Recuerda que en "Los Castigaré en Nombre de los Pokémon de Agua" mi página de Facebook, podemos conversar sobre dudas, sugerencias y criticas que tengas con respecto a mi fics. :) Me encuentran en cualquier momento ahí ;)
Primera Publicación: 20 de Noviembre 2015
Resubida: 6 de Septiembre de 2017
30 Días Contigo
~Día 28~
Ash había pasado la noche en la casa de Michael y Sara, ambos le ofrecieron una habitación, luego de la cena. Aunque no había podido dormir en toda la noche. Realmente envidiaba a su roedor eléctrico que dormía plácidamente, al igual que Kyle que había quedado dormido ni bien apoyó la cabeza en la almohada.
Los pensamientos del campeón estaban a mil por hora, ¿qué era lo que debía hacer? ¿Qué decisión debía tomar? ¿Debía seguir casado con Misty, cuando ella quería su libertad para hacer otras cosas? O peor, ¿Serían capaz de arrepentirse por estar juntos? ¿En algún momento su amor pasaría a ser odio, si las cosas salían mal?
¡Rayos!
Giró en la cama y ocultó la cabeza en la almohada.
¿Por qué todo era tan complicado en su mente, y a la vez, las demás personas lo hacían parecer tan fácil?
…
—¡Ya cuéntame! —dijo el anciano cuando se sentaron en una mesa de la amplia confitería donde había varios entrenadores tomándose un descanso.
—Escuché a Misty hablar con la señora Sophia —soltó sin mirarlo—, le dijo que está enamorada de mí.
—Oh… —Kyle acomodó sus gafas confundido— ¿Y eso no debería ponerte feliz?
—Si, por un lado, estoy muy feliz porque ella corresponde a mis sentimientos, pero… —apretó los puños y se los miró—, luego le dijo que somos muy jóvenes, que hay cosas que queremos hacer por nosotros mismos… —movió el puño derecho y se golpeó la pierna.
—¿Y qué le dijo Sophia a eso? —parecía bastante curioso de lo que su esposa le hubiera dicho a la joven Misty sobre esa frase.
—No sé, no escuché —corrió la mirada hacia el ventanal donde se podía ver isla Sétima en la lejanía—, como que al escucharla decir que estar conmigo para ella será un sacrificio del que puede arrepentirse, no lo pensé más y salí de ahí.
—Pero Ash —protestó Kyle—, si vas a escuchar una conversación ajena, la tienes que hacer completa —el hombre sin dudas, estaba enojado— ¡Deberías concentrarte en que ella te ama, y no en esas absurdas cosas de sacrificios y demás! Esas son excusas para no aceptar lo que uno siente…
—¿Usted cree? —el moreno al fin se dignó a mirar al adulto mayor frente a él.
—Por supuesto, creo que es lo único que debería importarte, que tu esposa te ama y tú a ella… —resopló moviendo el bastón— Sacrificios, pamplinas. Gastan muchas energías en cosas tontas…
…
«Maldición» pensó, antes de cerrar los ojos, pensando en lo bonito que era la vida cuando su único problema era atrapar Pokémon.
…
Misty se levantó temprano esa mañana, le había costado dormir y se había despertado bastante abochornada, así que aprovechando que el cielo de isla Sétima estaba hermoso, decidió ir a la playa, se puso un bikini celeste y sobre él, una camisa celeste anudada bajo el busto con un short negro, tomó su celular, sus gafas y bajó hacia el comedor del resort donde pidió un jugo de naranja.
—¿Saldrás? —le preguntó Sophia al verla lista para la playa.
—Sí, quiero tomar un poco de sol y tal vez nadar un rato —hizo un movimiento con su mano—, nadar me ayuda a pensar.
—Oh, eso es bueno —le sonrió—, te dejaré el vestido en tu habitación para que te lo pongas cuando regreses.
—¡De acuerdo! —afirmó enseñándole el pulgar derecho, se terminó el vaso y se lo devolvió a la dependiente de la cafetería— ¡Nos vemos!
Misty llegó a un espacio de la playa habilitado para el nado y liberó a Marill de su pokébola. La ratona acuática salió feliz de su encierro para acompañar a su entrenadora jugando en el mar. Se salpicaron agua un rato para que la pelirroja se acostumbrara al frio y luego se zambulleron entre las olas. Misty extrañaba mucho nadar, el agua la tranquilizaba, la relajaba al punto de pensar todo con calma y detenimiento.
