Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a Maroon-dragon.
CAPÍTULO 29: Terrores y pesadillas
Fenrir sabía que había sido bendecido con una vida más bien tranquila, porque no tenía ninguna necesidad de temer a las cosas que había en su isla. La única cosa que había encontrado bastante aterradora fue cuando se había dado cuenta que lo habían dejado completamente solo. Incluso el episodio con Seth no había significado nada en comparación con lo que estaba viendo ahora.
Sabía que su padre había estado en alguna especie de angustia cuando finalmente bajó de la azotea con Tony. Sus ojos estaban rojos e hinchados, y parecía apoyarse fuertemente sobre Tony. Cuando intentó preguntar qué estaba pasando, Tony le agitó la mano articulando con su boca que le explicaría lo sucedido al día siguiente. Sin embargo, el recuerdo fastidió a Fenrir por el resto del día, así que había estado en alerta máxima en cuanto escuchó un fuerte grito desde el fondo del pasillo. Deseó haber escuchado a JARVIS cuando le advirtió sobre no entrar al dormitorio.
La imagen de su padre retorciéndose en medio de la cama, perdido en su propia cabeza, lo perseguiría para siempre. Su primer pensamiento fue que Tony estaba atacando a Loki mientras lo sujetaba por los hombros, presionándolo contra la cama. Descartó la idea de inmediato en cuanto vio sus ojos vacíos. Su padre tenía una pesadilla, reviviendo algún tipo de terrible recuerdo. Los músculos de su cuerpo estaban tensos y, su boca se abría y se cerraba como un pez fuera del agua. De vez en cuando, oía un sollozo proveniente de la garganta del dios. Lucía terrible.
—¡Aléjate! —Le gritó Tony, sacándolo de su estado de trance. Fue entonces cuando se dio cuenta que los dedos de su padre tenían unas hebras verdes envueltas a su alrededor. Si arremetía en su contra, las cosas terminarían muy mal. —¡Fuera de aquí! —Tony le gritó una vez más mientras intentaba que el dios no se hiciera daño. Sus piernas se sentían de plomo mientras salía de la habitación y se deslizaba contra la pared. Prancer inmediatamente ocupó su lugar en el regazo. Fue un pequeño consuelo después de lo que había presenciado. Levantó la mirada tan pronto Tony salió de la habitación, estaba cubierto de sudor y parecía agotado.
—¿Siempre es así? —Preguntó Fenrir mientras Tony se deslizaba contra la pared para hacerse a su lado.
—No, no lo es. Sólo que hubo un pequeño lío el día de hoy que provocó que tuviera una recaída. Ahora está bien, o por lo menos está inconsciente. Se tensó bastante y finalmente su cerebro se apagó. —Sintió lástima por Tony; si esto se había tratado de una recaída entonces él debía haber lidiado con una anteriormente. Tener que ver que esto sucedía una y otra vez, sabiendo que no podía hacer nada al respecto debía ser insoportable.
—¿Qué fue lo que le sucedió? —No podía imaginar ningún recuerdo lo suficientemente terrible como para causarle tal reacción.
—¿Cuánto te ha dicho? No estoy seguro de lo mucho que él quisiera que tú supieras… —.
—No mucho, a decir verdad. Me contó lo básico, lo que le sucedió antes de que fuera trasladado a prisión y que había cumplido su condena. —Sabía que su padre había dejado de lado los detalles, pero había dejado muy claro que él había sido el malo de la historia. No se había saltado esa parte.
—Cuando tu padre estuvo en prisión, hubo algunas personas que le hicieron cosas aún peores. No necesitas conocer los detalles y estoy bastante seguro que tú tampoco los quieres, dejémoslo sólo en el hecho de que aunque la parte física de tu padre se haya sanado, todavía tiene algunos problemas mentales que necesitan ser solucionados. Hoy ha sido uno de los peores días y espero que no se repita, sólo prométeme que no volverás a la habitación si lo oyes gritar. Viste la magia y lo vulnerable que estaba, Loki no quiere que lo veas así… —Él tampoco quería volver a ver a su padre en ese estado. Probablemente eso le causaría pesadillas.
