Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".
Los personajes originales son de J., por supuesto.
Capítulo 25 -Primera parte
Severus, Remus, Draco y Narcissa se sentaron en la sala de estar, con sus rostros demacrados y llenos de dolor. Harry despertó de la transformación, comprensiblemente alterado por la muerte de su padrino. Su llanto se tornó tan violento que tuvo su primer ataque de asma en varios días. Ahora estaba solo en su cuarto, intentando lidiar con sus nuevos recuerdos.
La vergüenza le quemaba el pecho y le llegaba a Draco a través de la conexión; Harry no podía comprender cómo fue capaz de actuar tan infantilmente, y al mismo tiempo, le estaba resultando muy difícil aceptar la profundidad de la ira y el desagrado de Severus. Literalmente, su padre había arrasado con su mente, una y otra vez. Era como si a un desastre le siguiera otro, como una pesadilla sin el consuelo de saber que se trataba de un sueño.
Las olas alteradas, lentamente se tranquilizaron, y en su lugar se erigió una apasionada determinación. Draco levantó la vista hacia la puerta, y esa fue la pista para todos: Harry se acercaba. El pequeño moreno entró flotando a la sala de estar, con sus ojos enrojecidos por el llanto y la cara pálida, pero su expresión era dura y clara.
-Eso jamás volverá a suceder-. Dijo, con calma y convicción. –Me alegro de que hayamos dejado atrás todo ese odio estúpido y esos malentendidos. Ya han costado suficientes vidas-. Harry presionó los labios y apretó los puños. –La vida de Sirius le fue quitada con engaños, primero por Azkaban y luego por nuestras peleas infantiles. Creo que todos hemos aprendido las consecuencias de no trabajar juntos. Nadie va a volver a sufrir por culpa nuestra.
-Lo siento, Harry-. Dijo Severus, suavemente.
-Lo sé-. Harry flotó y se sentó junto a él. –No fue tu culpa. Todos cometemos errores, incluyendo a Dumbledore; pero como te dije, ya aprendimos y eso es todo lo que importa.
-Harry, ¿de qué son esas cicatrices?- Preguntó Remus, notando la mano derecha del adolescente.
-No debo decir mentiras-. Harry leyó y sonrió con tristeza. -Umbridge me hizo escribir líneas con una pluma alimentada con mi sangre, por decir que Voldemort había regresado. Ahora es una cicatriz maldita, supongo que es por eso que volvió a aparecer, y no así las que obtuve por el Quidditch y por Vernon.
La mano de Severus se apretó alrededor de la Harry -sus ojos ardían de furia-. Harry le sonrió y negó con la cabeza. –No te preocupes, papá. Está en el pasado. Además, ahora nadie puede dudarlo, Voldemort ha vuelto, así que está muy bien.
-¿Qué es lo último que recuerdas?- Preguntó Narcissa, con cuidado.
-El viaje en tren, después del año escolar-. Respondió el moreno.
Todos se relajaron con la respuesta. Tenían una semana más para tratar de preparar a Harry para que pudiera enfrentarse al abuso que había tolerado ese verano y que había resultado en el episodio en el que fue drogado y violado. Tenían esperanzas, creían que podrían salvar al adolescente y evitar que se dejara morir. Draco se levantó y buscó la mano de Harry; él pequeño sonrió y la tomó.
-Vamos a ver a Madam Pomfrey para nuestro control-. Anunció el rubio.
-Voy con ustedes-. Severus se puso de pie y Narcissa asintió, parándose también.
-Yo voy a atender al ED-. Ofreció Remus.
-Gracias, Moony-. Harry voló y le besó la mejilla. –Iremos tan pronto como Madam Pomfrey termine con nosotros.
-Tómense su tiempo-. Remus le desarregló el cabello.
