Capítulo 29

Emma

Ya hacía dos días que Cora estaba aquí. Regina estaba más tranquila, sin embargo se veía que a veces se sentía incómoda. Sin embargo, en todo momento, ella era muy amable conmigo. Zelena tampoco ayudaba, pues siempre intentaba ponernos en situaciones comprometidas y eso dejaba a Regina tensa.

Estaba saliendo de la facultad con Graham, que ahora se quedaba en la puerta del aula, no sé cómo Regina lo había conseguido, pero lo había hecho

-Emma, te has olvidado la carpeta encima de mi mesa

-Gracias, profesor Morgan

-Puedes llamarme Jefferson, Emma- me entregó el objeto -¿Quieres tomar un café?

-No puedo, tengo que ir trabajar

-No tardaremos, Emma

-Tiene que irse, profesor- dijo Graham

-No, está bien. No voy a tardar, Graham. Es solo un café- dije a mi segurita, él intentó decir algo, pero lo interrumpí –No tardaré- miré al profesor -¿Vamos?

-Vamos- dijo él sonriendo y caminamos hasta el Starbucks, frente a la facultad. Entramos y nos sentamos en una mesa que había a un lado

-¿Qué quieres?

-Un cappuccino con canela, por favor

-Ok. Un cappuccino con canela y un caramelo macchiato, por favor- pidió a la camarera –Emma, te está yendo muy bien en las asignaturas

-Gracias. He intentado esforzarme- la camarera nos trajo el pedido

-¿El segurita es por lo ocurrido aquel día?

-Sí. Regina insistió mucho. No sé cómo lo consiguió

-Ella conoce al decano, Daniel Stable

-¿Cómo?- ya había escuchado ese nombre antes, Regina ya me lo había mencionado

-Regina Mills conoce al decano Daniel Stable, estuvo aquí y habló con él sobre tu seguridad. ¿Qué es ella para ti?

-Yo…tengo que irme- me levanté –Discúlpeme- salí de allí y Graham vino tras de mí

-¿Qué ha ocurrido Emma?

-Solo llévame al hospital, por favor- dije sentada en el asiento del copiloto.

Graham me dejó en el hospital, entré en el ascensor, se detuvo en el primer piso y Kristen entró en él.

-Buenas tardes, Emma

-Buenas tardes- se quedó encarándome

-¿Te está yendo bien aquí? ¿En el hospital?

-Sí, me va bien. Gracias por preguntar

-Me he enterado de que Cora está en la mansión. ¿Ya sabe lo tuyo con Regina?

-Sí, lo sabe. Y ha apoyado mucho nuestra relación, Regina está feliz y Cora siempre quiso la felicidad de su hija. Y aunque Cora no aceptara nuestro noviazgo, no importaría, pues quienes tienen que aceptarlo somos Regina y yo- el ascensor se abrió

-Con permiso- salí, Kristen no dijo nada, caminé hacia el despacho de Regina. Llamé a la puerta y esperé a que me autorizara la entrada

-Señorita Swan- dijo riendo

-Cuñada, ¿cómo estás?

-Bien

-¿Ha pasado algo?

-Quizás. Regina, después tenemos que hablar

-Bueno, creo que esa es la señal para que me vaya

-No, Zelena, hablaremos en casa, ahora es el momento de trabajar no para resolver cosas personales

-Bien, aún así, tengo trabajo que hacer. No os matéis. Solo si es de placer- sonrió –Ciao- Zelena salió y nos dejó a solas

-¿Qué ha pasado Emma?

-No voy a hablar aquí sobre eso, Regina- coloqué mi bolso en mi mesa y cogí algunos informes para archivar y escuché los tacones de Regina en el suelo. Se detuvieron y escuché cómo cerraba con llave la puerta y volvían a sonar los tacones en el piso. Vi su sombra frente a mi mesa, alcé los ojos y ella estaba encarándome

-Dime qué ha pasado- nada respondí- ¿Emma?

-¿Cómo conseguiste que Graham pudiera vigilarme en la facultad?

-Hablé con el decano

-¿Y aceptó así por las buenas?

-No exactamente- la miré irritada

-Explica

-Emma, yo…

-Regina, he aceptado todo lo que me has impuesto hasta ahora, así que creo que lo mínimo que puedes hacer es contarme

-Hice un acuerdo con él, le pagué para que Graham pudiera mantener tu seguridad

-No me lo puedo creer- coloqué las manos en la cabeza y cerré los ojos

-Lo necesitaba Emma

-¿Necesitabas qué, Regina? ¿Crees que el dinero lo resuelve todo? Regina, yo no tengo dinero, las cosas para mí no funcionan así

-Debería habértelo dicho, discúlpame

-No deberías haber pagado. Y otra cosa, ¿Daniel Stable?- Regina desorbitó los ojos

-¿Qué pasa con Daniel?

