Mohinder abrió los ojos y se incorporó en la cama. Se sentía raro y no sabía porque. Notaba que la cabeza le daba vueltas, incluso estaba seguro que le faltaba algo de información. Intentó recordar, pero la noche anterior no apareció en su mente. Miró a su alrededor, pero no reconoció la habitación.
La puerta se abrió en ese momento y el cuerpo del profesor se tensó pues no tenía ni la más ligera idea quien podía estar a punto de entrar. tenía miedo, cada momento que pasaba se sentía más inseguro en una habitación que no conocía y en una cama que no reconocía en absoluto.
"Gracias a dios, por fin te has despertado." La voz le resultó muy familiar pero su mente no llegó a relacionarla con una cara hasta que por fin sus ojos lo vieron. "No sabes el susto que me diste."
Gabriel se acercó a la cama y se sentó junto a Mohinder. Sin decir nada le acarició la mejilla y le besó en los labios. El profesor no hizo nada, no se movió ni se retiró, pero tampoco estaba seguro si aquello estaba bien.
"Mohinder ¿Qué te ocurre? Ya me dijo el médico que podía ocurrir, pero que no era muy probable. Pero ahora que te miró a los ojos, veo que tenía razón después de todo." Rodeó su cuerpo con una mano y le frotó la espalda par reconfortarle, mientras Mohinder seguía allí quieto, inmóvil como una estatua de mármol. "Vamos, al menos dime algo, di que al menos me reconoces."
"Gabriel." Dijo con tono dubitativo Mohinder. Levantó su mano y le tocó el rostro. Por un momento había pensado que se trataba de un sueño, que se despertaría, porque aquello era muy raro. No tenía recuerdos de haber llegado a esa habitación o de haber estado con Gabriel la noche anterior. Simplemente había despertado en esa cama y nada más.
"Eso es, mi amor. Entonces no es tan grave, porque al menos te acuerdas de mi." Volvió a besarle con ternura y luego lo miró de nuevo, sonriente. "Dime, que es lo último que recuerdas antes del accidente."
"¿Accidente? No recuerdo ningún accidente. Tan sólo recuerdo… en realidad no se que es lo último. Tu estás siempre ahí, pero no se que es lo último ni el tiempo que ha pasado desde entonces. ¿Qué pasó en ese accidente?"
"Hace tres días de tu accidente. Fue un psicópata, no se lo que quería de ti, pero no creo que quisiera pedirte la hora. Te pilló en un callejón, volvías a casa y cuando te retrasaste me asusté." Mientras Gabriel hablaba, Mohinder intentaba hacer memoria, que esas palabras le dijeran algo, que le ayudaran a recordar. Pero nada, su mente seguía estando completamente en blanco. "Te llamé al móvil, pero no contestaste, así que fui a buscarte. Menos mal que conozco el recorrido que llevas siempre para volver a casa, si no llego a tiempo no se lo que hubiera encontrado."
Mohinder se estremeció con fuerza, tal y como lo estaba contando, Gabriel parecía estar realmente asustado, así que debía haber sido algo realmente horrible y tal vez su mente dolorida había sido la que lo había borrado por ser demasiado doloroso para él.
"¿Cómo… como me encontraste?" El profesor agarró con fuerza la mano de Gabriel, estuvo a punto de clavarle los dedos pero el otro hombre no se quejó ni dijo nada tan sólo lo miró, con aquel gesto de preocupación y esperanza a partes iguales.
"Deberías descansar, has pasado unos días horribles y te conviene dormir un poco." Gabriel empujó levemente el cuerpo de Mohinder para que se tumbara en la cama y aunque al principio intentó evitarlo, al final el profesor no pudo resistirse.
"Pero…"
"Has sufrido un trauma por lo que paso y no me extraña, ¿sabes que estos días que has pasado en el hospital apenas recordabas quien eras? Y luego cada mañana, habías olvidado el día anterior. Así que por favor, hazme caso y duerme un poco." Gabriel fue a levantarse, pero Mohinder lo sujetó con fuerza y le impidió hacerlo. "Mohinder."
