Disclaimer: Los personajes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento historias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Ególatra, egocéntrico y sin corazón era el millonario Edward Cullen que solo vivía por tres razones, su trabajo, el sexo y los deportes extremos. ¿Cambiara en algo cuando el reemplazo de su azafata aborde?...Lemmons/OCC/T.H

Agradecimiento a larosaderosas mi hermosa beta que de no ser por ella
este cap no hubiese estado apra hoy ^^
Espero les guste :$ ya saben que no es mi fuerte...bueno ahí ya sabrán de que hablo.


XXIX

·.·.·

Edward

Tengo que decir que la casa de Bella era pequeña en comparación a lo que estaba acostumbrado, pero era muy acogedora y en ella se respiraba familiaridad y amor en cada esquina.

Me gustaba que ella hubiese crecido en un mundo alejado de las frivolidades y banalidades de la vida. De esas que yo sorteaba a diario pero que con ella olvidaba.

-Aún no puedo creer que estés aquí- me dijo Bella mientras estábamos en su pequeña cocina. Ella se desenvolvía muy bien dando vueltas por el pequeño lugar entre sartenes, utensilios y picar verduras para preparar la cena.

-Pero aquí estoy. A menos que te moleste- le dije preocupado de que quizás a ella le molestaría que invadiera su vida privada.

Ella rodeó la encimera y se posicionó entre mis piernas.

-¿Estás loco? Es la mejor sorpresa que me has dado. Definitivamente te consagraste con mi familia, Seth estará por las nubes y yo…- rozó mis labios suavemente –Te estás ganado mi perdón- dijo con una sonrisa robándome otra.

Por fin acertamos con algo. Parecía que no éramos capaces de hacer algo bueno, expuso igual de feliz.

-Es bueno saberlo- la tomé por las caderas y la atraje a mi para besarla. Sus labios, realmente los había extrañado.

No entiendo como es que pasé tanto tiempo sin darme cuenta de la necesidad que sentía de besar unos labios así. De besar sus labios para ser preciso.

Simplemente no los habíamos encontrado, hasta ahora, claro.

-Supongo que te iras hoy mismo- dijo entre preocupada y apenada.

-¿Me estás echando?- la piqué con una sonrisa.

-¡Claro que no!- contestó de inmediato abrazándose a mi cuello –Es solo que quiero saber hasta cuando contaré con tu presencia. Seguro que dejaste centenares de asuntos pendientes en tu trabajo por estar aquí- se balanceó como niña pequeña.

-Ya te lo dije, soy el Gerente por lo que puedo tomarme esto como unas merecidas vacaciones- dije decidido -¿Sabes hace cuanto que no me tomo vacaciones?- ella negó con la cabeza –Nunca me las he tomado- su mandíbula se desencajó visiblemente y sus ojos se abrieron asombrados.

-¡¿Nunca? Eso es imposible. Todos necesitamos vacaciones- me acerqué más a ella para dejar mi nariz sobre su cuello.

-No las había necesitado. Tenía que estar presente en cada reunión, en cada junta directiva donde se toman las decisiones importantes- contesté seguro.

-No puedes hacer de Dios omnipresente. Tienes que aprender a confiar en las personas con las que trabajas si no ¿para qué los tienes?- Bella se soltó de mi agarré y volvió a lo que estaba cocinando.

-¿Te has molestado?- pregunté dudoso.

-Estoy pensando- contestó mientras cortaba más verduras que luego dejaba sobre en un recipiente.

-¿Y en qué piensas?- dudó unos segundos en si contestarme o no.

–Pienso en qué ha cambiado para que ahora quieras tomarte unas vacaciones-contestó sin mirarme a los ojos –Pienso en si es un arrebato del momento o si realmente quieres estar aquí- caminó hacia el horno y dejó el recipiente en su interior.

Tiene un buen punto. ¿Por qué no lo explicas por que ella es diferente?, negué con la cabeza.

-Estoy aquí porque realmente quiero estar aquí. Quiero acompañarte y darte mi apoyo como sea necesario- contesté y pude ver que ella suspiraba silenciosamente.

