28º La gran batalla
Bella caminaba con decisión, sintiéndose más fuerte que nunca, aquel beso de Edward le había dado una fuerza interior que creía que no tendría, sabía que él estaba con ella, que no había dejado de quererla, que no la iba a abandonar.
Tras ella caminaban en formación las numerosas tropas que se disponían a plantarle cara al mal, y todo porque confiaban en ella, creían de verdad en su marca, en lo que representaba, y eso significaba mucho para Bella.
Pero quitando todo eso, Bella tenía un motivo aparte para hacer todo aquello, debía proteger al fruto de su amor, debía luchar y asegurarse de que nada malo le sucediera, asegurarse de que iba a ser libre y feliz.
Por fin, cuando la oscuridad bañó todos los terrenos y envolvió a todo el grupo, ante ellos apareció la frontera del reino oscuro, allí, frente a ellos, había un gran número de vampiros, licántropos, trolls, demonios, humanos... Los sometidos del señor oscuro estaban listos para plantarles cara y mandarlos a la misma boca del infierno.
Todos se quedaron quietos, nadie iniciaba el ataque, la tensión se notaba en el ambiente, todos estaban nerviosos, sedientos de sangre.
De pronto y sin previo aviso, una flecha de fuego salió de las filas de los sometidos impactando en el pecho de uno de los trolls, que gritó de dolor, y así fue como dio comienzo la batalla más violenta y cruenta que se había visto nunca.
Todos peleaban con furia, dándolo todo, dispuestos a morir, los miembros del refugio se apoyaban entre si mientras que los de las tierras oscuras atacaban individualmente, siendo blancos fáciles para el ejército rebelde.
Bella se vio rodeada por un grupo de vampiros, tenían aspecto de poderosos, pero ella no se dejó amedrentar por ellos, haciendo uso de sus dones y de sus habilidades, conseguía esquivar sus ataques, hacer que se hirieran entre ellos, sin resultar dañada.
Las horas pasaban sin que nadie cediera, en esos momentos nadie podría decir de que lado caería la moneda del vencedor. Y por ese motivo, ante ellos apareció la figura que todos más temían, con un fuerte rugido, Satanás se posó en el centro del campo de batalla, haciendo que todo parase.
-Estúpidos seres insignificantes- Su voz sonaba tétrica, atravesaba las almas de cuantos lo escuchaban- ¿Como os atrevéis a desafiarme? ¿Acaso no sabéis quien soy?- El silencio era aterrador- ¿Quien es el responsable de este ataque?
-¡Yo!- Un pasillo se abrió entre Bella y Satanás- ¡Yo soy la responsable de todo esto!- Caminó hacia él con paso decidido- Mi nombre es Bella Swan y no te tengo miedo.
Su voz sonaba firme, sus ojos mostraban seguridad, y el señor oscuro pudo ver en ellos una luz divina, una luz enviada desde el mismo cielo, como si sobre ella hubiera algo que la protegiera.
Los dos se sostuvieron la mirada durante varios minutos, y sin motivo aparente, Bella se llevó las manos a la cabeza y dio un grito desgarrados, Satanás sonreía con superioridad, con algún poder que ella desconocía, él intentaba apoderarse de su mente, queriendo doblegarla a su voluntad como había hecho con sus subditos.
-No te resistas, todo será más fácil- Bella continuaba con su lucha- Sucederá de todos modos, tú y tu patético ejército sucumbiréis bajo mi poder.
-¡No si de mi depende!- Gritó ella armándose de valor, cogiendo toda la fuerza de la que disponía- ¡Sal de mi cabeza Satanás!- Gritó levantando la cabeza, mirándolo a los ojos- ¡Tus poderes no funcionan conmigo! ¡Soy más fuerte que tú!- Y como si sus palabras fueran un escudo, el dolor que sentía desapareció, dejándola volver a enderezarse, erguida ante el señor del mal, dispuesta a todo.
Furioso, Satanás se lanza hacia ella, queriendo cogerla y arrancarle la cabeza, pero Bella era muy rápida, así que esquivó los golpes sin dificultad. Un vampiro cercano a ella, intentó agarrarla para que su señor tuviera a su presa indefensa, pero unas manos fuertes se lo impidieron cogiéndolo del cuello.
-¡No tocarás a mi pequeña!- Carlisle miró con ira a aquel vampiro y sin avisar le arrancó la cabeza de un mordisco.
Esa reacción de Carlisle despertó de su ensimismamiento a los demás, que al ver a Bella combatir de aquella manera, sintieron nuevas fuerzas para seguir luchando, para afrontar el miedo al señor oscuro y aceptar su destino.
