Disclaimer: InuYasha así como todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Ésta historia así como los lugares y situaciones han salido de mi mente, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

Mein Gott! Voy empeorando, si les soy sincera, olvidé por completo todo lo relacionado con actividad de aquí, semanas pesadas. En fin, la verdad no quiero molestarles con más palabras ajenas a la historia, así que les dejo el penúltimo capítulo.

Mucho me temo, no tiene epílogo.


Cáp. 29

-¿Podrías dejarme un momento con ella?- Le cuestiono viendo sus ojos llenos de lágrimas, mientras el pasa su mano por mi mejilla, limpiando las gotas de agua salada que me inundan.

-Por supuesto- Dice, y sin más, sale de la habitación

-Hermana- Digo mientras tomo la mano que hace unos segundos Touya dejó en la orilla de la cama –No sé… no sé….- Digo, sin embargo, no puedo, las palabras no desean salir de mis labios, no desean llevara cabo una despedida… es sólo el reflejo de una muerte que me niego a aceptar. -Kikyo- Pronuncio finalmente después de un pequeño tiempo sin emitir sonido alguno –Lograste hacer que te odiara, lograste que maldijera tu existencia, y lograste la pérdida y recobro de confianza una y otra vez- Le sigo contando al cadáver que se encuentra ante mis ojos -¿Y todo para qué?- Pregunto con voz suave, mientras con mi mano libre retiro de mi rostro las lágrimas necias que decidieron salir con la cabeza hacia arriba, esperando no llorar más –Para protegerme de Naraku, ¿pero sabes? No entiendo la importancia de eso, sin ti, y sé que puede sonar hipócrita, sin embargo, no puedo evitarlo, me siento como la peor basura del mundo- Le digo comenzando a alzar la voz -Quiero que vuelvas…- Digo débilmente esperando alguna reacción –Quiero que vuelvas….- Repito aun con esperanza, sin embargo, la muerte es definitiva y no puedo hacer más -¡Quiero que vuelvas!- Grito mientras la tomo de hombros, inclinándome para estar a su altura, y de éste modo, poder abrazarla -Por favor… no te vayas- Comienzo a decir –Ven y cúmpleme la promesa de pasar tiempo juntos, cúmpleme la promesa de recuperar el tiempo… ¡Vuelve!- Grito a todo pulmón, sintiéndome desvanecer, para después sólo escuchar como entran a la habitación pidiendo un tranquilizante y una camilla…

Abro lenta y pesadamente los ojos, observando, ¿una mancha?, no, es una persona… cuyo rostro y forma poco a poco comienzan a clarearse dejándome ver un par de ojos dorados, cuyo semblante es profundo, de preocupación y a su vez de dulzura.

-Kagome- susurra -¡¿En qué estabas pensando?!- Me cuestiona alterado, y en parte lo comprendo, sin embargo…

-¿A qué te refieres?- Le pregunto confundida.

-Te alteraste, y sabes muy bien que eso no es bueno, has tenido varias emociones en poco tiempo y con esto, ¿crees que te haría bien?- Dice y yo, simplemente no me inmuto

-No me importa- Le digo fríamente –Ahora sólo sé que mi hermana está muerta- Le digo con rabia

-Vamos pequeña- Menciona a la vez que me abraza –Sólo prométeme que no te meterás en problemas, ¿sí?- Me pregunta, sin embargo, necesito meterme en un problema más, sólo uno que hará que todo vuelva a ser como antes.

-No te lo puedo prometer- Le respondo viendo a sus ojos, cuyo mirar refleja tristeza y preocupación –Es más fácil que tú me prometas que no te meterás en mis asuntos de los próximos días- Le digo para ver una mirada de asombro –Necesito que me des un poco de espacio y libertad- Finalizo diciendo algo que no creí decir, esto suena a un rompimiento, y puede que así lo sea, sin embargo, necesito aclarar algo, necesito encontrar la felicidad y para ello, necesito hacerlo…

-¿Qué tienes pensado hacer?- Me pregunta un poco asustado, algo muy raro en él.

-No te preocupes, no pasará nada importante, sólo quiero resolver un pequeño problema que acaba de surgir, sólo es una duda que vino a mi mente- Le respondo para separarme de él y levantarme de aquella cama de hospital, para ir hacia el cuarto en el que debe de estar Syaoran

-¡Mami!- Grita mi pequeño, ocasionando que gire para ver como corre desde un pasillo o mejor dicho, camina cuan rápido puede, para llegar hasta mi, y extender ambos brazos

-Te extrañé mucho- Me dice con una sonrisa –¿Dónde está tu amigo?- Me pregunta viendo en dirección trasera a mi.

