Sé que el capítulo anterior nos dejó a todas enfadadas y con un mal sabor de boca. A partir de este capítulo habrá un cambio de rumbo.

Capítulo 29

Con los ojos bañados en lágrimas, Emma abrió la puerta del apartamento con dificultad, ya que sus manos estaban temblando.

«¿Emma? ¿Pasó algo?» preguntó Lily, claramente preocupada «Estás llorando…¿qué ha ocurrido?»

«Estoy bien…» dijo ella, caminando sin ganas hasta el cuarto

Destruida, Emma se echó lentamente en el blando colchón de la cama mientras su mente intentaba encontrar una única razón para que Regina se hubiese puesto en su contra de aquella manera tan dura y humillante. Sin embargo, por más que pensara y su mente diera vueltas, ninguna respuesta encontraba, y a medida en que los segundos se transformaban en minutos, y los minutos en horas, su única certeza en ese momento, era la certidumbre de que su vida estaba a punto de cambiar.


«¿Pero qué diablos te pasa? ¿Perdiste la razón o sencillamente eres una hija de puta bipolar?» preguntó Zelena, en tono exaltado

«¡A partir de ahora, ni Emma ni nadie me tomará por idiota!» exclamó Regina

«¿Qué ha pasado esta vez? ¿Quién te ha envenenado tu cabecita de nuevo?»

«¡Nadie!» dijo ella, caminando de un lado a otro «Volví de la hacienda ansiosa por verla, loca por encontrarla y…¡estaba con otra!»

«¿Qué? ¿Emma estaba con otra? Eso no es posible…»

«¡Ah, no! ¡Claro! ¡Olvidé que ella y tú son amigas inseparables ahora!»

«¡Nos hemos hecho amigas, sí y no creo en lo que estás diciendo! ¿Quién te fue con el cuento?»

«¡Nadie me ha dicho nada! ¡Lo vi con mis propios ojos!»

«¿Qué viste exactamente, Regina? ¡Porque sinceramente…ya hace un tiempo que vienes viendo cosas sin sentido, especialmente cuando esas cosas están relacionadas con Emma!»

«Emma estaba en el baño y quien abrió la puerta fue la maldita mujer que estaba con ella…¡seguro que habían acabado de follar porque la infeliz llevaba puesta una camisa de ella, de Emma!»

«¡Por el amor de Dios…no me creo que estés montando este escándalo por eso!»

«¿Crees que es poco?»

«¡Lo que creo es que estás mal de la cabeza y tienes que buscar ayuda! ¿Qué dijo Emma? ¿Quién era la mujer que estaba con ella?»

«¡No pregunté! ¡Prefería salir corriendo o hubiera sido capaz de matarlas a las dos!»

«Solo puedes estar de broma» comentó Zelena, sonriendo irónicamente «¡Dedujiste cosas sin estar segura de nada y ya está, punto! ¡No puede ser verdad, Regina!»

«¿Por qué siempre ten pones de su lado y en mi contra?»

«Estoy del lado de la razón y esa palabra ya no existe en tu vocabulario porque estás loca. ¡El par de cuernos, o mejor, los pares de cuernos que aquella zorra te puso están afectando drásticamente tu cerebro! Ahora, perdóname, tengo que trabajar…¡al final, tengo que buscar una nueva profesora de literatura por tu culpa!» dijo Zelena, y en silencio, Regina se retiró del despacho dando un portazo.

Mientras caminaba hacia su coche, estacionado frente a la escuela, Regina sentía una punzada de arrepentimiento al tranquilizar su alma. Ella misma tenía consciencia de que había actuado por impulso y en un momento de rabia, sin embargo, solo el hecho de imaginar a Emma tan cerca de otra persona le arrancaba todo su autocontrol. Sus pensamientos se desvanecieron cuando la voz de su hijo se hizo presente

«¿Por qué dijiste aquellas cosas?» preguntó Henry

«Henry, ¿qué haces aquí? ¿No deberías estar en casa de tu tía?»

«Vine a la escuela con ella porque no quería quedarme solo. ¿Por qué dijiste aquellas cosas de Emma?»

«Volver con Emma fue una equivocación» dijo ella

«¿Y por eso la humillaste e hiciste que perdiera el trabajo?» preguntó él. A pesar de estar tranquilo, el tono acusatorio y al mismo tiempo melancólico de su voz la golpeó de lleno, y sin saber qué responder, Regina permaneció callada «No tenías que hacer eso…bastaba con que te separaras de ella y seguir con tu vida» añadió, sentándose en el asiento de atrás del coche.

