Hay personas que te inspiran, escritores, cantantes, actores, e incluso una persona "normal", a las cuales admiras y tienes como un ejemplo de éxito y representan los sueños que algún día deseas cumplir. Y también están las personas que te apoyan cuando decides emprender ese camino hacia tus sueños.
Hace más de tres años, después de ser inspirada por una gran autora a la que le debo mi creciente amor por la lectura, y por muchas personas "normales" que escribían fantásticas historias que salían de sus corazones, decidí comenzar mi propia aventura en Fanfiction.
Fue más que divertido y aprendí un montón de cosas, como lo emocionante que puede ser recibir un review de un completo extraño y el orgullo al descubrir que otras personas también disfrutan de la historia que escriben en tu cabeza pero eres demasiado tímida como para compartirla.
Hoy 28 de marzo de 2016, estaba a punto de leer un nuevo libro, y al leer la sinopsis me resulto familiar, después de pensar un poco descubrí que se parecía a algo escrito por mí misma, aquí en Fan Fic. Fue entonces cuando me encontré pensando en si existía la posibilidad de que alguien nuevo hubiera dejado algún comentario. Así que rápidamente abrí mi correo y busque algún mensaje de parte de bot Y grande fue mi sorpresa al encontrar un nuevo review de mi historia más fantasiosa: The amazing Edward Cullen. Al leerla me hizo recordar las historias que me hicieron animarme a escribir la propia. Asi que: alexcullen.77 te agradezco tanto que a pesar de 3 años aun tengas en mente mi fanfic y a todas las demás chicas (Barbara Varga, Braian cullen, Lilian de Cullen, Melissa Masen Cullen Swan, claribelcabrera123, Samantha Stewpatt, Barlume, Andy Pandis, PottericaTwilighterVictoria, Andrea 17 de Cullen, PottericaTwilighterVictoria, mile cullen swan,Galmar, mariee98, chik-Pattinson, vicky rcy las que dejaron review en anónimo) que se tomaron el tiempo de leer mi historia y de comentar, muchísimas gracias. Esto es para ustedes:
¿Qué es lo que te hace madurar?
Algunas personas podrían decir que las experiencias, pero las experiencias no sirven de nada si no obtienes de ellas algún aprendizaje.
Afortunadamente yo soy bastante buena para aprender.
Cuanto puede cambiar tu vida en un año. Se dice fácil pero son 12 meses los cuales tienen poco más de 52 semanas, que equivalen a 365 días, con 8760 horas, 525600 minutos igual a 31,540,000 segundos sin él.
Varias cosas pasaron durante todos esos segundos. No es como si hubiera estado pensando en él todo ese tiempo, solo durante una parte, suficiente como para que mis amigas creyeran que estoy loca.
Es divertido como durante mucho tiempo todo lo que deseaba hacer era regresar a mi ciudad de origen y volver a ver a las amigas que creía era como mis hermanas. Pero cuando regrese, después del accidente… las cosas fueron diferentes.
Por supuesto ellas no tenían ni idea de lo que había pasado, y yo decidí que así continuaran. Para ellas solamente estaba deprimida por algún neoyorquino que rompió mi corazón, y debido a que eso era, básicamente, la verdad, decidí no contarles nada más.
Al principio lo aceptaron, creyeron que con el tiempo les contaría los detalles y cuando comenzaron a sospechar que no sería así, se molestaron. Ese día hubo gritos sobre lo rara que estaba y como yo "ya no era la misma" y sobre lo insignificante que son los chicos, y como no debía obsesionarme con uno. Eventualmente su enfado se esfumo y simplemente decidieron evitar el tema.
Pero insisto que eso no fue lo único que hice. También termine la preparatoria. Raro como decidí refugiarme en la escuela en lugar de salir de fiesta y obtener unos cuantos vicios. Y no fue porque no pudiera. Cuando mis padres decidieron que debía mudarme suplique que fuera de vuelta a mi ciudad, pero papá no podía renunciar y mis hermanos no tenían ningún motivo para regresar. Fue ahí cuando me di cuenta que debía actuar como una adulta y hablar con mis padres sobre ser responsable y que me cuidaría a mí misma. Funciono y logre vivir sola en mi antigua ciudad.
Debo de admitir que al principio me sentí entusiasmada por toda esa libertad. No tenía a nadie para que se percatara de lo que hacía, y la primera semana de mi emancipación, salí con el propósito de disfrutar de mi libertad.
Al principio todo iba bien, hasta que un chico se acercó e intento coquetear conmigo. Fue tan patético que desde ese momento me prometí que no saldría con ningún hombre. Tal vez ese chico no tenía nada de malo, pero no podía soportar la idea de estar con alguien más. Después de rechazar, nada amablemente, a uno par de chicos se corrió el rumor por toda la escuela, algunos inventaron que era lesbiana, pero realmente no me importo. Hasta que un chico, que resultó ser un excompañero se acercó y me pregunto si lo que decían era cierto. Recuerdo que le dije:
-¿Qué si soy lesbiana? No, ¿Es cierto que no me gustan los hombres? Si.
-Debió ser un imbécil- me contestó
-Algo así- dije con una sonrisa.
Desde entonces es mi amigo. Su nombre es James, y gracias al aprendí muchas cosas. No voy a decir que es una buena persona porque no es cierto. Nuestra amistad se basa en él contándome sobre sus múltiples citas y pidiéndome consejos de chicas y yo lo uso como pretexto para que otros chicos no se me acerquen. Es grosero y descarado y por alguna razón eso funciona para mí. Gracias a él aprendí como "Aprovechar la ligera ventaja que se obtiene siendo mujer, sobre el sexo masculino", a lo que él llama ser calienta p*****. Tampoco es como si les rompiera el corazón a los chicos. Solo intento se amable con ellos para obtener algunos beneficios. A veces los hombres necesitan que les recuerdes que eres una mujer para que sean amables. Y por más sucio que suene eso, mi actuación suele ser un par de sonrisas, o escuchar lo que tienen que decir y darles mi numero para "quedar" después e ignorarlos si algún día mensajean.
Después de James, podría decir que me convertí en una chica normal, y comenzaba a disfrutarlo hasta la llamada de mi padre.
Ellos habían venido a mi graduación para festejar juntos. Estuvieron una semana y partieron de regreso a New York, yo me quede disfrutando de mis dos meses de vacaciones y matriculándome para la pequeña universidad de la ciudad.
Sin embargo mi padre tenía otros planes para mí.
