Hola otra vez :) Este capítulo, que es el más largo que he hecho, se trata sobre amistad, momentos tensos, amores y alcohol ajajaj... Bien variado. Pero me gusta porque creo que todos se pueden relacionar, es decir, no es que a uno le pasen cosas sobrenaturales, pero si hay problemas que son partes de la vida y siempre se siente bien escapar de ellos un rato.
Escucharemos una canción que sale en la serie y se llama "Get Some" de Lykke Li (watch?v=VBRk—6B2sZU) :)
Me gustaría que me dejaran comentarios acerca de cómo creen o cómo les gustaría que acabará todo :) Apropósito, una amiga me dijo que estaba indignada porque nunca he hecho una maratón de capítulos, así que espero hacer una algún día ;)
Quiero dedicar este capítulo a Beauty's . souls que fue la primera persona en dejarme un review, tal vez, sin ella no hubiera seguido escribiendo. Hace tiempo no me escribe pero no la olvido :)
Gracias a SoniaSalvatore por seguir la historia, es una gran motivación ;D
SoniaSalvatore: qué lindo escuchar eso, muchas gracias
Queenbluevampire-v: sí, ni te imaginas ajajaj
UshieVictoria: ajajaja qué bueno que te gustó :)
Bella-swan11: aaaaaaw qué tierna :)
M. Jotita: ajajajaja sabes que opino lo mismo... Qué onda la escritora? Como que nada que ver, ¿cierto? No entiendo como ninguna de sus amigas le dice algo que lo que está escribiendo no tiene sentido, ah? Ajajaj broma ;) En serio? Aaaaaaw, you're so cute, ajajaj OTL for you too, darling. Te quiero muchísimo, Srita. Steele, y gracias por su hermoso review, que no me lo esperaba ;)
Traducción versos: Ropa devastada, las hojas todas rotas/Una parte de mí ha nacido.
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Clothes ravaged, the leaves all torn
A part of me was born"
Bonnie alejó a Elena y la miró a los ojos.
—Tengo algo para ti —le dijo cuando su amiga se había calmado ya un poco, y le mostró el anillo lapislázuli. Elena sonrió y se lo puso. Se sintió muy egoísta, su amiga lo había dado todo por ella, cuando a ella misma ni se le había pasado por la cabeza la joya, con todo lo sucedido.
—¿Fue muy difícil? —se interesó.
—Lo suficiente —respondió la morena, enseriándose un poco. Evidentemente algo había sucedido.
—¿Algún día me contarás qué sucedió?
—Algún día —sonrió—. Pero estaré bien.
—Lo sé —dijo Elena y la abrazó.
Damon se encontraba en el sillón con un vaso de whisky en la mano, mirando el vacío. Ahora que tenían el anillo, podían irse de ahí lo antes posible... Tenía que enseñarle tantas cosas... Pero Stefan había interrumpido todos sus planes, no se lo esperaba para nada. Ahora ella volvería a estar destrozada.
Podía escuchar a través de la puerta y la verdad es que no se sentía de humor como para una noche de chicas, así que decidió darles privacidad.
Sabía lo que tenía que hacer.
Se puso de píe y dejó el vaso de vidrio en una mesilla que hacía juego con el resto de la sala de estar. Abrió la puerta y la cerró detrás de él para dar tres sonoros golpes en la puerta de al frente, que tembló.
—Vamos, ¡sé que estás ahí!
—Lo sé —una voz respondió después de un rato desde el otro lado del material.
—Abre.
—Sigue soñando.
—No me hagas hacer un escándalo, ¿si?
No estaba dispuesto a irse tan fácilmente, pero hay un momento en el que había que rendirse, no planeaba gastar tanto tiempo. Iba a volver a su habitación cuando una versión de un Stefan claramente agotado abrió la puerta. Estaba pálido, con los ojos hinchados y con ojeras rodeando a estos.
—¿Qué? —dijo pacíficamente y claramente sin ánimos.
—Tú sabes qué sucede. Déjame pasar —dijo Damon, traspasando el umbral mientras empujaba a su hermano para que le abriera el paso. Stefan cerró la puerta.
—¿A qué viniste?
—Vine a pedir explicaciones.
—Damon, toma a Elena y a Bonnie y vete de aquí.
—No me voy a ir a ninguna parte sin una respuesta —de un momento a otro, se vio a sí mismo sujetando la polera de Stefan contra una de las cuatro paredes que los tenían juntos.
