NdA:Aquí vengo con el siguiente capitulo, no estoy muy convencida con el capitulo después de varios escritos, borrones, más escritos..., lo he dejado así antes de que se me ocurra borrarlo todo y empezar de nuevo el capitulo, lo subo y sigo con el siguiente, que me conozco y luego me arrepentiré si en un arrebato lo borro entero XD. La cosa es que no se como os tomaréis este capitulo, espero vuestras criticas (sean buenas o malas, pero siempre constructivas y no ofensivas). Solo decir que al menos espero que os guste más que a mi el resultado final. Nos vemos en la siguiente actu ^^ Un saludo para tod s las que seguís leyendo esta historia, es lo que me impulsa a seguir escribiendo siempre que tengo un momento libre :)
Capítulo 28
Se sentía mejor después de pasear un rato antes de dirigirse a casa, incluso con la pesada mochila a cuestas. Se había comprado un bocadillo y una botella de agua para llenar su vaciado estómago. En realidad no se había dado cuenta de lo mucho que necesitaba ingerir algo hasta que le había dado el primer bocado, no había dejado ni una migaja.
Al llegar al bloque de apartamentos, aunque vivían en el ático (le iría bien el ejercicio y tampoco era mucho, vivían en un bloque de cinco pisos) decidió subir las escaleras para terminar de despejarse, como si con cada nuevo peldaño que subía fuera dejando todo atrás, en un pequeño rincón de su mente allí escondido para no visitarlo hasta que estuviera realmente preparada para ello.
Le sorprendió llegar agotada a su piso. Nota mental: Hacer ejercicio los fines de semana; era demasiado joven para terminar casi con la lengua fuera por unas pocas escaleras, y ahora incluso unos cuantos años más.
Al abrir la puerta escuchó varias voces. Frunció el ceño, no sabía que Jane tenia visita, que recordara en todo el tiempo que habían estado viviendo juntas nunca nadie había ido allí, si lo pensaba, la verdad que sus vidas eran un poco… deprimentes, no tenían vida social ninguna, ella suponía que por hacer todo lo contrario que había hecho Lizzy y si lo pensaba no tenía tiempo y Jane… tampoco es que tuviera mucho tiempo con su absorbente trabajo en el hospital. Vaya par de dos. Otra nota mental: intentar hacer vida social y arrastras a Jane con ella.
-¿Jane? No sabía que tenías visi—-estaba bebiendo agua mientras entraba y con tono de sorpresa le preguntaba a Jane hasta que vio a sus invitados, unos gélidos ojos y una fina línea de desaprobación tensando los labios de un conocido rostro.- Pero que demo…- empezó a toser escupiendo agua a la vez. Jane se levantó y se quedó blanca como un fantasma al ver a su hermana, pero se movió hacia ella como un rayo al verla toser. Le estaba dando unos golpecitos en la espalda para intentar calmar ese ataque de tos.
Lizzy no podía creer lo que veía. ¿Qué demonios hacia él allí? Jane con una tranquilizadora y susurrante voz le dice que tomara otro trago para relajar la garganta tras esa brusca tos.
-¡Oh! Espero que esté bien… pobrecilla.- dijo una voz femenina con un tono risueño, aunque quisiera no podría olvidar esa voz de pito… como justamente estaba bebiendo cuando esa… dichosa voz decidió pronunciarse no pudo evitar otro ataque de tos por la sorpresa y se vio escupiendo más agua mientras intentaba no ahogarse. Jane rápidamente volvió a darle golpes en la espalda mientras le preguntaba si estaba bien. Sin poder evitarlo Lizzy le fulminó con la mirada, ella intentó ignorar su mirada mientras golpeaba su espalda con más brío.
Como había podido Jane invitar a ese… bicho y a don Prepotente a su casa, bueno, la casa donde vivían las dos, sabiendo que no soportaba a ninguno de ellos.
Cuando otra voz, esta desconocida y masculina chistó para callar las quejas de la bruja de Caroline Bingley que no paraba de hablar de lo maleducada y de los pocos modales que tenía escupiendo así agua como un marinero, levantó los ojos para encontrarse con la expresión divertida y un brillo en los ojos de Darcy. Cuando intentó fulminarle con la mirada ignorando el masaje circular de Jane en la espalda mientras seguía preguntándole si estaba mejor sin recibir respuesta por su parte, la sonrisa de Darcy se ensanchó… será… ¡ugh! Era insoportable.
