He vuelto muy pronto! Y eso es gracias a la Ale, que es una de las últimas que se ha unido a mi querida historia =) GRACIAS! de verdad me alegra muchísimo cuando quedan tan entusiasmados con la historia, pporque eso significa que hago uun buen trabajo, hago bien lo que me ENCANTA hacer :)
Gracias a todos los que siguen :D a pesar de todo! Igual me gustaría que dejaran más reviews para saber cómo voy, si la redacción va bien, el hilo de la historia es tal, los personajes, sus dudas, suposiciones, etc! NO duden en consultaR! sin miedo :P. Que estén todos bieeen, saludos a la Mandy, la Javi, la Ale, Avril :D y a toooooodas ustedes que siempre menciono, pero estoy tan apurada subiendo porque tengo muchas cosas que hacer, que no me acordaría de todas =)
Adiós!
Actualización 27/09/10: Gracias valitos por hacerme saber el error de concepto :P de pura volada, no de confusión. Soy Hermione Granger, NO ME PUEDO EQUIVOCARR! Jaajaj es broma. GRACIAS!
Miss Armstrong Snape.
Capítulo XXVIII: "San Valentín sin precedentes"
-¿Ron?—Dijo Hermione el viernes en la tarde, mientras ambos estaban sentados en uno de los taburetes, disfrutando del calor que desprendía a chimenea. Hace un rato habían terminado de hacer algunos deberes. Harry y Ginny estaban sentados también, en otra parte de la Sala Común de Gryffindor.
-¿Hermione?
-¿Qué vas a hacer mañana? ¿Vas a ir a Hogsmeade?
-No lo sé. Es San Valentín, ¿no? Ni siquiera tengo alguien con quién ir. ¿Tú irás?
-Sí, creo que sí.
-¿Ah, sí? ¿Vas a ir con alguien?
-Sí, pero no puedo decirte con quien. Tengo asuntos que tratar.
-Ah… De seguro Ginny y Harry irán.
-¿Seguro que no quieres ir?
-No es que no quiera ir, Hermione. Es que no sé con quién puedo ir, ¿entiendes?
-¿Por qué no vas con Luna?
Ron se ruborizó un poco.
-¿Con Luna? ¿Tú crees que ella querría ir conmigo a Hogsmeade, más encima en San Valentín?
-No lo sé, pregúntale. Diles que vayan como amigos, también es un día para pasarla con los amigos, ¿no?
-Sí, sí, puede ser. Tal vez a la hora de la cena le pregunte si la veo.
-Ojalá quiera. No me gustaría que te quedaras solo mañana—Ron no dijo nada—No me iría tranquila sabiendo que Harry y Ginny estarían en Hogsmeade, yo en mis asuntos y tú…
-No te preocupes tanto, Hermione.
- Tú también lo haces por mí.
-Sí, pero no con la intención de que me devuelvas el favor. Me preocupo por ti porque no quiero que estés mal.
-Y yo me preocupo por ti por la misma razón, en ningún caso pienses que es por devolverte el favor. ¿Somos amigos, no?
-Por supuesto.
-Prométeme que no te quedarás solo mañana. Y si me llego a enterar que te quedarás solo, juro que dejo de lado mis asuntos para acompañarte.
-¿Qué? ¿Cómo vas a hacer eso? ¿Estás loca?
-No.
-Muy bien, Hermione. Cuando vayamos a cenar, tú misma me acompañarás a hablar con Luna, te quedarás conforme y podrás ir a hacer tus… asuntos que tienes mañana, ¿de acuerdo?
-Completamente.
Hermione se alegraba de la actitud que ambos tenían. Ella y Ron se preocupaban el uno por el otro, y se veía que la preocupación de Ron era sincera y desinteresada. Felizmente podría llegar a pensar que Ron ya se había dado por vencido, y había dejado de sentir cosas por ella. En cierto modo le apenaba por las muchas esperanzas que le dio, y las miles de horas que él esperó porque ellos lograsen ser algo, pero después de tantas cosas, al parecer Ron había dimitido, y no se veía demasiado afectado; su relación no había cambiado, e incluso se había afianzado más. Hermione no lograba entender la rapidez con que todo sucedió, pero tenía la leve impresión de que una persona había ayudado en el proceso.
