Aquí de regreso y sé que de nuevo me tarde, ¡perdón! pero mi paciencia con mi computadora a veces se agota. Ahora se apaga cuando se le da la gana y llevaba un buen escrito y ¡zaz! se apagó y no se guardó nada. Me dio un coraje que no la prendí en días. Pero aquí sigo...
Hace unos capitulo pregunté quien creían que sería el primero en saber del embarazo de Katniss y solo una persona apostó sus fichas por la persona correcta: gracias Zoe.
¿Ya vieron el primer teaser trailer de sinsajo parte 1? Ver a Peeta así, serio me lo imagine mas como en éste fic, trabajando para el capitolio como un buen vencedor.
Bueno los dejo leer.
Sonó el cañonazo y Katniss sintió como le recorrió una corriente eléctrica por toda la espalda. Peeta estaba parado frente a la pantalla principal, la que transmitían a todas las televisoras de los distritos, atento a los movimientos de sus dos tributos.
-¡Corre! – Gritó Peeta al ver como Gale se había quedado parado a unos metros de la cornucopia -¿Qué demonios haces? ¡Corre!
Pero al buscar en otras pantallas se pudo dar cuenta que era lo que Gale estaba viendo.
-¡Maldita sea!
Susan había corrido directo al baño de sangre dispuesta a tomar lo que sea de la cornucopia y Gale estaba indeciso si dejarla sola e irse tal y como le había dicho Peeta o salvarla.
-¿No le dijiste a Susan que corriera a buscar agua? – le preguntó Peeta a Haymitch molesto.
-Claro que se lo dije. Te recuerdo que llevo más años que tu como mentor y es lo que siempre les digo a todos.
-¿Entonces qué carajos hace ahí? ¡Maldita sea! –volvió a gritar en cuanto vio a Gale correr hacia Susan.
Peeta empezó a dar vueltas por la cabina maldiciendo y bufando como toro mientras duraba el baño de sangre. Gale había corrido directo hacia Susan quien había conseguido una mochila pero también una puñalada en la espalda. Al ver que Susan no podía correr lo suficiente, la cargó sobre su hombro y huyó lo más rápido posible hacia el bosque.
-Están fuera – dijo Haymitch, más para sí mismo.
-Ella esta herida, solo espero que no sea grave.
Peeta empezó a mover un teclado que se encontraba frente a las pantallas, en dónde él mismo podía seleccionar que cámara ver de todas las instaladas en la arena, así pudo ubicar fácilmente a Gale y a Susan. Los siguieron por varias cámaras hasta que se detuvieron ya alejados de la mayoría de los demás tributos.
Gale bajó a Susan al piso y se dio cuenta que en ningún momento ella había soltado la mochila.
-Me costó una puñalada, no la iba a dejar ¿verdad?
-¿Te duele mucho?
-Sí.
-Déjame ver.
Gale le quitó la chamarra y le levantó la blusa para revisar la herida que por suerte no había sido muy profunda.
-Checa que hay en la mochila. Sería de mucha suerte que hubiera alcohol, una aguja e hilo para coserte la herida.
-Gracias- le dijo Susan sacando las cosas de la mochila.
-No te iba a dejar ahí – Gale le ayudó a sacar las cosas de la mochila.
-Seguro Haymitch y Peeta han de estar enojados conmigo.
-¿Enojados? Si ellos nunca se enojan.
Katniss volteó a ver a Peeta y a Haymitch que no les había parecido nada bien el comentario de Gale, sin embargo ella si sonrió de lado. Ese humor de sarcasmo de Gale solo lo tenía de vez en cuando y solo en el bosque cuando salían a cazar y hablaban de todo lo relacionado al capitolio.
-¡Alcohol! – gritó Gale sacando un frasco.
-Pensé que era agua.
Gale ayudó a Susan con su herida y siguieron caminando. Necesitaban buscar agua tal y como les habían dicho sus mentores. Pasaron las horas y no llegaban al río. Se habían parado un momento a descansar pero la temperatura tan alta que tenían en la arena con un sol intenso, no los ayudaba mucho.
Katniss veía como Peeta revisaba la simulación de la arena por la ventana que daba hacia los vigilantes y al mismo tiempo una tablet donde tenía cifras de dinero.
-No tiene caso que te gastes ese dinero en agua, no tardan en llegar – le dijo Haymitch.