-¿Lo conoces?- ella suspiró

-Sí- cerré los ojos

-¿Es tu ex?- la miré

-Sí- intentó acercarse y di un paso hacia atrás

-¿Me lo ibas a contar?

-Sí, lo descubrí el día en que Cora llegó. Te lo iba a contar, solo estaba esperando el momento adecuado. Emma, no siento nada por él- se acercó y puso su mano en mi rostro

-¿Por eso estabas extraña aquel día?

-Un poco

-¿Le constaste a él lo nuestro?

-No. Pero creo que lo sabe

-Ok- cogí los informes y caminé hacia la puerta

-¿A dónde vas?

-A trabajar, Regina Mills- abrí la puerta y salí


Pasé gran parte del horario de trabajo en la sala de archivos, no fui a almorzar, aquella conversación con Regina me hizo perder el apetito. Tenía mucho trabajo, aquello estaba hecho un desorden, no sé cómo Regina no lo había visto. Lo ordené por orden alfabético y año. La sala de archivos era grande, tenía varias estanterías y ordenadores con impresoras. Miré mi reloj y ya eran las 20:00. Escuché golpes en la puerta y la persona entró, era Zelena

-¿Emma?

-Hola Zelena

-Yo ya me voy, ¿quieres que te lleve?

-¿Y Regina?

-Se quedará hasta más tarde. ¿Qué ha ocurrido entre las dos?

-Nada

-Desde que empezasteis a salir, Regina no se había quedado hasta tan tarde. Así que, sí, algo ha pasado

-Te cuento en el coche, ¿puede ser?- terminé de organizar los últimos papeles y salí con Zelena de la sala. Subí al despacho de Regina y llamé a la puerta, ella autorizó la entrada, Victoria estaba en el despacho.

-Buenas noches, señora Mills, he acabado de ordenar el archivo, solo faltan algunas cosas, mañana sigo, ¿necesita algo?

-No, puede marcharse, Swan

-¿Emma?- Victoria me llamó

-¿Sí?- cogí mi bolso

-Su jefe aceptó el acuerdo, mañana firmará los papeles y ya no tendrá que ir más allá, está todo arreglado, ya no tiene de lo que preocuparse.

-Muchas gracias, Victoria. Gracias, Regina- miré a las dos y salí. Zelena me estaba esperando en el coche, entré y Graham arrancó

-¿Qué ha pasado? ¿Me lo quieres contar?

-Daniel, el ex de Regina, es el decano de la facultad- Zelena me miró aprensiva –Ya lo sabías, ¿no?

-Regina me lo contó el lunes, estaba irritada, no sabía exactamente qué hacer. Conversó conmigo y ella iba a contártelo, solo quería tiempo.

-Además, le pagó, le pagó para que Graham pudiera estar en la facultad vigilándome

-Regina a veces se pasa de los límites, lo sé. Ella solo quiere lo mejor para ti, Emma, tiene miedo de que te pueda pasar algo, así que hará lo posible y lo imposible. Intenta entenderla. No estoy diciendo que tenga la razón, pero Regina ya pasó por muchas cosas en los últimos meses, y ver a Daniel el mismo día en que mamá llegaba y se iba a enterar de lo vuestro la perturbó mucho. Está insegura.

-Ya no sé qué más decirle, no voy a dejarla, Zelena, parece que no lo entiende. Soy yo la que tendría que estar insegura, a fin de cuentas, soy la novia de Regina Mills, tu hermana es maravillosa, Zelena, ¿por qué no lo ve ella?

-Mamá siempre exigió demasiado de Regina, nuestro padre murió y quien tuvo que asumir la dirección del hospital fue ella, así que se vio en el cargo a sus 17/18 años. Después adoptó a Neal, y cuando mamá supo que Regina era lesbiana, de cierta forma no fue una sorpresa, mamá ya desconfiaba. Pero Regina tenía miedo de que no la aceptara. Como ya sabes. Regina tiene miedo de no ser perfecta en todo. De no hacer lo correcto. Dale tiempo, Emma. Ella lo arreglará, solo ten un poco de paciencia. ¿Ok?- una lágrima calló de mis ojos y mi cuñada colocó su mano en mi rostro, secándola, y enseguida me abrazó

-Eres muy especial, Emma, mi hermana lo sabe y tiene miedo de perderte.