-¿Amigo?- Le pregunto desconcertada -¿A qué amigo te refieres?- Le pregunto, puesto que a Kouga le llama tío, a Sesshoumaru de igual manera y a Inu Yasha papá.

-Sí, el de ojos de color amarillo y cabello blanco brillante- Dice, dejándome confundida, ¿Se refiere a Inu Yasha o a Sesshoumaru? –El que vivía con nosotros- Me explica para entender que se refiere a Inu… ¿pero por qué?

-¿Vivía?- Le cuestiono y el asiente con su cabeza

-Es que, me da miedo, no me gusta que viva con nosotros- Finaliza, para después, sentir como alguien nos observa, levantar mi rostro y encontrarme con él… con su padre y sin evitarlo, verlo con ternura y angustia ante las palabras de Syaoran, quien lo ve con temor.

-Syaoran, tranquilízate- Le susurro al sentir como me abraza con fuerza –Recuerda que él es tu padre- Le digo esperando que lo recuerde

-Pero por que yo le dije, pero mami ya no quiero que él sea mi papá- Me dice en el oído, para no entender el por qué de esa actitud

-Nos vamos- Le digo a Inu Yasha mientras tomo a mi hijo en brazos –Te esperamos en la casa- Le digo, esperando que entienda la indirecta

-Mami, ¿dónde está mi tía?- Me pregunta, para detenerme en seco

-Está con tus abuelitos- Le digo tratando de esbozar una sonrisa, sin embargo no puedo, la tristeza me lo impide, pero lo que me desconcierta es que él ha comenzado a llorar –No llores, ella estará muy bien allá- Le digo tratando de consolarlo

-Pero mamá, ella está muerta, y no la volveré a ver- Dice, algo que me deja desconcertada puesto que el hace unos meses no entendía el concepto de la muerte y ahora al parecer le teme.

-Pero… hijo…- Balbuceo sin saber que decirle –Mejor vamos a casa- Le digo para seguir caminando…

Al llegar a casa, lo dejo en su habitación, dormido, para después descender hacia la estancia para poder esperar a Inu Yasha, hablar con él y tomar una decisión…

-Que bueno que llegas- Le digo a Inu viendo como entra por la puerta de la casa dejando su juego de llaves sobre una mesa y su abrigo en un perchero, para después tomar asiento a mi lado

-¿Qué sucede? ¿Por qué sigues despierta?- Me pregunta a la vez que pone su mano alrededor de mi cuello y esta sentado de lado en el sofá, viéndome al rostro.

-Necesito hablar contigo- Le digo

-¿Harás lo que te pide Syaoran?- Me pregunta un poco triste, logrando que entienda el por que de su preocupación, sin embargo, lo niego con la cabeza -¿Entonces?- Pregunta con confusión

-Quiero, que Syaoran entienda que eres su padre, y que quiera o no así será, además, deseo saber la razón del cambio de actitud de él- Le digo –Asimismo, quiero pedirte un pequeño favor- Le digo acercando un poco más mi rostro al de él

-Cuenta conmigo para lo que quieras pequeña- Me dice para después darle un abrazo con un sentimiento raro –Verás, necesito salir por unos días, y quiero que cuides a Syaoran, prometo no tardarme ni cinco días- Finalizo para ver como piensa

-¿Y si llora?- Pregunta

-Para eso eres su padre- Le digo mientras me levanto –Pero si no quieres no hay problema, Kouga puede cuidarlo- Le digo mientras subo las escaleras, sin dejar que él me conteste…

No puedo dormir, llevo algunos minutos en pijama, sin embargo, no consigo conciliar el sueño, algo raro, tal vez sea la preocupación o el desconcierto... puedo escuchar como tocan a la puerta de mi habitación.

-Adelante- Digo ya sentada de la cama.

-Kagome- Dice Inu Yasha entrando al cuarto -¿A dónde vas a ir?- Me cuestiona

-No puedo decirte eso- Le digo viendo como camina hacia la cama y se sienta en ella –Es algo que prefiero no decir- Finalizo

-Kag, me preocupas- Dice acercándose más a mi –Y cuando me preocupo es por que algo no anda bien- Dice para darme un corto beso en los labios –Así que decide, si me dirás o no- Finaliza, después de haberme llevado al mundo de sueños

-Yo… no… lo… sé- Le digo pausadamente para tratar de calmar mi corazón, que ha comenzado a latir de una forma un tanto rápida.

