¡HOLIS! Si, sé que ha pasado un tiempo y sí, he sido una bruja al no subir el capítulo hace mucho. Lamento muchísimo la demora, pero tuve un montón de dramas y hasta ahora es que pude terminarlo. Tratare de seguir subiéndolos con regularidad, lo prometo. También les prometo que esta historia la voy a terminar. Espero que disfruten el capítulo y que la espera haya valido la pena.
CAPITULO 29- Mente vs Corazón.
Amo a Lucy, Dios sabe que sí. Pero hay veces en las que sinceramente tengo ganas de gritarle que deje de ser tan terca. Si yo hubiera podido estar ahí cuando su madre falleció lo habría hecho, nadie quiere pasar por esto solo.
-¡Olvídalo Lucy! No te dejare sola, no ahora cuando sé que me necesitas – las gotas de agua salada no tardaron en deslizarse por sus mejillas; y su ceño anteriormente fruncido ahora estaba curvado hacia arriba en una mueca de tristeza.
-Por eso no quería decírtelo – golpeo mi pecho con una de sus manos - ¡Después me reclamaras si no puedes cumplirlo y vivirás pendiente del dinero! – Sus constantes manotazos a mi caja torácica no eran nada molestos, comparando con lo que decía - ¡Le dirás a nuestros hijos que lamentas haberlos tenido y! – la sujete de las manos evitando que se lastimara.
-¡Necesito que te calmes! – Sus labios tiemblan – no pienso abandonar mis sueños, así como tampoco te dejare enfrentarte a esto sola ¡No soy tu padre!
-¡NO!
-Mis anhelos para el futuro no son únicamente jugar Rugby, tengo muchos más y en todos ellos estas tú.
-Pe – coloque uno de mis dedos sobre su boca.
-¿Entiendes lo que estoy diciendo? – esos hermosos e inmensos ojos chocolates esperaban expectantes a que respondiera mi propia pregunta – si algo te pasa o por algún motivo estas sufriendo, podría perder mucho más que solamente el rugby. No quiero eso, las prioridades cambian.
En este momento puedo jurar, que por sobre todos los tesoros que tengo o que aspiro a tener ella es más importante. Todo lo demás que cruzo por mi mente es gracias a Lucy, el estudiar en Oxford, jugar Rugby a nivel profesional y arreglar las cosas con mi padre. Aún recuerdo la conversación que tuvimos aquel día en el instituto Fairy donde ella leía el mismo libro por millonésima vez. Yo no esperaba absolutamente nada de la vida, "disfrutaba" de ella como llegaba; sin aferrarme a nadie ni a nada para así evitar lastimarme. ¡Cuán egoísta fui! ¿A cuántas mujeres buenas habré lastimado con mi actitud? Quiero ser una mejor persona gracias a Lucy Heartfilia y por eso, estaré con ella en los momentos difíciles.
….
A la mañana siguiente llame al entrenador, le dije que tuve un problema personal y que no podía aceptar la oferta tan buena que me habían hecho. Le explique vagamente como iba la mano y lo único que me dijo fue que: Las novias van y viene, pero las oportunidades así solo se presentan una vez. Esperarían hasta finales de julio para que cambie de idea, de lo contrario hablarían con el otro integrante de la universidad que les gusto (Orga). No supe que decirle así que el finalizo la llamada.
-¿Qué te dijo? – Lucy me miraba desde la puerta, acababa de llegar de la mansión y lucía demacrada.
-Que esperan hasta finales de julio para que cambie de parecer – me deje caer sobre la cama - ¿Está todo listo para la llegada de tu padre? – asintió y se acomodó a mi derecha; descansando su cabeza sobre mi hombro.
-Tu antigua habitación ya está equipada con todo lo que pueda necesitar – no despegaba sus ojos de mi rostro – realmente creo que deberías ir una vez que mi padre este instalado. Es una excelente oportunidad y sé no podrás hacer nada para ayudarme más que – tape su boca.
-Ya discutimos sobre esto, no me iré – sentía su boca moverse bajo la palma de mi mano, pero no entendí lo que dijo. Removió mis dedos molesta.
-¡Natsu! Él estará en cama todo el tiempo y sé que el señor Dragneel, sin mencionar a Levy estarán aquí para ayudarme – negué – te lo suplico.
-Lucy… - con una sola mirada suya no sé qué decir – hagamos esto, si para finales de julio tu papá no tiene ninguna complicación iré.
-¡¿Lo dices enserio?! – me rasque la cabeza.
-Si eso es lo que quieres, lo haré – suspiro aliviada.
-Gracias – este tema es demasiado problemático, entiendo su preocupación y también sé que estará acompañada aun si no estoy aquí, pero eso no evita que me sienta angustiado al dejarla aquí.