"Necesito saberlo. Tengo un agujero negro en mi cabeza y necesito respuestas. Me acuerdo de ti, pero no se cuantos días he perdido, ni si me has dicho algo importante que debería saber." Gabriel acarició su mejilla con el dorso de su mano y al llegar a sus labios, Mohinder le besó la mano agradecido. "Tu también tienes aspecto de cansado ¿Cuánto tiempo llevas sin dormir por cuidar de mi? Quédate conmigo y duerme tu también aquí, se que contigo me siento protegido." Tiró de él para que se tumbara a su lado y luego notó sus manos rodeando su cuerpo. "Pero primero, necesito saber lo que pasó exactamente."
Gabriel suspiró con fuerza y dudó sobre si hacerlo o no. Pero finalmente comenzó a hablar. "Muy bien, creo que ese tipo quería robarte, aunque no estoy seguro. Lo único que se es que cuando llegué al callejón te escuché gritar. Algo como, "No por favor" o "Déjame", no lo se muy bien. Le vi con una navaja en la mano demasiado cerca de tu cuello y con la otra mano te tenía sujeto. Me asusté, no lo voy a negar y a lo mejor si hubiera estado más tranquilo hubiera actuado de otra manera."
Gabriel apretó con fuerza con su mano la cintura de Mohinder y cuando este no pudo verlo sonrió al mirarle y ver que se estaba creyendo su historia. "Creo que todo esto fue por mi culpa, por no hacer las cosas bien."
"No digas eso, tu sólo querías protegerme, él es lo que me atacó." Mohinder se volvió de medio lado para poder ver mejor a su compañero y poder ver sus ojos que ahora estaban completamente llenos de pena.
"Le grité y creo que se asustó por eso te lanzó contra la pared, pero eso lo hizo con tanta fuerza y por eso te golpeaste con aquella esquina de… no se donde fue, todo fue demasiado rápido. El salió corriendo y te dejó allí tirado." Simular las lágrimas no le fue difícil y para darle más realismo consiguió que sus manos temblaran con fuerza. "Me quedé paralizado, tantos poderes y ¿para que? Tal vez si…"
Mohinder le besó, se colocó sobre Gabriel y le besó, atrapó sus manos y cerró las suyas sobre las de Grabriel. Devoró su boca con cierta rabia por no recordar cuantas veces le había besado, lo hizo con todo el amor que encontró en su cuerpo por saber que Gabriel había arriesgado su vida por él y lo hizo con miedo por no estar del todo seguro que aquello fuera del todo correcto.
- o -
"Peter tienes que tranquilizarte, te has llevado un buen golpe y por mucho que puedas regenerarte esa herida en tu cabeza sigue sangrando. Así que cálmate y concéntrate en sanar primero." Nathan detuvo a su hermano que llevaba desde que había despertado dando vueltas por el apartamento.
Lo había encontrado en un callejón, inconsciente, aunque muerto también sería una buena palabra. Nathan se había acostumbrado a ver a su hermano volver a la vida, pero nunca era algo agradable realmente.
"¿Cómo voy a calmarle cuando ese desgraciado se ha llevado a Mohinder? No se donde están Nathan y no quiero ni pensar en lo que puede llegar a hacerle." Nathan se sentó a su lado y le hizo señas a Matt para que se acercara.
El policía dejó a Molly haciendo sus deberes y fue con los hermanos. "¿Matt porque no entras en su cabeza y averiguas lo que ha ocurrido? Creo que estás demasiado alterado como para pensar con tranquilidad ahora."
Matt esperó a que Peter dijera algo, pero dos segundos más tarde el menor de los hermanos asintió. Sabía que esa era su única oportunidad para encontrar a Mohinder antes de que algo horrible le pudiera llegar a ocurrir. Matt colocó sus manos sobre las sienes de Peter y este abrió su mente por completo.
