Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a todos los que leen por el apoyo :3.

.

.

.

Capítulo 29 Jamás le volveré a perder

.

En Sindria.

- El rey idiota es...

El oráculo esconde a su prometido del horror, enterrado en su pecho pero este se remueve, toca gentil su antebrazo y sonríe.

- Estoy bien Judal-kun. Gracias. Soy un magi y como tal no puedo escapar de la responsabilidad. Más bien, no quiero ignorar las injusticias. Si hay algo mal con ojisan, le detendré.

- Ambos - le corrige.

El pequeño asiente y así, los dos se dirigen al palacio con intención de encontrarse con el gobernante.

...

Despacho del monarca algunos minutos antes.

Este escribe en un pergamino aunque el contenido no sea de su interés. La mente vuela planeando destruir o por lo menos debilitar al hijo de Solomon. Obligarle a dejar de intervenir en sus asuntos y de paso devolverle a Judal un poco de todo el daño que ha hecho, especialmente lo último aún cuando se sabe merecedor de tan terrible castigo.

- Ah~.

Suspira hastiado y deseoso de pedir a Jafar un receso, lamentablemente este está furioso luego de su "conversación" con respecto a Alibaba.

«- No es que ya no lo ame o halla dejado de pensar en él pero, hay demasiado en juego para distraerme con trivialidades. Si me convierto en rey absoluto es seguro que le quiero a mi lado. Le pediré matrimonio, seguro aceptará con su hermosa sonrisa. Soy su mundo después de todo. Ah, ¿a quién engaño? Lo dejó bastante claro cuando nos despedimos. Cree que es un pasatiempo y no lo culpo. Si estuviera en su lugar no confiaría en mi. Poco a poco me estoy quedando sólo, no lo lamento. Estuve preparado desde el principio. El camino que recorro no es uno que se llene de gente, son pocos los capaces de renunciar a su felicidad. »

La puerta se abre de golpe, Sinbad se levanta apoyando las manos sobre la mesa, consternado. El pálido rostro de su general maga hace evidente que buenas noticias son lo último que tiene para comunicar.

- ¿Qué sucede Yamuraiha?

- N-no lo sé.

- ¿Qué significa?

- ¡Lo que es! ¡El ambiente se siente pesado... ! - se abraza a si misma, temblando - ¡El aire es denso, asfixiante... huele a muerte!

El rey frunce el ceño, aprieta los puños y separa los labios para interrogar a la chica hasta que un aura hostil le obliga a voltear hacia atrás, a la ventana.

- Eres en verdad despreciable rey idiota.

- No eres la persona más indicada para hacer tal observación. Además, soy consciente de que es tu pasatiempo invadir naciones pero jamás lo imaginé de Aladdin.

Este en lugar de intimidarse con el comentario le sostuvo la mirada. En nada ambos visitantes estaban en la habitación, de pie y enfrascados en un momentáneo silencio.

- A-Aladdin-kun...

Que fue interrumpido por la débil voz de la prodigio.

- Cuanto tiempo sin vernos Yam-san - sonríe sutil.

Ella opina lo mismo. Siente una gran curiosidad por la manera en que su adorado discípulo ha vivido estos años pero comprende que no son ni el lugar y mucho menos el momento indicado para conversar cándidamente.

- ¡Aladdin-kun el rukh sufrió una distorsionan que... !

- Lo sabemos, por eso estamos aquí. Ojisan, ¿cuánto te importa la gente que vive en tu reino? - este le dirige una expresión despectiva, ofendido - ¿Entonces por qué les haces daño? Si continuas sacrificando a las personas no te quedará nada que proteger.

- Bueno Aladdin, eres demasiado joven para entender ciertas cosas. Solía ser un muchacho ingenuo lleno de sueños hasta que la vida me mostró que hay propósitos a los que no se llega sin pagar un precio.

- ¡¿El futuro de tus súbditos es un precio que estás dispuesto a pagar?!

El trío acompañante abre los ojos desmesuradamente, no es común por decir lo menos que el pequeño pierda la cabeza. El hijo de Solomon se acerca a paso firme, se detiene a menos de un metro, aprieta los puños con fuerza.

- Me hiciste daño pero no creí que fueras capaz de pasar por tantos con tanta calma. ¿No te pesa? ¿Ya no tienes conciencia?

