Capitulo Veintiocho


— Maa… ¡Mamá! — siento como mi brazo izquierdo es tironeado hacia abajo intencionalmente — ¡Te estoy hablando! — vuelve a tironear pero no logra sacarme de mi ensoñación.

Vine con un claro propósito, el cual en estos momentos comienza a tambalear.

Hacer que Rachel regrese.

Desde el momento cero en que toma la decisión de venir hasta aquí, sabía que me encontraría con ella, de eso se trata, pero jamás imagine que causaría esto en mí. Desear lo que no tengo y he perdido.

Ella aun no se ha percatado que Charlotte y yo estamos aquí, su atención se la lleva por completo sus hijos, lo cual me parece lógico tras tantos días sin verse. El pequeño que hace unos momentos estaba aquí, ahora está colgado del cuello de su madre mientras la niña solo espera paciente su turno para darle un simple abrazo. Tras imaginarme la acción y verla con mis propios ojos minutos después, me doy cuenta que Rachel tenía razón cuando se refería a su relación algo complicada.

— ¿Podemos ir a verla? — vuelve a tironear de mi brazo — Por favor, por favor… por favorcito — junta sus manos como si fuese a rezar y hace una mueca de tristeza con su boca.

— Quita esa cara, pareces un perro — la molesto y ella solo se cruza de brazos y frunce su ceño.

— Quiero ir a saludar a mami — protesta

— Okay Lottie, escúchame — me arrodillo a su lado para estar a su altura — Antes debemos tener cuidado con ciertas cosas ¿de acuerdo? — Coloco un mecho detrás de su oreja y acaricio su mejilla en el camino — No puedes llamar de esa forma a Rachel…

— ¿Por qué no? — me interrumpe aun frunciendo su ceño.

— Porque… — ¿Qué se supone que debo decirle? ¿Explicarle las complicaciones que nos armamos los adultos? — Porque ellos — señalo a los niños — Aun no saben lo afortunados que son al tener una nueva hermanita como tú — toco su nariz — Pero eso es algo que Rachel debe ocuparse, como toda mamá ¿no crees?

— Pero tú también eres mamá…

— Claro, tú mamá pequeña.

— Y de ellos también — protesta señalándolos, tomándome por sorpresa. — Eres novia de mami ¿no? Se dan besitos y todo… eres su mamá también.

— Bueno, pues… — me deja sin palabras. — No lo sé.

Frunce su ceño desatando el nudo que tenia frente a su pecho con sus brazos — ¿No lo sabes? — parece confundida.

— No lo sé. — sonrío. ¿Qué niño espera con la confesión así de un adulto?

— Tienes que saber, no puedes no saberlo mamá.

— ¿Qué tal si… — paso mis manos por mis piernas pensando una alternativa que pueda distraerla — si vamos al muelle. Cuando Rachel termine de dejar sus cosas la buscaremos ¿de acuerdo?

— No me parece mala idea. — levanta sus hombros

— ¿mala idea? ¡Es una genial idea! — me levanto del piso

— Tampoco exageres. Yo he pedido primero ir… — sonríe

— ¿Qué te parece una carrera hasta el muelle?

— ¿Qué obtiene el ganador? — me pregunta mirando que sus zapatillas estén en perfectas condiciones. Competitiva.

— Lo que quiera… — levanto mis cejas reiteradas veces poniéndole más interés al premio.

— Me parece justo… — extiende su mano y no dudo en estrecharla.

— Muy bien a la cuenta de 3 ¿ok? — asiente. — Uno… — no puedo seguir ya que Charlotte comienza a correr como si el mismo diablo fuese tras ella.

— ¡Hey! — grito con todas mis fuerzas aun asombrada por lo tramposa que resulto ser. — ¡Eso no se vale! — grito luego de decidirme por correr.

Siento como si estuviese en un sueño. De esos donde todo el paisaje es dorado, color sepia y la persona por la cual corro detrás de ella, gira su rostro mirando sobre su hombro largando una sonora carcajada. Es lo que Charlotte acaba de hacer, como un sueño inalcanzable, un sueño que pronto se me esfumara de las manos.