Necesitaba pensar cómo le iba a decir a Ash que lo amaba, como le iba a decir que también sabía que él la amaba. Se paró y dejó que varias olas le pegaran en el cuerpo, Ash la amaba… ¡Ash la Amaba! Una risa tonta escapó de sus labios ante aquella palabra… ¿Qué más podía pedir?
Bueno, quizás que las cosas resultaran fáciles de asimilar.
Nadó un rato más y salió del agua llamando a su Pokémon, cayó en la arena junto a su ropa y se tiró hacia atrás.
Les había bastado un mes para descubrir que se querían, ¿o será que la costumbre los tenía confundidos?
¡No!
Sacudió su cabeza y se puso a recordar uno y cada uno de los besos que se había dado con Ash… Debía creer en lo que sentía.
…
Ash seguía en la torre de Batalla disfrutando de distintos encuentros.
Haciéndole caso a Kyle, los siguientes desafíos que recibió esa mañana, los realizó como si fuera una exhibición de batalla; si bien ganó todas, les daba consejos a sus retadores, los cuales terminaron yéndose del lugar con una sonrisa en sus labios pese a las derrotas.
Ash se sentía muy bien consigo mismo.
—¡Éste es el Ash que yo conozco! —exclamó Kyle dándole una buena palmada en la espalda al moreno— Entrenador, campeón y sabes dar buenos consejos a los entrenadores, ¿no te sientes mejor ahora que ayer, donde parecías petulante?
—Claro que sí —afirmó Ash empuñando ambas manos—, me siento mejor. He pensado mucho en lo que me ha dicho, y sí. Tengo el título que siempre quise, y ahora que estoy casado tengo la dicha de que la mujer con la que estoy, me corresponda. Creo que tengo que enfocarme en que ella quiera seguir a mi lado, más que en pensar las cosas negativas.
—¡Muy bien! —volvió a exclamar Kyle muy emocionado— ¡Al fin te has iluminado!
—Quiero hacer las cosas bien, y creo que lo que he decidido es lo mejor para ambos —con una sonrisa miró a Scarlet para que dejara pasar al siguiente retador— ¡Ésta y ya podemos retirarnos hacia el Resort! —le informó.
—De acuerdo.
El último retador de Ash era un chico de estatura baja con el cabello corto color azul, su nombre era Erin, había decidido luchar con su Pokémon tipo planta/veneno que poseía la forma de una planta carnívora. Ash se encontraba utilizando a su Talonflame, había decidido esta vez no luchar con Pikachu logrando vencer al chico en dos golpes.
—¡No es justo! —el chico bajo el nombre de Erin golpeaba el suelo del recinto de batallas devolviendo al Pokémon a su Pokébola— ¡Claramente ganaste por tener ventaja de tipo contra mi Victreebel! —se veía algo molesto al ponerse de pie— Seguro que tu ave de fuego no sería tan fuerte contra un tipo agua —soltó cruzando sus brazos observando de reojo a Ash.
—Si dejas que la desventaja de tipo sea lo único que te sirva para una batalla me sorprende que hoy estés frente a mí, pidiendo tener un combate — Ash solo lo observó cruzando igualmente sus brazos— La victoria no está en combatir siempre con el que posea la ventaja, sino en saber utilizar el tipo de tu Pokémon aun cuando éste esté en desventaja —mientras hablaba regresaba a su Pokémon volador a la Pokébola y volvía a llamar a Pikachu— Te lo demostraré, lucha con un Pokémon que posea ventaja contra mi Pikachu, por favor.
—Okey —Erin giró con una sonrisa y lanzó una nueva Pokébola dejando salir a su Pokémon tipo roca/piedra— ¡Golem usa desenrollar!
Su gran Pokémon había comenzado a girar a gran velocidad contra Pikachu, el cual lo esquivó sin ningún problema.
—Pikachu posee clara desventaja contra tu Golem, pero eso no quita que pueda ganarte.
—Ya lo veremos, ¡Golem roca afilada!
—¡Pikachu usa ataque rápido y esquívalo!
Las pequeñas rocas lanzadas por Golem se dirigían a toda velocidad contra Pikachu, pero gracias a su ataque rápido no solo logró esquivar las rocas, sino que también llegó a golpear a su oponente haciendo que retrocediera unos pasos.
—¡Tumba rocas!
Golem logró estabilizarse lanzando unas cuantas rocas encerrando a Pikachu en ellas sin problemas.
—¡Pikachu sal de ahí con cola de hierro! —Pikachu acató la orden rompiendo las enormes rocas con la ayuda de su ataque.