-Vamos Kag- Dice para después volver a besarme y a su vez, recostarme suavemente en la cama sin detener su actividad -¿Qué dices? ¿Estás preparada?- Me pregunta mientras besa sutilmente mi cuello, para después ver mis ojos.

-Inu Yasha… siempre he estado preparada- Le digo para ver como sonríe –Sólo que quería esperar al momento adecuado- Le digo para ver como aquella sonrisa de sus labios se ensancha aún más y así volver a besarme y descender poco a poco, desde mis labios hasta mis senos…

Siento como sus besos están cargados de dulzura, amor y un sentimiento que no logro entender, tal vez sea por el hecho de que llevo aproximadamente cinco años sin sentir.

De la manera más delicada y sutil, me despoja lentamente de las prendas que llevo, como si esta fuese la primera vez… después, él mismo se retira su ropa de una forma lenta, para después, poder sentir como cada caricia y cada beso, me demuestra que a pesar del tiempo y la distancia, nuestro amor sigue latente.

-No sabes cuanto te he extrañado- Me susurra al oído

-Y tú no sabes cuanto te amo- Le digo para ahora ser yo quien lo bese, y quien lo acaricie… permitiéndome volver a sentir sus manos sobre mi cintura y mi espalda desnuda, a la vez que le propicio algunos cuantos masajes en su espalda y brazos.

Él, por su parte, con sus dedos acaricia el contorno de mi cuerpo, de una manera que me produce una ligera descarga eléctrica por todo el cuerpo, es una sensación difícil de explicar.

No pensé que volver a sentir su piel contra la mía fuera a ser tan placentero y relajante, no pensé que el sentir como da suaves caricias y masajes a todo mi cuerpo fuese tan embriagante… no pensé que su amor fuera más grande de lo que esperaba.

Al poco tiempo, siento como se aleja un poco de mi, ocasionando un poco de frío en aquellos lugares que ha dejado descubiertos, sin embargo, paso mis manos por su pecho para darle suaves caricias, para así, detenerme y verlo a la cara, y volver a besarnos, hasta sentir como ambos estamos preparados después de un largo tiempo de estimulación e incitación, para de este modo, culminar el acto con suaves pero firmes envestidas de su parte…

Al paso de unas horas de larga actividad física, por llamarlo de algún modo, finalizamos esto que ambos deseábamos y esperamos, algo de lo cual no me arrepiento, por qué se que fue por amor, por que sé que ambos lo quisimos, y por que tengo en la mente, de que puede que esta sea la última vez que sienta algo así…

Puedo escuchar un llanto, además de que puedo sentir una especie de calor y un par de brazos que me sujetan con fuerza, al paso de unos minutos, logro despertar completamente, para ver como Inu Yasha está a mi lado, abrazándome.

-Inu Yasha- Le llamo lentamente para ver que aún no se despierta, y de cierta forma, se ve tan tierno en ese estado, además de que no puedo resistir la tentación de besarle los labios, así que, sin dudarlo lo hago.

-Mmm- Es lo que percibo de su parte -¿Qué sucede pequeña?- Me pregunta mientras me da otro beso

-Syaoran está llorando- Le digo para sentir como ambos nos sentamos para vestirnos e ir a ver a Syaoran.

-¿Qué pasa hijo?- Le pregunto para sentarme a su lado -¿Soñaste algo feo?- Le pregunto nuevamente para ver a Inu Yasha recargado en el marco de la puerta

-Soñé que te ibas con mis abuelitos y mi tía- Dice entre sollozos, y lo peor del caso, es que puede que eso se haga realidad.

-Eso no pasará- Dice Inu Yasha –Yo los cuidaré a ambos, así verás que no pasará nada malo- Menciona acercándose a nosotros, viendo como mi pequeño lo ve de una forma dulce –Ven pequeño- Le dice Inu Yasha para ver como Syaoran, dudando un poco, lo abraza, para después seguir llorando

-¿Qué te parecería tener hermanitos?- Le pregunta Inu Yasha, tal vez para animarlo, ocasionando únicamente de mi parte una sonrisa, y a un Syaoran un poco contento, con una leve sonrisa, la cual va desapareciendo poco a poco

-¡No quiero!- Grita a todo pulmón dejándonos un poco confundidos ante aquella reacción

-Hijo, pero siempre quisiste un hermano con quien jugar- Le digo para tratar de acercarme a él, y al hacerlo se separa bruscamente de Inu Yasha para abrazarme efusivamente

-Mamá, si quiero un hermanito- Dice –Pero no quiero que él tenga a su papá, yo no lo tuve por mucho, mucho tiempo y él si lo tendría- Dice para seguir con su llanto