Daría lo que fuera por poder volver a repetir lo ocurrido en los últimos minutos, no había nada más que detestara que tener que hacer el ridículo delante de esa parejita, era algo bastante extraño teniendo en cuenta que no los conocía de nada y aunque fue desagradable aquel encontronazo solo se habían visto una vez, pero de forma irracional no aguantaba a este hombre… ni su novia.
Se secó con el dorso de la mano la boca e ignoró el gesto de asco de la repipi de Caroline, saludó, actuando como si no hubiera ocurrido absolutamente nada desde el momento en el que entró por la puerta y esperando que fueran lo suficientemente educados como para no decir nada al respecto. Miró al joven de cabellos dorados y rizados con una confusa pero sincera sonrisa, y sin poder evitarlo también sonrió, gesto que desapareció cuando paso la mirada por los otros dos "invitados".
-¿Jane? Si a tus… invitados no les importa, ¿podrías venir un momento a mi cuarto?, me gustaría darme una ducha y era para ver si podías dejarme ese nuevo champú que compraste y…- se calló mientras Jane afirmaba nerviosa, cuando vio el gesto de Darcy con la ceja enarcada que parecía estar conteniendo una carcajada, (se lo creería si por un momento pensara que ese hombre podía reírse) pero aun y así le irritó tanto como el gesto de asco que puso su queridísima novia al escucharle hablar de compartir el champú, casi vuelve a sonreír cuando vio que el joven desconocido seguía sonriendo mientras miraba fijamente a Jane. Alzó una ceja sorprendida, el joven al darse cuenta de que estaba siendo observado apartó la vista nervioso y sonrojado mientras Jane le arrastraba del brazo hacia su habitación.
-Lizzy, lo siento, no podía decir que no cuando dijeron de venir aquí para seguir hablando de…- miró a Lizzy con ojos de disculpa, se mordía el labio y no sabía cómo seguir. Sabía que tenía que haberle contado todo antes, ahora no tenía tiempo de contarle nada sin hacerles esperar más de lo necesario a Darcy, Charles y Caroline. Parecía que no podía hacer nada a derechas desde la dichosa operación y todo el drama posterior.
-¿Hablar de qué? Que puedes tener que hablar con Darcy que no pueda hacerse en otro lugar, y para rematar acompañado de su arpía. No estoy diciendo que tengas que darme explicaciones de quien y cuando invitas a nadie, esta es tu casa, pero sabes lo que pienso de esos dos.- abrió la boca para decirle que no hablara así de Caroline, pero la cerró sin pronunciar palabra, podía notar en su brusco tono que estaba conteniéndose para no gritar obscenidades sobre lo que pensaba de la presencia en su casa de Darcy y Caroline.
-Veras, es complicado, no tengo tiempo de contarte nada sin…-
-Que esperen, quiero saber que hacen aquí, yo…- le espetó Lizzy.
-No puedo de verdad, luego te lo contaré todo.- le dijo cogiéndole con firmeza las manos.- Lo siento, debería habértelo contado antes, pero tú también tienes muchas cosas encima y…- le sonaba tanto a una débil excusa como a Lizzy por el gesto de su cara.
-Voy a ducharme, ya hablaremos luego.- le dijo Lizzy tras soltar un pesado suspiro, cogió ropa limpia y cerró la puerta de su baño tras ella sin una palabra o mirada en su dirección.
Jane se mordió el labio y bajó la mirada antes de soltar el aire pesadamente y volver al salón con una débil sonrisa.
-¿Esa era tu hermana Elizabeth?- preguntó Charles Bingley sin darse cuenta de la tensión de Jane. Ella sonrió y asintió con la cabeza. – Parece muy… simpática.
Se hizo el silencio solo roto por el amortiguado ruido del agua de la ducha de Lizzy. Pudo ver como Darcy miraba hacia allí con la mirada perdida, Caroline carraspeo con el ceño fruncido y una mirada confusa que hizo que Darcy volviera la mirada hacia ella con un gesto neutral y Charles seguía sonriendo sin entender muy bien que pasaba.
