Para mejor lectura (y drama), escuchar: What if - Safetysuit ; se podría decir que es el soundtrack de este capítulo, por los lyrics mas que nada.
Sin mas, que lo disfruten.
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Flor entre cenizas (parte 3)
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Los sueños de una niña, Sakura aun preserva su lado más inocente en sus recuerdos.
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La flor de Acónito que sostiene entre sus dedos ha terminado de desprender sus pétalos y junto a ellos, su deseo más profundo se ha ido volando.
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"Quiero, poder un día…sujetar su mano"
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La del hombre por el que tanto ha esperado. Poder ser felices, y quizá con los años, verse con un par de niños correteándoles entre las piernas.
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Se encuentra sola, con el cabello meciéndose libremente. Un vestido blanco la cubre y un mar de flores la rodean.
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El sonido parecido a una campanilla llega a sus oídos. Muy tenue. Se vuelve su guía de tal manera que se pone de pie por sí misma.
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El vestido es largo, la cola acaricia cada hoja del pasto al caminar. El bosque parece abrirse para ella. La campanilla no deja de sonar, y cada vez se oye con más fuerza.
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El final de camino la direcciona hacia una colina. Un pedazo de naturaleza viviente con flores en cada lado.
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Los arboles desaparecen, pero no es eso lo que llama su atención. Puede reconocer a una persona parada dándole la espalda. Su espalda ancha le hace suponer que se trata de un hombre. De pronto, el día se consume de manera fugaz y la noche impera de repente, pero esa persona permanece ahí.
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La luna es inmensa y es creciente. Sakura reconoce esa luna del mismo modo que reconoce los momentos amargados y poco felices que ha protagonizado teniéndola tan alto en el cielo.
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La huida y el abandono de Sasuke, las mil y un noches llorando su recuerdo, y ahora…
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Reconoce ese cabello, pues nadie más lo tiene de un color rosa aparte de ella. Pero es un hombre el que está de pie y sostiene a la poseedora de ese cabello. Esa silueta, esos fuertes brazos, ese cabello negro y despeinado.
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Sasuke está sujetando con dolor su cuerpo sin vida.
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—¡No! —lanza el primer grito, temeroso y lleno de desesperación— ¡No, no, no, no! —a pesar de que se encuentra soñando, sus ojos no se abren. Sigue atrapada en la pesadilla de su mente, no puede despertar y continúa por instinto lanzando manotazos y pataleos a modo de súplica— ¡No!
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—¡Sakura! —su voz detona el impulso de abrir sus ojos y finalmente emerger del delirio del que es presa.
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Una poderosa inhalación acumula aire frío en su garganta, ocasionando que tiemble. Sus pupilas zigzaguean, su cuerpo es como la hoja inestable de una espada a medio forjar.
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Él está ahí, sujetándole con moderada fuerza el cuello. Su mano es cálida, le produce seguridad y poco a poco su estabilidad emocional se tranquiliza.
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¿Cómo ha llegado ahí? ¿Qué hace con él ahí, con el cabello húmedo y con esa expresión que solo la confunde? ¿Por qué, en lugar de causarle una enorme felicidad, siente ganas de llorar?
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Su visión deja de ser borrosa y finalmente lo puede apreciar mejor.
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Labios entreabiertos, ojos sobresaltados, aliento discontinuo. Sasuke la ha cogido justamente en la caída. Se han perdido en la bahía y él parece haberla puesto a salvo, en aquella caverna que le ha sido útil para pasar la noche.
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Sakura pasa saliva con dificultad, sus labios están partidos y su apariencia, seguramente, es terrible. Está apoyada en una pared y al mismo tiempo sentada. Sasuke está frente a ella con la misma expresión, y aun sujeta su cuello, esta vez con menos fuerza de cuando la despertó.
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—Sa…—su garganta raspa—, Sa-Sasuke-kun —la mirada del azabache parece tranquilizarse, soltando una exhalación de alivio—, ¿c-cómo…?
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—Te seguí
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Es obvio, pero a pesar de que sabe que lo es, Sakura aún le muestra una expresión de incredulidad.
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Ante la mirada sosegada y ajena que él le demuestra, ella se siente traslucida. Siente que con cada parpadeo, con cada respiración, con cada gesto o con cada mirada le está dando las armas para despojarla de su capacidad para seguirle mintiendo y aun así, ella se esfuerza en querer ocultarle su situación.
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Pero es tan difícil mirarlo y no sentirse culpable, aún más cuando él le ha demostrado esa noche que ella vale en su corazón.
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—N-No…, no tenías porque…; tu misión…
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—Soy libre de romper las reglas si se me antoja —a pesar de querer verlo con dureza, Sakura apenas y pudo sostenerle la mirada—, del mismo modo que tú eres libre de seguirme mintiendo o no —la pelirrosa respingó, ahogando un gemido que murió en su garganta. Miedo. Él se había dado cuenta.
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—¿D-De que hablas? —renuente; Sakura no es tan buena como él al momento de sentirse fastidiada y demostrarlo, su personalidad amable se lo impide, pero aun así se esfuerza por parecer fuerte—, ¿mentirte? , yo no…
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Sasuke escrudiña los ojos, viendo como ella también lo hace pero por el origen del dolor de su hombro que ha comenzado a recorrer su cuerpo.
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La sangre ha humedecido la polera beige debajo del chaleco de chunnin que ella porta; lo siguiente que ocurre es el primer paso a tener que decirle la verdad a él.
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—Hay que curarte el hombro —anuncia, el de cabello negro, pero sin tocarla.
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Sakura se pierde en el tono carmín que ha comenzado a empapar su polera. Respira con fuerza, su garganta le arde. En esa condición no hay razón para ocultarle lo obvio.
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—Yo…, no puedo hacerlo —suelta como un sollozo desolado apenas audible. No tiene la fuerza, no tiene chackra y ciertamente desconoce si aún tiene la habilidad para hacerlo.
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Entrecierra los ojos, esperando un reclamo, un interrogatorio, una pregunta brusca.
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—De acuerdo
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Pero no llega.
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Afuera llueve significativamente fuerte. Sakura siente frío pero sabe que esa sensación no terminará hasta que su hombro esté completamente vendado. Su piel tiene la temperatura de un témpano de hielo pero el roce de Sasuke la hace sentirse caliente.
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Esa desnudez que está delante de él no es parte de un momento erótico.
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—I-Itte… —gimotea ella, ante un mal movimiento de su hombro mientras Sasuke vendaba el mismo. El morocho solo levanta la mirada de manera neutral, solo para asegurarse de no haberle hecho mayor daño.
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—Lo siento —se disculpa y ella suspira. Sus mejillas arreboladas le arden y esa expresión de enamorada no piensa desaparecer, junto a la culpa que no puede apartar al mirar lo atento que ahora se muestra con ella.