Y tiene razón, sin embargo, el careció de un padre por razones totalmente diferentes a las que se imagina, y… si llegase a tener un hermano, puede que sienta envidia, al presenciar como su padre ve sus primeros pasos, sus primeras palabras. Pero hay algo que aún no entiendo es cómo adquirió esa forma de pensar, hace unas horas hablaba de la muerte como algo terrible, que, aunque lo sea, él no sufría al pensar que mis padres estaban muertos, y ahora…

-¿Mami?- Me llama Syaoran para ver a Inu Yasha, quien me ve un poco extrañado -¿Qué te sucede mami?- Me pregunta

-Syaoran, ¿por qué piensas así?- Le pregunto en forma seria

-Porque así me dijo un señor, me dijo que mi papá lo iba a querer más por que lo iba a ver crecer- Dice a la vez que sus ojos se vuelven a poner cristalinos y comienza a hacer una mueca de llanto.

-Malditos- Escucho que dice Inu Yasha en voz baja

-Por eso trataste así a tu padre en el hospital, ¿verdad?- Le pregunto, y él asiente con su cabeza –No te preocupes pequeño, verás que pronto no te volverán a molestar- Le digo mientras siento como mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas

-Bien pequeño- Dice Inu Yasha –A dormir- Le dice mientras veo como Syaoran está un poco asustado

-Mami, papi… ¿puedo dormir con ustedes?- Pregunta a punto de llorar

-Claro que sí pequeño- Le dice Inu Yasha para ver como lo toma en brazos y así subirlo a sus hombros y caminar hacia la que es de ahora en adelante, nuestra habitación…

-Dime pequeña- Dice Inu Yasha con Syaoran dormido en medio de la cama, entre nosotros, y él apoyando su cabeza sobre una mano -¿Te gustaría darle hermanos a Syaoran?- Pregunta con una gran sonrisa

-Podremos adoptar- Le digo acostada, sin tomarle tanta importancia a lo que dice

-Pero yo quiero hijos nuestros- Lo menciona con un puchero –Vamos Kag, di que si, después de todo verás como a Syaoran le fascinaría la idea- Finaliza, y yo, sólo cierro mis ojos y doy un suspiro

-Puede ser una opción- Le digo para sentir como besa mi mejilla –Pero sólo uno- Le aclaro

-Hay que darle más hermanos- Dice -¿Por qué no quieres? ¿O acaso no te gusta mi trabajo en la cama?- Pregunta ocasionando que abra los ojos de una forma pesada y lenta

-Eres un idiota- Le digo –Espero un día hacerte entender el dolor del parto- Le digo para escuchar como suelta una carcajada

-Eso significa que si te gusta mi trabajo en la cama- Menciona para sentir como me besa los labios, y al separarnos, ver como esta arriba de Syaoran, esperando no hacerle daño, como si estuviese haciendo un puente

-Vas a lastimar a Syaoran- Le digo

-Pero sólo fue un beso, no pienso pasar más allá- Dice

-Entonces duérmete- Le digo para darle la espalda tanto a él como a Syaoran, pero siento como suavemente me gira para verlo a los ojos

-Kag, el día de hoy noté que hablabas como si no te quedara mucho tiempo de vida, ¿Por qué?- Me pregunta, cosa que no me impacta, el siempre fue muy observador.

-Te dije que no quería preguntas- Le digo para cerrar los ojos

-Entonces mañana hablamos- Me dice para después, ya no recordar más y caer en sueño…

Al abrir los ojos lentamente, puedo observar cómo estoy con aquellos a quienes amo, tanto mi hijo como a Inu Yasha.

-¡Mami!- Grita Syaoran a la vez que da un brinco de una manera alegre

-¿Así que ya estabas despierto?- Le pregunto al instante en que me siento

-Sí, mi papi me dijo que nos hiciéramos los dormidos, para dejarte descansar- Dice mientras siento como jalan mi mano para acercarme a él, y sentir como besa sutilmente mis labios

-Syaoran, necesitas cambiarte, hoy te voy a llevar con Kaede- Le digo de una forma seria mientras él dice "yupi" y sale corriendo del lugar

-Hoy voy a salir todo el día, vuelvo en la noche, así que por favor pasa por Syaoran a la una- Le digo a Inu Yasha mientras me ve tiernamente

-Claro pequeña, después de todo es nuestro hijo- Dice esbozando una sonrisa –Pero por el momento ven a mis brazos- Dice mientras toma mi muñeca y me jala ocasionando que caiga sentada a la cama mientras el me toma de la nuca y me besa

-Prométeme, que no dejarás que crea que me engañas- Le pido –Prométeme que no me darás motivos para dudar de ti- Finalizo mientras poso mi frente en su pecho, permitiéndole que proporcione suaves caricias a mi cabello.