—A ver como escapas de esto —Erin sonrió— ¡Tierra viva! —su Golem de inmediato, golpeó el suelo con sus pies, logrando que la tierra se resquebrajara un poco golpeando a Pikachu— ¡Ja! ¡Termina con excavar! —seguidamente, se movió escondiéndose bajo tierra.
—Muy bien — Ash sonrió cerrando sus ojos—. Lograste dar un golpe certero, aprovechando tu ventaja de tipos, felicidades.
—Gracias —Erin se sentía triunfante.
—Pero ahora ya se acabó tu suerte —la mueca de Ash desconcertó un poco al chico— ¡Pikachu salta y usa tu cola de hierro sobre el suelo!
Sin entender que sucedía, Erin solo observó como el pequeño Pokémon eléctrico golpeaba con fuerza el suelo, provocando que las pocas grietas que poseía se agrandaran lanzando fuera a Golem.
—¡De nuevo cola de hierro y luego Electrobola!
Pikachu con gran velocidad obedeció a Ash corriendo con su cola brillando en un color plata para golpear a Golem con fuerza tirándolo contra el suelo para luego lanzarle su esfera eléctrica dejando, sorpresivamente, al Pokémon tipo roca/piedra fuera de combate.
—¿Cómo? —Erin no comprendía, su Pokémon con ventaja había perdido frente a un pequeño roedor eléctrico.
—Cómo te decía antes Erin —Ash adelantó unos pasos acercándose al chico— No siempre las victorias se dan gracias a las ventajas, Pikachu podría haber perdido contra ti, si hubieras sabido aprovechar mejor el campo de batallas —acarició a su Pokémon con una sonrisa cuando éste subió a su hombro— Yo lo hice para obtener mi victoria esta vez.
—¿Utilizar el campo? —Erin no comprendía.
—Así es —Ash le asintió sonriendo— Al utilizar tierra viva, Golem dejó el campo de batalla algo inestable, al utilizar excavar las pequeñas grietas corrían el riesgo de abrirse, Pikachu aprovechó eso utilizando su cola de hierro sobre las grietas provocando una especie de terremoto, si Golem hubiera estado fuera ni siquiera le hubiéramos provocado cosquillas, pero al estar bajo tierra fue como si lo hubiera golpeado un derrumbe, provocándole heridas que lo dejaron débil ante los dos ataques que le siguieron.
—Pero —Erin aún no entendía.
—Es simple —Ash lo observó moviendo sus manos en señal de aplauso— Al poseer desventaja no solo debes confiar en tu Pokémon, sino ayudarlo a observar y aprovechar, tanto el campo de batalla como los ataques de tu oponente, la confianza es esencial para fortalecer sus lazos, pero si tu oponente utiliza un ataque efectivo puedes buscar la forma de utilizarlo a tu favor y así obtener la victoria aún con la desventaja de tipo.
—Creo que entiendo… —dijo al fin Erin— Aprovechaste lo que yo usé a tu favor.
—¡Exacto! —Ash le extendió la mano— ¡Ahora solo tienes que entrenar un poco más en ese aspecto!
Cuando el chico salió, Scarlet se acercó junto con Kyle.
—Muy bien Ash —Scarlet le entregó una tarjeta—, aquí están registradas las diez estrellas que conseguiste. Puedes volver a usarlas cuando quieras.
—Gracias —le dijo al tomar el plástico con una sonrisa—, me he divertido mucho aquí.
—Igual yo al poder serle de utilidad —agradeció la chica con una reverencia antes de retirarse.
—Bien Ash —Kyle lo miró y sonrió acomodándose los lentes—, vamos a cambiarnos es hora de volver con nuestras esposas.
—Sí.
...
La Familia de Sophia y Kyle empezó a llegar cerca del mediodía, así que Misty, quien vestía un bonito vestido blanco adornado con flores blancas estaba en la entrada junto con Sophia recibiéndolos con una gran sonrisa. Todos parecían tan simpáticos como el dúo de ancianos.
Cerca de la una de la tarde, Brisa, Mar y Sol buscaron a Misty para llevárselas con ella para platicar de la vida, el trio tenían el mismo vestido con la diferencia que todas tenían un lazo en la cintura de distinto color, Sol amarillo, Mar azul y Brisa verde. Misty pudo notar que también las otras mujeres de la familia tenían el mismo vestido con diferente cinta. Lo encontró curioso y tomó uno de los canapés que le ofrecieron. Se lo echó a la boca cuando un pequeño gritito de las chicas indicaba el arribo al lugar de su abuelo, y, por ende, de Ash. Misty terminó de comer y giró para buscar a su marido, éste iba con una camisa de escote recto, las mangas largas de lino, estaban dobladas casi hasta el codo, el pantalón -también de lino- estaba acordonado en la cintura. Ash tenía -sin duda- una vestimenta relajada, estaba con ambas manos en los bolsillos del pantalón hablando con Sophia con una sonrisa.
