Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a tufano79, solo me pertenece la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction
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Capítulo Veintinueve
POV Edward.
Para cuando llegué a la casa de Bella, era pasada la medianoche. Vi el auto de Alice aún estacionado en la calle. Aparcando en la esquina, troté hasta la casa de Bella. Mi karma no funciona a medianoche, linda. Tocando la puerta, Jasper abrió. Lucía muy preocupado.
—¿Qué sucede?
—Ha estado, de alguna manera, catatónica desde que llegamos. Alice está acostada con ella en su cama, pero es como si ella no estuviera por completo aquí —dijo él—. Estoy preocupado. Necesita ayuda. Obviamente lo que le sucedió la está acechando y sigue entrando más en esta depresión. ¿Hablaron de eso hoy? ¿Ha visto a alguien?
—No hablamos hoy sobre lo que sucedió. Así que, no sé. —Me encogí de hombros.
—Alice dijo que puedes subir directamente, órdenes de Bella. Tú realmente llegas a ella. Tal vez puedas convencerla de conseguir la ayuda que necesita. Tengo algunos consejeros y terapeutas sobre la pérdida, si está interesada —dijo Jasper—. Tengo que irme. Emmett se quedará conmigo esta noche ya que asumo que te quedarás aquí, ¿cierto?
—Síp. ¿Dónde está Emmett?
—Montando guardia. Sabes cómo es cuando las mujeres son atacadas —dijo Jasper, dedicándome una mueca—. Le recuerda a su hermana… Quiere salvarlas a todas porque no pudo salvar a Felicity.
La hermana de Emmett se fue a la universidad. Ella era hermosa, vivaz, la versión femenina de mi mejor amigo. Una noche, estaba caminando a casa luego de haber estudiado con un grupo cuando fue brutalmente atacada por un grupo de primer año, apresurándose a entrar a una fraternidad. Tenían como misión violar a una chica. Lo llevaron muy lejos y Felicity, la una vez burbujeante hermana de Emmett, está ahora en una residencia permanente de cuidados porque fue golpeada casi hasta la muerte y le causaron un gran trauma cerebral. Él la visitaba tan frecuentemente como podía, pero la instalación en la que está estaba más cerca de sus padres en el sur de Illinois, justo fuera de Edwardsville.
Subiendo las escaleras, vi a mi mejor amigo, parado como un guardia en la puerta de Bella. Lucía tan torturado como Bella.
—¿Estás bien, Em? —pregunté.
—Seh. Estoy bien. Te veré mañana, Edward. Espero que puedas ayudarla. —Rio triste.
—Sin presión —bufé. Emmett rodó sus ojos antes de aplastarme contra su pecho. Con un duro golpe a mi espalda, Emmett bajó corriendo las escaleras. Caminé hacia el cuarto de Bella. Alice estaba acostada en la cama, abrazando a nuestra nueva amiga, pasando sus dedos por su largo cabello. Bella sostenía un portarretrato, durmiendo irregularmente—. ¿Está bien?
—Es un zombi —murmuró Alice—. Con voz vacía, Bella dijo que estaría bien para mañana. Ha lidiado con todo esto, principalmente, sola. Bella necesita ayuda, pero temo que si lo sugerimos, se espante.
—Pequeñina, la ayuda que propones no servirá si ella no la quiere. Ahora, me siento un poco extraño hablando sobre Bella como si no estuviera aquí, cuando está usando tus senos como almohada —bromeé.
—Sé que te quería, Edward. Solo soy una sustituta —dijo, levantándose, causando que el marco cayera de los brazos de Bella. Lo recogí, viendo una ecografía—. Oh, me preguntaba lo que era. Bella arrullaba la foto. Pensé que le hablaba a su abuela.
—Su bebé. —Fruncí el ceño, acariciando el vidrio. Alice besó mi mejilla y se fue. Coloqué el portarretrato de vuelta a los brazos de Bella. Le coloqué seguro a la casa y volví arriba. Bella estaba despierta, frotando su rostro—. Hola…
—Edward, no tienes que quedarte —dijo, su voz rasposa y vacía—. Estaré bien. Solo necesito… bañarme cien veces.
—No tengo que quedarme, pero quiero hacerlo —respondí, subiéndome a su cama y sentándome en ella—. Siento que es mi culpa.