- Si has venido a insultar no estoy del mejor humor. Me hablas como si fuera culpable de algún pecado capital.

Los zafiros destellan furiosos. Pecado, si no considera lo que le hizo como uno, ¿qué es? Respira hondo, no es por su dolor que le enfrenta.

- Las mujeres, hombres y quizá niños que ahora flotan en el mar, ¿no son seres humanos ante tus ojos?

- ¿No son... ? ¿Cuáles? No comprendo.

- ¡Ay por favor rey idiota! ¡Como si no fueras el causante de la masacre en la costa!

El monarca se negó a declarar, en su lugar se equipa a Baal y sale volando a toda velocidad con rumbo al sitio, los demás le siguen muy de cerca hasta que se detiene abruptamente. Queda de espaldas por lo que no es posible ser testigo de su reacción pero algo es evidente para el trío de magos, hay confusión, consternación. El rukh no miente, no lo sabía. Aladdin estira la mano con intención de colocarla sobre su hombro y consolarle, Judal le detiene al tomar su muñeca y negar.

- No lo merece enano. Cosechas lo que siembras.

El sacerdote se esperaba algún comentario irónico o insulto proveniente del hombre pero nada.

- Das asco, ¿te repudia tanto el que te vieran la cara? Ni que fuera la primera vez.

- Majestad... - Yamuraiha angustiada.

- ¿Qué hice mal? - por fin habla - Desde la tragedia en la fundación juré que mi gente no volvería a... Mystras, Rurumu, Vytel, Serendine...

- Ojisan.

- Que estúpido soy. Nacer como una anormalidad de primera clase no te convierte en dios. Aladdin, ¿qué espera el rey Solomon de mi? No lo veo. ¿Por qué me tortura?

- No es papá quien lo provoca. Lo conociste a través de mis visiones. Fue una gran persona llena de amor. Alguien que buscaba el entendimiento entre especies. Son aquellos que van en contra del destino los que causan esto.

- Al Thamen.

- Arba-san, mi abuelo, nuestras elecciones.

- Ellos no decidieron morir.

- Pero alguien consideró que no eran necesarios.

- Me sorprende que puedas decirlo con tal frialdad - se gira para encarar al chico que llora frustrado y no atina a lo que debe hacer.

- Sinbad-ojisan. Hay mucho dolor en tu corazón. Tienes heridas muy profundas a las que no has permitido sanar. Incluso rechazaste a Alibaba-kun...

- Yo no...

- El en verdad estaba dispuesto a entregarse, pero no tomaste lo que ofrecía. Porque era importante, ¿verdad? Lo entiendo.

- Al ser un magi.

- No, gracias a Judal-kun. No puedo devolver la vida a quien la perdió pero en nombre de ellos olvidemos rencores. No estoy de acuerdo con una paz mundial basada en el terror, sometiendo a otros pero. Aún me agrada el rey de Sindria y sus habitantes. Seamos amigos.

- ¿Lo dices como magi de Kou o Alma Toran?

- Como el viajero que no tiene hogar.

- Si claro - su pareja - que bien que vives en un palacio.

- Je je je.

- ¿Olvidarás aquella... ?

- Ese es un problema que tengo que arreglar con el abuelo. Aunque no negaré que verte me da un poco de asco - sonríe.

- ¡Oye! - arquea la ceja derrotado, suspira - Vaya...

- ¿Mmm?

- En verdad has crecido mucho Aladdin.

- Calmado que el enano es mío.

- Lo sé. ¿Hacemos las pases? - extiende la mano que Aladdin toma con aplomo sellando el juramento.

«- Eres el mayor idiota de la historia. Te ofreces como si nada. Podría tomarte de nuevo y con ello el poder del palacio sagrado. »

«- Es justo lo contrario abuelo. Así puedo vigilar Sindria. »

«- ¿Usaste la vulnerabilidad de este hombre en tu beneficio? »

«- Sip. »

«- ¿Por qué? »

«-Porque lo quiero mucho. »

«- Que fácil perdonas. Seguro que ya ni recuerdas que te violé. ¿Dirás que me amas? »

«- No abuelo. En realidad... te odio. »

«- ¡¿Qué?! »

Judal puede ver una gran cantidad de aves rodeando a su prometido, tan radiantes y cálidas que bien puede sentir la dulzura de Aladdin. Porque "los malos sentimientos" no son necesariamente algo negativo, todo está en como se tome una desventaja.

