hola ¡hola mis queridas seguidoras! Acá hay ¡otro capi de la historia!
Comenzamos con Milo, no se si será suplicio para el, o para sus compañeros.
¡feliz navidad a todos!
¡déjenme saber su parecer!¡con un entretenido REVIEW!
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les regalo estas anécdotas doradas
Agosto, mes del suplicio de escorpio.
Contrario a lo que se pueda pensar, Milo de Escorpión cuando le tocaba, era un hombre ascendoso y meticuloso, es verdad que solía hacer desapariciones majistrales a la hora de la limpieza, pero si el se ofrecía a ayudar, lograba su cometido y dejaba satisfecho a quien le pidió ayuda, o a quien el la ofreció, ¿excepción de huir a la hora de la limpieza? Cuando el era el anfitrión, allí, los que lo conocían sabían que era muy meticuloso y ordenado y los que no, creían que les habían cambiado al amigo, pues de una persona en apariencia huidiza a colaborar, se transformaba en la mas colaboradora del planeta.
-listo, ya está todo. Dijo Milo por fin, dejando la mantequilla casera en el centro de la mesa, al lado del yogurt, de fabricación casera, siendo arquitecto, restaurador de casas y carpintero, era un hombre que gustaba de hacer productos artesanales, aunque eso lo sabían solo 7 personas, de las cuales, solo quedaban 3 con vida, era producto de su curiosidad y de haber entablado amistad con personas de origen tan diverso como el granjero y el profesor de arquitectura al cual, salvó de ahogarse una vez en isla Milos. –
Ya está, todo, los jugos, el café, los diferentes platillos ¿me falta algo?¿me falta algo? Se preguntaba el escorpión dorado - ¡ah si!¡claro que si! Exclamaba al tiempo que un ding se escuchaba, del horno sacó un gran pan, sonrió.
-ya todo está listo. Dijo al tiempo que un tornado morado llegaba.
- ¡hola tío Mil!¿hoy iremos a la playa? Preguntó la pequeña Shaina Mu, el la cargó.
-hola Shaina Mu, no lo se. Dijo con calma, ella lo miró.
- ¿por que no lo sabes? Preguntó –porque el tío Mil va a hacer algo con nosotros en la mañana. La niña miró.
-hola ¡tío Muss! Exclamó –mi querida Shaina Mu. Dijo el francés mientras la niña corría hacia el y este, la cargaba, Milo miró la escena enternecido.
-tenemos algo que hacer, pero en la tarde, el tío Milo, es solo tuyo. La pequeña aplaudió en brazos de Camus.
- ¡wiiiii! Exclamó feliz, este la dejó en el suelo, la niña se sentó esperando a los mayores - ¿Qué tenemos que hac? Preguntó Milo.
-después te digo. Dijo Camus mientras Saga llegaba junto a Máscara –buenos días.
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Dijeron –hola. Dijeron Milo y Camus al unísono, todos fueron llegando y poco a poco sentándose, Shaina Mu suspiró y se dedicó a comer.
-Shaina Mu quiere ir a la playa. Dijo Camus como quien no quiere la cosa –si, pero, yo quería ir con…comenzó la pequeña.
-Muss y yo, no podremos llevarla. Dijo Milo –Máscara y yo, tampoco. Dijo Afrodita –no, Alde y yo menos. Dijo Saga, Mu suspiró.
-mucho menos Shaka y yo. Shura sonrió –el maestro Dohko y yo, estaremos ocupados. Aioros miró a la pequeña.
- ¿quieres que te llevemos Aioria y yo? Preguntó el arquero –no es por nada, pero yo quería ir con…comenzó la pequeña.
-encanto del desierto. Susurró Milo, la niña perdió por un momento la expresión en la mirada, luego sonrió.
- ¡si tío Aioria!¡si tío Aioros!¡si quiero que vayamos a la playa los 3! Ambos asintieron y acordaron con la pequeña llevarla a la casa principal, para que recogiera sus cosas, así, se desarrolló el desayuno.