Madam Pomfrey estudió los resultados de las muchas pruebas que hizo. Los chicos esperaban pacientemente, pero Severus y Narcissa estaban tensos y ansiosos. La bruja murmuró algo en voz baja y golpeó el pergamino de los resultados algunas veces, con su varita. Harry sonrió ampliamente a Draco, que le respondió con una sonrisa satisfecha.
-¿Y bueno?- Gruñó Severus, cansado de esperar.
-La cicatriz es una cicatriz maldita. Harry tiene razón-. Respondió ella. –Pero eso no explica por qué la noté recién ahora.
-Probablemente haya sido escondida con un hechizo potente, que se rompió con la transformación-. Ofreció Narcissa.
-Es posible-. Suspiró Pomfrey. –Podría matar a esa mujer. ¿A cuántos alumnos más habrá torturado?
-Podemos pedirle a Dumbledore que haga un anuncio para que las víctimas se presenten-. Severus se encogió de hombros.-¿Cómo están los pulmones y los nervios de Harry?
-Quedó muy escasa cicatriz; deberían estar bien, pero aún puede tener algún ataque de asma si se agota o si se sobreexige emocionalmente. Ahora debería poder caminar sin problemas. De hecho, lo recomiendo, porque sus músculos están perdiendo fuerza; sus huesos también. Sus órganos están sanos –aunque sería bueno que ganara algo de peso-. Ha vuelto a sus parámetros normales. Ha crecido sólo una pulgada y media; ahora mide cuatro pies y nueve pulgadas y media. Ha ganado casi doce libras y ahora casi pesa cien libras-. Sonrió irónicamente. -Y en cuanto a Lord Malfoy, Draco es la imagen misma de la salud. Ahora tiene cinco pies y ocho pulgadas y media, y pesa ciento veintisiete libras.
-¡Pero me gusta volar!-. Harry hizo pucheros. -Odio ser más bajo que todos...
-No digo que no vueles más-. Lo tranquilizó Pomfrey. -En verdad es bueno ver cuánta magia posees. Reprimirla sólo resultaría en un accidente mágico espectacular; pero necesitas, al menos, unas horas de ejercicio físico.
-Sí, señora-. Harry suspiró y Draco rió. -Cállate-. Harry lo reprendió en broma. -Vas a tener que ejercitarte conmigo, no creas que vas escaparte tan fácilmente.
-¿Y por qué tendría que hacerlo?- Draco abrió grandes los ojos.
-Te estás poniendo un poquito rechoncho. No quiero que arruines tu figura engordando-. Harry sonrió maliciosamente.
-No estoy gordo-. Gruñó Draco. Era verdad, no tenía panza y sus músculos, aunque no tan definidos como los de un atleta, se formaban delicadamente bajo su piel.
-¿Quieres seguir así, no?- Rió Harry.
-Cállate-. Draco lo miró enojado, pero su rostro se deshizo en una sonrisa respetuosa. -Gracias, Madam Pomfrey. ¿Podemos irnos ahora? Tenemos que dar clase al ED.
-Vayan-. Ella les sonrió con cariño.
Los chicos la saludaron con la mano y la dejaron con los adultos. Inmediatamente, Severus comenzó a preguntarle sobre las pociones que podrían ayudar a Harry a ganar peso y altura. Narcissa sacudió la cabeza, comprendiendo apenas una de cada cinco palabras; pero no le tomó mucho entender que podía ser más útil haciendo otras cosas. Después de un momento de consideración, decidió ir a hablar con el Director; no había olvidado la pluma que se abastecía de sangre y tenía que hacer algo con eso.
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Harry y Draco llegaron a la Sala Multipropósito media hora más tarde. El ED practicaba hechizos en grupos y entraba en calor. Remus caminaba entre ellos y les hablaba suavemente para alentarlos e instruirlos. Harry sonrió ante la escena. Realmente, el ED se preparaba a paso rápido. Draco sintió el orgullo de Harry y se enderezó.