—Mejor explícate, porque no me iré a ninguna parte.
—Damon, suéltame. Te diré —su hermano se calmó en unos segundos, relajando sus músculos—. Era esclavo de Klaus, me ordenó matar a Elena para vengarse de todo...
—Y lo intentaste.
—No, mi plan no era como salió, exactamente. Mi idea era amenazarla al frente de Klaus para que él me liberara. Quise decirle a ella, pero no había tiempo en lugar. En todo caso, eso resultaba ser una ventaja para que se viera más real... Pero nunca quise herirla.
—¿¡Estás loco!?
—En el proceso, la orden de Klaus me impulsaba a hacer cosas en contra de mi voluntad... Era imposible, Damon. En cada momento que la agredí, era algo que iba más allá de mí.
—¿Por qué Klaus te liberaría si efectivamente él quería que la mataras?
—En realidad él no quería... Disfrutaba verme sin poder si quiera de acercarme a ella, saber que estaba condenado a observarla desde lejos, porque así él ganaba. Elena no moría y cumplía su venganza conmigo al mismo tiempo.
—¿Y espera que crea eso? Nada tiene sentido.
—Es la única verdad.
—Eres un idiota —Stefan bajó la mirada y tensó los labios.
—Entonces, ¿qué?
—¿Ah?
—Entonces, ¿qué vas a hacer ahora?
—Irme, desaparecer. Suiza, California, no me importa. Cuídala, Damon.
—Vamos, sabes que no dices en serio ni una mierda. No puedes alejarte de ella.
—Lo haré... Incluso si me quedara, no tengo nada...
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
—Fue una equivocación, no se supone que ustedes estarían aquí.
—Pero lo estamos, Stefan —replicó mientras se encaminaba hacia la puerta—. Nunca habías caído tan bajo —dijo Damon con cara de disgusto y recalcó—, nunca.
—¡Matt! —exclamó Jeremy a través del aparato.
—¿Si? —contestó el rubio y su amigo pudo notar que seguía deprimido.
—Bonnie me llamó.
—¿Qué? —estaba seguro de no haber escuchado correctamente.
—Ella... Ella está bien —dijo y se sorprendió al sentir una sensación muy reconfortante al decirlo en voz alta—. Y... Y Elena y Damon están con ella, en camino hasta aquí.
—Eso... Es... Genial —dijo Matt sonriendo y asimilando la información—. Qué buenas noticias.
—Lo sé. ¿Podrías llamar a Caroline?
—Seguro —ambos colgaron y Matt de inmediato llamó a la rubia. El chico pudo escuchar la emoción de la vampiresa, apenas Caroline terminó de hablar con su amigo por teléfono, sonrió mientras una lágrima se escapaba por su ojo y se lanzó a los brazos de Tyler. Topó sus labios con los de él con ímpetu y soltó una risita, el híbrido sonrió y le preguntó qué sucedía.
—Elena y Bonnie están bien —contestó ella, y sus ojos brillaron.
Damon entró a la habitación novecientos uno con los puños apretados y los labios tensos. Dio unos pasos cuando escuchó a la puerta de la habitación de las chicas chirriando al abrirse dejando salir a dos personas bastante un poco cambiadas a antes que él se fuera.
Estaban con la misma ropa deteriorada, pues no tenían otra, pero la habían lavado y secado. Las prendas estaban medias arrugadas pero no tenían ni un rasgo de tierra. Tampoco llevaban maquillaje, pero no lo necesitaban. Bonnie lucía su tersa y tostada piel que contrastaba con sus dientes blancos. Lucía en el cabello el mismo pinche que estaba utilizando esa noche que se perdió en el bosque, pero el peinado era distinto. Elena se había lavado el cabello y ahora en vez de tenerlo sucio y desordenado estaba suave y lacio. La luz de sus ojos seguía prendida aunque estos continuaban hinchados.
—Saldremos —anunció Bonnie.
—¿Es que ustedes nunca duermen?
—Tenemos más hambre que sueño, Damon —dijo Elena.
—¿No crees que para eso debo acompañarte?
—Me las arreglaré —contestó saliendo por la puerta y esperó que Bonnie no haya oído nada de eso, suponía que debía de ser muy incómodo para su amiga y no quería que pensara que algo había cambiado entre las dos.
