CONFINADOS
Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi.
Bla bla bla: pensamientos.
– Bla bla bla: Diálogos.
Bla bla bla: sueño
X.X.X.X: cambio de escena
Flash Back: escena retrospectiva
Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemon, así que si eres menor o no disfrutas este tipo de lectura, abstenerse de hacerlo.
Capítulo 29
Koga miró el cuello femenino con asombro, pero pronto desvió la mirada y maldijo por lo bajo.
– No me involucres en tus asuntos. – gruñó desviando la cabeza y cruzando los brazos en un notorio gesto de indiferencia. Kagome agachó la cabeza.
– Koga podemos subir por favor. – susurró. El hombre la miró fijamente y asintió, tomándola en brazos subió el peñasco.
– Aprovecha esta oportunidad y márcala también. – escuchó Koga el susurro malicioso de la sacerdotisa por lo que gruñó. Al llegar a la cima la mujer refugió su rostro en el pecho masculino y al instante éste sintió la humedad contra su torso.
– Por favor vayamos adentro. – rogó, no quería arruinar la fiesta que estaban teniendo los hombres de la tribu. El Youkai líder asintió y caminó en la dirección indicada, aunque bien sabía que el pedido y las lágrimas ya habían sido captados también por los demás.
– Déjennos solos un momento. – Musitó en un susurro imperceptible para los oídos humanos, pero sabiendo que los demás escucharían pasó por la cascada; con cuidado la depositó sobre la "cama" al final de la cueva y con lentitud se sentó a un lado de ella.– ¿Estás bien?. – indagó y eso fue el detonante para desbordar sus sentimientos, el sonoro llanto llenó la cueva, apretujando el corazón de Youkai.
– Yo…yo…no se qué hacer…quiero ver a Inuyasha. – gimió entre sollozos. Koga la miró en silencio dejando que se desahogue e intentando reprimir sus sentimientos, no le gustaba ver el rostro de la mujer bañado en lágrimas, no le gustaba sentir la molesta opresión en su pecho.
– No llores. – pidió finalmente y de un lento movimiento acercó una mano al rostro de la mujer limpiando las lágrimas que caían raudamente. Kagome se lanzó entonces contra él llorando desconsoladamente.
– Yo…quiero ver a Inuyasha, yo…no quiero vivir sin él. – gimió; el youkai lobo la abrazó fuerte, intentando confortarla, eso solo logró que el llanto se intensificara, lo que duró varios minutos, hasta que finalmente la mujer hipando y gimoteando logró tranquilizarse un poco.
– ¿Estas mejor?. – indagó alejándose un poco de ella y al ver el rostro sonrojado y los ojos hinchados de la mujer maldijo por lo bajo.
– Inuyasha no me haría eso. – susurró. – Yo…yo se que él me buscará, yo…– gimió entre jadeos.
– ¡Te ha abandonado entiéndelo!. – gritó el hombre y pronto maldijo por lo bajo al escucharla nuevamente llorar. – Yo estaré aquí para ti, tranquila. – susurró. Kagome lo miró fijamente y el hombre llevó una mano acunando el rostro de la mujer, por instinto la empujó levemente por el hombro con la mano libre mientras los ojos de la mujer se abrían exorbitantemente de la impresión. Kagome quedó pasmada al sentir el peso del hombre sobre su cuerpo, pero al sentir la respiración muy cerca, desvió el rostro.
– Aléjate, quiero irme. – musitó.
– Lo siento…yo no sé porque lo hice. – susurró disculpándose y separándose inmediatamente. Kagome se paró y corrió rumbo a la salida. Koga no reaccionó hasta que escuchó el agua de la cascada anunciando su salida entonces se paró y corrió en dirección a la salida siguiendo a la mujer.
Kagome corrió hasta el borde del peñasco y miró hacia abajo, parecía un abismo, pero ella necesitaba bajar por lo que con convicción se sentó al borde y tanteó con el pie si podía sentir alguna de las piedras que cubrían la pared rocosa.
– ¿Qué haces?. – indagó Koga. Siendo ignorado por la mujer. – aléjate, te lastimarás. – aseguró.
– No puedo estar peor, necesito ver a Inuyasha, si no lo veo ahora igual siento que moriré, mi corazón duele mucho, ¡no sé qué haré si Inuyasha no está conmigo!. – gritó antes de sollozar. Koga abrió los ojos de la impresión y suspiró derrotado.
– Te ayudaré a bajar, quédate ahí, yo te ayudaré. – susurró.
