29.- Abrazos que curan
***... -¡TÚ! ¡MALDITO BASTARDO! ¡TE ODIO! ¡ERES UN ASESINO! Ojalá te hubieras muerto tú en lugar de él... ¡TE ODIO! ***
Ella continuaba golpeando a Sirius, a quien esas palabras herían.
- Hey, cálmate, ¡ya basta! ¡Tranquilízate! ¡Finite somnium!
Hermione se dejó caer sobre el animago, aún lloraba y le daba débiles puñetazos en el pecho.
- Te odio...- balbuceó.
- Hermione...- le susurró Sirius abrazándola- abre los ojos... ábrelos.
- Lo mataste...- repitió ella. A Sirius en verdad le dolía el hecho de que la chica lo acusara de esa manera tan llena de odio e ira.
- Te juro que yo no maté a nadie- le dijo acariciándole el cabello.
Al abrir los ojos, la joven vio que ya no se hallaba en el jardín de la mansión Rouvas, sino en la habitación que a ella le habían asignado. Estaba junto con Sirius sentada en la cama; rápidamente se apartó de él y se levantó.
- Remus- dijo- ¿dónde está? ¿Qué pasó? ¿Por qué estoy aquí? ¡¿Qué le hiciste a Remus?
- ¿Yo? Hermione, ¿de qué hablas?
- ¡Responde, maldita sea! No entiendo nada de lo que pasa, hace unos instantes Remus había tratado de atacarnos y... y luego estaba agonizando- se le quebró la voz- estaba agonizando ¡y lo mataste!
En la mesita de noche estaba la varita mágica de Sirius. Hermione la tomó con un rápido movimiento y apuntó al hombre. Él odiaba que ella hiciera eso.
- Hermione, dame esa varita y por enésima vez, ¡cálmate!- dijo de manera enérgica. Ya estaba harto de que la chica fácilmente perdiera el control de sí misma; eso lo decepcionaba pues no hacía más que opacar la imagen de chica lista que él tenía sobre ella.
- ¡Sólo quiero ver a Remus! ¡Quiero saber cómo está!
- "Dios mío, dame paciencia antes de que la mate mejor a ella"... Si dejaras de llorar y me escucharas, te explicaría todo. Ahora devuélveme eso- le arrebató la varita y tomó aire- todo fue un mal sueño, Hermione. Cuando Remus iba a saltar sobre nosotros, yo levanté una barrera invisible para que no nos alcanzara y tú te desmayaste.
Así de simple había sido.
- O sea que nada de eso pasó en realidad...- balbuceó Hermione sintiéndose la estúpida más grande del mundo. Ya ni sabía qué decir.
- Hermione- Sirius respiraba fuertemente. Cerró los ojos rogando no ser él también quien se descontrolara- ya estoy cansado de tus reacciones tan infantiles y explosivas; ya estoy cansado también de que me trates de esta manera y me ofendas. El hecho de que seas la novia de mi mejor amigo no te da ninguna autoridad para hacerlo. Si no cambias esa actitud, no tendrás problemas únicamente conmigo, sino con Remus y en todas tus futuras relaciones.
Solamente una vez lo habían herido de la forma en que Hermione lo había hecho, esa fue cuando lo acusaron de haber asesinado a Lily y James Potter. Y agregó caminando hacia la salida:
- Tómate ese té que está sobre el escritorio, te lo dejó la enfermera que te vino a revisar.
- Sirius, espera- lo llamó Hermione. Él tenía la mano en el picaporte de la puerta pero ella llegó y lo tomó por el brazo- por favor discúlpame.
- ¿Y crees que con decir que lo sientes arreglarás todo?
- Por favor vamos a hablar... arreglemos esto- por fin la luz de la razón había resurgido en ella. Aún tenía a Sirius tomado del brazo- permíteme enmendar mis errores... sé que te herí y lo siento en verdad. Te juro que nunca fue mi intención hacerlo. Como podrás ver, no soy tan madura como todos creen.
- Qué novedad- dijo Sirius con sarcasmo. Hermione sonrió débilmente y se secó los rastros de lágrimas que le humedecían las mejillas.
- Verás...- comenzó a decir ella mientras se servía una taza de té- creo que no tengo una excusa lo suficientemente buena para justificar lo que te he dicho y hecho. Créeme que estoy avergonzada de mí misma por ser tan estúpida.