Misty sintió sus mejillas arden con solo ver a ese hombre.
…
Escaleras arriba, mejor dicho, en las habitaciones que ambos muchachos ocupaban, sus celulares estaban sonando sin parar; en el celular de Ash aparecía la imagen de su madre en la pantalla acompañado del timbre, mientras que el de Misty, tenía la imagen de su hermana Daisy acompañado de la vibración que ejercía el móvil sobre la mesa de luz.
—¡Ninguno contesta! —protestó Daisy bajando su móvil para mirar a la señora que estaba a su lado— No sabemos nada de ellos desde hace más de once días, ¿estarán bien?
—Estoy preocupada —soltó Delia dejando su teléfono para suspirar—, Misty no está embarazada y según estos papeles que llegaron a la casa, Ash debe partir a Sinnoh en tres días —comentó señalando el sobre con el logo de la liga Pokémon a nombre de Ash que ambas abrieron.
—Si es así, mi hermana quedará sola, nuevamente —se lamentó Daisy sentándose de brazos cruzados al lado de Delia.
—¿Crees que quiera irse con mi hijo a ese lugar? —le preguntó esperanzada de que algo los hubiera iluminado y decidieran seguir juntos pese a todo.
—Misty no dejaría el gimnasio, es su vida —negó Daisy—. Casi hubo que obligarla para que se tomara esas vacaciones en la que inició todo esto.
—Solo espero que tomen la mejor decisión… —suspiró Delia con la mano derecha en su mejilla—, sobre todo, que ninguno de los dos, sufra.
Daisy suspiró. En ese momento estaba odiándose internamente por guiar a su hermana a esta situación.
…
El gran banquete que sirvieron los ancianos era fantástico, grandes cantidades de comidas dulces y saladas. Los únicos sentados en pareja eran ellos, el resto de los invitados, todos de blanco, se sentaban separados, los hombres de las mujeres, por ende, Misty y Ash se mantuvieron alejados del otro durante toda esta instancia. Sus miradas igualmente se encontraban de vez en cuando, pero por culpa del rubor y las ansias que se apoderaban de ellos tan rápido, aquellos ojos no podían mantener la conexión más allá de un par de segundos.
Ya con el estómago lleno, varios de los invitados empezaron a levantarse en buscas de sus parejas y cambiando de puestos en la mesa. Misty seguía en su mesa mirándose las manos, mientras jugaba con su alianza algo nerviosa; Ash mientras tanto, iba a levantarse en busca de su esposa, pero fue interceptado por Víctor quien quería saber de sus batallas en la empresa de su tío. Resignado, se quedó conversando con él, hasta que la señora Sophia se acercó a Ash.
—Víctor, préstamelo un ratito —pidió la mujer con una sonrisa, haciéndole caso a su abuela el joven se retiró dejándola con Ash.
—¿Sucede algo?
—Necesito conversar contigo —le pidió por lo que el moreno de cabellos oscuros afirmó con su cabeza siguiéndola hacia los jardines delanteros.
Misty observó aquella escena con mucha curiosidad, se levantó para seguirlos, pero Kyle la interceptó antes de que pudiera salir tras ellos.
—¿Sucede algo? —preguntó la pelirroja.
—Necesito conversar contigo —le dijo enseñándole un ventanal que la llevaba hacia los jardines traseros del resort.
—Dígame —dijo la chica en cuanto se sentó en el banco que le enseñó el hombre— ¿Qué pasó?
—Realmente necesito saber el lado B de todo esto —le respondió con una sonrisa amable en sus labios—, necesito saber cómo te sientes tú, ¿Qué quieres hacer? ¿Qué quieres que Ash haga? ¿Qué crees que pasará en cuanto lleguen al continente de nuevo? ¿Seguirás casada? ¿Te divorciaras? ¿Seguirás a Ash? ¿Volverás al Gimnasio?
Misty pestañeó un par de veces sin saber por dónde empezar a contestar.
—Confundida, ¿verdad? —le preguntó ladeando la sonrisa— Pues así o peor ha estado la cabeza de tu marido el día de ayer.
