Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
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Tras un extenuante día de trabajo, no hay mejor manera de liberar las tensiones que con un buen baño caliente. Pero cuando se trata de Sus Majestades, incluso algo tan rutinario puede transformarse en un verdadero viaje de placer.
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Día 29
Prompt: Baño Real
Género: Romance
Palabras: 999
Rating: M
Propuesta de: C. G. G. T.
En la bañera
Gobernar un reino era un trabajo mucho más demandante de lo que había supuesto en sus delirios de juventud, ahora Hans estaba muy consciente del enorme esfuerzo que su esposa debía hacer todos los días para garantizar el bienestar de los habitantes de Arendelle. Pero si él podía poner de su parte para aligerarle dicha carga, con gusto aceptaba cuantos deberes tuviera por delante, aunque terminaran yéndose a la cama después de medianoche.
Lo que fuera por la Reina de las Nieves.
Aquella tarde, el rey y la reina emitieron un suspiro de alivio tras terminar de contestar las cartas de los dignatarios del extranjero. Había muchas cuestiones por resolver desde que sus alianzas comerciales se habían extendido.
Ahora se encontraban en la intimidad de su dormitorio, dejando atrás cualquier asunto relacionado con la corona y preparándose para disfrutar de la compañía del otro.
Hans soltó un largo bostezo y se recostó contra los almohadones de su cama, esperando a que su mujer regresara para acurrucarse con él. La escuchó moverse dentro del cuarto de baño y miró la hora. Tal vez no fuera demasiado tarde para tener un poco de acción bajo las sábanas.
—Vaya, Su Majestad. Me pregunto que lo tiene tan pensativo, espero poder ser la causante de su distracción —Elsa apareció en el umbral de la habitación y alzó una de las comisuras de su boca, sonriendo con lascivia.
Se había soltado el cabello, que caía como una sedosa cascada sobre sus hombros y espalda. Y estaba completamente desnuda.
El pelirrojo contuvo el aliento al contemplar la perfecta silueta de su amada, blanca como el alabastro. A pesar de que no era la primera vez que la veía de dicha forma, nunca podía contener su admiración al percatarse de lo hermosa que era. Siempre se sentía como un muchacho cuando estaba en presencia de la desnudez de la reina. Sus pupilas de jade la recorrieron hambrientamente desde la cabeza a los pies, deteniéndose en sus pechos turgentes, en sus sensuales caderas y ese rincón oculto entre sus piernas, que ahora le estaba provocando una enorme erección.
—Tanta agitación me hizo pensar que tal vez necesitara relajarse tanto como yo. Temo decir que últimamente le he visto terriblemente tenso.
Hans arqueó una ceja y se levantó de la cama, andando hasta ella como un león a punto de devorar a su presa.
—¿Y qué sugiere mi reina para solucionarlo?
Elsa amplió su sonrisa y extendió las manos para desanudar su bata de dormir, deslizándola por sus brazos y exponiendo su torneado abdomen, cubierto por una estela de rizos rojos.
—Un baño caliente no le viene mal a nadie, ¿verdad?
Él rodeó posesivamente su cintura y la soberana rió, antes de que se inclinara para capturar sus labios en un beso. Se sentía arder con solo sentir como la lengua de su esposo acariciaba su boca, enredándose con la suya.
Hans la levantó en volandas para llevarla hasta la bañera, debidamente preparada para ambos. La espuma y las sales aromáticas inundaban el ambiente.
El pelirrojo depositó a la joven con cuidado en el agua, antes de terminar de desnudarse para meterse con ella. Vio como los enormes ojos de Elsa se clavaban en su hombría, como si estuvieran observando un plato suculento, y se sonrió de manera engreída. Su pequeño copo de nieve podía aparentar seguir siendo inocente, pero él sabía muy bien que clase de mujer apasionada era en su interior.
Se sentó frente a ella y dejó que le enjabonara la espalda con sus manos delicadas, que luego se deslizaron por su torso. Sintió la caricia suave de sus labios en torno a su cuello y emitió un gutural sonido de placer. Los pechos de la albina estaban apretados contra su espalda y ahora también era consciente de lo endurecidos que se estaban poniendo sus pezones.
Esa noche la iba a hacer disfrutar como nunca.
—Mi reina… un día de estos vas a ser mi muerte.
—Su Majestad no puede estar hablando en serio —Elsa recorrió la nuca del bermejo con su lengua y él experimentó un delicioso escalofrío—, lo único que quiero es servirle como se merece.
Cuando la traviesa mano de la blonda se perdió bajo el agua, Hans liberó un profundo gemido de placer. Ahora su esposa jugueteaba con su virilidad, su dedo pulgar acariciaba la punta, estimulándolo, mientras el resto se encargaba de aferrar su longitud.
—Dios, eres maravillosa —el rey la miró por sobre su hombro y le cogió la barbilla con una mano—. No merezco una mujer tan bella como tú.
La besó, febrilmente y luego cambió de posición para retenerla entre sus brazos. Estaba resbalosa a causa del jabón y su piel suave resplandecía igual que la porcelana, en medio de burbujas y diminutos cristales de hielo.
—Pero sin duda soy afortunado —una de las manos masculinas acudió para apretar sus senos suavemente, deleitándose con la manera en la que encajaban contra su palma—, habría cambiado de buena gana la corona solo para quedarme a tu lado.
—Bueno, ahora nos tienes a ambos.
Ambos rieron, mientras se salpicaban y sacudían en la tina. Elsa intentó escurrirse de su agarre, juguetonamente, solo para verse sujetada con más fuerza.
—¿A dónde vas, gatita tramposa? Esto no ha terminado aún —Hans la apretó contra su pecho—, voy a tener que prolongar este baño —acercó los labios a su oído y le murmuró, con la voz enronquecida de deseo—. Me tienes duro como una piedra.
Aquello fue suficiente para que la rubia dejara de reír y le devolviera una mirada ardiente. Hans la sujetó por las caderas y la colocó sobre su regazo, antes de entrar en ella de una sola estocada y comenzar a embestirla, frenéticamente. Elsa se sujetó de sus hombros y se arqueó de placer, moviéndose sobre su miembro de modo circular y gimiendo de éxtasis.
El agua se había enfriado, pero sus cuerpos ardían de pasión. Y la noche apenas comenzaba para ambos.
Nota de autor:
Suculencia express, cortesía de A Frozen Fan Company. Visítenos en Iceburns Lemmos para más contenido perverso. 7u7
Nada como una viñetita caliente para alegrarnos el ombligo de semana, ¿no? Mis pajaritos de fuego y hielo son unos verdaderos pillos, (al igual que ustedes ;3) y aunque el universo canon no es el que más suele entusiasmarme, debo admitir que me fascina imaginar un matrimonio entre ambos como rey y reina. Especialmente con estos tiernos y sensuales momentos, en los que deciden unir sus genes para fabricar futuros y sexys vikingos. Oh seeeee.
Guest: Our redhead is very lucky to have such a beautiful bride. No matter what his brothers say, they are made for each other. And yes, I love to show Hans's gentlemanly side from time to time; he may be an evil prince but manners are manners. xD
¡Penúltimo día, criaturas del Helsa! Prepáremonos para despedir Agosto como se merece, no quiero lágrimas ni lamentaciones. Mañana también será un gran día. ;)