- Vamos, tampoco seas tan dura- le dijo Sirius al percibir que había sinceridad en cada una de sus palabras.
- Creo que debí haber empezado por agradecerte que desde que estábamos en Hogwarts trataste de cuidar de mí. Ahora comprendo por qué no querías que viniera; tú me lo advertiste y yo no quise escucharte. Sin embargo me trajiste, a pesar de lo que te dije...
- "No hace falta que lo menciones"- pensó él.
-... y aquí estamos. No sé cómo pagártelo, Sirius; en verdad eres una persona admirable.
Sirius negó con la cabeza.
- Digamos que tú eres el tesoro de mi amigo y yo tan sólo el perro guardián.
Ambos rieron, con lo cual lograron aligerar la tensión del ambiente. Hermione se fue a hincar frente a Sirius, quien nuevamente se había sentado al borde de la cama.
- En verdad estoy arrepentida y te agradezco todo. Eres un excelente perro guardián y yo tan sólo una frenética sin control. Perdón.
- Disculpa aceptada- respondió Sirius de buena gana- ven, levántate del piso. Olvidemos todo. Además, yo no debí empeñarme en separarte de Remus.
- Pero tu intención fue buena- interrumpió la chica sentándose a su lado.
- Sí y no, porque él te necesita en verdad. Yo lo sé; en estos momentos él requiere de tu compañía. Tú eres su razón para salir adelante. Así que no siento tanto remordimiento por haberte sacado de Hogwarts y estar engañando a Albus.
Hermione bajó la mirada.
- ¿Qué pasó después de que me desmayé? Por favor no me digas que el profesor Dumbledore nos descubrió.
- No, tranquila. Tú te desmayaste después de que yo levanté la barrera invisible pero ni Albus ni los demás se fijaron en nosotros, estaban ocupados tratando de controlar a Remus. Te traje aquí y llamé a una enfermera para que te revisara. Dice que estás bien, tan sólo te inyectó un tranquilizante para que te relajaras, por eso dormiste tanto tiempo.
- Pues su tranquilizante no fue tan efectivo. Creí que moriría, esa pesadilla fue tan real... ¿cuánto tiempo llevo acá? ¿Cómo está Remus?
- Llevamos unas horas aquí... y no sé a ciencia cierta cómo sigue Lunático. Poco antes de que despertaras escuché que ya lo estaban llevando a su habitación. Iba a ver cómo iban las cosas pero entonces tú despertaste y...
- Oh... espero que mis gritos no se hayan escuchado hasta allá.
- Descuida. Después de que la enfermera se fue, puse un hechizo repelente para que nadie se acercara.
- Eres un genio.
- Soy un merodeador. Hermione. No tengo la menor duda de que tú amas a Remus y harás hasta lo imposible por estar con él siempre; pero permíteme darte un consejo. Si realmente quieres ser un apoyo para él, debes ser fuerte. De lo contrario, ambos se hundirán. Así que procura trabajar sobre tu autocontrol.
- Te prometo que así lo haré.
- No me lo prometas a mí, sino a ti misma- le dio unas palmaditas en el hombro. Sabía que le tomaría algún tiempo poder perdonarle por completo las ofensas pero lo lograría- bien, ahora iré a ver qué pasa allá. Acábate el té mientras regreso.
Antes de que se levantara, Hermione iba a darle un beso en la mejilla como agradecimiento; pero Sirius no lo esperaba y accidentalmente sus labios rozaron los de ella. Se dio así sin más, sin que ninguno de los dos lo hubiese buscado o provocado. Tan sólo duró unas cuantas fracciones de segundo pero fue mágico y más bien sirvió para sellar ese pacto de paz que de manera implícita acababan de hacer al decidir olvidar todo lo malo que había pasado.
Con ese beso ambos acordaron secretamente que jamás volverían a mencionar lo que acababa de ocurrir entre ellos. Sin embargo, Sirius lo atesoró en su corazón pues sabía que sería el único que en toda su vida recibiría de Hermione Granger.
Después de varias horas el estado de salud de Remus fue reportado como estable.
