Días difíciles.


Quería llorar, reír, gritar, correr, saltar… quería hacer muchas cosas para sacar el dolor que está quemando mi ser…

¿Si mi corazón es el herido, por qué duele el cuerpo entero? Duele la mente de tanto pensar los por qué, por intentar darle respuestas a tantas preguntas, de esforzarme al concentrarme en mis planes… duelen los ojos de tanto llorar, de estar tanto tiempo oprimidos por las palmas de las manos intentando retener la filtración de las lágrimas… duele el pecho porque su interior está destrozado… todo mi ser duele…

"Es mejor llorar una vez que llorar toda la vida"Las palabras de Albert retumbaban como un eco en mi cerebro… ¿Sería Terry capaz de brindarmeuna vida llena de lágrimas si estaba conmigo? ¿Esta sería la última vez que lloraría por él? ¿A eso se refería Albert? ¿Era mejor llorar esta vez como vez única?

¿Cuánto tiempo me costaría olvidar a Terry? ¿Cuánto me costaría sacarlo de mi ser por completo? Mi pequeño hijo sería un recordatorio para toda la vida de su amor y de lo feliz que pudimos ser…

–¡Adelante! Está abierto…–Respondí a quien llamó a la puerta con un poco de desesperación…

–Candy, tienes visita… –Albert no se había quedado mucho tiempo, solamente me escuchó por un rato más, mientras permanecimos en el interior de su auto, me dio un beso en la frente y me abrazó en silencio mientras yo intentaba dejar de llorar.

–¿Es Albert?

–No, pero es mejor que salgas pronto– Creí que se trataba de Terry y me puse a la defensiva y armé todo un diálogo en mi mente ante sus probables palabras.

–Dile, a quien sea, que saldré en un par de minutos.

–Sí…

Me calcé y me recogí el cabello que tenía un poco alborotado, ¿Quién podría ser a esta hora? Pasan de las 2:00 a.m. ¿Y qué querrá? Mi cerebro trabajaba muy rápido tratando de dar respuestas a mis preguntas, de pronto pensé en alguna urgencia en la familia… misma que descarté de inmediato, papá o mamá se habrían intentado comunicar conmigo al móvil…

Me quedé estática bajo el umbral que dividía el recibidor con la sala de estar, no podía dar crédito a lo que mis ojos veían, era una sorpresa, nunca me imaginé que él me buscaría… –¡Richard!

–¡Hija! –Caminó hacia mí, siempre tan elegante, sin perder su porte, su sonrisa y yo, aunque no estaba en pijama me sentía tan desaliñada ante él, me sentía como un trapo viejo…

–¿Qué haces aquí? –Pregunté con una genuina sorpresa –¡Oh! Lo siento Richard, no era lo que en verdad quería darte a entender–intenté arreglarmi cuestionamiento al mirarlo perder la compostura y la seguridad al escucharme –Toma asiento, por favor…

Caminó hacia mí y me envolvió en un cálido abrazo, como el abrazo de un padre y yo comencé a arrepentirme por haber mantenido a mis padres al margen de mi vida, reconocía que eso estaba mal porque ahora me sentía sola –Perdóname, hija, te ruego que me perdones.

–Lo que ha pasado no es culpa tuya, es responsabilidad mía y de Terrence.

–Yo te insistí tanto en que te fijaras en mi hijo, yo de cierta manera… los presioné a comprometerse…

–¿Por qué estás aquí, Richard?

–Porque me preocupan tú y mi nieto.

–¿Te has enterado de lo que pasó en la celebración de Terrence?

–Llegó muy mal a casa, no se refugió en su departamento, llegó como un niño desprotegido y se echó a llorar en los brazos de su madre, tal como lo hacía de pequeño.

–Ya veo, ¿Y quieres interceder delante de mí por él? ¿No es verdad?

–No, ya les he lastimado tanto, solamente quiero tu perdón…

–Lo tienes, tú solamente has sido un buen amigo, y tengo mucho que agradecerte…

–Candy, no vine solo, tu padre está afuera, él me ha acompañado…

–Papá está fuera… ¿Por qué no entró contigo?

–Porque yo le pedí la oportunidad de darnos tiempo para charlar… Me preocupa mucho la decisión que has tomado… de irte lejos…

–¡Oh! eso yo lo había decidido antes de conocerte…

–Creí que no te irías, que nos permitirías la oportunidad de conocer al nieto primogénito de los Grandchester.