-Es una promesa- Dice para volver a besarnos…

Después de eso, ambos nos vestimos y arreglamos, y cada quien se fue por su lado, sólo espero saber donde está Naraku, no entiendo por qué me es tan difícil encontrarlo si él nunca se esconde, cada vez que intento llamarle a su teléfono celular me manda al buzón…. algo que me ha empezado a incomodar…

-¿Sí? Diga- Pregunto al contestar el teléfono móvil

-Señora, le informamos que su hijo ha desaparecido, nos acaba de informar un amigo de la familia- Dicen del otro lado de la línea, algo que no me gusta

-¿Quién habla?- Le cuestiono, puesto que no me dejaré engañar. Al parecer esto fue una broma ya que colgaron el auricular, sin embargo, por si eso llegase a ser cierto, prefiero ir a casa, esperando encontrar a Inu Yasha.

-¡Inu Yasha!- Grito entrando a la casa esperando encontrarlo, pero al no recibir respuesta, prefiero subir hacia la que era nuestra habitación -¡Inu Yasha!- Lo llamo nuevamente esperando obtener respuesta, pero ésta aún no se me concedía.

-¿Qué es esto?- Pregunto al aire al ver un bolso desconocido para mi, eso sin contar el hecho de que yo carezco de esos accesorios -¿Pero qué rayos está pasando?- Me dije a mi misma al ver más prendas desconocidas, y mi miedo se incrementa al escuchar algunas risas provenientes de mi habitación, al llegar a la puerta, sé qué es lo que me encontraré, sin embargo algo en mí pide verlo con mis propios ojos, así que sin dudarlo abrí la puerta lentamente.

Puedo observar a Inu Yasha, aquel que profesaba un inmenso amor hacia mí, en la cama, notando su espalda desnuda con una sábana que cubre lo suficiente. Noto como se mueve de arriba hacia abajo, teniendo presente que está teniendo relaciones sexuales; lo que me pregunto es… ¿con quién?

Desgraciadamente esa duda se esfuma al ver como en un movimiento ligeramente brusco, cambian de posición, dejándome ver a Kagura completamente desnuda, puedo ver su espalda y sus senos, puesto que se ha puesto de perfil.

-Eres un idiota- Murmuro, con tantas ganas de irme, sin embargo, me prometí que no dudaría de él, así que prefiero enfrentarlo, esperando una explicación de su parte.

-Inu Yasha- Le llamo suavemente, con una infinita paciencia que poco a poco se me acaba –Inu Yasha- Repito entre dientes y con enojo al ver que no reacciona, al ver cómo sigue con su actividad… -¡Inu Yasha!-Grito a todo pulmón, sin embargo, parecen no cesar

Los celos, la ira, la frustración están tomando un lugar sumamente importante en mi ser, así que sin esperar a que me vean, o pongan atención, llego y los separo, sin importarme el hecho de verlos a los dos desnudos.

-Kagura- Le llamo con furia

-¿Qué sucede Kag?- Me pregunta con burla y entre carcajadas, sin inmutarse por estar en ese estado ante mí. Además… ¡¿Kag?!

-En primera, no me llames "Kag", y en segunda, lárgate de mi presencia, no te quiero ver- Le digo con enojo, sin embargo, ella no hace movimiento alguno.

-Vamos Kag, no te enojes- Me dice Inu Yasha, ocasionando que lo vea de un modo asesino, por decirlo de algún modo

-Tu cállate- Le ordeno esperando que Kagura se vaya, después de todo, a ella no tengo por qué verla ni soportarla

-¡¿No entiendes que te largues?!- Le grito mientras le tomo el cabello con una mano, para comenzar a jalárselo mientras que con la otra mano empiezo a empujarla de la habitación, siendo seguidas por Inu Yasha quien sin vergüenza, se para desnudo de la cama. Sigo empujando a Kagura hasta sacarla de la casa, sin importarme la hora del día, o si algún niño o incluso un drogadicto pase.

Después, le cierro la puerta en sus narices, dejando la casa con llave para que no salga

-¡Nos veremos luego Kagura!- Le grita Inu Yasha un poco animado, sin pudor.

-¿Por qué lo hiciste?- Le pregunto con gran enojo viéndolo de una forma dolida, para después, escuchar una sonora carcajada de su parte

-Te odio… te odio… ¡Te odio!- le grito a todo pulmón para salir de la casa dejando tras de mi a una persona que dudo me ama…

Continuará...