Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 28 "Vuelta"

Cuando Lory Takarada informó al matrimonio Hizuri de sus intenciones sucedió lo esperado, Jullie prácticamente se abalanzó sobre él con la clara intención de acabar con su vida y Kuu se cogió tal berrinche que el magnate tuvo que ser auxiliado por su mayordomo.

Ren no podía negar que una parte de él estaba disfrutando de la situación, aún así decidió dejarles solos, no por ellos sino porque Kyoko estaba muy angustiada con todo aquello. Pasearon tranquilamente por aquella maravillosa playa y se dieron un último baño en sus cristalinas aguas.

—Siento interrumpir…— Sebastian tapó el sol que en esos momentos calentaba la piel de la pareja, ambos abrieron un ojo para mirarle desde la arena. —Es la hora….—

Con gran pena Ren ayudo a Kyoko a incorporarse, entraron por última vez al bungaló a través de la pasarela posterior y se cambiaron para su viaje de regreso.


El comienzo del viaje fue ligeramente tenso, Jullie y Kuu habían insistido en viajar con ellos pues no estaban dispuestos a perderse la mayoría de edad de su princesa.

Por eso motivo Ren había decidido sentarse junto a Kyoko en los asientos más retirados. Aun así no perdió detalle de resto del grupo, así fue como pudo confirmar que había algo más que les obligaba a volver y no sólo una fiesta de cumpleaños. Entre susurros Lory estaba contándoles algo a que hizo que el rostro de todos ellos cambiara drásticamente, pudo identificar varias emociones, sorpresa, incredulidad, pena, dolor y finalmente ira por parte de todos. También comprendió que fuera lo que fuera lo que ocurría estaba directamente relacionado, si no con ambos, por lo menos sí con Kyoko dado que todos la miraban de soslayo.

Afortunadamente las medicinas habían hecho efecto una vez más y Kyoko estaba tranquila a su lado, todavía no se había dormido pero apenas podía mantener los ojos abiertos. Con cuidado de no espabilarla del todo, Ren desabrochó sus cinturones, la cargó en brazos y la llevó a la habitación que el gigantesco avión del presidente tenía en la parte de arriba.

—¿Se puede saber qué es lo que ocurre? — Preguntó cuando volvió junto a los demás.

—Siéntete por favor, necesito contarte algo…— Le pidió Lory con sumo pesar.


Kyoko despertó varias veces durante el viaje, cuando lo hacía bajaba con los demás, para ser llevada arriba de nuevo cuando el cansancio la vencía.

La ultima vez despertó al sentir el suave contacto de unos labios más que conocidos sobre sus parpados, sonriente se sumergió en aquellos profundos ojos ver… "Un segundo…, marrones! Son marrones de nuevo". Completamente despierta vio que no sólo sus ojos habían vuelto a ser marrones, su pelo ya no era rubio y su ropa tampoco era la misma. Frente a ella tenía de nuevo a Tsuruga-Ren, el actor numero uno de Japón.

—Hola cariño…— Acarició su ceño fruncido. —Estamos llegando, debemos bajar y abrocharnos los cinturones para el aterrizaje.

—Vuelves a ser Tsuruga-san…—

—Solo para el resto del mundo, para ti soy solo yo— La sonrió con ternura.

—Ya lo sé, es que tus ojos y tu pelo son tan bonitos…, que me da pena que los maltrates así.

—Gracias…, de momento no puedo hacer otra cosa, pero no sufras, son solo lentes de contacto y una peluca, en casa me las quitaré, contigo puedo ser yo— "Cómo le gustaba eso de en casa…"

—Claro que sí…— Hizo el intento de levantarse pero su cuerpo se sentía excesivamente pesado. —Por Dios…—

—Lo sé…, ya le dije que no era buena idea que regresaras sin antes haberte recuperado del todo, solo espero que por esto no se pierda lo poco que habías mejorado— Con cariño la cargó de nuevo entre sus brazos y la bajó hasta su asiento.

En la misma pista de aterrizaje una enorme limusina los esperaba para llevarlos a todos a la mansión Takarada. Se había acordado descansar allí antes de arreglarlo todo para que Kyoko se trasladara con Ren, así como Nabuki y Sebastian al piso de abajo. El matrimonio Hizuri se quedaría en la mansión durante su estancia en tierras Niponas, aunque Kuu protesto enérgicamente pues quería ir con sus hijos. Afortunadamente Jullie le hizo entrar en razón, bueno más bien le obligó a hacerlo, consiguiendo así que la pareja tuviera intimidad.