-¿Creen que están listos? - Preguntó Shacklebolt, detrás de ellos. A pedido de Harry, estaba allí con trece Aurores, para una batalla con el ED. Draco fue el de la idea y Harry creyó que era perfecta.
-Están listos-. Dijo Harry, confiado, entrando a la sala. Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se volvieron a verlos. Draco lo siguió con expresión imperturbable y ojos brillantes y duros. Harry mostró una gran sonrisa lobuna y el ED se revolvió inquieto. -Por los resultados, podemos ver que todos han estado trabajando mucho, realmente. Sus habilidades para el duelo han aumentado, así como sus conocimientos de hechizos. Creo que están listos para la batalla que tendremos. Draco coincide conmigo, pero sabemos que algunos de ustedes tienen dudas. Draco pensó en pedirles a los Aurores que vengan y de este modo, podamos evaluar sus habilidades.
-Para que ésta sea una batalla lo más realista posible, crearemos varias zonas diferentes-. Draco sonrió con malicia. -Pelearán en grupos, como equipos. Cada equipo tendrá una prueba en cada campo de batalla-.
-Goldstein, tu equipo se quedará aquí-. Le dijo Harry al Ravenclaw, líder del grupo menos poderoso. Anthony asintió y giró hacia los otros cuatro, que ya estaban discutiendo estrategia. Luego, Harry se dirigió a los del grupo del medio. -Hooper, tú llevarás a tu equipo hasta el lago-. El Gryffindor de séptimo año asintió, y Harry miró al último grupo. -Higgs, tu grupo tiene asignado el Bosque Prohibido-. El Slytherin asintió y sacó a su equipo de la habitación.
Draco sonrió satisfecho a Harry y el moreno le devolvió la sonrisa, con el entusiasmo corriéndole por las venas. Los trece Aurores entraron y la sala se convirtió en un campo de obstáculos. Anthony Goldstein tenía ordenado a su grupo en forma de abanico, detrás suyo; y comenzó la batalla. Draco y Harry sólo se quedaron a observar unos momentos, después salieron apurados de la sala para controlar los otros equipos.
El día pasó rápidamente. El ED luchó sin misericordia contra los Aurores, sin guardarse nada. Al principio, los Aurores se sorprendieron, pero después les respondieron con fuerza. La magia chocaba y luchaba, y Draco y Harry pasaban de equipo en equipo, ayudando en lo que podían; y cuando se aseguraban que la victoria estaba al alcance del sus compañeros, continuaban, dejándoles a los equipos la posibilidad de mantener la ventaja.
Los Aurores terminaron impresionados, y deseando repetir la experiencia al día siguiente , Harry y Draco accedieron y el ED se retiró a comer y a dormir, comentando sus victorias alegremente. Harry se encaminó a las mazmorras, acalorado y feliz. Habían trabajado bien. Draco seguía cargado de adrenalina y sus ojos ardían cuando los posó en su novio, jadeante. La mirada de Harry se encontró con la suya y el pequeño se elevó graciosamente en el aire para apretar su boca contra la del rubio, apasionadamente. Draco trastabilló hacia atrás, su espalda chocó contra la pared de piedra y sus manos se agarraron descontroladamente de la ropa de Harry.
Harry interrumpió el beso brevemente para quitarse su camisa y la de Draco. -Estuviste asombroso-. Dijo, con voz ronca, antes de besar a su amor con pasión. Draco gimió, sus torsos, calientes y húmedos por el sudor, se deslizaron uno contra el otro. La mano de Draco subió hasta el cabello de Harry y tiró con fuerza. Harry ahogó un grito y tiró la cabeza hacia atrás. Siseó cuando Draco atacó su cuello, chupando y mordiendo. Harry se arqueó contra él, embistiendo con su cadera.
-Eres tan hermoso-. Jadeó Draco, mirando a Harry a los ojos, esos ojos brillantes.
-Raaayyy…- Gimió Harry, y se besaron otra vez, acariciándose y frotándose con frenesí.