—Yo…
—Como les hemos explicado con mi esposa la otra vez, a veces el simple hecho de amar a la otra persona no te garantizará la felicidad, la felicidad se genera en el día a día, en los detalles y en las cosas que se pueden hacer entre ambos. Todos tienen tipos de vidas distintas, y distintas formas de amar… Pero, ¿qué sientes tú?
—Yo… —Misty bajó la mirada y apretó los puños antes de poder comenzar a hablar—, pues yo…
—Puedes iniciar por el inicio si quieres —le aconsejó para que pudiera encontrar por donde comenzar a explicar lo que sentía o tenía en la cabeza.
—Pues, la primera vez que con Ash pasó algo, fue hace unos cinco meses, cuando una amiga nos obligó a besarnos —le explicó moviendo los dedos entrelazados—, yo estaba tan metida en el problema que había tenido con Emiliano y su abuelo días antes, que no me puse a pensar en aquel cosquilleo que sentí con el beso, ni siquiera en lo que me había provocado. Lo ignoré totalmente. Luego me reencontré con Ash en ciudad Neón, y todo esto comenzó. Tengo recuerdos muy borrosos, sé que desafíe a Ash a besarme, con las cosas que fuimos inventando me di cuenta que es muy probable también que este matrimonio haya sido culpa mía.
—¿Tuya? —preguntó bastante curioso.
—Hemos dicho muchas veces que yo le había pedido a Ash, que se me entregara como regalo de cumpleaños, y entre broma y broma, me puse a pensar; creía que mi mente armó el recuerdo por todas las veces que narramos esta supuesta anécdota, pero mientras meditaba en el mar esta mañana, me di cuenta que no. Que fue real, que yo en mi estado loco, le pedí a Ash que se me regalara y él no tuvo mejor idea de sugerir que nos casáramos.
—Entonces, ¿así pasó?
—Estoy casi segura que así fue… —se lamentó con una mueca—. Entonces, todo pasó sin darnos cuenta, y cuando nos despertamos, estábamos casados. Realmente, no quería casarme, ni con Ash ni con nadie. Mi plan de vida estaba totalmente planificado. Mis Pokémon y yo para siempre…
—¿Segura que no querías casarte? —Misty rio sin ganas.
—Bueno, como le había contado a la señora Sophie, igual tenía mi sueño de vivir una relación larga, de salidas de novios, sentir que estoy viviendo un sueño real, me imaginaba una gran propuesta de matrimonio, una boda simple pero bonita, decir nuestros propios votos matrimoniales y luego de eso, vivir las mejores semanas de mi vida de luna de miel. No me molestaría esperar a mi marido en el gimnasio, mientras yo atiendo a mis Pokémon, tampoco me molestaría si pasa días sin llegar, siempre existen los celulares y esas cosas… O si está pegado a mí todo el día.
—Y si esos eran tus planes, ¿por qué no encajarlos en Ash?
—Ash, Ash, Ash —repitió antes de respirar profundo y soltar el aire por la nariz— Él no me dio nada de eso, quizás si unas buenas semanas de disque Luna de Miel, pero el resto… aquellos sueños tontos de chiquilla enamorada, no van a volver. No hubo romance, no hubo nada de esas cosas que mueres por contarle al resto. Esas que yo quería vivir porque sé que el amor es una de las cosas más lindas de la vida.
—Pero al menos ustedes se aman —le recordó.
—¿Y? —el movimiento de los hombres de Misty hicieron que Kyle inclinara la cabeza un poco— Lo sé, lo amo. Sophia me dijo que también él me ama, que se nota, pero, ¿Cómo podemos organizarnos? ¿Cómo podemos hacer que ninguno de los dos pierda nada de lo que tiene por estar con el otro? Es difícil, no están ninguna de las charlas y acuerdos previos. No sé, siendo sincera, todo lo que he vivido con Ash estas semanas, estos días, me hacen querer aferrarme a él de tal manera que no dejaría que se separé de mí, ni un solo segundo. Tenerlo conmigo, cerca, juntos, casi pegados. Que ninguno pueda respirar si el otro está lejos. Quiero poder decirle que lo amo todos los días, demostrárselo de una y mil maneras…
—¿Pero? —preguntó sabiendo que eso venía ahora.
—¿Cómo? ¿Cómo le corto las alas? ¿Cómo evito o prohíbo que haga lo que quiera? ¿Qué hago con todos sus compromisos si decide dejarlos para estar conmigo? Sobre todo, ¿qué pasa con las responsabilidades ya adquiridas? —Misty miró el cielo buscando algo de inspiración divina.