Una hora más tarde, ambos, en compañía de Ginny y Harry, bajaron hacia el Gran Salón para cenar. Aquel lugar se encontraba en la hora más crítica, pues la mayoría de los alumnos estaban instalados comiendo. El estrépito de las conversaciones era casi molesto, pero las caras satisfechas y relajadas por ser viernes en la noche amortiguaban la escena.
Ella y Ron se separaron de Harry y Ginny, para ir en busca de Luna. Se dirigieron a la mesa de Ravenclaw y comenzaron a buscarla detenidamente. Casi al principio de la mesa (cerca de la mesa de los profesores), estaba Luna comiendo mienras hojeada un libro con dibujos de extraños animales mágicos.
-Hola Luna—Saludaron ambos amigos.
-Hola Hermione, hola Ron. ¿Cómo están?
-Bien—Respondió Hermione.
Ron permaneció mudo, observando a Hermione. Luego de unos momentos, en que Luna alternaba la vista entre la castaña y el colorín, Hermione le dio un codazo a su amigo.
-¿Qué pasa?—Inquirió Luna.
-Luna… lo que pasa es que…—Comenzó atropelladamente mientras su rostro se sonrojaba- ¿Te gustaría ir conmigo a Hogsmeade?
-¿A Hogsmeade? Mañana es San Valentín.
-Lo sé… pero podemos ir como amigos, ¿no?
-¿Cómo amigos? ¡Por supuesto! Me encantaría pasar San Valentín contigo y como amigos—Contestó Luna con entusiasmo.
-Genial. ¿Nos juntamos después del desayuno?
-Claro. ¿Dónde?
-Eh…
-Podrían encontrarse en las escaleras exteriores del castillo—Propuso la castaña, al ver que Ron, demasiado nervioso, no atinaba a responder nada.
Aquel 14 de febrero fue el más raro de todos los que había tenido durante su vida. Ella no tenía ni la más mínima expectativa de lo que sería su día, y al parecer sus amigos tampoco, pues para ambos también era algo nuevo, al menos para Ron que pasaría el día con Luna, como amigos. Para Harry era un poco menos pues ya había tenido una cita por San Valentín el año anterior, con Cho Chang, aunque no resultó como él esperaba. Ahora las cosas eran un poco distintas, pasaría el día con Ginny, su novia, sin nada predispuesto; se dejarían llevar según como se dieran las cosas, como estuviera en ambiente en el pueblo. Y ella, Hermione, pasaría el día con Severus, aunque no sabía dónde irían y qué harían, pero le agradaba el hecho de que él se preocupase tanto por sorprenderla y hacerla feliz en la medida que se podía.
Salió del cuarto de baño completamente aseada. Allí estaba Ginny, esperándola. Una de las medidas que la Profesora McGonagall había tomado para tratar de reducir los problemas con Lavender Brown fue cambiarla de habitación, a una pequeña, desocupada que tenía capacidad para dos alumnas. No hubo objeción en aceptar que Ginny se cambiara de cuarto con Hermione, por lo cual, ahora ambas amigas compartían habitación, y tenían mucho más tiempo y privacidad para conversar de sus cosas.
-¿Estás nerviosa?—Preguntó la colorina mientras Hermione se dirigía a su baúl.
-Por ahora, no—Respondió con sinceridad— ¿Y tú?
-No lo sé, creo que no. Es sólo una cita más, ¿no?
-Así es.
Hermione sacó de un pequeño cofre la cadenita con el corazón de esmeralda y rubí que Severus le había regalado la semana anterior. A pesar de haberla visto tantas veces durante los días transcurridos, no dejaba de alegrarse ni emocionarse al verla.
—Debo decir que Snape me sorprende cada día más.
-Uf, y a mí.
-Debo decir, también, que me da un poco de risa cuando me cuentas las cosas que hace por ti, o cómo es contigo. No puedo imaginármelo en ese "estado"
-Te creo, para mí también fue un poco difícil acostumbrarme. Ahora ya es como normal—Hermione esbozó una gran sonrisa—A veces es tan… tierno, aunque no lo creas. Creo que no debe ser tanto, pero viniendo de él, que sea cariñoso equivale a diez veces lo normal.
-Snape tierno, ¿Snape diciendo cariñito mío eres tan hermosa y adorable como un muñeco de felpa?
