Afortunadamente durante todo el viaje reinó el silencio, eso algo que agradecía Isabel, que esos dos no iban peleando. Iba recargada en la puerta del auto, mirando el paisaje de la carretera, sin darse cuenta poco a poco cerró sus ojos y se quedó profundamente dormida. De un momento a otro sintió que el carro se detuvo y fue donde lentamente abrió los ojos, se percató de que estaban en una gasolinera.
- Buenas tardes dormilona.- le dijo Alfred, pero estaba tan dormida que apenas había logrado entender lo que le decía.
- ¿Eh?- se quitó el cinturón de seguridad y abrió la puerta del auto para bajarse.
- ¿A dónde vas?- le preguntó Arthur quien estaba dentro del carro, al ver que María se bajaba.
- Estamos estacionados frente a un súper ¿no?- preguntó aun media dormida.
- Te equivocas, aún estamos cargando gasolina…-
- Disculpe joven, ya terminé, ¿podría por favor irse a estacionar allá?- comentó uno de los trabajadores.
- Of course.- contestó Alfred.- Ves para allá *Señala la tienda* me estacionaré ahí.- prendió el auto y se estacionó en frente al súper. Ambos chicos bajaron de la camioneta y se dirigieron al interior de la tienda.- ¿Vienes o te quedas?-
- *bostezo* Allá voy.- los tres entraron al lugar, Alfred corrió por unas papas y un refresco mientras que Arthur compró un café (raro de él pero no quería tomar ni agua ni refresco) y María… ella miraba las cosas, quería comer algo pero no se le antojaba nada de lo que veía.- Mejor llego a comer a la plaza.- Arthur se acercó a donde ella estaba.
- ¿Vas a llevar algo? Yo invito.-
- Gracias, pero prefiero llegar a comer allá.- regresaron a la camioneta, se pusieron los cinturones de seguridad y una vez listo Alfred volvió a emprender el viaje.- ¿Qué tiempo falta para que lleguemos?-
- Una media hora.- contestó Iggy, Isabel ya no se durmió en el resto del viaje, pues se entretuvo viendo el paisaje de la carretera. Llegaron a la plaza e inmediatamente Alfred comenzó a buscar con la mirada un lugar donde poder estacionarse, para su suerte encontraron rápidamente uno y en el primer piso. Tomaron lo que iban a llevar, se bajaron de la camioneta y comenzaron a caminar al interior de la plaza.
- ¿Cuántos pisos son en total?- preguntó María al ver que el edificio era realmente grande y alto.
- Son ocho pisos en total, el cine está en el piso número 2.- contestó Alfred.
- Ya veo… ¿Qué haremos primero? Digo, tenemos que organizar lo que vamos a hacer.-
- Wow, sí que eres diferente a tu hermano, pero él no importa ahora ¿Qué hacemos primero?- continuó Arthur.
- Mmmmm… creo que sería buena idea ir al cine a ver las funciones, comprar los boletos, ir a ver las tiendas y regresar cuando la función vaya a comenzar.- propuso Alfie.
- Hasta que comentaste algo inteligente.- dijo Arthur entre los dientes pero sus acompañantes alcanzaron a oírlo, Alfred lo miró serio-triste mientras que Isabel se rio solo un poco.
- Pienso que es una buena idea.- continuó Isabel recuperando el tema.- Vamos de una vez al cine para escoger una película y la función, solo hay que recordar que tiene que ser temprano porque si no nos van a dejar afuera de la escuela.- ambos hombres asintieron y el trio entró a la plaza, al primer lugar al que fueron al cine, afortunadamente rápido escogieron una película y el horario.
- Bien… ¿y a donde vamos ahora?- preguntó Alfred.
- A un lugar donde no haya pura pizza y hamburguesa.- contestó con un tono pesimista el inglés.
- Vamos a ver las tiendas, no perderemos nada, después de todo tenemos que hacer algo mientras esperamos a que empiece la función… solo que como Arthur dijo, hay que evitar los lugares donde haya hamburguesas…-
- No le veo nada de malo, son hamburguesas.-
- Alfred… siempre estás hablando de hamburguesas, hamburguesas para arriba, hamburguesas para abajo, ahora vámonos.- el trio comenzó a caminar sin rumbo alguno, pasaron por tiendas de ropa, zapatos, artículos de belleza pero ninguna les llamaba la atención, en eso, pasaron por una de las debilidades de Isabel: los libros. Ella se detuvo y miró la tienda, sin decir nada se metió al lugar y comenzó a ver los libros que habían en las estanterías, Alfred y Arthur iban platicando (por milagro no iban peleando) y se dieron de que María no estaba porque le hicieron una pregunta y no contestó.