-Al paso que van no tardaran en deshidratarse.
-Dales tiempo.
-Tú también estas preocupado por Susan, no ha dejado de sangrar por más hojas que le haya puesto Gale.
Haymitch no le dijo nada, solo se limitó a abrir la puerta al escuchar que alguien tocaba. Servicio de comida, que al igual que en el edificio de entrenamiento y en el tren, era de lo mejor. Peeta no se despegó de las pantallas, en cambio Haymitch y, con su gran apetito, Katniss se sentaron en la pequeña mesa para comer.
Katniss se sentía tranquila por Gale, lo veía bien y alerta, lo único malo era que no dejaría sola a Susan y ella estaba herida, poniéndolo a él también en peligro.
Horas después habían encontrado agua y en la mochila tenían yodo para purificarla. Así que por el lado de la deshidratación ya estaban tranquilos. Llegó la noche y con ella el frío. No tenían nada con que taparse, así que durmieron abrazados. Katniss supuso que eso no le iba a gustar nada a Madge.
-Katniss ¿quieres irte a dormir? Has estado todo el día aquí – le dijo Peeta.
-No, no quiero estar sola.
-Supuse que querías quedarte. Te traje ropa en una maleta, sólo que aquí no hay camas.
-Dormiré en el sillón.
-De acuerdo, pediré que me traigan unas mantas.
-Gracias.
Se quedó dormida en cuestión de segundos. Durante la noche escuchó susurros de Peeta y Haymitch y entre que abría los ojos y le sueño le ganaba, pudo ver en las pantallas que Gale y Susan se habían aliado con un tributo más. Era un chico como de quince años, y al ver que Peeta y Haymitch estaban conformes con eso, de vuelta se volvió a dormir.
Cuando despertó, Peeta estaba ya arreglado y bañado frente a las pantallas. En la cabina se encontraba un baño con todo lo necesario para el aseo personal de los mentores. Hasta ya habían servido el desayuno y ella ni cuenta se había dado.
-¿Y Haymitch?
-Fue por su maleta al edificio de entrenamiento, se le olvido. Tu maleta esta en el baño por si quieres bañarte y cambiarte.
-Gracias.
-De nada- de nuevo se enfocó en las pantallas.
-¿Qué ha pasado?
-Gale pudo cazar una ardilla y es lo están comiendo – le dijo Peeta sonriendo.
Katniss se tapó la boca. Se había imaginado la ardilla y el estomago se le revolvió enseguida.
-¿Estás bien?
-No, quiero vomitar.
-¿Vomitar? – Se acercó a ella -pero si ni siquiera has comido…
Pero ya no pudo terminar porque Katniss, al levantarse y querer correr hacia el baño, no alcanzó y vomitó encima de él. Toda la camisa de Peeta estaba llena de un líquido amarillo.
-¿Estás bien? – le preguntó Peeta tomándola de los brazos mientras ella seguía con ganas de seguir vomitando.
-No – y de nuevo Katniss vomitó en el pecho de Peeta.
De pronto se abrió la puerta de la cabina y entró una elegante y hermosa Johanna con una sonrisa.
-Pero que escena tan más romántica.
Katniss levantó la mirada y sintió que las piernas no le respondían. Se sentía mareada, con asco y terriblemente fea. Vio como Johanna estaba radiante y ella simplemente estaba fatal.
-Hola, Johanna – dijo Peeta sin mucho ánimo.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó Katniss limpiándose la boca con la manga de su blusa.
-¿No te dijo que tu esposo? Él me mandó llamar ¿verdad, cariño? – le cerró el ojo a Peeta.
Katniss volteó a ver a Peeta como para querer matarlo.
-Vamos al baño, te ayudo a cambiarte y de paso me cambio yo.
Peeta le tomó la mano a Katniss pero ella enseguida lo hizo a un lado de un empujón.
-Aquí te espero, corazón, para todo lo que necesites – dijo Johanna dejándose caer en el sillón donde minutos antes estaba Katniss dormida.
Peeta y Katniss entraron al baño y él intentó ayudarla para quitarle la ropa, pero de nuevo, Katniss lo empujó.
-¿Qué hace ella aquí?