En un completo silencio, ella condujo de regreso a casa escuchando solo el sonido de su corazón en su pecho. Por el retrovisor, capturó la mirada perdida de su hijo y aunque no lo dijese, ella estaba sufriendo mucho más que él. Apenas apagó el motor, Henry saltó del asiento y salió corriendo hacia su cuarto. La casa estaba impecable como siempre, lo que hacía acrecentar la sensación de vacío.

«¿Necesita algo, señora?» preguntó una de las empleadas

«Si lo necesito, llamaré. Estaré en mi despacho y no quiero ser interrumpida»

«Sí señora»

Sentada en el sillón de cuero, Regina se sirvió una copa de whisky mientras pensaba en la conversación mantenida con Zelena. Al final, su mente continuaba hecha un lío, impidiéndole reflexionar con claridad y llegar a alguna conclusión sobre la escena que había presenciado, o sobre su comportamiento impulsivo.


«Emma, ahí una persona aquí fuera buscándote» dijo Lily tras tocar a la puerta del cuarto «Dice que se llama Zelena…¿le digo que pase?» preguntó, y segundos después, la puerta fue abierta

«Voy a atenderla, Lily…gracias» dijo Emma

«¿Estás bien?»

«Sí, todo está bien»

«Estaré en mi cuarto. Si necesitas algo, puedes llamarme» dicho eso, se retiró


«Hola, Emma…¿podemos conversar?» preguntó Zelena

«Claro» dijo ella, señalando el sofá

«Quiero disculparme por lo que ha pasado…»

«Por favor, Zelena…tú no tienes culpa de nada»

«En realidad…la chica que me ha atendido ha sido la causa de esa reacción de Regina»

«¿Qué?»

«Me ha dicho que vino a verte anoche y quien abrió la puerta fue…»

«¡La hermana del Dr. Víctor!»

«¿Esa mujer es la hermana de Víctor?»

«Sí…¿se conocen?»

«No, no la conocía, y por lo visto Regina tampoco. Víctor siempre ha sido un hombre muy reservado y sinceramente, tampoco lo conozco mucho» Zelena explicó «No pensaba que su hermana fuese tan joven…ahora entiendo por qué a Regina la invadieron los celos, sobre todo por estar cubierta solamente con una camisa tuya…»

«¿Estás aquí para justificar lo que ha hecho Regina?»

«No, Emma…quiero decir…creo que ella se quedó traumatizada después de pillar a su ex en la cama con el chofer»

«¿Quieres decir que por el hecho de que su ex esposa le haya sido infiel todo el mundo también se lo será? Por favor, Zelena»

«No fue eso lo he querido decir…yo solo…actuó por impulso»

«Esperaba eso de cualquier persona, pero no de ella…pasamos un fin de semana increíble y de repente, cambia por completo. Aquello fue duro, humillante…»

«Lo entiendo, Emma…estoy aquí para decirte que no tienes que dimitir»

«Zelena…agradezco la confianza y todo lo que haces por mí. Pero ya lo he decidido…no quiero ningún contacto con Regina y sé que si permanezco allí, me la encontraré siempre. Además, no quiero que salgas perjudicada por mi culpa»

«Entonces, déjame por lo menos darte una carta de recomendación»

«Eso sí lo acepto» dijo ella, esbozando una media sonrisa

«Toma…este cheque es por los días trabajados»

«Pero esto es más que el sueldo, y no hace un mes que…»

«Por favor, acepta. Lo vas a necesitar hasta que encuentres otro trabajo»

«Gracias…te pagaré todo en cuanto sea posible»

«No te preocupes por eso. Bueno, ya me voy. Si necesitas cualquier cosa, no dudes en llamarme»

«Voy a necesitar…» dijo ella, mientras escribía su nueva dirección en un pedazo de papel «Hoy mismo me mudaré aquí, me gustaría que tú y Henry fueran a visitarme»

«Sí, iremos…entonces, hasta pronto»

«Te acompaño hasta la puerta»

Al final de la tarde, con la ayuda de Lily, Emma preparó sus maletas y en pocas horas ya se encontraba instalada en su nuevo hogar. Aunque era pequeño, parecía tan a cogedor como el apartamento de Víctor. Aquella misma tarde, se dirigió a uno de los campus universitarios privados de Augusta donde dejó su currículo como educadora, dejando el número de Zelena Mills como su única referencia.