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"Bella está embarazada". Esa frase le daba vueltas en la cabeza una y otra vez, impidiéndole reaccionar, impidiéndole moverse, estaba bloqueado. No entendía como eso era posible, los vampiros concebían en muy raras ocasiones, Esme y Carlisle llevaban intentándolo desde hacía siglos sin éxito, y sin embargo, en unos pocos meses Edward había dejado embarazada a su mujer semi-humana sin proponérselo.
Se maldijo en su interior, eso era lo que los estaba separando desde hacía días, eso era lo que Bella temía, que él la abandonara por esperar a su hijo. Entonces se maldijo interiormente, había sido un bocazas, no había sopesado la posibilidad de que Bella quisiera tener hijos, simplemente había soltado aquella bomba de relojería como si no importara nada más que lo que él pensaba.
¡Claro que quería a su hijo! ¿Como no iba a quererlo si era Bella quien se lo daba? ¿Como era posible que ella pensara que él hubiera sido capaz de abandonarla? Todas esas dudas habían hecho que Bella se apoyara en Seth y no en él, y lo peor era darse cuenta de que no podía echárselo en cara, porque él había tenido toda la culpa.
Un grito desgarrador que él reconoció al instante lo sacó de sus pensamientos, aquel grito había sido de Bella, y al instante su piel se erizó por completo, Bella había ido a combatir, había entrenado, y ahora dirigía al ejército hacia una batalla cruenta y difícil, y todo ello a pesar de esperar a su hijo. ¿Acaso el miedo a perderle había hecho que ella desprestigiara la vida de su hijo? ¿No le importaba si él sufría algún daño?
De inmediato salió corriendo hacia el campo de batalla, debía proteger a Bella, debía impedir que sufriera algún daño, no podía perder a su familia, no podía perderlos a ninguno de los dos.
Cuando llegó a la zona de combate, todo eran golpes y gritos, una gran multitud peleaba con furia, sedientos de sangre, queriendo acabar con todos los enemigos que se pusieran a su merced. Desesperado buscaba a Bella con la mirada, intentando hacerse paso entre los golpes y mordiscos que se propinaban unos a otros. Y por fin, después de un buen rato sin éxito, vislumbró a Bella, peleando cara a cara contra el mismísimo Satanás, que no dejaba de lanzarle ataques brutales.
Satanás había conseguido asestarle algunos golpes, Bella tenía una gran herida en uno de los brazos y apenas podía moverlo, cada vez estaba más cansada, le costaba más moverse, pero no desistía, seguía peleando y haciendo frente a su oponente. Edward intentó llegar hasta ella, pero a cada paso que daba un adversario le salía al paso dispuesto a matarlo. Edward acababa con ellos a una velocidad asombrosa, sin poder apartar la mirada de Bella. Pero no conseguía alcanzarla, por mucho que avanzaba ella no estaba más próxima a él.
Con desesperación, vio como Satanás juntaba sus manos, creando una gran bola de fuego, una bola tan grande que era imposible que Bella pudiera esquivar en el estado en el que se encontraba. Sin dudarlo un segundo lanzó aquella bola de fuego contra ella, Edward sintió como un grito de agonía salía de su pecho, y acto seguido, de su cuerpo salió una luz blanquecina que cruzó el campo de batalla y llegó hasta Bella, se colocó a su alrededor, envolviéndola, creando un escudo protector.
La bola de fuego rebotó en aquel escudo ante la sorpresa de Bella, Satanás y el mismísimo Edward, y salió disparada hacia su creador, aturdiéndolo unos segundos. Bella se percató de ello, así que cogió aire, y corrió con rapidez hasta Satanás, arrancándole el agua bendita que llevaba atada al cuello.
Bella se apoderó de una especie de espada que había tirada en el suelo a pocos pasos de ella, vertió el agua bendita sobre ella y encaró de nuevo al señor del mal, dispuesta a seguir hasta el final.
Los dos se miraban con odio, y al mismo tiempo, se lanzaron el uno contra el otro, Satanás zarandeó los brazos intentando golpear a Bella, pero ella esquivó el golpe, se hizo paso hacia él y clavó la espada en el enorme pecho rojizo del diablo.
-¿Pero que...?- Satanás miró aquella espada que empezaba a echar humo, después miró el enorme círculo de luz que se produjo a su alrededor, luz celestial, vio como la oscuridad se marchaba, dando paso al sol, a la claridad y a la belleza. Después miró a Bella sintiendo como su cuerpo se iba desintegrando poco a poco.