-Gale y Susan se aliaron con el chico del distrito 7 durante la noche. Eso es bueno porque él tiene una maleta con ropa térmica y cobijas. De no haber sido por él, Gale y Susan hubieran enfermado durante la noche con el frío que hacía, pero cómo no tenía ni agua ni comida, así que…
-¿Qué hace ella aquí? – volvió a preguntar Katniss pero ahora elevando la voz.
-Johanna puede conseguir muy buenos patrocinadores. Mientras los tributos sean aliados, los regalos se los pueden compartir.
-¡Estás loco si piensas que voy a permitir que esa este cerca de ti!
-Katniss, por favor – le dijo Peeta quitándose la camisa sucia – ésta es una competencia y tenemos que hacer de todo para ganarla. Recuerda que es la vida de Gale la que está en juego.
Peeta no entendía porque Katniss se comportaba como si estuviera celosa, cuando en realidad Gale había pasado la noche abrazado a Susan y ella estuvo de lo más tranquila dormida, sin importarle en lo absoluto.
Pero Katniss estaba furiosa de solo pensar que Peeta y Johanna pasaran tiempo juntos, tanto que hasta se había olvidado de su amigo.
-No la quiero cerca de ti ¡Que Haymitch sea quien…!
-No me grites. Te he dicho que éste es mi trabajo y me gusta hacerlo bien.
-¡Lo que te gusta es estar con la mujer con la que te acostaste!
-Te lo advierto de una vez – le dijo Peeta apuntándola con el dedo – no quiero escándalos sino te llevo de regreso al centro de entrenamiento.
-Claro, para que estés a solas con ella ¿verdad?
Peeta la vio directo a los ojos apretando los labios y los puños. Dio un fuerte respiro y le dijo:
-Será mejor que te des un baño.
Y sin más, Peeta salió dejando a Katniss sola en el baño. Se vio en el espejo, la ropa manchada de vomito, el cabello revuelto por estar recién levantada y las lagrimas empezaron a brotar sin control. Se recargó en la pared y se deslizó poco a poco sin dejar de llorar cayendo al piso y abrazando sus rodillas. Se sentía muy mal, física y emocionalmente.
Minutos después entró Johanna, la vio por debajo del hombro tirada en el piso hecha un desastre. Sacó de su bolso un lápiz labial y se dio un retoque frente al espejo.
-Te ves fatal, pareces descerebrada.
Katniss no le contestó, solo se limpió las lágrimas con la mano.
-¿Qué comiste para que hayas vomitado tanto? – se burló, pero al no recibir respuesta – deberías darte un baño y ponerte guapa, así no pareces aquella chica que conocí el año pasado. Eres la esposa de un vencedor, debes de lucir espectacular y más aquí en el capitolio.
-Déjame en paz – le dijo en un susurro.
Johanna se agachó para estar a la misma altura que Katniss. Se le quedó viendo directo a los ojos, así que Katniss, con la poca fuerza y orgullo que tenia, le sostuvo la mirada.
-Eres la mujer más afortunada que he conocido en toda mi vida – le dijo Johanna seriamente.
Se levantó y de nuevo le sonrió de lado.
-Vamos descerebrada, tu esposo te espera para desayunar. Sólo espero que no vayas a vomitarnos a todos – le dijo saliendo del baño.
Sabía perfectamente que lo que había pasado entre Johanna y Peeta había sido hace mucho tiempo, incluso antes de que ella conociera a Peeta, pero sentía mucho celos ¡Ella había sido la primera mujer con la que estuvo Peeta! ¡La primera!
Se levantó y se metió a dar un baño. Cuando revisó su maleta de nuevo los ánimos cayeron al piso. Peeta solamente le había puesto unos vaqueros con una blusa sencilla. Como ella no sabía que iba a quedarse en la cabina, no había preparado nada, todo lo había hecho Peeta. No es que estuviera mal, pero comparado con la ropa elegante de Johanna, simplemente se veía tan simple ¡Hasta los avox se veían mejor!
Se hizo una trenza y se pellizco los cachetes para darse un poco de color. Como necesitaba a Cinna en esos momentos.
Para cuando regresó, Peeta y Haymitch hablaban en la sala y Johanna tomaba jugo de naranja en la mesa mientras jugaba candy crush en su tablet. Katniss se sentó frente a ella y empezó a comer su fruta.
