AN: Solo quiero aclarar que en alguna parte del mundo (Honolulu, Hawaii) AUN ES SABADO y estoy a tiempo para no romper mis actualizaciones inter-diarias. Y nadie puede detenerme. Canción pedida por Mickz!


Fuiste Tú

Tenerte fue una foto tuya puesta en mi cartera,

Un beso y verte hacer pequeño por la carretera.

"Debemos terminar."

"¿Qué?" Ambos se quedaron en silencio, como si las palabras anteriormente dichas nunca hubieran existido. Pero no era así. Ambos estaban seguros de lo que acababa de decirse, un final, el final de ambos. "No entiendo a que-"

"Cielos, sabes perfectamente que ngh quiero decir Craig." El pelinegro tragó en seco, su garganta se sentía como si fuera algodón y sus ojos ardían.

"Entiendo."

"Lo-lo siento mucho."

Eso fue lo último que escuchó Craig de los labios del rubio, parado en la puerta de la casa en la que habían vivido tanto tiempo juntos. Tweek. Quien se alejaba en la carretera, el pelinegro se tocó los labios suavemente, un beso de despedida y ahora lo único que veía del rubio era su silueta desapareciendo en el horizonte. Ahora lo único que quedaba de él eran los recuerdos que flotaban en esa casa.

Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía,

Lo mío fue aceptarlo todo porque te quería.

"Craig, lamento mucho todo lo que ha pasado. Estoy bien, por favor no te preocupes. No estoy seguro del nombre del pueblo en el que me encuentro, pero todas las personas son muy amables y me dan café gratis ¿puedes creerlo? Creo que me tienen pena o algo así, recuerdas cuando-" Tweek se obligó a si mismo a dejar de escribir, sus manos temblaban demasiado para continuar escribiendo y sus lagrimas impedían que viera el papel. Extrañaba tanto a Craig.

Ambos eran la pareja estrella de secundaria, se conocieron en el primer año y desde ahí no se separaron. Eran perfectos juntos, simplemente se veían bien estando con el otro, tenían ese vinculo inexplicable que los unía. Eran la clase de parejas que no peleaban por pequeños problemas, al contrario aceptaban los defectos del otro porque simplemente se querían.

Se graduaron y Craig fue a una universidad a estudiar cinematografía mientras que Tweek tomó el negocio de sus padres. Con el tiempo empezaron a vivir juntos, y sus vidas parecían perfectas, trabajando con lo que los apasionaba y viviendo junto a la persona que amaban. Pero no todo es perfecto, y tras tantos años sin ninguna falla, algo tenía que surgir. ¿No es así? O Tweek no se hubiera ido.

Verte llegar fue luz, verte partir un blues.

Fuiste tú.

"Necesito ack tiempo." Sus palabras suplicaban porque Craig entendiera, que le diera lo único que pedía. Un poco de tiempo aparte.

"Necesitas tiempo." Pero Craig no quería entender, su voz era pura ira contenida. Tristeza. "Puedes tener todo el tiempo que quieras Tweek, tómalo todo."

"C-Craig por favor yo-" Para este punto Tweek no sabia que hacer, sabia que había una línea delgada que dividía la posibilidad en que todo salga bien o nunca volver a Craig. Al parece la ultima iba ganando. Craig negó con su cabeza, cansado de escuchar al otro. El rubio se mordió el labio adolorido al entender que Craig no lo dejaría ir tan fácil y eso solo lo dejaba con una opción. La única forma en que Craig lo dejaría ir por completo. "Debemos terminar."

Y eso era lo que traía a Tweek a ese pueblito, uno de los tantos, pasando las noches pensando que Craig fue una luz que llegó a su vida y ahora solo le quedaba una triste melodía de compañía.

De más está decir que sobra decir tantas cosas,

Tweek era un soñador, cuando era niño su máximo deseo era recorrer el mundo y probar el café de cada lugar al que fuera. Con el tiempo los sueños de Tweek se hicieron más marcados, de hecho sucedió al mismo tiempo que sus padres lo empezaron a llevar a diferentes terapeutas y tuvo que tomar miles de pastillas. Tweek vivía en un mundo metido entre la realidad y su mundo imaginario, saliendo y entrando de ambos mundos en diferentes tiempos. Manteniendo su sanidad colgando de un hilo, pero al rubio no le importaba porque él era feliz en su mundo creado, donde sus sueños eran reales.