La mañana siguiente llego y trajeron al padre de Lucy desde Alemania, una vez que estuvo instalado en mi vieja habitación el medico que contrato mi papá lo atendió y lo sedo ya que estaba muy adolorido con tanto trajín. Estaba realmente demacrado, había envejecido tanto desde la vez que lo conocí, flaco y más arrugado que una persona de 80 años. La rubia se quedó impactada al verlo, no dijo una sola palabra; preocupándome de sobre manera al verla tan silenciosa. No demostrara cuanto le afecta, tal vez sea para aparentar estar bien o simplemente porque tiene tantos sentimientos encontrados que le es difícil decidir cuál predomina.
Estábamos llegando casi a finales del mes sin ningún altercado, quiero decir no es como estuviera mejorando, pero al menos se encontraba estable. Hablaba poco y las veces que lo hacía solamente le pedía a su hija que lo perdone. La reacción de Lucy siempre era la misma, asentir con la cabeza y recordándole que debe descansar. Mi instinto me decía que no debía dejarla a solas con su padre, pero se acercaba la fecha que había fijado con el reclutador y ella no paraba de repetir lo que acordamos.
-¿Empacaste lo necesario? – asentí.
-Lucy no creo – me hizo a un lado y cerro la maleta que se encontraba sobre la cama.
-Ya lo discutimos, iras y serás el mejor jugador que el Manchester haya conocido.
-Y tú estarás sola – negó con la cabeza y acaricio mi mejilla.
-No es cierto, mis amigos están aquí y si algo ocurre sé que vendrás volando – fruncí el ceño – debes despegar Natsu, quedarte aquí y retrasarlo todo no es una buena idea.
-Pero – deposito un beso casto sobre mis labios.
-Sin peros – apretó mis cachetes – no perdemos contacto y si te necesito, estarás aquí.
No puedo discutir con ella, no escucha lógicas y realmente no sé qué más hacer. Todos se han puesto de su lado, algo en mi corazón me dice que esto que estoy haciendo terminara muy mal. Tal vez estoy siendo muy exagerado, espero que así sea; porque de lo contrario no me lo perdonaría nunca. Llame al reclutador y muy feliz me dijo que sabía que iba a cambiar de opinión. Que por supuesto que la oferta seguía en pie; me esperaba para una reunión el 30 de julio en su oficina para firmar el contrato. Todos me felicitaron, y realmente me encantaría que mi felicidad sea genuina pero… ¡Oh vamos Natsu! ¡Todo saldrá bien! ¡No es como el señor Heartfilia fuera a morir justo ese día! ¿Verdad?
Mi punto de vista.
Todo este problema con mi Padre me agota, hace años no habla tanto conmigo y ya no estoy acostumbrada a escucharlo decir más de 3 frases al mes. Sus "Lo siento" "Perdóname hija" y "Si pudiera cambiar las cosas" me ponen más y más nerviosa. Su aspecto de por sí ya es chocante y más aún el hecho de que cada vez que habla comienza a toser mientras le falla la respiración. Natsu me ha apoyado bastante, pero no quiero retenerlo aquí, sabiendo que debe ir a cumplir su sueño. Sé que no se parece en nada a mi padre, y para evitar cualquier posibilidad de que más adelante pueda reclamarme lo obligare a cumplir con sus metas.
-No olvides llamarme en caso de que ocurra alguna emergencia – asentí – y tampoco que el número del médico está registrado en los teléfonos de la casa.
-Lo sé Natsu – guardo la última maleta en el maletero.
-La ambulancia está a 5 minutos de aquí por si la necesitas y – agarre sus mejillas, logrando que callara.
-Estaré bien, todos están ayudándome y tú solo debes preocuparte por tu beca ¿oíste?
-Sabes que es imposible que no me preocupe por ti – besó mis labios.
-Por eso te amo – fruncí los labios – ¡sube, se te hará tarde!
-¡Uno más! – me sostuvo por las caderas uniendo nuestras bocas y luego subió al auto. Una vez que el cinturón de seguridad hizo click, comencé a sentir el vacío. No, ciertamente no estoy sola. Tengo muchísima gente que está aquí para ayudarme en caso de que lo necesite. Pero el saber que Natsu estará a Kilómetros de distancia y que solo lo podré ver de vez en cuando deja esa sensación.
-Cuídate mucho amor – giro su cabeza dentro del auto – y llámame cada vez que puedas – la sonrisa en su rostro revelaba tristeza – estaré bien Natsu. Te amo.
-Yo soy el que va a extrañarte muchísimo Lucy – acaricio mi mejilla desde el interior del auto y comenzó su viaje.