-Bueno, siguiendo por dónde íbamos.- rompió el silencio Charles haciendo que todos volvieran a centrarse en lo que estaban trabajando antes de la aparición de Lizzy. Nadie se dio cuenta de la rápida y de soslayo mirada que Darcy volvió a lanzar en dirección a la habitación de Lizzy antes de que también se centrara en lo que Charles decía.
Estaba secándose el pelo pensando que hacer, estaba en su casa no pensaba quedarse encerrada como una tonta en su habitación porque alguien que no le caía bien estuviera allí. Eso era, SU casa, no iba a quedarse allí, iba a salir y ver qué demonios podía ser tan importante como para que Darcy hubiera aceptado ir allí y Jane los hubiera invitado. Sabía que estaba siendo algo infantil e irracional, que a ella no les cayera bien no quería decir que Jane sintiera lo mismo, aunque fuera incapaz de comprender que veía de bueno en esos dos. No opinaba lo mismo del rubito sonrisitas, pero si había venido con los otros dos…
Apagó el secador se recogió el pelo en un moño bajo y con la camiseta ancha y que le llegaba hasta las rodillas y los pantalones sueltos de deporte que llevaba se sintió casi como nueva a pesar del desafortunado encontronazo al llegar, estuvo tentada a dejarse caer como un peso muerto en la cama y cerrar los ojos hasta el día siguiente, pero se dijo que no le iba a dar esa satisfacción al estirado de Darcy, estaba en su terreno, si alguien tenía que estar incomodo que fuera él y su querida Caroline. Con un gruñido de descontento tomo aire y salió al pasillo.
Se detuvo un momento en la puerta cerrada con la mano en el pomo. Caminando por el pasillo recitando en su cabeza que sonriera y actuara como una joven simpática y agradable sin importar lo que pensara de sus invitados, cuando levantó la cabeza se detuvo un segundo, que pareció una eternidad, cuando se topó con los ojos de Darcy mirándole fijamente, sorprendido, le quitó el aliento, le estaba mirando de una forma que era incapaz de descifrar, cuando se dio cuenta de que ella le miraba cambió por completo y torció el gesto en una mueca y sus ojos fríos como un tempano le miraron con altanería al verla con esas ropas antes de apartar bruscamente la mirada. Ella frunció el ceño y podía notar como empezaba a bullir la rabia en su interior, pero de que iba ese… ese… NO, contrólate le dijo esa extraña vocecita de la razón en su cabeza. Tomó aire y siguió caminando hasta el salón.
-Lizzy, siéntate aquí.- le dijo una sorprendida y nerviosa Jane cuando la vio llegar. Se sintió algo mal por haber reaccionado tan bruscamente con Jane, pero no dijo nada, se sentó y esperó a que siguieran con lo que estuvieran hablando y que su entrada parecía haber interrumpido.
Vio como el joven rubio le sonreía mientras le miraba sin decir nada.
-Vaya, disculpa, soy Elizabeth Bennet, hermana de Jane.- le dijo devolviéndole una sonrisa.
-Me lo imaginaba, yo soy Charles Bingley, aunque puedes llamarme Charlie.- era tan risueño que no pudo evitar sonreírle mientras se estrechaban la mano por encima de la mesa llena de papeles esparcidos.
-Un momento, ¿Bingley?- preguntó con gesto concentrado que pasó a uno de sorpresa mientras le decía con los ojos como platos pasando los ojos de un Bingley a otro.- ¡Bingley! ¿Eres familia de la ar…Caroline?-
-Sí, soy su hermano pequeño.- respondió ignorando el tono de su pregunta y su gesto de sorpresa, o quizás sin darse cuenta, mientras seguía sonriendo.
-Debes estar de coña, como puedes…- dijo entre risas sin ver la cara de estaca de Caroline y la sonrisa que intentaba ocultar tras su mano Darcy.
-¡Lizzy!- le interrumpió Jane dándole a la vez un golpe con la rodilla a su pierna.
-Yo… esto…- se sonrojó un momento, no pretendía sonar tan maleducada, pero es que le resultaba imposible ver a esos dos como hermanos, simplemente…sus pensamientos cesaron en el momento en el que escucho una especie de risa estrangulada aunque más bien sonaba como un carraspeó y su sorpresa fue mayor cuando se dio cuenta de que provenía de Darcy, parecía estar haciendo auténticos esfuerzos para contenerse y hacerlo pasar por unos carraspeos y una tos, pero todos, excepto Charles, Charlie que seguía sonriendo mientras de vez en cuando miraba a Jane sin parecer poder evitarlo, se habían dado cuenta, solo por el gesto que Caroline había puesto merecía la pena que Darcy se riera de ella y su… falta de modales.