- ¿Isabel?- dijo el estadounidense y volteó hacia atrás para ver si iba con ellos, pero no, ella no estaba.
- ¡Maldición! Si Francisco se entera de que su hermana se perdió nos matará, será mejor encontrarla rápido.-
- No te exaltes Iggy, lo solucionare en un instante.- sacó su teléfono y marcó al celular de Isabel.
- El número que usted está intentando contactar está apagado o fuera de servicio.- contestó la operadora.
- ¡FUCK! – gritó, la gente que pasaba por ahí volteó a ver de manera indignada por lo que acababa de decir, al estadounidense no le quedó de otra más que bajar la mirada mostrando cierto "arrepentimiento".
- No sé porque eres así si yo no te eduqué de esa manera.- lamentó el europeo.- Bien… de pura casualidad ¿traes tu rastreador para localizarla?-
- Ammmm… no… lo deje en mi dormitorio, de todas maneras no serviría de nada hablarle a Tony, pues Isabel no trae puestos los aretes que le regale, así que tendremos que buscarla.-
- Hay que regresar y caminar por donde vinimos, ella se debe de haber quedado por ahí, no debe de estar lejos.- sin esperar más comenzaron a caminar de regreso, miraban dentro de las tiendas deseosos de que ella estuviera dentro de una de esas tiendas.
~~~~~ á ~~~~~
- ¿Estás seguro de esto?- preguntó Francis.
- Por supuesto, no la dejare a ella con esos dos, puede que vayan a la plaza pero eso no garantiza que cuando regresen se desvíen del camino e intenten hacerle algo.-
- A veces pienso que tu exageras cuidándola, está bien que tus abuelos te hayan dicho que la cuidaras y la protegieras… pero es demasiado, no te puedes ni cuidar tu solo…- pero Gilbert no pudo terminar de hablar porque el heroico Francisco lo interrumpió
- ¡No repitas lo último! Solo contéstenme: ¿contare con ustedes?-
- No tenemos nada que hacer hoy… así que si…- contestó el bad friend trio al unísono.
- Ahora… ¿en que nos iremos?- preguntó Toño con su sonrisa de siempre.
- Nos iremos en… en…-
- No tenemos en que irnos ¿cierto?- lo cuestionó Gilbert.
- Este… ammmm… pero para eso hay autobuses… y taxis…-
- Nunca nos hemos subido a un autobús así que mejor vayámonos en taxi.-
~~~~~ á ~~~~~
María compró el libro, no pudo esperar a leerlo, así que le quitó la envoltura y lo abrió, salió de la tienda, comenzó a caminar sin rumbo alguno, era como si tuviera ojos en las manos, ya que no chocaba con nadie, así caminó por un rato hasta que la orientación le falló y terminó chocando con alguien, como consecuencia del choque, el libro de Isabel cayó desde el cuarto piso hasta el primero.
- No puede ser.- dijo angustiada, se levantó de donde estaba tirada e inmediatamente se acercó a los barrotes y se asomó, una promotora de celulares levantó el libro y dirigió su mirada hacia los pisos de arriba, Isabel le hizo señas de que iba a ir por él, la promotora entendió el mensaje de la chica, se volteó y soltó un gran suspiro.
- Lo siento, lo siento, lo siento, no fue mi intención, lo siento, lo siento mucho, hare lo que sea pero por favor no me hagas nada.- comenzó a oír que decía un chico, ella le dirigió la mirada y esbozó una sonrisa amigable.
- No te preocupes, una empleada lo tiene, solamente tengo que ir por el.-
- Pero… aun así tengo que compensarte o algo… después de todo tuve la culpa.-
- No solo fue tu culpa, también fue la mía por ir caminando mientras leía…-
- Entonces déjame acompañarte a ir por el ¿sí?- le preguntó el chico con una mirada de perrito, la cual, de cierta manera, le dio confianza a la joven y optó por aceptar su propuesta.
- Por supuesto y mi nombre es María Isabel.-
- Piacere di conoscerla, mi nombre es Feliciano.- ambos estrecharon sus manos y esbozaron sonrisas.
- Wow, no eres de aquí ¿cierto?-
- Soy italiano y tu ¿de dónde eres?-
- De México, estudio en el Instituto Gauken.-
- ¡¿Enserio?!- preguntó sorprendido.- Yo también estudio ahí, ahora que lo pienso siento que ya te he visto de cerca, de causalidad ¿eres la chica a la que Ludwing ayudo para llevar a Alfred a la enfermería?-
- Soy esa misma, ¿Qué te parece si platicamos mientras vamos por el libro?-
- Por supuesto, vamos, si quieres llegar rápido podemos usar el elevador.-
- Me parece perfecto.- así los dos se fueron hasta el elevador para ir por el libro de Isabel.