—Te lo prometo. —El hombre que estaba a su lado, no se parecía en nada al tipo lleno de energía que había estado corriendo alrededor de las tiendas de Navidad el día de ayer. Parecía viejo y cansado, y Fenrir no podía evitar preguntarse cuántas personas habían visto éste lado de él. El lado maduro y viejo.
—Señor, el Sr. Laufeyson ha despertado. —Fenrir no dijo nada en cuanto Tony entró al dormitorio. Simplemente se levantó y volvió a su cama, esperando poder encontrar algo para leer que mantuviera su mente lejos de lo que acababa de ver. Tony se haría cargo de su padre.
—Te ves como la mierda. —Fueron las primeras palabras que le dirigió al recién despertado dios, que lo favoreció con una mirada fulminante.
—Así me siento también. —Murmuró Loki mientras intentaba incorporarse. —¿Qué demonios ha sucedido? —Su voz sonaba como si alguien hubiera empujado un pedazo de papel de lija por su garganta. Tony no estaba sorprendido por la cantidad de gritos y sollozos que el dios había emitido. Aunque todavía se sentía perturbado por los terribles sonidos.
—Tuviste una pesadilla y luego perdiste el conocimiento. —Entró en el baño y sacó un analgésico, y un poco de agua. El dios debió haber tenido dolor de cabeza. Tony ya había lidiado un par de veces con lo mismo y siempre lo dejaba con un latido en el cerebro. Por no mencionar el hecho de que su cabeza se había dado un golpe contra la cabecera. —Mira, un analgésico. Te ayudará. —Se sintió un poco mejor cuando el dios se bebió el vaso de agua y pareció relajarse un poco. Todavía se sentía tenso entre los omoplatos. Estaba preocupado de que en el momento en el que Loki se calmara, comenzara a temblar y a gritar de nuevo.
—Lamento que tuvieras que ver eso. —Murmuró Loki y por un momento Tony se preguntó si debía comentarle sobre Fenrir. Lo descubriría de todas maneras.
—Creo que deberías hablar con Fenrir mañana, vino a ver qué estaba sucediendo mientras hacías ruidos… —Se sintió mal por hacer sentir al dios aún peor por la situación, pero ocultar la información de alguien a quien le tenía tanta confianza no parecía ser una buena idea.
—Maldita sea, quería mantener eso lejos de él. ¿Qué le dijiste? —Para alguien tan increíblemente alto, ahora parecía muy pequeño, en medio de la cama acurrucado en una pila de almohadas.
—Sólo le dije que algunas personas te habían hecho cosas terribles en prisión y que todavía te estabas recuperando. No le di detalles y le hice prometer que jamás entraría a la habitación de nuevo. —Tal vez debería ofrecerle más comodidad al hombre que estaba en la cama. En estos momentos se sentía como un idiota, de pie junto a la cama sin hacer absolutamente nada más que hablar sobre las cosas que hacían que el dios se sintiera peor.
—Supongo que tengo que hablar con él, me puedo hacer una idea de lo que pudo haber sido para él haber presenciado esto. —Tony se sentó al lado de Loki y le puso una mano en el hombro.
—No tenías control Loki. No podías hacer nada para evitarlo y él lo entenderá. Es un chico inteligente. —Sus palabras parecían no tener mucho efecto sobre Loki, pero el tacto parecía ayudar. Le hizo preguntarse a Tony con qué frecuencia Loki había sido cargado cuando era tan sólo un niño. Parecía anhelar afecto en la forma física más que nada. Con un padre como Odín, pensó que probablemente un abrazo cariñoso o una palmadita en la espalda no ocurrían muy a menudo. Sólo podía imaginar un niño de cabello oscuro, deseando el afecto que nunca obtuvo. No le sorprendió darse cuenta que fácilmente podía reemplazar a ese niño de ojos verdes con uno de ojos cafés que lucía exactamente como él. Ambos habían estado a la sombra de alguien que nunca pudieron ser. Para el caso de Loki había sido Thor, el hijo favorito, y para Tony había sido la ciencia.