Acostado en una de las enormes habitaciones de invitados Ren se quedó contemplando el techo mientras su novia se aferraba a su pecho sumergida en un profundo y pacifico sueño. "Voy a matarlo…". Ese fue su último pensamiento antes de abandonarse también al tan necesario descanso.

Cuando Ren abrió los ojos sintió una gran desorientación, tras parpadear varias veces reconoció el lugar donde se encontraba y los motivos que le habían llevado allí. Afortunadamente no tuvo mucho tiempo para pensar en los sentimientos contradictorios que le producía esa situación pues unos brazos delicados se aferraron más a su cintura. Con una gran sonrisa en los labios observó el hermoso rostro del amor de su vida. Estaba profunda y plácidamente dormida, al moverse había apoyado la cabeza sobre su pecho y restregaba lentamente la mejilla contra él buscando una buena postura.

Miró el reloj de la mesilla y comprobó sorprendido que era tarde, había dormido más de 13 horas, con razón sentía tanto hambre. Estaba intentando moverse lentamente para no despertar a Kyoko cuando el estómago de ésta emitió el más fuerte de los sonidos en protesta por la falta de alimentos. Maldijo entre dientes, se habían saltado varias comidas y con ellas la medicación que Kyoko debía tomar para recuperarse. Al final decidió dejarla dormir, probablemente necesitara aquel largo descanso tanto como las medicinas, lentamente se fue deslizando hasta conseguir salir de la cama sin despertarla.

Estaba frente al espejo mirando sus verdes ojos cuando escuchó como ella se despertaba gritando sobresaltada, sin dudarlo salió del cuarto de baño. —Kyoko…¿qué ocurre? —

—¿Dónde estoy?—. Preguntó antes de levantar la vista hacia él —Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Kuon playboy pervertido! — Roja como un tomate Kyoko cubrió su rostro con una mano mientras con la otra le señalaba el cuerpo.

Ren se quedó asombrado, luego se miró el cuerpo y comprendió el por qué de su reacción, con las prisas había salido del baño tal cual su madre le trajo al bendito mundo. —Ya…, ya.., cálmate ¿quieres? — Se acercó hasta el armario y cogió una toalla con la que cubrirse, luego se acercó hasta ella de nuevo y se sentó a su lado. —Lo siento, es que me has dado un susto de muerte, cuando te he oído gritar lo único en lo que he podido pensar ha sido en llegar a ti cuanto antes, ni siquiera me he dado cuenta de cómo lucía—

"Oh Ren…, siempre preocupado por mi…" "Sí, sí…, pero eso no quita el hecho de que le hemos visto todo…". Esto último lo señaló uno de sus demonios. "¿En serio? Yo no he visto todo…" . Ante ese pensamiento los demonios negaron con la cabeza derrotados, esa ama suya no sabía aprovechar las buenas oportunidades.

—¿Qué te ha pasado? ¿Por qué has gritado así? — Ren la retiró el pelo de la cara consiguiendo que ella volviera a centrar la atención en él.

—Yo…, creo que estaba soñando y cuando sentí que estaba sola en la c…— Enrojeció y se calló de golpe.

—¿Sentiste miedo porque pensaste que me había ido? ¿Qué te había abandonado…?—

Era imposible enrojecer más, lo único que pudo hacer fue esconder la cara y asentir tímidamente. — Sí, lo siento…—

—Oh cariño…, no tienes que disculparte— La abrazó fuertemente y beso su cabeza. —Yo no voy a irme a ningún sitio Kyoko, no pienso alejarme de ti nunca más, ¿lo entiendes? — Ya no pudo resistirlo más, suavemente se apoderó de sus labios y depositó en ellos el más dulce de los besos. —No existe en esta tierra nada lo suficientemente poderoso para conseguir que eso pase—

—¿De verdad? —

—De verdad— Selló su promesa con otro beso, esta vez más pasional.

—Ren yo…— Kyoko se puso muy nerviosa al sentirse tan cerca de aquel hercúleo cuerpo y el temblor de sus manos la delataba.