-Has sido purificado.
Hecho un montón de polvo, el señor tenebroso voló por los aires, dando así fin a la era de oscuridad y terror que había estado impuesta desde hacía siglos. Sus súbditos, asustados, corrieron, intentado huir del sol y de los vencedores, sabiendo que esas podían ser sus últimas horas.
Pero en esos momentos nadie se puso a perseguirlos, todos miraban en dirección a Bella con una sonrisa en sus rostros, la guerra había acabado, todo había terminado al fin, ellos eran libres y todo gracias a ella.
-¡VIVA BELLA!
-¡VIVA LA ELEGIDA!
-¡VIVA LA MARCADA POR LA LUNA!
Edward caminó con decisión hacia ella, queriendo abrazarla entre sus brazos y no soltarla, queriendo que le explicara como había sido capaz de hacer algo como aquello en su situación. Ella lo miró sonriente, en su rostro se veía lo cansada que estaba, pero al intentar dar un paso hacia él se desvaneció sin remedio, cayendo en los brazos de Edward que había corrido hasta ella.
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No sabía cuanto tiempo había pasado desde que todo se había hecho negro tras la batalla, pero se encontraba en una cama blanda y cómoda, con el sol entrando por la ventana, dándole en la cara, haciéndole notar su calidez.
Se incorporó lentamente, abriendo los ojos con dificultad, sintiendo dolor en su brazo mal herido, a su lado, sentado en la cama se encontraba Carlisle, tomándola de la mano, Esme estaba al otro lado de la cama, sonriéndole de felicidad, Alice estaba en pie junto a Esme; Rosalie, Emmet y Jasper permanecían en la entrada, sin decir una palabra, pero observándola con los rostros tranquilos. Pero su mirada dejó a un lado todas aquellas miradas y se centró en una en concreto. En el lugar más apartado de la habitación estaba Edward, sentado en una silla, observándola con seriedad.
-¿Cuanto he dormido?- Preguntó apartando la mirada de él.
-Casi tres días- Respondió Esme con calidez- Empezaba a preocuparme por como alimentarte.
-Y más ahora que sabemos que no solo te alimentas tú- Continuó Carlisle.
-¿Lo sabéis?
-De todos nosotros yo soy el que más idea tiene de medicina y lo he averiguado enseguida- Dijo con orgullo- Eso y que Edward me lo dijo en cuanto te dejó en la cama.
-¿Edward?- Bella tragó saliva, asustada, él lo había averiguado- ¿Tú lo sabías?
-Lo averigüé demasiado tarde para impedirte hacer la locura que has hecho.
-¿De que hablas?
-¿Como se te ha ocurrido participar en todo esto sabiendo que estabas embarazada?- Se puso en pie y muy tenso se acercó a la cama- ¿Es que has perdido la cabeza?
-No tuve otra alternativa, si me hubiera negado a combatir después de movilizarlo todo habría tenido consecuencias peores...
-¿¡Peores que qué! ¿¡Qué perder a nuestro hijo!- Edward estaba enfadado, ella podía notarlo- ¡No tenías derecho ha hacer algo así! ¡No es solo tu vida la que ponías en juego!
-¡Tú ni siquiera quieres hijos!
-¡Eso era antes de saber que íbamos a tener uno!- Respondió frustrado- ¡Y tuve que enterarme por el estúpido de Seth! ¿¡Yo no podía enterarme pero él si!- Apretaba los puños con ira- ¡Me has negado la oportunidad de disfrutar de esto, de decidir con respecto a todo lo que ha sucedido! ¡Me alejaste de ti sin darme explicaciones!
-Se que te he decepcionado Edward, pero era la única forma de que no le sucediera nada...
-¿¡Una guerra contra el mismo diablo era mejor que enfrentarse al odio o el enfado que pensabas que yo te demostraría!- Bella intentó explicarse pero Edward gritaba cada vez más- ¡No puedo volver a confiar en ti! ¡Me puse en tus manos y tú no fuiste capaz de decirme nada, me miraste a los ojos sin problema y aun intentas justificarte!- Edward cerró los ojos unos segundos, tomó aire y se giró, dándole la espalda- ¡Me marcho!
-¿A... A... A donde vas?
-¡Lejos de ti! ¡No se como mirarte! ¡No se como verte! ¡No se que puedo esperar de nosotros!- Caminó hacia la puerta con seguridad.
Bella lo veía marcharse de su lado, quiso levantarse para detenerlo, pero su mente se nubló y volvió a desvanecerse, cayendo en la cama.
