Capítulo 29: El mundo que algunos añoran.
-Planeta: Tierra 228: Tsukaima.
-Lugar: Academia Mágica.
Nos encontramos en un nuevo día en el planeta mágico, nuestros héroes luego de haber derrotado a los Heartless y haber conseguido conocer a los personajes principales del manga, anime y novela Zero no Tsukaima, haciendo una extraña jugada, el usuario de la Burning Terra Keyblade conocido en ese mundo con el nombre de Alex le ofreció al muchacho de diecisiete años conocido como Hiraga Saito la oportunidad de poder volver a su mundo, sin embargo este que se encontraba junto a muchos de sus amigos y personas importantes para él tuvo un enorme dilema para responder ante esa propuesta.
Sin embargo eso era lo que esperaba nuestro protagonista, que ante aquella situación decidió modificar un poco su propuesta, y termino por ofrecerles a él y a todos sus compañeros la oportunidad para que viajaran con ellos, estos más que encantados con la idea la aceptaron y así nuestros héroes volvieron con La reina de la nación para así descansar para así llegar al momento actual.
Tanto Hanabi como Alex se encontraban teniendo un combate de entrenamiento en el patio de entrada de dicho lugar, siendo observado por la mayoría de los estudiantes que se encontraban presentes los jóvenes se limitaron a un combate cuerpo a cuerpo con sus armas sin utilizar ninguno de sus hechizos o técnicas especiales, ambos lanzado cortes rápidos al otro con el fin de atinar a su contrincante, pero estos los evitaban y retrocedían o se enfrentaban en un choque de espadas, la más joven no consiguiendo atinarle y el mayor consiguiendo esquivar sus ataques con éxito, aunque consiguiendo notar un muy tenue avance en los movimientos de ella, pensando que esto se debía al último combate que habían tenido.
"detengámonos aquí Hanabi".
La susodicha hizo caso y desactivo su Byakugan, que había activado pensando que podría utilizarlo en combinación con su nueva Keyblade para así crear un nuevo tipo de golpe Hakke, sin embargo aún no conseguía dominarlo ya que a diferencia de su viejo estilo de pelea, la Keyblade tenía muchas especificaciones en su hoja que hacía difícil el usarla para golpear un punto de Chakra, cosa que jamás había sido intentado por alguno de los Hyuga en su clan que ella supiera.
"no entiendo sensei, pensé que ellos también eran magos, ¿entonces porque no le parece buena la idea de que usáramos nuestros poderes también?"
Alex se detuvo un momento para pensar en la mejor forma de explicarle su pensar
"no me quiero arriesgar, puede que nuestra magia sea diferente a la de ellos pero sigue siendo magia, y mostrársela a ellos podría generar que en algún momento alguien consiguiera imitar nuestras técnicas" dijo este con un tono serio
"¿no cree que exagera un poco? No puede estar seguro de que algo así va a pasar, además de que usted mismo ya les mostro a esos chicos el portón de espejo"
"eso es diferente, el portón de espejo es una habilidad exclusiva de las Keyblades, y existen muy pocos instrumentos en nuestra galaxia que pueden imitar esa técnica, pero ninguna existente en este planeta"
"mmm si usted lo dice, pero cambiando de tema…"
La joven peli marrón volteo a mirar a dos personas en particular, quienes eran Agnes y Henrietta, esta última con la mirada baja, y si uno se fijara bien, con un leve sonrojo en sus mejillas
"¿qué fue lo que le hizo a ella para que quedara así?"
El muchacho ante esa pregunta desvió la mirada, y con algo de pena empezó a recordar lo sucedido antes de volver a dicha academia
Flash back: tres horas antes
Lugar: Reino de Tristain, palacio real
El castillo, hogar de la reina, luego de haber conseguido tener un buen sueño reparador el muchacho de cabello negro se dirigía al salón del trono donde el presumía estaba la joven Henrietta y Agnes, quienes debían haber ya despertado debido a la hora que era
Sin embargo había un fallo en su plan, y era que el muchacho para hallar dicho lugar tuvo que buscar y abrir puertas en todo el castillo, y al decir eso se debe tener en cuenta de que era un castillo con más de trescientas habitaciones y puertas, terminando en diversos sitios como en la cocina, el comedor, un par de torres, el patio interior, y hasta en su propio cuarto de nuevo, lo cual causo el fastidio del muchacho quien trató de calmarse, y luego de media hora consiguió llegar al salón, sin embargo allí no había nadie, ni un alma en el salón excepto claro por una joven doncella de cabello verde oscuro, quien usaba un uniforme parecido al que usaban las que trabajaban en la Academia mágica, por lo que el muchacho decidió preguntarle sobre el paradero de la muchacha
Esta rápidamente reconoció al muchacho, como uno de los que habían acompañado a la joven reina en la cena de ayer, aunque ella suponiendo que se trataba de algún tipo de duque o príncipe de algún reino lejano, pensando esto debido a su manera tan extraña de vestir
El muchacho al acercarse a ella le pregunto dónde era que podría el hallar a la reina, esta no sabiéndolo con certeza le dijo que probablemente ella estaría en su salón de lectura, donde comúnmente ella pasaba el tiempo leyendo o sellando papeles importante que tuvieran carácter de tener que ver con algún asunto de su reino
El muchacho al escuchar aquello se mantuvo quieto, para luego caer el suelo sintiéndose derrotado y sin la menor idea de dónde encontrar dicho lugar, y luego de verlo así la joven sirvienta algo apenada le dijo que ella con gusto lo ayudaría a llegar al salón, lo cual el muchacho le agradeció con algo de pena
Cinco minutos después que pudieran haberse convertido en una hora completa de no ser por la doncella de cabello verde oscuro estaba guiándolo, haciendo que el muchacho se arrepintiera en parte de haber dejado a Hanabi tomar a Giru para dormir aquella noche, cosa que le pareció divertido al principio al imaginarse la actitud de su pequeño compañero al saberlo
Al llegar a la puerta el joven le agradeció a la muchacha, y cuando esta empezaba a retirarse para volver a sus labores el muchacho toco a la puerta, esperando a oír la voz de la muchacha para que lo dejaran pasar
Al no oír nada se preocupó, por lo que lentamente abrió la puerta de la habitación, para encontrarse con que la muchacha si se encontraba allí, esta se encontraba sumamente pensativa y mirando el exterior por la ventana de cristal, no notando siquiera el sonido de la puerta abriéndose
"esto… ¿buenos días?" dijo el muchacho con sutileza, sin embargo se extrañó al notar que la muchacha parecía estar ausente, ni siquiera oyendo lo que había dicho
"Henrietta, ¿te encuentras bien?" dijo el muchacho alzando la voz, logrando que la muchacha se espabilara al fin y volteara a verlo, está observando como el muchacho la miraba sorprendido, y usando la misma vestimenta que la de ayer
"joven Alex, no lo oí entrar" dijo ella algo sorprendida
"si, me di cuenta, ¿te encuentras bien?"
"Si... Solo estaba pensando" dijo ella con la mirada algo apagada, cosa que causo la confusión del pelinegro
"Ok... Entonces dime, ¿vas a ir así vestida o estabas a punto de cambiarte?, Porque ya en menos de una hora será momento para que salgamos camino a la Academia" dijo el muchacho como curioso por la actitud de la joven, que pareció deprimirse al escuchar al muchacho hablar
"Yo... No voy a ir con ustedes"
"... Perdón ¿qué?"