FIN
~~~~~ á ~~~~~
Desde alguna parte en la plaza…
- Hemos localizado a los objetivos.- comentaron.
- Bien… ahora… ¿esta Isabel con ellos?- el silencio fue la respuesta.- ¿Esta Isabel con ellos sí o no?- preguntó algo serio Francisco.
- Nicht.- fue la respuesta de Gilbert. Esperaron a que el mexicano contestara pero no dijo nada, voltearon a donde él estaba y vieron que estaba haciendo algo.- Hey Fernández, ¿Qué estás haciendo?- Prusia se levantó de su asiento y caminó hasta donde estaba Francisco para ver lo que estaba haciendo.
- Estoy haciendo flechas para matar a esos dos.- el trio miró detenidamente las "flechas".
- Esas son lanzas.- lo corrigió Antonio, Francisco se congeló y volteó a ver a Antonio con una mirada que daba miedo.
- Bah! Lo que sea, de todos modos los voy a matar, sabía que no les podía encargar que cuidaran a mi hermana, ahora… *toma las "flechas* es hora de ir a arreglar cuentas.-
- Por favor ami, estamos en un centro comercial, nos sacaran de aquí cuando vean tus intenciones, además de que nos podrían tachar de locos.- intentó Francis hacerlo entrar en razón, el moreno se notó pensativo por un instante y asintió.
- Pero las tendré guardadas.-
- Si, guárdalas, pero intenta no usarlas.-
- Esperen, antes de que nos vayamos le llamare a Romano.-
- Te apuras.- le dijeron al unísono Gilbert, Francis y su tocayo Francisco.
~~~~~ á ~~~~~
Feliciano y María llegaron al puesto donde estaba la promotora que había recogido el libro, la segunda le agradeció y el primero comenzó a disculparse de nuevo como loco, decidieron regresar a donde había ocurrido el incidente.
- Te dije que era necesario que te disculparas tanto, después de todo la culpa no solo fue tuya.-
- Pero es que siento que debo de disculparme o hacer algo para compensarlo.-
- No es necesario.-
- ¡Ya se! Te invitare a comer ¿aceptas?- ahora que lo recordaba, no había comido nada en todo día y el día anterior solamente cenó palomitas y refresco, no le vendría nada mal comer y para variar invitado.
- Claro, pero tu escoges el restaurant.- Sin esperar más Feliciano la tomó de la muñeca y la llevó directo al elevador, llegaron al piso número 1 y fue cuando Isabel vio a alguien conocido a lo lejos.- Espera.- le dijo al italiano, se soltó de él y corrió hasta donde estaba esa persona, esperaba que fuera él, después de no verlo por tanto tiempo al fin podría tenerlo de frente de nuevo, estaba de espaldas pero no quiso lanzarcele pues podía que estuviera equivocada, por lo que llegó sigilosamente de frente, estaba metido en su teléfono, respiró hondo y se decidió a hablar.- ¿Lovino?- preguntó su nombre, para su suerte no tartamudeo. El chico bajó el teléfono y la miró detenidamente al rostro.
- ¿I-Isabel?- una sonrisa se formó en el rostro de la mencionada, sin pensarlo más se lanzó al italiano para abrazarlo.
- Sí, soy yo… estoy tan feliz *lo deja de abrazar* Después de no verte tanto tiempo.-
- Ciao ragazza, sí que has cambiado y bastante, hasta creciste.-
- ¡¿EH?! *susurro* Por favor no hables de mi estatura… aun así… estoy feliz de verte de nuevo.-
- Claro que estas feliz, ahora no solo te la pasaras con ese idiota americano.- Feli se acercó a donde estaban ellos, lo que le llamó la atención es que se conocían, pero él nunca la había visto antes y mucho menos había oído hablar de ella.
- Ve~ Este… Nii-chan ¿la conoces?- Lovino se congeló ¿acaso ya habían descubierto a Isabel? Maldición y todo por su culpa.
- N-n-no… y-yo… no la… co-co-noz-co…-
- Nii-chan dime la verdad, además estas todo rojo.- Lovino estaba completamente rojo, por lo cual Isabel se rio en voz baja.
- ¿Son hermanos?- preguntó la chica al recordar que Feli lo había llamado nii-chan.
- Claro, pero… ¿ustedes se conocen?-
- ¡NO!- gritó Romano delatando lo que quería ocultar.