El camino se volvió aun más corto, y su risa vuelve a sacarme de mis pensamientos. Lottie permanece en la punta del muelle tomándose el estomago de tanto reír. Yo solo llego a unos pasos de distancia apoyando ambas manos en mis rodillas, encorvándome hacia delante como si así pudiera recuperar más fácilmente el aliento.

— Eso… — la señalo aun buscando aliento — Es… — vuelvo a respirar — trampa. Eres tramposa. — Me enderezo poniendo mi mano derecha sobre mi cintura y con la izquierda limpio el fino sudor que se junto en mi frente — ¡Uuufff! Que fuera de estado estoy, dios santo. — camino en círculos sintiendo como mis piernas comienzan adormecerse, sintiendo como ahora tiemblan, como si fuesen gelatina. Charlotte deja de reír al sentarme bruscamente en el muelle.

— ¡Mamá! ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

Comienzo a reír para no asustarla y tapar el hecho que en verdad me he desvanecido.

— ¡Por supuesto que estoy bien! — Sonrío y ella parece tranquilizarse — Esa es mi forma de sentarme.

— Bueno, un poco extraña ¿no?

Solo levanto mis hombros para luego quitarme las zapatillas junto con las medias y arrastrarme hasta el borde del muelle para dejar colgando mis piernas y que el agua moje mis pies. Tiemblo al simple tacto con el líquido tan frio que descansa debajo mío pero siento un bienestar momentáneo.

— Ma, tienes tu carita muy blanca. — La pequeña mano de Lottie acaricia mi mejilla

— Ponte detrás, no quiero que te caigas al agua. — Intento apartar su cuerpo pero ella solo toma asiento a mi lado cruzando sus piernas, aferrándose a mi cintura. — Hija, estoy bien.

— De acuerdo — Siento como su cabeza sube y baja en mi brazo izquierdo asintiendo.

— Quiero la revancha, no te creas que ganaras tan fácilmente. — intento bromear pero ella solo se mantiene en silencio. — Charlotte…

— ¡Charlotte! — se escucha como el eco de lo que acabo de decir pero en una voz mucho mas fina. — ¡Te he buscado por todos lados! — grita el pequeño niño llegando a nuestro lado. Entrecierro mis ojos para mirar hacia arriba debido a que el sol me molesta un poco, pero aun así no puedo ver su rostro.

— Quería conocer el muelle — responde Lottie alejándose de mi lado, poniéndose a la altura del niño.

— ¡Mamá! ¡Aquí! — vuelve a gritar el niño y mis alertas se encienden sintiendo como las piernas de Charlotte chocan contra mi espalda tras retroceder dos pasos — Ella es la niña que quiero invitar a mi cumpleaños — dice.

— Cariño, ya te he dicho que si esta en el campamento ella vendrá de todas formas — Siento su voz aun lejana — Pero si para ti es… — sus palabras quedan en el aire y sus pasos no se oyen mas, siendo reemplazados por los de Charlotte.

— ¡Maaaaami! — grita mientras corre hasta Rachel. — ¡Te he extrañado! — No se aun la cara de Rachel, mucho menos como Charlotte se dispone a saludarla. Solo puedo sentir como todo a mi alrededor parece moverse, girar y mi cabeza comienza a pesarme. Mis ojos quieren cerrarse pero yo hago el intento de no cerrarlos. No sé que me sucede. Siento como su voz me llama pero por alguna razón aun siento que estoy soñando.

— Quinn… — Su mano se posa en mi hombro sintiendo como mi cuerpo se deja caer, cayendo nuevamente bajo su hechizo.


— ¿Quinn? — Sorbo mi nariz observándola una vez que la han atendido — ¿puedes oírme? ¿Quinn? — toco su frente y parte de su cabello mojado.

— ¿Qué… — hace el intento de abrir sus ojos pero rápidamente se queja llevándose su mano a la frente comenzando a masajear aquella zona — ¿Qué demonios paso? — Gruñe — ¿Por qué estoy mojada?