-¿Te depositaron, Johanna? – Preguntó Peeta volteando hacia la mesa y dándose cuenta que Katniss ya se encontraba ahí -¡Johanna!
-¿Qué?
-¿Ya te depositaron?
-No lo sé.
-¡Deja de jugar!
-Espera, ya casi gano.
-¿Dónde está Blight? – se levantó Peeta para estar frente a ellas.
-Seguramente dormido en la cabina del 7.
-No entiendo cómo te puede dejar a ti las cuentas del banco – le arrebató la tablet.
-Oye – se quejó.
-¿Ya te sientes bien, Katniss? – le preguntó revisando la tablet de Johanna.
-Estoy bien – le dijo Katniss muy despacio.
-Si quieres irte a descansar…
-Me voy a quedar aquí – le dijo con la mirada seria.
-Como quieras. Johanna, no te han depositado.
-Dijo que lo haría durante la mañana.
-Pues no lo ha hecho. Háblale.
-¿Por qué no puedes esperar?
-Porque los profesionales están cerca ¡Hazlo!
Johanna tomó su celular y marcó sin dejar de ver a Katniss que había empezado a devorar su desayuno. Para molestarla, le puso cerca de ella el plato lleno de pan dulce sonriendo de manera burlona pensando que se enojaría, pero para su sorpresa Katniss solo la vio mal pero aun así tomó un pan.
Katniss veía como Johanna hablaba muy cariñosamente con alguien y le insistía que se apurara a depositar el dinero. Mientras la observaba seguía comiendo sin darse cuenta que estaba comiendo de más.
-Sí que tenías hambre ¿eh? – le dijo Johanna una vez que terminó su llamada.
-Déjame en paz – le contestó levantándose rápidamente. Se detuvo y se tomó la cabeza, se sentía mareada. Pero no quiso darle mucha importancia ya que Johanna la veía detenidamente –voy al baño.
Durante el resto del día, Johanna permaneció en la cabina del Distrito 12 junto a Haymitch y Peeta. En la arena no había pasado gran cosa pero Katniss sabía que por quienes estaban preocupados eran por los profesionales de los distritos uno y dos. Los cuatro estaban en perfectas condiciones y bien armados.
Katniss decidió hablarle a Madge a escondidas para saber cómo estaba. Bajo la mirada de Johanna, que desde la mañana no había dejado de observarla, se fue al baño marcándole a su amiga.
-Hola, Katniss.
Pensó que Madge estaría mucho peor, pero la notaba tranquila hasta ahora. Tal vez porque Gale estaba bien dentro de todo.
-Hola ¿estás viendo los juegos?
-Sí. Me preocupan los profesionales, saben quién es Gale y lo consideran uno de los fuertes.
-Sí, es lo que dice Peeta.
-¿Cómo esta todo por allá?
-Bien. Al parecer Peeta ha podido juntar una buena cantidad de dinero, solo está esperando el momento adecuado para enviar algún regalo. Hasta ahora tienen agua y comida.
-Hazelle, tu madre, Prim, mineros… vaya, muchos en el distrito están trabajando para recolectar dinero. Tu madre me ha pedido que lo enviara en cuanto se junte la cantidad mínima.
-Bien.
-¿Qué te pasa?
-No me he estado sintiendo bien.
-¿Por qué?
-He tenido problemas con Peeta por… Gale.
Katniss escuchó un fuerte suspiro del otro lado del teléfono.
-Mi padre va para el capitolio. Dile la verdad a Peeta pero ruégale, suplícale que no se lo diga a mi padre.
-¿De qué serviría?
-Para que deje de pensar que entre tú y Gale hay algo.
-Peeta te quiere como una hermana, si le digo lo que hay entre tú y Gale se preocupara de más por salvar a Gale de la arena. Ha estado muy estresado últimamente. Será mejor esperar a que termine los juegos.
-¿Y tú?
-Peeta ahora está muy ocupado, ni siquiera tiene tiempo para mí.
-Te escucho triste.
-Estoy bien, solo me he sentido un poco mal, eso es todo – no le pensaba decir que Johanna era parte de su mal estar – se supone que vine al capitolio para mantenerte informada de Gale y tratar de tranquilizarte y ahora resulta que tu eres quien está preocupada por mí.
-Somos amigas.
Se hizo un silencio por un minuto.
-Katniss… si Gale muere…
-Madge.