-Charlie ya se está recuperando- sentenció como si eso fuese suficiente excusa para que la dejara.

-¿No quieres que conozca a tu padre?- le pregunté y ella se giró mirándome confundida.

-¿Quieres conocerlo? Digo, Charlie es algo complicado con la gente que no conoce y más aún si se trata de un hombre que está de alguna manera con su hija- contestó mordiéndose el labio nerviosamente.

-Correré el riesgo- le sonreí abiertamente para que se tranquilizara. –No me iré hasta que conozca al resto de tu familia- ella me devolvió la sonrisa encantada.

-Ves como puedo decir cosas buenas sin que tú tengas que ayudarme,- susurré bajito para mi conciencia.

No cantes victoria. Siempre me necesitas para que te aconseje, contestó divertido.

La cena pasó en un ambiente muy tranquilo. Bella en ningún momento actuó como si estuviese molesta y menos aún se tocó el tema de nuestra pasada pelea.
Era como si hubiésemos partido de cero, con una confianza renovada que me gustó.

Estaba sumamente divertido viendo como Bella revolvía lo último que quedaba en su plato y se sujetaba la cabeza con el brazo que tenia sobre la mesa. Sus ojitos se cerraban de vez en cuando debido al cansancio y estrés acumulado de la pasada noche. Me puse a reír fuertemente.

-¿Qué?- preguntó asustada dando un salto, me miró sin entender.

-Te estás quedando dormida ahí sentada- le dije sin dejar de reír y ella se enfurruñó en su asiento. Parecía un gatito mojado.

-No estaba durmiendo, yo sólo…- pensó qué decir y se cruzó de brazos al ver que no dejaba de reír. Se veía tan tierna, era como una niña pequeña.

-¿Me dirás que estabas pensando, no?- aún con la luz del halógeno podía ver sus mejillas teñirse de un adorable rosa.

-¿Ya terminaste?- preguntó apuntando hacia mi plato, cambiando de tema. Asentí con la cabeza y ella recogió la vajilla para dirigirse al grifo y lavarlos.

Caminé hasta posicionarme detrás de ella.

-¿Dónde dormiré?- le pregunté y ella dio un leve brinco asustada. La tomé por la cintura y la giré para mirarla. Podía ver el cansancio en sus ojos.

-Te prepararé el cuarto de Seth en cuanto termine de lavar aquí- señaló el lavaplatos.

-¿Sabes?, hay una maquinita que se llama lavavajillas- dije en tono de broma.

-Sue prefiere hacerlo todo de la manera antigua. Como le enseñaron- dijo despreocupada. Austeros, me gustaba eso.

-¿No existe la posibilidad de que me hagas un espacio en tu cama?- rocé sus labios suaves y delicados. Ella suspiró fuertemente.

-Sue llegará temprano por la mañana con Seth- me informó y asentí comprensivamente.

-Déjame aquí. Yo termino- le dije quitándole la esponja de las manos. Ella me miró como si tuviera dos cabezas -¡Ey! Me ofendes. Se lavar un par de platos y cubiertos- la miré feo ofendido y ella sonrío.

-Intenta no quebrar nada- besó la punta de mi nariz y me dejó en la cocina.

¿Cómo sabrás cuando ya está limpio o sin detergente? Preguntó igual de preocupado. Alcé los hombros.

-¿Cuándo esté suave?- pregunté no muy convencido.

Creo que Irma mencionó una vez que si está suave es porque aun tiene detergente, acotó.

-O por que está realmente limpio- dije convencido. Creo.

Cuando finalmente tuve todo limpio, o al menos eso parecía, subí las escaleras al segundo piso para buscar a Bella ya que tardaba en bajar.

En el pasillo solo había tres puertas.

Abrí la primera y una gran cama matrimonial estaba centrada por lo que cerré la puerta de inmediato.

Los suegros.

Las dos últimas estaban una frente a la otra a la misma distancia por lo que abrí la que estaba a la derecha.
Sobre la cama estaba Bella dormida con la misma ropa que había llevado todo el día.

Fui hasta la habitación del frente suponiendo que esa era la suya y dejé la puerta abierta para volver con ella. Luego volví a la de Seth donde estaba Bella y la tomé con cuidado para llevarla a su cama.

