¡Hola chicos! ¿Como están?
Yaz: ¡Tranquilízate! Si no te dará un paro y no podrás leer lo que viene Jajajaja ya pronto veras lo que pasa
ValeryVampire: Jajajaja gracias ¡Corran todos tiene una espada!
gaelda12: ¡Cálmate! Aun que voy a ser sincera este cap si tomo bastante tiempo para hacerlo
LightInfinite18: ¡CORRE MILDEW CORRE!
FANPyF: Que te digo jajaaja
shinobydakira.93: Me alegra que estés así con mi fic jejeje yo también estoy así...y la que escribe soy yo jaja
Bien chicos aquí esta el capítulo numero 28, dioos ¿nos estamos acercando a el final? ¡Ya lo veremos! Jajajaa
Espero que este cap les guste y que les este gustando el fic en general.
Muchas gracias a todos, a los chicos de los reviews y a toda esa gente que se toma el tiempo y dedicación para leer este fic
Recuerden que tengo otro fic llamado "The Last Letter", si aun no lo han leído los invito a hacerlo :D
De nuevo muchas gracias yyyyy nos leemos luego.
Espero que lo disfruten.
"How to Train your Dragon" no me pertenece, pertenece a Cressida Cowell y/o a DreamWorks. Los derechos de esta historia son míos.
Peor
Chimuelo despertó.
Abrió los ojos y dio un largo bostezo.
A penas se asomaba el sol, eran aproximadamente las 5 de la mañana. Decidió ir por el desayuno.
Se dirigió al mar. Tardo un poco pero pudo conseguir 6 pescados. Cuando regresó iba a despertar a Hipo para que el tomara el suyo y el Furia Nocturna se comiera los restantes.
Llego al tronco que había traído para Hipo la noche anterior pero se llevó una gran sorpresa: Hipo no estaba ahí.
Chimuelo soltó el pescado y comenzó a preocuparse.
"¿Dónde rayos esta Hipo?" se preguntaba.
Chimuelo asustado olfateó todo el lugar. Estaba a punto de rugir cuando escucho algo a unos cuantos metros de él.
Se acercó un poco. Antes de que llegara se preparó para cualquier cosa, como atacar.
Lo que fuera que estaba emitiendo los sonidos se encontraba tras una gran roca.
A pocos centímetros observo algo: una bota.
"Ahí estas".
Chimuelo se asomó. Efectivamente Hipo estaba ahí tirado, como si estuviera dormido.
El dragón lo movió un poco.
-¿Eh?-susurró Hipo-Oh amigo…eres tu…-.
Chimuelo lo miro como si dijera: "¿Qué haces aquí?".
-Perdón amigo…vine a buscar algo…-Hipo alzó su brazo-Quizá me desmaye antes de volver al tronco...-.
Con la vegetación de la Isla Hipo había creado una especie de venda. Esta estaba algo manchada de rojo.
Chimuelo hizo una expresión de: "No vuelvas a irte, me asustaste".
Chimuelo dio unos pasos, volteó a ver a Hipo e hizo una señal para que lo siguiera.
-En un momento voy amigo…-.
Hipo trató de ponerse de pie pero al intentar dar un paso cayó. Chimuelo fue de inmediato a auxiliarlo.
-Estoy bien amig…-Hipo hizo una mueca y presiono su brazo derecho.
Chimuelo gruñó angustiado.
Hipo no respondía solo presionaba su brazo.
Chimuelo lo movió un poco.
-Ay amigo yo…-Hipo volvió a hacer lo mismo.
Chimuelo a pesar de no haber visto lo que había pasado con Mildew cuando lo mordió un Caldero sabía que era justo lo que le estaba pasando a Hipo.
Chimuelo trato de hacer que Hipo subiera a él. Después de un largo tiempo lo logro.
El joven vikingo no decía nada, solo se escuchaban sus gemidos.
Chimuelo lo dejo en el tronco.
"Amigo ¿Qué tienes?".
-Amigo… ¿Qué te parece si…me traes algo de vegetación para…más tarde hacer un cambio de "venda"?-.
Chimuelo preocupado asintió y se adentró en la Isla.
Una vez que Chimuelo salió de la vista de Hipo, el joven vikingo comenzó a retorcerse. Se estaba aguantando todos los gritos de dolor, todo ese sufrimiento por Chimuelo. No quería que se preocupara de más.
Chimuelo a pocos metros notó esto, sabía que Hipo estaba mal… ¡Muy mal!
Chimuelo regresó como si no hubiera visto lo anterior.
-Gracias amigo…-dijo Hipo cuando Chimuelo dejó la vegetación en el suelo.
Desde la mordida habían pasado ya 10 horas, le quedaban solo 14.
Hipo tomó el pescado que le había traído Chimuelo y como pudo lo calentó.
Chimuelo comió los pescados restantes.
Al terminar su pescado Hipo volvió a apretar su brazo.
Chimuelo solo lo miraba.
-Sabes que amigo…yo creo que…-Hipo hizo nuevamente una mueca-Creo que me recostare, quiero descansar un poco-.
Chimuelo asintió.
Hipo se giró dándole la espalda a Chimuelo.