Una vez que se fue, volví junto a mi padre a checar su estado. Seguía dormido a causa de la morfina que le están aplicando para el dolor, así que tome el libro que he estado leyendo y comencé a leerlo en voz alta; de todas maneras no se despierta por más que caiga un meteoro. Cuando estaba a mitad de página escucho como mi padre comienza a toser y levante la vista para encontrar que me miraba fijamente.
-Lo siento, te desperté – negó con la cabeza.
-Ya estaba despierto – volvió a toser.
-Lo leeré sin hablar, trata de dormir. No te hace bien hablar – agarro mi mano.
-Me gusta escuchar tu voz – eso me removió las entrañas, siempre me había dicho que mi voz era muy chillona. No pude evitar que mi comentario sonara sarcástico.
-Mira lo que se logra con un poco de morfina – su mirada me desagrada – ya duérmete, iré a traer a la enfermera.
-Quédate más hi – escupió, pero no se detuvo – ja, necesito tu co, compañía.
-Nunca la quisiste y ¿ahora que estas por morir te acuerdas de que soy tu hija?
-No supe valorar lo que tenía, déjame recuperar algo antes de partir – mi corazón me decía que lo perdone, pero mi cerebro; el cual tiene guardado cada una de las veces en las que mi padre destrozo mis sentimientos fue más rápido.
-Te encargaste de destrozar todo lo que yo amaba – cerré el libro – esto que te ha pasado, solo es un pago por lo que has hecho.
Una lagrima rodo por su mejilla y mi corazón se agrieto un poco más, no quiero ser una perra con él pero al mismo tiempo no puedo olvidar todo el daño que me ha causado. Me coloque de pie y salí de la habitación, cerrando la puerta tras de mí. Pensé que estaba sola, no esperaba que una voz que se me hace bastante familiar me hablara.
-Una agradable jovencita me dijo una vez, que no permitiera que mi hijo se llenara de odio – respire profundo.
-No es odio lo que siento por él – se acercó a mí y dejo una cajita en mis manos.
-Pues creo que va siendo tiempo de que su corazón se entere – se bajó por las escaleras luego de decir eso.
Lo que había dentro de la caja era un collar, el cual consistía en un dragón sosteniendo a una princesa. El papel que se encontraba adentro decía lo siguiente "Tú decides si quieres seguir el mismo camino que yo" No entendía a qué se refería, sé que es de Natsu; sé que quiere transmitirme algo pero no sé exactamente qué.
Su punto de vista
Estaba a mitad de camino, tomando un café cuando la llamada de Lucy me sorprendió. Pensé que sería el primero en buscarla, pero veo que no fue así.
-¿Hola amor como estas? – suspiro.
-Cansada Natsu – por su voz puedo sentir su cansancio – por cierto, gracias por el regalo.
-¿Cuál regalo?
-¡La cadena, cual más seria! - ¿cadena? yo no deje nada – aunque no entendí a qué te referías con eso de seguir tu camino
-Lucy yo – lo pensé por un momento – me puedes repetir que te dije, realmente no lo recuerdo.
-"Tú decides si quieres seguir el mismo camino que yo" – yo le dije eso a mi padre, no a Lucy. Bueno fue casi lo mismo pero…
-¡AH! Me… - como le explico esto para que no me mal interprete. Yo detesto a su padre tanto como ella, pero es su única familia con vida además de sus abuelos y está por perderlo – ¿recuerdas como era yo cuando llegue a Canadá?
-Mejor de lo que creerías – suspire.
-He odiado a mi madre más tiempo del que la he amado. Así como también llegue a odiar a mi padre cuando me entere cuanto mi madre me había amado…
-Estoy confundida, que tiene que ver esto con la nota que me dejaste – no pensé que ese viejo le entregaría una nota y un regalo. Pero por lo que veo, esta es su manera de que ella piense que viene de mi parte. Ya hablare con él para saber sus intenciones.
-Eres lo más importante que tengo Lucy, no quiero que te arrepientas de no haber disfrutado de los últimos momentos con tu padre. Sé que te ha hecho mucho daño, pero así también; se cuanto lo has extrañado. A ese padre bueno y atento que dijiste que murió con tu mamá. Ese hombre puede estar aún ahí y esta enfermedad es tu ultima oportunidad de volver a tenerlo… Amor yo
-Hablamos luego – me colgó - ¡DEMONIOS!
Volví a llamarla pero no me contesto, espero que no se haya molestado por lo que le dije. Al tercer intento me di por vencido, ya que se me iba a hacer tarde y no llegaría a tiempo para la reunión si seguía ahí sentado. Cuando pueda la volveré a llamar y tratare de expresarme mejor.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente capítulo :3