-Escúchame. Si Gale muere, prométeme que estarás conmigo siempre.
-Madge, Gale está bien, no te deprimas desde ahorita.
-Está en una arena con tipos que quieren matarlo.
-Peeta no lo permitirá, además Gale es fuerte.
-Sí, salvó a esa chica- dijo en un susurro – arriesgó su vida por ella.
-Conoces como es Gale.
Se escuchó un ruido en la cabina que no le dio para nada buena espina pero no quería preocupar a Madge.
-Debo irme.
-¿Está todo bien?
-Sí. Te llamo mañana.
-De acuerdo.
Katniss salió del baño y vio como Peeta estaba preocupado. Se acercó a las pantallas y al comienzo no entendía que pasaba, pero después lo comprendió. Los profesionales los habían encontrado y ellos aun no se habían dado cuenta.
Solo sintió como su cuerpo se contrajo al ver por una pantalla como un profesional disparaba con un arco y en otra pantalla como se clavaba la flecha en el brazo de Gale. De pronto se nubló todo y ya no supo de ella.
Tal y como cuando Gale salió sorteado en la cosecha, Peeta estaba frente a ella con un algodón con alcohol pasándolo por su nariz. Detrás de él estaba Johanna parada con las manos en la cintura viéndola detenidamente. Se encontraba acostada en el sillón y su cabeza le daba vueltas.
-¿Qué pasó?
-Caíste como un costal de papas – le contestó Johanna.
-¿Estás bien? – le preguntó Peeta dejando que ella se sentara en el sillón.
-Sí.
Katniss volteó a ver hacia las pantallas para saber de Gale.
-No fue grave – le dijo Peeta – lograron escapar.
Peeta se levantó tirando el algodón en el cesto de basura. Era la segunda vez que Katniss se desmayaba y precisamente cuando sabía que Gale estaba en peligro. Johanna se había quedado en la misma posición observándola cosa que incomodo a Katniss.
-¿Qué me ves?
-Nada.
Había visto como entre Susan y chico del distrito 7, que apenas supo que se llamaba Robert, lograron quitarle la flecha a Gale y limpiarle la herida con el alcohol que aun tenían. Pero aun estaban en peligro, no estaban muy lejos de los profesionales y éstos iban directo por ellos.
Llegó la noche. Effie les había hecho el favor de mandar otra maleta con ropa. Katniss no pensaba separarse de ahí ni un solo momento por el simple hecho de que Johanna estaba siempre a un lado de Peeta. Ya no se le insinuaba ni nada por el estilo porque Peeta estaba tan concentrado en las pantallas y en los patrocinadores, que así como ignoraba a Katniss también lo hacía con Johanna, solo hablaba con ella por cuestiones de dinero.
A la mañana siguiente, Katniss se despertó de un salto. De nuevo quería vomitar, era un asco tremendo el que sentía. Trató de tranquilizarse y respirar profundamente. Peeta estaba dormido, era la primera vez que lo veía así desde que empezaron los juegos. Haymitch no estaba y Johanna jugaba de nuevo en su tablet. Supuso que por eso Peeta dormía, según Johanna estaba vigilando a sus tributos. Pero de nuevo sintió unas ganas de vomitar y se fue directo al baño, no quería que le pasara lo mismo que el día anterior.
Sentía que estaba vomitando hasta su alma, se sentía muy mal que ya se estaba preocupando ¿Qué le estaba pasando? Recordó que una vez se había enfermado considerablemente por haber comido conejo que ya tenía días de muerto, pero no había nada más que comer. Había vomitado tanto que perdió varios kilos en uno o dos días, ya que no le daban ganas de comer nada después de eso. Pero ahora no era el caso, comía muy bien y hasta estaba ganando peso, pero se sentía terriblemente mal.
Cuando levantó la cara del escusado para intentar levantarse vio como Johanna de nuevo la estaba viendo detenidamente con los brazos cruzados, ni siquiera se había dado cuenta cuando entró al baño.
-¿Qué quieres? – le preguntó fastidiada.
Johanna siguió observándola mientras ella se enjuagaba la boca en el lavabo y se mojaba la cara para sentirse mejor.
-Estas embarazada.
Katniss levantó la mirada para verla por el reflejo del espejo. Se extraño de ver a Johanna muy seria, sin una pizca de burla como acostumbraba hacerlo desde que la conoció.