El Furia Nocturna sabía que esto no lo había hecho para acomodarse, o quizá sí, pero sobre todo era para que él no pudiera mirarlo. Chimuelo no sabía qué hacer. Hipo necesitaba con urgencia la ayuda de alguien en Berk.
Tenían que volver ¿Pero cómo? Chimuelo no podía volar por si solo y era muy evidente que Hipo no estaba en condiciones como para volarlo, es más, dudaba que el pudiera controlar su cola. A pesar de que hubieran pasado solo 10 horas Hipo no se veía bien, por más que aparentara era muy notorio su estado. El dragón tenía que hallar una solución en menos de 14 horas.
Chimuelo decidió ir a buscar más comida o algo que quizá le pudiera servir a Hipo o a él mismo en la Isla así que se adentró en ella dejando a Hipo solo.
El Furia Nocturna encontró unos frutos que el e Hipo habían comido anteriormente. Los dos necesitarían agua y el siempre en su bolsa llevaba una pequeña vasija así que como pudo la saco y se dirigió a uno de los lagos para tomar un poco de agua.
Chimuelo hizo un gran esfuerzo para volver a meter la vasija en la bolsa, después de todo…era un dragón no un humano. Después de lograrlo bebió un poco en el lago.
Pasaron aproximadamente una hora y media. Chimuelo aún estaba merodeando por la Isla. Estaba a punto de tomar más frutos para los dos cuando el silencio de la Isla fue interrumpido: Un espantoso grito.
Chimuelo sin pensar dejo los frutos donde estaban y corrió, sabía perfectamente el origen del grito.
Corrió sin detenerse hasta llegar a la playa.
Cuando llego Hipo estaba recostado en posición fetal. Estaba presionando con toda su fuerza posible su brazo derecho. Parecía que incluso estaba conteniendo la respiración.
Chimuelo preocupado por su mejor amigo lo movió un poco.
-Amigo estoy bi…estoy bien no te… ¡Aghh!-.
Solo había pasado una hora y media y la condición de Hipo estaba empeorando.
Después de unos minutos al fin el dolor disminuyo.
Chimuelo lo miro.
-Lo siento amigo…solo…solo…-Hipo no sabía que decirle. Era extremadamente obvio que no se encontraba bien y Chimuelo no era tonto, seguramente lo sabía desde el principio-Ay amigo…-.
Chimuelo se acercó para que Hipo tomara la bolsa que siempre llevaba con la vasija.
-¿Qué encontraste?...-.
Hipo encontró el agua.
-Gracias amigo estoy sediento…-.
Hipo bebió un poco de agua de la vasija. Chimuelo se alivió un poco.
-Deberías comer los frutos…yo con el pescado de hace rato tengo suficiente…-.
Chimuelo solo tomo unos cuantos.
Pasaron unos minutos e Hipo volvió a estremecerse y presionar su brazo. Pareciera que el dolor aparecía solo por momentos, como si fueran ataques, estaban por un rato y de un momento a otro se calmaban.
En los ataques Chimuelo se acercaba y se recostaba junto a él hasta que el dolor disminuyera.
Ahora solo quedaban 12 horas. Hipo trató de volar a Chimuelo pero evidentemente no pudo.
Chimuelo no se separaba de Hipo, no quería volver a dejarlo solo. Y menos sabiendo que había la posibilidad de que mientras él estuviera fuera Hipo sentiría otra ráfaga de dolor.
Hipo trataba de relajar a Chimuelo pero el cómo su amigo sabían que tenían que hacer algo y rápido porque el tiempo se iba terminar y con este la vida del joven vikingo.
. . .
-¡Tonto deberíamos regresar!-.
-¡Fue tu idea el seguir al dragón!-.
-¡Por supuesto que no fue tuya!-.
-¡Fue tuya!-.
Los Gemelos habían estado volando desde hace horas, quizá desde hace un día persiguiendo a un pequeño Terrible Terror. Estaban hambrientos y desesperados al igual que Barf y Belch.
-¡Bien entonces regresemos!-exclamó Brutacio.
-¡No seas bobo Barf y Belch no tienen suficiente energía como para regresar!-.
Brutacio frunció el ceño al saber que su hermana tenía razón.
-¿Y dónde paramos tonta?-.
-No se…-.
El Terrible Terror se veía cansado pero no paraba de volar.
-¿A dónde rayos se dirige?-preguntó Brutilda.
-Sea donde sea ese dragón está loco…-.
El pequeño dragón después de un kilómetro comenzó a descender lentamente.
-¡Mira!-exclamó Brutilda-Quizá está a punto de llegar a su destino-.
-O a punto de morir de cansancio…-.
Estaban volando a mucha altura así que no podían ver nada por las nubes, en cuanto los hermanos comenzaron a descender al igual que el pequeño dragón vieron a donde se dirigía.
-Mira Brutacio una Isla-dijo señalando esta.
-Ya la vi-.
-¿Crees que ahí se dirigía?-.
-Pues se dirija a esta o no tenemos que descansar-.
-¿A la Isla?-dijo Bruticia con una sonrisa.
-Amo cuando me lees la mente hermana-.
Los gemelos chocaron como siempre sus cascos y casi a coro dijeron:
-¡Barf, Belch a la Isla!...-.