Craig estaba al tanto de esto, y aunque cuando empezó a salir con Tweek las cosas mejoraron y el rubio dejó de vivir en su extraño mundo, aun habían días en que el pelinegro encontraba a Tweek observando la nada. Por horas. No era inusual que Craig encontrara a Tweek caminando a media noche sin un rumbo fijo, hablando sobre duendes y hadas que robaban sus cosas.

Pero a Craig no le importaba, porque O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas.

Jamás te dije una mentira o te inventé un chantaje,

Las nubes grises también forman parte de paisaje.

Tweek se había acostumbrado tanto al mundo perfecto de amor y cariño que Craig le proporcionaba que por mucho tiempo había olvidado sus sueños de la infancia. Para muchos podría parecerle ridículo sacrificar su felicidad con Craig por un ridículo deseo que tuvo de niño, pero Tweek estaba seguro de lo contrario. Nunca dejes de seguir tus sueños. No importa cuan difícil sea o cuanto tiempo te tome, nadie te apresura y lo único que importa es tu felicidad. Tweek quería ser feliz, y por más que lo fuera con Craig no era una felicidad completa.

No sin realizar su sueño.

Porque antes de que Craig llegara fueron esas fantasías que lo ayudaron a lidiar con la realidad, cuando sentía que se hundía y sus miedos lo agobiaban solo necesitaba recordar su deseo de viajar por el mundo para volver a sentirse vivo. No podía dejar de lado sus ilusiones, al principio Tweek no estaba muy seguro de eso, pero conforme pasaron los años y su relación con Craig perdió la emoción inicial y cayo en un rutina –o por lo menos así lo veía el rubio- Tweek entendió que era hora de cumplir sus deseos.

Aunque sea para poder olvidarlos y volver a ser feliz con Craig.

Y no me veas así, si hubo un culpable aquí…

Fuiste tú.

Pero era difícil. Esa debía ser la quinceava carta que Tweek destruía, sin poder atreverse a mandarla a Craig. Porque sabía que en el momento que lo hiciera toda su fuerza de voluntad terminaría y regresaría corriendo donde el pelinegro. No podía hacer eso, aun no, primero debía terminar lo que quería.

Ver el mundo.

Aunque eso signifique pasar noches solitarias, pensando en la persona que tanto amaba y rogando por que estuviera bien. Preguntándose si pensaba en él. Tweek sabia que era egoísta esperar que el pelinegro lo perdone y decida regresar con él. Después de todo el culpable fue Tweek. Lo único que el rubio deseaba era que Craig entendería que era algo que debía hacer.

La luz de neón del barrio sabe que estoy tan cansada,

Me ha visto caminar descalza por la madrugada.

Su viaje no fue como lo soñaba. En cierta forma fue más y menos de lo que esperaba, pero no se podía quejar. Vio tantos lugares, conoció miles de personas y uso un sinfín de medios de transporte. Tuvo que pasar horas caminando con los mismos viejos zapatos y por días pedía que le dieran viajes gratis, de vez en cuando solía encontrarse bicicletas viejas que luego rentaba por caballos –una vez incluso rentó una llama. Había noches en las que no encontraba donde dormir, teniendo que conformarse con quedarse en algunos parques, pero también hubo momentos en los que se pudo hospedar en moteles baratos para mochileros.

Pudo conocer personas de diferentes países, que hablaban con diferentes acentos y en distintos idiomas. Consiguió aprender sobre las costumbres de cada pueblo y aun más importante logró ver miles de lugares hermosos que jamás imaginó conocer. No podía olvidar el café por supuesto, el poco dinero que ganaba en distintos trabajos lo usaba en comprar el mejor café que pudiera encontrar en cada ciudad. Era delicioso, la forma en que el café cambiaba de olor, sabor y contextura en cada lugar, la forma en que cada persona lo preparaba de diferente forma.

En cierta forma Tweek pensaba que el café era como él, siempre cambiando, siempre aprendiendo.

Estoy en medio del que soy y del que tú quisieras,

Queriendo despertar pensando como no quisiera.

"Voy a regresar."

Eso fue lo único que había escrito en la carta. Eso era lo único que Craig sabía sobre Tweek en casi tres años y sin importar lo que su sentido común gritara lo único que sentía era felicidad. Lo había extrañado tanto. Sin importar que lo hubiera dejado de un día para otro, Craig sabia que en algún día pasaría. Tweek era demasiado flexible y efímero, como agua escurriéndose entre sus dedos. Imposible de atrapar. En los mas profundo de su ser sabia que Tweek se iría por su cuenta para hacer lo que sea que quisiera hacer, y por eso no podía guardarle rencor. Jamás a Tweek porque sobre todas las cosas lo amaba y lo único que quería en esos momentos era poder abrazarlo y decirle cuanto lo amaba. ¿Qué día llegaría? Craig sentía que no podía esperar más tiempo.