"No puedo irme, dejar mi reino para ir a otro mundo, es algo que como reina no puedo hacer, me necesitan para ser la esperanza, para apoyar a los soldados, y coordinar los movimientos que sean necesarios realizar para asegurar la seguridad de mi pueblo"
El muchacho la miro fijamente entendiendo lo que ella le decía, y reconociendo que lo que ella pedía era algo fuera de sus propios limites
"Nada me gustaría más que poder ir con Louise y Saito-san en este viaje, pero es algo que por nacimiento se me ha negado poder, mis responsabilidades están primero que mis propios deseos" dijo ella con la mirada cabizbaja, y un gran dolor en el pecho por el temor que sentía al pensar que posiblemente nunca vería al muchacho Gandalfr una vez mas
"Ya veo... Entiendo tu posición respecto a tu país, y sé que como cualquier persona madura, debería respetar tus deseos y partir sin ti en este viaje" dijo el muchacho bajando el semblante como si estuviera triste
Lentamente se acercó a la muchacha hasta llegar al punto en el que se había parado al lado de ella y puesto a mirar a través de la ventana
"Pero como yo no me considero alguien muy maduro, me niego a escuchar esas vacías palabras"
Las palabras del muchacho sorprendieron a la pelimorada quien dio un pequeño brinco de sorpresa
"Me dices que te tienes que quedar, pero muy en el fondo tu anhelas ir con tus amigos en este viaje, y eso es algo que yo no puedo ignorar"
El muchacho se puso frente de ella con una fuerte mirada de determinación, dando un paso hacia la muchacha que parecía algo sorprendida
"Como N-Warrior, no... ¡Como un ser humano me niego a permitir que te atrevas a ser algo de lo que te termines arrepintiendo el resto de tu vida Henrietta! sé que piensas que tus responsabilidades son importantes, pero te aseguro que nada sería más importante que el estar junto a Saito en el momento en que se tenga que decidir por continuar viviendo en su mundo o quedarse aquí"
La muchacha oía lo que le decía, pero aun así le empezaba a doler sus palabras del muchacho, ya que estaban tocando una parte sensible de ella
"Te conozco Henrietta, sé que en el fondo quisieras ser capaz de amar a alguien sin tener que sufrir por prejuicios, como temías que sucediera en el pasado" diciendo esto con cautela, sabiendo que la muchacha empezaría a recordar su primer amor, a su primo y antiguo líder de la nación Albion, el príncipe Wales
"Conozco tus sentimientos por Saito, y me parecen que son buenos, pero sé que sufrirás un montón si no decides venir con nosotros y dejar que él se vaya sin que puedas hacer nada al respecto"
La muchacha en cuestión no sabía que decir, por un momento quería tratar de callar al muchacho, pero de alguna forma las palabras de ese chico decían exactamente lo que pasaba por su mente y su corazón, eran en verdad esos sentimientos que la habían atormentado últimamente aunque hubiera tratado de parecer fuerte, las palabras de él habían logrado quebrarla
Sin más que poder hacer, la pelimorada cayó al suelo sentada en sus piernas, y con las manos cubriendo su rostro que empezaba a llenarse de lágrimas de la muchacha
"Yo… ¡Yo quiero ir!, ¡pero mi reino me necesita aquí! " dijo la muchacha en llanto, cosa que al muchacho le causo pesar, ya que no le gustaba ver a una mujer llorar, y menos si él era el culpable de su llanto
"Tu pueblo estará bien, créeme, me asegurare de que vengas con nosotros a como dé lugar"
"¿Pero cómo?"
"Ya se me ocurrirá algo, aunque estoy preparado para secuestrarte si se me terminan las ideas" dijo él tratando de animarla
Consiguiendo su cometido el muchacho vio con alegría que había conseguido sacar una sonrisa del rostro de la muchacha, quien parecía recuperar el brillo en sus ojos
"Ahora levántate y busca una ropa más simple, para que así podamos irnos pronto" dijo ofreciéndole la mano para que se levantara
"Si, gracias" dijo ella limpiándose las lágrimas para tomar la mano del muchacho
Lo que paso en los siguiente cinco segundos sería considerado como divertido para algunos, al momento de agarrar su mano el muchacho no midió bien su fuerza y el peso de la muchacha, por lo que al momento de levantarla la muchacha termino lanzada contra el muchacho quedando sus cuerpos pegados y sus rostros muy cerca, aunque el muchacho retrocediera el suyo por reflejo la muchacha en cambio soltó una pequeña risa
"debería agradecerte, eres de las pocas personas que han llegado a tratarme sin importar mi posición, además de Saito-san claro esta"
"ah claro, no tiene que agradecerme jeje, así suelo ser yo" dijo el chico algo apenado, aunque aun estando muy cerca de la muchacha
Lo que paso en los próximos diez segundos podría considerarse gracioso o hasta para sentir pena dependiendo de quién lo viera
En ese mismo momento la puerta de la habitación se abrió, Agnes anunciándose a sí misma quien había ido a parar ahí debido ya que no había sabido del paradero de Henrietta en más de una hora, y habiendo oído el rumor de que un joven de vestimentas extrañas había recorrido todo el castillo en busca de su alteza, ella misma decidió ir a verla
Luego de saber que ella se encontraba en la biblioteca, fue rápido para allí, y al abrir la puerta lo que Agnes encontró le dejo muy impactada
Para ser cortos, Agnes nada más entrar vio a la reina Henrietta y al para ella extraño muchacho de otro mundo demasiado juntos, al punto de que sus caras casi se rozaban, y conociendo el pensamiento de cualquier persona cuerda, lo que ella pensó era más que obvio, aunque el muchacho poco después se dio cuenta de lo que ella había interpretado al verlos así, y como muchos protagonistas del manga y el anime, entendió lo que venia
"Oh rayos..."
"¡TUUUU! ¡INSECTOOO!"
En un rápido movimiento que el muchacho aunque vio venir no hizo nada para evitarlo, Agnes agarro al muchacho del cuello y lo alzo haciéndolo chocar con uno de los muros de la habitación, sacudiendo algunos de los libreros de la habitación, además claro está de sacar su espada y apuntarla al cuello del muchacho a centímetros de este
"¡Que crees que estabas haciéndole a la reina tu maldito gusano sin nombre!" Dijo esta con una casi incontrolable ira y con un poderoso deseo de cortarle aunque fuera una extremidad al muchacho
"¡Detente Agnes!, ¡te juro que lo estás malentendiendo!" Dijo el muchacho con algo de preocupación debido a que era posible que la mujer que lo sostenía en verdad lo asesinara allí mismo, cosa que obviamente no estaba en el plan del muchacho
"Agnes por favor espera, no le hagas daño al joven Alex"
La aludida volteo a ver a la joven reina, y al ver como la muchacha tenía la cara colorada producto del llanto de hace un momento, y con los ojos algo enrojecidos, bueno, solo hay que decir que la joven capitana había hecho ya sus propias suposiciones
"¡VAAASS A MORIIIIR!"
"¿EEEEHHH?"