-¡Ginny! Así no… tiene que ver más con… su preocupación, con esa dedicación que pone en mí, en las cosas que hace para sacarme una sonrisa siempre.
-Increíble que venga de un hombre que ha sufrido toda su vida, que antes de que esto sucediera, fuera el hombre más odioso y aborrecible del Mundo Mágico.
-Ya lo creo Ginny… valoro tanto eso… pero aquello es una muestra de algo que la gente no puede transar.
-¿Lo dices por Harry y Ron?
La castaña asintió con un poco de pesar.
-Creo que… al fin igual terminarán sabiéndolo, tal vez no para que sean felices…
-Sino cuando tengamos que separarnos, él y yo.
-¡Pero no pensemos en eso! Harry debe estar esperándome para ir a desayunar. Y Ron debe estar esperando a su querida amiga para hacer lo mismo. Debe estar hecho un atado de nervios, mejor bajemos.
Al bajar, tal como ellas lo pensaban, estaban Harry y Ron sentados, conversando, y mirando de vez en cuando las escaleras que conducían a los dormitorios de las niñas. Los saludaron y partieron inmediatamente a desayunar. En el Gran Salón había una gran cantidad de alumnos contentos e impacientes por la visita a Hogsmeade. Parejas y grupos de amigos se organizaban, comentaban sus planes, manifestaban proposiciones; una que otra chica apuraba a su amiga para poder ir a arreglarse. En los años anteriores, hubiera sido común ver que Luna Lovegood luciera más desinteresada de lo usual en aquellas visitas, pues, cuando iba, solía hacerlo sola, pero al tener a alguien con quien ir, más encima en San Valentín, cuando nunca iba en aquellas fechas, causó una gran sorpresa en sus compañeros de casa, principalmente de los que se deleitaban molestándola.
-¿Tienes algún plan?—Le preguntó Harry a Ron cuando los cuatro amigos ya estaban instalados desayunado.
-Eh… la verdad no, pero de seguro no la llevaré al Salón de Té de Madame Pudiepié. Tal vez algo exótico… como es ella, ¿no?
-Bien pensado—Comentó Hermione— ¿pero a qué lugar exótico y que no sea… peligroso?
-Podríamos ir a ver calcetines.
-¿Que qué?—Inquirieron Harry y Hermione.
- A la Tienda Tiros Largos Moda—Se apresuró a decir la hermana de Ron.
-¿Calcetines?—Soltó Harry sin contener la risa.
-Harry, Ron tiene razón—Dijo Hermione—Conoces a Luna, creo que ir a ver calcetines raros, debe ser quizás el panorama más alucinante para San Valentín, según lo que Hogmeade puede ofrecer.
-Sí, quizás tengas razón. Pensándolo bien, creo que estará encantada. Esos calcetines que le regalé a Dobby suelen asemejarse bastante al gusto extravagante de Luna.
-Es lo único que se me ha ocurrido—Comentó Ron después—, podemos pasar horas viendo calcetines, como podemos estar un rato, pero al menos es una buena idea.
-¡Es una excelente idea, Ron!—Exclamó Hermione. —Nunca se me habría ocurrido algo mejor.
Ron asintió. Observó a sus amigos, que parecían entusiasmados por él.
-Y si se aburren, pueden ir a ver los Thestrals… ¡o buscar Nargles!
-No te estás burlando, ¿verdad, Harry?
-¿Burlándome? ¡Claro que no! Le he oído decir a Luna que le encanta ir a ver a los Thestrals, porque… bueno, como no muchos los ven, y los que los ven, no simpatizan mucho con ellos, ella siempre los acompaña, juega con ellos.—Agregó Harry rápidamente, tratando de excusarse—Ahora, en cuanto a los Nargles… tal vez encuentres la oportunidad de que te explique bien, o que puedas verlos… no todo lo que ella diga tiene que ser alucinación suya, creo yo.
-¿No dice ella que aparecen en el muérdago? Hace tiempo que pasó la Navidad.
-No lo sé Ron, es sólo una idea. Pero al menos lo de los thestrals es realizable.
Los cuatro amigos se miraron entre ellos unos momentos, y luego continuaron con su desayuno. En todo ese transcurso, Luna había abandonado el Gran Salón, probablemente para irse a la Sala Común de Ravenclaw; también Severus había aparecido para tomar un escueto desayuno. Al parecer estaba un poco apurado.