–Claro que lo conocerás, nunca les negaré ser parte de su vida… creo que será muy emocionante para mi hijo saber que viajará para ver a sus abuelitos…

–Gracias… –Noté cierta melancolía en la mirada de Richard mientras yo respondía –¿Quieres acompañarme para ver a tu padre?

–Sí, es lo mejor, me daría mucha pena interrumpir el descanso de alguien más…–En el exterior de la casa para huéspedes, vi a mi padre de pie frente al auto de Richard y también noté en el interior dos siluetas más; eran mi madre y Eleonor … –Papá… –Le di un fuerte abrazo, ya no había más llanto, mucho dolor en mi interior, pero no más llanto.

–Candy, hija… estamos muy preocupados por ti

–No tienen por qué estarlo, estamos bien, mi bebé y yo estamos bien.

–Candy, lamentamos mucho todo lo que está pasando.

–Eleonor, tal como le contesté a Richard te respondo; ustedes no son culpables de nada, y tampoco tienen por qué sentirse así conmigo.

–Nos duele todo lo que está pasando, jamás me imaginé que mi hijo se portara así contigo… nos sentimos responsables por no haberle educado de mejor manera…

–Mis padres me dieron la mejor educación, tanto en casa como en el internado… pero las decisiones, al final las tomo yo…

–Candy, eres muy madura–La voz de mi mamá hizo mirarla a los ojos y sonreír.

Después de pasar un rato agradable con mis padres y con los Grandchester, acepté ir a casa de mis progenitores a dormir, comenzaba la cuenta regresiva de mi estancia en este lugar y ellos deseaban pasar el tiempo como lo hacíamos tiempo atrás. No tenía de qué preocuparme, ya que, aunque mi habitación estuviera llena de los accesorios para la boda, podía quedarme en la habitación para visitas o con Ponny.

Me levanté pasando las 10:00 a.m. y para sorpresa mía mis padres no habían acudido a la oficina, así que almorzamos juntos, solamente ellos y yo, mi nana había preparado una comida deliciosa y muy apetecible, y aunque me sentí muy culpable me comí muchos de sus exquisitos panquesitos rellenos de queso crema.

Sentí muchos nervios al ponerme la toga y el birrete con la borla de lado derecho, antes de que nos formáramos como generación ensayamos el protocolo de sentarnos, ponernos de pie, pasar al escuchar nuestro nombre, el saludo y más…

Cuando por fin decidimos en lugar en el que tomaríamos la foto panorámica y que nos dieron las indicaciones de ponernos las borlas de lado izquierdo como alumnos ya graduados, tomé mi lugar. Sonreí ampliamente cuando miré que el fotógrafo que nos tomaría la foto generacional era el compañero de Yoko, eso significaba que Albert tenía algo que ver aquí.

No me había equivocado, la Editorial cubriría toda la exclusiva, por mencionarlo de alguna manera, de la graduación. Esto sería para las páginas de sociales.

Había transcurrido un día más, al llegar a casa de mis padres, abrí la portátil y en mi calendario virtual puse una enorme "X" sobre el día miércoles 09 de junio.

Un día más, un día menos…

El jueves 10, podíamos pasar, en horario de oficina, por nuestra documentación, el ciclo se cerraba para nuestra generación.

Miré con melancolía lo que es mi Alma Mater, cuatro años de mi vida los pasé en las aulas de esta universidad, nunca había llorado como estos últimos meses, siempre había sido feliz y sonriente.

Mi mirada se dirigió a una tierna escena de una pareja que estaba sentada en unas gradas, él un peldaño arriba con las piernas como descansabrazos y ella ligeramente recargaba sus codos en sus rodillas, se les miraba felices y sonrientes, él sostenía en sus manos un pequeño objeto de plástico suave, lo sé porque le miré aplastarlo en diferentes ocasiones con sus dedos, y de colores llamativos. Esa feliz pareja era John y Marizza.