Luego de un par de minutos en los que la joven de cabello castaño había perseguido al muchacho por toda la habitación tratando de atravesarlo con su espada, mientras este la esquivaba de una forma un tanto peculiar al mismo tiempo en el que trataba de calmarla, sin embargo fue cuando Henrietta alzo la voz ordenándole que se detuviera que ella la escucho y detuvo su 'intento' de asesinato
Un par de minutos pasaron para que ambos pudieran explicarle a la peli castaña lo que estaba sucediendo, algunas partes siendo incomodas de decir para el muchacho por algún motivo, ya que por un momento había llegado a estar en el lugar de Saito en lo que se trataba a ese tipo de situaciones, y eso no le había gustado para nada
"su alteza, ¿está segura que es la decisión correcta? Aun no podemos estar seguros de que su vida no vaya a correr peligro, no puedo dejarla ir así" dijo ella no muy de acuerdo con aquella decisión, sin embargo ella no era nadie para objetarle a su reina
"ya me he decidido, el joven Alex tiene razón, sé que me arrepentiré si no voy esta vez con Louise y Saito-san"
"por eso vamos a necesitar que tú también vengas Agnes-san"
La aludida y la reina observaron al muchacho, quien se sintió extraño al ser observado por ambas mujeres, sin embargo decidió continuar hablando para así poder explicarse correctamente
"sé que no me confiarías la vida de tu reina así como así, por lo que sería muy conveniente que vinieras también y la protegieras" dijo el muchacho con una sonrisa "claro que tampoco es que te lo esté pidiendo, es tu elección el venir o no"
"¡Por supuesto que iré! Si el deseo de su alteza es ir entonces yo como su protectora tengo el deber de ir con ella" dijo está sintiéndose algo insultada, sin embargo el muchacho tomo es como un si
"eso quería oír, entonces voy a buscar a Hanabi, en lo que ambas buscan ropas más comunes, las esperaremos en la sala del trono" dijo este dándose la vuelta y dirigiéndose a la puerta con la intención de salir, sin embargo se detuvo en seco al ver como la castaña tomaba la perilla de la puerta
"te llevare a donde esta ella, para que así no te pongas a vagar de nuevo por todo el castillo según me dijeron" dijo ella con una sonrisa arrogante, haciendo que el muchacho pasara de una mirada seria a una sonrisa sincera
"con su permiso su alteza" dijo ella retirándose mientras el muchacho solo se despedía con un gesto de su mano
Ya en el pasillo, hubo un incómodo silencio entre ambos por al menos un minuto, hasta que el muchacho se armó de valor para preguntarle que quería
"¿hay algo de lo que me quieras hablar? Llevas mucho tiempo estando tensa, y no creo que en verdad te naciera hacer ese gesto amable de guiarme por ninguna razón" dijo este con la mirada entrecerrada, haciendo que la muchacha dejara de caminar y mirara al muchacho fijamente
"sigo sin confiar en ti…"
Aquel comentario hizo que el muchacho se detuviera también, he hizo que se volteara a verla, pero ya no tenía el semblante que siempre mostraba sino que tenía una mirada neutral, como si no le hubieran afectado esas palabras
"¿quién en tu posición haría lo que tú dices que harás sino tuviera alguna segunda intención oculta?"
"no crees que tengo un muy buen corazón y me gusta ayudar a la gente porque si"
El silencio que le dio esta le hizo entender que seguía sin creerle, por lo que retrajo su cabeza hasta el punto de mirar al techo, para luego soltar un suspiro y volver a mirarla de la misma forma
"acertaste, la verdad es que tengo otro motivo para llevar a Saito a su mundo, pero no es lo que tú piensas"
"¿entonces?, no sabemos nada de ustedes excepto lo que nos has dicho, y aun así sigo sin confiar, ¿por qué quieres ayudarlo a él a volver?"
"… lo hago por redención"
Esa frase término confundiéndola, sin embargo aún no había terminado de hablar el Keyblader
"lo hago porque siento culpa, porque sé que si no lo hiciera terminaría convirtiéndome en algo que odio, no tengo ningún interés por su reino ni por su alteza, solo estoy aquí para eliminar a los Heartless, y ayudar a ese muchacho a hacer lo que tiene que hacer"
El muchacho se puso al lado suyo solo para no mirarla de frente
"no espero que me creas, ya acepte el hecho de no poder agradarle a todo el mundo, y de que no me va agradar todas las personas que conoceré, sin embargo lo único que te puedo asegurar, es que nunca haría algo que dañara a las buenas personas como ustedes"
La capitana de mosqueteros bajo la mirada, sintiéndose algo incomoda debido a las palabras de aquel extraño, sin embargo empezó a sentir culpa por haber dicho aquello
"creo que será mejor que siga solo, nos encontraremos en media hora en la sala del trono" dijo este dejando sola a la muchacha que aunque no estuviera completamente segura de sí podía confiar en él o no, debía admitir que en ese momento no tendría otra opción
Fin del flashback
-Lugar: Academia Mágica.
"digamos… que no soy de los que acepten un no como respuesta de forma tan sencilla" dijo este con un gesto de simpleza, aunque la muchacha solo lo miro preocupada de que pudiese significar esa expresión
Volviendo a la realidad y luego de terminar con aquel pequeño duelo, ambos agentes se voltearon al oír unas voces acercándose al lugar, de entre el grupo de estudiantes que los habían observado pelear ahora y habían empezado a retirarse, aparecieron Saito y su grupo de amigos, todos los que habían estado presentes en la discusión del día de ayer estaban allí, sin embargo al parecer se habían sumado otras cinco personas al grupo que iban hacia ellos
Alex los observo con detenimiento y pudo identificarlos fácilmente, el primero de todos era un hombre muy anciano, con larga barba y cabello blanco y una especie de túnica negra de hechicero, era nada menos que el director de dicha academia
Acompañándolo estaban también dos profesores del lugar, el primero era un hombre de edad alrededor de los veinticinco o treinta, con la cabeza en la parte frontal calva pero conservando la parte de atrás unas patillas que denotaban su cabello color oscuro, y llevando un gran báculo mágico de madera que media más de la mitad de su altura mientras que la otra era una señora de baja estatura que usaba una vestimenta morada y un sombrero que era semejante al utilizados por las hechiceras de la edad media, eran los renombrados y sabios en las artes mágicas, Colbert Jean y Mrs. Chevreuse
También pudo reconocer a otros personajes relevantes, como un chico de ojos bicolor siendo uno de color rojo y el otro azul, de cabello rubio claro y con una vestimenta de caballero real, siendo su capa color azul y su vestimenta de un azul mal claro ese chico era el estudiante extranjero de Romalia Julio Cesare. Una joven de cabello azul y ojos color esmeralda, con una vestimenta que se podría llamar peculiar, un conjunto color verde oscuro algo revelador en la parte inferior ya que mostraban en gran parte sus tersadas piernas por los lados, con la falda que formaba parte del conjunto llegando hasta sus tobillos, con una fina franja blanca en cada borde del conjunto y un estampado color marrón oscuro con forma de dos diamantes que cubrían toda la parte frontal de la muchacha y también la espalda, un chaleco manga larga del mismo color verde que el conjunto de mangas color blanco y unas botas blancas con tacón que le llegaban hasta las rodillas, la chica era nada menos que Irukuku, una dragón de raza Sylphid con la capacidad de transformarse en humana, y también el Familiar de Tabitha, quien era abrazada del brazo por esta que parecía estar muy contenta
Todo los que eran naturales de ese mundo vestían con sus ropas comunes, excepto la muchacha de nombre Siesta, que para la alegría o molestia de algunos de ellos estaba usando aquel uniforme escolar de marinera que le había regalado con anterioridad Saito al encontrarlo en un mercado del pueblo, sobra decir la rabia que sentía Louise al ver sonreír a Saito cuando había llegado la pelinegra con ese atuendo, aunque esto solo causo una pequeña risa al N-Warrior masculino, quien había visto eso con anterioridad y sin embargo seguía divirtiéndole
"qué bueno que vinieron todos… y algunos más por lo que puedo observar" dijo este haciendo obvia referencia a los que no había visto con anterioridad
"dejadme presentarme, mi nombre es Julio Chesare del reino de Romalia, y vine para saber si me podría unir a mis amigos en este viaje al mundo de nuestro amigo Saito" dijo con un tono condescendiente que causo el desagrado y perturbación de algunos, pero en especial el de Saito y Alex