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Para curarla y proceder a vendarla era necesario que la herida estuviera libre de molestas vestimentas para que así el aire pudiera refrescarla un poco. Sakura no tuvo más remedio que obedecer a la orden de quitarse el chaleco junto a la polera, quedando únicamente con la tela que cubría sus pechos.
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Él, en ningún momento la ofendió. No tocó más de la cuenta y sin embargo Sakura sentía que con cada roce sus sentimientos se intensificaban. No quería darle paso a ese amor, de hacerlo no podría contener el amago de sus emociones y terminaría por derribarse a sí misma.
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La noche es fría y la frialdad de la pared de la caverna, en donde está su espalda, le resulta incómoda.
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—Hace frío
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—Ya voy a terminar —contesta él sin mirarla.
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Debería sentirse decepcionada, pero no es lo correcto. Si a él no le importara nada de lo que le aconteciera a ella, no estaría ahí. No la hubiese seguido, no hubiese saltado al vacío para salvarla, sin la certeza de si vivirían o no.
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Pero tampoco puede exigir que Sasuke se muestre más atento a sus sentimientos. No tiene el derecho, pues el peso que tiene ese secreto que le oculta no se lo permite.
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Un trozo de leña, de la fogata improvisada que él ha creado con su katon, se consume, levantando cenizas de fuego. Sakura las sigue con la mirada y se imagina que son algo parecido a luciérnagas o estrellas en el cielo.
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Ríe con amargura, aun débil.
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El proceso de curarla, que le ha tomado al azabache alrededor de media hora, finalmente ha terminado y ahora solo se ocupa de mirarla.
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Los había extrañado, había soñado con volver a verlos e inconscientemente ella se los regala. El brillo de sus ojos, aunque parece un tanto apagado, está ahí. Sakura se siente transportada a un mundo donde no hay dolor, donde no hay sufrimiento, donde no hay penas que contar. Quiere ser feliz, quiere vivir por muchos años y ese autentico miedo es su mayor deseo.
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Absorta a todo, termina por sorprender a Sasuke mirándola. Baja la mirada, notando que su hombro y su pecho están cubiertos por vendaje. Suspira y luego lo mira, esperando el bombardeo de preguntas sobre su condición. Sakura se siente preparada para mentir y para negar todo eso que supone que él le dirá como verdad.
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Pero solo la mira. Por eternos segundos en los que sus miradas rozan y no existe nada más. Sasuke la atesora, atento a las emulaciones de una persona que, con tanto dolor en su corazón, realiza sin poderlo evitar.
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Su cara le dice todo y a la vez nada.
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Ojos brillosos, abiertos y acuosos. Labios temblorosos, barbilla tensa, ceño entristecido. En silencio le da un motivo, pero tiene que esperar a que ella hable.
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—¿Por qué…? —finalmente la oye. Las palabras salen de sus labios como quejidos dolorosos y sin dirección— ¿Por qué no me preguntas nada? —silencio. Él está frente a ella y a Sakura le resulta difícil refrenar todo el dolor acumulado por tanto tiempo—, ¿Por qué no me preguntas sobre porque no puedo usar chackra? ¿Por qué no preguntas que es lo que me pasa? ¿Por qué no me preguntas sobre la misión falsa? ¿Por qué…? —y sucede, como una esfera de cristal, Sakura ha recibido, a través de su propio dolor, la primera grieta.
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La lluvia no cesa y a pesar del sonido que hace mientras cae, a pesar de sumarle el sonido de la leña quemarse, está el llanto incontrolable que Sakura ha comenzado a liberar.
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—¿Qué tan malo puede ser?
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La pelirrosa se azora. Sus labios tiemblan pero una sonrisa amargar los surca de inmediato.
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Esa conversación no es habitual, nunca las han tenido, pero a medida que él le muestra calma, ella ríe con dolor. ¿Es así, la única manera en la que pueden ser realmente cercanos? ¿Solo para compartir dolor y sufrimiento?
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—D-Depende de cómo lo tomes —ríe, en medio de un llanto ahogado y que se ha forzado a detener.
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Sasuke no se impacienta, pero denota lo difícil que es para ella empezar a decirle. Supone que la respuesta a su pregunta, esa que ella no le ha dicho sin rodeos es: sí, si es demasiado malo.
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—Tenemos mucho tiempo
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La lluvia no se detiene y aunque Sakura preferiría saltarse los detalles, sabe que en esta ocasión no hay a donde huir. Une su mirada a la de él, admirando la lluvia que cae desde la boca de la caverna. Todo lo demás es negro azulado.
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Todo está en silencio.
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Sasuke la ha esperado, ha ido hasta ella, y con todas las mil preguntas que debió haberle hecho, no se muestra desesperado. Por tanto tiempo, Sakura lo esperó también a él, aceptó cada uno de sus malos tratos, aceptó sus insultos, sus malos humores, su rencor contra todo el mundo, pero le esperó. Fue paciente y nunca lo dejó.
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Pasan alrededor de diez minutos y la serenidad se percibe en el rostro de ella. Allá afuera hay todo un espectáculo nocturno y nadie más tiene la dicha de verlo más que ellos dos.
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Largas y suaves pestañas, Sasuke ladea una mueca similar a una sonrisa secreta, al sorprender, así mismo, mirarla con detalle.
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—Tengo… —la escucha, con voz baja pero audible—, tengo frío
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—Te conseguiré algo para que te cubras —Al ver la intención de ponerse de pie, Sakura lo detiene tomando su mano. No quiere que se aleje—, ¿Qué sucede?
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—Solo…solo quédate —él suspira, suaviza la mirada y accede a sentarse junto a ella. Al menos de esa manera no pasarán mucho frío, no si los dos se brindan el calor del otro.
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…
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"Tenemos mucho tiempo"
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Por supuesto que lo tienen pero Sakura no lo ha empleado como él espera, pero a Sasuke no le incomoda. Siente que, por primera vez, la paz absoluta junto a una felicidad que no necesita ser anunciada a los cuatro vientos, se encuentra con ella sentada a su lado.
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Tan frágil que oculta sus miedos y las sensaciones que tiene. Como algo tan simple como fingir no seguir teniendo frío. Pero ella es así, no busca causarles problemas a los demás.
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—¿Sa-Sasuke-kun? —murmura sacando aliento frío por la boca.
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Su brazo es cálido y su cuerpo lo es más. Todo arde en ella cuando siente como él pasa su brazo por detrás de sus hombros, atrayéndola hacia su costado.
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La delgada tela de su polera aun humedecida le quema. Piel con piel, pues aún no se encuentra totalmente vestida.
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—Así sentirás menos frío —las mejillas de Sakura se tiñen de un tenue carmín.
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Él es todo menos un shinobi esa noche. No hay esencia ni rastro del criminal que alguna vez fue y que tanto daño le hizo. No hay instinto de venganza, no hay señales de tragedia ni símbolo de guerra, son solamente ellos dos, en un encuentro casual a media noche.
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Su abrumador aroma, su agraciada voz, sus grandes y suaves manos, sus protectores brazos, su agitado corazón.