- Tranquilo amante de los tomates, hay unos que ya saben quién soy en realidad, si él es tu hermano eso quiere decir que entonces él es la parte norte de Italia ¿no? *se dirige a veneciano* Como te dije antes, mi nombre es María Isabel Fernández Hernández, soy hermana de Francisco y la parte sur de México.-
- ¿Pero no era la parte sur hombre? Recuerdo que me comentaron que se llama Mario.-
- Yo soy Mario, es una larga historia, luego te la cuento pero antes ¿quieres ir a comer con nosotros?-
- Esta bien… tengo unas preguntas que hacerte, antes apagare mi teléfono para que el idiota español no nos este interrumpiendo.- los tres caminaron hasta un restaurant italiano, se veía muy fino y elegante, entraron, se sentaron y cada quien pidió de comer.- Veremos si la comida es realmente italiana.- comentó Lovino.- ¿Qué haces aquí? Se supone que tienes que estar oculta de los demás, cuando tu hermano y Antonio se enteren te comerán viva.-
- Eso no pasara, ellos ya saben que decidí mostrarme a los demás, estaba cansada de estarme manteniendo oculta, además las cosas ya no son como antes, ahora hay más equidad.-
- Eso es cierto, aun así deberías de estar en tu casa, no aquí.-
- Sobre eso, estoy estudiando en el instituto gauken y vine aquí con Arthur y Alfred para ver una película pero me quedé comprando en la librería y los perdí, de ahí choqué con Feliciano y los dos fuimos por mi libro al primer piso, de hecho veníamos para acá, que te encontramos fue un milagro.-
- También estudio ahí, pero andaba fuera atendiendo unos asuntos, ¿Qué tiempo tienes yendo a la escuela?-
- Apenas una semana, solo que no todos saben quién soy en realidad, tengo la intención de presentarme formalmente en alguna junta, según Arthur hay una la próxima semana y realmente quiero ir.-
- Cuando estés ahí lo único que vas a querer va ser regresar a tu casa y desear no haberte mostrado a los demás.-
- Eso lo veremos.- pidieron de comer y cuando les sirvieron comenzaron a comer tranquilamente, Isabel pensó que después de todo iba a ser un buen día, Lovino pidió uno de los mejores vinos, lo tomaron entre platicas, tanto que ya hasta se había olvidado de que tenía que encontrarse con Arthur y Alfred.
~~~~~ á ~~~~~
- Ya recorrimos tres pisos y aun no la encontramos, ¿intentaste llamarla de nuevo?-
- Lo intenté, pero la operadora es la que contesta, pienso que sería mejor decirle a los de seguridad.- sugirió Alfie.
- Ni loco, si lo hacen llamaran la atención y Francisco se podría enterar de lo sucedido.-
- ¿Pero cómo se va a enterar si ni siquiera vino?-
- Hay estudiantes aquí y ellos le pueden decir, no nos convendría verlo enojado, hay que seguir buscándola.- continuaron caminando, esta vez iban a buscarla en el piso cuatro, deseaban encontrarla lo más pronto posible.
- Hey Iggy… ¿Qué piensas de María?-
- ¿Eh? ¿Qué que pienso?-
- Si, ¿Qué piensas de ella?-
- Ammmm… pues una chica muy tratable… muy alegre…- tenía que pensar muy bien que le contestaba, no quería decir algo que le pudiese traer problemas, no quería pelear con el tipo hamburguesa, o al menos eso creía.- Es linda… muy bonita… ya veo porque la mantuvieron oculta.-
- Pero solita se descubrió y acabamos casados.-
- ¿Me vas a presumir que la casaste contigo a la fuerza? Que genial, ojala y nunca la hubieras descubierto, no me imagino las cosas debiste intentar hacerle…-
- ¡AAAAAAAAAAAAAAH!- salió de la nada Francisco, por la expresión que tenía en su rostro estaba muy molesto, ahora debían correr por sus vidas, rápidamente vieron que el mexicano tenía unas "flechas en sus manos" lo cual lo hacía más peligroso, comenzaron a retroceder para escapar del que ahora parecía un lunático.- ¡DESGRACIADOS! ¡Perdieron a mi hermana! ¡Eso no se los voy a perdonar!- se acercó a ellas corriendo mostrándoles las flechas.
- ¡ALTO AHÍ!- gritó una oficial de policía que se acercaba a toda velocidad en un carrito.- ¡ESTA PROHIBIDO TRAER ESE TIPO DE ARMAS A ESTE LUGAR! ¡VENDRAN CONMIGO!- la mujer ya iba llegando a donde estaban esos tres cuando del cielo cayeron otros tres sobre el carrito, la policía perdió el control del carrito y se fue a estrellar a un puesto de dulces.