"¡mi nombre es Irukuku!, y también quiero ir junto a mi Onee-sama en esta aventura a donde van" dijo muy animada la chica de naturaleza dragón abrazándose del brazo de Tabitha quien no parecía mostrar mucho interés, felicidad o cualquier tipo de emoción, aunque eso era normal en ella
"no veo ningún problema en ello, los amigos de Saito son amigos míos, espero disfruten también del viaje" dijo con mucha confianza mientras los dos mencionados mostraban a sus propias maneras satisfacción, sin embargo fue entonces cuando un hombre de edad avanzada se le acerco de sorpresa
"dime jovencito, ¿eres tú el supuesto viajero entre mundos?" dijo dando un paso al frente el hombre con barba larga
"sí señor, mi nombre es Alex, y esta es mi alumna Hanabi" dijo este con una sonrisa mientras la muchacha hacia una leve reverencia al anciano
"mi nombre es Osmond, y soy el director de la Academia mágica de Tristain" dijo este de manera seria, tanto que el muchacho dejo de sonreír ante esto
"un gusto el conocerlo, dígame ¿usted también desea venir con nosotros al mundo de Saito?" dijo el sin rodeos
"no, la verdad es que vine aquí con otro propósito" dijo este muy enseriado, tanto que causo que algunos de los magos y amigos de Louise y Saito se preocuparan
"me han venido con la noticia de que ustedes dos vinieron a mi academia el día pasado para hablar con el joven Saito y sus amigos, y les han propuesto a todos viajar junto a ustedes a conocer el mundo del muchacho, el cual supuestamente puedes acceder por medio de esa arma que portas ahora mismo"
El muchacho se tensó al escucharlo hablar, apretando por reflejo el mango de la Keyblade
"viniendo hasta acá, y proponiéndoles a todos ellos esto, sabiendo tal vez que la mayoría de ellos son estudiantes actuales en la academia, y que están teniendo actualmente sus estudios de segundo semestre, además de no pensar siquiera en el hecho de no saber quién sería el que respondería a los padres de todos ellos, que son de familias nobles, y que por ningún motivo permitirían este viaje"
Antes de que el muchacho fuera a responderle una mano lo detuvo, y fue cuando se volteó que pudo ver a la Reina Henrietta, quien parecía estar de diferente humor y con una mayor convicción, sorprendiendo de sobremanera a alguno de los presentes que no se habían percatado de su presencia debido a que esta llevaba una camisa blanca de seda y una falda oscura que le llegaba hasta las rodillas muy parecido al conjunto que había usado una vez para escapar del castillo e investigar una presunta traición contra su persona
"¡su alteza! ¿Qué está haciendo usted aquí?" dijo el viejo hombre poniéndose de rodilla al ver a la joven monarca, siendo imitado luego por los profesores quienes tampoco la habían reconocido
"levántese por favor director Osmond, no estoy aquí como su reina ahora" dijo está muy seria
"este joven de aquí, Alex me ha jurado a mí que lo que dice es verdad, y si existiese algún problema con los señores nobles que sean padres de los estudiante, yo misma tomaría responsabilidad por aquello"
Las palabras de la peli morada sorprendieron un tanto a los presentes, sorprendiéndose de la actitud que tenía la reina y la confianza que le tenía a aquel extraño, tanta que preocupo a la joven pelirrosa
"su alteza ¿será posible que usted vaya a venir con nosotros también?" dijo esta con un poco de nerviosismo en su tono de voz, mientras la mayoría de los presentes miraban con recelo a la joven monarca, esta que también tenía una mirada decisiva
"esta podría ser la última vez que nos veamos… por lo que no habrá nada que pueda detenerme de hacerlo"
El pelinegro al escucharla hablar sonrió, sintiendo algo de orgullo por aquella persona, que por primera vez podía verla actuar concorde a su corazón
"pero su alteza, el reino de Tristania no puede permitirse dejar que su reina vaya a un lugar desconocido ahora, muchas personas protestaran ante esto" dijo el hombre viejo barbudo
Al oírlo hablar muchos llegaron a estar de acuerdo ante ese razonamiento, ya que habían miles de personas de la realeza que se pondría en contra de ella si fuera a hacer algo tan fuera de protocolo, sin embargo antes de que pudiera alguien hablar, el muchacho de la Keyblade se puso en medio de la chica y el director con una mirada seria
"de eso puedo encargarme yo, si la cuestión es solo evitar que la gente se entere de lo que pretendemos hacer, entonces todo será muy sencillo" dijo este con mucha confianza
"¿a qué te refieres? Acaso insinúas que debemos inventar una especie de cuartada para su alteza" dijo con una sonrisa presuntuosa Julio, quien poseía un gran interés en las dos armas que ambos N-Warrior's sostenían, aunque esto no había pasado desapercibido por el agente
"exactamente, la mejor manera de que la gente de su reino no se altere es crearle alguna cubierta a su reina, y para eso requeriré de su ayuda señor"
El muchacho hablo mirando de frente al hombre más anciano del lugar
"¿mía?"
"sí señor, quisiera que usted y los profesores vinieran conmigo, necesito saber si estarían de acuerdo en apoyarnos esta vez"
El anciano director de la academia se detuvo un momento, para luego aceptar aquella proposición, y de pronto tanto él como el muchacho se alejaron un poco del grupo siendo seguidos por Colbert y Ms. Chevreuse, dejando a los demás confundidos
"¿cuál creen que sea su idea?"
"no lo sé, pero estoy muy sorprendido"
La joven Louise se sorprendió al oírle decir eso al pelinegro de Tsukyoma, quien parecía tener una mirada seria en ese momento, algo no común en el
"¿a qué te refieres Saito?"
"me refiero a ese muchacho, no parece actuar como alguien de su edad, es como si estuviera acostumbrado a este tipo de situaciones"
"es cierto que ese muchacho no es normal, ni siquiera Saito que también venia de otro mundo se le parece, es un sujeto muy misterioso" dijo Guiche algo preocupado de tener que confiar en el
"no creen que también podría ser una especie de trampa, no sabemos si ese sujeto en verdad tiene el poder de hacer lo que dice"
El comentario de Kirche causo la duda de muchos de sus compañeros, que aún se sentían inseguros sobre aquel par de extranjeros
"discúlpenme…"
Todos los que estaban allí fueron a mirar a la joven Hyuga, quien parecía algo nerviosa, sin embargo también se podía ver una especie de decisión en su mirada
"es verdad que mi sensei aún no les ha dado alguna prueba convincente, pero eso es debido a que tampoco puede"
"¿qué significa eso?"
"Alex-sensei… está haciendo esto por motivos personales, y en realidad nuestro líder no nos había autorizado para interactuar con seres de este mundo como ustedes"
"¿y porque lo está haciendo entonces?" dijo Louise confundida
"no estoy muy seguro, pero creo que lo hace por Saito-san"
"¿por mí? Pero si ni siquiera nos conocemos"
La muchacha se detuvo a pensarlo, para ver si podría dar con la respuesta correcta, pero decidió responder con lo primero que le llego a la cabeza
"puede ser que él se identifique con usted, no lo entiendo del todo, pero según me contaron mi maestro solía ser una persona muy alegre, puede que el vea algo de él en ti" dijo ella con una gran sonrisa, sorprendiendo un poco al joven Familiar
"ya veo" dijo este un poco más tranquilo, para luego cambiar su semblante a uno de confusión, acercándose y mirando muy detenidamente a la joven Hyuga, quien no pudo evitar asustarse un poco ante la acción del muchacho
"¿nos hemos conocido en algún lugar antes?" dijo este confundido, notando algo familiar en aquella muchacha
"en absoluto, jamás lo había visto a usted antes" dijo esta con algo de pena, sin embargo su semblante cambio a uno de miedo, debido a lo que se encontraba en ese momento atrás de muchacho de chamarra azul
El chico quien de pronto sintió un terrible escalofrió por su espalda, se volteó lentamente para luego ver con terror a la joven pelirrosa, quien tenía una especie de vena resaltada y su varita lanzando destellos eléctricos que estaban acorde con la terrorífica mirada de la muchacha
"Saito… ¡tu perro pervertido que no para de observar a cada muchacha a tu alrededor con tus sucios instintos!" dijo esta que denotaba peligro a su alrededor, mismo que causo que la mayoría de sus amigos se alejaran algunos pasos de ella sabiendo lo que iría a pasar
Sin embargo el más asustado de todos era Saito, quien sabía que no podría evitar lo que iba a hacer la muchacha ahora, y retrocediendo instintivamente como cualquiera lo haría
Louise, con toda la intención de lanzar otro de sus ataques explosivos contra el muchacho, reunió la cantidad de energía mágica para realizar aquel hechizo, el cual por algún motivo, era el que más le salía bien
¡EXPLOSION!
…
"¿Eh?"