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—Estoy… —valor, es eso que Sakura había perdido y que él le ha devuelto—, estoy enferma, Sasuke-kun —el muchacho, quien no había apartado la mirada del frente, si quiera al abrazarla, suelta un suspiro—, lo…., lo que tengo… —sentirse pegada a él, aun a pesar de estar tan cerca, sus manos tiemblan—, ¿eh?
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—Aquí estoy
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"Aquí estoy, Sasuke-kun, todo va a estar bien…"
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El bosque prohibido, la marca de maldición, los gritos de Sasuke, sus manos con fuerza entrelazadas.
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Ese recuerdo que creyó perdido reaparece en ella, reencarnado en la acción de Sasuke por tomar sus manos, acunándolas con las suyas. Sentados y con las piernas flexionadas, en un momento tan íntimo que nadie puede romper. Más cerca que nunca. Sakura deja de temblar.
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—Es…es complicado —continua ella y en su intento por concentrarse en comenzar a contarle, mira sus manos, las que ahora están unidas a la de él, y sonríe a pesar de sentirse agotada.
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—Nada es complicado —la voz de Sasuke es un susurro—, bueno, el dobe es complicado, pero solo él —la escucha reír y se contagia por la felicidad que le ha dado con solo eso, ladeando algo parecido a una sonrisa.
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—Naruto seguramente se molestaría por eso —y sin querer piensa también en él, en ese rubio que es tan importante para ella como Sasuke lo es. Su mirada pierde intensidad, es hora de decir la verdad—, ¿sabes?, Naruto me dijo que…, que te veía extraño últimamente
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—¿A mí? —se extrañó el Uchiha.
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—Sí, y…., y creo que es por mi culpa, ¿verdad?
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El Uchiha engrandece un poco los ojos. Negarlo no bastará para que ella no se entristezca, de modo que si se encuentran compartiendo ese momento, juntos, él tampoco debe mentir.
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—En parte —ella se sorprende, bajando el rostro. Sus manos siguen unidas, no hay porque vacilar.
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—Lo que me sucede no tiene nombre, al menos Tsunade-sama aun no lo clasifica —comienza a relatar—, los estudios aun no revelan nada pero sé que con cada día que pasa, esta enfermedad avanza
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—¿Qué enfermedad? —ella suspira.
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—Los mareos, la dificultad al respirar, pérdida de peso, perdida del color de mi piel, el fallo en mi jutsu médico, todo esto se debe a que en mi sangre y en mis pulmones, algo no está bien—Sasuke frunce el ceño, angustiado—, según Tsunade-sama, hay una proteína que crea la sangre la cual nutre una capa de defensa a los pulmones, al no tener esta proteína, la defensa no se genera y todo lo dañino tiene acceso a ellos
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—Por eso te fatigas mucho últimamente —ella sonríe con amargura, recordando las primeros atardeceres en que su salud se mostró diferente, cuando entrenaba con Sasuke e inesperadamente le faltaba el aire, haciéndola cansarse con rapidez.
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—Sí, y ahora… —la demostración que quiere darle, aprovechando sus manos unidas, Sakura envuelve la palma de él con calidez, emanando chackra verde por estas. No es sino hasta que pasan un par de segundos, cuando la energía empieza a fallar, a parpadear como si fuera una bombilla de luz defectuosa—, ¿lo ves?, por eso aquella vez quise…, quise probar si en realidad esto sucedía
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Sasuke dirige su mirada a la mano derecha de ella, la que descansa sobre sus rodillas. La misma mano que aún posee un vendaje, la mano que Sakura se hirió con su kunai.
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—Por eso… —jadeo un poco, tras quererse estirar y acomodarse mejor. Sasuke suelta su mano, solo para ayudarla a hacerlo—, por eso he sido inútil en la misión —el pelinegro entrecierra los ojos, aún hay demasiado que no le ha dicho.
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—Esa misión, ¿Cuál era su verdadero propósito? —Sakura engrandece los ojos y ni siquiera la semi desnudez de su cuerpo la hace concentrarse en algo que no sea él—, hn, no encuentro razón para que te hagas la sorprendida, ¿creíste que no lo notaría? —ella no lo sabe, pero él aprecia cada segundo que la mira, la manera en que muerde el labio, en la que frunce el ceño, en la que golpea a Naruto, en la que sonríe.
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Sakura duda, pero rápidamente ese rastro de indecisión se desvanece.
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—Haseo-kun no es un civil —a Sasuke le da un tic nervioso, pero prefiere ocultarlo y que ella no se entere que ha sido por la manera tan despreocupada que le ha agregado el –kun a otro nombre que no es el de él—, es un ninja sensor de Suna, Gaara lo envió ya que es su subordinado más fiel.
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—De modo que Gaara sabe más cosas que yo y el dobe, juntos—la muchacha se sonrojó, apenada—, como sea, ¿Qué más?
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—La misión no era para protegerlo a él, era para protegerme a mí —los cabos empiezan a atarse—, en Suna se encuentra Mirai Aoda, un anciano de KiriKagure que es un medic-nin al igual que yo. Su método "casco burbuja" detecta las anomalías del cuerpo al sumergir al paciente en una burbuja de agua gigante; Tsunade-sama creyó prudente ir a verlo para que finalmente pudiéramos descubrir el origen de mi enfermedad —tomó aire para continuar—, pero incluso si viajaba sola, me encontraría en desventaja —rio con sorna—, las noticias vuelan ¿sabes?
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—¿A qué te refieres?
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—A que la mayoría de las aldeas saben que la experta y disciplinada discípula de la Hokage se encuentra débil. No tardaron mucho en querer deshacerse de mí.
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—¿Fueron esos ninjas que los interceptaron?
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—Así es. Les conviene tenerme fuera de la jugada ya que soy la cabeza del cuerpo médico de Konoha y… —un nuevo jadeo, después de todo, la herida no sanaría por arte de magia—, y es por eso que todo es mi culpa… —la tristeza nuevamente se apodera de ella. Sentir que todo lo que sucede se debe a ella, le fastidia pero también la hace deprimirse. Silencio, Sakura no piensa decir más, solo espera por el reclamo de Sasuke, el cual le corresponde aceptar, espera también por la afirmación de él al decirle que sí, que en efecto todo eso es su culpa—, h-hice que hirieran a Haseo-kun, Na-Naruto, él debe…debe estar molesto, Tsunade-sama solo…, solo le he causado problemas y ahora…te los causo a ti también
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—¿Es por eso que me mentías?
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Los ojos insufribles de Sakura se contraen. Todo lo que ella ha generalizado como obvio, Sasuke se encargaría de hacerla reaccionar. La mantiene callada, atenta a mirarlo, Sakura no puede competir con las miradas que él le da. La presión es demasiada y ella rompe a llorar.
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El llanto más desgarrador que haya soltado jamás. El que nunca a nadie le mostró. El que no sabía que podía soltar de tal manera que todo y cada rincón de su cuerpo se estremece.