— Quinn… oh Quinn — me arrojo contra su cuerpo sin importarme del todo su estado. Lloro como una imbécil por haber tenido el presentimiento que la perdía definitivamente cuando la vi caer al agua. Fueron unas milésimas de segundos donde me vi en una vida miserable sin ella. Dejo besos en su cuello tras hundirme en el subiendo por su mandíbula hasta llegar a sus labios donde decido quédame más tiempo del debido tras recibir la misma respuesta de su parte. ¿En qué demonios estaba pensando cuando decidí apartarme de su lado?

— Rachel… — susurra una vez que le doy tregua.

— No me interesa lo que tú quieras de mí, yo solo quiero estar contigo. — Vuelvo a besar sus labios desesperada — Y si no me quieres a tu lado, hare lo que sea para convencerte de lo contrario. — Mis labios vuelven a buscarla y ella solo sonríe aferrando sus brazos en mi espalda.

— Estaría loca si no lo quisiese. — Me responde besando mi frente — Pero ahora mismo me siento un poco cansada para una ronda de reconciliación. — bromea y yo solo sonrío como boba. — ¿Te he dicho que me encanta cuando tus ojos brillan?

— Pues solo brillan por ti — respondo acomodándome a un lado de ella, recostándome sobre su pecho.

— ¿Qué ha pasado?

— Te has caído al agua ¿no lo recuerdas? — subo mi mirada para recibir su negación — Pero… tienes que haberte sentido un poco mal ¿no? — observo como su garganta se mueve tras tragar saliva y tensa su mandíbula.

— Solo un poco mareada…

— ¿Qué tienes Quinn? — me reincorporo en mi lugar apoyando mi cuerpo en mi brazo derecho para poder observarla mejor.

— Nada, solo se me ha bajado la presión. Corrí una carrera con Charlotte y sabes que estoy muy fuera de estado.

Frunzo mi ceño no creyendo una sola palabra de lo que me dice. Nuevamente caemos en más de lo mismo. Ella me miente, yo le creo para luego descubrir todo y terminar peleadas. Me miente y oculta las cosas aun siendo consciente que la he visto casi todas las mañanas como entrena en su cinta y hace algunas horas de bicicleta fija.

— Pensé que en verdad habías reflexionado al respecto sobre las mentiras, Quinn. — Intento levantarme de su cama pero ella me detiene justo antes de siquiera poder moverme.

— Lo sé, lo sé — suspira — Lo siento.

— No me alcanza con tu lo siento, Quinn. Ya no. — la miro unos segundos a los ojos y es ella quien decide bajar la mirada

— Lo entiendo. — suelta el agarre dejándome en libertad para accionar a mi antojo — No quiero meterte en toda mi mierda, pero… — la interrumpo.

— Ya deja el mismo cuento de siempre. Soy grande ¿no crees? y puedo decidir por mí misma.

— Esta bien. Te diré todo lo que quiera saber, Rachel. No más mentiras entre nosotras.

Quedamos ambas en silencio, ella esperando mis preguntas y yo sin saber cómo reaccionar. Tengo frente a mis ojos a la mujer que he comenzado amar, dispuesta a contarme sus secretos, su pasado para que deje de interponerse entre nosotras, comprendiendo al fin un poco de toda esta locura que parezco estar viviendo a su lado.

— Te escucho… — me incita a preguntar de una vez por todas acariciando el costado de mi espalda.

— Yo… bueno — balbuceo — Quiero saber sobre la mujer que está en la fotografía. — Digo segura y ella solo frunce su ceño — Quiero saber quién es ella y que paso.

— Pensé que ya sabias quien es esa chica… — susurra confundida, provocando aun mas mi curiosidad.

— Pues no, no sé quién es. Supongo que Allison, pero no he visto más de su pelo castaño oscuro y su prominente barriga. ¿Qué paso con ella y su embarazo?

— Rachel… — titubea mucho al hablar, dudando sobre lo que debe decir, cuidando sus palabras.

— Quinn… no tapes tu mentira con otra mas, solo dime que paso con Allison.