Harry estaba desabrochando el pantalón de Draco cuando escucharon pasos en el pasillo. Draco cerró sus manos en las caderas de Harry, deteniendo los movimientos. Harry hundió la cara en el hombro del rubio y gimió dolorosamente. Draco se mordió el labio con tanta fuerza que casi le sangra, pero lentamente sus corazones bajaron su ritmo alocado y sus cuerpos se enfriaron. Severus pasó, a no más de seis pulgadas de distancia, pero no los vio. La magia de Harry los envolvió y ocultó de la vista.
-Deberíamos irnos-. La voz de Draco se oyó profunda y áspera.
Harry gruñó, pero obedientemente desenredó las piernas de la cintura del rubio y bajó flotando hasta el piso. Cuidadosos, no se miraron mientras se ponían las camisas y se arreglaban el cabello. Casi estaban listos cuando Harry comenzó a reír. Draco lo miró con curiosidad y también rió. Rieron por todo el camino hasta la puerta, apoyándose uno en el otro y casi hasta quedarse sin respiración. Remus les sonrió y Severus elevó una ceja. Draco negó con la cabeza, impotente, y Harry se encogió de hombros.
-Parece que ustedes dos han tenido un gran día-. Rió, Remus; observando las mejillas sucias y las ropas rotas, por la batalla con los Aurores.
-Sí-. Coincidió Draco, empujando a Harry.
Harry le devolvió una sonrisa. -¿Qué hay para cenar?
-Creo que bife y papas-. Respondió Severus.
-Vamos, ya está lista la cena-. Los llamó Narcissa, desde la cocina.
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Después de la cena, Severus tomó a los chicos y los llevó a practicar Oclumancia. Para cuando terminaron, estaban tan exhaustos que se durmieron instantáneamente. A la mañana siguiente, Draco despertó a Harry y dejó al adolescente de ojos verdes con la boca abierta: tenía el cabello húmedo y suelto y sólo se cubría con una toalla; el rubio sonrió con malicia, se inclinó y le dio un beso casto.
-Vamos. Tenemos que irnos enseguida-. Sonrió.
-Eres cruel-. Gruñó Harry, y rodó, dejando la cama.
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Harry se escabulló por el Bosque Prohibido; sus pies no hacían ruido porque flotaba una pulgada por encima del suelo. Podía sentir que Draco lo seguía, unos diez pies atrás. Se oyó un grito de dolor a la derecha y voló hacia allí. Había caído Hermione, inconsciente. Ron estaba a su lado, gritaba y lanzaba hechizos, uno trás otro, en todas direcciones. Harry esquivó uno y vio que una luz de un color azul helado se dirigía hacia su amigo; levantó la mano, su magia golpeó la luz y el hechizo explotó en una lluvia de chispas.
-¡Atiende a Hermione!- Gritó, levantando una barrera alrededor. Ron asintió y se inclinó sobre su amiga caída.
Desde atrás, una explosión hizo girar a Harry. El Auror maldijo y apuntó por segunda vez. Harry se tambaleó y la barrera tembló, una segunda oleada lo dejó aturdido. Harry miró a un lado y vio que Draco estaba agachado, con sus ojos brillantes y una sonrisa filosa. Sus ojos se encontraron por un segundo y el calor surgió entre los dos. Ron los interrumpió con un aviso, Hermione estaba herida pero podía seguir peleando.
Harry los liberó de la barrera. -¿Dónde está el resto del grupo?
-Nos separamos-. Respondió Hermione con una sonrisa forzada.
-Encuéntrenlos, rápido-. Espetó Draco y se volvió a mimetizar con las sombras. Harry asintió, coincidiendo con él, y lo siguió.