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La mano con la que estaba entrelazada a la de él ahora está en su boca, intentando vanamente en opacar sus gemidos de sufrimiento. Su cuerpo parece convulsionarse pero no es porque el aire le falte, la conmoción y la tristeza no han encontrado más cabida en ella por lo que han decidido salir ocasionando su estado actual.
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—No quiero…. —apenas emite—, no quiero darte problemas, yo…, todo esto…
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—Soy egoísta, Sakura —ella lo mira, aun con el llanto incontrolable—, pero he intentado dejar de serlo en frente de ti
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—Sasuke-kun…
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—Pero si para que puedas entender lo que trato de decir es necesario volver a serlo, entonces conviérteme en eso nuevamente —la mano que sujeta la entrelaza con fuerza y la estampa en su pecho a la altura de su corazón. Las lágrimas de Sakura caen por gravedad al tener los ojos completamente abiertos—, conviérteme en lo que quieras, en la almohada sobre la que puedas llorar, en la pared que puedas golpear al desahogarte, en cualquier cosa, pero deja de decir que solo vas a ocasionarme problemas
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Su mirada intensa la atraviesa y es indescriptible la sensación de tener la tranquilidad y felicidad de alguien en tus manos para luego romperla. Sakura siente eso, que para Sasuke todo eso será una condena y ella no quiere que cargue con ello.
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Aparta su mano con rapidez, liberándose. Pero el dolor no la deja escapar de sus ojos.
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—E-Estoy muriendo, con cada día que pasa me vuelvo inservible, me vuelvo inútil, yo…, tú no entiendes
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—No, tú eres la que no quieres entender —ella niega, como una niña haciendo rabietas. Incuso se pone de pie rápidamente, cruzando de él para llegar al otro extremo de la caverna, no quiere verlo. Esa conversación comienza a destrozarla— ¿Por qué? ¿Por qué no quieres entender?
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No lo mira a los ojos, no se imagina si la expresión de Sasuke es seria y desinteresada o se ha vuelto tensa y afligida.
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—Es mi pena, no la tuya, incluso si se trata de ti, yo…
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—¿Qué tratas de probar, Sakura? ¿Qué eres fuerte, acaso eres invencible?
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—¿Eh?
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—Eso, no entiendo que es lo que tratas de probar, ¿se supone que no haga nada y vea como sufres?
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"Tengo miedo, Sasuke-kun… (…), esa marca, voy a contarles todo sobre ella, luego tal vez tu…"
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"No tiene nada que ver contigo"
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"¡¿No entiendo que es lo que tratas de probar?! ¿Se supone que no haga nada y me quede mirando cómo sufres?, yo…, no lo soportaría…"
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—E-Eso…— la facultad de hablar de la pelirrosa se ve limitada por el asombro. Nuevamente sus ojos se llenan de lágrimas, pero esta vez Sasuke puede apreciar la forma en que sus ojos cambian, aprecia el proceso casi de manera lenta, en la que ella no evita comenzar a llorar. Momentos que son únicos en ellos dos, que cuentan parte de su tragedia amorosa, pero más que nada del lazo que los une—, eso e-es…
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—Aa —emite él como afirmación, sus ojos se suavizan—, son las mismas palabras que tú me dijiste alguna vez
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—L-Lo…, lo había…
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—¿Olvidado? Bueno, no sería la primera vez
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—¿Eh?
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—El beso…
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¿Cómo podría olvidarlo? Lo que intenta Sakura solo es alejarlo, sus esmeros no son para ella misma sino también son por él. Lo recuerda, cuando sus labios se tocaron la noche anterior, la sensación más dulce y placentera después de nacer.
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—Todo…¡todo es culpa tuya!
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La segunda grieta. Está por romperse.
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Todo eso debía ser diferente, debía serlo si tan solo él no hubiese cambiado. Todo sería más fácil si Sasuke no se hubiese fijado en ella. Manteniendo esa actitud fría y desinteresada, si tan solo no hubiese aceptado esos atardeceres a su lado, si tan solo no se hubiesen vuelto tan cercanos.
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—¡¿Por qué, porque simplemente no vuelves a ignorarme?! —todo sería más fácil—, ¡vuelve, vuelve a ser el otro Sasuke!
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El Uchiha, por primera vez, vuelve a sentir esas punzadas en el corazón, tan dolorosas, similares a la vez en que lo tuvo todo y en un par de pestañeos pasó a tener nada.
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El llanto de Sakura se intensifica, hay tantas emociones y pesares que acogen su interior que es inestable, es frágil ante él; va a romperse, nada volverá a ser como antes.
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—Nada volverá a ser como era antes, Sakura —la pelirrosa no quiere escucharlo, ni mucho menos verlo, por lo que se ha volteado mirando hacia la pared, dejando que el río acaudalado corra por sus mejillas—, ¿no lo entiendes? No voy a volver a ser ese Sasuke
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—¿Por qué? —ríe con amargura— ¿Por qué eres un egoísta y te gusta verme sufrir?
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—¿Y…—valor—, y si te digo que lo que me hace feliz, en este instante, me está haciendo sentirme triste?
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—¿Eh? —la confusión se renueva en los ojos de Sakura al voltear a verlo, con la incredulidad en cada lagrima que aun derramaba.
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—Tienes razón, quizá todo es mi culpa —la cautela de Sasuke pasa desapercibida por ella, y permite que se acerque más de lo que debería, forzándola a que pegue su espalda a la pared. Está fría, y recuerda que aún no lleva polera alguna que la cubra—, todo es mi culpa Sakura, y porque lo es ahora no pienso cambiar
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—¿Po-porque? —más lágrimas. La distancia que hay entre ellos es mínima—, esto no tiene nada que ver contigo
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—Eso no te importó cuando yo te dije lo mismo en el examen chunnin —ese aliento descontrolado, esa indecisión de querer tomar su mano, Sasuke rompe cada una de sus barreras al tomar una de ellas con suavidad—, estuviste en cada una de mis debilidades, soportaste cada uno de mis desplantes, si pueda existir una manera de arreglar todo el daño que te hecho esa sería quedarme a tu lado
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No parece real lo que dice, Sakura cree que es mentira pero su irremediable corazón quiere creerle, es ahí cuando la negación se hace presente.
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—E-Estas mal, Sasuke-kun —niega pero su mano, esa no la suelta—, tu…, tu nunca has querido estar conmigo, soy molesta, caprichosa, terca y…
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—¿Aun no lo entiendes?
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—Lo único que entiendo es que estas diciendo todo esto por gratitud —Sasuke frunce el ceño, aparentemente ofendido—, no tienes que agradecerme todo lo que hecho por ti de esta manera. Quedándote a mi lado serás infeliz, ¿Qué no lo ves?, mi enfermedad solo será una molestia mayor, tu no necesitas cargar con… —esta vez es la mano derecha de él la que estampa en la pared, haciéndola que abra los ojos ampliamente. Más trozos de leña se consumen pero eso no les importa.