—Tranquila cariño, solo te estoy dando los buenos días…— Dicho esto se levantó y caminó hacia la puerta donde unos tímidos golpes anunciaron que había alguien esperando al otro lado.

—Bue… buenos días— Susurró Kyoko antes de que abriera.

Sonriendo Ren abrió la puerta para encontrarse con la misma sonrisa en los labios de su madre. —Buenos días madre…— La dio un ligero beso en la mejilla y la invitó a entrar.

—Buenos días hijo — Jullie llegó hasta la cama y ocupó el sitio que hace segundos ocupaba su hijo. —Buenos días mi niña, ¿Qué tal te encuentras? ¿Has podido descansar bien? —

—Buenos días…, he dormido muy bien gracias—

—Cómo me alegro cielo—Jullie la abrazó con ternura. —Siento molestaros, pero el secuestrador quiere hablar contigo y tu padre amenazaba con venir él mismo si no aparecías pronto—

—¿Sigue molesto? — Preguntó Ren desde el baño donde se había metido para vestirse.

—Ya le conoces, es tan cabezota como tú—

Flashback

—Ingrid? — Lory sonrió con cariño a una de sus doncellas. —Por favor acomoda a los señores Hizuri y al doctor en las habitaciones de invitados—

—Claro señor, preparo una habitación para la señorita y otra para el señorito? —

—Claro que…—

—No gracias Ingrid— Ren interrumpió a su padre y cogió con cuidado a Kyoko entre sus brazos —Con una será suficiente—

—¡Cómo que será suficiente! —

Ren se levanto e ignorando las protestas salió de la sala cargando con el amor de su vida como si portara la más delicada de las criaturas.

—Cielo…— Jullie impidió que su marido les siguiera. —Será mejor que empieces a aceptarlo—

—Pero…—

—Amigo debes elegir mejor tus batallas, esta la tienes perdida antes de empezarla—Lory se estaba divirtiendo.

—Ya claro, es que tu no lo entiendes, ella es mi niña…—Kuu lloriqueaba teatralmente.

—Oh…, lo entiendo mejor de lo que puedas llegar a comprender—

—¿Y eso que se supone que significa? —

—…— De forma enigmática Lory salió de la sala.

Fin Flashback

—Otôsan está enfadado? — Preguntó Kyoko horrorizada. —¿Conmigo? ¿He hecho algo que le haya ofendido?—

—Claro que no mi vida…—

Entrando de nuevo a la habitación Ren interrumpió a su madre. —No te preocupes Kyoko-chan, él está enfadado conmigo porque anoche te secuestré—

—¿Secuestrarme? —

—Para dormir…— Ren levantó una ceja divertido.

—Ah…— Sintió que se moría de vergüenza y al estar Jullie presente lo hacía todo más bochornoso.

—Kuon querido, ¿por qué no te reúnes con los hombres en lo que yo ayudo a Kyoko a prepararse? Incluso tú tienes que estar hambriento y la cocinera ha preparado una rica cena, nosotros comimos hace un rato —

—Pues aunque no te lo creas…, sí tengo hambre, pero prefiero esperar a Kyoko—

—No esperaba menos, tranquilo no tardaremos, sólo ve para que tu padre se quede tranquilo—

—De acuerdo…— Remoloneando se acercó hasta los pies de la cama, trepó por ella y le dio un beso en la mejilla, (en la comisura de los labios), a Kyoko. —No tardes—

—Va…, vale…— La hubiera gustado que la tragara la tierra, eso o tirarle el cojín a Ren cuando le vio salir silbando de la habitación.

—Oh cariño…, mírate toda sonrojada…, eres tan dulce! — Jullie emitía destellos de tan sonriente como estaba. —Pero bueno, ya hablaremos de eso, ahora tienes que prepararte, parece ser que el secuestrador necesita decirte algo importante—

—¿Sigues enfadada con él? —

—Yo siempre estoy enfadada con él…—Jullie giñó un ojo divertida. —Venga perezosa…, ¡arriba! —

—Vale…— Kyoko se sorprendió al ver lo cansado que estaba su cuerpo a pesar de tantas horas de sueño. Se encaminó hacia el baño pero se dio la vuelta preocupada. —No habrá pasado nada malo, ¿verdad? —

—No pienses en eso…— Jullie tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para sonreír. — ¡Venga o se enfriará la comida!

—Vale…— No muy convencida se metió en el baño para asearse.