La tendí sobre ésta tapándola cuidadosamente, iba a irme cuando sentí su mano sobre mi brazo.

-Quédate conmigo esta noche- pidió somnolienta.

-Pero ¿y Sue?

-Te cambias de cuarto temprano y ya- me dio un tirón y caí sobre ella. Se acomodó debajo de mi cuerpo y llevó su mano a mi cabello, al que le dio un seductor tirón para que me acercara a ella. Nos besamos suavemente ya que ella parecía no tener energías.

-Bella estas cansada. Pasaste toda la noche en el hospital durmiendo en una silla incómoda. Descansa- le pedí acariciando su mejilla. Ella hizo un tierno puchero.

¡¿Qué? ¿Estás loco? Podrían jugar al Bowling con nuestras bolas de lo duras que las tenemos. ¡Ahora que se está ofreciendo voluntariamente te niegas! Protestó cabreado pero no presté atención.

-Quiero estar contigo esta noche. Te he extrañado- confesó y un enorme bostezo salió de su boca. Sonreí enternecido.

-No sabes lo mucho que me gustaría aprovecharme de ti en este momento que estás débil- le bromeé besando la punta de su nariz –Pero estás exhausta, descansa que yo estaré aquí cuando despiertes. Si recobras energías puede que me convenzas- ella asintió de mala gana. Me quité los zapatos y me acomodé a su lado.

Como si fuese sonámbula se sentó sobre la cama y comenzó a despojarse de sus ropas quedando solo en ropa interior. Se recostó nuevamente y se apegó a mí como si nada pasara.

Un sonido gutural salió de mi pecho.

¡Qué tarado!, eso te pasa por dártelas de buen samaritano, protestó. Hice mi mayor esfuerzo por acomodarme lo mejor posible sin rozar alguna parte que descontrolara la bestia que rugía por salir.

-Tú puedes, tú puedes- me repetía mientras me acomodaba en la cama y ella semi dormida se abrazaba a mi – ¡Ay Dios!- me quejé cuando sentí sus pechos aplastar mi abdomen.

¡A ver cómo nos quedamos dormidos ahora!, dijo molesto.

En efecto me pasé largas horas mirando el techo intentando poner la mente en blanco, cuanto más lo intentaba más recordaba lo que era sentir el cuerpo de Bella. Sin duda se había convertido en mi infierno personal.

En algún momento debí quedarme dormido, aunque parece ser que hacía muy poco tiempo porque todavía sentía mi cuerpo pesado cuando oí una voz susurrándome en mi oído.

-¡Ey, Edward! Despierta- reconocí la voz de Bella.

-¿Qué sucede? ¿Ya debo cambiarme de cuarto?- pregunté frotándome los ojos. Al mirar por una de las rendijas del visillo hacia el exterior me di cuenta que aún estaba oscuro -¿Qué hora es?- le pregunté y al mirarla a los ojos me di cuenta que ella me observaba de manera sensual.

-Las 5 de la madrugada- dijo mordiéndose el labio y rápidamente se sentó a horcajadas sobre mí provocando que expulsara el aire de los pulmones por la impresión

-¿Qué…?- no terminé la pregunta ya que ella metió su mano debajo de mi camisa para dejar caricias provocativas.

-Ya tengo energías para convencerte- sonrío de lado ¿Quién era ella y qué había hecho con mi Bella?

Por favor no te vayas a quejar. Será una suerte si llegamos a tener líquido preseminal en lugar de polvo preseminal.

-Quiero ver eso- la provoqué pensando en que se echaría para atrás pero ella nuevamente me demostró la caja de sorpresas que era.

Sus dedos comenzaron a desabotonar la camisa que finalmente dejo abierta, sin sacar. Luego me miró a los ojos y comenzó a desabotonar mi pantalón al que le dio un astuto tirón dejándome solo en boxer.

-Muy lindo- sonrío complacida y pasó su mano sobre mi ya evidente erección. Sólo un roce provocador.

-Bella- le gruñí negando levemente con la cabeza –No me provoques si no vas a continuar. No soy de los hombres que dejan a medias si no…- me cortó.

