Tocó el timbre y esperó impaciente a que le abriesen la puerta, la mano derecha le temblaba desde hacía un par de días y además sudaba más de lo normal. Intentó relajarse, respirando una y otra vez pausadamente hasta que recibió respuesta.
- House, ¿Qué haces…
Antes de que pudiera completar la frase Tamy se había colado entre sus piernas.
- ¡Papá! – gritó emocionada.
House se agachó ignorando el dolor en su pierna y abrazó a su hija. Hacía dos semanas que no la veía, en parte había retrasado su visita por el accidente que tuvo con las pastillas. Aun seguía confundido y no paraba de darle vueltas a la cabeza.
Cuddy intentando mantener la compostura tomó a Tamy del hombro.
- Cariño, ¿Por qué no ves un ratito la tele mientras yo hablo con papá? – acarició su cabello.
La pequeña abandonó el pasillo cabizbaja mientras movía la manita despidiéndose de su papá.
Una vez a solas Cuddy tomó la palabra.
- Debiste avisar que venías, es tarde.
- Quería entregarte esto.- sacó unos papeles firmados procedentes del juzgado.
- Retiras la demanda.
- Sí.- la miró a los ojos
- ¿Me concedes entonces la plena custodia?
- No, ahora estamos igual que antes. Nadie tiene su custodia.
- ¿Qué pretendes con esto? ¿Qué todo vuelva a ser igual que antes? ¿Quieres fingir que no has tratado de arrebatarme a mi hija?
- Sé que las cosas no van a ser igual que antes, solo quiero llegar a un acuerdo.
- Estuve detrás de ti semanas intentado convencerte de llegar a un acuerdo, y a cambio solo recibí tu desprecio ¿Por qué tendría que actuar diferente?
- ¡Porque tú no eres igual que yo! – levantó la voz.- Todo este tiempo he mirado más por mi que por Tamy, sin preocuparme como podía afectarle esto. Y sé que por mucho que me odies no eres capaz de pagarlo con ella, siempre la tienes en cuenta para tomar cualquier decisión.- dio un paso hacia ella.- Puede que tenga problemas para cuidar de mí mismo, pero sabes que me puedo hacer cargo de Tamy perfectamente. Creo que lo he demostrado durante este tiempo, no haría ninguna locura delante de ella.
- Necesito pensar.
- Siento haberte hecho todo esto.- acarició su mejilla
Ella tomó su mano y la retiró de su rostro.
- House, vete.
Era consciente de que tardaría en ganarse su confianza, pero haría todo lo posible por recuperarla.
A la mañana siguiente John Scott lo había vuelto a citar en su despacho, y algo le decía que no era para nada bueno.
- No me andaré con rodeos, estás despedido.- le tendió un sobre.
House palideció y se recargó en su asiento.
- Robar medicamentos del hospital es una falta grave, y más sin receta.
House le miró sin comprender.
- No te hagas el sorprendido, hace una semana ingresaste con sobredosis de morfina. La recepcionista te vio entrar en la farmacia de madrugada.- hizo una pausa.- Esa carta es una recomendación, te irá bien.
- Sé que es difícil de entender pero entré a por somníferos, no a por morfina.- masajeó su pierna.- Cometí un error, no pedí que me hicieran una receta. Pero estoy convencido de que no tomé morfina, no sé que es lo que está pasando exactamente.
Lo sé, es muy corto pero lo he escrito con el poco tiempo que he sacado. Ahora sí, este sábado actualizo porque ya tengo otro capítulo preparado. Gracias por dejar vuestra opinión queridos lectores, espero que se anime más gente a comentar.