—Debe haber una forma, siempre la hay —afirmó Kyle con un movimiento de su bastón—, si hay amor, siempre hay una forma, no debes dudar de eso.
—Si sigo casada con Ash, siento que vendrán muchas cosas difíciles, pero si me divorcio y nos separamos, sé que vendrán también cosas difíciles, pero puede que hasta más dolorosas.
—Estar separado de la persona que amas es difícil —concedió Kyle apretando los labios—. Pero, déjame hacerte una pregunta —Misty lo observó, el anciano levantó su mano derecha hecha un puño— Si te dijera que en esta mano tengo un poder que te hace volver al pasado, al día de tu cumpleaños cuando todo esto inicio y poder cambiar las cosas, ¿Lo tomarías?
Misty lo dudo, miró la mano y luego al señor frente a ella.
—No —dijo negando con la cabeza—, aún sin saber cómo terminaremos, no cambiaría este mes por nada…
—Pues yo veo la solución muy fácil —el caballero se puso de pie una vez más—, yo sé que tomarán la mejor decisión, puede que sea dolorosa al inicio, pero siento que podrán estar juntos sesenta y mil años juntos —le guiñó el ojo—. Así como yo con mi querida Sophie.
…
Ash estaba con Sophia, riéndose ambos, Ash negaba con la cabeza mientras la señora le afirmaba que era cierto lo que acababa de contarle.
—¡Te lo juro! —le informó poniéndose seria— Kyle hizo todo ese circo para nuestra boda, fue muy lindo.
—Es que no me lo imagino —comentó Ash.
—El amor hace que hagamos muchas locuras en su nombre —le dijo Sophia con una sonrisa y se puso seria— ¿O no?
—Sí, puede ser —concedió algo dudoso.
—¿Qué es lo que piensas hacer con tu esposa? —pregunta directa, Ash sonrió de lado.
—Quisiera poder hacer tantas cosas —soltó causando una nueva sonrisa en su compañera— ¿Sabe? —le dijo haciendo que ésta la mirara— Esta mañana me puse a pensar en todas las cosas que pasaron desde el momento en que Misty apareció frente a mí en el ascensor del Hotel de ciudad Neón. En como celebramos su cumpleaños, en como salió el viaje, sus miedos, sus inseguridades —sonrió mirando un punto entre los arbustos de flores moradas que había a un lado de ellos—, en el momento que me di cuenta que estaba enamorado de ella, en los momentos en que no pude domar mis impulsos y sin permiso, tomé sus labios entre los míos. Esas ansias que me dominan de querer estar con ella para siempre…
—¿Y qué planes tienes? —le preguntó.
—Me gustaría saber a ciencia cierta qué es lo que ella quiere que haga, realmente eso me sería de gran ayuda. —respondió.
—¿Qué crees tú que ella quiere? —Sophia le dio un palmazo en el hombro— Es tu esposa, es tu mejor amiga, deberías saber que tienes que hacer sin que nadie te lo diga.
—Se refiere a… —Ash movió la cabeza para ambos lados.
—Las mujeres soñamos que el hombre que nos quiera, nos pida ser novios, que nos enamoren día con día, que podamos esperar por lo que nos traerán. Preparar la boda de ensueño y créeme, Ash —le indicó con el dedo índice—. No hay nada que ame más una mujer que el momento en que su pareja le pide casamiento.
—Entonces…
—Misty quiere vivir cosas que cualquier mujer sueña, ella se ha saltado todo eso. ¿Por qué no se lo das? —le aconsejó— Me enteré que ambos no tienen una familia muy normal que digamos, ambos tienen carencias y entiendo por esa parte que tengan miedo a fallar, pero no te rindas antes de tiempo, no tienen por qué repetir los errores de su familia y no tiene por qué salir todo mal.
—Entonces —volvió a repetir Ash—, debería darle todo lo que ella quiere.
—Yo digo que sí —la señora mayor se puso de pie—, ambos se aman, eso hace que todo sea más sencillo. ¡Toma la decisión que creas que es mejor para ambos! Y tómala con el corazón. ¡Confío en ti! —le dijo, antes de volver a la fiesta.
Ash miró una vez más el cielo y se levantó también del asiento para ingresar a la fiesta, buscó con la mirada a su querida amiga y la encontró en una mesa jugando con el dedo índice sobre el borde de su copa vacía. Sonrió y relajadamente colocó las manos en su bolsillo para dirigirse hasta la mesa y sentarse a su lado.
—Hola Misty —la saludó causando que ésta de la impresión, pusiera sus mejillas rojas y corriera la mirada, la sonrisa de Ash se amplió mucho más. Se sentía con una energía extraña al ver como su presencia afectaba de esa manera a su amada pelirroja, y le encantaba.