Luego de haber finalizado ellos su desayuno, se dirigieron a la Torre de Gryffindor para terminar de alistarse. Hermione y Ginny subieron las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas en total calma, especulando sin malas intenciones el San Valentín que tendrían Luna y Ron.
-Es un poco raro, ¿no crees?
-¿Qué cosa, Ginny?
-Que Ron vaya con Luna a Hogsmeade, sobre todo en San Valentín.
Pronto se escuchó un chillido a escasos centímetros de donde ellas estaban pasando.
-¿Mi Won-Won con la Lunática de Ravenclaw? ¡¿En San Valentín!?—Era una incrédula Lavender que estaba parada en el umbral del acceso a su habitación.
-No es raro para nada—Le dijo Hermione a Ginny, tratando de ignorar completamente a Lavender—Ellos se llevan bastante bien. Ron ha dejado un poco su sarcasmo con ella, y parece entenderla bastante.
Siguieron transitando, aún sabiendo que Lavender observaba enfurruñada desde su habitación.
-No logro entender a Lavender. ¡No sé qué pretende!—Exclamó Hermione cuando ambas amigas se internaron en su habitación.
-¿A qué te refieres?
-Terminaron hace… ¿dos meses? Más o menos, y aún cree que tiene algo de poder sobre Ron, la pobre ridícula que sigue creyendo que Ron es de su propiedad.
-Ella es así. ¿Por qué te molesta tanto?
-¿Eh?
-¿Estás celosa?
-¡Celosa! Vamos, Ginny. Sabes muy bien que no es verdad.
-¿Y por qué debería saberlo?
-¡Amo a Severus!
-¿Y sólo por esa razón no deberías estar celosa? Tal vez un poquito confundida… ¿tal vez sólo estás desquitándote por lo pasado?
-Por ningún motivo. Yo olvidé completamente a Ron. Estoy enamorada de Severus ¡cómo si no se me notara! Lo que me molesta es que mi mejor amigo todavía tenga que lidiar con esa descriteriada.
-¿Segura que es eso?
-Ginny, me conoces muy bien. No podría mentirte si ocurriera algo así, ¿de acuerdo?
-Está bien. Pero en todo caso tienes razón. Se ridiculiza de lo babosa que es. Hay que buscarle un novio, ¿no crees?
-Sí, es cierto—Suspiró—Será mejor que te arregles. Supongo que Harry querrá irse temprano.
Ginny asintió. Buscó su abrigo, su bufanda, gorro y guantes de lana y se los colocó.
-¿Y tú? ¿Vas a ir después?
-No sé dónde iremos, pero de todas formas iré a su despacho a lo que se vayan todos.
Hermione se colocó la capa que sus padres le regalaron para Navidad por el lado azul. Guardó los guantes en el bolsillo interior y volvió a la Sala Común con Ginny.
-Hace frío, ¿eh?—Comentó Hermione al ver a Ron un tanto nervioso.
-Sí, claro—Respondió Ron un tanto confuso.
-Sucederá lo que tenga que suceder. No tienes que estar nervioso.
-¿Qué insinúas?
-Nada, Ron. Sólo quiero tranquilizarte. Pasará lo que tenga que pasar. Todo toma su curso como tiene que ser.
-No te entiendo.
-No te pongas nervioso por lo que podría o no podría pasar con Luna. Si van como amigos, todo fluirá como amigos, y de eso dependerá lo demás.
Ron, al entender lo que su amiga le decía, después de toda la confusión causada por el nerviosismo, sintió un fuerte calor en sus mejillas.
-P… ¿por qué lo dices?
-Porque te conozco, sé porqué estás así.
-¿Qué sabes?
-Dímelo tú.
-Nada, ¡claro!
-Si no es nada… no es nada entonces.
- Pero tú dices que hay algo, ¡quiero saberlo!
-No hagas esperar a Luna, Ron—Dijo Hermione sonriendo.
Para fortuna de Hermione, Ron no quiso insistir en el tema, y asintió con la cabeza.
-¿Y tú qué tienes para hoy? ¿Vas a salir a alguna parte, cierto?