Los 10 restantes, se sentaron en el coliseo –oh si, con Aioria lejos y el complejo de culpa de Aioros mas lejos, podemos comenzar. Dijo Shura feliz –vamos a tener que hacer esto para el 30 de noviembrre. Dijo Camus, Milo asintió.
-para eso, faltan siglos. Dijo –no tantos como crees Milo. Dijo el maestro Dohko –ya, ya chicos, manos a la obra. Dijo Saga - ¿Qué haremos para el cumpleaños del gatito? Preguntó, todo mundo abrió la boca para decir algo, cuando vieron un hecho curioso, Misty, Marin, Shaina, Algor, Dante, Geist, y el resto de la orden plateada (con Cristal y Albiore incluídos) corrían despavoridos.
- ¡ya verán! Gritaba una persona enfadada, envuelta en un destello azul - ¡feliz cumpleaños muñeca! Gritaba Misty - ¡ya te daré yo!¡un feliz cumpleaños laserta! Gritaba Luna de Lince.
-por eso, amo las bromas de cumpleaños. Dijo Máscara –si, son divertidas cuando tu, no eres el objeto. Dijo Mu, todos rieron, incluso Saga.
-esta noche hay fiesta. Dijo Shura, Afro asintió.
-pero aún, no sabemos donde. Agregó –en fi, sigamos con la broma para Aioria. Dijo con calma Aldebarán, todos asintieron y siguieron planeando el feliz festejo.
Milo iba en la tarde por Athenas, tarareando alegremente, llevaba unas compras a su auto y las depositó allí con sumo cuidado, tras cerrar la maleta, se dedicó a caminar mirando la ciudad, cuando escuchó, un grito aterrador –no trates de resistirte espectro. Dijo un hombre, con mirada felina, uñas afiladas y alargadas.
¡no te voy a dejar que me secuestres!¡maldito nosferato! El rió –resistirte será imposible. Dijo con calma emanando una luz rojiza como sus ojos.
-resistirme será imposible. Respondió la espectro de Nigromante, el sonrió.
-acércate a mi. Ordenó. Ella asintió y comenzó a acercarse - ¡oye tu!¡deja a mi novia! Exclamó Milo - ¿Cómo t atreves sucio mortal? Preguntó el vampiro enojado, Milo sonrió.
-ella es mi chica ¡encanto del desierto! Margareth parpadeó - ¿Qué? Preguntó –deja que me encargue yo de el. Dijo Milo colocándose su armadura, el vampiro rió.
-no podrás conmigo. Dijo –ya lo veremos ¡aguja escarlata! Lanzó, Margareth veía como Milo peleaba con el, estaba muy debilitada por el control mental, aunque había sido momentáneo, también había sido agotador.
Milo, de verdad me estás defendiendo. Cuando el escorpión dorado, acabó con el vampiro, miró a la chica y a las personas que se aglomeraban, la tomó en brazos y corrió a la velocidad de la luz, a isla Milos, llegaon a un sitio privado.
- ¿Por qué me rescataste? Preguntó ella –bueno….la verdad, iba pasando por allí y yo…bueno, Margareth, me confesaré, creo que me enamoré de ti, por lo que eres. Ella comenzó a llorar de repente.-
Oye ¿Por qué lloras? Preguntó Milo despistado –salí con Afrodita, porque quería darte celos, me enamoré de ti no se cuando, pero se, cuando me di cuenta, cuando estuvimos en Brasil y te acostaste con la diosa Afrodita, al principio fue deseo, pero luego, llegó el amor, y quise que me prestaras atención, me dolió mucho cuando dijiste que solo éramos compañeros de cama y por eso, hice lo que hice. El asintió.
-lo lamento, fui un idiota. Dijo, ella sonrió –yo fui mas idiota que tu. Aseguró, el negó.
Mitad y mitad. Dijo –de acuerdo. Dijo ella –quiero que salgas conmigo, como mi novia. Margareth sonrió.
-si, Milo, lo haré. Dijo mientras se besaban y pasaban a otras cosas, en el atardecer, en la playa.