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—Si te quedas, cada día será de alegría, yo puedo darte felicidad —las pupilas de Sakura se hacen diminutas. Lo recuerda, absolutamente todo y el paso a ese amor, a través de las barreras que ha solventado en esos últimos días, caen. Es emoción lo que siente y por lo que su corazón ahora regocija—, esa vez no quise creer —besa su mano a la altura de los ojos de ella para que pueda apreciar la manera en que su ceño se contrae mientras desprende el instinto de querer protegerla, de mostrarle que finalmente él no se esconderá—, no cometeré el mismo error dos veces
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—Sa-Sasuke-kun… —pronuncia su nombre con un hilillo de voz.
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—No es gratitud, Sakura, yo hago las cosas porque quiero —el roce de sus manos la hace entrecerrar los ojos, un placer que no sentirá de nadie más—, esa vez no quise creerte, pero ahora todo es diferente
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—¿En que es diferente?
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—Porque lo que sientes tú también lo siento yo
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—¿Eh?
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—Sucede, Sakura, que lo que quiero en estos momentos es lo que triste me está poniendo
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—¿L-Lo...que quieres? —la realidad es esa que Sasuke le muestra a través de sus traslucida mirada. Son las ventanas de su alma y puede verlo, que finalmente ese amor ha florecido, pero no solo en ella, sino también en él, se lo dicen sus suaves palabras, su tacto delicado, sus suculentos labios, sus ojos enamorados. Finalmente está ahí, la persona por la que ha esperado toda una vida.
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—Es similar a lo que tú quieres
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¿Qué pasaría si lo que quiero me hace sentir triste?
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Para Sakura es clara que la primera mitad que le pertenece. Lo que más quiere…
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—"A Sasuke-kun…" —que a la vez es la persona por la que siente tristeza, por evitarla, solo para no consumirlo, cuando al mismo tiempo es la felicidad que necesita para seguir viviendo— "pero…¿Sasuke-kun…?"
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No hay mucho que pensar, Sasuke se ha saltado mil dimes y diretes dolorosos, acabando con la angustia que la aquejaba, al tomar su rostro y finalmente reclamar sus labios.
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Lo que más quiere…
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—"Sakura…"
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Es lo que más triste le hace sentir.
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…
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No es el primer beso el que siempre de hace suspirar. El beso que se da de verdad.
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¿A que sabe? ¿Qué produce?
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En el momento en que Sasuke ha reclamado sus labios, su consciencia ha perdido dirección.
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Ve las estrellas, ve el cielo a través de ellas. Ve y recuerda sus primeros pasos, ve a sus padres sonreír. Ve los momentos dolorosos, el momento exacto en la que él la abandona. Ve su reencuentro, ve cada uno de sus gestos.
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Si, el beso de verdad es así. Te llena de innumerables recuerdos, de asfixiantes emociones y Sakura ha visto su vida resumida mientras Sasuke le continúa robando el aliento.
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Su espalda resbala de la pared, pero él no permite que caiga completamente. Manteniéndola sujetada de los hombros con delicadeza, evita que se lastime, evita que caiga, evita que escape de seguirlo besando.
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Sakura gime, el aliento de Sasuke la abruma, chocando en su garganta. Es preciso separarse, pero se da cuenta que no solo de sus labios debe escapar. Su mirada acalorada quema, el deseo en sus ojos negros la consume junto a la ternura con la que sus grandes manos recorren sus desnudos brazos.
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Se encuentra cuidándola, tocándola con la delicadeza que ella merece.
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Terminan casi sentados en el suelo. Las mejillas arreboladas de Sakura no conocen otro color. Se aferra a sujetarlo por los antebrazos para no caer, de modo que los dos sujetan al otro sintiéndose ridículamente inseparables.
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El ambiente es perfecto y Sasuke no piensa desaprovechar nada.
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La falta de aire toma protagonismo, obligando a separarse. Los labios de Sakura, hinchados y rosados, entreabiertos también, son similares a los de él. El amor y la ternura que desbordan de sus ojos es aplastante, finalmente Sasuke no tiene miedo a equivocarse.
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Basta de pretender indecisiones que no lo llevan a ninguna parte, seguirá a su instinto del mismo modo en que ella siguió el suyo a nunca abandonarlo, con la muerte acechándola, sin la certeza de saber si su vida podría ser suficiente para salvarlos de todos los peligros que pasaron.
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Sakura no dudó en siempre arriesgar su vida por él.
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Algo tan simple como quedarse a su lado, algo ridículamente fácil y que al final puede comprender.
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—¿Sasuke-kun?
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La abraza con fuerza; al final han terminado hincados el uno frente al otro. Sasuke la ha envuelto entre sus brazos, a esa cintura diminuta, a ese cuerpo tembloroso, a esa flor sin espinas.
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—"Este calor…" —piensa ella, recostando su cabeza en el hombro de él. Los ojos no le pesan, ni siquiera las debilidades de su cuerpo. Solo podría entrar amor de ahora en adelante.
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—Una eternidad no bastaría para pedirte perdón, Sakura —ella lo percibe, escuchando como esas palabras salen de manera temblorosa de su boca. Siente su corazón latiendo, lo puede oír. Sonríe. Sakura estruja su polera desde atrás, anclando sus brazos en aquella espalda ancha y fuerte. Sasuke respira lleno de paz, a pesar de verle la cara.
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—Sasuke-kun, desde que te conocí he llegado a conocer el dolor —Sasuke tensa los ojos— pero también he conocido lo que es amar a alguien
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"No la mereces…"
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Las palabras de Naruto persisten en su mente y quizá tenga razón, que aún no la merece completamente. Pero el amor no busca merecer. Porque eso que te hace débil, también te hace auténticamente fuerte, y Sasuke ha encontrado en Sakura todo eso que quiere proteger.
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—"A pesar de que no quiero hacerle daño…" —piensa él. Renuente a soltarla.
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Nadie lo ha necesitado nunca, siempre es él quien necesita de los demás. De su madre, de su padre, de su hermano Itachi. De Naruto para superarse, de Kakashi para entrenarse. De Orochimaru para para obtener más poderes. A cada uno los ha usado, para bien o para mal, pero nunca nadie lo necesito. No esperaba que nadie lo hiciera.
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—No quería que lo supieras… —y a pesar de eso ella le abraza con fuerza. Sakura se ocupó de pretender conseguirle la felicidad a él antes que la suya propia. Sin pensar que la felicidad que él buscaba siempre había sido ella—, pero…
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—Yo voy a ser esa espina, Sakura
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SASUKE POV'S
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Ella es la imagen de la inocencia y la fragilidad, pero también de una poderosa y decidida fortaleza. Esa flor necesita protección, y si ella misma no puede generar una que la proteja, seré yo las espinas que alejen a los males que intenten dañarla.
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—Sasuke-kun… —sonríe. Ahora que ha recuperado parte de su luz, de esa calidez natural, la cuidaré. Por el tiempo que me permita estar a su lado. Porque ella me necesita para vivir y yo la necesitó para sentirme humano—, Ai shiteru*
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Porque quiero corresponder.