-Sí…
-¿Tienes un Valentín? ¿Se trata de un Valentín, cierto?—Hermione asintió un poco nerviosa- ¿Y siempre se ha tratado de un Valentín… lo… que me dijiste cuando saliste de Enfermería?
-Sí, Ron. Se trata de alguien—Aceptó un poco preocupada de lo que pudiera pasar luego de esto.
Ron pareció sonreír levemente. Pero no lucía molesto ni nada de eso. Hermione sonrió también, tranquila.
-¿Pero aún no me puedes decir quién es?
-No, no puedo…
-Sólo contéstame una cosa… ¿No es McLaggen?
- ¿Ese cretino? ¡Por supuesto que no! Creo que sería la última persona con la que saldría.
-Tampoco un Slytherin.
Gran error, Ron.
-Eh—balbuceó Hermione.
-¿No es ningún Malfoy, Zabini, Nott…?
-No.
-Claro que no. ¡Cómo podría pensar en un Slytherin! Todos esos idiotas te odian porque eres inteligente y no eres "sangre pura"—Afirmó—Bueno, creo que eso me tranquiliza. Excluyendo a Slytherin, en las demás casas y en Gryffindor no hay cretinos perdedores de los que tenga que cuidarte… y si dices que no es McLaggen…
Hermione soltó una carcajada.
-¿Y si fuera McLaggen?
-¿QUÉ?
-Es broma, pero qué pasaría si fuera él…
-Creo que… no te lo perdonaría.
-Ah, el problema sería conmigo, no con él… —Musitó entre desafiante y divertida.
-Es que… hay que ser una babosa sin vida para estar enamorado de él, ¿no crees?
-Si tú lo dices… Pero, ¡basta! Debes irte. No dejes esperando a Luna. ¡En marcha, en marcha!
-Te pareces a mi madre.
-Tranquilízate en el trayecto de aquí a las escaleras, y recuerda lo que te dije, ¿de acuerdo?
-Claro, mamá.
-Déjate de tonterías, Ronald Weasley.
Ron rió. Miró a Hermione un momento, y luego ambos se acercaron para despedirse. Como en muy pocas veces, se despidieron con un abrazo, siendo prueba suficiente para Hermione que las cosas entre ellos dos habían cambiado bastante. Probablemente la palabra "bastante" quedaba pequeña para el gran cambio que existía comparando su relación hace dos meses y medio, y la que llevaban hoy.
-Creo que ya te entiendo—Musitó Ginny mientras observaba a Hermione, que aún sonreía.
-¿A qué te refieres?
-Lo de Ron. Me ha quedado claro que no tiene que ver nada de romance, ni de celos, ni algo del pasado.
La castaña asintió, y tardo un poco en volver a hablar.
-Me preocupo por él de verdad, y como una verdadera amiga…
-Lo sé.
-Estoy listo. ¿Segura que no quieres ircon nosotros, Hermione?
-No, Harry, en serio. Disfruten su cita.
Ambos sonrieron.
-¿Ya nos vamos?—Dijo Ginny dirigiéndose a Harry.
-Si, sólo si ya quieres irte.
-Claro.
Hermione se despidió de sus amigos, y a los pocos segundos los vio desaparecer por el retrato de la Dama Gorda tal cual lo había hecho con Ron. Sus amigos se habían ido. Luna y Ron probablemente ya iban camino a Hogsmeade. Harry y Ginny también. Paulatinamente la Sala Común de Gryffindor se iba vaciando, hasta quedar con predominio de los alumnos de primer y segundo año, y unos pocos de los otros cursos que estaban haciendo algún deber o descansando junto al fuego de la chimenea.
-¡Los viste, Parvati! ¡Iban a Hogsmeade!—Escuchó Hermione a lo lejos. Supuso que era Lavender, sufriendo por Ron nuevamente. Como un acto reflejo, la castaña se dirigió a uno de los baños que había en la Sala Común, y se escabulló para evitar cualquier contacto con ella. No era cobardía, era evitar la presencia de alguien que le resultaba tan desagradable incluso a simple vista. Ambas amigas se dirigieron a sus habitaciones, según lo que Hermione pudo dilucidar, por lo que la castaña pudo abandonar la Sala Común con más tranquilidad.