A la mañana siguiente, Regina fue informada del regreso de Víctor, y tras dejar a Henry en la escuela, siguió derecha al despacho del abogado. Algunos asuntos quedaban pendientes y necesitaba ocupar su mente con sus negocios en el intento de apartar los recuerdos de Emma de su cabeza. Sin embargo, al entrar en el despacho de Víctor, sus ojos cayeron en la misma mujer que un día atrás había tenido delante prácticamente desnuda, cubierta solo con la camisa de Emma

«Regina, ¿cómo está?» dijo Víctor, extendiéndole la mano

«Buenos días, Víctor» dijo ella. Sus ojos continuaban fijos aún en la desconocida para ella

«Ah, deje que le presente…esta es Lily, mi hermana. La más pequeña de la familia» dijo él, y quizás no lo había notado, pero la sorpresa en las facciones de Regina fue impactante.

«Creo que nos conocemos…es decir, casi nos conocemos» dijo Lily «Me gustaría disculparme por la forma en que le abrí la puerta…digo, estaba a punto de entrar en el baño cuando el timbre tocó, entonces me puse lo primero que vi, o sea, la camisa de su novia» añadió, atenta a las facciones de Regina.

Víctor no escondió su incomodidad, mientras Regina, tan desconcertada como él, se daba cuenta de la imbecilidad que había cometido por su estúpida incapacidad de controlar sus impulsos.

«Me he enterado de que se han peleado por eso y lo siento mucho. Si hubiera sabido que ponerme su camisa provocaría una discusión entre ustedes, jamás lo habría hecho» explicó Lily «Bueno, yo ya me voy. Hasta luego, hermanito. Fue un placer, Regina…y perdóneme por la confusión» dicho eso, se marchó

«¿Qué ha pasado, Regina? ¿Ha sucedido algo entre usted y la señorita Emma?»

«¡Lo que sucede es que soy la mujer más idiota de este mundo y lo he echado todo a perder!»

Tras una larga conversación con Víctor, Regina se dirigió al apartamento donde imaginaba que encontraría a Emma. Sin embargo, su corazón se estrechó en su pecho al enterarse de que se había mudado. Aunque sabía la dirección, Lily optó por no mencionarlo, ya que Emma podría enfadarse con ella si hablase, y como se habían hecho buenas amigas, prefirió no comentar nada, y sin alternativa, Regina recurrió a Zelena.

«¿Quieres decir que la causante de tu crisis de celos no era ni más ni menos que la hermana de tu abogado?» preguntó Zelena, aunque ya supiese la verdad «Pero, ¿y entonces? ¿Realmente habían acabado de tener sexo?» añadió. El tono de su voz estaba cargado de ironía

«¡Ni sé por qué he venido a hablar contigo! Con permiso» dijo Regina, y al hacer mención de retirarse, Zelena la agarró del brazo

«¡Quieta ahí! ¡Solo saldrás de aquí cuando me escuches!» dijo ella «Emma está muy disgustada contigo, y con razón»

«Lo sé…y por eso necesito saber a dónde se ha mudado. Quiero pedirle perdón por lo que hice…»

«Espera un momento…¿crees que puedes portarte como una hija de puta y después resolverlo todo simplemente pidiendo perdón? ¿En qué mundo vives, mujer?»

«¿Qué quieres que haga? ¡Porque si tienes una idea mejor, la acepto in pestañear!»

«Tengo una idea mejor, sí…ante de ir tras ella, ¿por qué no piensas un poco en las idioteces que llevas haciendo? ¿Por qué no buscas un tratamiento que te ayude a controlar esos impulsos y esos celos enfermizos?»

«¿Qué estás insinuando? ¿Estás diciendo que estoy loca?»

«Todo indica que realmente estás…¡dios mío! ¡Era la hermana de tu abogado!»

«¿Y cómo iba yo a saber que era la hermana de Víctor, joder? Nunca vi a aquella idiota en mi vida!»