-¿Si no qué Edward?- me desafió con la mirada y se agachó para comenzar a besarme en el cuello. Besos húmedos y sensuales. Mordiscos provocadores y rudos.

Bajo más y más, pasando su lengua por mi pecho, mi abdomen y mi ombligo.

Cuando estuvo a escasos centímetros de mi pelvis simplemente deslizó mi boxer hacia abajo y sin tener la capacidad necesaria para reaccionar, me tomó en su boca.

-¡Mierda!- grité por la impresión y por el creciente deseo que nació justo en esa zona.

Ella simplemente me degustó como si yo fuera el mejor dulce en la boca, estúpidamente bajé la mirada para encontrarme con sus ojos llenos de deseo y una maldita sonrisa lujuriosa en sus labios. Mi pene en su boca mientras ella deslizaba su lengua justo en la punta. Mostrándome sus dientes en una sonrisa cautivante.

-¿Te gusta?- preguntó como si lo dudara. No encontraba mi voz, verla era malditamente erótico -¿Te gusta?- volvió a preguntar tras darle otro lametazo a lo largo de toda mi erección.

-Sss…siii- dije como un idiota pero no me importaba.

¡Más, más pídele más! me gritaba mi cabeza.

No fue necesario que lo dijera, ella hundió su boca devorándome por completo. Podía sentir su estrecha garganta apretando fuertemente la cabeza de mi pene volviéndome loco.

La tomé del cabello y sin más comencé a embestir en su boca.

-Mmmmhh- la escuché gemir y eso me descontroló aún más. Sentir la vibración de sus cuerdas bocales justo en esa zona aumento mi placer.

-Delicioso Bella…más por favor- le pedí embistiendo más rápido. Cerré los ojos sintiendo como torbellino que acompañaba el tan placentero orgasmo estaba por consumirme. Sus manos se posicionaron en mis caderas y con su propio deseo ella comenzó su propio ritmo.

Arriba, abajo.

Arriba, abajo.

Delicioso.

Arriba, abajo.

Arriba, abajo.

Estaba cerca, muy cerca maldición. Sin perder el rítmico vaivén ella se acomodó de tal manera que con una de sus manos comenzó a masajear mis testículos y tuve que frenarla tomándola por los cabellos.

-¡Detente!- le pedí como pude y ella me miró algo asustada.

¡¿Razonable? Razonable mis pelotas hombre. Vamos continua, suplicó.

-¿Hice algo mal?- preguntó asustada sentándose sobre sus talones e intentando tapar su semidesnudez. Me golpeé mentalmente por no ser más cuidadoso.

-No amor, ha sido increíble- ella pestañó y me miró extrañada pero mi cabeza estaba en otra parte por lo que no pensé mucho en aquella reacción –Es sólo que no puedo hacerte eso a ti, es por ti no por mi- le aclaré y ella asintió levemente. La tomé por la cadera y la atraje nuevamente a mí.

-Creí que no…- pero negué con la cabeza.

-No quería terminar en tu boca pero sí aquí- dije tocando su clítoris por sobre la tela de encaje hasta llegar a su entrada.

-Ohhh- jadeó ella y su cuerpo se arqueó en mi mano.

Nos giré a ambos dejándola a ella sobre la cama.

-Es mi turno de jugar un poco- ahora fue mi turno de deslizarme sobre su cuerpo hasta llegar a aquel templo de placer. No sin antes acomodarme cierta parte entre mis piernas, molestaba como un demonio pero ya tendría mi recompensa por ser paciente. Me quité por completo los pantalones.

¿Paciente? Creí que estábamos pagando un voto de castidad. No estaba para bromas.

-Edward no es necesario que…- mi cabeza ya estaba varios kilómetros más allá. Me sentía un salvaje por lo que solo reaccioné a tomar el delgado encaje en mis manos y como un bruto poseído lo rasgué con fuerza sin llegar a hacerle daño, claro.

-Shhhhh- la silencié –No sabes como he deseado hacer esto- presioné aquel botón consiguiendo una fuerte exclamación de sus labios –Pasar mis dedos por aquí- le dije deslizando mis dedos entre sus pliegues, llenándolos de sus propios jugos –Y entrar aquí- le dije metiendo dos dedos en su interior y separándolos para que me sintiera.