- Parece que el momento más crítico ha pasado- informó Psihas después de hacer los estudios correspondientes- logramos canalizar toda la energía de manera positiva. Su organismo aún sigue débil, pero con una buena dosis de descanso, alimentación y vitaminas se arreglará. Lo único que hay que cuidar es su corazón, pues quedó algo dañado por la carga de trabajo que tuvo. Posiblemente hayan quedado algunos estragos que con el tiempo serán detectables, ahora es muy pronto para saberlo.
Lo había logrado, Remus había sobrevivido.
- ¿Podemos verlo ahora?- preguntó Hermione estado nuevamente bajo la apariencia de Tonks.
- No creo que sea conveniente- dijo el alquimista.
- Pero ha estado durmiendo todo el día- replicó Sirius.
- Déjalos, Yraclis- intervino Dumbledore- le hará bien al muchacho.
- Está bien. Lo despertaremos a la hora de la cena y podrán acompañarlo.
Sirius y Hermione acordaron que él entraría primero para buscar la forma de que quedaran solos con Remus y así Hermione pudiera estar ahí sin necesidad de tomar la poción multijugos.
Adhara Psihas llevó una bandeja con la cena.
- ¿Te sientes mejor?- le preguntó Dumbledore al licántropo.
- Eso creo... - respondió Remus adormilado.
- Me alegra. Bien, creo que Sirius y Tonks podrán hacerse cargo de ti un par de horas. Nosotros también necesitamos un descanso.
Y sacó a todos de la habitación, excepto a Sirius.
- "Fue más fácil de lo que pensé"- se dijo.
- Creí que no viviría para contarla- murmuró el licántropo reacomodándose en la cama.
- Prueba superada, hermano- contestó Sirius- te dije que lo lograrías.
- ¿Por qué siempre tienes que tener la razón?
- ¿A caso no te alegra que esta vez no haya sido la excepción?
Rieron juntos.
- Vaya noche... - comentó Remus.
- ¿Recuerdas algo de lo que pasó?
- Mmm... No mucho... sólo algunos detalles. Ojalá pueda olvidarlo todo, créeme que no fue nada agradable. Por cierto, lamento haberlos asustado a ti y a... "¿habrá sido Hermione?".
- Oh, descuida- interrumpió Sirius- no te preocupes por eso.
- ¿Era Hermione?- preguntó con un brillo de esperanza en sus ojos que aún conservaban ese tono dorado. Sirius asintió.
- Te dije que estaba más cerca de lo que te imaginabas.
Remus derramó unas lágrimas de felicidad.
- Está aquí...
- Así es, Lunático. Ella movió cielo, mar y tierra para poder estar contigo. Si no me crees, pregúntaselo tú mismo.
Salió de la habitación y a los pocos instantes regresó acompañado de la castaña, quien sin decir palabra corrió a abrazarlo. Él sin poder evitarlo siguió llorando al aspirar el dulce aroma de la chica.
- Sabía que no estaba alucinando- dijo- sabía que eras tú...
- Sí, mi amor, era yo...
Sirius tosió un poco.
- Los dejo para que platiquen- dijo saliendo y cerrando la puerta.
Remus se dejó caer en los brazos de Hermione. Más feliz no podía estar. Ella le acariciaba el rostro y el cabello con ternura, él parecía un pequeño cachorro en busca de refugio.
En ese momento las palabras eran algo que en realidad no hacía mucha falta pues con el silencio y la cercanía se transmitían todo lo que se querían decir.
N/A: Sí! Todo era un sueñooooooo! Jajajajajaja! Les confieso que la verdad sí estuve muuuuuuuuuy tentada a matarlo... pero al final preferí no hacerlo y por eso lo dejé todo como un sueño... no me odien!
**LUNA MELISSA: eres la única persona en todo este tiempo que captó lo de los asteriscos ** (o al menos la única que me lo dijo), jajajaja! Y no, en mi historia Dumbly no es gay... te cuento que comencé a escribirla mucho antes de que saliera el libro 7, por eso...
** Flor Lupin: qué bueno que tu mami ya esté mejor, ojalá así siga! Saludos!
** Duendeciya: dónde te metes, niña? Cuándo actualizas? :)
** Chica Snape Black: bienvenida! Espero que con este capítulo se te haya pasado el susto de la muerte de Remus, jiji
** Lalis18: lo sé, fue triste el capítulo anterior... casi me hago llorar a mí misma cuando lo escribí... por muy ridículo que suene así fue... **blush**
Gracias por los reviews! Esperen el próximo capítulo :)