—Hola Ash —respondió apretando los labios para tratar de calmarse.
—Estuve en la torre de batallas —le contó con un tanto de entusiasmo en su voz.
—Lo sé, Sophie me contó, pero me hubiera gustado que me llevaras —protestó la chica mirándolo al fin— ¿Por qué sonríes tanto? —le preguntó confundida, al notar los dientes blancos de su marido.
—Estoy contento —le respondió sacando las manos de su bolsillo para cruzarlas sobre su pecho—, tuve unas batallas impecables. Pikachu ayer no dejó Pokémon de pie.
—No debes confiarte tanto de Pikachu —le reclamó— Puedes lastimarlo.
—Él quería pelear —se defendió mostrándole las palmas en alto frente a él, para luego volver a esconderlas—, yo solo lo obedecí como el ser complaciente que soy —Misty solo soltó una irónica carcajada— ¡No te rías!
—Lo que digas Ash…
—También enfrentamos un Psyduck que se veía un millón de veces más poderoso que el tuyo.
—Ash Ketchum —gruñó apretando los dientes—, no te metas con mi Psyduck, será todo lo que tú quieras, pero te ha vencido a ti —le recalcó señalándolo molesta.
—Te concedo ese punto —indicó Ash moviendo su cabeza como afirmación—, tú Psyduck ha podido derrotarme, eso es para tenerle mucha consideración.
Ni siquiera sabían por qué, pero tras esa frase de Ash, ambos comenzaron a reírse; Sophia y Kyle observaban a la pareja bastante emocionados. Sophia tomó del brazo a su marido y apoyó la cabeza en el hombro masculino.
Sentían que habían hecho una buena acción con ese par de amigos.
…
La tarde pasó muy rápido, entre risas, anécdotas y bailes que Ash y Misty disfrutaron al máximo.
La felicidad duró hasta que Ash regresó a Misty de golpe a la realidad.
—Mañana al mediodía, vendrá a buscarnos el jet que contrató Lance para que nos lleve al continente —le informó a Kyle y a Sophia—, tengo que ir a acomodar mis cosas, así que me retiro a mi habitación —se giró hasta Misty— ¿vienes conmigo?
—Voy al rato —le dijo tratando de procesar que mañana empezarían su viaje de regreso.
—¿Estás bien? —preguntó Sophia preocupada.
—Si —respondió la chica con una sonrisa mal fingida—, creo que sí me iré a mi cuarto — le respondió siguiendo a su esposo a paso lento.
La pareja anciana, se miraron con una sonrisa, ellos entendían que estaba sucediendo. El momento de la elección final, estaba por llegar.
…
En su habitación, Ash notó que tenía varias llamadas perdidas de su madre. Esa mujer que había dado todo lo mejor de ella para que él fuera una persona de bien. Se sentía lo bastante melancólico como para llamarla.
—Hola mamá —la saludó en cuanto le respondió—, tenía varias llamadas perdidas tuyas.
«Hijo, llegaron unos papeles de tu viaje a Sinnoh» Le informó y éste apretó los ojos, su madre ya sabía que él se iba casi al instante de regresar «Vas a tener que venir a buscarlos en cuanto regreses.»
—De acuerdo —le dijo sin saber que más decir.
«¿Estás bien?»
—Sí —le respondió—, ¿y sabes, por qué?
«No»
—Porque ganaste mamá —cerró los ojos y se sentó en la cama—, me enamoré de ella… Estoy muy enamorado de Misty.
«Ash…»
—Deséame éxito mamá —le pidió soltando el aire por la nariz— Porque voy a hacer algo que va a cambiar mi vida completamente.
«Sabes qué deseo de todo corazón lo mejor para ti hijo, y si lo mejor es ella. ¡Adelante, tienes todo mi apoyo!»
—Te quiero mamá.
«¡Hace mucho que no me lo decías!» Le reclamó y Ash sonrió «¡Yo también hijo! ¡Ve por ella!»
—Gracias —le dijo y cortó la llamada— Misty… —susurró mirándose el anillo que tenía en su dedo y lo movió un poco con el pulgar.
…
Misty se había metido a la ducha en cuanto entró a su habitación. Necesitaba el contacto con el líquido vital para calmar su mente. Mañana en la noche de seguro estarían en Kanto y al otro día, llegarían a ciudad Neón para separarse. Así tenía que hacer, de una u otra forma, ese era su destino, estar separados. Resopló, poniéndose una polera blanca y un short negro que usaría para dormir. Se acercó a su celular y observó que su hermana Daisy había estado llamándola.