Los pasillos se notaban solitarios y más vacíos de lo común. Amigos y amigas que no irían a Hogsmeade se encontraban conversando en algunos rincones, una que otra pareja se besaba un poco apartada de la vista de los demás, pero no lo suficiente para Hermione. Se deslizó por las escaleras con toda la agilidad que sus pies le permitían a causa de la felicidad que estaba embargándola. Siguió por el nivel principal hasta llegar a las oscuras y frías escaleras que conducían a las mazmorras, como tantas veces lo había hecho. Por alguna razón lo hacía con más seguridad y tranquilidad que antes. Si bien, existía la seguridad de que no se toparía con algún Slytherin que tuviera sospechas de ella, para cualquier profesor, funcionario, o cualquier alumno que la viera por esos lugares, yendo hacia el despacho de Snape,le parecería raro, sobre todo en el día de San Valentín. Pero eso no ocurrió, no vio a nadie en todo el camino hacia el despacho de Severus, y cuando llegó y llamó a la puerta, fue recibida al instante.
-Buenos días, Señorita Granger—Saludó él, mientras le permitía el paso hacia la oficina.
-Hola—Saludó ella cuando el profesor hubo cerrado la puerta— ¿Cómo estás hoy?
-Bien. Mejor ahora que has llegado.
La castaña le sonrió ampliamente, y Severus no tardó en devolver el gesto, pero con una sonrisa menos pronunciada.
-Toma asiento mientras tanto—Dijo Severus—, estoy terminando de ordenar algunas cosas. Luego de eso nos iremos. Y…—Agregó inmediatamente al ver que Hermione abría la boca—no, no es necesario que me ayudes, amor.
Ella soltó una carcajada.
-Oh, dios. Dime que eso no es Oclumancia.
-No lo es. ¿Cuántas veces tendré que decirte que nunca ocupo Oclumancia contigo?
Como Hermione no dijo nada, Severus fue a su escritorio y comenzó a ordenar unos pergaminos, libros, y otras cosas que Hermione no pudo reconocer. Tardó alrededor de diez minutos en acabar, en los cuales, Hermione aprovechó de leer los títulos de los libros que Severus tenía en uno de sus estantes.
-Oí que una vez Lavender Brown te llamó Ratona de Biblioteca…
-¿Acaso lo dudas?—Se apresuró a preguntar ella, entre risa y seriedad.
-Para nada, agradecí que no fuera una apreciación exclusivamente personal—Contestó—Es hora de irnos. Yo saldré primero para poner un encantamiento desilusionador por si pasara alguien.
Pasados los momentos, Hermione obedeció al gesto de Severus que le indicaba que saliera del despacho; así, ambos se encaminaron por pasillos de las mazmorras que Hermione nunca había transitado. Luego de haber avanzado ya bastantes metros, Severus se detuvo. La castaña tuvo la noción de que estaban bastante alejados del despacho, de la Sala Común de Slytherin y de la corriente común de todos en el castillo. Había algunos candiles y una figura de piedra muy próximos a ellos. Todo le resultaba desconocido, frío y un tanto siniestro, pues el lugar no se parecía en nada a lo que ella conocía de las mazmorras. Severus dijo un encantamiento desconocido para Hermione a la vez que hacía y deshacía un círculo con su varita. De pronto, en el muro de piedra apareció una entrada de aproximadamente dos metros de alto por un metro de ancho.
-Después de ti—Dijo Severus, y Hermione entró.
Con el mismo agitar de varita, pero con un hechizo distinto, Severus cerró el paso de aquella especie de túnel.
-¿Y esto?
-Es un pasadizo que me permite salir de Hogwarts rápidamente cuando… el Señor Tenebroso solicita mi presencia.
-¿Dumbledore lo sabe?
-Por supuesto que lo sabe. Él mismo me ayudó a crearlo.
-¿Hace cuánto que existe?
-No lo sé. Tal vez uno o dos años.
La castaña asintió a pesar de saber que su rostro era levemente perceptible a causa los tenues candiles que había en el pasadizo. Encendieron sus varitas para poder iluminar bien el camino, Severus tomó de la mano a Hermione, e iniciaron marcha por el túnel. La chica sentía una sensación indescriptible al estar en aquel lugar con Severus, y poder caminar de la mano con él. Y todo aquello aumentaba al saber que irían quizás dónde a pasar San Valentín, probablemente alejados de la mirada de quienes los conocían.