Fue el pensamiento de todos los que habían cerrado sus ojos al momento en el que escucharon a la muchacha decir el conjuro, sin embargo lo que paso dejo sorprendido a todos, o mejor dicho lo que no paso
Ninguna explosión o nube de humo o sonido, simplemente la magia de la muchacha no había sido activada, pero fue entonces cuando la mayoría se dio cuenta de lo que en verdad había sucedido
La muchacha se dio cuenta de algo muy extraño, y era que además de que su hechizo no hubiera servido, había algo que también había sucedido
De la mano donde antes estaba su varita de regaliz, ahora ya no se encontraba nada, es decir que su varita ya no se encontraba en su mano, desapareciendo sin el menor aviso ni advertencia
"mi varita ¿Dónde se ha ido?" dijo está confundida revisando a su alrededor sin poder hallarla
"¿¡se puede saber que pensabas hacer!?"
Una voz muy severa llamo la atención de todos los presentes, siendo el perteneciente de aquella voz el mismo joven de cabello pelinegro y ojos marrón, quien parecía encontrarse muy enojado, sin embargo eso no fue lo que atrajo la atención de la mayoría, ya que este en su mano derecha, tenía la varita de la joven Valliere
"solo por curiosidad, ¿estabas a punto de hacer volar este lugar con aquel hechizo que usaste para casi dejarme en la inconsciencia apenas ayer?" dijo este seriamente enojado con la muchacha quien al parecer no era capaz de utilizar su magia bajo condiciones adecuadas
"¡mi varita!, ¿Por qué tienes mi varita?" dijo esta con algo de enojo, aunque el muchacho solo vio esto como un berrinche de ella
"yo mismo te la quite, y no te la devolveré hasta que resuelvas aquella actitud explosiva tuya" dijo él con los brazos cruzados, para luego guardar aquella varita en uno de los bolsillos de su chaqueta
"¿cómo hiciste eso?" dijo Kirche, quien no lo había visto en ningún momento acercarse para quitarle la varita a la muchacha
Es más, en ningún momento sintieron que el muchacho llegara a acercarse para arrebatarle la varita de sus manos, además de que era muy extraño ya que según parecía, el muchacho no se había movido en lo absoluto del lugar donde se encontraba hablando con el director y los profesores
"podría ser que es tan rápido ni pudimos darnos cuenta de sus movimientos" dijo impresionado Guiche
"se equivocan"
Aquellas palabras fueron pronunciadas por la joven Hyuga, quien tenía los ojos bien abiertos
"mi maestro en ningún momento se acercó a su amiga" dijo esta intimidada, casi habiendo activado el Byakugan por instinto "la varita simplemente salió volando rápidamente a él"
La mayoría se quedaron estupefactos al oírla decir aquello, sin embargo el muchacho decidió aclarar sus dudas
"es como dijiste Hanabi, lo que hice fue hacer atraer su varita hacia mi" dijo el de forma tranquila para luego acercarse otra vez al grupo, siendo seguidos por los tres magos mayores quienes tenían una mirada muy seria
"¿cómo fue que hizo eso sensei?" dijo Hanabi quien por primera vez lo había visto usar aquella técnica, sin embargo el muchacho solo puso una sonrisa para luego alzar su mano en dirección a la pelirrosa
Lo que sucedió después sorprendió a la mayoría, sin explicación alguna Louise empezó a elevarse en el aire contra su voluntad, pegando un pequeño grito al sentir como se encontraba flotando en el aire sin voluntad
"es una de nuestras habilidades más básicas de aprender Hanabi" dijo el muchacho con tranquilidad sin perder de vista a la pelirrosa
"La llamamos The Force"
"¿The Force?"
"esta habilidad consiste en el uso de nuestra habilidad psíquica para poder mover objetos o personas de un lugar a otro con la fuerza de nuestra mente" dijo el muchacho a modo explicación para luego empezar a bajar a la muchacha al suelo con algo de delicadeza
"¿todos ustedes pueden hacer eso?" dijo Montmorency sorprendida de aquella habilidad, ya que en ese lugar eso solo era posible pero con algún conjuro y teniendo la varita en todo momento, que él no necesitara de alguna era algo sorprendente
"si, aunque se necesita de un riguroso entrenamiento para poder conseguir el control de este poder, me tomo por lo menos un mes manejarlo del todo" dijo este con tranquilidad para luego voltearse y mirar de frente al viejo director
"¿entonces qué opina? ¿Le gusta mi idea?"
El hombre quien cerró sus ojos un momento, se detuvo a meditar sobre lo que le había dicho, en realidad su plan era algo alocado, pero podría funcionar
"está bien, me encargare de los pormenores, ustedes pueden irse tranquilos de inmediato"
La sonrisa que puso el muchacho solo pudo ser igualada al de su alumna y a la de la reina, quien se sentía feliz al ver como el muchacho había conseguido lo que le había prometido
En ese instante el muchacho de un brinco, se puso en medio de todos los presente con una gran mirada de confianza
"¡muy bien todos!" dijo con gran entusiasmo
"nos estamos a punto de embarcar en un viaje a otro mundo, los que se encuentren listos para irse acérquense"
Sin mucho apuro todos se acercaron a él, siendo el primero el muchacho espadachín, quien tenía a Derflinger guardado en su empañadura, y extrañamente no se había puesto a hablar en un largo tiempo
"¡Es hora de partir!"
En un rápido movimiento el muchacho apunto su Keyblade al suelo para luego empezar a aumentar su propia aura
¡PORTON DE ESPEJO ABRETE!
En un movimiento, un rayo de luz salió disparado hacia el suelo, impactando con él y creando un portal de color blanquecino, que emanaba un fuerte brillo y tenía la apariencia de un torbellino sin fin
"los veo del otro lado" dijo el al momento de dar un paso adelante y caer al fondo de aquel portal, sorprendiendo a la mayoría por su peculiar actitud
"no se preocupen, esto nos llevara directo al mundo de su amigo" dijo Hanabi con una sonrisa y pegando un pequeño brinco, para caer al fondo de este, asustando un poco a la mayoría
Ahora que solo quedaban ellos y ese portal, muchos empezaron a preguntarse si debían imitarlos y saltar hacia aquel portal, sin embargo uno de ellos no tenía ese problema
"¡espera Saito! ¿En verdad vas a ir?" dijo Louise al ver al muchacho acercarse al borde del portal
"Esto es algo de lo que me arrepentiré si no lo hago" dijo este con algo de enojo consigo mismo
"no tienen que ir si no quieren, yo lo entenderé muchachos" dijo este con una sonrisa como si se estuviera despidiendo, sin embargo fue sorprendido por la joven pelinegra de cabello corto, quien lo sujeto de su brazo
"yo iré a donde vayas tu Saito-kun"
"… gracias Siesta"
El muchacho algo distraído no se percató a tiempo cuando vio como la pelirrosa se encontraba frente a él, hasta que ella le sostuvo de su otra mano libre
"no lo malentiendas, es solo que no puedo dejar a mi familiar ir a cualquier lugar sin mi autoridad" dijo la muchacha con un sonrojo notable en su rostro y sin mirar de frente al muchacho de forma orgullosa, aunque este lo entendió como algo bueno
Sin esperar más, los tres saltaron hacia el portal juntos, para luego ser seguidos por otros personajes, el primero en saltar fue Kirche para luego ser seguida por Tabitha e Irukuku quienes saltaron juntas al portal, luego Guiche y Montmorency y así todos los demás siendo casi la última en saltar la joven Henrietta siendo seguida por Agnes, para que luego el portal empezara achicarse lentamente
Fue en ese entonces cuando antes de que se cerrara por completo el portal, una persona más salto hacia este, entrando a tiempo para que este se cerrara por completo, dejando solo a dos personas en el lugar
"será mejor que nos vayamos yendo"
"si director"
-Planeta: Tierra 227: Tsukyoma
-Lugar: Japón, Ciudad de Tokyo
Tokyo, una de las ciudades más famosas y populares en aquella isla oriental, se encontraba actualmente en su apogeo ya que era la época en donde esta empezaba a ganar poder y popularidad en los demás continentes gracias a sus avances tecnológicos y a los populares que eran sus tan renombradas animaciones, ilustradas a bases de las historietas a las que ellos comúnmente llamaban mangas
El manga en Japón había alcanzado una gran popularidad en la isla en las últimas décadas, tanto así que las empresas que manejaban a los autores para que hicieran públicos sus trabajos empezaron a obtener enormes ganancias debido a las elevadas ventas de estas historias fantásticas
Sin embargo lo que nadie sabía en realidad, y era en el caso de cada uno de los mundos humanos, que los personajes de estas famosas historias, tendrían un sentido mucho más profundo que el de la misma imaginación
Un sentido que sería revelado más pronto de lo esperado…
En un callejón ubicado en alguna calle un portal de color blanco se abrió, y dejo salir a los viajeros provenientes de Tsukaima… aunque no exactamente como la mayoría lo esperaba
"¡kah! ¡Donde crees que estas tocando Saito pervertido!"