—Lo que sucedió hoy no fue tu culpa. Solo soy un imán para los imbéciles —bromeó, sosteniendo su marco cerca de su cuerpo—. Excluyendo a la compañía aquí presente, por supuesto. No eres un tarado, ¿o sí?
—Puedo serlo, pero solo hacia personas que lo son conmigo. —Solté una risita.
—Eso es perfectamente lógico —dijo Bella. Se aferró a su cubrecama—. Los escuché a ti y a Alice.
—Demonios.
—No, demonios. Ambos tienen razón. He estado lidiando sola con todo este dolor de corazón. Sé que no estoy saludable, emocionalmente. Físicamente, estoy tan bien como se puede, pero ver a un terapeuta no me atrae. No quiero conectarme con mis sentimientos. Apesta. Lo que me sucedió apesta y tengo que lidiar con ello —dijo amargamente.
—Bella, sé que es diferente de lo que tú estás lidiando, pero si nosotros perdemos a alguien, sea una víctima o un compañero, en el trabajo, no se nos permite volver hasta que veamos a un consejero, incluso solo para procesar lo que sucedió. He estado en el sofá del terapeuta más veces de lo que puedo recordar, incluso en casos donde no perdimos a alguien. Es duro intentar y procesar un evento tan traumático sin alguien que te dé una opinión objetiva —expliqué—. Hablar con alguien no te devolverá a tu bebé, puede ayudarte a superarlo. Puede ayudarte a avanzar de la terrible relación que tenías con James.
—Tal vez. —Se encogió de hombros—. Solo… No lo sé. Nunca he contado mi historia, ni siquiera a mi abuela. La única persona que debió haberme apoyado, mi madre, quiere que vuelva a ese ambiente tóxico.
—Bella, no tienes que tomar una decisión justo ahora. Con lo que lidiaste obviamente te sigue impactando —dije, colocando mi mano en su pierna. Ella saltó—. Lo siento…
—No te disculpes. Solo estoy un poco sensible —dijo, colocando su pequeña mano sobre la mía.
—Es entendible. ¿Quieres que me quede? —pregunté. Ella mordió su labio, mirándome.
—No tienes que hacerlo —murmuró, pero sus movimientos indicaban que quería que me quedara. A pesar de la situación con Bella y su ataque de pánico, la noche que pasé con ella en mis brazos fue la mejor noche de sueño que tuve. De siempre.
—Realmente no me importa. —Sonreí torcidamente.
—Estaré bien, Edward. No tienes que quedarte —dijo, dedicándome una sonrisa. No llegó a sus ojos. Ella estaba derribando sus paredes—. Tienes que ir a trabajar mañana.
—No es importante —presioné.
Ella se sonrojó y retorció sus manos.
—Realmente me, um, gustaría estar sola. No quiero mantenerte despierto —susurró—. Lo siento.
Pude sentir mi corazón romperse un poco ante su rechazo. No me forzaría a mí mismo a quedarme.
—De acuerdo, Bella. Tienes mi número, ¿cierto?
—Alice me lo dio —dijo, sonriendo, pero sus ojos estaban vidriosos por las lágrimas—. Tengo el suyo también. Junto con el de Jasper y el de Emmett. Estaré bien. Solo necesito… Estoy bien.
Asentí. Ella se levantó y me guió al piso principal. Estaba nerviosa y agitada, obviamente seguía afectada. Me detuve en la puerta, mirándola con preocupación.
—Duerme bien, Bella —susurré.
—Poco probable, pero gracias. —Rio ansiosamente—. Me divertí mucho hoy, antes. De verdad. Eres un chico increíble y… —Ella envolvió sus brazos alrededor de su delgada cintura, como si estuviera tratando de contenerse. Abrí mis brazos, queriendo abrazarla. Ella sacudió su cabeza, abriendo la puerta. Sus muros estaban completamente arriba. No lo tomes personal, Cullen. La lastimaron. Tal vez solo deberías irte.
No puedo. No lo haré. Me rehúso a…
—Tienes mi número —murmuré, dejando caer mis manos y deslizándome fuera de la puerta. Se cerró tras de mí.
Pude escuchar sus sollozos mientras me iba.
Solo yo estoy llorando, o qué.
Prepárense para odiar a Bella solo un poco.
¡Nos vemos el jueves!