- Yamuraiha...

- ¿Si, majestad?

- Necesito que me ayudes a sacarlos con tu magia. Debemos darles un entierro digno.

- Como ordene.

- También contribuiré - Aladdin.

- Ya pues, entre todos acabaremos más rápido - el sacerdote.

- Gracias - le responde el conquistador.

- Nah~.

.

.

Por la noche en la habitación de Judal, imperio Kou.

Este se deja caer en el lecho mientras Aladdin permanece sentado en el borde.

- Que espectáculo de tan mal gusto. De veras da asco saber que un o varios maniáticos van por el mundo tomando vidas - silencio - aunque de cierta manera me resulta familiar. Al menos el rey idiota tuvo la delicadeza de ordenar una semana de duelo real. Pensé que la gente entraría en pánico pero supongo que los tiene bien atontados con tanta promesa. Es más, creo que su pueblo está más unido que nunca.

- ¿No quisieras volver?

- Nah. Mi pasado está bien donde está. Además ya hay algo que ocupa todo mi tiempo.

Se levanta para abrazarle y "cubrirle" con todo su cuerpo pues no deja de temblar.

- Me lo haces muy difícil Aladdin. Ver que te pone tan mal la cercanía con ese bastardo provoca que quiera matarlo.

- E-estoy bien.

- Eres terrible mintiendo. Mantengo mi promesa. Lo vas a superar, lo juro.

El menor le corresponde con fuerza, llorando.

- Gracias Judal-kun.

Porque Aladdin posee lo necesario para conquistar países y convencer reyes más, es humano y sólo a uno muestra su debilidad, al dueño de su corazón.

«- Demonios, el enano no está en condiciones. Le hará mal saber que el responsable es el perro faldero. Maldito Jafar, ¿por qué traicionar al que llama hogar? Ah, ya sé como resolver esto. »

.

.

Un par de días más tarde. Jardín imperial de Kou.

Aladdin y Judal dan un paseo discutiendo sobre algunos preparativos de la boda cuando un grupo de guardias les rodea.

- ¿Ah? ¿A qué se debe tan cálida bienvenida? - el sacerdote.

- Oráculo - un sujeto - Es sospechoso del asesinato del visir de Sindria. El príncipe Hakuryuu ha ordenado que se le arreste para investigar.

- ¿La monja se murió? Pues muy su problema, no lo hice.

- No insista.

El chico coge su varita, recita un conjuro y la suelta debido a un hechizo de su prometido.

- ¿Que mosca te picó enano?

- Pelear entre nosotros no nos llevará a nada.

- Oh, así que estás de acuerdo en que me encierren.

- Aladdin-sama, por favor - un súbdito entrega una cadena al menor. Para ambos magi resulta evidente que restringe el uso de rukh.

- No te atrevas - el mayor.

- Si me quieres lo usarás.

Acorta distancia para ponerlo en las muñecas de Judal.

- Desgraciado. Eres un bastardo al traicionarme por segunda vez.

Aladdin le besa en los labios y murmura.

- No te quejes Judal-kun. Es parte del plan de Jafar-onisan. Deberías estar feliz porque ayudo.

- El punto no era que lo notaras. Te pone en peligro.

- Nop tu me proteges y yo cuido de ti.

- Je, de lo contrario no me podría esta pendejada.

- Cuídate.

El grupo se lleva al sacerdote. Poco después llegan la emperatriz y Hakuryuu.

- Pobre Judal-chan, da pena verlo así.

- Je je no está tan indefenso como parece. Onisan mandó modificar la cadena, si está en peligro se la puede quitar con facilidad. Además al besarle le devolví su mediador.

- Aladdin-chan...

- ¿Si?

- A veces das miedo.

- Le hice un juramento. No importan las circunstancias, jamás le volveré a perder.

.

.

.

Notas finales.

Hola! Mmm como seguro notaron el capítulo es bastante corto en comparación a los anteriores pero decidí hacerlos así a partir de ahora. En primera para que sea más fácil de leer y en segunda porque me toma más tiempo hacerlos de diez mil palabras. Espero que así pueda actualizar más seguido porque siento que no avanzo nada con los fics. Bueno, nos vemos la próxima!