"esto… la verdad esa es mi mano… que no puedo mover"
"¡Guiche infiel! Como te atreves a hacer cosas así en este momento"
"¿dónde está Saito-kun?"
"eso a quien le importa, ¡podrían por favor dejar de aplastarme de una vez!"
"¡Esto es su culpa sensei!"
"si crees que es tan sencillo abre tu el portal la próxima vez"
"fue muy extraño ¿no es así Onee-san?"
"… fue extraño"
"¿cómo hiciste para quedar en la cima Tabitha?"
"¡ME PODRIAN HACER CASO Y EVITAR APLASTAR TODOS MIS HUESOS Y ORGANOS!"
Para explicar esta situación, primero se necesitaría verla ya que lo que había en verdad ocurrido fue la caída de uno después de otro de los viajeros formando así una montaña humana de estos, quedando todos en posiciones algo ortodoxas y para algunos de ellos un tanto beneficiosa, aunque jamás lo admitieran
Luego de que esta montaña se empezara a descomponer, el grupo de jóvenes empezó a darse cuenta de un par de cosas
"¡Colbert-sensei! ¿Qué hace usted aquí?" dijo el joven rubio usuario de la magia elemental del tipo tierra, atrayendo la atención al hombre de edad adulta quien al parecer había empezado a ser abrazado por la joven maga de elemento fuego y cabello rojizo
"el director Osmond me pidió que los acompañara" dijo este con algo de dolor de espalda debido a la caída que había experimentado al igual que todos
"Saito…"
El severo tono de voz de Louise atrajo la atención de la mayoría, para solo sentir un escalofrió al ver que había pasado con el joven espadachín
Alex no sabía si sentir pena o envidia por Saito, pero el joven no podía evitar mirarlo con una gota estilo anime al ver que el muchacho de chamarra azul ahora se encontrara en el suelo semiconsciente y debajo de Tiffania quien aún no se había levantado del suelo al sentir cierto mareo por atravesar el portón de espejo
Sin embargo debido al descenso esta había terminado encima del muchacho de ojos azules y poniendo sus grandes dotes femeninos en la cara de este, que no solo causo que a este le diera un leve sangrado nasal, sino que termino literalmente sofocándolo y dejándolo fuera del combate, casi al punto de que era incapaz de sentir la abrumadora presencia de la pelirrosa que tenía a la mano su azotador con forma de látigo color negro
Sin embargo termino perdiendo su látigo debido a que el muchacho había usado The Force nuevamente para quitárselo, aunque este sintiendo más pena esta vez por el muchacho que por la pelirrosa
"¡oye tú! ¡Devuélveme mi látigo ahora!" dijo esta con una vena resaltada al estilo anime mientras el muchacho la miraba con una mirada de simpleza
"no pienso que tenga mucho sentido el golpearlo por algo que estaba fuera de su control, deberías tratar de controlar un poco tus rabietas" decía este con los brazos cruzados mientras aprovechando aquella distracción, la joven Hyuga ayudaba a la pelirrubia de sangre elfica levantarse dejando libre al muchacho quien empezó a recobrar el sentido también
Luego de sentarse en el suelo Saito consiguió recobrar el sentido y empezó a recordar que había pasado, para luego tener una fuerte reacción y levantarse del lugar donde estaba, y aunque fuera extraño lo que veía lo había dejado pasmado
Era el suelo frio y sucio que podría tener cualquier callejón, pero eso era lo que él no podía creer, estaba parado sobre suelo pavimentado, no suelo terroso como los campos que rodeaban la academia, o suelo de piedra como vería en algún pueblo en Halkeginia, era el mismo suelo que recordaba de su ciudad, el suelo que solo había visto en su propio mundo
Sin embargo antes de que el muchacho saliera corriendo a donde veía que emanaba la luz del sol, fue detenido por el agarre del N-Warrior quien lo miro de forma muy seria
"entiendo tu emoción por salir, pero aún hay algo que tenemos que hacer con respecto a ellos" dijo esto señalando con la mirada a los magos de la academia, incluyendo también a la reina que por algún motivo no se veía nada desarreglada aunque hubiera caído también por el portal
"necesito que se pongan esto todos ustedes" dijo el muchacho luego de sacar una caja de su mochila, esta caja que delgada y pequeña que tenía un símbolo parecido al infinito, al abrirla el muchacho revelo su verdadero contenido, el cual sorprendió a la Hyuga quien se asomó a verlo también
"¿Orbis Linguariums?" dijo ella reconociendo aquel anillo que también tenía en su dedo
"estos anillos les servirá para entender con facilidad el idioma de la gente de este mundo, así no tendrán problemas por si quieren hablar con alguien" dijo este sacando de la caja uno por uno y entregándoselos a cada uno de los presentes
"creí que me había dicho que estos eran muy escasos sensei"
"y lo son…" dijo él para luego apartar la mirada hacia otro lado, como si se encontrara nervioso o algo por el estilo
"sensei, nunca me dijo como fue que obtuvo estos anillos..." dijo esta de forma acusadora mientras el muchacho quien ya había dado el ultimo anillo se volteó y alzo sus brazos detrás de su cabeza
"... un amigo me los presto, no habrá problema mientras los devuelva..." dijo este con un poco de nervios, tratando de evitar la mirada acusadora de su alumna
"¿pero qué hay de las ropas de todos? es imposible que no llamemos la atención vestidos así" dijo Saito haciendo referencia a todos los nobles presentes
"pensé en eso también" dijo este con mucha confianza, lo cual confundió a la mayoría,
"dime Saito, ¿cómo se llama la zona en Tokyo donde se reúnen los fanáticos del manga y el anime y también se encuentran la mayoría de tiendas de cosplay?" dijo este caminando hacia afuera del callejón, siendo seguido por Saito quien se sintió algo cegado por la luz del sol
Afuera del callejón el joven de cabello oscuro abrió los ojos, para luego poner un rostro de sorpresa al ver lo que tenía en frente
Lo primero que vio el muchacho fueron los grandes edificios, cada uno con anuncios de neón y algunos otros con enormes carteles publicitarios, algunos mostrando a la nueva banda del momento y otros con la serie de anime que estaba de moda
Pero no se detuvo ahí, ya que frente a él se encontraba uno de los maid café de los que había oído anteriormente y al lado de este podía apreciar una tienda de ropa, pero no de cualquier tipo que vería en cualquier sitio, sino una que en las ventanas de mostrador se encontraban vestuarios de series famosas y conocidas del genero del manga
El ver aquellos locales y a todas las personas que caminaban por las calles, varios con bolsas con marcas publicitarias, Saito no tuvo que adivinar mucho para saber dónde se encontraba
"¡Esto es!… ¡Akihabara!"