- Ayyy… ¿Qué pasó?-preguntó Francis entre sueños, en vez de ver pajaritos veía a mujeres en traje de baño. Sigilosamente se acercaron al lugar del accidente y ayudaron a levantarse a los chicos.
- *susurro* No hagan ruido, tenemos que…- pero la mujer se levantó y los apuntó con su bastón.- ¡CORRER!- de la nada sacaron fuerzas y comenzaron a correr como locos por el lugar.
- ¡REGRESEN AQUÍ COBARDES! ¡ME ENCARGARE DE QUE LOS METAN A LA CARCEL!- como su carrito estaba todo chocado tuvo que perseguirlos a pie, la gente los miraba extraño, por favor ¿una vigilante corriendo tras 6 chicos y sin pedir refuerzos? Tal vez quería desbloquear un logro e intentar sentir la persecución como en un videojuego.
- ¡¿A dónde vamos?!- preguntó Arthur desesperado.
- ¡A CUALQUIER LUGAR DONDE ESA MUJER NO PUEDA ENTRAR! *idea salvaje aparece* ¡A LOS BAÑOS!- gritó Francisco con aires de salvación.
- ¡IMBECIL, NO ES NECESARIO QUE LO GRITES!- lo regañó el inglés. Así corrieron hasta los baños, Antonio abrió la puerta para que todos pudieran pasar y una vez que estuvieron dentro la cerró.
- Ufff… *respiro* Aquí no podrá entrar… *respiro*.- comentó Alfred. Unos se tiraron al piso de lo cansados que estaban y otros se refrescaban echándose agua en la cara, Arthur estaba refrescándose cuando vio una niña en el espejo, inmediatamente volteó y esta lo miró atónita.
- Mierda.- gruñó entre dientes.- Estamos en los baños de mujeres.- las presentes los miraban con repugnancia.- Vámonos de aquí.- Antonio volvió a abrir la puerta pegó un grito como de niña e inmediatamente la volvió a cerrar.
- Esta ahí afuera.- explicó. Los 6 hombres estaban cerca de la puerta viendo como las mujeres les lanzaban miradas asesinas, una de ellas gritó y las demás sacaron peines, celulares, maquillaje y otras que cosas que llevaban.- Estamos muertos.- comentó con una sonrisa nerviosa.
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Una vez que acabaron de comer, pensaron que sería buena idea ir a caminar un rato y ver las tiendas, ya hasta se había olvidado por completo de sus acompañantes, después de todo le agradaba estar con los hermanos Italia, pese al mal carácter que a veces tenia Lovino se las arreglaba para pasársela bien con ellos.
- Por cierto… Lovino… ¿Qué haces aquí? Entiendo que vienes de resolver unos asuntos en tu país… pero… ¿no deberías de haberte ido directo al instituto?-
- El idiota de Antonio me dijo que aquí nos veíamos, que iba a venir con sus amigos a una misión de espionaje o algo así.- esperó respuesta por parte de la chica pero no recibió ninguna, se detuvo al notar que se había quedado atrás por lo que volteó a verla para ver qué sucedía.- ¿Isabel?- alrededor de la chica un aura espesamente negra cubría lo que tenía a su alrededor y por la expresión psicópata de su rostro no estaba del todo contenta.
- Ve~ ¿Qué te sucede Isabel?- preguntó Lovino inocentemente.
- Esos…- comenzó a decir en voz baja y con un tono diabólico.- Esos desgraciados… me las pagaran…-
- Isabel ya me dio miedo.- dijo Feliciano entre lloriqueos.
- Tranquila Isabel… no sé a qué te refieres.-
- Ya pronto lo sabrás.-
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Konnichiwa tomodachis Gracias por los rewiews, follows y favoritos que recibí, aquí esta esté capitulo numero 29 (nunca creí que fuese a llegar tantos capítulos). Ya me organicé con mis otros fics (a excepción de uno que no es mío) y creo que estaré actualizando semanalmente, ya saben si tienen algún comentario, sugerencia, critica yo los recibiré con todo gusto. Les agradezco por seguir esta historia y me alegra que sea de su agrado.
O-L-E-S: Has descubierto la pista para futuros capítulos, tengo pensado utilizar eso para capítulos posteriores.
Shald120: Gracias, afortunadamente esta vez no tuve trabas. Gracias por extrañarlo.
Flannya: Alfred es de los tuyos, se van a llevar muy bien. Solo que es mio e.e bueno no. Y si, aparte de que esas palomitas rinden son económicas y ricas *¬*