-Que maleducada, vaya desfachatez, no tiene modales ninguno.- escuchó murmurar a Caroline, todos parecieron ignorarla y ella iba a decirle cuatro cosas cuando Jane le dio un pellizco en la pierna y no pudo contener un gritito por la sorpresa y el ligero pinchazo de dolor.
Miró a la izquierda cuando un repentino ruido de una silla siendo arrastrada los sorprendió a todos.
-Tengo que ir al baño, si me disculpáis.- terminó la frase caminando ya por el pasillo a paso rápido hacia el aseo común que tenían al final del pasillo.
Caroline le dijo algo a Charlie antes de que sonara su teléfono y sin decir nada se levantara para salir al pequeño balcón que tenían cerrando la puerta tras ella encerrándose fuera mientras hablaba gesticulando exageradamente.
Charlie miraba fijamente a Jane mientras esta no parecía darse cuenta y miraba fijamente uno de los papeles que tenía ante ella en la mesa con el semblante serio. Miró por encima la cantidad de papeles y luego miro a Jane y Charlie antes de levantarse.
-Voy a por algo a la cocina, ¿queréis alguna cosa?-
-Una cerveza estaría muy bien.- dijo Charlie sin perder la sonrisa ni un segundo. Ojala pudiera ser tan feliz y risueña como él, pensó con una chispa de envidia.
-Lo siento, no tenemos…- empezó Lizzy, teniendo en cuenta el historia de Lizzy, Jane había decidido, que sería lo mejor, no tener nada de alcohol en la casa, no era muy bebedora teniendo en cuenta la historia de su familia así que no le importó.
-Sí, espera, voy contigo.- dijo Jane levantándose y caminando hacia la cocina.
Lizzy esperó hasta llegar a la nevera y ver como Jane sacaba una cerveza y un par de refrescos para ellas.
-¿Desde cuándo tenemos cervezas?- preguntó con una ceja alzada.
-Las he traído antes.- fue la única explicación.
-¡Ah! Ya veo.- no veía nada, que quería decir, ¿qué sabía de antemano que ellos iban a venir? ¿Qué estaba pasando?, no se enteraba de nada. Una pequeña incomodidad se instaló en su pecho, estaba tan centrada en si misma que ni había pensado en su familia, ni en la familia de Lizzy... No iba a ir por ese camino, bastante había tenido por una tarde.
-¿Lizzy?- le dijo Jane ofreciéndole la botella, ella abrió el refresco y el líquido salió como un torrente empapándola.
-¡Mierda!- intentó tapar con la mano el líquido pero ya era tarde, su cara y la camiseta estaban chorreando.
-¡Oh! Lizzy, ¿estás…- dijo Jane entre risitas.
-Vaya mierda de día.- dijo dejando la botella medio vacía en el fregadero con cara de mal humor.- Voy a limpiarme y cambiarme, ya me volveré a duchar después.- Jane asintió por miedo a abrir la boca y reírse por las pintas de su hermana y la mala suerte que parecía acompañarla desde que entró. Lizzy solo puso los ojos en blanco y pasando por el salón ante un curioso Charlie le lanzó una mirada rápida y una sonrisa antes de seguir por el pasillo hacia su habitación.
Le pareció escuchar un ruido parecido a unas risas del final del pasillo pero debería habérselo imaginado, este día cada vez se volvía más raro, entró en su habitación sacudiendo la cabeza.
Estaba pasándose una toallita húmeda por la cara, el cuello y los brazos para que no estuvieran pegajosos cuando escuchó un ruido en la puerta y se giró para encontrarse con un inmóvil Darcy mirándole fijamente.
-Pero que…- dijo girándose hacia él.
-Yo… había escuchado un ruido, como estabais todos en el salón creía que…- dijo en un susurro sin dejar de mirarla. Entonces se dio cuenta de que llevaba solamente el sujetador y los pantalones deportivos antes de girarse hacia él.