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…
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—Esto no era lo que tenía planeado
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La persistencia de los Senjus es admirable. Su insistencia lo es aún más y ese chiquillo le hace el honor, de ahora, comprobar que posee algo de esa sangre curiosa ante las cosas que desconoce. Le recuerda mucho a ella, de la misma forma que le hace irritarse.
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—Quise detenerlo, Tsunade-sama, pero… —la de ojos ámbar levanta la mano en un claro gesto de que aquella disculpa no tiene cabida en ese momento. Shizune entiende, cerrando las puertas al salir, dejando a Naruto dentro, retando a la Hokage con la mirada.
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—¿Y bien? —une sus manos, como si la verdad y la confirmación que Naruto desea saber, fuera anticipada por ella— ¿Dónde está Sakura?
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—Tú lo sabias, ba-chan —más que una pregunta suena a afirmación. La mirada de Naruto es intensa y va de acuerdo al tono grave de su voz. No se trata de un asunto ligero—, lo has sabido siempre y aun así…
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—¿Qué hubieras hecho, Naruto? —lo enfrenta, dándole el lugar que se merece al retarlo de frente, poniéndose de pie para llegar a él. El rubio no se inmuta—, nada de lo que hicieras hubiese detenido la enfermedad de Sakura —el Uzumaki se aflige, frunciendo el ceño, demostrando tristeza en los ojos—, ni siquiera yo he podido hacer… —y la realidad los golpea a ambos.
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Tsunade es una madre sin hijos propios y para ella, Sakura es lo más cercano a tener una hija. Naruto no ha sido injusto con ella al exigirle la verdad, pero es claramente visto que para Tsunade es difícil decirle lo obvio.
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Esa mujer es débil ante situaciones así. Sabe engañar, sabe ocultar sus sentimientos. Naruto suspira, cerrándolo los ojos.
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Durante la última guerra una habilidad única se ha desarrollado en él. Por instinto lo puede percibir. El sentir de los corazones.
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—Tsunade-bachan, no necesitas ser fuerte delante a mí —la mujer se azora, deteniendo el flujo irremediable de agua salada que apenas había intentado brotar de sus ojos.
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—"Este niño…" —sí, ya no es tan inmaduro como piensa, porque ha visto a través de ella y de su fortaleza despedazada.
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Por Sakura es que ha sido capaz de mantener su postura, para no angustiarla. Porque unirse a la tristeza junto con ella no remediaría nada.
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Cuando alguien cae, un pilar debe hacer que ese "alguien" se sostenga. Así funciona una aldea, así funciona un Hokage, así funciona una madre cuando su hija sufre por un amor, por una enfermedad, por una angustia.
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Eso ha pensado desde el primer día en que la enfermedad de la pelirrosa se declaró. No la dejaría caer, ni en la tristeza ni en la soledad, ni en la angustia ni en la pena. Por eso se ha mostrado fuerte, aunque sabe que por dentro su corazón llora igual al de ella.
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—¿Es grave? —pregunta el rubio una vez que cree que le ha dado tiempo suficiente a Tsunade de llorar.
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—No lo sé, pero por los síntomas y por lo que ha repercutido de ellos, no es algo ordinario —Naruto aprieta lo puños.
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Quiere comprender, y parte de él lo hace, el motivo por el que Tsunade y Sakura le han ocultado todo eso. Para la pelirrosa, siempre se encuentra la tranquilidad y la felicidad de otros, por delante de la suya. Para Tsunade, la felicidad de Sakura, son las decisiones que toma, sean buenas o sean malas.
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—¿Por qué…? —pero por otra parte no entiende—, ¿Por qué Sakura-chan no nos dijo nada a Sasuke y a mí?
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La respuesta es muy obvia, y no hace falta que Tsunade lo mire con ojos misericordiosos para que lo entienda finalmente.
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Porque Sakura no quiere hacerlos sufrir.
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…
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Es inmenso el mundo a sus pies.
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Durante las misiones, el sentido de deber y cumplir sepulta su lado más humano, por lo menos las horas que dure hasta que el día finalice. Su cuerpo pertenece a la Hokage durante las horas en la que se muestra como ninja. Sonríe con melancolía al recordar sus días como genin. Cuando fallaban y los castigos no eran tan duros.
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Regresar de la academia e intentarlo al día siguiente. Esos días eran sencillos.
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Tan perceptiva, siempre considerada la mejor de la clase. Pero Sakura era una chica bastante común, con aficiones y gusto como cualquier adolescente a su edad. Una de ellas, de la cual ya no recuerda la sensación.
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La hierba bajo sus pies le causa cosquillas. El aire rodeando su cuerpo parece ser símbolo de alegría. Las sombras que se proyectan de los árboles, creando figuras a su alrededor.
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Como jounin y como capitana del cuerpo médico, cosas como esas ya no están permitidas, pero por días como hoy, en los que puede ser libre de las obligaciones como shinobi, es que puede sentirse ligera y volver a aquellos días.
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—Sakura
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Oye su nombre en labios de él, y en lugar de martirizarse, le sonríe.
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Él la cuida y le ha otorgado ese momento de felicidad. Sakura continúa sonriendo. No hay demasiada efusividad en ella como en Naruto, pero se siente feliz.
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—Ya voy —anuncia como niña obediente.
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Han dejado la caverna atrás, saliendo en busca de completar la misión, pero incluso para alguien como él, hay cosas más importantes por las que apostaría a demorarse un día o dos, como el dejar a Sakura rodearse de flores, como en darle la libertad de caminar entre los árboles, solo para poder verla cerrar los ojos y llenar sus pulmones de una felicidad que ella añoraba sentir nuevamente.
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Haciéndola olvidarse de sus problemas, haciéndola sonreír en lugar de que en su rostro abunde la tristeza.
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—Lo siento, me entretuve —dice ella al llegar a su lado.
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Sasuke ha sido espectador de esos minutos en que la dejó ser libre, observándola desde lejos curiosear entre la naturaleza. Viendo a la antigua Sakura ser despreocupada y alegre.
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—Está bien —responde, ofreciéndole su mano.
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Aquella actitud aun causa sorpresa en ella pero rápidamente vuelve a sonreír al recordar la noche que pasaron juntos, donde el calor de esa fogata fue superado por el de sus cuerpos al abrazarse por toda la noche.
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Ella entre las piernas de él, sintiéndose arrullada por el juego insistente Sasuke al querer acomodar sus mechones rebeldes fuera de su rostro placido.
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Nunca la soltó, ni para cambiar de sitio o de posición. Siempre permaneciendo en su pecho, cerca de su corazón.
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—Si —asiente, entrelazando finalmente sus manos.
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Aún es temprano y Suna tan solo está a unos cuantos kilómetros. Kilómetros que, aunque Sasuke insistió en acortar saltando por los árboles con Sakura en brazos, ella se negó ante una idea más tradicional. Caminar.