— Ella… — se aclara la garganta nerviosa — La mujer de la fotografía no es Allison.

Ni siquiera puedo fruncir mi ceño ya que mi rostro queda helado tras su sentencia. Esto tiene que ser una broma. Intento reír pero Quinn permanece muda y seria esperando mi posible reacción, pero nada sale de mí. Aun estoy ida, ausente. Ella no me miente, esta vez me está diciendo la verdad.

— ¿Cómo que no es Allison? — Frunzo mi ceño buscando más explicaciones — Me has dicho que… — muevo mis manos intentando explicarme. Me ha dicho que solo ha estado con ella, con su mujer. — ¿Quién es?

— ¡Maaaamá!

Cierro mis ojos tras escuchar la voz de Charlotte abriéndolos rápidamente tras escuchar una risa casi muda por parte de Quinn, quien solo levanta sus hombros en forma de disculpa. Siempre seremos interrumpidas cuando esto se pone bueno.

— Mamá ¿estás bien? — Rápidamente toma asiento sobre mis piernas tomando la mano de Quinn — Dile a esa niña que tú no eres una loca. — señala rápidamente a Emma que pone sus ojos en blanco debajo del marco de la puerta.

— ¡Emma! — hago el intento de retarla con mi tono de voz pero ella me ignora completamente.

— Solo he dicho la verdad, al igual que esa niñita. Están locas.

— ¿Y qué bien que nos queda, cierto? — responde Quinn cortando cualquier respuesta que pueda salir de mi boca. Emma toma un gesto en su cara de sorpresa pero rápidamente lo oculta.

— Yo no soy loca, mamá. — susurra Charlotte buscando lugar al lado de Quinn para acostarse. — ¿Cierto mami? — esta vez busca apoyo en mi.

— Si lo eres. Ya te dije que dejes de llamar a mi madre, mami. Ella no es tuya, es mía y de Charlie. — Abro mis ojos asombrada pero no me detengo en sus palabras sino en el sonido que sale de la boca de Charlotte, parecido a un sollozo.

— Emma, ven a disculparte con Charlotte. — la señalo con mi dedo y luego le pido que se acerque.

— En tus sueños le pediré disculpas a esa friki.

— ¡Emma, suficiente! — grito tomando las piernas de Charlotte para dejarlas en la cama y así poder levantarme para ponerle los puntos en claro a mi hija.

— Ya déjala, Rachel. — Me dice tomándome del brazo para que me tranquilice — Solo busca un poco de atención ¿no es así?

— ¿Atención? — se echa a reír burlándose en la cara de Quinn.

— Rachel, ¿puedes dejarnos a solas? — me pide y bacilo por unos segundos tras ver el rostro en alerta de Emma pero la tranquilidad que transmite el de Quinn. — Confía en mí. ¿Puedo contarle? — m pide permiso y yo solo asiento. Le he dado vueltas al asunto en mi cabeza con anterioridad sobre cómo afrontar la situación respecto a Quinn, pero tras mi pelea con ella directamente aparte esos pensamientos. — Llama también a Charlie.

Tomo en brazos a Charlotte prometiéndole conocer un poco más el campamento y cediéndole el lugar a mi lado como organizadora de cumpleaños. Acepto gustosamente luego de darle un beso mojado en la mejilla de su madre.

— Charlie, cielo… — digo una vez que llego hasta la puerta y lo visualizo en el pórtico — Entra unos segundos con tu hermana, dentro te espera la mamá de Chalotte ¿sí?

— ¿Pero y tú? ¿No puedo ir contigo? — me pregunta con una voz de pena

— Si quieres al baño de niñas, claro. — digo bromeando y el solo arruga su nariz.

— Ni loco — responde rápidamente emprendiendo camino hacia Emma, que lo espera fulminándome con su mirada. La voz de Quinn se escucha de fondo, y Charlie no duda en entrar luego de indicarle con mi mirada que todo está bien, que podía confiar en ella. Emma lo siguió lanzando maldiciones por lo bajo, y yo con Charlotte nos miramos por unos segundos para luego fundirnos en un tierno abrazo.

