Holaaaaaa! Otra vez he regresado~~~~ hora de hacer actualización. Me he inspirado en el ultimo capitulo de TO BE SAVED, de RUNNING RAMPANT. NO ES PLAGIO, me gustaron los pensamientos de Ulquiorra en el cap 18, por ello hago una pequeña licencia. Quien lea inglés, se lo recomiendo, es en verdad una buena historia. Vuelvo a ponerme densa… es difícil trabajar a Ulquiorra sin irme de por las ramas…

DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, ni nunca me pertenecerá, a menos que me case con su autor, me divorcie o enviude y obtenga los derechos sobre ella. Si eso pasara, dejaría que cualquier fan siguiese escribiendo lo que se le ocurra. En fin, esto es sólo una historia hecha por amor a esta serie y al arte de escribir. Por cierto, esta historia esta basada en un argumento original propio, pero la musa reversionaria son los dos primeros volúmenes de A song of Ice and Fire, de G.G. Martin. Otra cosa que me parece adecuado aclarar, es que esta historia no es fanfiction sobre la esta novela, sino simplemente me inspiró (demás que GG Martin no aprueba el fanfiction de su obra, y lo respeto).


ULQUIORRA


Ulquiorra observó, sin ocultar su aversión, a su compañero beber ávidamente la sangre de su víctima. Nnoitora no guardaba reparos en exhibirse desvergonzadamente, mientras mordía y arrancaba un gran trozo de piel de amante-victima. Tesla Lindocruz era un ser patético, que gemía cada vez que la Quinta le clavaba los dientes y bebía su sangre golosamente.

"¿Envidia, cuarta?"

Ulquiorra miro de soslayo a su interlocutor, era la Octava, quien lo miraba con astucia " Es placentero romper a seres orgullosos y hacerlos el juguete de tu placer, que se arrastren a tus pies en busca de algo de liberación" La octava miro con cierta emoción a la pareja que daba espectáculo en la sala de reuniones, totalmente ajenos a su alrededor "Pero también es agradable cuando vienen a uno por decisión propia, porque te desean y quieren que los desees..."

"Bien sabe que no comprendo de esas cuestiones. Las emociones son una carga de la cual me sé libre."

"Ah, por eso no comprende lo que esos dos están haciendo, Cuarta... A pesar de que la Quinta humille, desgarre y maltrate a su amante, este siempre regresa, ¿y sabe por qué? Porque así lo desea Lindocruz... Mi hermano y yo éramos similares... Verdaderos amantes, entregados completamente uno al otro."

Ulquiorra se retiró de allí, molesto de la sonrisa maliciosa de su colega. Se había convertido en el chisme de los demás espadas, algo impensable una semana atrás, cuando tomo a Grimmjow para sí mismo, pero el muy ignorante, en lugar de sentirse orgulloso de haber sido escogido por nada menos que la Cuarta espada, el ojo de Aizen, jamás obedecía sus ordenes, le desafiaba en público, buscando pelea e incluso llegaba a burlársele. Ulquiorra estaba extremadamente inquieto, nunca antes había deseado algo, y ahora que lo poseía, sentía que no era suyo. Había leído sobre situaciones similares en muchos libros, y había llegado a la conclusión de que lo acosaba era frustración. Nunca esperó que, cuando permitió que el vacio que antes fuera su ser fuese destruido y habitado por el deseo que ahora sentía por la Sexta, eso trajera consigo tantas sensaciones. Antes, cuando tenía hambre o se interesaba algo, solo lo tomaba, eran incontables los rostros de aquellos a quienes había asaltado y devorado, matado o simplemente enfrentado. Nunca había cuestionado los métodos que debía usar para obtener lo que deseaba, pero con la Sexta era diferente. Lo había reducido, doblegado y poseído, haciendo uso de su fuerza y habilidades superiores, había lamido su piel ardiente, desnudado su cuerpo, contenido sus intentos de lucha y lo había probado. Sin embargo, no podía dejar de sentir que algo faltaba, que ese goce era algo incompleto, y al ver la expresión de Lindocruz al ser poseído por la Quinta, mientras la Octava decía aquellas cosas, se había dado cuenta que era. Grimmjow jamás había correspondido a sus caricias, jamás le había sonreído de esa manera, ni se había dormido plácidamente tras el coito. Cuando Ulquiorra lo soltaba, Grimmjow se levantaba del lecho y caminaba silenciosamente al baño, lavándose largamente en silencio, y cuando salía, no volvía a su lado, sino que prefería recostarse en el suelo junto a su avatar, sin importar cuán agotado o maltrecho estaba. Aquello exasperaba a Ulquiorra, y cuando obligaba a Grimmjow a dormir a su lado, la Sexta era un nudo de nervios y tensión, respiración agitada y sueño extremadamente ligero, que se encogía cada vez que era rozado por los dedos de Ulquiorra. La Cuarta Espada respondía apoderándose de sus labios y poseyendo otra vez ese cuerpo que había despertado en el aquellos sentimientos tan intensos, clavaba los ojos en aquellos ojos de cielo, sintiendo que todavía faltaba algo.