Caminaron hasta el elevador y lo apretaron el botón. Una vez dentro, Bonnie no aguantó más lo que tenía que decir.
—Bueno, Elena, tenemos que hablar.
—Lo sé —suspiró ella—. ¿Por qué quieres comenzar?
—"¿Por qué comenzar?" —la citó— Tal vez por el hecho que eres un vampiro —dijo mientras salían del ascensor, perdiendo los estribos y se disculpó posteriormente por su comportamiento.
—Está bien, pero hablemos afuera.
Salieron a la vida urbana y caminaron una cuadra sin pronunciar ni una palabra.
—Mira, Bonnie... Era necesario, no era una decisión que pudiera tomar, no dependía de...
—Elena, está...
—"Está bien" —adivinó las palabras antes que salieran de su boca—... No, Bonnie. No está bien. Tienes el derecho a saber...
—¿Qué? ¿Saber qué? ¿Que estabas muriendo en el bosque? Lo entiendo, Elena. Y sé que eres la misma, nada a cambiado en ti, ni entre nosotras.
—Gracias Bonnie, eres la mejor —los ojos se le pusieron llorosos y sintió ganas de abrazarla, pero esa noche quería distraerse y no ponerse sentimental.
—Eso dicen —bromeó ella y Elena rió.
—Gracias por el anillo —dijo la castaña una vez más.
—Vamos, ya lo dijiste. Busquemos un lugar para comer, tengo algo de dinero en mi bolsillo.
Se dirigieron a un modesto restaurante que se especializaba en pastas y se sentaron en una mesa para dos. Un mozo alto y flaco se acercó para presentarse, entregando los menús, para luego solicitar el pedido.
CANCIÓN "GET SOME" —LYKKE LI
—¿Desean algo para tomar? Tenemos una amplia carta de vinos.
—Vino blanco, por favor.
—Elegante —sonrió Elena.
—¿Desean ordenar su pedido ahora? —tocó su bigote negro carbón mientras Bonnie revisaba las comidas que ofrecían.
—Yo quiero patatas picantes con pavo —dijo ansiosa mientras el mesero anotaba la orden—. Y... —miró a Elena en espera y luego se sintió un poco desconcertada— Oh, mm... Ella no quiere nada, gracias.
—Sí —dijo Elena, interrumpiéndola, y Bonnie la miró confundida—. Sí quiero. Mmm... Vodka, por favor.
El camarero asintió y se dio media vuelta.
—¿A qué fue eso? —preguntó Bonnie, confundida.
—Tengo que acompañarte con algo, ¿no? A demás me ayudará a distraerme.
—¿No tienes hambre? —Elena no respondió, la verdad es que tenía que hablar sobre eso ya que iba a haber un momento en el que no lo iba a poder controlar. Por otro lado, no podía someter a Bonnie a ese tipo de charla tampoco. La morena suspiró y cambió el tema abruptamente—. Tengo que contrate algo —sus mejillas se ruborizaron un poco y se mordió el labio inferior, pero el mesero llegó y dejó el pedido en la mesa.
—Elena... Algo está pasando entre Jeremy y yo otra vez —Elena tomó del vaso.
—Oh, ¡no puedo creerlo! —exclamó sorprendida.
—¿Te molesta?
—¿Es broma? Me encantaba cuando estaban juntos.
Bonnie bajó la mirada y sonrió tímidamente.
—Perdóname, muero de hambre —dijo tomando los cubiertos y cortando un pedazo de pavo con patatas—. Esto está espectacular.
—Adelante —sonrió su amiga, necesitaba alguna buena noticia en ese momento crítico—. Entonces, cuéntame.
—¿Qué cosa?
—¿Qué sucedió entre ustedes?
—No puedo hablar de esto —rió y se echó otra cucharada a la boca —. Eres su hermana.
—¿Y..? Vamos, Bonnie, nunca ha sido raro entre nosotras y esto ya lo aclaramos —Bonnie la miró con tono acusador—. Está bien, hay cosas que ciertamente sé de él que no quieres saber y tienen que haber cosas que tú sabes de las cuales yo de todas maneras no quiero enterarme. Sólo ahorremos esos detalles.
—Nos besamos... Y bueno, otras cosas —Elena abrió los ojos como platos.
—¿¡Qué!? ¿Tan rápido?
—No, nada de eso aún —rió Bonnie—. Es que... Bueno... Estaba pasada de copas, ¿si? Igual que tú si sigues bebiendo tan rápido.