Tweek debatió por muchos días entre mandar la carta o no. Al final la envió porque pensó que aunque sea le debía al pelinegro un tipo de aviso, una advertencia de lo que sucedería. No esperaba que lo recibiera junto a él, no esperaba que lo perdonara ni que lo volviera amar. Lo único que quería era poder verlo. porque no había algo que hubiera extrañado más en el mundo que a Craig. Craig y sus profundos ojos azules, Craig y su suave presencia que lo tranquilizaba en todo momento.

Y no me veas así, si hubo un culpable aquí…

Fuiste tú.

El rubio bajó del avión –tuvo que llamar a Ken y rogarle porque pagara por su pasaje de regreso- y con solo pone un pie sobre la nieve pudo sentir su cuerpo temblar por la emoción. No le dijo a Craig el día exacto porque no quería que lo fuera a buscar –si es que quisiera ir por el, rayos ¿y si rompió la carta antes de leerla? No no, no pienses en eso Tweek- en cambio se tomó su tiempo en caminar hacia la casa que una vez fue suya. Cada minuto que pasaba y se acercaba lentamente a su destino, su cuerpo empezaba actuar sin su consentimiento, temblando sin parar y soltando ruidos extraños en el proceso.

No fue hasta que pudo divisar la silueta de su casa en que decidió mandar al carajo su autocontrol y salir corriendo hacia su hogar. Suyo y de Craig. Craig. Cielos, necesitaba verlo ahora. No llevaba mucho consigo, la mayoría de sus cosas las había vendido durante su viaje, una mochila ligera con un cambio de ropa y una cámara que guardaba toda su marcha. Sentía su corazón latir con fuerza contra su pecho mientras tocaba el timbre, contó hasta cinco y al no escuchar ningún paso al otro lado de la puerta soltó un gruñido de exasperación. Con impaciencia empezó a tocar la puerta, lentamente al inicio pero con el tiempo se volvieron golpes, fuertes y claros.

Que fácil fue tocar el cielo la primera vez,

Cuando los besos fueron el motor de arranque,

Que encendió la luz que hoy se desaparece.

La puerta se abrió y tras ella apareció Craig, alto y en toda su perfección pelinegra. Tweek sentía como si pequeños insectos recorrieran por las palmas de sus manos y sus piernas temblaban, amenazando con dejarlo caer en cualquier momento, sabia que sus pupilas estaban dilatadas por la adrenalina y no podía encontrar su voz.

"H-Hey Craig, como-"

Craig gruñó desesperado, antes de estirar sus manos y enredarlas en los cabellos de Tweek, atrayéndolo hacia si. De forma descontrolada besó sus labios, olvidando cualquier cosa que tenía planeado decir y evitando que el rubio haga lo mismo. Tweek gimió contra su boca, enredando sus propias manos en el corto cabello negro de Craig y acercándose lo más posible a este. Cielos, había extrañado tanto tanto tanto a Craig, que sentía que si no lo veía un día mas se iba a volver loco.

Así se disfraza el amor para su conveniencia, aceptando todo sin hacer preguntas,

Y dejando al tiempo la estocada a muerte.

Craig abrió sus labios, pasando su lengua sobre los del rubio, pidiendo que hiciera lo mismo. Tweek no demoró en responder, juntado su lengua con la de Craig, tratando de memorizar el sabor de la persona que tanto amaba, guardarla en su memoria. El rubio soltó un grito de sorpresa al sentir las manos de Craig recorrerlo de arriba abajo, como si no pudiera tener suficiente del rubio. De un momento a otro el pelinegro se separó, clavando su mirada en Tweek.

"¿Qué tal el viaje?" Preguntó como si hubiera salido por tan solo unas semanas en lugar de tres años.

"Bien." Respondió Tweek mientras luchaba por volver a juntar sus labios con los de Craig. El pelinegro rio ante la desesperación del otro.

"Me alegro." Susurró antes de retomar el beso.

Porque no importaba lo que pasara, ambos se necesitaban.

Nada más que decir, sólo queda insistir…

Fuiste tú.


AN: Si hay algún error lo siento mucho, pero son las 2am por aquí y solo quiero dormir. Ignoren cualquier falla por favor u.u (PERO EN HONOLULU AUN SON LAS 11 DE LA NOCHE OSEA QUE TODAVÍA ES SÁBADO DAMMIT *gabi obsesionada con actualizar inter-diario*)