Muchísimas gracias por todos los reviews, sois geniales!!
Os dejo un nuevo capítulo, este es muy divertido, estoy segura de que os reiréis bastante :-P. Seguid leyendo y comprenderéis porqué lo digo XDDDD
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CAPÍTULO 29
No tardó mucho en apagar la tele e irse hacia su habitación a dormir, o por lo menos a intentarlo, pues no podía dejar de pensar en Temperance, y estos pensamientos que lo acompañaron hasta quedar dormido, fueron los causantes de que soñase con ella una noche más, aunque esta vez el sueño era diferente a los demás que había tenido.
De repente se vio otra vez irrumpiendo en el cuarto de baño y encontró a su compañera a punto de entrar a la ducha, con una toalla enrollada alrededor de su cuerpo como única vestimenta.
- Oh, lo… lo… lo siento Huesos… no… no…. no sabía que… que estabas… - dijo él avergonzado y mirando hacia otro lado.
- No tienes por qué disculparte Booth – le decía ella con una voz muy sugerente -, en realidad deseaba que vinieras – cada vez se acercaba más a él.
- ¿Ah sí? – le preguntó él muy nervioso al notar la cada vez más cercana presencia de Temperance – ¿Y eso… y eso por… por qué?
- ¿Estás nervioso, Booth? – le preguntó, traviesa, mientras recorría con su dedo índice el pecho del agente de arriba a abajo – ¿El valiente y apuesto agente especial del FBI Seely Booth nervioso por una mujer?
- Yo… yo… no… no estoy… nervioso – balbuceaba mientras caminaba hacia atrás intentando escapar de la tentación a la que le estaba sometiendo Temperance, pero tras dar unos pasos su espalda chocó con la pared y supo que no tenía escapatoria.
- ¿Ah no? ¿Entonces por qué no me miras? – con sus manos agarró la cara de él y la giró hacia ella - ¿Es que no te gusta lo que ves? – dijo recorriendo todas sus curvas de la cabeza a los pies de una forma muy sensual y él se quedó mudo – Sí que te gusta – dijo ella sonriendo traviesamente.
- Huesos… esto… esto no… no está… no está bien… Creo que… será… será mejor que… que me vaya…
- No, tú no irás a ninguna parte – tras decirle esto lo sorprendió dándole un corto beso en los labios, pero el más sensual y sexy que le habían dado a Booth en toda su vida, un beso cuya intención era volverlo loco de deseo, y vaya si lo consiguió.
- Huesos… - cuando abrió los ojos vio que ella se había dado media vuelta y giraba su cara para mirarlo provocativamente, lo que lo hizo enloquecer aún más.
- ¿Vienes? – le preguntó y tras esto dejó caer al suelo la toalla que cubría su cuerpo, dejando a un Booth boquiabierto mientras ella se dirigía hacia la ducha.
Justo en ese momento Booth se despertó y cuando se dio cuenta de que sólo lo había soñado, maldijo que no fuese real. Se levantó muy acalorado y cada vez que recordaba aquel erótico sueño se acaloraba más, así que salió de la habitación y fue a mojarse la cara con agua fría para refrescarse un poco. Cuando volvía del baño para meterse de nuevo en la habitación se dio cuenta de que la luz del salón estaba encendida y al asomarse vio que Temperance estaba sentada en el sofá leyendo lo que parecía ser un libro científico.
- ¿Huesos? ¿Qué haces leyendo a estas horas? Son las 3 de la madrugada.
- Lo sé, pero es que no podía dormir. ¿Y tú, qué haces levantado?
- Bueno, yo tampoco podía dormir – la engañó, pues no iba a decirle lo que realmente le había llevado a levantarse de la cama – Oye, ¿qué te parece si vemos algo en la tele? – le dijo sentándose junto a ella en el sofá.
- ¿Es que no te cansas nunca de ese aparato?
- Venga Huesos, te aseguro que será más divertido que leer ese tostón de libro – sin esperar ni la respuesta ni la aprobación de su compañera le quitó el libro de las manos, cogió el mando a distancia y encendió la tele.
- ¡Booth! – protestó Brennan y finalmente resignada, apagó la luz del salón y acomodó su espalda en el respaldo del sofá.
Booth cambió varias veces de canal pero en ninguna estaban dando nada interesante, a esas horas de la madrugada sólo emitían los anuncios de teletienda o cosas por el estilo. Siguió cambiando de canal y de pronto vio algo que parecía interesante.
- Bien, una película – dijo y lo dejó ahí.
El pobre Booth no imaginaba que aquella era una película clasificada para adultos, algo que fue evidente al cabo de unos segundos cuando cambiaron de escena y se veía a una rubia despampanante y un hombre muy musculoso haciendo ya se sabe qué tipo de cosas, mientras no paraban de gemir y gritar desesperadamente.
Mientras Temperance miraba aquello asombrada y también un poco curiosa, Booth, desesperado, intentaba cambiar de canal, pero los nervios le traicionaron e hicieron que se dedo pulsase el botón para subir el volumen, haciendo que los gemidos se oyeran en toda la casa.
- ¿Pero qué haces Booth? – le dijo Temperance - ¡Vas a despertar a los vecinos! ¡Baja el volumen!
- ¡Eso es lo que intento, Huesos! – decía él cada vez más nervioso intentando encontrar el botón correcto en el mando a distancia, pero sus manos no le respondían.
- Déjame a mí – le dijo Brennan quitándole el mando de las manos.
Después de batallar durante unos segundos con el mando de la televisión, que parecía tener vida propia al escaparse constantemente de las manos del agente al suelo y se escurría cada vez que intentaba cogerlo, finalmente Brennan lo cogió, dio con el botón de apagado y lo pulsó. Luego, cuando todo se quedó en silencio miró a su compañero, cuya cara estaba roja como un tomate por la vergüenza, y comenzó a reírse.
- ¿De qué te ríes? – le preguntó Booth bastante cortado.
- Es que… - decía entre risas – si te hubieras visto la cara… - se reía cada vez con más ganas.
- No tiene gracia – protestó él, pero ella no paraba de reír.
Booth la miraba un poco enfadado al principio, ¡se estaba riendo de él en su propia cara! Pero muy pronto la cara de enfado pasó a una de risa contenida, hasta que no pudo aguantar más y comenzó a reír junto a ella, tenía que admitir que la situación había sido muy cómica. Tras varios minutos riéndose sin parar mientras recordaban lo sucedido, tuvieron que parar pues ya todos sus músculos faciales y abdominales les dolían de tanto reír. Hacía mucho tiempo que no se reían de esa manera, con tantas ganas, y la verdad es que se quedaron muy a gusto tras hacerlo, esas carcajadas hicieron desaparecer toda la tensión que había entre ambos desde que Booth entró en el baño por la fuerza.