Desvié mi mirar, después de haber llenado mis pupilas con lo que pudo haber sido mi vida para encontrarme con otra feliz pareja, un joven castaño recargado en la puerta de su auto sostenía por la espalda a su feliz novia que levantaba el rostro para encontrarse con la mirada de su amado, no sé qué fue lo que ella le dijo, debió ser algomuy gracioso porque él elevó su rostro al cielo y rió a carcajadas, miré como sus hombros se sacudieron ante la ocurrencia de Annie… sí esa feliz pareja era Archivalt y Annie.

Sam y Diana también caminaban juntas, ellas seguían siendo amigas… muy buenas amigas, aunque yo había intentado mantenerme cerca de ellas, por diferentes razones no había logrado permanecer con ellas como antes… lo que sí era seguro eran nuestros planes de viajar juntas.

Suspiré y me dirigí a la decanatura por mi documentación, después de pasar por servicios escolares por último recibí de control escolar mi título.

–Mañana es la ceremonia de graduación.

–Así es Archie, mañana Annie y yo celebraremos nuestra graduación.

–Estás muy cerca de dejarnos… ¿Nos permitirás conocer a nuestro sobrino?

–Sí, ayer le dije a Richard que yo no seré un obstáculo para este nuevo Grandchester…

A Archie le dio risa el título que empleé para mi hijo –El nuevo Grandchester–Repitió risueño –Candy, sé que no estoy en condiciones de pedirte nada, pero quiero intentarlo… Por favor, no te vayas…

–Archie, esa decisión la tomé aproximadamente dos años atrás, no es algo nuevo y mucho menos por ninguna razón que tenga que ver con tu hermano.

–Tendrás que regresar pronto.

–Lo sé…sin embargo no hay retorno en mi decisión, solamente regresaré para tener a mi hijo y si Dios lo permite regresaré a Alemania en cuanto mi bebé tenga unos tres o cuatro meses de vida.

–Veo que es imposible hacerte cambiar de opinión, siendo así, te deseo lo mejor y recuerda que puedes contar conmigo para lo que se te ofrezca.

–Muchas gracias, Archie.

Nos despedimos en cuanto Annie salió de las oficinas con su título en mano y su enorme sonrisa en sus tímidos labios.

Permanecí otro tiempo más parada en aquél lugar, mirando a mis compañeros pasar, charlas de las cuales solamente escuchaba leves murmullos, risas, frases de buenos deseos, bendiciones … y más…. La cacería de firmas para nuestros anuarios había llegado.

Ya era una profesionista y el título que sostenía en mis manos lo comprobaba… me sentía feliz, realizada, esto es lo que siempre soñé y deseé, así que a sacarle provecho y a dar mi mejor esfuerzo

Antes de finalizar este día y marcar en mi calendario, tenía algo importante que hacer, llamar a Celeste para cancelar la cita con el reverendo.

Después de muchas preguntas, de muchas risitas tímidas, y de algunas respuestas que ni a mí me convencieron, el reverendo aceptó cancelar la cita prenupcial.

Fue muy incómodo el mantenerme firme en mi decisión–¿Estás segura que no se trata de un simple disgusto de novios?

–Le aseguro que no, es una decisión definitiva.

Lo lamento tanto, hija, hacían una maravillosa pareja.

–Le agradezco tanto su comprensión…

Hija, a ti te conozco desde que eras una niña, y siendo sincero yo no vi a bien que tú fueras quien solicitara "sola" la cita; yo le había sugerido la charla a tu madre y esperaba que tu prometido y tú se presentaran a solicitar la fecha…

–Entiendo perfectamente lo que me quiere decir, y le ruego que no guarde esa impresión de Terrence… si yo llamé solicitando la fecha fue por la premura y por la confianza…

No quería que nadie más me hablara ni para bien ni para mal de Terrence, yo ya había dado por concluido lo nuestro, no quería albergar ningún tipo de esperanza, sueño o ilusión, así como tampoco quería, odiarlo, aborrecerlo u otro sentimiento parecido.

Esta es mi segunda noche en casa y Susana no se ha presentado a dormir, mis padres no hablan de ella, y Karen está lo suficientemente enamorada de Anthonie como para hablar de otra cosa, y yo siendo sincera no quiero saber, por ahora, nada de mi hermana.