-Ok- el coche paró y nos bajamos. Entramos en casa y la sala estaba vacía. Decidí subir a tomar un baño.

Entré en mi cuarto y cerré la puerta, dejé el bolso en el escritorio y fui al baño. Me quité la ropa y entré en el agua caliente. Me quedé más tiempo del normal. Mi mente viajó, pensó en todo lo que había pasado desde que había conocido a Regina, ¿mi vida ha cambiado? Sí. Estaba perdidamente enamorada de ella. ¿Qué tendría que hacer para que ella entendiera que era la mujer de mi vida? Regina Mills me ha dado experiencias maravillosas, principalmente en la cama. Miré mis manos y vi que ya estaban arrugadas, dado el tiempo pasado bajo el agua. Cerré el grifo de la ducha y salí del baño. Me sequé y me puse el pijama, uno rosa con patitos amarillos. Abrí el cajón del escritorio y cogí la cadena donde estaba el anillo de Neal, fui a la cama.

"Un sencillo anillo cambió todo completamente", pensé. Continué mirando el círculo en mi mano. Escuché golpes en la puerta

-Adelante-. Dije y Cora Mills apareció en mi campo de visión

-Buenas noches, querida

-Buenas noches

-¿Puedo?- señaló la cama

-Sí, claro- cambié de posición en la cama y ella se sentó frente a mí

-¿Cómo estás?

-Bien, solo un poco cansada

-¿Puedo preguntarte una cosa?- balanceé la cabeza diciendo que sí -¿Has peleado con Regina?

-Más o menos

-No quiero entrometerme, pero, ¿puedes decirme que ha pasado?

-Solo que Regina no me conto unas cosas- Cora se quedó mirándome sin entender –El decano de mi facultad es su ex. Sé que puede sonar infantil, pero querría que me lo hubiera contado y no enterarme de la manera en que lo hice

-Entiendo. Querida, Regina es complicada, es…

-Insegura, lo sé, pero soy yo la que debería estar insegura, soy la novia de Regina Mills, la mujer más maravillosa que he conocido en mi vida

-Las dos sois mujeres maravillosas, pero eso también es nuevo para Regina. Vino a hablar conmigo, me preguntó qué hacer. Regina puede ser una mujer muy resuelta en el campo profesional, pero en su vida amorosa está llena de dudas, querida, es…-Cora dejó de hablar y me miró, en realidad miró hacia mi mano

-¿Cora?- me miró

-Sí, querida. Yo...¿dónde conseguiste eso?

-Neal me lo dio, me dijo que era una herencia familiar y me lo dio antes del accidente. Tengo una carta suya diciéndolo, y…

-Calma. ¡Cielos, Emma! Ese anillo era del padre de Regina y Neal te lo confió a ti. ¿Sabes lo que eso significa?

-No

-Eres la mujer ideal

-¿Mujer ideal para qué?- escuché golpes en la puerta. Se abrió y Regina apareció

-Emma, ¿podemos…mamá?

-Regina, creo que tenéis que hablar- Cora me dio un beso y caminó hacia la hija, le dio también un beso, y salió

-Emma, yo…- se acercó

-No, Regina, no quiero más conversaciones- me levanté y ella se detuvo frente a mí, cogió mis manos

-Emma, vamos a conversar, por favor, yo…- miro mis manos –Emma, ¿qué es eso?

-Un anillo, Regina

-Neal…- cogió el anillo de mis manos –He buscado tanto esto y estaba aquí todo el tiempo. ¿Cómo es que lo tienes tú?

-Neal me lo dio un día antes del accidente

-Pero, ¿cómo… cómo es que te lo dio?

-Crees que lo robé, ¿es eso?

-No, Emma, pero esto es una joya de la familia, ¿por qué Neal le daría el anillo a…?

-¿A alguien que no conocía, es eso? Pues bien, Regina, lo creas o no, tu hijo me lo dio, y no sé por qué. Pero ya que dudas tanto. Mira esto- fui al escritorio y cogí la carta -¿Reconoces esta letra?- ella miró la cara y después a mí, sus ojos estaban llenos de agua

-¿Puedo leer esto en mi cuarto, por favor? Yo…necesito estar sola- salió de mi cuarto con la carta y el anillo en sus manos. Yo me quedé de pie, en mi habitación, con lágrimas asomándose en mis ojos.