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Se ríe, y es esa risa la que atrae la atención de Sasuke a mirarla sin detenerse.
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—¿Qué? —pregunta el pelinegro, pero no hay respuesta. Ella permanece sonriendo, con los ojos cerrados. Él alza las cejas, con curiosidad incipiente.
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Ella sabe porque sonríe. Ese gesto de las manos fue espontáneo y supone que a él le ha dado vergüenza hacerlo a juzgar por lo rojo de sus orejas.
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—Nada —responde, haciendo que él frunza el ceño.
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—Hn, sigo insistiendo en que llegaríamos más rápido si fuésemos saltando por… —dice, intentando cambiar de tema. Ella vuelve a reír y Sasuke siente que no puede lidiar con la curiosidad de saber qué es eso que la ha puesto tan feliz— ¿Por qué te ríes?
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Lo jalonea, haciendo que casi tropiece. Sakura se encuentra especialmente traviesa esa mañana, incluso pareciera que no hay ninguna pena o enfermedad que recordar y que la haga sentir triste. Sus ojos picaros le aturden, y ni siquiera él puede evitar ceder a suspirar y sonreír levemente ante lo infantil que su compañera puede ser.
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A pesar de sentirse feliz, Sakura sabe que con cada cambio de dirección del viento, con cada hoja de árbol que cae y que sus ojos observan, es indicio de que el tiempo sigue avanzando.
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Lo sabe mejor que nadie, ahora que se ha quedado quieta mirando la danza de mediodía que algún árbol hace con el desprender de sus hojas alrededor de ellos.
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Sasuke la observa, esa mirada serena, persiste la preocupación en ellos. Suspira pues sabe que no puede pretender que, de un día para otro, la preocupación de Sakura se haya evaporado. Sería lo mismo que pensar que su enfermedad solo es pasajera y que mañana por la mañana todo sería normal.
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Pero él le ha prometido que nada va a volver a serlo.
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—¿Sasuke-kun? —él aprieta su mano, solo con la fuerza necesaria para hacerla sentir que está con él, y que no debe afligirse, pues ya no se encuentra sola. Sakura atiende, sonriéndole para luego asentir y devolverle el apretón—, sigamos
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Él no quiere que todo vuelva a ser como era. De serlo, su actitud nunca cambiaría y aunque suene penoso decirlo, sino hubiese sido por la lejanía de Sakura, él no hubiese tenido el valor de ahora estar sosteniendo su mano. Pero no le hace feliz reconocerlo, que solo de esa manera es que tuvo el apego a querer saber de ella.
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Pero no está para lamentarse, no ahora que tiene a alguien a quien proteger. El tiempo que perdió ante la indecisión, no lo recuperará, ni tan poco ella, pero, ahora más que nunca, pretende esforzarse para darle a Sakura la felicidad que se merece.
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—¿Sabes? , aún hay algo que no me queda claro —es tan tierna, la manera en que caminan tomados de la mano, él delante de ella, siendo Sakura quien se asoma por su hombro para verle el rostro.
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—¿Qué, Sasuke-kun?
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—¿Por qué enviar a un par de debiluchos a escoltarte? , conmigo era más que suficiente —la sorpresa en los ojos de la pelirrosa pronto se ve sustituida por una risa sana. Sasuke esconde una mueca divertida al oírla.
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—¿Estas molesto por eso?
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—Mi orgullo está herido, más que nada —ella vuelve a reír, de una manera tan pura que Sasuke quiere preservarla por siempre—, envían a un idiota impulsivo y a un desconocido que no sabe hacer su trabajo, vaya protección
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—Que cruel, Sasuke-kun
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Pero lejos de la risa que le causa a ella y de la felicidad a él por verla así, no puede evitar sentirse indignado por como terminaron las cosas. Pero no puede juzgar a nadie, ni a Naruto, ni al tal Haseo, ni siquiera a la Hokage.
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Todo eso, Sakura lo hizo pensando para no causarle molestias, para no preocuparlo, aun sabiendo los riesgos que conllevaba, aun a pesar de todo seguía priorizándolo a èl en lugar de su enfermedad.
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Siempre pensando en él, incluso ahora, cuando se ha puesto a hablar sobre cosas triviales, donde lo menciona y le hace sentir nuevamente que todo es por él.
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—…cuando volvamos a Konoha, los tres podemos ir a cenar a Ichiraku, ¡ah!, invitemos a Kakashi-sensei también. Ne, Sasuke-kun, ¿te gustan los tomates, cierto? , mañana prepararé sopa, te guardaré un poco ¿vale?, aunque, mhhn, también tendré que guardarle a Naruto, él siempre…
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—Sakura
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¿Es su nombre en labios de él siempre una advertencia?, Sakura aún no descubre ese misterio.
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Sasuke no sabe, aún, lo que es amar a alguien lejos de un lazo fraternal, pero sabe lo que es ese impulso a querer besarla. Ahora que ha tomado su mentón, atrayendo toda su atención, es cuando puede apreciar lo hermosa que es; con esos mechones sobresaliendo en su rostro, con el anhelo y el nervio apoderándose de sus inquietos ojos, con el incipiente sonrojo en sus mejillas arreboladas.
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Sakura percibe seducción en él, pero también percibe ternura en sus ojos entrecerrados, percibe nervio en sus labios entreabiertos, percibe algo más que compañerismo en la suavidad de su mano debajo de su mentón.
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Sin darse cuenta, la está cortejando y finalmente ambos ceden, ella adelantándose al cerrar los ojos de manera tortuosamente lenta.
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Sasuke reanima las ganas de besarla y así lo hace, uniendo su boca a la de ella, oyéndola gemir en un instinto por demostrarle que también ansiaba ser besada por él. El Uchiha presume aquel alocado deseo por envolver su cintura como la necesidad que tenía por también besarla.
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La guía, acariciándole la mejilla, marcándole el ritmo que debe seguir.
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La siente tensarle, la siente cuando se arma de valor y le abraza por la espalda. No quiere soltarla pero él tampoco quiere que ella lo haga, a pesar de que Sakura siempre ha estado para él, Sasuke quiere seguir dependiendo de ella, quiere que no lo abandone, así como él, ahora, no quiere abandonarla.
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Y mientras ese pensamiento se funde con ellos en medio de la naturaleza, Sakura espera poder el tiempo detener.
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…
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Al poco tiempo de completar la misión y de regresar a Konoha, a lo que más le temía Sakura, tuvo que enfrentarlo pero en compañía de una mano amiga.
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—De modo que ahora… —Tsunade lo lucía convencida de la nueva buena voluntad de Sasuke por pretender a quien fuera su casi hija. No era que le diera mala espina es que simplemente sospechaba que todo se hubiese dado tan repentinamente.
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Sakura entregó con cierto temor el reporte a la Hokage.