«¿Qué cómo lo sabrías? ¿Preguntando acaso? ¡Pero claro, la reina Regina Mills no pregunta nada porque todo siempre tiene que ser de la manera en que ella piensa y punto final!» exclamó Zelena, suspirado en seguida «Mira, Regina…soy tu hermana y sinceramente me puse muy feliz cuando tú y Emma se arreglaron, pero creo que deberías daros un tiempo»

«¿Cómo?» preguntó Regina

«Pasaste diez años casada con Kathryn y si no la hubieses pillado en la cama con el chofer, quizás aún estarías casada con ella»

«¿Y eso qué tiene que ver?»

«¡Todo! Trabajabas el día entero y en las horas libres, te quedabas con Henry mientras ella se divertía en viajes, tiendas, gastando tu dinero, y tú nunca te enfrentaste a ella o desconfiaste de ella…pero ahora que has conocido a una persona que te ama de verdad, actúas de esa manera. Resumiendo…creo que tienes que cuidarte, ir a un psiquiatra. O quizás, admite de una vez por todas que aún amas a aquella zorra»

«¡Qué tonterías dices! ¡Lo único que siento por Kathryn es asco!»

«¡No es ninguna tontería! Sé que aquella traición rompió un poco la confianza que tenías en las personas…pero si no confías en nadie, ¿por qué no te quedas sola, caramba? ¡Así no sufre tú ni haces sufrir a nadie!»

«Zelena…soy consciente de que me equivoqué, de que me comporté como una verdadera hija de mala madre y pretendo arreglarlo. Ahora, si puedes darme su dirección, ¿por favor?»

«Está bien…aquí la tienes. ¡Búscala y da lo mejor de ti!»

«Gracias» dijo ella, y tras despedirse con un rápido abrazo, Regina se marchó

Pasaban de las once de la mañana cuando Regina estacionó frente al pequeño edificio donde se encontraba el estudio alquilado por Emma. Tras algunos golpes en la puerta, sus ojos castaños se encontraron con los verdes que, a pesar de brillantes, estaban también entristecidos.

«¿Podemos hablar?» preguntó Regina

«Creo que preferiste saltarte esa parte, pero bien…puedes decir lo que quieras» dijo Emma

«¿Puedo entrar?» preguntó ella, y en silencio, Emma se apartó para que ella pasase «Emma…lo que hice fue imperdonable, lo sé» Regina comenzó a hablar aún de pie «Me porte como una cretina y estoy muy arrepentida. Perdí la cabeza cuando vi a la hermana de Víctor prácticamente desnuda llevando tu camisa…enloquecí de celos, me sentí herida y quise herirte también. Lo que quiero decir es…en realidad, quiero pedir…»

«Regina» Emma la interrumpió «¿Qué haces aquí realmente?»

«Quiero tu perdón…perdóname, por favor…me volví ciega de celos, yo…»

«La verdad es que no confías en mi» Emma la interrumpió de nuevo «Y sé que tengo mi parte de culpa. Pero no podemos seguir de esta manera»

«Emma…»

«Dicen que si uno ama a alguien, pero solo le causas dolor, debes dejarlo libre» dijo ella «Y eso es lo que yo te he causado, a ti, a nosotras…solo dolor»

«¡No, Emma…no! Soy yo la que vengo echando todo a perder…mi inseguridad es lo que está acabando con nosotras…mira…» Regina habló, pero antes de poder seguir, el teléfono interrumpió la conversación. Sin dudar, Emma lo cogió y atendió, una sonrisa de esperanza brotó en sus labios y tras la corta conversación, ella colgó.

«Tengo que salir, Regina. Así que, debes marcharte» dijo Emma, volviendo a colocar el teléfono en su sitio

«¿A dónde vas?»

«Tengo una entrevista de trabajo en unas horas y necesito organizarme»

«¿De verdad pediste la dimisión? Emma, no lo hagas. Yo no quería…»

«Regina, por favor, márchate»

«Pero…¿y nosotras?» preguntó ella, visiblemente desconcertada

«Infelizmente…ya no existe un "nosotras". Esa palabra murió aquella mañana en la escuela»

«Emma, por favor…»

«Adiós, Regina» dijo ella, abriendo rápidamente la puerta

«Te amo…por favor, perdóname» dijo ella, y en silencio, Emma cerró la puerta.


Como dije arriba, este capítulo, en mi opinión representa un cambio de rumbo. Ahora van a estar separadas un tiempo, cada una cuidando de sí misma. Regina tiene mucho que tratarse, y Emma, por su parte, debe aprender a hacerse valer. Ya no se comportará como una tonta enamorada. Sí, el amor no morirá, pero madurará por ambas partes.