Pantera alzo la cabeza al verlo entrar a la habitación. La bella criatura era lo suficientemente precavida como para no mostrar ningún signo de agresividad ante el amo de su domador. Murciélago bajo del hombro de la Cuarta y descendió hasta estar a la altura de la cabeza de Pantera, y le abrazo el cuello, sin hacerle daño. Pantera inclino la cabeza a la caricia.

"Amo a Pantera" susurro Murciélago, y hundió sus filosos dientes entre el pelaje azul, mientras Pantera lo dejaba hacer."Es mío, nadie mas podrá tocarle." Ulquiorra solo entonces se percato que la única presencia de la habitación era el avatar de la Sexta.

"¿Grimmjow?"
"Mi amo se marchó," repuso Pantera "no se puede mantener encerrado a un animal libre por demasiado tiempo."

Ulquiorra respondió lanzándole un cero, que dejó severamente herido al avatar. "Dejar a su avatar atrás, que domador irresponsable."

Pantera levanto la cabeza, mirando fijamente a Ulquiorra "Un avatar hará cualquier cosa por proteger a su domador... Vine a este mundo a su lado, y desde entonces solo ha sabido que debo darle mi vida..." dejo caer la cabeza "... Pero eso es algo que un nacido hollow jamás comprenderá... Ni siquiera su avatar..."


Aizen invocó a Ulquiorra poco después, e incluso para él era evidente que su señor estaba molesto. Ulquiorra se inclino respetuoso a su amo, actual señor de todos los territorios.

"Mi estimada Cuarta," comenzó Aizen "nunca me has dado motivo de disgusto o has faltado en las ordenes que te haya hecho. Sin embargo, sabes que no me agradan las cosas que puedan interferir de forma, aunque sea remota, en mis intereses. Me he enterado de tu reclamo sobre la sexta y tu posterior unión a este... Y que hoy desapareció de Las Noches dejando detrás a su avatar."

"Lamento mucho que esta nimiedad haya causado alguna molestia..." Aizen hizo una seña para que callase.
"No es una molestia, mientras el asunto sea tratado adecuadamente..."

Ulquiorra cerró los ojos.

"Comprendo, Aizen-sama."

Ulquiorra salía de las Noches cuando la lánguida figura de Ichimaru le salió al paso. Ulquiorra sabía que poco antes de hacerse Aizen-sama con Soul Society, Ichimaru había intentado matar a su amante, quien ahora era el juguete de Hinamori. Cualquier otro que no estuviese enlazado consideraría aquello como deshacerse de una carga, pero Ulquiorra podía ver en los movimientos -ligeramente tensos, algo bruscos- de Ichimaru que tenia cierta simpatía con lo que Ulquiorra estaba atravesando.

"Ulquiorra-chan, ¿tan presuroso partes? Es una pena que debas deshacerte de la Sexta..."

"Ichimaru-sama, ¿qué es lo que desea?"

Ichimaru le tendió una zanpakutou, con forma de espada de doble filo. "Un avatar que se mantiene lejos de su amo por mucho tiempo toma la forma de zanpakutou, para preservarse." Ulquiorra tomó a Pantera entre sus manos, y pudo sentir un ligero vibrar en ella, como un ronroneo. Sus labios se curvaron ligeramente en una sonrisa.

"Hay pocas cosas que hacen que valga la pena la existencia. Sé que sabrás qué hacer."

Ulquiorra se marcho sin dar las gracias. En situaciones asi, las palabras sobraban.