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Los porqués del porque toda la misión había resultado de otro modo, se los hacía a la idea. Lo que aun pesaba como duda en su interior era esa nueva acción devota del Uchiha hacia la Haruno. ¿Por qué apenas ahora y no antes?
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Cosas que nunca entendería, pero al parecer por ahora le bastaba atesorar esa sonrisa que se asomaba en el rostro de su discípula.
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Carraspeó, dispersando un poco el ambiente tenso. Según Katsuyu, a quien había invocado para que le informara el momento preciso en que ambos arribaran, le confirmó lo obvio. Uchiha Sasuke no se le había separado a Sakura en ningún momento.
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Ni en el momento en que ella saludaba a los aldeanos, ni en el momento en que estornudó, ni aun cuando tropezó de manera graciosa siendo sostenida por él, e incluso ahora, estaba rígidamente plantado delante de ella, junto a la pelirrosa, cuando en realidad no tenía nada que hacer ahí.
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—Sasuke, creo que está de más decirte que te mereces una sanción por no cumplir con tu misión —el muchacho permanece quieto y aquel escrudiño de ojos solo confunde más a la Hokage, tras lo que le oye decir.
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—¿En verdad cree que eso me importa en lo más mínimo?
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Su firmeza azora a la rubia al igual que la acción inesperada que ve de él. Sin miedo a nada, Sasuke ha tomado la mano de Sakura frente a ella, frente a la posibilidad de que Shizune o alguien ajeno entre y se dé cuenta también. No le importa.
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La inocencia de Sakura junto al ligero asombro transfigura en una mirada serena y feliz. Sasuke no la mira pero puede sentir el calor que su mano emana sobre la suya.
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—No voy a esconderme más, Tsunade-sama —esta vez ambos la observan. La paz que despide su voz y ojos es abrumadora—. Sasuke-kun ¿podrías esperarme afuera? —la petición le toma por sorpresa al Uchiha, pero sin refutarle, asiente, liberando su mano.
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—Estaré afuera —reafirma dejando de mirarla solo hasta que la puerta le impide hacerlo tras cerrarla.
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Tsunade tiene dudas e inquietudes y es normal que las sienta, tan solo quiere protegerla. Silencio es lo que queda luego de que Sasuke haya abandonado la oficina.
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Cual madre, Sakura percibe que la mirada ámbar de Tsunade es de preocupación. Si tan solo pudiera darle tranquilidad a cada una de las personas a las que ama, si tan solo esa enfermedad no los consumiera a ellos también.
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—El miedo…es real, ¿cierto, Tsunade-sama? —la mujer la mira por unos instantes y luego exhala.
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—El miedo es una opción, Sakura. Todos aquí temen por ti —Sakura sonríe con cierta tristeza, confirmando que dentro de poco, las personas más allegadas a ella sabrán sobre su enfermedad—, han tomado esa opción porque te aman
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—Naruto…, él ya lo sabe ¿cierto? —la mujer vuelve a suspirar, poniéndose de pie y dirigirse a la vista hacia el horizonte desde su ventanal.
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—Naturalmente —hace una pausa—, vino a hacer un escándalo, como siempre —Sakura no deja de sonreír, por mínimo que la felicidad de ese momento se encuentre desvaneciéndose, quiere sonreír, quiere reírse de las cosas triviales por las que siempre suele hacerlo.
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—Típico de él —la Hokage sospecha un poco sobre la gravedad del caso de Sakura pero aun así se esfuerza por unírsele a ese momento en el que no existe nada más que las burlas hacia el rubio. No toma mucho tiempo hasta que vuelve a pensar en cosas que la inquietan, como Sasuke, por ejemplo.
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—Sakura, ¿ya lo sabe Uchiha? —las risas se detienen pero no para demostrar un semblante entristecido.
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—Si —el temor que siente Tsunade ante esa relación inesperada es normal y Sakura lo sabe, pero de ser falsa, ella simplemente hubiese regresado sola de Suna. Sasuke no hubiese ido por ella, no la hubiese procurado como lo hizo, ni la hubiese besado en primer lugar—, descubrí algo mientras estaba con él
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—¿Qué cosa?
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—Que las personas frías, a las que siempre parecen no importarles nada, son las personas que guardan un mundo de sentimientos en el interior
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…
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"El diagnostico de Aoda-san está junto al reporte de la misión"
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"¿Y qué es lo que dice?"
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"No lo leí"
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"¿Por qué?"
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La misma sonrisa que le dedicó a Tsunade antes de salir, sin darle respuesta, se la dedica a Sasuke al visualizarlo en la entrada del edificio de los altos mandos de Konoha.
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—¿Nos vamos? —pregunta sonriente. Él no le pide explicaciones de nada, solo le ofrece su brazo para juntos caminar a través de las calles de la aldea, por lo queda del atardecer de ese día.
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"Esperaré hasta mañana para verlo"
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"¿Por qué, Sakura?"
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"Porque por hoy…quiero pretender que todo es normal, Tsunade-sama"
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—"…mientras estoy a su lado…"
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FIN DEL CAPÍTULO
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Ai shiteru= Te amo.
Notas:
En cuanto tenga tiempo respondo los reviews!
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Antes que nada...GANÓ MEXICOOOOOO! y es por eso que estoy aquí (?)
Se nota que me encantan los momentazos SasuSaku, ¿vrd?
Como ya sabrán (avisé en Facebook), me encuentro sin internet, ahora me estoy robando el de mi tía hahaha por lo que no había subido conti. Bien, hoy, porque me encuentro muy feliz, busqué la manera de subirla, ya que me han acosado bastante hahha, no se crean, las amo.
Y bueno, este capítulo me salió largo porque, bah, me inspiré. Me salió muy...dramático, lo se, pero ya saben que amo el drama.
La canción de arriba, bueno, fue parte del origen de esa inspiración. Y pues bueno, el momento llegó (?). Me siguen pidiendo que no mate a Sakura. Les soy sincera (?) , el final me vino hoy como una revelación y lo escribí, y lo estoy satisfecha hahaha el problema es que no se como se lo vayan a tomar cuando lo publique.
En fin, en otras noticias, ja!
Ya llevó 3 one-shot terminados! Y voy por el cuarto! De algo me ha servido no tener wifi, así no me distraigo y pienso más. Los publicaré en Julio así que espero puedan leerlos.
Y pues, que más (?), los/las amo y espero que me perdonen por tanto tiempo desaparecida, pero el internet no está en mis manos.
Y ya, nada más. Ahora a darle para sacar los siguientes caps. Gracias por las que desde el comienzo no han dejado de leer, enserio, y a las que me han agregado últimamente, que han sido demasiadas xD jesuuus, si me han llegado a saturar el cel. Enserio, gracias!
Pronto tendrán noticias sobre nuevos fics, que ya empiezan a tener capítulos :)
Y bueno, si quieren saber sobre adelantos y cosas así, ya saben que me pueden agregar a Facebook (perfil); si les gustó el cap, ya saben de que manera hacérmelo saber, con un lindo comentario.
Ciao*