La emoción de Saito era realmente grande, pensar que había vuelto al mismo distrito de donde había desaparecido cuando se había convertido en el familiar de Louise, era algo muy difícil de asimilar
"¿Akihabara?" dijo confundida Kirche quien no se enteraba de la situación al igual que muchos de sus compañeros, sin embargo fue Saito el que se tomó la molestia de explicarlo
"Akihabara es un sector de mi ciudad, donde muchos negocios de electrónica y ocio personal se establecen y atienden al público en general, es muy popular por su variedad de artículos como herramientas y vestimentas" dijo este con una sonrisa, realmente alegre de volver a ver aquel lugar
Sin embargo para pesar del joven Gandalfr nadie le había prestado atención, ya que todos en realidad estaban observando todo a su alrededor, y si uno se lo pensara sería comprensible, ya que era la primera vez que ellos miraban algo así, edificios más altos que el mismo castillo de la Reina, vehículos compactos y de aspecto metálico rodando en lo que parecía ser un camino y eran similares a algún tipo de carruaje, pero sin ningún caballo o animal que los transportara, además de que no podían ver ningún rastro de vida vegetal además de algunos árboles que se encontraban esparcidos a varios metros unos de otros
"¡whoaah! Que asombroso es este lugar" dijo Guiche con sus ojos brillosos y habiendo sacado su usual rosa roja admirando el lugar, cosa que fue imitada después por Tiffania e Irukuku, mientras los demás solo actuaban impresionados, claro que cada uno sorprendiéndose a su usual manera, especialmente en el caso de Tabitha y Julio
"Así que este es el famoso mundo del que no habías hablado ¿eh Saito?" dijo Julio poniéndose al lado de este con su usual sonrisa arrogante, aunque esto no le importó a el
"si, déjenme mostrarles todo lo que hay aquí" dijo este con una gran sonrisa aunque fue detenido por la voz del N-Warrior
"primero será mejor que cambiemos nuestros atuendos ¿no te parece?, llamaremos mucho la atención si paseamos con estas ropas" dijo el refiriéndose a los hechiceros, ya que estos también habían empezado a sentir las miradas de varias personas y los murmullos
"¿quiere que me haga cargo de ellos su alteza?" dijo Agnes sacando en parte su espada de la vaina, lo cual causo el temor de ambos jóvenes pelinegros y de la peli morada
"¡detente Agnes!, ¡si haces eso nos meterás en muchos problemas!" dijo Saito con sus ojos hecho dos esferas blancas y sus manos moviéndose rápidamente
"aquí las armas de verdad están prohibidas por las leyes del país, abstente de usarlas o surgirán problemas serios para todos" dijo Alex casi imitando la acción del joven espadachín, mientras Agnes los miro con una gota al estilo anime y decidió calmarse
"por ahora cambiémonos rápido, vayamos al almacén de allá" dijo Alex señalando con la mirada una especie de tienda de ropa, para luego sentir una especie de escalofrió al notar que estos también tenían una colección en la ventana de algunos trajes cosplay, y dio gracias porque el único que podría interpretar esto como algo con segunda intención era Saito, y seguro él no lo pensaría así
Minutos después...
todo el grupo se había dirigido al almacén, para luego entrar a este y empezar a curiosear en la ropa que podrían ponerse, aunque Hanabi, Siesta, Saito y Alex no tuvieron aquella necesidad si tuvieron que quedarse a esperar a todos los demás, y tuvieron que sentarse en algunos asientos libres que se encontraban dentro de la tienda, que aunque por dentro parecía no muy impresionante, tenía un interior muy acogedor de paredes de madera lisa y un gran espacio para caminar y buscar prendas de vestir
"hace tiempo que no entraba a una de estas tiendas, en verdad se siente muy diferente al otro mundo" dijo este con cierta tranquilidad
"¿estás seguro que no quieres cambiar tu vestuario Saito? digo has usado esas ropas desde que llegaste al otro mundo, ¿no creen que ya están algo desgastadas?" dijo este con gran sinceridad
"no, estas ropas me han tratado bien estos meses, creo que ya me he acostumbrado a ellas" dijo el muy tranquilo
"¿qué hay de ti Siesta? Estas seguro que quieres estar con ese uniforme, no creo que haya problemas si quieres probarte otra cosa" dijo el muchacho queriendo cerciorarse de que ella estuvieran bien con esa ropa
"para nada, esta ropa me la regalo Saito-kun así que no necesito de otra por ahora" dijo ella abrazando al muchacho del brazo y presionando sus dotes contra este, el cual no pudo evitar poner una sonrisa boba ante esto, mientras el otro par los miraba con una gota al estilo anime y sonrisas algo incomodas
"¡un momento! ¿Cómo vamos a hacer para pagar toda la ropa?" dijo Saito preocupado, para luego buscar en su bolsillo su billetera, la cual se encontraba igualmente vacía desde que había sido succionado por el hechizo de Louise
"déjame eso a mí..."
El N-Warrior saco del bolsillo de su pantalón saco su billetera, para luego sacar una tarjeta color plateada, que fácilmente Saito reconoció como una tarjeta de crédito, sin embargo el juraría haber visto una de esas antes
"¿Novas Card? ¿¡No es esa una de las muy extrañas y con más credibilidad tarjetas de crédito del mundo!?" dijo Saito impresionado, ya que solo las había visto antes en una revista del supermercado, y según lo que había leído esta solo era poseída por personas de gran poder en el mundo, además de que eran las muy pocas que no tenían límite de crédito y conseguían la apertura a sitios y tiendas V.I.P en todo el mundo
"si, como agente de nuestra organización se nos entregan estas tarjetas para cubrir cualquier gasto improvisto que podamos tener, aunque tratamos de no usarlas mucho, tu sabes" dijo él con cierta tranquilidad para luego sentir un leve estremecimiento y voltear a ver a la muchacha de ojos color perla deprimida
"todos los agentes…" dijo esta con un leve tono de depresión, que causo un leve susto en el joven
"¡rayos! Se me había olvidado completamente de solicitar su tarjeta" se dijo mentalmente con pesar, tratando de pensar en alguna manera para animarla escucho el llamado de los demás, sorprendiéndose al igual que Saito de lo que tenía en frente
"¿qué les parece muchachos?" dijo de forma muy animada Montmorency vistiendo una blusa color café y unos jeans ajustados color azul oscuro, además de unos tacones blancos y un cinturón negro de cuero
Seguida de ella aparecieron las demás muchachas, Kirche vistiendo una blusa de tirantes color crema con un símbolo de estrella de color azul en el pecho y la palabra Star debajo de esta, con unos jeans ajustados y aparentemente desgastados, además de unas sandalias color purpura, Tabitha también usando una blusa parecida pero está siendo del color de su cabello, y teniendo un corazón con la palabra Love, unos jeans que llegaban hasta las rodillas y unas zapatillas de tacón bajo y un cinturón blanco, e Irukuku imitando su look en cada prenda excepto claro en la talla
Tiffania vestía una camiseta verde manga corta color manzana con la parte del estómago hasta el final de un color verde más claro, unos jeans claros y un cinturón blanco y el mismo sombrero que había utilizado en la academia para así tapar su rasgo elfica
Seria mentira decir que ambos muchachos se habían quedado sin palabras al verlas con aquellos atuendos, aunque Alex consiguió mantenerse más sereno debido a que tenía a su alumna al lado suyo, aunque luego de eso tanto él como Saito tuvieron una reacción un tanto diferente al ver salir a la reina Henrietta y a Louise, la cual causo una reacción de enojo en Siesta y de confusión a Hanabi
Henrietta y Louise llevaban puesto el mismo atuendo, un uniforme comúnmente conocido como uniforme de marinera, o también conocido como uniforme de secundaria de varias escuelas en todo Japón, siendo exactamente iguales al que llevaba puesto Siesta y que habían causado un enorme estremecimiento en ambos hombres, aunque el N-Warrior sintió un leve temor sin saber porque
"¿Por qué rayos esta tienda tenía que tener exactamente ese modelo de uniforme?" pensó el, no gustándole lo que pensaba que pasaría después
"¿qué te parece Saito?" Dijo la joven de cabello peli morado con una sonrisa y un notable rubor en su rostro el cual puso muy nervioso al espadachín
"muy bien…" dijo no pudiendo evitar voltearse de la vergüenza que tenía para luego reaccionar y mirar fijamente a Louise, y teniendo el mismo nerviosismo se le acerco a la pelirrosa
"un momento Louise… ¿Por qué se pusieron esos uniformes?" dijo este algo confundido ya que el que Henrietta se lo probara era una cosa, pero que Louise lo hiciera solo podía significar algo malo
"¿¡y-y-y a ti que te importa!? ¡Que yo quiera usar esto no tiene nada de malo!" dijo esta con la cara sonrojada y el ceño fruncido el cual causo una gota de sudor al muchacho, para luego sentir como lo empujaban y lo apartaban de la pelirrosa
"¡Miss Valliere!, ¡no puedo creer que usted caiga tan bajo para hacer algo como esto!" dijo Siesta con gran enfado y sus manos en la cintura mirando de frente a Louise quien rápidamente respondió
"¡qué crees que estas insinuando sirvienta! ¡No tienes ningún derecho a insinuar algo sobre mí!"