Desperté con un gran vacío en mi interior, el día más importante de mi vida, mi graduación, tenía tanta emoción por este día… Sam llamó temprano al igual que Diana, ya que hoy es imposible charlar acerca de nuestro viaje de graduación. Ellas se quedarían en Paris y yo continuaría, a Alemania, donde supuestamente en nuestros planes originales, yo las esperaría para pasar un largo mes y que mi estancia en aquel lugar no estuviera completamente sola en los días de adaptación.

Fueron tan respetuosas en cuanto al tema de la cancelación de mi boda, para ser precisa no mencionaron nada en absoluto, toda la charla se llevó por el rumbo de nuestra amistad.

La ceremonia de la graduación estuvo muy concurrida, todo salió conforme a lo ensayado. Albert estuvo conmigo todo el día disfrutando todo, fue en realidad mi acompañante, Susy y Terry, no se presentaron, Richard, Eleonor y Stear, fueron muy respetuosos con la presencia de Albert cerca de nosotros.

El tema de mi viaje, hijo, boda… no se mencionaron para nada.

Mamá bailó con papá en repetidas ocasiones y Richard me invitó a bailar más de tres veces… a la mesa se recordaban muchas anécdotas de sus tiempos de estudiantes, cómo se conocieron y la forma en la que llegaron al matrimonio…

Pasamos un día más que excelente –Brindemos en honor de Candy y Annie –Richard levantó su copa–nuestra presencia en este agradable momento la debemos a las 340 horas de prácticas que ambas señoritas desarrollaron de manera excelente en Grandchester: Asesores Financieros.

Papá no se quedó atrás y también brindó en mi honor–Brindo por la más pequeña de mis hijas, la que ha desafiado el apellido Ardley siguiendo su vocación y sueños al elegir una carrera que no han sido leyes.

El Señor Britter también brindó por Annie –Por Annie, quien se esforzó y esmeró por lograr una ingeniería, porque se lo propuso y llegó hasta el fin.

Después de brindar y reír, el tiempo de ir a casa llegó y con ello la despedida de nuestros compañeros, profesores… todos en parejas… era también tiempo de devolver el auto a Albert, él cedió las llaves del auto de la Editorial a uno de los reporteros que estaba cubriendo el evento.

Ahora sí, comenzaba la semana más difícil de mi vida, lo que estaba contemplado para mañana sábado 12 de junio, lo había cancelado ayer por la noche, así que no habría cita prenupcial con el reverendo. el vestido de novia que debía recoger en esta semana, mamá ya lo tenía con anticipación

Lo único interesante e importante para mí, era recoger mi visa el día martes 14 de junio.

Después de obtener mi visa, estaba muy contenta y emocionada, los siguientes días en los cuales serían nuestras despedidas de solteros y ensayo de la boda realmente pensé que serían muy difíciles para mí, pero con la ayuda de mamá, Karen y Pony los empleé de manera positiva.

Ya que viajaré el sábado, he decidido deshacerme de la gran mayoría de las cosas que decoran y ocupan espacio en mi habitación.

Mamá y Pony se encargaron de sacar todo lo que tenía que ver con la boda, Karen me ayudó a llamar y cancelar la invitación con nuestros amigos, familiares y demás. Sé que por su parte Richard ha hecho lo mismo y Yoko, a solicitud de Albert, cedió la exclusiva para el canal televisivo local.

¿Que si dolió? Claro que duele, pero como no lo enfrenté sola, lo pude resistir bastante bien.

–Esta es la última caja de cosas…–Karen la selló con aislante y la rotuló.

–¿Estás completamente segura que no quieres que las guardemos en el diván?

–No, mamá, tenerlas en el diván y tenerlas en la habitación es lo mismo.

–¿Quieres que llame a la fundación? Todas estas cosas están en perfectas condiciones.

–Sí, gracias, Ponny. Les hará muy bien a otros.

–No puedo creer que mañana viajes a Alemania, un mundo de distancia–Mi mamá me abrazó con mucha ternura y sentí en sus palabras el deseo de decir "no te vayas"

–Con la tecnología podremos mantenernos en contacto.

–No será lo mismo, Candy, no será lo mismo.

Papá llegó temprano a casa, le notaba la tristeza en los ojos, era la segunda vez en mi vida que lo veía hacerse fuerte al dejarme ir, la primera vez fue cuando me dejó en el internado y esta era la segunda ocasión, que aunque sus labios sostenían una gran sonrisa su mirada me decía cuán triste estaba.