— Te extrañe mucho, mami.

— Yo también cielo… — susurro perdiendo mi nariz en su cabello castaño oscuro — Yo también.


— Bueno, iremos al grano directamente. — digo una vez que Emma ha seguido los pasos de su hermano. No se atreven a tomar asiento en mi cama, lo cual yo rápidamente me levanto para sentarme y que ellos imiten mi acción.

— No tenemos nada que hablar contigo. — dice Emma levantando su ceja, intentando intimidarme.

— Baja la ceja dulzura, eso no me intimida. — Imito su gesto demostrándole que yo también se jugar esa carta. Ella suaviza su rostro pero aun manteniendo sus ojos puestos en mi. Charlie es como un pequeño pollo mojado, siempre bajo del ala de su hermana.

— Larga de una vez el cuento que no tengo tiempo de sobra para perderlo contigo.

— ¿En qué cosa tan importante puedes emplear tu tiempo? — sonrío — ¿Debes encontrarte con Barney bajo un árbol? — Charlie se tapa la boca queriendo ocultar su risa como todo niño, pero se detiene tras recibir el codazo en su brazo por parte de su hermana.

— Hey, pídele disculpas. — digo apuntándola tras ver como Charlie se soba la parte herida.

— ¿Quién eres tú para decirme que hacer? — Frunce su ceño con su mirada llena de enojo. Aun no sé porque su pequeño cuerpo contiene tanta ira sin necesidad alguna en tan corta edad.

— La novia de tu madre.

El silencio ocupa lugar ahora mismo entre nosotros. Yo me remuevo en mi asiento por tener poco tacto con los niños, soy un asco en estos asuntos. Ellos solo se miran entre si y el único que parece contento con la idea, o al menos la acepta, es Charlie.

— ¿Tú novia de mi madre? Ja — se burla de mí — En tus sueños. Eres mujer, no puedes ser novia de mi madre.

— Emma, no le hables así. No la conoces.

— Tú cállate — dice bruscamente provocando que Charlie baje su cabeza fijando su mirada en el piso

— Ya deja de hablarle así a tu hermano. ¿No te han enseñado que debes respetar a los mayores y a tu familia?

— Ni siquiera tengo familia, deja de meterte en nuestros asuntos.

— La tienes. Tu madre merece más respeto de tu parte, y te guste o no soy su novia.

— ¿Y mi madre lo sabe? — Frunzo mi ceño — Ella nos ha dicho hasta el cansancio que esto está mal visto, que no pueden estar dos personas del mismo sexo juntas.

Me deja momentáneamente sin palabras. No puedo refutar su idea sobre el amor si ha crecido en un ambiente donde le han dicho que eso no es lo correcto.

— Emma, ella quiere a mamá y Charlotte también. Deja los celos para otro día.

— No son celos, Charles. — se molesta con su hermano.

— Claro que sí, siempre has estado celosa.

— Bueno, ya… no peleen — pido — Solo quería tener esta conversación con ustedes. Yo quiero a su mamá, y aunque tú no me soportes tendrás que ver mi cara todos los días de ahora en más. — suspiro — No me interesan si me aceptan a mí, pero por favor acepten a Charlotte. Ella no tiene nada que ver con esto y se ha encariñado mucho con Rachel y viceversa.

— ¿Qué es viceversa? — pregunta Charlie.

— Que mamá también la quiere, lento. — Le da un empujón en su hombro — Todos tenemos un precio, dime que obtendremos a cambio.

Me toma por sorpresa, pero Charlie interrumpe — Yo no quiero nada. Mamá se enojara si se entera.

— No seas gallina, ella quiere nuestra aceptación. Pues bien, la tienes pero, con algo a cambio.

Hago el esfuerzo para no estallar en risas y deleitarme con el intento que hace Emma para parecer una mafiosa que negocia un trato jugoso. Definitivamente, nos llevaremos bien.

— Bueno, ya dime que quieren a cambio. — digo tomándola por sorpresa a Emma. Tal vez ella nunca imagino que iba acceder a su petición, después de todo les debo un regalo por su cumpleaños.