– ¡No, aléjate!. – gritó la mujer. Ya no confiaba en él, había sido una tonta por haber creído un momento en el hombre que había sido cómplice de su abuela.
– No hagas nada estúpido, yo te ayudaré, confía en mí. – pidió al verla moverse mientras intentaba bajar a una muerte segura, pero la mujer se mostraba insegura y temerosa por lo que el hombre suspiró. – Kikyo mintió, esa marca era falsa, no sé dónde está Inuyasha, pero es mentira que tomó como compañera a esa bruja, yo…yo fui un tonto por un segundo seguí su juego, lo que me ofreció fue más importante aún que la perla, por eso no la desmentí. – comentó. Kagome lo miró fijamente.
– Yo sabía que él no me dejaría, yo…– gimió, pronto lágrimas de felicidad surcaron su rostro. Koga se acercó lentamente pero cuando estuvo cerca por instinto la mujer quiso alejarse y por poco cayó, pero fue el brazo del hombre más rápido. Kagome no lucho cuando él la cargó y cuando sintió el suelo al final de la caída se sintió ansiosa.
– ¿No te parece mejor esperar hasta mañana?. – indagó en un último intento de persuasión.
– No, ya no puedo quedarme a esperar, debo encontrarlo antes que lo haga mi abuela. – aseguró.
– Soy un buen rastreador, si quieres puedo acompañarte, aún recuerdo nítidamente el pestilente olor de esa bestia. – musitó. Kagome lo miró y recordó que el hombre había sido quien los había rastreado antes.
– ¿Por qué me ayudarías?. – indagó aun desconfiando de él.
– Me gustas, quería hacerte mi compañera, por un segundo me engañé a mí mismo y pensé que podrías ser mía, pero ya entendí que no tengo oportunidad. – gruñó y Kagome se sonrojó por la declaración. – No quiero ser un enfermo como Kikyo, prefiero ayudarte y que estés feliz. – agregó. Kagome sonrió enternecida.
– Gracias. – susurró comenzando a caminar.
– Ginta, acompañaré a mi mujer, cuida de la manada. – gritó, advirtiendo la presencia de éste.
– Koga, es demasiado bueno. – susurró Ginta limpiando los mocos que se habían escapado por el llanto.
Al llegar al último lugar donde habían visto a Inuyasha, el Youkai lobo aún pudo percibir el aroma a sangre, caminó siguiendo el rastro.
– Parece que bajó del carruaje y caminó por aquí. – comentó. Kagome sentía su corazón latir rápidamente estaba ansiosa pero también temerosa.
– ¿Él está bien verdad?. – indagó.
– No lo sé, la última vez que lo vi estaba muy mal, aún no puedo creer que haya podido caminar en la condición en la que estaba. – comentó siguiendo el boscoso camino. Al rato pudieron ver un acantilado y unos siete metros más abajo había un rio.– Su olor termina aquí. – susurró.
– No estarás diciendo que él salto al agua. – musitó aterrada la mujer mirando la oscuridad del agua.
– Eso parece. – aseguró el hombre.
– ¿Ahora qué hacemos?, bajemos, tenemos que bajar. – musitó alterada.
– El agua lo habrá arrastrado, o podría…– musitó pero no se animó a termina r la frase al verla tan desesperada.– Espérame aquí, bajaré a ver. – musitó. Kagome mordió sus labios pero asintió, el hombre sin dificultad bajó el acantilado sujetándose de las rocas. Observó al final intentando ver el cuerpo del hombre pero no había nada.
– ¿Encontraste algo?. – la interrogante angustiosa de la mujer resonó en el lugar, Koga subió con la misma facilidad.
– No hay nada, debemos esperar a que amanezca y seguir el curso de rio buscando en las costas. – murmuró.
– Yo, quiero buscarlo ahora, él está herido. – susurró.
– Ir ahora no ayudará en nada, no hay luz, no podremos encontrarlo. – musitó.
– Pero…– susurró la mujer. Koga le sonrió.
– Esa bestia es fuerte, si pudo caminar hasta aquí, eso quiere decir que él estará bien, y si muere en todo caso estaré aquí para ti. – susurró sonriéndole.
– No digas eso, Inuyasha no morirá. – regañó la mujer.
– Descansemos, apenas amanezca continuaremos la búsqueda. – musitó. Kagome no quería eso, quería buscarlo en ese mismo momento, pero lo que decía el hombre tenía lógica también.
– Está bien. – concedió finalmente. Buscaron un sitio donde acomodarse y ambos se sentaron uno al lado del otro.