–Vayamos todos a cenar, tengo reservaciones, Ponny tú también vendrás y Karen, hija, sin Anthonie esta vez, quiero que sea algo muy familiar, la más pequeña de mis hijas parte para formar su propio destino–Sabía que papá estaba triste porque guardó silencio y se limitó a abrazarme.

–¿Vendrá Susy?

–Le he llamado, es tu hermana y deseo que las cosas se solucionen entre ustedes

–No tengo inconveniente, papá, ningún inconveniente.

Una hora después todos estábamos en la camioneta familiar de mamá, papá no quiso que Karen fuera por su parte y que yo llegara en el auto de mamá con Ponny como lo sugerí.

Estábamos a media cena cuando llegó mi hermana mayor, realmente se veía decaída y con un semblante demacrado. –Me alegra que hayas venido…

Tomó su lugar a la mesa y dirigió su mirada hacia mí –¿Podrías alguna vez perdonarme?

–Tal vez, pero no ahora–Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. No sabía hasta cuándo volvería a ver a mi hermana y tenía mucho que agradecerles a mis padres, ellos no se merecían una cena de perros y gatos y yo tampoco merecía una cena de disgustos aderezada de hiel.

Ponny que había sido la nana de las tres, tenía tantas cosas que contar de nosotras, mamá también y los recuerdos que nosotras teníamos como hermanas, papá se limitó a decir que la única anécdota que tenía de nosotras era cuando nos poníamos de acuerdo para atracar y desfalcar su cartera.

Susy se despidió diciendo que estaba bien y que le había ayudado mucho el vivir sola que había valorado a la familia y que algún día le gustaría platicar a solas conmigo. Tal vez algún día llegue ese momento, pero no es ahora y ella tiene muchas cosas qué pagar, al igual que Eliza.

Al llegar a casa, papá y mamá se dirigieron al despacho de papá, Ponny fue a la cocina con el demás personal de servicio y Karen se quedó en mi habitación un rato más hasta que recibí la llamada de Albert.

–Sí, el vuelo es para la madrugada, lo planeamos así porque queremos viajar por la noche y aprovechar la mañana del primer día…

¿Entonces, crees que podrías ayudarme?

–Claro que sí.

–¿Te llevará tu padre al aeropuerto?

–Sí, también mi hermana y mi madre…

Entonces nos vemos en la puerta principal…

–Llamaré a Sam y Diana para explicarles… recuerda que nos piden un mínimo de 2.30 hrs. Para documentar el equipaje y estar en la sala de abordar…

Sí, te veo en 2 horas.

Nuestro vuelo salía a las 2:00 hras. Del 19 de junio y mis padres estaban en vela al igual que mi hermana, después de llamar a mis amigas y quedar de acuerdo en dónde nos veríamos, bajé al despacho de papá.

Comenzó la despedida, los consejos y las lágrimas. Las palabras de amor y afecto que siempre nos repetían eran como un gran tesoro que comenzaba a llenar de nuevo mis cuentas bancarias afectivas.

Estaba completamente agradecida de que no llegaría sola a Alemania, Albert me había contratado y mis amigas estarían conmigo unas cuantas semanas.

Sé que la nostalgia será difícil de soportar, pero al menos me voy con mi consciencia tranquila y dejando muchas puertas abiertas por si un día deseo regresar a radicar a esta hermosa ciudad en la que me tocó nacer.

Papá tomó mi valija y la depositó en el guarda equipajes, mamá me dio dinero en efectivo, sentí como los días en los que salíamos de excursión por parte del colegio, Karen me dio su dije favorito y significativo, para que nunca la olvidara.

Nos dirigimos a la puerta principal del aeropuerto y esta ciudad que por lo general era cálida, tenía una madrugada muy fría, de cualquier forma las tres llevábamos nuestro abrigo a mano para el clima que nos esperaba.

Diana ya nos esperaba en compañía de su familia, nos saludamos al vernos y a los 15 minutos llegó Sam, teníamos nervios y emoción al mismo tiempo que nostalgia por la despedida.

Albert estaba a unos cuantos metros de nosotros y se acercó en cuanto nos vio llegar. Era una coincidencia muy grata que los dos viajáramos al mismo destino el mismo día.

