Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.


Hoy, viernes, 23 de octubre, es temprano en la mañana y me preparo para salir a buscar a Tori.

Me gusta llevarla a la escuela. Despertar temprano y saber que tengo algo importante que hacer. Bañarme, arreglarme y salir a buscarla con unas ganas que no tenía hace mucho tiempo, como cuando me levantaba ansiosa de jugarle alguna broma o molestarla por algo que dijo, o como lo dijo, de tirarla de la silla; buenos tiempos. La espero en la vereda de en frente, un cuarto pasadas las siete, aunque la entrada a clases es a las ocho y su casa queda a cinco minutos del instituto. No me hace esperar demasiado, 7:20 am ya estamos en camino, pero nos lo tomamos ligero, vamos lento, conversamos. Y eso, eso es lo que más me gusta, hablar de todo un poco y de nada a la vez.

No he leído el diario en algún tiempo. ¿Dos semanas, quizá? Desde esa noche que me desvelé y me quedé a dormir en su casa. Sí, dos semanas exactas.

Es extraño, porque el día que desperté en su cama, me moría por regresar al tráiler para leer, leer y leer qué fue lo que pasó con sus padres y qué hizo con la información que le dio la vieja. Pero después de la segunda noche en su casa, las ganas de conocerla a través de un cuaderno se fueron calmando.

La recogí ese viernes después de la charla, junto con Cat, catorce días atrás. Las tres llegamos retrasadas a la misma clase de cultura del arte. Yo le advertí a Tori que no llegaríamos a tiempo, pero da igual.

—Mis más ávidas alumnas, diez minutos tarde. ¿Acaso durmieron juntas y se les pegaron las sábanas? —preguntó el maestro Collins, divertido, sacando unas risas y silbidos a nuestros compañeros. Los callé con una mirada.

—Yo no, pero ellas dos, sí —les informó Cat, divertida también, siempre tan imprudente. Beck nos quedó mirando extrañado, ¿desde cuando Tori y yo tan amigas como para pasar la noche juntas? Andre puso un rostro parecido, pero menos molesto, los demás rieron un poco más, callándose apenas saqué mis tijeras de la bota.

—Jade…, guárdalas —me advirtió Collins y tomé mi asiento, abriéndolas y cerrándolas un par de veces antes de desaparecerlas en mi maleta.

La clase siguió, aburrida. Amo el arte y esta asignatura es buena, pero qué tedioso es estudiar a los griegos y su arquitectura, sus esculturas de hombres y mujeres desnudos y todas esas cosas. Mi cerebro se negaba a computar la información. Me distraje recordando lo que hablamos con Tori al despertar; mirando a Robbie y confirmando que él estaba tan retraído de la clase como yo; analizando la cara de interés que mi ex tenía en el jardín que daba a su ventana, volteaba cada dos minutos como si estuviera esperando a que alguien apareciera; Tori tomaba notas, atenta, y Cat la veía con curiosidad, así como yo a ella.

El timbre sonó, pero antes de poder huir a la siguiente clase, Collins nos detuvo dándonos un trabajo especial por atrasarnos. Debíamos ir por la ciudad y tomar fotos de «muestras de arte moderno». ¡Lo más divertido de todo, iríamos juntas! El trabajo era en equipo y no hubo forma de convencerlo que cada una podía buscar por su cuenta. Llegamos tarde las tres y, de la misma manera, haríamos ese trabajo.

Ofrecí pasar a recogerlas muy temprano por sus casas. Durante el almuerzo hablamos de algunos lugares a donde podíamos ir; unos museos, el muro de la playa que está lleno de graffiti, la feria artesanal. Había mucho que ver, mientras más temprano mejor, pero a Cat se le ocurrió una brillante idea.

—Tori y yo haremos una pijamada hoy en la noche, ¿quieres venir? —me invitó sin preguntarle a la dueña de casa, claro que no hacía falta, ella misma la secundó un segundo después—. Haremos pizza o algo.

—Haremos de comprar la pizza —aclaró Tori—, no hay nada en mi refrigerador aparte de las cremas faciales de mamá.

—¡Compraremos pizza! —Se corrigió Cat emocionada—. Vamos, Jade. Pronto me iré, hagamos una pijamada las tres, ¿sí? ¿Una última vez? —me suplicó con sus hoyos apareciendo en sus cachetes.

Lo que uno hace por sus amigos. Fui, pero antes pasé por el tráiler y recogí algo de ropa. Esta vez no quería dormirme toda sucia.

No la pasamos mal. Cat y Tori se pusieron como locas a grabar su programa para The Slap y yo me dediqué a producirlo y mejorarlo. Hicimos unas bromas, ellas unos desafíos y, para terminar, nos contamos cuentos de terror sentadas en el piso de la sala, tapadas con unas cobijas hasta la cabeza.