-¡Edward!- gimió mi nombre. Sus manos que estaban a sus costados tomaban las mantas fuertemente.

-No te contengas- le pedí y me acerqué a ella hasta tomar su botón en mi boca.

-¡Ohhh!- gritó ella arqueándose para mí. Entregándose por completo al abrirme sus piernas aún más, dándome mejor acceso.

-Sabes delicioso- dije al degustar de su sabor. Soplé sobre aquella zona húmeda logrando que ella se retorciera más.

Saqué mis dedos ganándome un quejido de protesta que fue reemplazado por uno de puro placer al cambiar mis dedos por mi lengua.

La deslicé desde de arriba hacia abajo entre sus labios, entre sus pliegues, sintiendo como se mojaba más y más.

-Edward…no puedo…- chilló y levanté mi mirada solo para verla con el rostro distorsionado por el placer.

-Vente en mi boca Bella. Quiero probar de ti hasta la última gota- le pedí y ella obedeció enseguida. Su cuerpo se liberó ante mi petición y yo seguí chupando, succionando y lamiendo cada parte de su intimidad.

-Eso es estar en desventaja- dijo un poco más calmada mirándome a los ojos y yo negué con la cabeza. Del bolsillo de mi pantalón extraje un preservativo, baje mis boxer para colocármelo y rápidamente me hundí en ella.

-Mmmmhh- gemimos ambos al mismo tiempo al sentirnos de aquella manera.

-Es hora de devolverme el favor- le dije con una sonrisa pícara.

Bella intentó acomodar sus piernas alrededor de mis caderas y yo negué con una sonrisa traviesa. Tomé sus piernas y las dejé sobre mis hombros dándome mayor acceso.

Tomé sus caderas y embestí como un loco en pleno frenesí.

Embestí y embestí nuevamente sintiendo que ella me tomaba entero en su interior.

-Ohhhmm- gemí sintiéndome en el paraíso.

Embestí más duro y fuerte.

Sus gemidos eran un fuerte estimulante para que nuevamente el orgasmo amenazara con llegar.

Finalmente ambos explotamos tras la última arremetida sintiendo nuestros cuerpos completamente sudados.

Bella con una sonrisa pícara terminó por quitarme la camisa que nunca fue quitada debido al entusiasmo.

Me quité el preservativo y lo envolví en su propio envoltorio dejándolo dentro del bolsillo de mi pantalón que estaba al lado de la cama.

-Necesitaré más energías para uno por la mañana- comentó simplemente dándome un besó en los labios –Oh- dijo mirando hacia la ventana. Ya se podían ver los rayos del sol. Me sonrío traviesa y se acomodó entre mis brazos y ahí se quedó.

Fue así que nos quedamos dormidos rápidamente, disfrutando de un post orgasmo magnifico e intenso.

-¡Te pillé Bella!- salté asustado al escuchar aquella infantil voz gritarnos. Debido al susto salté en mi lugar y luego sentí el duro suelo impactarme de lleno en el trasero. Dos risitas se escucharon a causa de mi caída.


:$ Espero y les haya gustado el pequeño cap, no es mi fuerte pero va con cariño ^^

Lamento no haber actualizado antes pero me tomé una semana completa apra acabar el epilogo de "El Conde Montepuclano" era el cap final así que no queria
dejar nada en el olvido. ahora bien, este cap es cortito porque lo he sacado hoy mismo y de no ser po
increible Rosa lo hubiese publicado a la vuelta. ¡Siiiiiii! mañana me voy de vacaciones así que descansaran de mi =P
jojojo yo me tomaré descansos universitarios y literarios para volver con más ideas!
Siiiiii ya tengo una nueva idea jijijiji peor ya sabrán de que va!
Las quiero mis hermosas, a la vuelta les escribiré enseguida otro cap!
Besos se me cuidan xoxo!

Lokii ^.^

A MIS PADU´S QUE LAS EXTRAÑARÉ MONTONES, NO ME VAYAN A OLVIDAR EH!