podría ir sin depender del transporte o de tener que intentar coger un taxi, a fin de cuentas, había podido llegar a aprenderse el camino. Conociendo a su hermano casi que le daba miedo con lo que se pudiera encontrar que hubiera pasado.
Avanzó con paso rápido no tardando en llegar a su destino, llamando a la puerta esperando no tener que montarle un numerito para que le abriera la puerta. Por suerte, no fue así que al cabo de unos segundos Gabumon le abrió la puerta.
- ¿Quién se ha chivado? – fue la pregunta con la que lo recibió.
- Nadie… solo me han dicho que es mejor que viniera por aquí…
- Pues no sabes qué gran verdad es esa – señaló con la cabeza –. A mí no me quiere hacer caso.
- ¿Con qué? – se adentró finalmente en la habitación para encontrarse una imagen que no le gustó ni un solo pelo: la maleta de su hermano abierta sobre la cama. Y no con pinta de estar siendo deshecha-. ¿Se puede saber qué ha pasado?
Yamato pasó delante de los ojos de su hermano con un par de cables en la mano, tirándolos dentro de la maleta, terminando así de recoger todo lo que tenía que recoger, empezando a cerrar la maleta sin contestarle.
- Te estoy hablando, no te pongas en plan idiota conmigo. ¿Qué ha pasado?
- ¿Por qué tiene que haber pasado algo? – dijo con voz cortante.
- Ya, claro, intenta disimular al menos si vas a esconderte detrás de esa pregunta, hermano. ¿Qué pasa?
- No pasa nada, ahora que ya he visto que Taichi está perfectamente tengo que volver al trabajo. No es el mejor momento para irme, me han ascendido y tenemos que preparar el nuevo viaje.
- ¿Cómo? ¿Ascenderte? ¿Desde cuándo narices sabes eso? – las palabras que le había dicho su padre la última vez que habían estado los dos en casa aparecieron rápidamente en su cabeza.
- Desde hace unos días, pero lo llevo sospechando meses.
- ¿Te vas?
- Me voy – cerró del todo la maleta.
- ¿Por qué?
- Es mi trabajo, ¿qué se supone que tengo qué hacer?
- No, no te pregunto por eso. ¿Por qué te vas ahora así?
- Porque…
- No, no te atrevas a decirme que es por motivos de trabajo – cortó la frase de su hermano antes de que dijera algo, acercándose hasta él para obligarlo a mirarlo-. ¿Qué ha pasado? Dime la verdad.
Apartó a su hermano con el brazo, tomándose unos segundos para mirar hacia la nada y luego, sentándose sobre la cama se quedó mirando hacia su compañero digimon sin mediar palabra. Hasta que abrió la boca de nuevo.
- ¿Tú también lo sabías?
- ¿El qué? – Takeru cada vez entendía menos. Se fijó en que por fin la mirada de su hermano se dirigía hacia él-. Te lo digo en serio, no tengo ni idea de lo que me estás hablando.
- Lo del médico.
- ¿El qué? ¿Qué lo conocen? Sí, algo dijeron ayer, pero… ¿Qué pasa con eso? – que alguien se lo explicara, por favor, porque él no entendía nada.
- Ya veo, supongo que tampoco les interesaba que tú supieras gran cosa no fuera a ser que yo me acabara enterando – volvió a bajar la mirada, al menos no tenía que enfadarse con su hermano también por no haberlo avisado-. ¿Sabes de qué lo conocen? Ya te lo digo yo… es el exprometido de Sora.
- ¿El qué?
- Lo que has oído. ¿Hikari tampoco te dijo ni media palabra, a que no?
- No… - se quedó confuso. ¿Por qué no se lo habían dicho? -. Pero… yo debería de haber sabido algo en todo este tiempo, ¿estás seguro?
- Sí, me lo ha dicho ella misma antes. Por lo que he entendido sería mientras que tú estabas estudiando con los abuelos fuera – su hermano había terminado sus estudios en París junto con sus abuelos, era bastante probable que por eso no se hubiera enterado de gran cosa. Eso le hizo relajarse algo, sabiendo que al menos no se lo había ocultado.
- Pues seguramente… Si lo hubiera sabido en su momento te lo habría dicho a ver si así se te pasaba la estupidez de seguir sin querer saber de nosotros. Terapia de choque que se llama… Pero… ¿te vas por eso?
- No, pero es lo único que te puedo contar – tampoco iba a airear la vida privada de los otros dos-. Ahora mismo no quiero estar aquí y tener que cruzarme con ninguno de ellos en el hospital.
- ¿Estás huyendo?
- Si lo quieres ver así – se encogió de hombros.
- Espera… ¿Has discutido con ella, verdad?
- Le he dicho que me han ascendido.
- Por eso no ha vuelto… ¿Te contó lo del médico y a modo de respuesta le dijiste que te largabas otra vez al espacio? – como si lo hubiera visto en directo, conocía demasiado bien a su hermano… claro que había hecho algo… -. ¿No te parece un poco exagerado? ¿Cuántos años hace de eso? Seguro que te lo quiso contar y no encontró el momento.
- ¿En dos años? ¿No tuvo tiempo a decir nada de todo esto?
- Será que no lo consideró importante. ¿A que tú no le has hablado de nada de todos estos temas?
- ¿De qué quieres que le hable exactamente? – arqueó una ceja. El estilo de vida que había llevado no le había permitido tener tiempo de establecer ningún tipo de relación que llegar a considerar importante. Era diferente. Y, realmente, lo que más resquemaba no era eso…
- Vale… Ahí tengo que darte la razón. ¿Pero no te parece demasiado largarte habiéndole soltado eso de golpe solo porque no te habló de un ex que hace años que no debe de haber visto por la cara de susto que puso ella también cuando lo vio?
- No, me voy porque necesito pensar y no quiero cruzarme con ninguno de ellos – cortó finalmente poniéndose en pie.
- Hermano… no te vayas ahora.
No obtuvo respuesta de él, simplemente se acercó a coger la chaqueta para luego bajar la maleta al suelo.
- Te lo digo en serio, te estás equivocando. No te vayas, no sabes lo que esto puede llegar a conllevar…
- ¿Te soy sincero? Ahora mismo me da exactamente igual – era lo que pensaba en aquel momento.
- ¿Te da igual? – una tercera voz se unió a la conversación.
Desde la puerta, Sora los estaba observando.
AnnaBolena04: oye, al final el pobrecito Takeru no ha acabado pagando el pato él. Me he asegurado de dejarlo completamente al margen del asunto para que lo único que tenga que hacer es intentar calmar a la fiera y poner cara de no enterarse de nada de la renada.
Koemi, por su parte, tomando el papel mediador, porque, en el fondo, más o menos se puede imaginar lo que está a punto de pasar. Principalmente porque es justo la otra parte paralela a lo que está viendo ahora, solo que con su carácter se lo habrá tomado todo mucho mejor y mucho más relajado. Así ahora se ha puesto disimuladamente a mediar lo que tenga que mediar.
Se avecinan problemas más gordos... Yo aviso.