-Creo que me perdería en este túnel sólo para caminar contigo de la mano. ¿Por qué no me trajiste antes?
Severus rió.
-No pensé que fuera a gustarte tanto.
-Pues sí. No sabes lo que se siente caminar de esta forma contigo.
-No, pero sé lo que siento yo, y me encanta.
-¡Ay, mi amor!
-Ni si te ocurra tratarme como gatito de nuevo.
-¿Como osito?
-Hermione, no me trates como un animalito tiernito porque sabes que lo no soy.
-Es una broma, creo que estoy jugando con tu paciencia.
-Estás jugando con fuego, ¿ah? Ya has empezado a ponerme a prueba.
-¿Ponerte a prueba? Interesante.
-Con que no me trates como un baboso, estamos bien.
-Te amo, Severus—Ambos se detuvieron
-Y yo te amo a ti, Hermione.—Le besó la frente—Confío en que hoy será nuestro día.
-¡Cómo me gustaría decirle a todos esos idiotas que dicen que eres tan frío, odioso y animal, lo tierno y cariñoso que eres!
-Créeme que si lo hicieras, dejaría de serlo.
-Sí, ya lo creo.
-Pero por ahora, prepárate para disfrutar lo que ofrece Gran Bretaña en este día de San Valentín.
-¿Tu primer San Valentín?—Preguntó ella, dubitativa.
-Sí, debo reconocer que sí.
-¡Oh! El mío también. Creo.
-¿Por qué lo "crees"?
-En cuarto año, pasé el 14 de febrero con Viktor Krumm. No fue una cita propiamente tal, pero caminamos por el Lago Negro y esas cosas.
-Creo que no cuenta como cita de San Valentín—Bromeó él, con seriedad, mientras retomaban la marcha por el túnel.
-¿Sabes? Ron quería saber un poco más de información acerca de mi "Valentín"
-¿Y? ¿Lo complaciste?
-No sé si lo complací, pero sí lo tranquilicé.
-¿Ah, sí?
-Primero estaba asustado de que fuera McLaggen.
-Comparto su temor.
-Y después preguntó si era un Slytherin.
-Uy—Acotó Severus con un poco más de expresión.
-Después especificó en tipos como Malfoy, Zabini… pero él mismo se respondió sabiendo que no era posible, todos me odian pues soy una sangre su…
-Hija de muggles, Hermione.
-Sí, hija de muggles.
-Todos los Slytherin, menos yo.
Severus no le soltó la mano a Hermione en todo el trayecto siendo él una especie de guía.
-Abrígate bien, estamos por llegar.
Hermione alistó sus guantes y su capa, tapándole completamente la cabeza y ocultando bastante su rostro
-Ahora, a lo que salgamos de aquí, quiero que camines lo más rápida y derechamente posible hasta el árbol que está justo frente a la salida, ¿entiendes?
-¿Encantamiento desilusionador en perímetro?
-Chica lista.
Pocos momentos después, Hermione se encontró con una puerta, la cual sólo Severus estaba apto para abrir, y pudieron salir hacia la fría y sumamente blanca mañana de San Valentín. El cielo estaba cubierto por una espesa sábana de blancura que llegaba a molestar a la vista. El frío no era tan intenso como en otras ocasiones, y la suave neblina de nieve rozaba sus rostros queriendo hacerse presente. Hermione pudo darse de cuenta que salieron del tronco de un árbol, o eso es lo que parecía al menos.
-Rápido y derecho—Insistió Severus al darse cuenta que Hermione se había atrasado un poco al contemplar la salida—Cuando pases el árbol, tienes que agarrarte de mí inmediatamente, ¿de acuerdo?
-Como tú digas, amor—Respondió ella, obediente.
Unos pocos segundos después Severus atravesó el árbol. No pasó demasiado en que Hermione hizo lo mismo, y vio que estaba justo fuera de los terrenos de Hogwarts. Tomó el brazo de Severus y al instante sintió una desagradable sensación de desenfreno y un revoltijo en su estómago, así como también que sus pies no tocaban terreno firme.
Dos siluetas desconocidas que estaban fuera de los terrenos de Hogwarts desaparecieron mediante magia. Severus y Hermione ya no estaban en Hogwarts y no irían a Hogsmeade.