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El ED completo, machucado y exhausto, se reunió en la Sala Multipropósito para un almuerzo tardío. Los ejercicios de batallas habían comenzado en la madrugada y duraron sus buenas seis horas y media. El ED se había examinado a sí mismo. Muchos de los Aurores lucían en un estado similar. Harry y Draco habían presenciado el regaño de los generales de los Aurores a sus tropas magulladas, por haber permitido que los chicos fueran mejores que ellos.
-Todos ustedes hicieron un trabajo excelente-. Harry sonrió, mirando a sus compañeros, a su alrededor. -Cuando la batalla se presente, ustedes estarán preparados. Y los Aurores estarán contentos de tenerlos luchando de su lado.
Se alzó una ronda de carcajadas y exclamaciones de victoria.
-No queremos cansarlos, de modo que se equivoquen cuando de verdad importe, así que mañana descansen y diviértanse. Traten de no usar demasiada magia. Conserven sus fuerzas-. Ordenó Draco, y recibió asentimientos. -Hemos observado a cada equipo en cada área y hemos decidido asignarles una, permanentemente, para que sea su lugar a defender contra el ataque de los Mortífagos.
-Higgs, tu equipo tiene asignado el campo de quidditch-. Harry miró al Slytherin y luego pasó la vista al líder del equipo del medio, el Ravenclaw. -Goldstein, tu equipo cubrirá el colegio-. Buscó con la mirada al Gryffindor de séptimo año. -Hooper, ustedes cubrirán el Bosque Prohibido. Si los Mortífagos avanzan, pasen a ayudar a los otros. No quiero que hagan un esfuerzo final y mueran; hagan todo el daño que puedan y reagrúpense para otro ataque rápido.
-Somos un grupo de apoyo para los Aurores-. Concedió Draco. -No somos parte del frente de batalla. No ayudarán si se mueren. ¿Comprenden?
Todos gritaron su afirmación.
-Muy bien-. Dijo Harry, en tono serio. -Vamos a practicar esos ataques rápidos con los Aurores, el jueves. Por eso, mañana, descansen porque van a necesitarlo-. Todos dieron sus vivas y comenzaron a dispersarse. Harry se volvió hacia su amor con los ojos brillantes de orgullo, el cabello aún más desarreglado de lo normal y la mejilla sucia de polvo. La imagen hizo que la respiración de Draco se entrecortara.
-Creo que podemos ganar, Ray-. Harry flotó y dejó caer sus brazos en los hombros del rubio. -De verdad, creo que ellos van a poder defenderse.
-Están preparados-. Coincidió Draco. -Nosotros también.
Harry sonrió ampliamente y lo besó. Tan pronto como Draco intentó atraerlo, para que el contacto fuera más firme, Harry se escabulló y flotó hasta estar fuera de alcance. Acalorado y respirando agitado, Draco lo miró fijo, con curiosidad. Harry casi cedió bajo esa mirada ardiente, pero se las arregló para cruzarse se brazos y decir. -Ahora estamos a mano, por lo de esta mañana.
-¡Pero, pedazo de...-Draco se avalanzó para sujetarlo, pero no pudo.
Harry rió. -Vamos, Ray. Realmente, tenemos que ir a almorzar. Muero de hambre.
-Bueno-. Draco lo miró, enojado, y tiró su trenza por sobre el hombro.
Harry envolvió el cuello del rubio con sus brazos, desde atrás, y siguió riendo. Draco fingió ignorarlo, pero una sonrisa le asomaba por la esquina de la boca.
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-¿Cómo fue el entrenamiento?- Preguntó Severus, cuando los chicos se sentaron a la mesa, ya refrescados y limpios.
-Nos fue muy bien, realmente-. Harry sonrió, contento. -Estamos preparados.
-¿Alguna señal de Voldemort?- Preguntó Draco, sentándose junto a su amor, frente a su padre y a Moony.
-Ninguna-. Narcissa negó con la cabeza; sentada en el extremo de la mesa. -Sigue escondido en el edificio del Ministerio.