— Yo… — dice Emma luego de unos minutos pensando bien — quiero la play, la ultima. — pide sonriente — con cinco juegos.

— Tres — digo.

— Seis — sube la apuesta y yo solo sonrío.

— Oye has dicho cinco antes, no eres buena negociando.

— Entonces no hare esto, no lo necesito, tú sí. — levanta sus hombros sonriente para luego hacer el intento de pararse e irse.

— De acuerdo, de acuerdo… — digo deteniendo sus pasos — Entendí. Serán cinco juego y la play ¿ok?

— Perfecto — dice volviendo a tomar asiento con una reluciente sonrisa ganadora.

— Pero te hubiese dado más de seis juegos — bromeo

— Y yo te hubiese aceptado sin necesidad de chantaje — me guiña un ojo dejándome atónita.

— Muy bien Charlie, tu turno. ¿Qué quieres a cambio?

— Bueno… — dice apenado mirando a su hermana para recibir el empujón que necesitaba — Quizás unas clases de actuación.

Esto sí que me ha tomado por completa sorpresa.

— ¿Actuación?

— Ha salido a mamá — dice Emma poniendo sus ojos en blanco.

— Bueno, clases de actuación. Anotado. — digo con una sincera sonrisa dirigida a Charlie. — ¿Te gusta cantar? — Asiente. Mentalmente también agrego la actividad a su petición así él no lo haya dicho. — Doy por terminada nuestras presentaciones…

— Genial, me iré a encontrar con Barney bajo un árbol. — Dice Emma arrugando su nariz para hacerme burla.

— Envíale saludos de mi parte — respondo viendo como abandona mi cabaña dejando a Charlie olvidado. — ¿Sucede algo, pequeño? — pregunto tras su mutismo pero dándome lugar para hablar.

— ¿En verdad quieres a mamá? — Asiento rápidamente muy segura de mi respuesta.

— Por supuesto que sí. Con Charlotte la queremos mucho.

— Entonces… ahora que Brody no está ¿tú ocuparas su lugar?

Las palabras se amontonan en mi garganta.

— Y-yo… no… — balbuceo — No pretendo ocupar el lugar de tu papá, pequeño.

— Él no es mi papá. — Dice levantándose de su asiento dejándome con la boca abierta, literalmente — Nunca lo he sentido como mi padre. — Levanta sus hombros y camina hacia la puerta — Tienes lindos ojos. — me sonríe antes de dejarme sola en la cabaña.

¿En qué momento de mi vida he pasado de estar sola a tener novia y tres hijos a cargo? ¿Cuándo ha pasado todo esto?

Me quedo unos minutos en silencio antes de decirme levantarme también de mi asiento para beber un poco de agua. Mi cuerpo aun se siente fatigado y el dolor en mi cabeza no ha cesado del todo.

— ¿Cómo te ha ido? — su voz se escucha en mi espalda.

— Mejor de lo que pensé — digo girándome en mi lugar para invitarla con mis brazos extendidos a que se ubique cerca mío.

— ¿Qué han hablado? ¿Les has dicho? ¿Cómo reaccionaron? — Rio tras su verborrea. Luce adorable cuando se preocupa de más.

— Eso es algo entre nosotros tres y tranquila, se lo han tomado bastante bien. — respondo haciendo el intento de tranquilizar su preocupación y mente. La arropo entre mis brazos.

— Debí tener yo esta conversación con ellos, después de todo soy su madre.

— Yo también quiero serlo, si tú me dejas. — digo sin poder reprimir las palabras. Ella sale de su escondite y me mira con esos ojos chocolates chispeantes nuevamente.

— ¿Hablas en serio? — Asiento recibiendo como recompensa sus labios en los míos — Te quiero tanto.

— Yo también, Rachel. — Uno mi frente con la suya — Y veo que has aceptado mi propuesta. — tomo su mano llevándome su dedo anular a mis labios para besar su anillo.

— Si — dice con una sonrisa de oreja a oreja — Si, quiero ser tu esposa.


Glee y sus personajes no me pertenecen.