-¡Sal de aquí!- dijo roja de vergüenza antes de coger la camiseta limpia que había dejado sobre la cómoda y colocársela de escudo. No es que fuera una mojigata, tampoco es lo que había visto, pero que Darcy la viera tan… ligera de ropa, le molestaba, o más bien le incomodaba.
-Como si no hubiera visto mucho más…- con cara entre divertido y confundido murmuró él tras una rápida disculpa antes de irse cerrando la puerta tras él.
-¿Qué?- dijo ella, sin estar muy segura de saber lo que había escuchado o lo que había dicho.
Sin darle más importancia y esperando con ganas de que este desastre de día terminara, cogió una toallita nueva, se dio otro repaso por los brazos y la cara y se puso la camiseta nueva antes de regresar al salón.
Cuando llegó Caroline todavía seguía en el balcón, Darcy estaba dándole un enorme trago a la cerveza que Jane le había dado y Charlie le miraba intrigado, como si no pudiera creer lo que veía.
-¿Estas bien Darcy?- le preguntó, Lizzy vio por primera vez temblar su sonrisa confuso.
-¿Eh? Sí, sí, perfectamente.- dijo dándole otro trago a la cerveza.
En ese momento rompió el silencio que se instaló en el salón la entrada de Caroline.
-Oh, Fitz,- Lizzy frunció la nariz ante tal "apodo", ¿de verdad le gustaba a Darcy que le llamará así?, le miró de reojo y por su cara parecía que no, contuvo una sonrisa, parecía que ese día tenía sus pequeños rayos de sol. Caroline se acercó colocando su mano con su perfecta manicura sobre su hombro.- cariño tenemos que irnos, esta noche había quedado con mi amiga para comer, ¿te acuerdas que te lo dije? Ella iba a ir con su marido y nos invitaron a una cena de pareja.- le dijo pestañeando coquetamente antes de mirar a Lizzy con cara de pocos amigos y volver su mirada a él.
-No… no me acuerdo.- dijo parpadeando como si estuviera intentando procesar lo que le había dicho.
-Bueno, no importa, pero tenemos que ir, no puedo quedar mal dejándolos plantados así como así, sin avisar con tiempo.- dijo con un mohín, acercándose más a él e inclinándose sobre su hombro. Con un gesto casi imperceptible él se apartó, como si le incomodara que se le echara encima de esa forma, Lizzy se sorprendió pero no le dio más importancia. No era asunto suyo lo que pasara con esos dos. -A Charlie no le importará, ya seguiréis con esto otro día.- dijo con un gesto a la mesa y los papeles.- ¿Verdad, Charlie?- le dijo con los ojos entrecerrados y una mueca que pretendía hacer pasar por una sonrisa o eso pensaba Lizzy.
-Sí, sí, claro.- le contestó tras una ligera pausa.
-Si estás seguro… entonces nos vamos.- dijo Darcy levantándose y mirando a Jane despidiéndose con un ligero asentimiento de cabeza, Lizzy juraría que estaba intentando evitar toparse con su mirada, o eso creía ella, ya que ignorándola se fue hacia la puerta.
No pudo decir lo mismo de Caroline que le lanzo una sonrisa de triunfo a Lizzy y se giró contoneándose exageradamente hacia Darcy. Lizzy la miró antes de poner los ojos en blanco, esa mujer estaba muy mal, ¿que pretendía con eso?… Sin hacerle más caso, se giró hacia Charlie para despedirse, le había caído bien desde el primer vistazo y se alegraba sinceramente y con alivio de que no fuera como su hermana. Se dio cuenta de que tardaba más de lo necesario en despedirse de Jane y en recoger todos los papeles (sin parar de mirar de reojo a Jane cada dos por tres) antes de irse con los demás.
Cuando se hizo el silencio las dos se miraron y con un suspiro se acercaron al sofá donde se dejaron caer como si fueran un peso muerto.
Lizzy miro a Jane que tenía los ojos cerrados con la cabeza inclinada sobre el respaldo del sofá.
-Voy a darme una ducha, después mientras cenamos me vas a contar que está pasando aquí, esto ha sido… surrealista.- le dijo con ojos divertidos a pesar de lo seco de su tono, con lo que cuando Jane se tensó se relajó al ver su mirada.
-Sí, tienes razón, voy a preparar la cena.- se levantó con una sonrisa de medio lado a la vez que ella iba hacia la ducha.