—¿Yo? —rió—. Continúa.
—Nada, yo sólo... Bueno, intenté ir más allá. Pero no te preocupes, Jeremy me hizo entrar en razón y me fue a dejar a mi casa.
—Me alegra que él haya actuado de esa forma.
—Fue un caballero.
A Elena le agradó haber tenido esa conversación que mejoró en algo las cosas. Después de todo, algo marchaba bien en el mundo. Llamó al camarero y pidió otro vaso de vodka, Bonnie la miraba confundida.
—Te lo pagaré todo al llegar, lo prometo.
—No es eso, ni siquiera creo que me alcance —rió.
—¿Hace cuanto que no hacíamos esto? —preguntó Elena para sí misma pero a la vez, en voz alta.
—¿Qué?
—Salir, hablar de cosas... Que pasan en la vida de alguien normal —sonrió y otra vez tuvo ganas de abrazar a su amiga.
—Lo sé, te eché tanto de menos —dijo Bonnie tocando una mano de Elena por encima de la mesa y su amiga respondió sonriendo.
Rieron y hablaron durante horas sin parar como si hubieran sido meses. Hace mucho que no salía con Bonnie a charlar, hablar de la vida y ponerse al día. Una vez que Bonnie se terminó el plato entero, pidieron la cuenta y el mesero se las trajo y retiró el servicio.
—Wow —exclamó Bonnie—. Definitivamente no alcanza —rió.
—Corramos.
—¿Es en serio?
—Sí, vamos —dijo parándose de la mesa rápidamente y tropezando.
Bonnie se alarmó y rápidamente le dio la mano para que Elena se sujetara de ella. Se fueron lo más rápido que les fue posible sin mirar atrás y a una distancia prudente del restaurante se detuvieron y rieron. Bonnie daba bocanadas de aire pero Elena parecía haber dado tan sólo un par de pasos.
—Entonces... Cuéntame como es ser un vampiro. Así que ahora eres mejor atleta que antes.
—Bueno... Todos tus sentidos se agudizan a un punto en el que cuesta acostumbrarse —arrastraba las palabras.
—¿Ya sabes cómo hipnotizar?
—No he tenido tiempo para nada de eso, pero no estoy segura de poder hacerlo.
—Estoy segura de que sí.
—Y todas las emociones se intensifican mucho.
—Pareces manejarlo muy bien.
—Incluso el sexo es mejor... ¿Quieres ir a bailar?
—¿Qué? —preguntó confundida— ¿De qué hablas?
—Bailar —dijo comenzando a moverse en mitad de la calle.
—Mejor vamos al hotel —dijo Bonnie, tomándola por el brazo y quedándose sola con sus pensamientos por unos segundos—. ¿Puedo preguntarte algo? —dijo Bonnie cuando ya estaban dentro del elevador para dirigirse a su cuarto.
—Bonnie, sabes que te cuento todo. Si me vas a preguntar de Stefan te digo que... Stefan, Stefan era todo lo que quería, pero ya no. Cada vez me olvido más de él y ahí está. Nunca voy a ser como esa perra de Katherine...
—Ya, ¿de qué sexo hablas? —preguntó directa como siempre, sin tomar en cuenta lo que su amiga le estaba diciendo.
—Estoy segura que hablamos de eso, con Damon —contestó como si fuera más que obvio.
—Elena, mírame —la sujetó de los hombros para que la mirara fijamente pero Elena parecía volar igualmente.
—No te pongas tan seria, gran cosa... nos acostamos. ¿Te digo qué? No fue sólo una vez y todas las veces fueron grandiosas. Es mas... —dijo saliendo del ascensor, apoyándose en Bonnie y exclamando al mismo tiempo que tropezaba y casi caía al suelo.
—Está bien, no tienes que darme explicaciones.
—Lo dices como si no quisieras acostarte con mi hermano algún día —Bonnie rodó los ojos y tocó la puerta y Damon les abrió con semblante serio, Elena se lanzó a sus brazos y apretó sus labios contra los de él.
—Hola, cariño.
—¿Acaba de decir "cariño"?
—Discúlpala, está... Tiene sueño. Vamos, Elena —la tomó del brazo y la arrastró hacia el cuarto.
—Te extrañé —le dijo ella a Damon teatralmente mientras Bonnie la llevaba al otro cuarto.