– Solo está noche, déjame estar a tu lado una noche. – pensó el hombre mirándola, él bien podía seguir la búsqueda, aun cuando no pudiera ver, con su olfato podría encontrarlo, pero quería ser egoísta por unas horas.
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Inuyasha´s POV-
Abrí los ojos y al instante los volví a cerrar, mi cabeza dolía, pero extrañamente mi cuerpo se sentía bastante bien.
– Aún no deberías moverte, el conjuro que utilizaron en tu contra es bastante tenebroso. – pronunció alguien a mi costado, alguien a quien yo no conocía. Desvié el rostro en dirección a la voz e intenté enfocar la mirada, al instante la imagen de una hermosa mujer de cabellos blanquecinos y ojos azules, fue lo que pude apreciar.
– ¿Quién eres?. – susurré.
– Quién soy no importa. – musitó.
– ¿Eres una sacerdotisa?. – susurré al ver sus vestimentas, ella me sonrió y asintió.
– Tu cuerpo debería sentirse mejor, pero deberás seguir tomando este brebaje por un par de días. – explicó mostrándome un líquido morado. – Ese conjuro hace que la sangre deje de fluir en todo tu cuerpo, el oxigeno deja de correr por lo que pierdes la conciencia, si se practica en un humano éste muere casi inmediatamente, si se practica en un Youkai puede vivir cinco a diez minutos como máximo, un conjuro oscuro, jamás pensé que la protectora de la perla utilizaría un conjuro oscuro. – comentó divertida.
Yo bufé por lo bajo, durante cincuenta años ella me había hecho eso, y yo todo ese tiempo había creído que ella me amaba. Era un tonto.
Flash Back
El carruaje era pequeño y me sentía bastante incómodo, pero el Youkai lobo había dejado la puerta abierta, por lo que podía escuchar los gritos de Kikyo y de Kagome, tenía que escapar, sabía que no podría pelear contra ese Youkai en la condición que estaba por lo que decidí huir solo, en cuanto me recuperara buscaría a Kagome entonces pelearía con quien fuera para rescatarla.
Con dificultad me paré y salir al exterior, aguante los gemidos de dolor que mi cuerpo me rogaban proferir mientras caminaba dándome apoyo por los árboles.
– Kikyo, él ya está en el carruaje, pueden irse, yo me haré cargo de esa mujer. – escuché el comentario del lobo e intenté apresurar mi huída.
– ¿Piensas que llevándotelo conseguirás algo?. – indagó. – tsk, abuela eres más tonta de lo que pensaba. – Escuché la voz de Kagome y sonreí levemente, no quería dejarla, pero sabía que ella estaría segura, o eso quería creer.
–La tonta eres tú; Inuyasha me amo por muchos años, bastarán unos días desnudos sobre el futón y te aseguro que conseguiré lo que sea. – esa frase me hizo gruñir, me hacía recordar lo tonto que fui, además de lo mucho que había fantaseado con Kikyo.
– Deberías irte, su respiración se escucha muy débil y ha perdido mucha sangre. – musitó el Youkai lobo por lo que intenté apresurar la marcha pero simplemente era imposible.
– ¡No!, no dejaré que lo aparten de mi lado nuevamente. – el pequeño gritito de Kagome logró que me corazón doliera no quería dejarla atrás, pero tenía que huir, solo así podría volver pronto con ella.
– Tranquila pequeña, volveré por ti. – pensé dándome ánimos para seguir. Escuché los pasos de Kikyo por lo que seguí con mi trayecto. Podía oler el agua, quería llegar a ese lugar, con esa convicción seguí lentamente.
– Inuyasha, Inuyasha ¿Dónde estás?. – escuché el llamado preocupado de la mujer.
– Kuso. – gruñí frustrado, y más al escuchar los pasos presuroso de la mujer. Era seguro que ella podía ver el rastro de sangre que dejé a mi paso, vi el acantilado a unos pasos por lo que me sentí eufórico por un segundo pensé que llagaría antes que la mujer me diera alcance, pero tan pronto esa idea llegó a mi cabeza la deseche, pues Kikyo ya estaba atrás mío.
– Inuyasha, porque sigues escapando de mi, creía que querías estar a mi lado. – susurró en un chillido.
– Eso era antes, ahora yo solo quiero estar con…– susurré.
–¡ No quiero escucharlo!. – gritó cortándome.
– No seas así Kikyo, lo que me había enamorado de ti, era tu corazón bondadoso, ¿Qué fue lo que te convirtió en esto?. – indagué. Kikyo siempre había sido amorosa, cuidaba de los enfermos y jugaba con los niños, quería que ella volviera a ser esa Kikyo, en verdad deseaba que ella fuera feliz, también me sentía culpable por amar a Kagome y ya no poder darle lo que ella me pedía.