-¿Qué?
-¿Cuándo fue tu último periodo?
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes? ¿Tú y Peeta se están cuidado?
-¿Cuidando?
Johanna rodó lo ojos.
-Sí, cuidando ¿usan algún tipo de anticonceptivo? ¿Condón, pastillas, inyecciones…?
-No.
-Bien, entonces estas embarazada.
Le dijo como si fuera a llover viendo el cielo muy nublado. Katniss se quedó sorprendida viéndose en el espejo, sentía miedo y alegría, pero aun así no sabía si creerle a Johanna, no quería que ella le estuviera dando ilusiones para después burlarse como lo acostumbraba a hacer.
-No me crees – le dijo Johanna al ver la cara de Katniss, pero ella no le contestó solo la veía con el ceño fruncido, como esperando que en cualquier momento Johanna soltara otra de sus risitas burlonas – solo hay una manera para saberlo realmente.
-¿Cuál?
-Regreso en un momento.
-¿A dónde vas?
Pero Johanna salió del baño y Katniss la siguió.
-Johanna – la llamó Peeta, pero ella ni le hizo caso - ¡Johanna!
-Después, debo salir – Johanna salió de la cabina.
-¿A dónde va? – le preguntó Peeta a Katniss quien aun estaba en shock.
-No… no sé.
-¿Otra vez se pelearon? – Katniss negó con la cabeza - ¿estás bien? Te noto… - Peeta la vio con los ojos entrecerrados.
-Estoy bien – Katniss volteó a las pantallas para cambiar de tema porque Peeta la veía detenidamente - ¿Qué ha pasado?
-Gale está bien, si eso es lo que te preocupa – le dijo Peeta volviendo a su trabajo, pero Katniss ya no le puso atención, solo quería que Johanna regresara.
Se le había hecho eterno, pero en realidad Johanna había tardado como unos treinta minutos en regresar. Sin decir nada y bajo la mirada ácida de Peeta al verse ido cuando la necesitaba, Johanna se metió al baño y le hizo una seña a Katniss para que ella entrara también. Disimuladamente, Katniss entró al baño.
-Tienes que orinar aquí – le dijo Johanna abriendo una cajita y sacando un palito.
-¿Qué es esto?
-Es una prueba de embarazo. Anda, entra y orina ahí.
Katniss vio la caja en donde decía exactamente lo que Johanna le indicaba, así que entró al escusado y se hizo un silencio.
-¿Ya?
-No.
-¿Por qué tardas tanto?
Después de un momento, Katniss salió con la prueba de embarazo en la mano. Johanna se lo quito y lo puso sobre el lavabo y ambas se quedaron viéndolo.
-¿Cuánto tarda? – preguntó Katniss, pero Johanna no le contestó, solo veía la prueba hasta que, por primera vez, Katniss vio una sonrisa diferente en Johanna -¿Qué?
-Estas embarazada.
Katniss abrió los ojos sorprendida, ahora le creía, no solo porque tenía la prueba en la mano sino porque Johanna la veía y le sonreía sinceramente. Era como si Johanna se hubiera quitado una máscara al saber que Katniss realmente estaba embarazada. Después sonrió ella también, quería gritar, saltar, y abrazar a Peeta porque le iba a dar un hijo.
-Debo decirle a Peeta – le dijo Katniss radiante de alegría.
-Anda, ve – le contestó Johanna animándola.
Era tanta su felicidad que abrazó a Johanna. Ella al comienzo se sorprendió, no esperaba que Katniss la abrazara, pero le respondió el abrazo.
-Gracias – le dijo Katniss.
Salió del baño dispuesta a correr a brazos de Peeta y darle la gran noticia, pero se detuvo en seco al ver que Peeta estaba parado frente a las pantallas completamente rojo y con los puños apretados.
-¡Maldita sea! – gritó y después, de un manotazo, aventó un plato de fruta que tenia Haymitch, saliendo de la cabina furioso.
-¿Qué pasó? – preguntó Johanna detrás de Katniss.
Haymitch volteó a verlas.
-Mataron a Susan y Gale… Gale está muy grave.
Ya falta poco para el final...
En el próximo capitulo explicaré porque fue Johanna la primera en saber del embarazo.
Hasta el próximo capitulo.
Saludos.
