Disclaimer: Los personajes son de Sir Arthur Conan Doyle y la nueva versión de la BBC; la historia no me pertenece, yo solo realizo la traducción que leerán a continuación. El fic pertenece a sherlockian4evr, que amablemente me dejó traducirlo.
If you are reading this, sherlockian4evr ,thank you for letting me translate this fic.
Disfruten su lectura :D
Like Acid Rain That Burns to the Bone
sherlockian4evr
TRADUCCIÓN
Capítulo 29
John despertó para encontrarse solo en la cama. Miró hacia la cuna y vio a Rosie sentada ahí, mirándole. Ella aplaudió y dijo "¡Papapa!" Él le sonrió y se levantó de la cama.
Alcanzándola dentro de la cuna, el doctor levantó a su pequeña niña. "Vamos a encontrar a Papá. Aunque no tienes que decirle que lo llamamos así, no aún. Sabes cómo se pone." John la besó en lo alto de su cabeza mientras la llevaba a la sala.
Sherlock levantó la vista de su microscopio cuando John y Rosie aparecieron. "Buenos días." Inclinó su cara hacia arriba en una clara invitación por un beso.
John agradeció con una sonrisa. "Buenos días a ti mismo." Tuvo que agarrar a Rosie con la mano derecha mientras ella se lanzaba sobre el detective.
Con una sonrisa para la pequeña, Sherlock extendió los brazos y la tomó. "Buenos días para ti también." La besó en la mejilla. Mirando hacia el doctor, susurró con dificultad. "Te dejé algo en la repisa. Podrías querer hacerte un café primero, antes de leerla. "
John levantó una ceja. "¿Es una carta de amor?" bromeó.
"Es una carta escrita con amor," dijo el detective. "No es exactamente lo mismo."
"Eso… Bien, no sé qué decir. Va a tomar algo acostumbrarse, a escucharte decir cosas como esa." John rió entre dientes con un poco de auto consciencia mientras iniciaba la cafetera. Tan pronto el café estuvo listo, se hizo una taza para él y otra para Sherlock. Después, se aventuró a la repisa, donde levantó la carta, luego se sentó en su sillón a leerla.
En la cocina, el detective se ocupó preparando la taza de Rosie y un tazón de cereal para bebé. No quería estar pendiente de John mientras leía la carta y la pequeña ofrecía la perfecta distracción.
John empezó a leer la carta de Sherlock, sonriendo ante el cariño contenido en el saludo. La sonrisa inmediatamente cayó mientras leía la primera línea de la carta y descubría su tópico. Fue tocado por la fe de su novio en él y por su preocupación, pero eso solo sirvió para ponerlo más nervioso sobre el resto del contenido de la carta. Se preparó y siguió leyendo.
El médico leyó sobre los dos años de ausencia de Sherlock, sobre su soledad, sus privaciones y escondites. La idea de su novio sufriendo todo eso hizo doler su corazón por él. Sherlock era mucho más sensible de lo que admitía ser. Esos dos años tuvieron que ser un infierno para él. No debió pasar por eso, no por él.
Cuando John leyó las palabras de Sherlock sobre Mary y Rosie, tuvo que dejar la carta. Con una mano temblorosa, secó algunas lágrimas extraviadas de sus ojos. Las lágrimas no eran solo por Mary, sino por Sherlock. Una vez más, su novio había mostrado que no era el sociópata que tan a menudo clamaba ser. Incluso ahora, estaba poniendo la felicidad de John antes que la suya.
A pesar de sus esfuerzos, Sherlock no pudo evitar notar que el doctor había dejado de leer. Incluso mirando hacia la parte trasera de su cabeza, podía decir que John estaba llorando suavemente. Quiso ir con él, pero no creyó poder hacerlo sin empeorar las cosas. En vez de eso, continuó alimentando a Rosie.
John levantó la carta y se forzó a continuar leyendo. Después de leer sobre el cautiverio de Sherlock y su tortura y como había perdido la esperanza, lágrimas comenzaron a caer libremente por su rostro. Sabiendo que había sido la intervención de Mycroft lo que había salvado al detective solo sirvió para reforzar su nuevo respeto por el mayor de los hermanos Holmes. Incluso si Sherlock nunca le agradecía, John ciertamente lo haría. Pensar que pudo perder a Sherlock de verdad y nunca saberlo. De repente se sintió enfermo del estómago. Tambaleándose sobre sus pies, corrió hacia el baño y se arrodilló frente al inodoro, su estómago ardiendo.
Sherlock sentó a Rosie en el suelo, luego se levantó sobre sus temblorosas piernas. Estaba más que un poco afectado por la reacción de John. Hizo su camino hacia el baño. "John..."
"Estoy bien," el doctor mintió mientas limpiaba su boca con el dorso de su mano. "Supongo que no estaba listo para eso," dijo con una falsa sonrisa mientras se apoyaba contra la fresca pared de azulejos del baño.
Sherlock se sentó junto a él sin decir nada. Agarró la mano de John y la sostuvo, ofreciendo silencioso consuelo. Después de un minuto o algo así, Rosie entró gateando en el baño y gateó entre ellos, sentándose ahí. Estuvieron ahí por algún tiempo mientras la pequeña niña se entretenía a sí misma.
Domingo 23 de Abril, 2017.