"¡me va a decir que no eligió ese atuendo porque a Saito-kun le interesa mucho verme con el uniforme que el mismo me regalo!"
"¡tu… insolente! ¿¡Quién te crees que eres para hablarme así a mí y a mi Familiar!?"
"ohh Miss Valliere, se habrá olvidado ya que su alteza Henrietta me nombro a mí la sirvienta personal de Saito-kun y por lo tanto también soy su mayor confidente y capaz de cumplir cualquiera de sus dé-se-os" dijo esto ella con un tono de complicidad lo cual genero un enorme enojo en la pelirrosa, y por consecuencia el pesar general de los que las veían discutir
"hey Henrietta" dijo Alex susurrándole en el oído a la muchacha quien también observaba la discusión de dos mujeres
"si ¿qué pasa?"
"es solo curiosidad pero... ¿Por qué decidiste usar tu ese uniforme que llevas puesto?"
"¿uh?, yo solo quise ponerme lo mismo que Louise se puso, ¿tiene algo de malo?" Dijo ella con un tono muy inocente que genero una enorme gota estilo anime en la frente del muchacho
"no… olvídalo"
"vaya vaya, las ropas que utilizan los de tu mundo son muy curiosas mi amigo" dijo Julio saliendo junto al profesor Colbert, Julio vistiendo una playera color violeta con un símbolo de cruz en el pecho y la palabra Holy escrita hacia abajo, unos pantalones oscuros con una cadena de plata enganchada en el lado izquierdo y unos tenis blancos con una franja negra y un cinturón oscuro. Guiche en cambio se había dejado su camisa y cambiado sus pantalones oscuros por jeans comunes un par de zapatos negros de salir y un cinturón negro con hebilla plateada, Colbert en cambio llevaba un traje azul de oficina, pantalones del mismo color y una camisa de botones color blanca por debajo de este, además de una corbata morada a rayas por dentro del traje y unos zapatos negros
"¿crees que pueda pasar desapercibido así Saito?" dijo Guiche con algo de orgullo en su forma de vestir aunque Saito solo rio nerviosamente y alzo su pulgar en forma de aprobación
"un momento ¿dónde está Agnes?" dijo Henrietta quien había notado la ausencia de su guardiana, haciendo que todos empezaran a buscarla con la vista sin ningún resultado
"juraría que ella había entrado con nosotros al cambiarnos" dijo Louise quien tampoco sabía dónde estaba
"¿seguirá allí adentro?" dijo Kirche en forma clara y concisa, siendo esa la situación más posible
"disculpe mi tardanza su alteza"
La mayoría volteo a donde había provenido la voz, para que luego la mayoría se les cayera el mentón de la impresión, y estaba muy bien justificada ya que Agnes había salido del vestidor con sorpresivamente un traje de oficina, una falda gris que llegaba hasta sus terciadas rodillas y una chaqueta del mismo color que hacia juego con la falda, además de una blusa de seda color rosa pálida, y aunque era de esperar, la muchacha aun traía en su mano su espada, aunque esta seguía guardada en su vaina, pero aun así causo un cierto escalofrió en los que la habían visto
"da la apariencia de ser una abogada de verdad o algo por el estilo… Excepto que las abogadas de verdad no andan con espadas capaces de cortar árboles de un corte..." pensó con algo de incomodidad Alex, quien se percató de que había olvidado algo importante
"casi se me olvidaba, necesitamos que también me den sus armas para guardarlas y asi no llamar la atención" dijo el muchacho quitándose la mochila de la espalda y abriéndola al mismo tiempo que apretaba un pequeño y muy bien escondido botón debajo de esta
"¿quieres que dejemos nuestras varitas allí?" dijo con escepticismo Montmorency
"ustedes pueden conservar sus varitas, mientras puedan esconderlas y no las utilicen por ningún motivo sin sentido..." dijo esto esperando fastidiar a Louise con eso lo cual logro con simpleza
"esta mochila es más grande de lo que parece en verdad, tiene la capacidad de guardar más de 1000 artículos de cualquier tipo, gracias a la tecnología de nuestro mundo" dijo el muchacho sacando de ella un aparato singular, que parecía tener un orificio para colocárselo en el brazo, y una figura de forma puntiaguda con cinco rectángulos pequeños en ella, cada rectángulo con una flecha roja
"¡eso es!" dijo Saito reconociendo aquel objeto, sin embargo se quedó sin palabras al sentir una pequeña presión ejercerse sobre su cuerpo, misma presión que fue dirigida discretamente por el muchacho queriendo evitar que este hablara de mas, y solo percibida por Hanabi quien había percibido también aquella presión, aunque no entendía porque él había hecho aquello
Aunque en realidad no había sido solo Hanabi quien lo había sentido
"¿dijiste algo Saito?" le dijo Louise quien creía haberlo oído hablar
"no… no era nada"
"Agnes-san" dijo el muchacho acercándosele con la mochila, esta al ver aquella mochila dudo por un segundo, pero luego de soltar un suspiro hizo caso y le dio su espada al pelinegro, siendo seguido por Colbert quien en cambio le dio su báculo mágico, que como era obvio era muy grande como para poder ocultarlo en su atuendo
Cuando Saito se disponía a dejarle a Derflinger algo raro sucedió, Saito se dio cuenta que por algún motivo Derflinger no había dicho palabra alguna desde que nuestros dos protagonistas habían llegado, por lo que al quitárselo de su espalda lo miro fijamente, como si tratara de percibir algo extraño
"hey Derflinger, ¿no tienes problema con esto?"
"…ninguno" dijo este de forma ausente, como si se encontrara molesto por algo lo cual sorprendió a su portador
"pero traten de buscar otros atuendos, ya que nos quedaremos aquí por lo menos dos días, también te lo pido a ti Siesta" dijo el muchacho mirando a la muchacha de apariencia japonesa
Luego de pagar con la tarjeta de crédito y salir del lugar con aquellos nuevos atuendos empezaron a caminar por el sector, recorriendo y mirando las tiendas de música, ferreterías, tiendas mangas, mayormente mirando todo lo que se encontraban a su alrededor, posiblemente debido a que lo consideraban extraño e interesante, sobre todo el profesor Colbert quien como educador le interesaba mucho el cuanto podría aprender estando en este mundo
Sin embargo, Alex que estaba un poco apartado del grupo en general y de su alumna quien también estaba de turista en aquel viaje se mantenía pensando en aquella situación, y sintiendo una extraña nostalgia, nostalgia que le trajo recuerdos que trataba de mantener muy dentro de él…
"sé que debo hacer, sé que le debo decir, y por algún motivo… siento miedo de decírselo, cuando yo no puedo… y el sí"
Fin del capítulo 30
En el próximo capítulo de The N-Warrior's Ep0: Alpha N-Warrriors Saga:
Guiche: ¿viajaremos nuevamente en esa criatura mecánica parecida a una serpiente?
Alex: quisiera hablar contigo a solas Saito...
Saito: yo… ¿¡que he estado haciendo todo este tiempo!?
No se pierdan el próximo capítulo de The N-Warrior's Ep0: Alpha N-Warrriors Saga: Reencuentro
Louise: ¿Por qué aun no nos dices donde se encuentra Saito?
Alex:...