En la madrugada subimos a la habitación. Cat estaba agotada y se durmió sin mucho esfuerzo, acostándose en medio de ambas. La cama de Tori es grande, pero tres son multitud. Sentía que si me movía un centímetro me caería de boobies al suelo y me iba a doler.

—¿Jade? —Escuché a Tori susurrar muy bajo—. ¿Despierta?

—Sí —respondí de la misma manera.

—¿Quieres ir a fumar un tabaco? —me preguntó, yo asentí y nos levantamos muy despacio, bajando de la misma manera por la escalera, siguiendo el camino hasta su jardín.

En ese momento me dio curiosidad de leer el diario. Quería descubrir cuándo fue que Tori se volvió tan insurgente, rebelde, altiva.

—No puedo creer que fumes con tus papás en casa.

—¿No lo haces tú?

—Lo hacía, antes —le dije recordando cuando vivía en mi antigua casa y tenía un cuarto con una ventana que daba al techo. Fumaba ahí, sola, sin llenar mi cuarto de humo. También lo hacía en las noches. ¿Ahora dónde? A mi mamá le desagrada la idea, me lo ha mencionado varias veces que ha encontrado cajetillas por ahí entre mi ropa y no es como si mi vecindario fuese lo más tranquilo y desolado del mundo como para salir a dar un paseo.

—¿Mentolado? —me ofreció extendiéndome la cajetilla abierta y se sentó de piernas cruzadas contra la pared, hice lo mismo.

—Quiero decirte algo, pero no quiero que te lo tomes… a mal —mencionó, dandole un sorbo a su tubo cancerígeno.

—Solo dilo.

—Hmmm —Soltó el humo y respiró, observando su cigarrillo quemarse, tomándose su tiempo. Ahora sé que lo hace cuando tiene algo serio e importante que decir—. Te extraño.

Me quedé muda, tonta, porque no entendía a qué se refería. Los últimos días habíamos compartido más juntas —sin discutir y como amigas— que en el último año entero.

—Extraño tu actitud, la forma en la que solías sonreír, ¿sabes?, así… —Hizo un gesto con su labio derecho subiéndolo más que el izquierdo, cerrando un poco sus ojos y subiendo las cejas—. Como si estuvieras imaginando como torturar a tu siguiente víctima. Extraño cuando me tirabas del asiento —Rió—. También cuando lo único que salía de tus labios era tu sarcasmo… Te extraño demasiado.

Terminó sonriendo muy ligero, no con gusto, sino con nostalgia, con pena, pero no de mí… de perderme. Solté un suspiro al entenderla, yo también me extraño, pero no sabía como ser la que era antes, aún siento que no lo sé.

—Mis papás se divorciaron hace seis meses —me confesó de la nada—. Hace casi un año que mi familia se fue por un caño, un año en diciembre, en víspera de navidad.

—Pero yo los vi la otra noche…

—Volvieron a… ¿estar? No sé como referirme a su relación. No están casados, solo regresaron. Volvieron a vivir juntos.

—¿Hace cuánto?

—Tres semanas… —Soltó una carcajada con ironía—. Se siente tan extraño tener a papá aquí otra vez. Creo que es demasiado pronto, que mamá no está lista y que se terminará más rápido de lo que inició.

—Quizá se aman de verdad…

—¿Ves? —Me interrumpió—. ¿Dónde está el comentario sarcástico, marca Jade West? ¿Dónde queda el «Vega, tus padres están destinados a fracasar juntos, así como tú»? —se quejó imitando mi voz. Su frustración presente en cada palabra.

Me quedé pensando, tenía razón.

—No lo sé —susurré inhalando profundamente. Nos quedamos en silencio un rato. Hasta que el ladrido del perro del vecino nos asustó.

No sé por qué se me hacía tan difícil confesar algo como ella acababa de hacerlo. Tori lo intentaba, le costaba, pero no se detuvo. Me contaba cosas que, aunque ya las había leído, eran secretos en su mente. Y yo no podía ni confesarle algo que sabía que ella conocía de mí. Se me hacía tan difícil dejarla entrar.

—Mamá… —Comencé. Lo intentaría, por lo menos eso—. Mamá está en una relación muy dañina. Bill es un idiota, un ludópata —dije y sentí la necesidad de tragar en seco, de apagar ese cigarrillo en el cemento. Lo hice—. Ella firmó garantías de sus deudas y lo perdió todo… lo perdimos todo.

Tori continuó fumando, no me miraba, me daba la tranquilidad de continuar, escuchándome, mas no interrumpiéndome.

