Nota: Todos los drabbles están conectados de alguna forma y creo que llevan una especie de orden no del todo fijo.
La puerta se abrió estruendosamente antes de permitir el paso al dios de los mares, quien con una mirada fulgente se acercó hasta donde se encontraba el mayor para comenzar a vociferar acerca de uno de los llamados idiotas a su cargo.
Por su parte, Hades se encontraba revisando diversos registros en el momento en que sintió el poderoso cosmos del dios de los mares llegando al Inframundo. Como era costumbre, la rampante ira de su hermano le hacía lucir curiosamente atractivo. Su mirada zafirina brillaba de manera casi sobrenatural al mismo tiempo que su cosmos se encendía, amenazante. El carácter de Poseidón era algo bien conocido, su furia era sumamente fácil de provocar, pero igual que las tormentas provocadas por él, una vez que sus demostraciones de ira terminaban todo quedaba en la más perfecta calma.
Los labios de Hades se permitieron una sonrisa de lado mientras su mirada seguía cada movimiento y gesticulación del dios frente a él, sin poner verdadera atención a lo que gritaba el menor. Una vez que terminara el mismo Poseidón recordaría sólo la mitad de las cosas que había dicho. Así que mientras pudiera, simplemente admiraría la figura de éste.
Nunca habría creído que su atención pudiera permanecer cautivada de semejante manera y durante tanto tiempo. Incluso los gemelos comenzaban a observarle con cierta expectación, como si esperaran que un día Hades simplemente dejara de desear a Poseidón. Pero eran demasiado inteligentes para siquiera insinuarlo. De cierta manera sabían que el señor del Inframundo aún no estaba listo para dejar ir al otro, y quizás nunca lo estaría. La idea de buscarlo en sus siguientes reencarnaciones le parecía cada vez más irresistible.
Cuando por fin notó el silencio y la mirada cargada de reproche por parte del dios de los mares, simplemente se encogió de hombros antes de aproximarse hasta él y envolverle en un abrazo posesivo. Justo cuando estaba por iniciar un reclamo por parte del otro, Hades capturó sus labios en un beso demandante y sumamente distractor.