-¡Bella!- Gritó Esme preocupada- ¡Bella despierta!
Al escuchar los gritos de Esme, Edward se giró y no pudo evitarlo, corrió hasta la cama donde estaba Bella, preocupado, angustiado por la cara pálida que ella tenía.
-Salir todos de aquí inmediatamente- Ordenó Carlisle mirando a Bella.
-Me quedo con ella.
-De eso nada- Carlisle se puso serio- Se que estás enfadado con motivo, pero no la ayudas hablándole así, por eso quiero que seas el primero en salir, si no eres capaz de hablar con ella con normalidad no te acercarás.
-No me hagas esto...
-Te lo has hecho tu solo- Carlisle le hizo una señal a Emmet para que obligara a Edward a salir- Vete y piensa un poco lo que vas a hacer a partir de ahora.
Edward salió de la habitación empujado por Emmet, los demás salieron tras él, quedándose Carlisle dentro con Bella. Alice y Esme estaban sonrientes a pesar del espectáculo que acababan de presenciar, iban cogidas del brazo dirigiéndose miradas complices.
-La cosa no ha ido tan mal- Dijo Alice con tranquilidad, creyendo que Edward estaba a más distancia de la que en realidad estaba- Después de todo, adelantar nuestros planes para atacar este lugar y que así no se notara su embarazo no ha sido tan descabellado.
-Eso depende del punto de vista Alice...
-¿¡Vosotras dos estabais al corriente de todo y aun así lo permitisteis!- Preguntó Edward aun más furioso que antes.
-Cálmate Edward, era la mejor opción dadas las circunstancias- Respondió Alice.
-¿Que me calme? ¿¡QUE ME CALME! ¡NO QUIERO CALMARME! ¡BELLA PODRÍA HABER SUFRIDO ALGÚN DAÑO, EL NIÑO TAMBIÉN! ¡ESTABAN EN JUEGO LAS VIDAS DE MI FAMILIA Y VOSOTRAS NO LE DAIS IMPORTANCIA!
-Edward, cálmate- Esta vez habló Emmet, cogiéndolo de los hombros, temiendo que se lanzara a por ellas- Tienes razón, ellas no debían haberlo permitido, pero no pierdas el control, Bella te necesitará cuando se recupere.
-Eso es Edward, no te dejes llevar por la ira- Continuó Jasper- No hagas algo de lo que luego puedas arrepentirte.
-Edward, ¿por qué no vas a dar una vuelta?, quizá así te despejes un poco- Le sugirió Rosalie mirándolo con cariño- Aunque tengas toda la razón del mundo, que la tienes, ahora debes ser fuerte, debes sobreponerte a todo y seguir adelante.
-Está bien- Se soltó de Emmet y caminó alejándose de Alice y Esme- Me habéis decepcionado más que nadie, nunca esperé esto de vosotras.
Tras esas palabras se marchó, dejando a Esme y Alice discutiendo con los demás por como habían podido permitir algo como aquello. Edward caminó sin rumbo, entraba por unas puertas, salía por otras, no prestaba atención al lugar por el que pasaba. Cuando notó un olor a quemado y a azufre prestó algo de atención, queriendo saber de donde venía aquel olor, entonces se percató de que había llegado a las mazmorras ya vacías, aun quedaban restos de sangre y utensilios de tortura tirados por los suelos.
Caminó lentamente por aquel lugar, imaginándose el sufrimiento que habrían soportado todas las criaturas que habían estado allí, soportando todos los tormentos que Satanás estaba dispuesto a proporcionarles.
Al fondo de uno de los pasillos vio una luz extraña así que se acercó, intrigado, no debía quedar nadie allí, los licántropos se habían encargado de sacar a todos los seres que allí había. Se fue acercando sin hacer ruido, se asomó por el hueco de la puerta y miró el interior de la celda, quedándose helado.
-Hola Edward, tenía ganas de verte.
-Charlie...- Fue lo único que pudo decir.
¡!
Lo lamento mucho, dije que subiría el siguiente al día siguiente y al final no lo hice, pero es que he tenido unas semanitas agobiantes, aun no se como tengo tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer. Pero en compensación, ahora subiré el otro capítulo.
Espero que os haya gustado, ya os avisé de que esta batalla no era el final de la historia, aunque Satanás ya no exista, aun queda historia por delante y otra batalla que afrontar.
¿Qué os ha parecido la batalla en si? ¿Os esperabais ese final para Satanás? ¿Y la reacción de Edward? ¿Creeis que la forma de actuar de Bella ha sido la acertada?
Nos leemos