Miró el teléfono, dudosa.
Había escuchado consejos de dos personas que no la conocían, incluso ni ella misma parecía conocerse, en ese momento. Quizás su hermana podía de una vez por todas comportarse como hermana mayor y darle un buen consejo, después de todo, sorpresivamente tenía una buena y larga relación con Tracey.
No lo pensó más y marcó el teléfono de su hermana mayor. No sonó más de dos veces cuando la alegre voz de la rubia sonó del otro lado, aunque era perceptible el tono de voz de preocupación.
«¡Misty!» Exclamó con alivio al oírla «¿Cómo estás? ¿Estás bien?»
—Sí, hermana, estoy bien —respondió cerrando los ojos—. Eso sí, han pasado muchas cosas.
«¿Quieres contarme?» Le preguntó «Tracey está preparando algo de comer, así que puedo hablar tranquilamente»
—Pues… —se quedó callada sin saber cómo comenzar—, yo…
«¿Te enamoraste de Ash por casualidad?» Preguntó un tanto dudosa, la culpa sobre sus hombros se hacía más y más grande.
—Si —afirmó y Daisy suspiró.
«Misty, pequeña, lo siento tanto» Se disculpó «Por nuestra culpa, ustedes…»
—Tranquila —le dijo apretando los labios para pensar en que decirle—. Después de todo, no tienen la culpa de lo que ha pasado entre nosotros. Es algo que solo nos concierne a Ash y a mí; ustedes solo fueron la excusa para que nosotros nos fuéramos.
«Ay hermanita, no he podido con mi mente de pensar que te llevé a algo que puede producirte mucho dolor. No quiero que sufras.»
—Sufriré de todas formas, Ash tiene que seguir su viaje —ladeó la sonrisa resignada que tenía en sus labios—, no importa que sienta lo mismo que hace años atrás, que sea como un deja vu, lo que voy a vivir… Pero parece que mi destino siempre es dejar a Ash seguir su camino, dejando de lado lo que siento por él —Daisy iba a refutar sus palabras, pero Misty agregó— Al menos por el momento…
«¿Cómo?»
—Ash también… —dijo Misty mirando su anillo—, Ash siente lo mismo que yo, Daisy… ¿Cómo dejarlo ahora?
«Si es así, pues adelante Misty. Te apoyaré en la decisión que tomes. Sea cual sea.»
—¿De verdad?
«Me comporté muy egoísta la otra vez, solo pensé en mí y no me puse a pensar en todo lo que tú sentías o ibas a vivir. Así que, para compensarte, he decidido apoyarte en lo que creas que es conveniente para ti.»
—Gracias Daisy, muchas Gracias.
«¡Ve por él hermana! ¡Es hora de que atrapes a ese entrenador!»
—¡Por supuesto! Una vez que lleguemos a ciudad Neón, le diré todo lo que siento.
«¡Suerte hermanita! Buenas noches»
—Gracias e igualmente Daisy, saludos a Tracey.
Misty dejó el celular a un lado, terminó de acomodar su maleta y se la quedó viendo.
…
Ash acababa de salir del baño con una musculosa y un short cuando la puerta de su habitación sonó. Se miró con Pikachu y abrió la puerta, para su sorpresa Misty estaba ahí con las manos ocultas tras ella.
—¿Pasa algo? —le preguntó dejándola pasar para cerrar la puerta.
—Ash…
—Dime…
—Abre los brazos —le pidió.
—¿Eh?
—Solo hazlo, ¿ya? —volvió a pedir, por lo que el moreno de cabellos oscuros, abrió los brazos, bastante confundido. Misty sonrió, acortó la distancia y se apegó al pecho de Ash, haciendo que ambos se pusieran muy rojos—. Bien, ahora ciérralos.
Ash cerró los brazos envolviendo a su esposa con ellos.
—Rara forma de pedir un abrazo —comentó éste acomodando a la chica entre sus brazos.
—Así soy yo, ya deberías estar acostumbrado.
—¿Acostumbrarme? —soltó haciendo que la chica lo mirara un poco de reojo, ya que éste no le permitió moverse más— ¿Para qué?
—¡¿Qué?! —enojada la chica trató de separarse, pero éste no se lo permitió, demostrándole por primera vez que tenía más fuerza que ella actualmente.
—Para que acostumbrarme, Misty —volvió a decirle—, sí que me sorprendas de esta forma, me encanta.