-¿Van a seguir entrenando después de comer?- Preguntó Remus. Los chicos se veían bien, pero él podía sentir su fatiga.
-No- Dijo Harry. -Y también les dimos día libre mañana. Continuaremos el jueves; y con los Aurores.
-Los Aurores se dividirán en dos. Shacklebolt conducirá a los que pelearán con nosotros. Bones y Robards conducirán a los que lucharán contra nosotros, como falsos Mortífagos-. Explicó Draco.
-Es una buena idea-. Elogió Remus.
-Fue idea de Harry; pensó que si seguíamos así, no íbamos a saber cómo trabajar con los Aurores y podríamos terminar metiéndonos en su camino-. Draco se encogió de hombros.
-Bien pensado, Harry-. Severus miró a su hijo. Harry le devolvió la mirada con una sonrisa feliz. -Gracias, papá-.
-Bueno, como no tienen otros planes, quiero que practiquemos Oclumancia bajo ataque-. Dijo, con firmeza.
Los chicos gruñeron.
-Es importante-. Severus los miró fijo y ellos se quedaron callados.
-Su papá tiene razón-. Sonrió Remus. -Pero, primero preocupémonos por el postre.
Los chicos lanzaron exclamaciones de alegría y Narcissa se rió por la expresión de Severus.
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Severus se sentó en el borde de la cama y suspiró, cansado.
Remus se acercó por detrás y le apoyó su cabeza sobre el hombro. -¿Qué sucede? Parece como si creyeras que están al pie del cadalso-. No fue una imagen feliz. Los chicos, que normalmente eran duelistas excelentes, fueron derrotados una y otra vez, cuando Severus atacó sus mentes.
-No es eso-. Severus negó, moviendo la cabeza y mirando hacia la pared con los ojos negros tensos por la preocupación. -¡Son tan jóvenes! La batalla que tienen por delante es diferente a todo lo que han visto. La batalla de Hogsmeade será una trivialidad, en comparación. No merecen ese futuro. Ni siquiera estoy seguro de que Harry sobreviva hasta la batalla. Solamente faltan cinco días para que Harry recuerde lo que vivió-. Severus agachó la cabeza y el cabello le cubrió la cara. -¿Cómo voy a decirle a mi hijo que fue violado?
-Son fuertes, Sev-. Murmuró Remus, con un sollozo apenado en la voz.
-Son niños-. Replicó Severus, con una mirada furiosa.
-Lo sé-. Remus retrocedió y se acostó, suspirando dolorosamente. Sólo faltaban tres días para la luna llena. -Una vez, alguien me dijo que no podría soportar pensar de otra manera. Así que, yo he adoptado la misma filosofía. Van a sobrevivir porque yo no podría soportar que no lo hicieran.
Los ojos de Severus se suavizaron, puso su cabello lacio detrás de la oreja y se inclinó para besar a su amante. Remus se sometió, con las manos pasivamente apoyadas a los lados. Severus sonrió satisfecho y movió la varita para disminuir la luz, mientras sus dedos largos y ágiles dejaban un rastro de fuego y su boca tragaba los gemidos del hombre lobo.
A esta altura, los ojos de Remus brillaban ámbares y todo su cuerpo luchaba por tomar a su amante, por apurar el paso; pero aceptó el lento ritmo de Severus y su tortura completa. Se retorció y luchó contra sus instintos, que le pedían aullar y someter a su amante, porque sabía que Severus necesitaba esto. Jadeando, sus cuerpos se deslizaron juntos. Acabaron separados por un momento y con un grito, cuando la luz y las sensaciones explotaron detrás de sus ojos.
La segunda parte es 'painful', realmente dolorosa; por eso, ahora respiremos hondo y preparémonos...
Un gran abrazo a TODOS los lectores y un abrazo de oso con patitas al aire y una vuelta, a los que se toman el tiempo y el trabajo de dejar sus reviews!
D.L.