"Vamos al cine. No me acuerdo cual fue la última película que vimos." Dijo Mohinder en mitad de la calle mientras se agarraba al brazo de Peter. Este lo miró sonriente. "Me gustaría ver la última de Robert De Niro, dice que está muy bien." Sin contestar todavía, Peter besó al profesor, durante un momento que pareció ser eterno y maravilloso, teniendo a Mohinder entre sus brazos.
"Y luego vamos a cenar a ese restaurante italiano que te gusta tanto. Porque hoy tengo una sorpresa para ti. Pensaba decírtelo más tarde, pero ahora que te veo, no se si seré capaz de esperar."
Mohinder sonrió abiertamente. "Entonces no lo digas, no quiero romper el momento, espera a la cena, que creo que podré aguantar hasta entonces para saberlo." Los últimos días habían sido increíblemente felices. Poco a poco los dos habían conseguido superar los traumas recientemente pasados, se habían convertido en una pareja completamente sincera y ahora sabían que lo suyo podía durar para siempre.
Al menos Peter lo sabía, por eso quería dar el siguiente paso, quería asegurarse que Mohinder sentía lo mismo que él y aunque ninguno de los eran de los que creían en las bodas de cuento de hadas, Peter al menos quería formalizar su relación, hacer a lo mejor reunión de amigos y que todos los supieran, quería que Mohinder fuera el hombre de su vida.
"Peter lo siento tanto." Dijo Matt inconscientemente, mientras seguía viendo y escuchando los pensamientos de su amigo.
Se había hecho tarde y a la salida del cine ya estaba oscuro. La calle estaba casi desierta y aquel callejón no les gustaba nada. Escucharon un ruido a su espalda y antes de que pudieran reaccionar Peter salió despedido contra la pared. Mohinder gritó su nombre pero no pudo correr hacia él pues una fuerza lo lanzó contra unos contenderos. De uno de los sobresalía una esquina y el profesor se golpeó con tanta fuerza que quedó inconsciente en cuestión de segundos.
"¡Mohinder no!" Una sombra pasó junto a Peter y durante un momento sintió que dejaba de respirar. Su cuerpo comenzó a elevarse en el suelo y entonces lo vio. Sylar estaba delante de él, le tenía sujeto con su poder de telekinesis y le miraba sonriente.
"No puedes quitarme lo que es mío y esperar que no haga nada para recuperarlo." Algo brilló en su cuello y en cuento Peter lo vio pudo reconocer.
"¿Has matado al haitiano?" Dijo sin apenas voz, pues se había quedado sin aire y sentía que le estaba estrangulando por momentos.
Sylar se echó a reír. No quiso darme su poder por las buenas y aunque neutralizó mis poderes, todavía se como matar a la antigua usanza, los cuchillos siguen estando afilados.
"No te dejaré hacerle daño a Mohinder, antes me aseguraré de matarte."
"¿Hacerle daño? Nunca podría hacerle daño, le quiero demasiado. Tan sólo quiero recuperar lo que es mío y para eso será necesario que olvide un par de cosas, tu existencia en primer lugar y el miedo que me tiene después."
"No… Vas a borrarle la memoria."
"Sólo la que no me guste para que vuelva a quererme. En cuanto a ti. Esto te dolerá un poco, pero se que pronto estarás bien. Quisiera matarte permanentemente, pero no me gustaría tener a tu hermano detrás de mi listo para matarme después. Mientras no me sigas, Mohinder estará bien."
"Has dicho que podrías hacerle daño."
"Tienes razón, pero puedo meterle en la mente ciertos recuerdos sobre ti que no creo que le gusten nada. Adios Peter."
Matt soltó a Peter al notar el dolor del cuello al romperse, el resto todos lo conocían. "Le vamos a encontrar y en cuento a su memoria."
"¿Podrías ayudarle a recordar?" Los ojos suplicantes de Peter no le dejaban muchas opciones de respuesta a Matt.
"Primero vamos a encontrarle luego veremos lo que puedo hacer."