Las sábanas se sentían frías bajo sus pies y la habitación tenía un olor a almizcle, una combinación entre sudor y calor. —JARVIS, por favor ventila la habitación por un rato. —Dijo mientras se levantaba. —Deberías cambiarte por algo menos húmedo. Voy a cambiar las sábanas mientras tanto. —Fue todo un acontecimiento ver la forma en que Loki ni siquiera se molestó en protestar si no que se levantó y cogió las cosas que necesitaba. Vio cómo sus piernas temblaban y quiso ayudar al dios en cuanto se tambaleó un poco, pero sabía que Loki no lo apreciaría. Ya dependía bastante de Tony y probablemente no se sentiría cómodo aceptando ayuda con cosas que él mismo podía hacer.
Una vez cambiadas las sábanas y las ropas malolientes, se deslizó debajo de las sábanas. Dios, estaba cansado. Había sido un día muy emotivo y apenas si había dormido en cuanto Loki comenzó a tener pesadillas. Cuando miró al dios que se había hecho a su lado, cayó en cuenta que éste lucía tan mal como se sentía. Era extraño ver al hombre dudar en qué parte poner su cuerpo. Las últimas semanas se había acurrucado contra Tony y ahora, de repente, parecía inseguro. El genio todavía lo quería ahí. Extendió su brazo y Loki se hizo a su lado. El multimillonario podía sentir todos sus músculos temblando, de la misma manera que lo hacía cuando tenía una subida de adrenalina.
Puso una mano sobre los oscuros mechones de cabello, mientras que con la otra acariciaba suavemente su espalda y costado. Sintió que unas gotas cayeron contra su cuello y se dio cuenta que Loki estaba llorando. —Oye, está bien… —Esas palabras parecían ser su mantra para el día.
—Lo sé, Stark. —Soltó el dios. Era evidente que se sentía frustrado y Tony estaba bastante seguro que no era con él.
—¿Sabes? No lloré ni una sola vez en cuanto mis padres fueron enterrados. Todos creían que estaba tratando de mantenerme fuerte en el funeral y me dieron muchos elogios por eso. Para ser honesto, no me había dado cuenta hasta que dos personas a los que yo había llamado padres durante tantos años se habían ido. No es que ellos me gustaran, pero eran mis padres… —Estaba intentando que el dios dejara de centrarse en sus oscuros y sombríos recuerdos y cayera en cuenta que ya no estaba en ese terrible lugar. No estaba seguro de por qué había elegido el funeral de sus padres como historia, pero de alguna manera parecía adecuada.
—¿Por qué me cuentas esto? —Murmuró Loki.
—Calla, no he terminado todavía. No lloré por seis meses después de eso y entonces, un día de la nada empecé a llorar y no pude parar. Fue realmente vergonzoso, ya que estaba enfrente de una chica con la que había dormido. No creo que me hubiera vuelto a llamar. De todos modos, al final sentí cierto alivio. Lo había puesto detrás de mí, hice lo lógico y pude seguir adelante. —En serio, ¿cuál era el punto de contar la historia?
—¿Estás diciendo que debería llorar con la esperanza de dejar que todo siga después de eso? —Loki parecía bastante escéptico con la idea, y para ser honesto también Tony.
—No, sólo estoy diciendo que es lógico. No voy a pensar menos de ti por llorar, podrás ser un dios pero también eres una persona… —Dios, debería haberse convertido en un filósofo.
—Stark… —.
—Hmm... —.
—Eres un siquiatra terrible. —O tal vez no…