—Vivo en un tráiler, en un parque de casas rodantes. —Reí, no era gracioso, pero reí. Ella ya lo sabía y reí. Tori me miró extrañada, no rió conmigo, pero sí sonrió, observándome hasta que me tranquilicé—. Odio vivir allí. Duermo en el sofá de la entrada… Ni siquiera tengo una cama.

Y entonces sentí mis ojos llenarse de lágrimas porque… ella ya lo sabía… y no era gracioso.

—No creo que haya algo que pueda decirte que tú misma no hayas pensado antes para… salir de… tu situación —dijo, escogiendo bien sus palabras—. Así que solo te diré esto: No estás sola, aunque lo sientas. Nada de lo que me has contado saldrá de aquí y, si me necesitas, sabes dónde encontrarme.

Tori apagó su cigarrillo y se levantó, pidiéndome que la espere unos minutos. Entró a la casa, dejando la puerta abierta unos centímetros. Aproveché ese tiempo para limpiar mis ojos y respirar un poco de aire fresco. Lo peor había pasado.

—Ten —dijo estirando su mano al salir nuevamente, entregándome un juego de llaves—. Desde hoy son tuyas. Si necesitas venir, siéntete en libertad de hacerlo.

—Tori… Yo no… ¿Qué dirán tus padres?

—Dirán que vengas cuando gustes y necesites hacerlo. Mis padres tienen sus problemas, pero siguen siendo los mismos de siempre y los conoces. —Estiró su mano ofreciéndome ayuda para levantarme—. Ahora, antes de entrar y ver cómo diablos vamos a dormir en esa cama las tres, aclaremos algo: tú y yo vamos a trabajar en recuperar a la vieja Jade.

—Eres una masoquista, Vega.

—Naaa —dijo, dejando la seriedad a un lado—, ya no me tirarías de la silla tan fácilmente.

—Puedo tirarte de la cama —le aseguré, siguiéndola adentro.

—Ja, ya veremos.


Nota:

Lo sé, tarde otra vez. El trabajo y la vida me han violado estos días. Ojalá mañana pueda escribir más temprano, porque ya me igualé con los capítulos y estoy en problemas. Bueno la historia está en la cabeza, solo hay que sacarla de ahí.

Rollerbyr: XD me hiciste reír un poco.

AshleySophia: Todo bien, no es obligación dejar review, lo aprecio mucho, pero no es obligación. Sobre los papás de Tori y Leo, no es que son mejores amigos, eso ya lo veremos en un capítulos pronto. Sí, pobre Jade y su mal sueño. Está igual que yo que no pego un ojo en días.

LenyRehim: Sí, lo viste venir. No sé si el resto de tus teorías se van alejando con este capítulo y como pienso llevar las cosas a partir de ahora. Ya veremos.

Someone: Es delicioso dormir así, me muero por poder dormir así, ojalá pronto. Yo también creo que en el fondo quiere que la muerda y más. Ah, y lo de Jade moralista. Pues no sé, pero viendo la serie yo creo que ella, más que Cat o Tori, tiene sus valores muy fijos en su personalidad. Dime, ¿cuándo la hemos visto besando al novio de su mejor amiga o saliendo a pasar el día coquetamente con cuatro chicos desconocidos en la playa? Lo más fuerte que ha hecho es besarse con Moose, pero ni así, porque ya no era novia de Beck. En todas las ocasiones se porta muy recta, y hasta le hace caso a Tori cuando le pide algo, dice que lo hace porque ella quiere, pero lo hace. Lo que siento es que en los fics la ponen muy rebelde y yo veo a Tori más rebelde que Jade. No me he leído todos los fics que me pones, les daré un vistazo estos días, ¡gracias!

Kuroneko: Sí, las siestas largas, esas mismo. Son fantásticas. Lo de Robbie tiene un twist, pero ¡no spoiler! Creo que al diario lo veremos en unos días. Como viste en este capítulo pasó un tiempo en que no leyó nada y Beck, bueno ya trataremos de él y sus motivos.

erivip7: XD todavía odiando al Robbie anterior. Eso hay que remediarlo de alguna forma.

S2804: Una importante pregunta la tuya por PM. Te contestaré en más detalle mañana, lo prometo, ahora mismo me caigo del sueño. Pero la respuesta corta es: no.

Gracias a todos ustedes por los reviews y si me he olvidado de responderle a alguno, por favor, avísenme. En este fic me prometí responder a cada review que me dejen con otro review. Es lo mínimo que puedo hacer para agradecerles el apoyo, pero no dudo que un día se me pase por alto alguno de sus nombres. Anticipadamente me disculpo y me castigo.

Estamos leyéndonos mañana. Saludos a los que leen.