– No sabes todo lo que sufrí con Onigumo, yo….yo no soy mala, solo no puedo renunciar a ti, te amo demasiado. – musitó.
– Lo siento, debes renunciar a mí, yo ahora amo a Kagome. – aseguré, necesitaba que ella lo entendiera e intentara ser feliz.
Un aroma desconocido llamó mi atención por lo que desvié la mirada en esa dirección.
– Impresionante, tuve que sobrevivir para ver humillada a la gran Kikyo. – escuché la frase dicha con voz maliciosa.
– Tsubaki. – susurró Kikyo mirando a la recién llegada.
– Duele cuando te arrebatan lo que es tuyo verdad, ese dolor lo sentí yo cuando me sacaste el puesto de guardiana de la perla. Solo por ser la zorra de Onigumo. – comentó, yo aproveché la interrupción y sigilosamente me acerqué al borde del acantilado y en cuanto pude sin dudarlo, me lancé al agua.
End Flash Back
– Tú, ¿me salvaste?. – Indagué.
– Solo me estaba vengando, no te salve, te dejé vivir para que vivas con la mujer que amas, así Kikyo será infeliz. – explicó divertida su plan. Ella era retorcida, eso lo supe al escuchar su risa pero una parte mía estaba agradecido con ella. Más al sentir las fuerzas regresando a mi cuerpo con prontitud.
– De todas maneras, gracias. – gruñí, ella me sonrió.
– Ahora debes beber de esto, purificará tu sangre, además coloqué otros pequeños trucos que esa bruja ni siquiera imagina, yo soy una especialista en hechizos y conjuros oscuros. – aseguró riendo. Yo simplemente asentí y bebí lo que fuera que ella me ofrecía, no me interesaba que fuera, mientras funcionara bebería cualquier cosa. Apenas el líquido bajó por mi garganta me sentí más fuerte.
– Debes beber estos cuatro últimos, dos por día uno en la mañana y el otro por la tarde y estarás completamente curado. – explicó mientras me pasaba los cuatro frascos. – Ahora duerme, por la mañana debes marcharte. – musitó duramente mientras salía de la cabaña.
Cerré los ojos intentando descansar pero no podía dormir, estaba preocupado, quería saber donde estaba Kagome, que había pasado con ella. Los minutos pasaban lento, quería que fuera de mañana, así podría buscarla.
End Inuyasha´s POV-
Kagome miraba al hombre que fingía dormir, ella tenía demasiadas cosas en la cabeza por lo que no podía dormir, deseaba tener el poder de controlar el tiempo y hacer que amaneciera en el momento.
– ¿Estás durmiendo?. – indagó por lo que el hombre gruñó; en verdad solo quería estar en silencio, aspirando el aroma de la mujer y escuchando el suave latir de de su corazón.
– ¿Qué sucede?. – preguntó sin abrir los ojos.
– Etto…me preguntaba, que significaba esa marca, yo…si me caso con Inuyasha ¿deberé tenerla?. – indagó su inquietud. El youkai presionó sus manos en puño al imaginar "el ritual" que debería suceder para que la mujer llevara esa marca.
– Pregúntaselo al chucho. – gruñó.
– Pero, ¿si yo llevo esa marca podré estar para siempre con Inuyasha?. – indagó sin percatarse de la incomodidad del hombre.
– ¡Sí!, si eres su compañera estarás siempre a su lado, tendrán cachorros y vivirán felices para siempre. – gruñó sarcásticamente elevando la voz. – ¿ahora ya estás feliz, puedes dejarme dormir?. – agregó molesto.
– Si, gracias. – susurró la mujer sonriendo ampliamente. Sonrisa que no fue apreciada por el hombre, pero él sin verla lo supo, el tono de voz de la mujer había sonado tan alegre que podía vislumbrar la expresión sin tener que abrir los ojos.
Kagome comenzó a tararear una canción despacito mientras jugaba con sus dedos, estaba tan impaciente, y en el momento aún más.
– Duró muy poco. – gruñó Koga repentinamente asustándola.
Continúa…
Hola, hola, muchas gracias por sus reviews, fui muy feliz al saber que aún esperaban la actualización, intentaré subir el próximo capítulo durante la semana, así no las hago esperar mucho. Espero pasen un rato agradable y si pueden déjenme sus comentarios ¿si?.
Atte
Mizune - Mei