Después de despedirnos de nuestros padres, el momento de documentar el equipaje y pasar a la sala de espera había llegado.

Muchos besos y recomendaciones sobre nuestro comportamiento inundaron nuestros oídos e interiores.

Sam y Diana documentaron después de Albert y de mí, y antes de dirigirnos a donde correspondía escuché mi nombre –¡Candy! ¡Candy!

Instintivamente miré en dirección de dónde provenía la voz, era una sorpresa, no sé si agradable o no, pero sí era una sorpresa–¡Susy!

–No quería que te fueras sin perdonarme…

–Ahora no hablemos de eso, eres mi hermana y te quiero mucho –No se trataba que no quisiera perdonarla sino que no creía en un arrepentimiento genuino, no tenía mucho tiempo para detenerme a platicar, tenía que ayudar a Albert con lo que me había solicitado… pero también había aprendido que el perdón era una decisión…- Gracias por venir...

–También te quiero, hermanita, y estoy arrepentida de haberme portado así, Terry y tú…

–No menciones a Terry, regresaré y podremos hablar…

Quería quedarme un rato más con mi hermana pero el favor que Albert me había pedido era muy importante y tenía una cita que nos esperaban en menos de 10 minutos.

Vi a mi hermana quedarse estática con el semblante triste, levantó su mano derecha y me dijo adiós, sentí que no nos volveríamos a ver nunca, y eso me dolió más que cualquier sufrimiento pasado.–Dame un segundo, Albert, –Cuando regresé la mirada en la dirección a donde se había quedado Susy, ya no estaba más…

Al ingresar a la sala de espera, Sam y Diana estaban sentadas platicando, Albert y yo habíamos resuelto lo que nos apremiaba, así que nos unimos a mis amigas.

Les presenté a Albert de manera formal y contamos brevemente la manera en la que nos conocimos.

Por el altavoz se escuchó el llamado de nuestro viaje "Pasajeros del vuelo D-354 con destino a Paris seles informa que ya pueden ir abordando, los de primera clase…" En medio del llamado a abordar, mis amigas, Albert y yo nos pusimos de pie.

Miré la sala de abordar una vez más con mucho detenimiento, la emoción de mis amigas las hacía reír, ellas encabezaban la larga fila que comenzaba a formarme para acceder al avión.

Le pedí a Albert que se encaminara y tomara su lugar que yo lo vería más tarde, quería grabarme lo que estaba pasando a mi alrededor. Asintió con la cabeza ante mi solicitud y se formó entre la gente.

Las azafatas sonreían cada vez que tomaban los documentos de abordar, la gente comenzaba a caminar un paso a la vez, mis amigas y Albert ya habían desaparecido de mi vista…

La sala comenzaba a vaciarse y el avión D-354 comenzaba a llenarse, caminé algunos pasos más y respiré profundamente cerrando los ojos.

Un enorme ventanal de cristal separaba de los hangares de la sala de espera.

Caminé un poco más, más pasos que la última vez y tomé asiento, mi mirada se dirigió hacia la ventana en donde se reflejaba el enorme avión color blanco con líneas azules en las alas.

Era el momento en que la azafata diera sus indicaciones, puertas laterales… mascarillas de oxígeno… los cuartos de servicio…

Fue en ese momento en el cual un chico castaño, entró corriendo, esquivando cualquier tipo de obstáculo a su paso…

Vi su reflejo en el cristal de la ventana –Por favor, detengan ese vuelo, la mujer que amo está en él.

El guardia de seguridad lo detuvo por los hombros y vi a dos chicos conocidos solicitarle que lo dejaran, el avión comenzó a avanzar, el avión con destino a mis sueños, –Por favor… deténgalo… –Su exigencia se convirtió en ruego, la gente a su alrededor solamente lo miraban así como yo lo veía a través del cristal–¡Candy! Por favor… no te vayas… te amo… Tengo una explicación –Sus manos golpeaban con fuerza el cristal de la ventana, poco a poco fue descendiendo, su mano se resbalaba sobre el muro transparente, el avión no detuvo su marcha, siguió avanzando, subió el tren de aterrizaje y por fin despegó…


Que tengan un feliz fin de semana, muy bendecido

Su amiga

Abby

;)

Gracias a todas por sus comentarios, intento complacerlas a todas, espero no defraudarlas...